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jueves, 12 de enero de 2012

Perrito bolso


Este es Titín (según le rebautizó el Pollito nada más llegar). Titín ha vivido con nosotros tres días, para ser evaluado (y en lo posible tratado) antes de volver a su casa. Antes lo hacía bastante, eso de tener perros en residencia, tanto para tratamiento como sólo de "hotel". Ahora que la niña es más grande, me vuelvo a atrever.

Titín es el perrito de la hija de un amigo. Esta chica es modelo y actriz, y decidió que quería un perrito hace unos meses. Su padre le dijo que él no quería perros en casa, que él no tenía tiempo de hacerse cargo de un perrito. Al mes apareció Titín, como regalo de cumpleaños, y se quedó.


Su dueña le adora. Duerme con él, se lo lleva a todas partes si puede... claro, si puede. Porque es modelo, y actriz. Y viaja. Y sale. ¿Y Titín? Se queda encerrado en su habitación. Durante horas,  a veces hasta días. Porque el padre de su dueña no sabe cuándo su hija se va, ni cuándo vuelve. Y él no puede (ni quiere) amoldar sus horarios, su vida, al ritmo de las necesidades del perrito.
Y su dueña tampoco lo hace.

Y Titín nunca sabe cuándo va a volver su dueña a casa. Ni si le va a dar de comer, ni si le va a sacar a pasear. Hace sus necesidades en el cuarto, donde le place. Y llora. Y llora. Y llora. El padre, desesperado, me lo ha traído a casa, a ver si les puedo ayudar.
A los tres.


Titín tiene siete meses, y un gran problema de ansiedad. Sobre todo tiene ansiedad por separación. Una ansiedad que no es suya, es impuesta caprichosamente. Un perro no habla, y no puede saber cuándo va a volver su dueño. Sólo lo sabe por sus hechos. Si todos los días su dueño sale, y vuelve a la misma hora, al cabo de unos días el perro se acostumbra, asimila el horario, y se tranquiliza.
Mi dueño siempre vuelve.

Pero ¿y si no vuelve?

Imagínate recién enamorado, después de pasar tres días de lujo con tu pareja, todo amor y abrazos. Entonces la pareja se va, y te deja encerrado en el piso, con el baño cerrado, la nevera vacía y nada que hacer. Pasan las horas. Y los días. Tienes hambre, ganas de ir al baño. Te sientes solo y abandonado. Después de hacerte pasar por el infierno, vuelve. Te abraza, te besa, no te deja solo ni un momento. Te lleva de marcha a la ciudad, te presenta a todos sus amigos. Vuelve el amor. A la semana te vuelve a dejar encerrado. Y así una y otra vez. Montaña rusa emocional. Hay que darse cuenta de que nuestros perros dependen de nosotros. Son nuestros prisioneros, y nosotros somos sus carceleros. Tenemos la llave de la puerta, de la comida, del afecto. Podemos convertir su vida en un paraíso, pero también en un infierno de inseguridades.
Y así vive Titín.


En mi casa, ha tardado dos días en integrarse al ritmo de la vida. Los primeros días no podía dormir (no dormía si no era en brazos). Antes de quedarse dormido, se muerde un muslo hasta hacerse llorar a sí mismo (una conducta obsesivo compulsiva fruto de la ansiedad). Al segundo día encontró apoyo en Marco, y con él pudo descansar.


Aprendió a estarse quieto, porque no sabía. Durante el día, no podía parar. Corría, lloraba, temblaba, saltaba, se ponía de pie. No sabía relacionarse con la gente si no estaba en brazos.

Le hemos enseñado a jugar en el suelo. Con los perros, con la niña. El pollito le daba de comer y lo paseaba por casa, contenta de por fin tener un perrito de su tamaño (Titín= chiquitín). Hemos empezado con la educación para la limpieza, muy difícil en un perro ya de siete meses, que nunca ha tenido la oportunidad de aprender.

Pero, sobre todo, le enseñamos a quedarse quieto, tranquilo, en su colchón. A relajarse. A dormir.


Así le he devuelto a sus dueños. Bueno, al padre de la dueña, porque la dueña no me quiso ver. Titín pasó la mañana sesteando a nuestros pies. Su dueño no se lo podía creer.

Pobre Titín. Es un fashion victim. Literalmente.

jueves, 5 de enero de 2012

Jugando a las casitas con los perros


Los perros (y el gato) forman parte de nuestra vida. Siempre están ahí. Muchas tardes incluso parecen un mueble más. El Pollito se ha interesado por ellos desde casi el principio. Los miraba moverse, les intentaba tirar de los pelos (cogiéndole la mano y acariciándolos mientras decíamos "suave, suave" le quitamos la manía). Cuando empezó a andar, los usaba de punto de apoyo, a veces de andador. A Marco lo ha intentado usar un par de veces de caballito, aunque como tiene las caderas mal el pobrecillo, no la dejamos. Como ya he contado antes, Tosca duerme con ella desde que se fue a dormir a su propia habitación (bueno, siempre ha dormido con ella, antes dormíamos todos juntos en el mismo cuarto).

Ahora que el Pollito ha empezado con el juego simbólico, comienza a introducirlos en sus juegos. Para sus conversaciones, los animales son uno más. Les cuenta sus logros, les enseña sus juguetes... Les da los buenos días por la mañana, con sus besos correspondientes.

También hemos intentado introducirla en la rutina de los perros desde el principio. En cuanto empezó a andar, nos ayuda todos los días a darles de comer y de cenar, y ya lo hace casi todo sola. Les manda tumbarse, mamá repite la orden si hace falta (los perros todavía no hablan pollités). Mamá abre el armario de la comida y coge el vaso medidor. Pollito lo rellena con el pienso, y con la ayuda de mamá le deja un poquito a Tosca, y el resto, ya ella solita, va para Marco. Pollito da un pasito atrás, y juntas les decimos "a comer" y los dos se abalanzan. Mientras tanto, Pollito mete el vaso medidor de vuelta al armario, y cierra la puerta. Aplaudimos, y a otra cosa.
Marco y Tosca, esperando educadamente su ración
El otro día alguien se dejó la puerta del armario abierta. Y nos encontramos a Pollito jugando a las casitas. Cogió unos moldes de magalenas de silicona (que son míos, pero ya nunca más), e iba poniéndoles una bolita, se lo ponía delante al perro, y le decía "a comer". Los perros, muy educados, esperaban a la orden para comerse la bolita. Repitieron el proceso hasta terminar el vaso. Ahora es su juego preferido.


El siguiente juego fue igual, pero dándoles la comida de la mano. Las carcajadas cuando Marco o Tosca la chupan para cogerle la bolita son de morir.


Me encanta que pueda jugar así con los perros. La confianza que tienen los tres es increíble. Marco a mí me pilla de los dedos, con la niña sólo saca la lengua. Así no me extraña que la quieran...

Me parece muy importante el involucrar a los niños en el cuidado de los animales. Desde el principio. Darles de comer, pasear con ellos, ayudar a bañarlos o cepillarlos... Todo contribuye a que se consigan unos lazos de afecto y de buena relación que de otra forma no se obtienen. Además, el niño comprende que tener animales conlleva responsabilidades y tareas, y no sólo diversión.
Con las primas, paseando la los perros
Los perros tratados de esta forma introducen rápidamente al niño en su "manada" y lo respetarán como un miembro más al que hay que tratar con afecto. Cuando un niño ha dado de comer al perro a diario, incluso de la mano, no habrá peligro en que el perro se vuelva posesivo, puesto que ha aprendido que el niño da, no quita. Si enseñamos a los niños a respetar los espacios de los perros, sus juguetes, su comida, conseguiremos un hogar tranquilo y feliz.

 Si además involucramos al niño en ejercicios sencillos de obediencia, y en las rutinas diarias, los perros entenderán que el niño es de los que ponen las reglas. De esta forma le respetarán y obedecerán como a un adulto, y no intentarán competir con él, lo que a veces lleva a problemas de agresividad. Prevenir, mucho más divertido que curar. Que se lo digan a Pollito.

06/01/2012: Editado: cambio los vídeos, que no se oían bien, ahora sí.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Señales de calma

Señales de Calma, dibujos de  Lily Chin
En los últimos días he estado trabajando con varios perros con problemas de ansiedad en la calle, y tras dar varias clases sobre cómo detectar y utilizar estas señales he decidido compartir la información.

¿Qué son las señales de calma?

Las señales de calma son expresiones corporales que emiten los perros cuando están delante de otro animal. En un principio son gestos que ayudan al propio perro a calmarse un poco. Los perros las emiten sobre todo hacia perros y personas desconocidas, que provocan más ansiedad que los individuos familiares (Mariti et al, 2010).

Estos gestos se han ido transformando, y los perros los utilizan también como señales visuales que avisan a otro perro (o persona) de que el perro que las emite no busca problemas. Los perros que perciben estas señales tienden a estar más tranquilos, y a rebajar su agresividad después de ver la señal (Gazzano et al, 2010).

Estas señales han tenido varios nombres, como señales de ansiedad, de deferencia... pero el nombre que más se utiliza hoy en día es el acuñado por Turid Rugaas en su libro "El lenguaje de los perros: las señales de calma".

Reconocerlas es fácil, sólo hay que fijarse un poco en  nuestros perros, y veremos que las lanzan "a troche y moche", a diario, en montones de situaciones distintas. Los perros bien socializados las utilizan casi todas, aunque todos tienen sus expresiones "preferidas", que usan más a menudo. Las más frecuentes son:

Desviar la mirada / Girar la cabeza
Gira la cabeza para evitar mirar de frente

En el mundo animal, mirar fijo es de muy "mala educación". Puede llegar a significar agresión. Parece extremo, pero hay que pensar en cómo  nos sentiríamos si alguien en el metro se nos quedara mirando fijo un rato. Glups.

Para evitar esto, los perro pueden guiñar los ojos despacio, o hacer el gesto mayor y uno de los dos perros (o los dos) girar la cabeza hacia un lado. Puede ser una señal pequeña y breve, o clara y larga. Si al perro no le funciona, puede exagerarlo todavía más, moviendo el cuerpo entero, para ponerse de lado o incluso darle la espalda al otro perro.

Este perro da la espalda, y se chupa
 Chuparse la nariz o los labios

Es otro de los gestos más frecuentes. Refleja que el perro tiene la mandíbula suelta, y prepara su nariz para olfatear, dos cosas que no haría si estuviera excesivamente nervioso, o preparándose para atacar.


Este perro guiña los ojos, mientras se chupa la nariz
Olfatear el suelo

Este gesto también es muy habitual, es muy claro para el otro perro, y ayuda a desviar la atención hacia otro asunto (que no es la confrontación). Es el típico gesto de "hacerse el distraído".
Perro intentando rebajar tensiones olfateando (observar las miradas fijas de los dos del fondo)
La próxima vez que llames a tu perro enfadado, y se ponga a oler el suelo, recapacita ¿te está intentando calmar antes de volver a tu lado?

Rascarse

A primera vista, puede parecer que los perros tienen picores en los momentos más inoportunos. Le estás regañando ¡y se sienta a rascarse! No es falta de atención, es que te está comunicando algo. Le pones  nervioso, y está intentando calmarse, y calmarte a tí, ya de paso.
Qué pesadito, cuánto más le tiro, más se rasca. A ver si va a ser por eso...
Sentarse o tumbarse, de frente, de lado o de espaldas

El perro de la derecha se sienta y mira de lado
Con este gesto los perros disminuyen su tamaño a ojos de otro perro, y parecen menos amenazante.

Postura de juego

Es un gesto hecho sólo con las patas delanteras, o con el cuerpo entero. El perro agacha los cuartos delanteros hasta poner los antebrazos en el suelo, pero dejando el culo en pompa.
¿quieres jugar?
¿Para qué nos valen a nosotros?

Por lo pronto, nos valen para entendernos mejor con nuestro perro. Para comprender cuándo está nervioso, cuándo quiere que le dejes en paz, o cuándo quiere interaccionar con otro perro (o no quiere). Para los perros asustadizos, o agresivos, nos ayuda a detectar qué personas o animales no les gustan, y así podremos evitar problemas. En terapia, yo enseño a los perros a utilizarlas con mayor eficacia, para que puedan ser más sociables con otros perros, o para que puedan "decirle" a su dueño cuándo  han tenido bastante. Son la base para trabajar con los protocolos de ajuste del comportamiento (en inglés B.A.T.) que llevo una temporada utilizando, que ya explicaré más adelante, y que funcionan de maravilla.

Ya veréis, a partir de ahora, miraréis a vuestros perros de otra forma ¿a que sí?

Bibliografía:

Gazzano, A., Mariti, C., Papi, F., Falaschi, C., Foti, S., & Ducci, M. 2010. Are domestic dogs able to calm conspecifics by using visual communication? Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 28-29.
Mariti, C., Papi, F., Ducci, M., Sighieri, C., Martelli, F., & Gazzano, A. 2010. Domestic dogs display calming signals more frequently towards unfamiliar rather than familiar dogs. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 62-63.
Rugaas, T. 2005. On talking terms with dogs: calming signals. Dogwise Publishing.

domingo, 23 de octubre de 2011

Agresividad redirigida aplazada


Hippy es un perrito que me ha tenido descolocada todo el verano. Sabía que había algo en su comportamiento que se me escapaba, pero no conseguía entender el qué, hasta que el otro día por fin lo ví en vivo y en directo.

Hippy muerde. A la gente. Por la calle. Sin mediar palabra. "Porque sí".

Pasea ansioso, con la mirada perdida, como buscando algo con los ojos. Vive en un barrio céntrico, y por su calle pasea muchísima gente. Le rozan, le empujan, se le cruzan por delante, agitan bolsos... nada. Pero de vez en cuando, Hippy se lanza a morder. Fuerte, hace sangre. Menos mal que es un perrito pequeño, y aunque lo intente con todas sus ganas mucho daño no llega  a hacer. Un perro un poco más grande probablemente no habría tenido la suerte de ser tratado, habría acabado en la perrera.

Pero yo no conseguí ver ningún momento de agresividad en Hippy las dos primeras veces que le ví. Es un poco tímido con los extraños, pero en seguida se acerca a saludar, y al minuto puedes acariciarle por todas partes, sin que te haga un mal gesto.

Estaba empezando a buscar causas orgánicas (de tipo epiléptico, por ejemplo) cuando le volví a ver el otro día. Y entonces lo entendí. Íbamos paseando por la calle, cuando vimos a lo lejos a otro perro. Un labrador, sentado, de espaldas a nosotros. Para nada un perro amenazante. Pero Hippy se puso malo. Casi de ataque de ansiedad: pupilas dilatadas, temblores, gruñidos y ladridos, se abalanzó. Empezó a tirar como un poseso. No le dejamos acercarse, claro. Al minuto, se le cruzó una persona  por la calle y sin venir a cuento, se lanzó a por ella. Le agarramos a tiempo (menos mal que iba con su halti puesto).

Y entonces lo entendí. Hippy no tiene problemas con la gente. Puede que las multitudes le pongan nervioso, pero puede con ello. Su problema son los perros. Cuando ve a uno, se pone tan mal, que aunque ya  no esté viendo al perro no puede con tanta ansiedad, con toda esa agresividad acumulada. Y la suelta. Con el primero que pasa, sea quien sea.

Esto se llama agresividad redirigida. Se produce cuando un animal no puede actuar sobre el objeto de su enfado, y descarga su frustración con lo que sea que tiene delante en ese momento. Los gatos es bastante frecuente que lo hagan. Los perros lo hacen menos, aunque a veces hay problemas con perros que viven juntos en jardines, que se enfadan con los perros que pasan por la verja, pero se pelean entre ellos, animados por el "calentón". Pero la agresividad redirigida suele ser instantánea, es un ataque rápido que se produce en un momento de alta tensión.

Y es que la tensión y la agresividad son acumulativas. Puede que a un perro no le guste una persona, pero la tolere. Y que tampoco le guste el perro del vecino, pero lo tolera. Y que se ponga nervioso con los ruidos fuertes, pero se aguante. Pero si a ese perro le llevas a las fiestas del pueblo, dejas que le toque esa persona que no le gusta, y después se le acerca el perro del vecino, corriendo tras su pelota... puede que sea la gota que colme el vaso de su tensión, y ataque al otro perro. No es que odie a los perros, ni siquiera a ese perro en concreto, con el que nunca había tenido problemas antes. Es que no podía más con la tensión. Ningún perro muerde "porque sí". Si la buscas, siempre hay una causa, una amenaza, una voz de alarma.

Hippy acumula esa tensión, pero pueden pasar minutos desde que ve al perro que le enciende, y se descarga con una persona. El máximo problema de Hippy (aparte de que no soporta a otros perros) es que no sabe descargar esa tensión de otra forma que no sea atacando.

En fin, ahora que tenemos localizado el problema, será más fácil tratarlo, espero. Le enseñaremos a tolerar a los demás perros (no creo que consigamos que se lleve bien con ellos, pero lo intentaremos). Y le enseñaremos formas de relajarse, o de descargar la tensión en momentos difíciles. Mientras tanto, el halti puesto, por si acaso.

jueves, 26 de mayo de 2011

Un perro no es una flor

Perro en el jardín

Como siempre, el trabajo viene en rachas, y he pasado por una fase de "perros asalvajados en el jardín" que me tienen agotada, y con los brazos llenos de morados.

No sé qué es lo que pasa por la cabeza de algunas personas, que pasan de vivir en un piso a un chalet con jardín, y de repente su perro ya no es un perro. Es una planta.

¿Cómo que una planta? Pues sí,  porque una vez el perro está en un jardín, ¡piensan que no necesita nada más! Un poco de agua (de riego) y un plato de pienso (el abono) y ¡¡ya está!! Perro feliz.

????

Que no, señores, que un perro no es una planta. No hace la fotosíntesis, ni  nada. Un perro tiene que moverse, correr, saltar, perseguir cosas... pero sobre todo, un perro necesita COMPAÑÍA. Humana a ser posible, pero puede ser de otro perro. Y sobre todo, necesita una EDUCACIÓN básica. Lo suficiente como para que no te pegue una paliza, de la emoción de verte, claro, cada vez que sales al jardín (que por eso estoy llena de morados).

Es curioso, pero la gente se siente culpable cuando tiene un perro grande en un piso (80-100 m2), le saca a pasear tres veces al día, y el perro se queda solo en casa 8 horas. En cambio, un perro grande en un jardín, de esos metros o menos, solo todo el día, y con un paseo diario ¡es feliz! ?????

Pues no. El perro en el piso es mucho más feliz. Porque los perros son animales SOCIALES, sobre todo. Necesitan compañía. Ningún perro debería quedarse solo más de 8h. En ningún lugar. Los perros no viven del aire, y del sol. No son plantas. Necesitan ejercicio, compañía y educación.

Y si no se los das, tendrás problemas. Perros que se escapan a la que ven la puerta abierta, que saltan de superemoción cada vez que ven a sus dueños, con las consiguientes lesiones, que no saben controlar su cuerpo ni su boca (porque nadie ha jugado tanto con ellos como para que lo aprendan) que "remodelan" el jardín, que se hacen sus necesidades allí mismo (pero si casi no les sacan...). Por cierto, yo cuando llevo más de media hora en el jardín, también me da por mirar las plantas ¿a quién no? Y si haces un agujero, la tierra está húmeda y fresquita, y ya empieza a hacer calor...

Pues eso. UN PERRO NO ES UNA PLANTA. No es feliz estando solo en un jardín. Está feliz con sus dueños, jugando, corriendo, o dormitando. Pero acompañado.

Ea, ya me he desahogado, que lo  necesitaba.

¡Ah! ¿Cómo corregimos estas conductas? Lo primero, tomando conciencia de que uno tiene un perro, no una flor, y que necesita atención. Lo primero, mínimo un par de paseos diarios, con un rato de juego. Aprovechando el paseo, premiamos efusivamente cuando hace sus necesidades en la calle. Cuantos más paseos, más necesidades en la calle, menos necesidades en casa. De cajón. Luego, unos ejercicios de obediencia (en positivo) para aprender autocontrol y a comportarse alrededor de la familia. Y su rato de descanso en casa.  Con sus dueños, en el salón o en donde sea. ¿Y dormir? Mejor dentro, a ser posible en la habitación de los dueños, en el suelo (Con una manta o colchoneta, claro). Con esto, el 90% de los problemas de comportamiento, quedan solucionados.

Parece sencillo ¿no?. Pues eso me parecía a mí. Pero por lo que veo, parece que no...

viernes, 6 de mayo de 2011

Clicker training! (¿Eso qué es lo que es???)

El clicker
Hace ya bastantes años que comencé a adiestrar, y supongo que empecé como casi todo el mundo. Mi perro, un libro con el "método tradicional" y una correa. En aquél momento mi perrita actual, Tosca, acababa de llegar a casa. Con el método "tradicional" aprendimos las dos un montón de cosas, pero había algo que no me encajaba. Tosca obedecía, pero sólo después de mucha presión, y siempre a regañadientes (siempre ha sido bastante cabezota). Se notaba que respondía a lo que le mandabas, pero por obligación y sin ningún interés. Entonces me apunté a un curso, en la escuela Bocalán (deBocalán en aquel entonces), sobre métodos de adiestramiento. 
En este curso se explicaban varios tipos de adiestramiento, el tradicional de "te-coloco-tiro-de-la-correa-digo-buen perro", el adiestramiento de perros de trabajo policial "durante-cinco-minutos-todo-es-juego-intenso", de defensa "la-manga-es-tu-presa-ve-y-cázala". Pero la mayor parte del curso consistía en aprender una técnica "nueva", que se estaba empezando a utilizar con los perros de asistencia: el adiestramiento con clicker.  Los ojos se me abrieron, la técnica era fácil, y tenía sentido tanto científicamente como "emocionalmente". Mi perra empezó a obedecer rápido, con alegría, disfrutaba del entrenamiento y "pedía más". En quince días su carácter cambió, se hizo más alegre, mejoró nuestro vínculo, y la perra se emocionaba cada vez que  hacíamos una sesión.
Y hasta hoy. 
He utilizado el adiestramiento en positivo, el clicker, con muchísimos perros, tanto adiestrados previamente con el método "tradicional" como sin ningún tipo de educación. Los resultados son maravillosos, en algunos casos espectaculares. Es como si una bombilla dentro del cerebro del perro se encendiera, el perro comenzara a comprender lo que le pedimos, y de ahí empezara a "flipar" con todo lo que puede hacer (¡y recibir un premio a cambio!). Os lo recomiendo a todos. 


Pero ¿qué diablos es el clicker?
El clicker es una cajita de plástico con una lámina metálica en el interior, que al presionarla con un dedo hace “click-click”. Es la típica ranita que usan los niños para jugar. Produce un sonido distintivo, neutro, que es difícil que el perro escuche en otro contexto que no sea en nuestro adiestramiento. Este sonido en sí no tiene significado alguno para el perro, por eso la respuesta positiva ha de ser condicionada.

¿Cómo funciona?
Para que funcione, debemos "cargar el clicker" mediante condicionamiento clásico. Lo que hacemos es seguir el mismo método que usaba Pavlov: Pavlov tocaba una campanita, y daba de comer a un perro. Al cabo de cierto número de repeticiones, al oír la campanita el perro salivaba: es decir, el perro había aprendido que el sonido de la campana predecía la llegada de la comida. Esto mismo es lo que hacemos con el clicker, mediante repeticiones conseguimos que el perro asocie el sonido “click-click” con la comida que le ofrecemos, y que adquiera un significado positivo, para el perro querrá decir “muy bien, premio”.
Cargar el clicker, mediante condicionamiento clásico

¿Y por qué no usamos la voz?
Mucha gente piensa que el uso de la voz, como decirle al perro “muy bien” o algo por el estilo, significa lo mismo para el perro que el clicker. Pero esto no es cierto. Cada vez que decimos “muy bien”, lo decimos con un tono de voz distinto. A veces estamos afónicos, o estamos algo enfadado y no nos sale una voz alegre, o lo decimos más rápido o más despacio. El resto de las personas del entorno pueden adiestrar al perro y darle órdenes, y su “muy bien” no sonará exactamente igual. Además, cada “muy bien” no va seguido de premio. A veces decimos esas palabras y nada más, a veces damos una caricia, o damos comida. Para el perro no tiene un significado claro. Además, son dos palabras de uso muy corriente, que utilizamos en el habla diaria entre las personas. El perro puede escucharla sin estar apareada con ninguna acción dirigida a él, y pierde su significado. En cambio, el clicker es siempre igual. Siempre hace el mismo sonido, que es perfectamente reconocible, y que es muy improbable que el perro escuche en otro contexto. Además, SIEMPRE va seguido de un premio de comida, así que es un predictor perfecto del premio. Así es una señal clara e inconfundible de que el perro ha hecho algo bien y va a ser premiado por ello.

¿Y ahora qué?
Ya tenemos a un perro que sabe que en el momento que escuche un click, va a tener un premio. Ahora podemos utilizarlo para premiar aquellas conductas que nos gusten de nuestro perro, o que queramos enseñarle. Cuantas más veces premiemos una conducta de nuestro perro, más veces la realizará, porque así es como funciona el aprendizaje.


Y éste es el principio del principio del aprendizaje con clicker. ¿Hasta dónde podemos llegar?



jueves, 28 de abril de 2011

Tratando la fobia a los ruidos (y a otras cosas)

Perro con miedo a las tormentas
Llevo ya un rato al ordenador, cribando pistas para hacer un cd para un perrito con fobias varias. Así que he pensado "me hago un descanso y lo cuento en el blog" que estoy que no puedo más con tanto ruido, trueno y explosión.

La fobia a los ruidos, ya sea producidos por tormentas, tráfico pesado, cohetes... se trata de una manera muy simple. Por desensibilización y contracondicionamiento. Pero primero hay que preparar bien al perro. Le enseñaremos unos ejercicios sencillos de relajación, para que en el momento que empecemos la terapia su cerebro esté en "modo trabajo, atento pero relajado". Muchas veces nos ayudamos de masajes y terapia olfativa para llegar a este estado de ánimo. Una vez tenemos el perro con el estado de ánimo adecuado, comenzamos la terapia.

La desensibilización consiste en presentar al perro el estímulo que le produce temor, por ejemplo el ruido de un cohete, pero de una forma tan débil que no provoque ninguna respuesta en el perro. Ni de miedo, ni de atracción, que sea tan suave que el perro pueda ignorarlo. Poco a poco se va subiendo el volumen del sonido,  pero siempre por debajo del umbral de estimulación del perro. Al subir el volumen debe prestar atención, pero no mostrarse nervioso o ansioso. La desensibilización es muy eficaz, pero muy lenta. Para acelerar un poco el proceso recurrimos al segundo método.

El contracondicionamiento consiste en presentar al perro el estímulo que produce miedo, a baja intensidad pero  ya no necesariamente tan baja. El perro puede mostrar una ligera inquietud. A la vez que le presentamos el ruido, daremos al perro algún tipo de refuerzo positivo. Normalmente utilizamos comida o juego, dependiendo del perro. Una vez el perro esté aceptando la comida o el juego, e ignorando el ruido, podemos subir un punto la intensidad del sonido.
Esquema del contracondicionamiento. Pincha aquí para ampliar

Es muy importante que todo el proceso se siga por debajo del umbral de miedo del perro, porque si no conseguiremos que el perro no sólo no pierda el miedo, sino que sensibilice y cada vez tenga miedo a estímulos más débiles. Por eso es importante que nos ayude un profesional, que sepa "leer" al perro y que sepa hasta donde podemos llegar durante el tratamiento, y lo rápido o despacio que debemos ir. Este tratamiento parece muy sencillo, pero es muy delicado, y se necesita ser constante, pues necesitaremos muchas sesiones antes de que el perro pueda presentarse ante el estímulo "de verdad" sin pasar miedo.

Otra forma de eliminar un miedo o una fobia es la inundación. Consiste en presentar al perro lo que le da miedo, a una intensidad muy elevada, y forzarlo a soportar toda esa ansiedad, hasta que en un momento dado se relaja, y en teoría, perdería el miedo. Últimamente se ha puesto de moda gracias a algunos programas televisivos que la presentan como una solución rápida a estos temores. El problema es sencillo pero para mí insalvable. Igual que en una sesión puedes "curar" al perro, si no se hace bien puedes crearle una fobia tan grande que nunca pueda superarla. La línea que separa el éxito del fracaso total es muy fina, es una terapia que causa un grandísimo malestar al perro, y en mi opinión no debería utilizarse salvo contadísimas excepciones y siempre bajo un estrecho control.

Así que aquí estoy, recopilando sonidos de explosiones, tráfico intenso y tormentas, para comenzar la terapia con un perro fóbico. Me gusta crear mis propias colecciones, a la medida de las fobias de cada perro (venden cd's con remezclas ya hechas) porque así puedo intercalar los ruidos de alta intensidad con algunos de baja (para ese perro en concreto) y porque además así puedo meter sonidos cotidianos que en los preparados comercialmente no vienen, como llantos de bebés, aspiradoras, taladros... 

Este cd lo utilizamos para hacer la terapia, antes de meter al perro en ese tráfico intenso que le da miedo, o antes de la temporada de tormentas, o antes de Fallas, por ejemplo. Yo recomiendo ponerlo en un "home cinema", si se puede, porque lo del "dolby surround" ayuda a hacer más real la "experiencia".

Estos cd's también me sirven para ayudar con otros miedos, como por ejemplo las fobias sociales. Toda experiencia lleva un sonido asociado, como por ejemplo los niños que juegan en el parque, que chillan, hablan, cantan... Si le quitamos al perro el miedo a estos ruidos, estaremos quitándole una buena parte de su miedo (porque ¿qué sería de las películas de terror sin su música tétrica, sus suelos sin crujidos y sus puertas chirriantes?).

¡Ah! todo esto puede hacerse "a pelo", o con la ayuda de medicación (prescrita siempre por un veterinario), para acelerar el proceso y ayudar al perro a superarlo con menor estrés. Y por si acaso llega la temporada de tormentas antes de tiempo, como este año, no "cargarnos" la terapia a la mitad (porque es muy  importante no presentar el ruido a todo volumen antes de que el perro esté preparado, pero ¡ay! esto no es siempre posible).

martes, 12 de abril de 2011

De fin de semana con niños, perros, furgonetas...

Furgos al amanecer, área recreativa del Algarbe. Foto: Guardabosques
Aprovechando estos días tan buenos, nos hemos ido de fin de semana a Albarracín, con los amigos. Seis furgonetas, 12 adultos, 8 niños, 5 perros y un loro. Mucho lío, pero genial. El campo estaba precioso, el paisaje de la Sierra de Albarracín es una pasada, parece que estás en otro país, porque hay kilómetros y kilómetros de bosque y praderas, de valles cerrados con minúsculos pueblines, y riachuelines preciosos con cascadas (vale, sí, eso este fin de semana, que todavía no ha entrado el calor).

Cascada del Molino Batido, en Calomarde. Foto: Teresa Marías

Paisaje de la Sierra de Albarracín. Foto: Manolín

Pues eso, nos lo hemos pasado fenomenal, nos hemos puesto moraos de comer cosas ricas (gracias por las paellas y fideuás, y por los embutidos de la zona, de muerte), y nos hemos reído muchísimo con tanto niño y tanto perro junto. Los niños, emocionados, llevando a los perros de la correa y tirándoles pelotas, dándoles "bolitas" para comer y persiguiéndolos arriba y abajo. ¿Y los perros? pues encantados, siguiendo a los niños por todas partes, detrás de las pelotas y de las cosas ricas que los niños dejan caer accidentalmente.

Una amiga mía  tiene un perrito pequeño que hace un par de años no podías ni tocar. Con mucho trabajo y paciencia hemos conseguido que paseara de la correa con los niños, que se acercara a ellos, que se dejara coger y acariciar, ¡y dándole al rabito!. Grandes progresos para un perrito.

Os pongo un vídeo de mi niña tirándole la pelota al perro, y el perro devolviéndosela. En dos meses pongo al Pollito en nómina en la empresa, je je, que va para adiestradora. Y sí, como dice el vídeo, el perrote está cojo, porque ya tiene una edad, y una artrosis, y el "pobre" ha tenido mucho trote este fin de semana, y ha tenido que ir medicado. Eso sí, se lo ha pasado genial, jugando sin parar. La perra Rottweiler que se ve en el video es Arisa, tiene un añito, y gracias a que sus dueños se lo han currado, tiene un trato y una educación estupendos, tanto con adultos como con niños, y también con otros perros.



Ahora, volver a ver el vídeo, y fijaros en Arisa, la perra rottie, que tiene la mirada fija en algo. Ese algo es mi perra, que está algo alejada, mirándola también. Como la otra la mira fijamente, no se atreve a acercarse. Al poco, la perra grande se distrae, y Tosca se acerca corriendo, directa hacia ella. Un momento antes de llegar a su altura, la perrita se gira y le da el costado, y la rottie da un saltito para ponerse en posición de "T", con el cuerpo tenso y la cabeza y el rabo en alto, una especie de "aquí mando yo, no te me pases" rápido. Tosca, que pasa de problemas pero tampoco se achanta, se queda quieta un momento, sin mirarla, "dejándola hacer" mientras Arisa la huele, luego la perrita se chupa los labios ("soy inofensiva"), y pasan a olisquearse los hocicos, y se separan. Entonces la rottie se acerca a Marco, esta vez con la cabeza agachada. Un poco de lío, porque todavía es joven y no sabe cuanto ocupa, y sigue jugando con la pelota. Como Marco coge la pelota, y no la comparte, Arisa le da señales de juego, pero el perro está viejo, y no quiere perseguirla (se pasaron así todo el fin de semana). En el minuto 01:04 (aprox) Arisa se pone nerviosa, y empieza a ladrar. Y Tosca la "regaña", ladrándola, con todo el cuerpo tenso. Se puede ver que la rottie también empieza a tensarse, se pone en posición de juego para señalar que no es de verdad, pero Tosca no para, y es cuando Guardabosques le llama la atención. La perrita se da la vuelta, y esto no se ve, pero se agita y Arisa se relaja y se va por otro lado.

Y todo esto en poco más de un minuto. Cuando hablemos de las "señales de calma" volveré a repasar este vídeo, y algún otro.
A pasar buena semana, que ya estamos preparando la Semana Santa, y ¡va a ser aún mejor!

lunes, 4 de abril de 2011

De la Socialización


En otras entradas he hablado de los problemas que pueden tener los animales que no han tenido una buena socialización, pero ¿qué es la socialización?

La socialización es un periodo durante el cual los cachorros son más sensibles a las relaciones sociales. Aprenden a relacionarse con sus hermanos de camada, con su madre, y con cualquier animal (incluidos nosotros) con el que tenga contacto. En los perros esto sucede entre las 3 y las 14 semanas y en los gatitos algo antes, y dura unas semanas menos. Esta es la edad en la que los cachorros "saldrían de la madriguera" y conocerían a los miembros de su manada o grupo.

Durante el periodo de socialización, conviene que el cachorro tenga tanto contacto con personas y con otros perros como sea posible. Cuantas más personas, más edades distintas, colores de piel, tamaños y formas de vestir distintas como sea posible, y con perros de distintas razas, tanto adultos como cachorros. Si queremos que el perro tenga buena relación con otras especies animales (gatos, conejos, ovejas, caballos...) fomentaremos su relación durante este periodo.

Este tramo sensible no es rígido, no es que a las 14 semanas ¡se acabó, ya no hago más amigos!. Hay perros que les dura más o menos tiempo, y aunque se haya acabado, esto no quiere decir que ya no haya "marcha atrás" y que el perro no se vaya a llevar bien con lo que no ha conocido en este periodo. Pero sí es verdad que puede ser más complicado, y en algunos casos extremos, de animales que han vivido en aislamiento total hasta la edad adulta, puede ser imposible.

Muchos casos me vienen porque cuando eran pequeños no tuvieron experiencias con niños, o con tráfico, o con personas distintas (de otras etnias, por ejemplo) y ahora les tienen miedo, o se comportan con agresividad. Cuando el perro es adulto, se necesitan horas de terapia, pero cuando es cachorro es fácil y natural.

Si el cachorro crece en un ambiente limitado, sólo con gente, por ejemplo, pero sin perros, puede hacer una socialización primaria hacia la especie con la que ha tenido contacto, y no con la suya. Esto da problemas en la edad adulta, y son perros que típicamente "se creen persona". No quieren tener contacto con otros perros, y prefieren la compañía de humanos, no montan los machos, o no se dejan cruzar las hembras. El problema más frecuente en estos perros es que muerden fuerte, mientras juegan o cuando tienen agresividad, porque la intensidad del mordisco se aprende a controlar con los compañeros de camada o con la madre. Los cachorros criados solo con gatitos, por poner otro ejemplo, no aceptan otros perros como de su misma especie, y no adoptan posturas de comunicación típicas de perro, sino de gato. Los gatos separados al nacer de su madre y criados con biberón pueden tener conductas de juego atípicas, en las que el comportamiento de caza está muy exagerado, y no controlan sus uñas y dientes, "cazando" a sus dueños y produciendo lesiones.

También hay que tener en cuenta que entre las 8 y las 10 semanas pueden pasar una fase de miedos. Los cachorros son más sensibles a los estímulos fuertes, y si las experiencias durante este período no son positivas, se pueden crear traumas difíciles de corregir en el futuro.

Después del periodo de miedo, se abre otra "ventana" para la socialización, hasta los 6-8 meses de edad, el llamado periodo juvenil. Aunque es más débil, y puede costar más trabajo la socialización en esta etapa, es importante no pensar que el trabajo terminó, y seguir presentando novedades, para que el perro "asiente los conocimentos", sobre todo para que practique la comunicación con otros perros, y aprenda a reconocer y a utilizar las señales de calma, por ejemplo.

¿Qué podemos hacer con el cachorro para que socialice bien?


Debemos presentarle a las personas, animales y objetos con los que vaya  tener que convivir durante su vida:

  • Personas de ambos sexos, adultos, ancianos y niños, personas con bolsas, muletas, cascos, sombreros... de etnias distintas
  • Perros de cuantas más razas y tamaños mejor, adultos y cachorros, con los que pueda jugar de una forma positiva
  • Objetos cotidianos que puedan asustar: carritos de niños, carros de la compra, bolsas, maletas, paraguas cerrados y abiertos, patines, bicicletas, coches, motos, el camión de la basura...
  • Ambientes variados: calles con mucho tráfico, centros comerciales llenos de gente, parques con niños corriendo y gente haciendo deporte.
  • Animales distintos con los que quieras que se lleve bien: gatos, conejos, caballos, animales de granja...
Por eso es importante elegir bien el cachorro que se adquiere, porque cuando los adoptamos con 8 semanas gran parte de la socialización ya ha pasado, y si se hicieron las cosas bien, más fácil será para nosotros. Además, según los estudios, la edad óptima para llevarse un cachorro a casa es entre las 7 y las 9 semanas, que ya ha aprendido mucho de su madre y hermanos, y está preparado para conocer una nueva familia/manada.

Pero si no se han hecho las cosas bien, nunca es tarde para empezar. ¡A socializar todo el mundo!

jueves, 31 de marzo de 2011

Con los perros en la bici... y el resto de la familia

En la bici con los dos perros
Pues como salió el sol, y apetecía, ayer sacamos la bici por primera vez en años. Y nos fuimos todos al parque. El Pollito con Guardabosques, en su sillita y con su casco nuevo (que lo odia). Yo yo con los perros atados a la bici.

Como soy de casa del herrero, ni arneses, ni enganches, ni nada fino. Cogí una correa cortita de nylon para sujetarlos al manillar, y ahí enganché su correa normal (de las de policía, que tienen dos enganches y varias arandelas). Llevan sus collares normales, entre otras cosas porque no quiero que tiren, que están demasiado viejos y ya tienen suficientes problemas de articulaciones los dos, como para meterles peso encima. Además, como era el primer día, iban bastante descontrolados, y con el collar se les guía mejor que con el arnés.

Dejo mis reflexiones para que no metáis la pata tanto como yo (y os caigáis menos veces).


Lo primero, mejor llevar sólo un perro, si se puede. Los dos se pasan el rato cruzándose, y como se ve en el vídeo, la perra va bastante agobiada. También ayuda la diferencia de tamaño. Cuando la perra no puede más, el perro va aburrido, al trotecillo cochinero. El perro solo, más deprisa, galopa, va centrado y no se distrae. La perra no se lo pasó muy bien, pero la verdad es que el ejercicio no le viene mal.

Las correas, mejor bastante cortas. Lo suficiente como para que el perro no pueda cruzarse por delante de la bici si ve otro perro al otro lado. Y al suelo que vas. Lo sé. Eso me pasa por no ir atenta.

Si te cruzas con un perro, mejor dejar al perro extraño y a tu perro por el mismo lado. Es más fácil mantener la dirección recta así, sin que el perro se te cruce por delante.

Mejor ir rapidito, en cuanto vas despacio deciden que es "hora de olisquear" y se distraen. Para cruzarse con otro perro igual, cuanto más deprisa puedas ir, mejor.

Cuando giras hacia fuera de donde está el perro, simplemente vale con llamar su atención y girar, para girar hacia dentro, lo mejor es enseñarles a girar a la orden, pero si les das una orden de "despacio" o "quieto" y haces el giro amplio, aprenden rápido.

Haz poco rato el primer día. Nosotros recorrimos cuatro manzanas, hasta el parque y vuelta. El resto de la tarde no hubo perros. Vale, que tienen 9 añitos cada uno y no están para mucho trote, pero es que corren tooodo el rato. Sobre todo la pequeña, pobre.

Último apunte: casco, casco y rodilleras. Porque hasta que pillas el truco, y los perros cogen la rutina, te caes. Varias veces. Menos mal que mi bici es pequeña (a mi medida, claro) y no me caigo de muy alto.

Pollito, la que mejor se lo pasó. Miraba a los perros como alucinada todo el camino. Y luego se tiró del tobogán y se montó en  los columpios. Le encanta. Pongo una foto de la niña con su casco nuevo, que es más grande que ella. Que una cosa es crecedero, y otra esto.
La niña con su casco, seguridad ante todo
Por cierto, gracias a Rocío por grabarme el vídeo, y por enseñarnos a Guardabosques y a mí a previsualizarlo en la cámara. Que ya tiene más de un año, y no lo habíamos conseguido.

viernes, 18 de marzo de 2011

Enseñando a nuestro perro a tirar de una bici

En el bikejoring, nuestro perro tira de la bici
Montar en bici es un ejercicio estupendo, y si puedes correr con tu perro, que te haga compañía, tire de tí en las cuestas, y gaste energía, todo a la vez ¿puede pedirse algo más? Esto es el bikejoring, por lo visto.

Llevo unos días investigando el tema, por dos razones:
1. Se acerca la primavera, pica el gusanillo de salir por ahí, y si puede ser mi Guardabosques con el Pollito en una bici y yo con los perros en otra, pues me parece un plan estupendo.
2. Tengo una clienta con un husky muy necesitado de ejercicio, y me preguntó cómo veía el tema (a tí va dedicado este post, Diana).

Así que dejo un resumen-traducción "libre"de unas recomendaciones vía clickertraining.com, del artículo "Fun with your dog: Mushing on a bike" de Robin Shen. Que conste que todavía no lo he probado, más allá de poner a mi perro a tirar de un tronco, con la bici todavía no hemos probado, pero ¡estamos deseando!

Paso 1: Diversión, no castigo
Cuando se adiestra a un perro de tiro, nada de castigo de ninguna forma. Nada de collares, ni normales, ni de ahogo, ni de pinchos, ni siquiera haltis. Vamos a coger bastante velocidad, y con un frenazo o un enredo con la correa podemos hacer muchísimo daño a nuestro perro. Sólo va a llevar puesto el arnés de tiro y la línea, aunque en el momento que paremos y le desenganchemos por supuesto que necesitaremos el collar y correa habituales. El mushing (tiro de trineo o similar) debe ser divertido para el perro, puesto que a los perros les encanta correr y tirar. Si al perro no le gusta, mejor no forzarle y buscar otro entretenimiento. Lo normal es que directamente alucinen y les encante.  Si el perro se equivoca, puedes decirle "no" o "mal" pero nada más allá.

Paso 2: valora el estado físico de tu perro
Para poder tirar de la bici, el perro debería pesar por lo menos 15 kg, tener por lo menos un año de edad (incluso año y medio para razas muy grandes). Antes de esa edad puedes entrenar corriendo y tirando de cosas sin peso, pero nada muy fuerte.
¿Y la raza? La raza no importa, pero la forma del cuerpo sí. Cuanto más se parezca físicamente tu perro a un husky, mejor. El parecido se mide estructuralmente, no en tipo de pelo o su color. Debe tener un cuerpo proporcionado, y estar sano. Sus extremidades deben ser robustas, y no tener problemas de salud en sus articulaciones, o deformidades de ningún tipo. El mushing es un ejercicio bastante fuerte, y produce mucho desgaste en tendones, músculos y articulaciones. Si el perro no está sano al empezar, lo más probable es que lesione en algún momento. De todas formas, si sólo vas a montar en bici por pasear, y no para competir, puedes ser más laxo en estos temas, siempre que vigiles bien al perro, y pares o aflojes el ritmo al menor signo de cansancio o problema.

Paso 3: ¿le gusta a tu perro tirar?
Si a tu perro le gusta tirar de la correa, ya sabes que sí. Si has educado a tu perro a no tirar, echa a correr a su lado, y mira si se emociona y corre delante de tí. Si es así, bien. Si tu perro corre detrás de tí, o quiere pararse, o tienes que ir arrastrándolo, a lo mejor no es el mejor perro para este ejercicio.

Paso 4: el arnés de tiro, la línea y cómo montarlo todo en la bici
Compra un arnés de tiro. No vale cualquier arnés de tienda de animales, los arneses de tiro son diferentes, para cargar el peso del tiro en el pecho, y no en el cuello. Los venden por internet, no son excesivamente caros. Tienes que medir muy bien el contorno de tu perro, y que le quede bien ajustado, para que no se haga daño al tirar. En las páginas web suele haber una guía sobre cómo medir al perro para que le quede bien ajustado.
Arnés especial de tiro
Lo importante es que la línea sea resistente, con los mosquetones de buena calidad (no queremos que uno falle y salgamos todos volando), debe tener dos mosquetones, uno en cada extremo, para unirla a la bici y al perro. Si la línea es un poco elástica, mejor, tanto para el ciclista (menos tirones en la bici) como para el perro. La línea debe medir unos 2 metros, para que el perro esté cerca de tí y lo puedas controlar, pero no justo delante que lo atropelles cada vez que paréis. Puedes unir dos perros a la bici, pero no más, que sales volando.
Dos formas de unir el perro a la bici, con más o menos amortiguación
Luego puedes unir esta línea directamente a la bici, aunque no es muy recomendable, pues si el perro deja la correa algo floja se te puede meter por la rueda y darte un batacazo. Lo mejor es meter el primer tramo en un trozo de tubería de pvc, en una manguera, o comprar un adaptador especial para la bici, que pasa recto por encima de la rueda delantera, así ni se desgasta la línea ni se mete por la rueda. También se puede poner doble correa ajustada al manillar, una la línea, de correa normal, y un trocito más corto elástico o de muelle, para minimizar los tirones.
Adaptador para atar el tiro a la bici, éste es comprado
En http://www.speedogs.com/bikejoring.html tienen de todo, arneses, líneas de tiro y adaptadores para atar el perro a la bici y que no se meta el tiro en la rueda. También tienen prácticos "kits" (No me han pagado, es que es la mejor web que he visto por ahora).

Paso 5: comenzar el adiestramiento, enseñar las órdenes
Pon el arnés y la línea de tiro al perro, y atar a la línea de tiro algo que pese. Un tronco, una caja, ... algo que no asuste al perro, y que pueda arrastrar cómodamente. Anímale a tirar y a correr a tu lado mientras arrastra el peso. Premia mucho hasta que el perro se adapte. Si el perro se para a olisquear, di "no" o "mal" y anímale a seguir corriendo, así evitarás que lo haga cuando estés encima de la bici, y sea más difícil controlarle.

Con este peso le enseñaremos lo básico, "hike" es tirar hacia adelante, "geee" girar derecha, "haw" izquierda,  y "sooo"parar. Estos son los "palabros" tradicionales, si no te gustan, los cambias por lo que te salga del cuerpo y ya está. Una recomendación: palabras cortas y repetidas para acelerar, una palabra larga y en tono bajo para parar. Estas órdenes deben enseñarse con adiestramiento positivo (mejor con el clicker) antes de subirse en la bici, si no quieres acabar en el suelo.

Paso 6: la bici
Debe ser resistente, y tener buenos frenos. Cualquiera de montaña o para BMX debería valer. Mejor si algo más pequeña que tu talla normal, por si tienes que frenar poniendo los pies en suelo. Que no sea muy cara, porque la vais a vapulear pero bien.

Paso 7: ¿Preparados, listos?
Antes de unir al perro a la línea, revisa que no le duela nada, que no tenga agujetas del día anterior, que no cojee. A los perros les gusta tanto tirar que pueden acabar hechos  polvo, pero seguir queriendo correr. Si es así, tomaos un par de días de descanso.
Si el perro está bien, ponle el arnés, y ata la línea primero a la bici, y luego al perro. Con la bici tumbada, y el perro bien sujeto. Una vez te has subido a la bici y estás preparado, puedes soltar la línea. Parece una recomendación tonta, pero al tercer día, con el perro todo emocionado, no lo haces, el perro da un supertirón, y ¡todos al suelo descalabrados!

Paso 8: ¡Adelante! ¡hike, hike, hike!
Pedalea un poquito, y alegremente grita ¡hike!, agárrate fuerte y ¡disfruta!
Puedes ayudarle pedaleando en las cuestas arriba, frenando en las cuestas abajo. Para girar, ayuda frenando un poco, dando la orden de giro y entonces giras la rueda de la bici. Con un poco de práctica, todo irá "sobre ruedas".
Mantente en silencio excepto para dar las órdenes y premiar cuando haga algo bien, si no el perro "apagará" sus oídos, y dejará de oírte.
¡A correr!
Precauciones:
Este ejercicio es muy intenso, no salgas a correr por encima de 25-30º, dependiendo de la humedad o la intensidad del recorrido, o puedes matar a tu perro de un golpe de calor. A veces hay que salir muy temprano para que haga el suficiente fresco, sobre todo con perros de pelo largo y espeso. Si le ves muy jadeante, o cansado, para, bebed y mojaos. Si el perro se para y tiene problemas para andar, se le ve mareado, pierde el equilibrio o tiene la temperatura más alta de lo normal, llévalo al veterinario enseguida.
Este ejercicio hay que entrenarlo, empieza con 1-2 km y ve subiendo poco a poco, si no quieres romper al perro. Los perros no conocen límites, y pueden seguir corriendo hasta desplomarse. Ofrece agua a cada km, más a menudo si hace calor, y vigila las patas de tu perro, que no se haga heridas. Si es así, vuelta a casa andandito.
No dejes nunca de prestar atención al perro y al camino. Si se lía la línea, o pillas un bache... se va muy rápido, los tirones son muy fuertes, y las caídas también. Os podéis hacer mucho daño. Los perros sin experiencia suelen pararse a hacer pis o defecar, en mitad del camino y de repente, en los primeros 200-500 m. Estate preparado para el frenazo, dile que "no" o "mal" y anímale a seguir adelante, alejando la bici.
Ponte gafas. Los perros al correr lanzan mucha tierra, más cuanto más rápido corren.
Evita el asfalto todo lo posible, ve por caminos de tierra. El asfalto revienta las almohadillas, es duro en la musculatura, y hay demasiado tráfico.

Pues hasta aquí por hoy. Espero animar a gente a practicar este deporte con su perro.
¡hike, hike, hike!

martes, 15 de marzo de 2011

Fobia a los ruidos fuertes


Perro tapándose los oídos. Imagen de Teresa Marías
Esta semana tengo un caso de un perro con varias fobias, sobre todo tiene miedo con ruidos fuertes de tráfico, tormentas y petardos. Aprovecho para repasarme el tema y presentar un pequeño resumen de en qué consiste una fobia. Dejo para otro día el tratamiento, que es mucho sólo para hoy.

Las fobias son profundas reacciones de miedo que se producen rápidamente, y que no se extinguen con la exposición gradual a la causa de la fobia. En las fobias se producen reacciones muy rápidas, de todo/o nada, muy profundas y con comportamientos asociados anormales (pánico, catatonia). En los animales de compañía, los miedos y fobias más frecuentes son producidos por ruidos fuertes (tormentas, petardos, tiros) y por otros estímulos más variados: tráfico, aglomeraciones de gente, otros animales... estos producen comportamientos anormales como esconderse, paralizarse, huir, reaccionar agresivamente, y estados de ánimo ansiosos, con dilatación de las pupilas, jadeo, salivación, e incluso micción, defecación, o vaciamiento de las glándulas anales.

Las fobias pueden iniciarse de dos formas:
Inmediata: tras un evento traumático fuerte que cause gran impresión y miedo, como el que lancen un petardo al cuerpo del perro, o que caiga un rayo encima de la casa en donde vive.
Progresiva: sobre un estado previo de ansiedad o miedo, ésta actúa como estímulo condicionado, produciendo un efecto negativo sobre el individuo, que al volver a estar delante del objeto recuerda no sólo el lado negativo del objeto, sino la sensación de malestar que su propio miedo/malestar le produjo, aumentando así progresivamente las sensaciones negativas asociadas, produciendo que el miedo sea cada vez más profundo.

La propensión al miedo o a la ansiedad depende de varios factores, uno de ellos es la personalidad del animal, más o menos insegura. Es muy importante exponer al perro a una edad temprana a estímulos variados, sobre todo durante la etapa de socialización (aproximadamente de la semana 4 a la 12 en la vida del perro). Esta fase es crucial para que el cachorro, si se le han presentado suficientes estímulos, aprenda a reaccionar ante ellos con curiosidad y no con miedo, y si algo le asusta, pueda recuperarse en menos tiempo, y que no le provoque una ansiedad más profunda que le deje marca.

El miedo, en circunstancias normales, acaba eliminándose si se expone repetidamente al perro al objeto, lo que en teoría del aprendizaje se llama habituación. Pero hay varios factores que impiden esta habituación:
El comportamiento sobreprotector: si el dueño no deja al perro acercarse al objeto, o está muy nervioso en su presencia, el perro copiará este comportamiento nervioso, y no se acostumbrará al objeto. Si el dueño coge en brazos a su cachorrito y sale corriendo a casa cada vez que hay tormenta, lo que aprende el perro es "si llueve y hay ruido, huye, es peligrosísimo". O si el dueño intenta apaciguar al animal, con caricias, o diciendo que "todo está bien", mientras el perro gruñe, jadea o tiembla, el perro lo tomará como un premio por su comportamiento ansioso, y tampoco aprenderá a relacionarse con el objeto, porque pensará que el comportamiento adecuado es mostrarse miedoso.

También es importante la intensidad y la duración del suceso que produce el miedo. Si la intensidad es demasiado alta, el perro nunca podrá tranquilizarse delante del objeto, y su miedo empeorará. Si la duración de presentación es insuficiente, o se repite demasiado intermitentemente, tampoco tendrá tiempo de acostumbrarse al objeto.

Por eso es importante, si tenemos un perro miedoso, dejarse aconsejar por un experto y seguir una terapia adecuada, porque si vamos por nuestra cuenta podemos pasarnos con la intensidad de exposición, y crear a nuestro perro un trauma fuerte que luego es mucho más complicado de tratar.

El perro que veo esta semana tiene problemas de miedos por falta de exposición temprana: toda su "infancia" la pasó en una casa en el campo, sin tráfico, aglomeraciones, ruidos fuertes... Al cumplir el año se vino a vivir a un piso en Madrid... Demasiado para sus pobres oídos.

domingo, 27 de febrero de 2011

Charla en el parque

Los perros con sus dueños,
 me encanta lo difícil que es no sacar todo culos en esta situación...

Tengo que darle las GRACIAS a Diana por organizar esta charla tan especial. Diana es clienta mía desde hace algún tiempo, y me pidió que fuera al parque que ella frecuenta para dar una charla a las personas de su "grupo de perros". Me dijo que escogiera yo un tema, y decidí hablar sobre "Comunicación Canina", que me parece que es lo más útil que un dueño de perro puede aprender.

Estuvimos un par de horas viendo fotos y vídeos de perros saludándose, conociéndose y jugando. Con tanto perro alrededor(estábamos en un "área canina" con los perros, después de todo) la teoría se confundía con la práctica y los ejemplos los teníamos tanto en el ordenador como en vivo y en directo.

También comentamos los casos particulares y problemas de cada uno, para intentar solucionar los errores de comunicación más frecuentes, sobre todo entre personas y perros, y no sólo entre perros.

Les hice una brevísima introducción al adiestramiento con clicker (ya casi no nos quedaba tiempo, una lástima) y acabamos con una lección rápida de cómo enseñar a nuestro perro a soltar algo que lleva en la boca (gracias, Thor, por ser tan buen alumno).

Yo no sé ellos, pero yo me lo pasé muy bien y disfruté muchísimo de la compañía, y de poder estar alrededor de perros "normales", que se portaron fenomenal y "charlaron" todo el rato entre ellos facilitándome muchísimo la tarea y dejándome disfrutar sólo con su presencia.

Muchas gracias a todos por acudir, espero que lo pasarais tan bien como yo, y que aprendierais por lo menos tanto como yo.

Y si alguien quiere otra clasecita ¡no tiene más que pedirla!

PD: he puesto la foto más "caótica", porque me encanta cómo los perros vienen y te miran cuando les llamas, pero eso de sentarse de espaldas a sus dueños... como que no lo entienden...

viernes, 25 de febrero de 2011

MANTÉN LA CORREA FLOJA

Cuanto más tira de la correa, más tenso el perro, y más postura de agresividad
Hoy tengo poco tiempo, así que sólo voy a dar un consejo, que cada vez que tengo consulta tengo que repetir mil veces, y que debe ser lo más difícil para un dueño, porque oye, que cómo me cuesta que me hagan caso...
Si tu perro se encuentra con otro perro, o con una persona que no le gusta,

MANTÉN LA CORREA FLOJA

Cógela con suavidad, y que la correa tenga forma de "U". Que tu perro pueda moverse más o menos libremente, y que no sienta la tensión en el cuello.

Por dos razones:
1. Si tu estás tenso, tensas la correa, el perro lo nota y se tensa. Debe de estar pensando "Jo, este perro debe ser muy malo, porque mi dueño-que-todo-lo-puede está nerviosísimo..." y un perro nervioso se mete en problemas.
2. Si tu perro tira de la correa, se "apoya" en el collar para tirar y llegar más rápido al otro perro. La posición que adopta es exactamente igual que la postura que pone un perro agresivo antes de atacar a otro. Por eso a muchos perros les atacan cuando van de paseo "porque sí". Van diciendo por ahí "mando yo, voy a atacarte", y claro, el otro perro responde.

Así que, ya sé que es difícil, pero MANTÉN LA CORREA FLOJA.