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jueves, 26 de enero de 2012

El origen de las razas de perros

El Cairn de Hani, pictograma tallado en roca, aprox. 4.000 años AP.
Muestra perros atados que forman parte de una cacería
Siguiendo el tema de la domesticación del perro, nos metemos ahora un poco con la genética. Vamos a fijarnos en las razas de perros más antiguas, en dónde y cómo parece que surgieron.

Según los últimos estudios sobre la diversidad genética del perro (von Holdt et al, 2010) las razas de perros pueden agruparse según su genética, y esta organización sería bastante parecida (bueno, casi igual, con algunas excepciones) a los grupos de razas según los organizan los organismos caninos internacionales. A saber, existiría un grupo de perros "de caza", con separaciones entre los retrievers (cobradores, como los labradores), los perros de rastro, los spaniels, o los galgos. Otro "de trabajo", con separaciones entre los perros de pastor, los de guarda de ganado y mastines y los de guarda y defensa. Por separado estarían los perros de raza "toy", los "falderos", vamos.

Mastín de Anatolia, uno de las razas más antiguas
Algo separadas quedan las razas "antiguas", en las que encontramos a los perros chinos (shi-tzu, chow-chow), los galgos "antiguos" (afgano, saluki), los perros "salvajes" (dingos, perro cantor de Nueva Guinea), los Basenji africanos, los perros de Canaan de Israel, y los  perros nórdicos (Huskys y Malamutes), y los mastines del Anatolia (Ardalan et al., 2001). Según estos estudios, estas son las razas de perro actuales que más se parecen a los lobos. Lo que no podemos saber es si es porque son más antiguas en origen o porque se han cruzado más recientemente con lobos.

Aunque se puede sospechar.

Perro de guerra de Mesopotamia, aprox. año 600 AC
Existen registros de que los perros chinos ya tenían la forma actual hace más de 2.000 años, y los estudios de la genetica del dingo y del perro cantor sitúan su separación hace más de 5.000 años. Además, en esas zonas no hay lobos, por lo que los cruces con éstos son improbables. Lo mismo ocurre con los galgos antiguos y los perros tipo Basenji, pintados en las pirámides egipcias o en los templos persas, hace 4-5.000 años.

 En cambio, en la zona Norte de Euro-Asia, de donde se originan los Huskys y Malamutes sí que hay una población de lobo importante, lo que nos puede hacer pensar en que haya habido hibridación posterior.
Malamutes de Admunsen, en el Polo Sur, 1911
En otros posts iremos viendo qué es lo que sabemos de cada una de éstas razas antiguas, y de cómo surgieron las razas más modernas, que de éstas sí que tenemos información más o menos clara. También estudiaremos a los perros americanos, que tienen tela.

Sirdar of Ghazni, uno de los primeros Galgos Afganos
importados a Inglaterra. 1923.
Cómo fueron surgiendo estas razas antiguas, sólo podemos por ahora elucubrar. Partimos de la idea que comentamos en entradas anteriores, de que los perros se originaron en el Sur de China. Desde allí, siguiendo las migraciones humanas y el comercio, se extenderían rápidamente hacia Medio Oriente y Siberia. De Medio Oriente se repartirían por el Mediterráneo hacia Europa y África, y desde Siberia también hacia Europa. Tanto en China como en Medio Oriente, Europa y Siberia hubo cruces con los lobos locales, lo que añadiría genes nuevos en todos estos lugares.

De ésta mezcla genética tan extensa surgiría la capacidad de variación tan grande que tienen los perros. Seleccionando a los perros por sus capacidades, su tamaño o color, se conseguirían ir diferenciando hacia distintos tipos de perros. Una vez creada una "tendencia" (a ser enorme, como los mastines, o veloz como un galgo...) que gracias a los cruces entre individuos emparentados, o al aislamiento geográfico se habrían "fijado" las características físicas y comportamentales que caracterizan a las distintas razas. Según fueran apareciendo mutaciones "atractivas", los cruces entre perros de diferentes razas irían creando razas nuevas.

Tres tipos de perros distintos, de monumentos egipcios
Así, parece que los egipcios ya tenían tres "razas" de perros, llamados Tesem. Unos perros de caza tipo galgo, otros más parecidos a los que sería el Basenji actual, y otros más de tipo mastín. Los perros se irían separando del "tipo común" según se especializaran en los distintos trabajos, o se eligieran por sus características físicas. Mutaciones puntuales, como la de las patas cortas, o el tamaño enano, se irían incorporando y añadiendo todavía más variabilidad.

Teresa Marías 
www.psicologiaveterinaria.es

Bibliografía:

Ardalan, A., Kluetsch, C. F. C., Zhang, A., Erdogan, M., Uhlén, M., Houshmand, M., Tepeli, C., Ashtiani, S. R. M. & Savolainen, P. 2011. Comprehensive study of mtDNA among Southwest Asian dogs contradicts independent domestication of wolf, but implies dog–wolf hybridization. Ecology and Evolution, 1, 373-385.
Ding, Z.-L., Oskarsson, M., Ardalan, A., Angleby, H., Dahlgren, L.-G., Tepeli, C., Kirkness, E., Savolainen, P. & Zhang, Y.-P. 2011. Origins of domestic dog in Southern East Asia is supported by analysis of Y-chromosome DNA. Heredity,
vonHoldt, B. M., Pollinger, J. P., Lohmueller, K. E., Han, E., Parker, H. G., Quignon, P., Degenhardt, J. D., Boyko, A. R., Earl, D. A., Auton, A., Reynolds, A., Bryc, K., Brisbin, A., Knowles, J. C., Mosher, D. S., Spady, T. C., Elkahloun, A., Geffen, E., Pilot, M., Jedrzejewski, W., Greco, C., Randi, E., Bannasch, D., Wilton, A., Shearman, J., Musiani, M., Cargill, M., Jones, P. G., Qian, Z., Huang, W., Ding, Z.-L., Zhang, Y.-ping, Bustamante, C. D., Ostrander, E. A., Novembre, J. & Wayne, R. K. 2010. Genome-wide SNP and haplotype analyses reveal a rich history underlying dog domestication. Nature, 464, 898-902.


viernes, 20 de enero de 2012

Amor de perro

¿Me quiere mi perro?
Tenía yo una preciosa entrada preparada ayer, sobre lo bien que dormía mi niña. Y lo gafé. Primero Blogger maldito se comió mis deberes, y se tragó la entrada entera. Luego mi perra empezó con diarrea y hemos tenido que sacarla esta noche cuatro veces a la calle. Y la niña se despertó a las 6:30 de la mañana, llorando, y no se ha vuelto a dormir. Así que ya os contaré cómo hemos conseguido que "duerma del tirón" otro día, que hoy no he dormido nada. ;)

Así que os cuento otra cosa que he estado preparando esta semana, más sesuda. Porque, todos nos enternecemos cuando nuestro perro nos mira con carita adorable, nos pone la cabeza en las rodillas... pero ¿es verdad? ¿tienen los perros la capacidad de amar a otros perros? ¿y a los humanos?

¿Me quiere mi perro?

En Etología, llamamos "apego" al afecto, al amor. Y comportamentalmente, ¿qué es el amor?
Pues es esa atracción de larga duración hacia un sujeto en particular, que se manifiesta con unos comportamientos específicos de afecto dirigidos hacia o realizados en presencia de ese sujeto. Además, el individuo intenta mantener proximidad hacia su sujeto de apego durante un periodo de tiempo prolongado, y si se separan, realiza comportamientos para reencontrarse con él. Vamos, que sentimos afecto por sujetos individuales, y lo demostramos intentando permanecer a su lado el mayor tiempo posible, realizando conductas afectivas hacia el sujeto de nuestro amor (mimos, caricias, atención), y comportándonos de una forma que permita el reencuentro lo más rápido posible si nos separamos (llamándole, corriendo hacia él). Además, realizamos conductas de reencuentro (saludo) específicas y más intensas con nuestro sujeto de apego que hacia cualquier otro individuo.

10 Things I Love Tuesday, La Vie Boston
 Que los dueños muestran conductas de afecto hacia sus perros está demostrado, y además sólo nos hace falta preguntar. Pero, los perros ¿sienten de verdad afecto? ¿cómo podemos saberlo?

Existe un test diseñado específicamente para estudiar el apego en los niños, que se conoce como el Test de Ainsworth. Se coloca a un niño, junto a su cuidador principal (madre o padre, vamos) en una habitación desconocida para el niño. Al cabo de un rato, cuando el niño se ha adaptado a la situación, el cuidador se va, dejando al niño solo.  Esto provoca ansiedad en los niños, que se manifiesta como comportamientos de búsqueda de reencuentro. Estudiando estos comportamientos que realiza el niño al irse su madre, si llora, si la busca, si se dirige hacia la puerta, si juega con otra persona menos conocida... se puede determinar el grado de unión que tiene el niño con su cuidador.

En perros se han llevado a cabo estos tests, con resultados comportamentales muy similares a los recogidos en las pruebas con niños. Los perros dejados solos vocalizan, se dirigen hacia la puerta por donde marchó su dueño, buscan una salida, y aumentan su actividad locomotora. Al regreso del dueño, realizan comportamientos de saludo efusivos y buscan el contacto físico. Creo que esta búsqueda de contacto físico al llegar a casa es una de las razones principales por las que los humanos tenemos perros.


Fisiológicamente, la separación del objeto de apego, en los niños, produce una elevación del cortisol en la sangre, y un aumento de ritmo cardíaco (signos físicos de ansiedad). Esto mismo ocurre en los perros.  Tanto es así, que una patología de ansiedad común en niños, como es la Ansiedad por Separación, es también muy común en los perros, sobre todo en animales recogidos en albergues. La Ansiedad por Separación da para un post ella solita, así que no voy a entrar en más detalles hoy.


Los niveles de estrés por encontrarse solo en un lugar poco familiar pueden ser rebajados por la presencia y las caricias de un humano familiar, pero no por un perro familiar (por eso, introducir un perro nuevo para que haga compañía al primero no es siempre una buena idea). Además, las caricias producen efectos relajantes (emisión de betaendorfinas, oxitocina y prolactina, disminución del ritmo cardíaco) tanto en el perro que las recibe como en el humano que las da.

Así que sí, ¡tu perro te quiere!

Artículo basado (más bien libremente) en:

Topál, J., Miklósi, Á., Gácsi, M., Dóka, A., Pongrácz, P., Kubinyi, E., Virányi, Z., Csányi, V., Brockmann, H. J., Roper, T. J., Naguib, M., Wynne-Edwards, K. E., Mitani, J. C. & Leigh, W. S. 2009. Chapter 3 The Dog as a Model for Understanding Human Social Behavior. In: Advances in the Study of Behavior, pp. 71-116. Academic Press. 




jueves, 12 de enero de 2012

Perrito bolso


Este es Titín (según le rebautizó el Pollito nada más llegar). Titín ha vivido con nosotros tres días, para ser evaluado (y en lo posible tratado) antes de volver a su casa. Antes lo hacía bastante, eso de tener perros en residencia, tanto para tratamiento como sólo de "hotel". Ahora que la niña es más grande, me vuelvo a atrever.

Titín es el perrito de la hija de un amigo. Esta chica es modelo y actriz, y decidió que quería un perrito hace unos meses. Su padre le dijo que él no quería perros en casa, que él no tenía tiempo de hacerse cargo de un perrito. Al mes apareció Titín, como regalo de cumpleaños, y se quedó.


Su dueña le adora. Duerme con él, se lo lleva a todas partes si puede... claro, si puede. Porque es modelo, y actriz. Y viaja. Y sale. ¿Y Titín? Se queda encerrado en su habitación. Durante horas,  a veces hasta días. Porque el padre de su dueña no sabe cuándo su hija se va, ni cuándo vuelve. Y él no puede (ni quiere) amoldar sus horarios, su vida, al ritmo de las necesidades del perrito.
Y su dueña tampoco lo hace.

Y Titín nunca sabe cuándo va a volver su dueña a casa. Ni si le va a dar de comer, ni si le va a sacar a pasear. Hace sus necesidades en el cuarto, donde le place. Y llora. Y llora. Y llora. El padre, desesperado, me lo ha traído a casa, a ver si les puedo ayudar.
A los tres.


Titín tiene siete meses, y un gran problema de ansiedad. Sobre todo tiene ansiedad por separación. Una ansiedad que no es suya, es impuesta caprichosamente. Un perro no habla, y no puede saber cuándo va a volver su dueño. Sólo lo sabe por sus hechos. Si todos los días su dueño sale, y vuelve a la misma hora, al cabo de unos días el perro se acostumbra, asimila el horario, y se tranquiliza.
Mi dueño siempre vuelve.

Pero ¿y si no vuelve?

Imagínate recién enamorado, después de pasar tres días de lujo con tu pareja, todo amor y abrazos. Entonces la pareja se va, y te deja encerrado en el piso, con el baño cerrado, la nevera vacía y nada que hacer. Pasan las horas. Y los días. Tienes hambre, ganas de ir al baño. Te sientes solo y abandonado. Después de hacerte pasar por el infierno, vuelve. Te abraza, te besa, no te deja solo ni un momento. Te lleva de marcha a la ciudad, te presenta a todos sus amigos. Vuelve el amor. A la semana te vuelve a dejar encerrado. Y así una y otra vez. Montaña rusa emocional. Hay que darse cuenta de que nuestros perros dependen de nosotros. Son nuestros prisioneros, y nosotros somos sus carceleros. Tenemos la llave de la puerta, de la comida, del afecto. Podemos convertir su vida en un paraíso, pero también en un infierno de inseguridades.
Y así vive Titín.


En mi casa, ha tardado dos días en integrarse al ritmo de la vida. Los primeros días no podía dormir (no dormía si no era en brazos). Antes de quedarse dormido, se muerde un muslo hasta hacerse llorar a sí mismo (una conducta obsesivo compulsiva fruto de la ansiedad). Al segundo día encontró apoyo en Marco, y con él pudo descansar.


Aprendió a estarse quieto, porque no sabía. Durante el día, no podía parar. Corría, lloraba, temblaba, saltaba, se ponía de pie. No sabía relacionarse con la gente si no estaba en brazos.

Le hemos enseñado a jugar en el suelo. Con los perros, con la niña. El pollito le daba de comer y lo paseaba por casa, contenta de por fin tener un perrito de su tamaño (Titín= chiquitín). Hemos empezado con la educación para la limpieza, muy difícil en un perro ya de siete meses, que nunca ha tenido la oportunidad de aprender.

Pero, sobre todo, le enseñamos a quedarse quieto, tranquilo, en su colchón. A relajarse. A dormir.


Así le he devuelto a sus dueños. Bueno, al padre de la dueña, porque la dueña no me quiso ver. Titín pasó la mañana sesteando a nuestros pies. Su dueño no se lo podía creer.

Pobre Titín. Es un fashion victim. Literalmente.

jueves, 5 de enero de 2012

Jugando a las casitas con los perros


Los perros (y el gato) forman parte de nuestra vida. Siempre están ahí. Muchas tardes incluso parecen un mueble más. El Pollito se ha interesado por ellos desde casi el principio. Los miraba moverse, les intentaba tirar de los pelos (cogiéndole la mano y acariciándolos mientras decíamos "suave, suave" le quitamos la manía). Cuando empezó a andar, los usaba de punto de apoyo, a veces de andador. A Marco lo ha intentado usar un par de veces de caballito, aunque como tiene las caderas mal el pobrecillo, no la dejamos. Como ya he contado antes, Tosca duerme con ella desde que se fue a dormir a su propia habitación (bueno, siempre ha dormido con ella, antes dormíamos todos juntos en el mismo cuarto).

Ahora que el Pollito ha empezado con el juego simbólico, comienza a introducirlos en sus juegos. Para sus conversaciones, los animales son uno más. Les cuenta sus logros, les enseña sus juguetes... Les da los buenos días por la mañana, con sus besos correspondientes.

También hemos intentado introducirla en la rutina de los perros desde el principio. En cuanto empezó a andar, nos ayuda todos los días a darles de comer y de cenar, y ya lo hace casi todo sola. Les manda tumbarse, mamá repite la orden si hace falta (los perros todavía no hablan pollités). Mamá abre el armario de la comida y coge el vaso medidor. Pollito lo rellena con el pienso, y con la ayuda de mamá le deja un poquito a Tosca, y el resto, ya ella solita, va para Marco. Pollito da un pasito atrás, y juntas les decimos "a comer" y los dos se abalanzan. Mientras tanto, Pollito mete el vaso medidor de vuelta al armario, y cierra la puerta. Aplaudimos, y a otra cosa.
Marco y Tosca, esperando educadamente su ración
El otro día alguien se dejó la puerta del armario abierta. Y nos encontramos a Pollito jugando a las casitas. Cogió unos moldes de magalenas de silicona (que son míos, pero ya nunca más), e iba poniéndoles una bolita, se lo ponía delante al perro, y le decía "a comer". Los perros, muy educados, esperaban a la orden para comerse la bolita. Repitieron el proceso hasta terminar el vaso. Ahora es su juego preferido.


El siguiente juego fue igual, pero dándoles la comida de la mano. Las carcajadas cuando Marco o Tosca la chupan para cogerle la bolita son de morir.


Me encanta que pueda jugar así con los perros. La confianza que tienen los tres es increíble. Marco a mí me pilla de los dedos, con la niña sólo saca la lengua. Así no me extraña que la quieran...

Me parece muy importante el involucrar a los niños en el cuidado de los animales. Desde el principio. Darles de comer, pasear con ellos, ayudar a bañarlos o cepillarlos... Todo contribuye a que se consigan unos lazos de afecto y de buena relación que de otra forma no se obtienen. Además, el niño comprende que tener animales conlleva responsabilidades y tareas, y no sólo diversión.
Con las primas, paseando la los perros
Los perros tratados de esta forma introducen rápidamente al niño en su "manada" y lo respetarán como un miembro más al que hay que tratar con afecto. Cuando un niño ha dado de comer al perro a diario, incluso de la mano, no habrá peligro en que el perro se vuelva posesivo, puesto que ha aprendido que el niño da, no quita. Si enseñamos a los niños a respetar los espacios de los perros, sus juguetes, su comida, conseguiremos un hogar tranquilo y feliz.

 Si además involucramos al niño en ejercicios sencillos de obediencia, y en las rutinas diarias, los perros entenderán que el niño es de los que ponen las reglas. De esta forma le respetarán y obedecerán como a un adulto, y no intentarán competir con él, lo que a veces lleva a problemas de agresividad. Prevenir, mucho más divertido que curar. Que se lo digan a Pollito.

06/01/2012: Editado: cambio los vídeos, que no se oían bien, ahora sí.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Señales de calma

Señales de Calma, dibujos de  Lily Chin
En los últimos días he estado trabajando con varios perros con problemas de ansiedad en la calle, y tras dar varias clases sobre cómo detectar y utilizar estas señales he decidido compartir la información.

¿Qué son las señales de calma?

Las señales de calma son expresiones corporales que emiten los perros cuando están delante de otro animal. En un principio son gestos que ayudan al propio perro a calmarse un poco. Los perros las emiten sobre todo hacia perros y personas desconocidas, que provocan más ansiedad que los individuos familiares (Mariti et al, 2010).

Estos gestos se han ido transformando, y los perros los utilizan también como señales visuales que avisan a otro perro (o persona) de que el perro que las emite no busca problemas. Los perros que perciben estas señales tienden a estar más tranquilos, y a rebajar su agresividad después de ver la señal (Gazzano et al, 2010).

Estas señales han tenido varios nombres, como señales de ansiedad, de deferencia... pero el nombre que más se utiliza hoy en día es el acuñado por Turid Rugaas en su libro "El lenguaje de los perros: las señales de calma".

Reconocerlas es fácil, sólo hay que fijarse un poco en  nuestros perros, y veremos que las lanzan "a troche y moche", a diario, en montones de situaciones distintas. Los perros bien socializados las utilizan casi todas, aunque todos tienen sus expresiones "preferidas", que usan más a menudo. Las más frecuentes son:

Desviar la mirada / Girar la cabeza
Gira la cabeza para evitar mirar de frente

En el mundo animal, mirar fijo es de muy "mala educación". Puede llegar a significar agresión. Parece extremo, pero hay que pensar en cómo  nos sentiríamos si alguien en el metro se nos quedara mirando fijo un rato. Glups.

Para evitar esto, los perro pueden guiñar los ojos despacio, o hacer el gesto mayor y uno de los dos perros (o los dos) girar la cabeza hacia un lado. Puede ser una señal pequeña y breve, o clara y larga. Si al perro no le funciona, puede exagerarlo todavía más, moviendo el cuerpo entero, para ponerse de lado o incluso darle la espalda al otro perro.

Este perro da la espalda, y se chupa
 Chuparse la nariz o los labios

Es otro de los gestos más frecuentes. Refleja que el perro tiene la mandíbula suelta, y prepara su nariz para olfatear, dos cosas que no haría si estuviera excesivamente nervioso, o preparándose para atacar.


Este perro guiña los ojos, mientras se chupa la nariz
Olfatear el suelo

Este gesto también es muy habitual, es muy claro para el otro perro, y ayuda a desviar la atención hacia otro asunto (que no es la confrontación). Es el típico gesto de "hacerse el distraído".
Perro intentando rebajar tensiones olfateando (observar las miradas fijas de los dos del fondo)
La próxima vez que llames a tu perro enfadado, y se ponga a oler el suelo, recapacita ¿te está intentando calmar antes de volver a tu lado?

Rascarse

A primera vista, puede parecer que los perros tienen picores en los momentos más inoportunos. Le estás regañando ¡y se sienta a rascarse! No es falta de atención, es que te está comunicando algo. Le pones  nervioso, y está intentando calmarse, y calmarte a tí, ya de paso.
Qué pesadito, cuánto más le tiro, más se rasca. A ver si va a ser por eso...
Sentarse o tumbarse, de frente, de lado o de espaldas

El perro de la derecha se sienta y mira de lado
Con este gesto los perros disminuyen su tamaño a ojos de otro perro, y parecen menos amenazante.

Postura de juego

Es un gesto hecho sólo con las patas delanteras, o con el cuerpo entero. El perro agacha los cuartos delanteros hasta poner los antebrazos en el suelo, pero dejando el culo en pompa.
¿quieres jugar?
¿Para qué nos valen a nosotros?

Por lo pronto, nos valen para entendernos mejor con nuestro perro. Para comprender cuándo está nervioso, cuándo quiere que le dejes en paz, o cuándo quiere interaccionar con otro perro (o no quiere). Para los perros asustadizos, o agresivos, nos ayuda a detectar qué personas o animales no les gustan, y así podremos evitar problemas. En terapia, yo enseño a los perros a utilizarlas con mayor eficacia, para que puedan ser más sociables con otros perros, o para que puedan "decirle" a su dueño cuándo  han tenido bastante. Son la base para trabajar con los protocolos de ajuste del comportamiento (en inglés B.A.T.) que llevo una temporada utilizando, que ya explicaré más adelante, y que funcionan de maravilla.

Ya veréis, a partir de ahora, miraréis a vuestros perros de otra forma ¿a que sí?

Bibliografía:

Gazzano, A., Mariti, C., Papi, F., Falaschi, C., Foti, S., & Ducci, M. 2010. Are domestic dogs able to calm conspecifics by using visual communication? Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 28-29.
Mariti, C., Papi, F., Ducci, M., Sighieri, C., Martelli, F., & Gazzano, A. 2010. Domestic dogs display calming signals more frequently towards unfamiliar rather than familiar dogs. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 62-63.
Rugaas, T. 2005. On talking terms with dogs: calming signals. Dogwise Publishing.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La domesticación del perro ¿Dónde?


Todas las investigaciones realizadas hasta la fecha demuestran que el perro proviene del lobo, y exclusivamente de esta especie (Savolainen 2007; Pang et al. 2009; vonHoldt et al. 2010).
Lo que no queda tan claro es cuándo y dónde se produjo esta domesticación. 

¿En China?

Según algunas investigaciones hechas mediante análisis genéticos, el perro apareció hace menos de 16.300 años en una zona del Sureste Asiático, al sur del río Yangtze (Pang et al. 2009). Esto encajaría con la teoría (basada en las pruebas arqueológicas (Olsen & Olsen 1977)) de la evolución a partir del lobo chino. Análisis genéticos aún más recientes también corroborarían esta hipótesis (Ding et al. 2011).

Lobo chino o Lobo tibetano (Canis lupus chanco)
En esta región del Sureste Asiático, alrededor del río Yagtze, existen pruebas del cultivo del arroz que datan de hace por lo menos 10.000 años (Leping & Li 2006). Parece que este paso, de cazadores-recolectores al comienzo de la agricultura y el consecuente sedentarismo pudo ser el detonante para el comienzo de la domesticación del perro (Pang et al. 2009). Existen pruebas que datan de hace unos 8.000 años de que al norte del río Yangtze ya se cultivaba el mijo, y que el hombre y el perro compartían una dieta rica en este cereal. Esto lleva a pensar que en estas fechas ya existían humanos que cedían parte de su comida a los perros, ya fuera para mantenerlos como alimento (como demuestran muchos restos arqueológicos, los perros se comían, por ejemplo en Sablin & Khlopachev, 2002), como perros de guarda o como ayudantes durante la caza.

¿En Oriente Próximo?


Arqueológicamente, la mayor concentración de fósiles se han encontrado en la Península Arábica, con restos de perros en íntima relación con humanos, fechados hace unos 11-12.000 años (Tchernov & Valla 1997). También se han encontrado restos en Alemania de hace unos 14.000 años y en Rusia de hace unos 13-17.000 años  (Sablin & Khlopachev 2002). Varios restos fósiles en Francia, datan de entre 11.500-15.000 atrás y muestran perros de un tamaño mucho más pequeño que los encontrados en el Norte de Europa (Pionnier-Capitan et al. 2011). Sorprendentemente, hace poco se ha encontrado un cráneo de lobo, con diferencias ya marcadas hacia la evolución hacia el perro, de hace alrededor de 33.000 años (Ovodov et al. 2011). Esto apuntaría a una aparición mucho más temprana de lo que se creía, o a un proceso en múltiples lugares a la vez.

Las investigaciones genéticas más recientes (vonHoldt et al. 2010), realizadas con el genoma al completo, y no sólo el ADN mitocondrial, revelan que fue el lobo de Oriente Medio (C. lupus pallipes)el que aportó la mayor parte de su genoma al perro. Aunque el lobo chino (C.lupus chanco) también tuviera su aportación (especialmente en las razas antiguas originarias de esta región) lo mismo que el lobo europeo (C.lupus lupus) lo habría hecho en su área de distribución.
Lobo iraní o Lobo indio (Canis lupus pallipes)
Según vonHoldt, el que el centro más importante para la domesticación del perro estuviera en Oriente Medio está apoyado por el hecho de que se han encontrado muchos genes del lobo de esta región en un gran número de las razas estudiadas. Estos datos se corroboran con otro estudio reciente que muestra que la mayor diversidad genética canina se encuentra entre los perros de Oriente Medio, que tienen un mayor número de genes diferentes que los perros del Sudeste Asiático (Ardalan et al. 2011). Otra prueba que soportaría esta teoría del origen en el Oriente Medio es el descubrimiento de que los genes que modulan el tamaño pequeño en el perro es probable que surgieran en los lobos de esta región (Gray et al. 2010).

Así que, qué, ¿En China o en Oriente Próximo? ¿O en Europa?

Para mí, lo más probable es que el perro surgiera en estos tres lugares, más o menos al mismo tiempo, según el hombre se volvía más sedentario en cada una de las regiones. Después, con el comercio y las migraciones, los perros se cruzarían entre ellos, dejando una población grande con los genes muy mezclados, y distintas razas "primitivas", que serían las que por alguna razón, geográfica o cultural, han permanecido más puras genéticamente hasta nuestras fechas. Según vayan avanzando los análisis genéticos, sobre todo sobre los restos arqueológicos sabremos más. O no.

Bibliografía:

Ardalan, A., Kluetsch, C. F. C., Zhang, A., Erdogan, M., Uhlén, M., Houshmand, M., Tepeli, C., Ashtiani, S. R. M., & Savolainen, P. 2011. Comprehensive study of mtDNA among Southwest Asian dogs contradicts independent domestication of wolf, but implies dog–wolf hybridization. Ecology and Evolution, 1, 373-385.
Ding, Z.-L., Oskarsson, M., Ardalan, A., Angleby, H., Dahlgren, L.-G., Tepeli, C., Kirkness, E., Savolainen, P., & Zhang, Y.-P. 2011. Origins of domestic dog in Southern East Asia is supported by analysis of Y-chromosome DNA. Heredity,
Gray, M. M., Sutter, N. B., Ostrander, E. A., & Wayne, R. K. 2010. The IGF1 small dog haplotype is derived from Middle Eastern gray wolves. BMC Biology, 8,
Leping, J., & Li, L. 2006. New evidence for the origins of sedentism and rice domestication in the Lower Yangzi River, China. Antiquity, 80, 355-361.
Olsen, S. J., & Olsen, J. W. 1977. The Chinese Wolf, Ancestor of New World Dogs. Science, 197, 533 -535.
Ovodov, N. D., Crockford, S. J., Kuzmin, Y. V., Higham, T. F. G., Hodgins, G. W. L., & van der Plicht, J. 2011. A 33,000-Year-Old Incipient Dog from the Altai Mountains of Siberia: Evidence of the Earliest Domestication Disrupted by the Last Glacial Maximum. PLoS ONE, 6, e22821.
Pang, J.-F., Kluetsch, C., Zou, X.-J., Zhang, A.-bing, Luo, L.-Y., Angleby, H., Ardalan, A., Ekström, C., Sköllermo, A., Lundeberg, J., Matsumura, S., Leitner, T., Zhang, Y.-P., & Savolainen, P. 2009. mtDNA Data Indicate a Single Origin for Dogs South of Yangtze River, Less Than 16,300 Years Ago, from Numerous Wolves. Molecular Biology and Evolution, 26, 2849 -2864.
Pionnier-Capitan, M., Bemilli, C., Bodu, P., Célérier, G., Ferrié, J.-G., Fosse, P., Garcià, M., & Vigne, J.-D. 2011. New evidence for Upper Palaeolithic small domestic dogs in South-Western Europe. Journal of Archaeological Science, 38, 2123-2140.
Sablin, M. V., & Khlopachev, G. A. 2002. The Earliest Ice Age Dogs: Evidence from Eliseevichi. Current Anthropology, 43, 795-799.
Tchernov, E., & Valla, F. F. 1997. Two New Dogs, and Other Natufian Dogs, from the Southern Levant. Journal of Archaeological Science, 24, 65-95.
vonHoldt, B. M., Pollinger, J. P., Lohmueller, K. E., Han, E., Parker, H. G., Quignon, P., Degenhardt, J. D., Boyko, A. R., Earl, D. A., Auton, A., Reynolds, A., Bryc, K., Brisbin, A., Knowles, J. C., Mosher, D. S., Spady, T. C., Elkahloun, A., Geffen, E., Pilot, M., Jedrzejewski, W., Greco, C., Randi, E., Bannasch, D., Wilton, A., Shearman, J., Musiani, M., Cargill, M., Jones, P. G., Qian, Z., Huang, W., Ding, Z.-L., Zhang, Y.-ping, Bustamante, C. D., Ostrander, E. A., Novembre, J., & Wayne, R. K. 2010. Genome-wide SNP and haplotype analyses reveal a rich history underlying dog domestication. Nature, 464, 898-902.



viernes, 25 de noviembre de 2011

La domesticación del perro (III): el desaparecido perro yagán

Perro yagán o guará, ilustración de John Gerrard Keulemans (1842-1912)
Para estudiar la evolución del perro, y cómo pasó de ser un lobo a un animal doméstico, los científicos se fijan en otros animales parecidos que hayan sido también domesticados. En este sentido, se han estudiado los zorros árticos (en el experimento de Belyaev, tengo pendiente esta entrada para el blog), los dingos, o el desaparecido perro yagán.

El perro yagán sería la forma "domesticada" del guará (Dusicyon australis), un animal de tamaño y constitución entre las de un lobo y un perro, que vivía en las Islas Malvinas. Charles Darwin lo describe en su libro "El viaje del Beagle", y ya predijo su extinción, que ocurriría no mucho después. El último ejemplar fue abatido en 1876.
Ilustración del Guará (Dusicyon australis) en elZoology of the Voyage of HMS Beagle
Mucho se ha hipotetizado sobre el origen de estos animales, los únicos mamíferos presentes en las islas. Durante mucho tiempo se creyó que fueron importados, ya domesticados, por los primeros habitantes, el pueblo yagán. Las islas están separadas del continente por casi 500 km, y parecía una hipótesis válida que hubieran viajado con ellos en botes, y no que lo hubieran hecho por su cuenta.

Uno de los Guarás disecados que se conservan
 En el año 2009, un equipo de científicos realizaron pruebas de ADN sobre varios restos (pieles de animales disecados) y pudieron comprobar que el pariente vivo más cercano del guará es el lobo de crin o aguará (Chysocyon brachyurus) y que tuvo que llegar a las islas hace al menos 70.000 años. Los humanos no llegaron hasta allí hasta hace unos 20.000 años, así que la hipótesis de viaje en bote queda eliminada.
Lobo de crin o aguará (Chysocyon brachyurus)
Los perros yagán serían los guarás semidomesticados, que según Darwin y Julio Popper (un ingeniero nacionalizado argentino que vivió en la zona por aquella época), eran muy dóciles, se dejaban tocar, y dormían junto con los gauchos (como si fueran mantas vivas, dicen). Darwin sí que dice que se utilizaban para cazar nutrias.

Poco más se sabe de este animal, ya desaparecido. Lo que me parece muy bonito es que los cánidos se "autodomestican" bastante fácilmente. Cuando las Islas Malvinas (o Falkland, ahora) fueron descubiertas, estaban inhabitadas. Se han encontrado restos de flechas y canoas, pero poco se sabe de los primeros habitantes. Parece que no fueron habitadas hasta mediados del siglo XVIII, por los franceses, y se estableció una pequeña colonia, después llegaron ingleses y españoles. Cuando Darwin y Popper pasaron por las islas, unos 100 años más tarde, el Guará aparece como dócil, se deja tocar y cazar, convive con los humanos y entra en sus casas. También se dejaba matar muy fácilmente, para su desgracia.

Qué lástima que seamos tan bestias como para acabar con un animal así en tan poco tiempo.

Bibliografía:

Slater, G. J., Thalmann, O., Leonard, J. A., Schweizer, R. M., Koepfli, K.-P., Pollinger, J. P., Rawlence, N. J., Austin, J. J., Cooper, A., & Wayne, R. K. 2009. Evolutionary history of the Falklands wolf. Current Biology, 19, R937-R938.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿En su cama o en la mía? o dónde debería dormir el perro


Casi todos mis clientes (y no-clientes también) me hacen esta pregunta en la primera consulta. Y si no lo hacen, lo pregunto yo, porque siempre hay una historia detrás de la respuesta, y me da mucha información de qué tipo de relación tienen los dueños con su perro. Hay mucha desinformación y muchos "traumas", la gente tiende a sentirse culpable si duerme con su perro,  u orgullosa de que "ha conseguido" que el perro duerma en la cocina.

Los estudios indican que en torno a un 35% de los perros duermen en la cama con sus dueños, y no se ha encontrado evidencia de que los perros que duermen junto a sus dueños tengan más problemas de comportamiento que los que duermen en otra habitación (Voith et al., 1992). Sí que se ha encontrado relación entre los perros que presentan problemas con las separaciones, y los que duermen en la cama con sus dueños, pero los autores (y yo) sospechan que los dueños con perros con problemas de separación lo que tienen son problemas a la hora de obligarlos a dormir en otra habitación (Jagoe & Serpell, 1996). Así que la evidencia científica directa no nos ayuda a la hora de elegir dónde dejamos al perro.

Yo lo tengo bastante claro. Recomiendo a mis dueños dormir en la misma habitación que su perro. Los perros son animales tremendamente sociales, y normalmente están obligados a permanecer separados de sus dueños muchas horas, por lo menos ocho, normalmente. Esto para un perro ya es muchísimo tiempo, y si le añadimos ocho horas de sueño, pues resulta que los perros pasan solos dos tercios del día. ¿Y nos extraña que tengan problemas como excesiva llamada de atención ("pesadez" generalizada, la llamo yo), ansiedad por separación...?

Cuando dormimos cerca de nuestro perro, le estamos dando ocho horas de caso "gratis". Sin tener que molestarnos en ni siquiera mirarle. Ellos disfrutan de ese espacio compartido, de nuestro olor, de nuestra cercanía. Y a nosotros no nos cuesta nada. Así además nos enteramos de si le pasa algo a nuestro perro. Si se rasca, se chupa, tose, vomita, quiere hacer pis... le oímos, podemos atenderle. Con las vidas tan ajetreadas que llevamos, a veces es el único rato que de verdad tenemos para estar con nuestro perro.

¿Y en la cama le dejo dormir?

Pues esto sí que depende. Los perros no se lavan a diario, y van pisando el suelo, así que su higiene no es la mejor. Pero bueno, mientras duerman sobre la colcha, pues tampoco habría mucho problema. Yo no creo que tenga importancia, pero teniendo en cuenta un par de cosas.

1. El perro debe saber que dormir en la cama no es un derecho, es un privilegio. Debe esperar a que se le dé permiso para subirse a la cama, y debe bajarse cuando se le pida. En el momento que el perro defienda su sitio, gruña, etc., al suelo que va.

2. Prohibido subir a la cama a perros agresivos, ya sea por miedo, posesividad o problemas de dominancia. Estamos muy desprotegidos en la cama. Nuestra cara está al lado de la del perro, y estamos adoptando una postura de sumisión (nosotros tumbados, el perro puede estar de pie) que puede ser malinterpretada. Y estamos dormidos, no controlamos nuestros movimientos. Un gesto nuestro, una patada, y el perro puede reaccionar y morder, y nosotros despertarnos muy sorprendidos (y doloridos). Estos perros no se han ganado el derecho de dormir con sus dueños, y deberían dormir en el suelo. Si el perro es muy agresivo, atado algo alejado de la cama, o incluso fuera de la habitación, si no nos podemos fiar.

3. Si colechas con un bebé. A parte de por la  higiene, un pisotoncito de tu perrito para el bebé es una bofetada. Y si se le tumba encima (que les encanta, porque está calentito y suave) le puede aplastar/asfixiar. Los perros no entienden eso del "espacio personal" cuando duermen, sólo hay que fijarse en cómo duermen los cachorros en el nido.

¿Y ahora cómo le bajo?

Si nuestro perro ha estado durmiendo en nuestra cama, y ahora le queremos bajar, es perfectamente posible. Hay que colocar su colchón en donde nosotros decidamos que va a dormir, comprobando que el perro no va a pasar frío (hay perros muy delicadines, pequeñitos o de pelo muy corto, como los galgos, que incluso en casa conviene ponerles manta). Durante varias noches, haremos un ritual al irnos a dormir. Acompañaremos al perro a su cama, le diremos algo, siempre lo mismo, tipo "a tu sitio" o "a la cama", mientras damos palmaditas a la colchoneta. Si no se acerca, podemos ayudarle, tirando un poquito del collar, o pastoreándole hasta ese sitio. Le mandamos que se tumbe, y que se esté quieto. Yo recomiendo que los primeros quince días o así, duerma atado con una correa blandita, no muy larga, para que pueda acostarse, dar vueltas, acomodarse con libertad, pero no le de para subirse a la cama. Y a dormir. Si se queja, se le puede decir algo corto ("chis, chis", o "a dormir"). Media vuelta, y  dormir. Dependiendo del perro, puede costar más o menos. Si es muy plasta, se le puede poner cerca de la cabecera, y acariciarle para que se quede tranquilo. Pero sin subirle. Un poco de paciencia, que en un par de días se acostumbrará a su nuevo sitio.

¿Por qué cuesta tanto que el perro duerma en otro cuarto? ¿Y por qué nosotros nos empeñamos tanto?


Como ya he dicho, los perros son muy sociales, y no les gusta dormir solos. A eso le añadimos que normalmente se adopta a un cachorro al que se acaba de separar de su madre y sus hermanos. Está solito, en una casa desconocida, tiene frío (los cachorros no termorregulan bien), no sabe dónde está su mamá, ni sus hermanos ¡Aaaaauuuuúúúú! Al segundo día, normalmente, el cachorro acaba durmiendo en la habitación/cama del miembro de la familia con el corazón más grande/el oído más fino/más necesidad de sueño. Pero ¿y por qué no? Yo creo que es que antes, no había calefacciones ni camas individuales. Todo el mundo dormía  junto, compartía lecho, incluyendo los perros (y sus pulgas). El calor había que compartirlo, había perros que se seleccionaban por su capacidad calefactora. Con la llegada de los apartamentos y las calefacciones, el perro en la cama pasó a ser innecesario, "de pobres". Luego alguien decidió que era "bueno para el perro" (se colgó una medalla, ése), y todo el mundo a sentirse culpable.

Me voy a dormir. Con mi perro (en su colchoneta, que es muy grande y todos no cabemos). Y mi niña con mi perra. Buenas noches.

Bibliografía:


Voith, V., Wright, J., & Danneman, P. 1992. Is there a relationship between canine behavior problems and spoiling activities, anthropomorphism, and obedience training? Applied Animal Behaviour Science, 34, 263-272.
Jagoe, A., & Serpell, J. 1996. Owner characteristics and interactions and the prevalence of canine behaviour problems. Applied Animal Behaviour Science, 47, 31-42.

domingo, 23 de octubre de 2011

Agresividad redirigida aplazada


Hippy es un perrito que me ha tenido descolocada todo el verano. Sabía que había algo en su comportamiento que se me escapaba, pero no conseguía entender el qué, hasta que el otro día por fin lo ví en vivo y en directo.

Hippy muerde. A la gente. Por la calle. Sin mediar palabra. "Porque sí".

Pasea ansioso, con la mirada perdida, como buscando algo con los ojos. Vive en un barrio céntrico, y por su calle pasea muchísima gente. Le rozan, le empujan, se le cruzan por delante, agitan bolsos... nada. Pero de vez en cuando, Hippy se lanza a morder. Fuerte, hace sangre. Menos mal que es un perrito pequeño, y aunque lo intente con todas sus ganas mucho daño no llega  a hacer. Un perro un poco más grande probablemente no habría tenido la suerte de ser tratado, habría acabado en la perrera.

Pero yo no conseguí ver ningún momento de agresividad en Hippy las dos primeras veces que le ví. Es un poco tímido con los extraños, pero en seguida se acerca a saludar, y al minuto puedes acariciarle por todas partes, sin que te haga un mal gesto.

Estaba empezando a buscar causas orgánicas (de tipo epiléptico, por ejemplo) cuando le volví a ver el otro día. Y entonces lo entendí. Íbamos paseando por la calle, cuando vimos a lo lejos a otro perro. Un labrador, sentado, de espaldas a nosotros. Para nada un perro amenazante. Pero Hippy se puso malo. Casi de ataque de ansiedad: pupilas dilatadas, temblores, gruñidos y ladridos, se abalanzó. Empezó a tirar como un poseso. No le dejamos acercarse, claro. Al minuto, se le cruzó una persona  por la calle y sin venir a cuento, se lanzó a por ella. Le agarramos a tiempo (menos mal que iba con su halti puesto).

Y entonces lo entendí. Hippy no tiene problemas con la gente. Puede que las multitudes le pongan nervioso, pero puede con ello. Su problema son los perros. Cuando ve a uno, se pone tan mal, que aunque ya  no esté viendo al perro no puede con tanta ansiedad, con toda esa agresividad acumulada. Y la suelta. Con el primero que pasa, sea quien sea.

Esto se llama agresividad redirigida. Se produce cuando un animal no puede actuar sobre el objeto de su enfado, y descarga su frustración con lo que sea que tiene delante en ese momento. Los gatos es bastante frecuente que lo hagan. Los perros lo hacen menos, aunque a veces hay problemas con perros que viven juntos en jardines, que se enfadan con los perros que pasan por la verja, pero se pelean entre ellos, animados por el "calentón". Pero la agresividad redirigida suele ser instantánea, es un ataque rápido que se produce en un momento de alta tensión.

Y es que la tensión y la agresividad son acumulativas. Puede que a un perro no le guste una persona, pero la tolere. Y que tampoco le guste el perro del vecino, pero lo tolera. Y que se ponga nervioso con los ruidos fuertes, pero se aguante. Pero si a ese perro le llevas a las fiestas del pueblo, dejas que le toque esa persona que no le gusta, y después se le acerca el perro del vecino, corriendo tras su pelota... puede que sea la gota que colme el vaso de su tensión, y ataque al otro perro. No es que odie a los perros, ni siquiera a ese perro en concreto, con el que nunca había tenido problemas antes. Es que no podía más con la tensión. Ningún perro muerde "porque sí". Si la buscas, siempre hay una causa, una amenaza, una voz de alarma.

Hippy acumula esa tensión, pero pueden pasar minutos desde que ve al perro que le enciende, y se descarga con una persona. El máximo problema de Hippy (aparte de que no soporta a otros perros) es que no sabe descargar esa tensión de otra forma que no sea atacando.

En fin, ahora que tenemos localizado el problema, será más fácil tratarlo, espero. Le enseñaremos a tolerar a los demás perros (no creo que consigamos que se lleve bien con ellos, pero lo intentaremos). Y le enseñaremos formas de relajarse, o de descargar la tensión en momentos difíciles. Mientras tanto, el halti puesto, por si acaso.

domingo, 16 de octubre de 2011

La domesticación del perro ¿cómo ocurrió?

Hombre y perro, Wadi Tashwinet, Tadrart Acacus, Sahara Libio, ca. 7.000 aAC
Ya sabemos que los perros han formado parte de la vida del hombre desde hace más de 15.000 años, pero ¿cómo lo hicimos? o mejor dicho ¿cómo lo hicieron?

La idea tradicional es que el hombre prehistórico se encontró un cachorrito de lobo, le dio pena, se lo llevo y lo crió, esto mismo hicieron más personas del grupo, se reprodujeron y voilà! el perro. Muy bonito, pero poco creíble. Está bien hasta el momento en el que ese lobito "bueno" se hace mayor. Y los estudios indican, igual que la mayoría de las experiencias actuales, que ese lobo se convierte en el "lobo feroz" (Zimen, 1987). Vale que no sería tan salvaje como sus primos, pero sería huidizo, tímido y con unas reacciones agresivas bastante rápidas. Que no sería una mascota agradable, vamos. Sería un incordio total, y el  hombre prehistórico como que no tenía tiempo ni recursos que perder, como para estar perdiendo el tiempo con un lobo adulto. Probablemente acabaría hecho abrigo, y en la olla.

Coppinger y Coppinger (2002), en cambio, tienen una teoría mucho más creíble. Ellos proponen una domesticación en dos fases.

La primera sería fruto de la evolución natural. Algunos lobos aprenderían que si te quedas cerca de los asentamientos humanos, consigues comida fácil. Alrededor de los humanos siempre hay restos, basura, huesos viejos... y letrinas. Para un lobo hambriento, todo eso es comida. Poco a poco, cada vez se quedarían más tiempo en las cercanías de los asentamientos, cada vez se acercarían más. Y empezaron a cambiar. Se  hicieron más pequeños, sus orejas se doblaron, su rabo a veces se rizaba hacia arriba, y les salieron manchas en el pelaje, y colores nuevos. Como los zorros del experimento de Belyaev (tengo que escribir un post sobre esto). Empezaron a defender "su" poblado de otros "lobos" (ahora ya "pre-perros") y de otros animales salvajes. Y empezaron a serle útiles al hombre. Ya no eran tímidos ni esquivos, pululaban a su aire por el campamento. Y si sentían una amenaza ladraban. Y el hombre podía coger sus armas y salir a ver que pasaba, antes de que el animal salvaje le atacara mientras dormía.
Perro pariah de la India, a veces nunca tienen dueño, sólo "viven por allí"
Y aquí vendría la segunda fase. Ahora sí que es posible que un niño cogiera un cachorrito muy mono, y convenciera a sus padres para quedárselo. Eran animales familiares, que ya convivían más o menos con la gente. No eran bestias salvajes, eran los basureros. En muchas zonas del mundo todavía los perros viven en esta fina línea entre el ser silvestre y ser doméstico. Son perros "de pueblo", pesan unos 20-25 kg típicamente, son de color marrón, tienden a estar delgados... el típico "chucho", vaya, super parecido en cualquier parte del mundo.
Perro de pueblo africano, sólo pasaba por allí  ¿se parece al anterior?
¿y al de la pintura rupestre de hace 7.000 años?
A partir de éste perro "común", mediante cruces más o menos dirigidos (cojo los cachorros blancos, así se parecen a las ovejas; yo me quedo el más grande, que protege más; pues yo éste, me gustan sus orejas...) fueron apareciendo primero unas razas básicas: perros de guarda/guerra, de caza/podencos, falderos/pequeñitos. Y después todo el lío que existe ahora.
Pero lo importante es que no fuimos nosotros quienes domesticamos al perro. El lobo lo hizo él solito. Encontró un nicho vacío, con comida en abundancia, listo para aprovecharse. Y lo aprovecharon. Vaya si lo aprovecharon.
Otro chucho de un pueblo de Asia ¿se parece a los demás?


Bibliografía:
Belyaev, D. K. 1979. Destabilizing selection as a factor in domestication. Journal of Heredity, 70, 301 -308.
Coppinger, R., & Coppinger, L. 2002. Dogs: a new understanding of canine origin, behavior, and evolution. University of Chicago Press.
 Zimen, E. 1987. Ontogeny of approach and flight behavior towards humans in wolves, poodles and wolf-poodle hybrids. In: Man and wolf: advances, issues, and problems in captive wolf research, (Ed. by U. of Michigan--Flint), 275-292: Springer.



jueves, 6 de octubre de 2011

La domesticación del perro ¿Cuándo?

Hoy empiezo tema nuevo. Voy a ir explicando la domesticación del perro, con todas sus preguntas (¿Cómo?¿Cuándo?¿Dónde?¿Por qué?). Como me siento antropológica, voy a empezar con el cuándo.

El perro desciende del lobo, como se ha podido comprobar cuando se ha estudiado su morfología y genética (Clutton-Brock, 1995, Vilá et al., 1999). (Más sobre ésto el día del "cómo"). Y fue el primer animal que se domesticó.

Sobre la fecha concreta, no existen datos, sobre todo porque la evolución no da saltos. No tenemos al lobo un año, y de repente al otro ¡zas! ¡un perro! Sino que el lobo fue cambiando poco a poco, a lo largo de muchas generaciones, hasta que un grupo de animales tomó una forma que más que un lobo, ya parecía un perro.

Estos cambios pudieron comenzar hace más de 100.000 años, según las evidencias genéticas, y se fue produciendo en muchos sitios a la vez (Vilá et al., 1997). Las primeras evidencias físicas que se tienen, en los registros fósiles, son unos restos de un animal que estaría entre en el perro y el lobo, que han aparecido en Siberia (Ovodov et al., 2011). Esta rama tendría unos 33.000 años, pero parece que se extinguió en la siguiente glaciación.
Cráneo de perro más antiguo, 33.000 años de antigüedad

Los perros, ya como animal claramente diferenciado del lobo, no aparecen hasta hace 15.000 años. Hay evidencias genéticas (Vilá et al., 1999) que lo indican, y parece que los perros que ahora existen provienen todos de una población que apareció en el Este de Asia (Pang et al., 2009). Esto no quiere decir que no se domesticaran perros en otros lugares, sino que los perros actuales todos descienden de este grupo. Parece que fue el que tuvo más exito, por lo que fuera. Después se han ido integrando otras "sangres", de lobos más modernos, y de otros grupos de perros, pero parece que el grupo mayoritario original procede de allí.

Las evidencias arqueológicas muestran perros ya conviviendo con la gente desde hace 10-15.000 años. Parece que primero aparecen restos de perros que sirvieron como alimento, pues tienen marcas de dientes  humanos. Más adelante se supone que el perro se incorporó al núcleo familiar, ya que comienzan a aparecer huesos dentro de las tumbas, con enterramientos propios, o compartiendo tumba con alguna persona. El hallazgo que a mí me parece más bonito es éste, uno de los más antiguos. Procede de la zona de Israel, y es de hace unos 12.000 años.

Tumbia natufia, mujer con un perro, hace 12.000 años
Allí se encontró una tumba de una mujer, con una mano encima de un cachorro (Davis y Valla, 1978). Es la primera "prueba" del lazo afectivo que podría haber existido entre esa mujer y su perrito.

Misma tumba, detalle
 Parece una tontería, pero a mí me toca la fibra sensible. Los humanos parece que "dormimos" con nuestros perros desde hace más de 12.000 años. Hala, ahí queda eso.

La bibliografía: