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lunes, 27 de junio de 2011

Playas de Llanes: niña, perros, amigos, furgo, sidra...

Uff, volvimos ayer de la playita, y todavía no nos hemos aclimatado. Sí, aclimatado, que pasar de 27ºC a 44ºC en 2 horas no sienta naaadaaa bien. Exagerada! Pues no, salimos de Asturias a 27ºC, de mañanita, y llegamos a Valladolid para comer, dos horitas largas después. Saco a pasear a los perros, y ¡bofetón! miro el termómetro de la furgo ¡¡¡44º!!! Menos mal que vivimos en la Sierra, y al llegar a casa "sólo" hacía 35º... 

En la furgo, hacia la Playa de la Ballota
El miércoles nos fuimos "de puente", aprovechando los días libres de Guardabosques, y el festivo en Madrid, y quedamos con unos amigos en la playa de Cué, en Asturias, para pasar unos días. Salimos con calor, y cuando llegamos allí estaba nubladísimo, y ¡hacía frío! Así que nos fuimos a dar un paseíllo por los acantilados, para ver el paisaje tan precioso. La niña encantada, en cinco minutos habíamos visto el mar, gaviotas, caballos, vacas... de todo. 

Por la noche cenamos en un restaurante que hay encima del acantilado de la playa, con unas vistas preciosas. La dueña en cuanto supo que era celíaca me puso aceite limpio en la freidora para hacerme unas patatinas fritas, y me entresacó del menú lo que podía comer, ¡menos mal que la sidra no tiene gluten! Domimos allí mismo, en el párking de la playa, de  hierba y con vistas a los acantilados... Se supone que en Asturias no se permite aparcar furgonetas, o algo así, pero se ve que como es temporada baja, nadie nos dijo nada.

Después, varios días de relajación, jugando a la pelota con los perros en la playa, bañando a Pollito en las aguas heladas (le encanta) y buscando pocillas dejadas por la marea, con el agua más calentita, para que jugara con el hijo de unos amigos, al "espelunking" (tirar una piedra al agua y que haga "spelunk", como diría Calvin, Guardabosques alterego).

Al final tuvimos que dejar atado a Marco, porque tanta pelota y tanta agua... ha acabado cojito perdido, medicación y todo. Pero es que no tiene límites, este perro, es ver una pelota, una ola... y cegarse. Menos mal que ya por lo menos obedece, y cuando le llamas gira antes de entrar en el agua... pero al momento, lo vuelve a intentar... es que le puede... Compramos en Madrid un pincho en forma de sacacorchos, para atar a los perros en la playa, superútil. 
Marco y Tosca al solecito
Al cabo de un par de días, nos fuimos a pasar la noche al Cámping La Paz, que está en un acantilado sobre una playa, todo hierba, todo terrazas con vistas al mar... Y admite perros... Una pasada de bonito, y como a los vecinos los tienes o arriba o abajo, pues no estás tan agobiado como en otros cámpings. Pensábamos quedarnos sólo un día, pero se estaba tan bien, que nos quedamos todo el fin de semana. Más playa, más sidra, más amigos... 



Proseguimos con la socialización de Teo, el perrito de una amiga mía, que cuando cumplió el año decidió que todo el mundo era un "extraño" peligroso al que había que echar del territorio por todos los medios... Nadie se atrevía a entrar en su furgoneta, y eso que el bicho pesa 5kg... Pues después de varias "sesiones", véase, vacaciones con los amigos y sus niños, con "citas de juegos" supervisadas y muchas chuches... Lo estamos consiguiendo.

Su otro entretenimiento es hacer agujeros, y pelearse con su "hermana" Tula por ellos... Meten los dos la cabeza en el hoyo, y ¡hala! a ver quien se cansa antes, y le deja el hueco al otro... creo que en una de esas, hasta se quedaron dormidos, de cabezones que son.

Y el domingo, ya de vuelta a casa, a esos 44 graditos de nada... Ufff... con lo bien que se estaba en Llanes, "Asturias, patria querida"...
¡Adiós!

lunes, 20 de junio de 2011

18 meses y corte de pelo


Esta semana mi niña ha cumplido los 18 meses (año y medio, para los todavía no padres). La verdad es que esto cada vez cambia más rápido, y el Pollito no se parece en nada a la niña que era hace ni dos meses, que ni andaba todavía. Ahí van sus "hitos" de crecimiento:

Psicomotricidad:
Ya anda por todas partes, a buena velocidad, y con bastante buen equilibrio. Trepa por cualquier sitio, sube y baja escaleras agarrada de la manita o de la barandilla. Se sube solita al tobogán "de los mayores" y se tira desde arriba, tan contenta. Las manos ya las va manejando mejor. Hace torres de como tres cubos, y comienza a interesarse por las formas de los objetos, de ver como un objeto encaja en otro. Le encantan los puzzles, y ya gira la pieza, para ver cómo tiene que encajar. Pintar también le gusta, sobre todo las mesas y el suelo. Al papel le atina poco.

Comer:
La verdad es que el Pollito come trozos desde los seis meses, pero ahora se lo coge ella sola con su tenedor, o con su cuchara. Casi todo acaba en su boca. Casi siempre. A veces te deja que se lo des tú, si tiene mucha hambre, o si la comida se pincha mal, pero si no, no. Le gusta todo, excepto la tortilla francesa. Anchoas, boquerones en vinagre, aceitunas, chocolate negro... cuanto más fuerte sepa, más le gusta. Cuando tiene hambre, te llama y te pide lo que quiera, o señala la nevera o el frutero, se intenta trepar a la trona, y pide el babero. ¡El babero! hace dos meses, no podíamos ponérselo, de lo que lloraba. También bebe con su vasito, y luego lo vuelve a dejar en la mesa, casi sin desparramar. Casi. A no ser que lo haga aposta, claro.

Comprensión verbal:
Ya entiende todo lo que le pides, y muchísimas cosas que decimos. "Obedece" órdenes sencillas, más o menos cuando quiere, si en ese momento no se distrae con otra cosa, o se hace un poco la sueca. Ya distingue los colores bastante, y te trae la pelota roja, y no la amarilla. Se sabe un montón de animales, le preguntas ¿cuál es la cebra? y te la enseña con su dedito, en un libro, o en la cortina de la ducha, o en la pared de su cuarto... vale, tenemos bichos por todas partes... Le sigue encantando traerte los libros y señalarte cada cosa, para que le digas lo que es.

Vocabulario:
Ya va aprendiendo palabras nuevas, debe decir unas 10-15, más o menos "entendibles". Luego tiene "acercamientos" para varias cosas. "Cá-ca" puede ser, caca, dicho del tirón, o si hace una pausita en medio, es "Tosca" (la perra), o en general cualquier perro que vea.  "Á-to" es gato, "ta-ta" es pelota... Cuando le dices una palabra, intenta imitar el sonido, y si le ha gustado, la practica un rato. Cada semana tiene una "palabra estrella", que la practica hasta que le sale bien. Luego la "olvida", deja de usarla casi del todo, y pasa a otra.

Ruidos y gestos varios:
Esta semana anda encantada con los ruidos de los animales, y algunos gestos para describirlos. Se "sabe" el perro, la gallina, el mono, la vaca, la moto... (ruiditos típicos). Pero también hace gestos con otros (esto se lo enseñan en la guarde). Mueve un brazo para arriba y para abajo como la trompa del elefante, se tapa la nariz (por el olor?) para el cerdo, mueve los bracitos como alitas para el pájaro... se me cae la baba... Todas estas cosas las hace si se las preguntas, pero también si oye ladrar a un perro, piar a un pájaro, o ve una moto por la calle o por la tele (le encantan las motos).

Vida social:
Ya conoce por su nombre a los tres abuelos, a varios de sus tíos, a la bisabuela... con los adultos interacciona bastante. Reacciona los primeros minutos con timidez, pero en seguida se suelta, le encanta que le hagan caso. Con los otros niños, mucho menos. Si se encuentra a algún niño que conoce de la guarde, se pone contenta, pero en seguida pasa de ellos. Tiene un amiguito de su edad, y si le decimos ¿vamos a casa de Héctor? también sonríe, pero luego llega, y pasa bastante de él. Le gusta mirar a los niños mayores, eso sí, y jugar al lado de otros niños, pero no "con" ellos. Tampoco se pelea, ni pega, ni muerde. Si se enfada, chilla para llamar la atención, o para que el otro niño se aleje, pero nada más. Si no consigue lo que quiere, normalmente se va a jugar con otra cosa.

Crecimiento en general:
Pues la peque sigue justo por debajo del último percentil. Que quien a los suyos parece... pero la pediatra nos mandará al Endocrino si no ha pegado algo de estirón después de las vacaciones, por si acaso. De peso está bien, se la ve rellenita y saludable.

Y corte de pelo...
Que es que tenía ya unas greñas, y una cresta... Le sigue creciendo mucho más el pelo de la coronilla que de los lados, y como tiene el pelo crespo, y le gusta enmarañárselo, pues siempre lo llevaba de punta. Hoy he pelado a Guardabosques, y aprovechando que tenía la peladora en la mano... ¡corte veraniego! A lo mejor me he pasado un poco, pero yo la veo muy mona. Eso sí, va a tener que ir de rosa o llena de flores, que si no todo el mundo va a pensar que es un niño.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Cómo sabemos quién tiene Teoría de la Mente? El test de Sally-Ann

Después de un año y pico adiestrando perros para ver si pasan un test de Teoría de la Mente, se me ha ocurrido pensar que "a lo mejor es mejor probar primero este test en niños que seguro que la tengan ¿no?"
Y es que si paso el test a los perros, y no me lo pasan, ¿es porque los perros no tienen Teoría de la Mente, o es que el test que hemos diseñado está mal hecho?

Pues dicho y hecho, y aquí estoy, repasando la literatura para adaptar el test a niños, primero a niños de cinco años (que deberían pasar el test sin problemas), luego a niños más pequeños (entre 18 y 30 meses, que ya veremos si lo pasan o no). Y luego en perros. Que son la gran incógnita, claro.

Pero ¿por qué digo que los niños de 5 años seguro que lo pasan y los más pequeñitos no? Bueno, porque el test clásico de Teoría de la Mente, que se lleva realizando más de 30 años, sólo lo pasan niños mayores de 4 años. El test ligeramente modificado lo pasan los niños de entre 3 y 4 años, pero los niños más pequeñitos no pasan este test.

El test Sally-Ann

Este test, desarrollado por Wimmer y Perner en 1983, es el más utilizado en la literatura. En él se cogen dos muñecas, Sally y Ann, y se representa una historia delante de un niño.

La muñeca Sally tiene una canica, una caja, y una cesta con tapa. Coge la canica, la mete en la cesta, y sale de la habitación. Entonces Ann saca la canica de la cesta, y la introduce en la caja. Sally vuelve a entrar, y el experimentador le pregunta al niño ¿Dónde buscará Sally la canica?

Si el niño tiene la Teoría de la Mente ya desarrollada, deberá decir que Sally buscará la canica en la cesta (donde ella la guardó), si no la tiene desarrollada, indicará que la muñeca buscará la canica en la caja (donde realmente está). Los niños pasan esta prueba a partir de los cuatro años, pero no antes.
El test de Sally-Ann

Parece simple, ¿no? pues no.

En un experimento posterior, Siegal y Beattie, en 1989, cambiaron sólo un elemento del test. En vez de preguntar al  niño ¿Dónde buscará Sally la canica? se le preguntaba ¿Dónde buscará Sally la canica primero? Parece un cambio insustancial, pero resultó que los niños de tres años pasaron la prueba, mientras que el test original no lo pasaban. Resulta que con éste pequeño cambio, se ayudaba al niño a "superar" sus ganas de decir en dónde ellos sabían que estaba la canica, en vez de ponerse en el lugar de Sally.

Los niños menores de tres años no han superado ninguna de estas pruebas, que requieren una comprensión del lenguaje muy desarrollada, y por supuesto ningún animal tampoco. Por eso se han desarrollado otros test, menos verbales, para comprobar si niños menores de esta edad poseen una Teoría de la Mente desarrollada. Y parece que sí, y lo contaré más adelante, que hoy ya ocupo mucho, y es lunes.

jueves, 12 de mayo de 2011

Mi niña no me duerme

El Pollito zascandileando en su cuarto

Pues eso. Que llevamos unos días que vamos fatal, Pollito no duerme más de tres horas seguidas, se despierta a las 4 y no se vuelve a dormir hasta las 5:30... vamos, que no podemos más. Tres días zombies, y varios sustos en la carretera después, y la niña ha vuelto a dormir al cuarto con nosotros. Pues ni por esas. Ayer estuvo lloriqueando desde las 3:30 hasta las 5 o así. Llora, la tranquilizas, se duerme, diez minutos, llora, se tranquiliza, se duerme, diez minutos... hora y media de niña trepándose por nuestros cuerpos en la cama, retorciéndose, y dando patadas.

Mira que le hemos puesto el cuarto bonito, enseñado a dormirse solita (ya a la hora de acostarse la dejamos en la cuna solita y ella se duerme sin rechistar), y que ya está destetada del todo. Ni aún así. No es verdad que cuando se destetan duermen del tirón. Os lo digo yo. Serán los dientes, o retortijones, o mamitis porque yo he estado trabajando más (bueno, eso no, que ni abrazada a mí duerme).

Ya llevaba ella más de un mes en su cuarto, estuvimos Guardabosques y yo turnándonos a dormir con ella en una camita a su lado, hasta que parecía que se había acostumbrado. Luego ya nos vinimos los dos a nuestra cama, y Pollito sólo se despertaba como una vez en toda la noche. Y le decías "sh, sh, a dormir", ¡y se dormía!. Pues ya no.

Así que en unos diítas no voy a escribir nada en el blog. Que no me llega la neurona para decir nada interesante. Bueno, que no me llega la neurona para nada, que hoy he ido a ver a un cliente, y  he recorrido cinco km antes de darme cuenta de que iba en dirección contraria... un desastre.

Me voy a dormir, buenas noches.
Por cierto, el cuarto lo pinté yo. Se admiten encargos.
¡Ah! y para la foto he intentado encontrar una en que la niña saliera durmiendo. Je, je.

domingo, 1 de mayo de 2011

"Ya sé comer solita" o su regalo para el día de la madre

Pues allí estábamos celebrando el día de la madre con la suegri, en un restaurante de ésos que son "restorán", porque son muy finos, con muchos camareros muy agradables, y muchas cosas ricas de comer... sobre todo marisquito y pescadito del bueno...

El camarero, muy solícito, me trae el potito de la niña, calentito y puesto en un bellísimo plato. Cojo la cuchara, se la acerco a la niña... y el Pollito que se pone a berrear como si le estuvieran matando. Un montón de ojos se dirigen hacia nosotros, mientras la niña echa lágrimas como si tuviera una fuente detrás de los ojos y se desgañita viva. ¿Pero qué le pasa?

Pasado el momento de pánico inicial, visto que la comida no estaba muy caliente, que no tenía sed, y que todo lo demás estaba bien... le doy la cuchara. El Pollito sonríe, coge la cuchara, y ¡se pone a comer! ¡Ella sola!

Parecerá una tontería, pero es que con la cuchara es la primera vez que lo hacía (y sí, tenía que elegir como día de pruebas el día que sales a comer al restaurante bueno, qué sentido de la oportunidad...). Antes sí que había comido cositas que ella solita pinchaba con el tenedor, pero con la cuchara no... que se le caía por todas partes, no le gustaba...

Pues ahí está el documento gráfico, mi niña comiendo por primera vez sola su puré, sin querer nada de ayuda, y con un montón de toallitas húmedas repartidas por su cuerpo y por el mantel (menos mal que cuando le dije "en el restaurante los niños comen con babero, si no hay babero no hay comida" coló y no se peleó con él, que pensé que iba ser lo siguiente, que es que lo odia).


Y éste es el segundo vídeo, comiendo rodaballo con el tenedor, pidiendo agua, y bebiendo ella sola. La tapita del vaso es por que no llevábamos muda suficiente, que ella prefiere el vaso "a pelo" o la copa de mamá, pero sin ayuda no nos atrevíamos, que se ducha cada vez.


Ha acabado comiéndose como la mitad del potito (la otra mitad, en esparcimientos varios), un trocito de rodaballo, y un montón de helado de vainilla de su padre, que como es Intolerante, pues no se lo podía comer todo él. Todo un éxito.

¿A que está monísima? Si es que crecen...
Y ése ha sido su regalo más bonito del día de la madre
¡Feliz día a todas!

domingo, 24 de abril de 2011

De Vacaciones Furgoneteras (y celíacas) en el Cabo de Gata

Paseando en la playa de Aguamarga, de mañanita
Después de estudiarnos el mapa del tiempo de esta semana, elegimos Cabo de Gata para pasar unos días de vacaciones. Eso es lo bueno de ir en la furgoneta, que hasta el mismo día de irte no tienes que decidir a dónde vas. Y acertamos, porque nos ha hecho un poco de viento, pero por lo demás buena temperatura ¡y buena compañía!

Nos juntamos allí con unos amigos, y hemos pasado unos días fenomenales, básicamente haciendo el vago al sol y comiendo. Ése es otro efecto secundario de ir en la furgo. Tienes la nevera y el armario de la comida todo el rato al alcance de la mano. Tú y toooodos los que viajan contigo. Cuando uno no tiene hambre, alguien siempre saca algo de picar. Y claro, pues picas.
Amigos, furgos, niños, perros, playa ... Playa del Playazo
Y a lo que iba. El viajar en furgo es comodísimo para un celíaco. Sales de casa con los armarios lleeeeenos de comida apta, panes y bollos especiales y precocinados mirados con lupa... pero llega la hora de comer. Todo el mundo te invita. Y tienes que pasarte el día "no, no puedo, gracias". "¿Ha tocado el pan? no, entonces no puedo, gracias". La mejor "¿puedo ver el paquete? a ver si de esto puedo comer..." Así todo el día. Y lo que tú sacas es caro, pequeño, y no está del todo bueno. Queda uno fatal, siempre. Al final todos comen de la comida de todos, menos una servidora, que se hace un cuenco de fideos chinos (que tardan dos minutos), por no pensar. 

Muchísimas gracias a todos los compis de viaje, que me han "aguantado", cocinado conmigo y dado mil vueltas a los ingredientes de las cosas, intentando que pudiera comer de todo. 
Y es que mientras estás en la furgo, todavía, pero en cuanto intentas ir por ahí a comer... En Almería, y nada de pescaíto frito, claro. Ni croquetas. Y las patatas ¿las habrán frito en aceite sólo para patatas? Y la paella ¿llevará cubito de caldo? ¿y colorante artificial con gluten? Por dios... hay que hacer un máster al camarero para poder comer, mientras todos a tu alrededor te miran como si fueras de Marte... Un rollo padre. 
Y yo no sé si a todos los celíacos les pasa lo mismo, pero yo al final siempre resulta que he comido algo con gluten (por cierto, ¿la mayonesa de bar puede ser apta?) y vuelvo con granos y dolor de espalda. 

Pero bueno, después de la pataleta, lo bueno de las vacaciones, esto:
Playa de los Muertos, Cabo de Gata
y esto, claro:
El Pollito con los perros en la playa, creo que de Aguamarga
La niña ha estado feliz, jugando descalcita en la arena, metiendo los pies en el mar, y rebozándose cual croquetilla. Hemos conseguido que hasta se ponga el gorro, de lo distraída que estaba.

¡¡¡Ay!!! ¡¡¡que me quiero volver!!!

Y por último, el tormentazo que nos pilló a la vuelta, con tornadito y todo: (eso de ahí a la izquierda)
Pequeño tornado, por Albacete o Cuenca, o por ahí
Para saber de qué va el rollo furgonetero-campista, podéis visitar www.furgovw.org, un foro estupendo para resolver dudas, comparar modelos y ver a qué bonito sitio me voy la próxima vez.

viernes, 15 de abril de 2011

Sobre el sueño de los bebés (más bien la falta de...)

la niña este verano, dormida (¡por fin!) en nuestra cama

Hoy hará unos tres meses que le hicimos el destete nocturno al Pollito, y hoy ha dormido ONCE HORAS SEGUIDAS. Así, en mayúsculas, primera vez en su vida. Y solita en su cuarto. Ay madre, que ya casi soy persona y no un zombie con ojeras por los pies.
Y es que el Pollito nunca ha dormido bien. Cuando nació, con un mes de adelanto, nos insistieron en que si pasaban más de tres horas entre toma y toma había que despertarla para que mamara, que era muy pequeña para estar más tiempo sin comer. Pues hasta hace estos tres meses nunca había dormido más de esas tres horas seguidas, con algunas rachas de despertarse cada hora. Y cada vez que se despertaba, mamaba. Y no unos segundos, no, las dos tetas, como diez minutos cada una.
Hace unos tres meses, después de una de esas "malas rachas" decidimos que hasta aquí. Que mejor hacer algo antes de matarnos todos en un accidente de coche. Ya llevábamos mucho leído, y desde todos los ángulos. Con un año, el Pollito había dormido en nuestra cama, en un moisés a nuestro lado, en el carrito a nuestro lado, y en cuna sidecar. Y en ningún sitio había empalmado más de tres-cuatro horas seguidas, y eso como mucho.

Cuando la niña tenía unos tres meses, empezamos con Rosa Jové,  Meredith Small, James McKenna, y Carlos González. Ellos dicen (sobre todo McKenna, un antropólogo que ha realizado varios estudios científicos serios sobre cómo duermen los bebés) que es normal que un niño se despierte muchas veces durante la noche, que algunos no acaban de despertarse del todo (los famosos "duerme sus 12 horas del tirón desde los dos meses") pero que otros sí. Que es lo natural, que se despierte, y compruebe que "todo sigue en orden" antes de volver a dormirse, y que lo mejor es tenerlo en la cama, para que en hacer la comprobación no tarde mucho, se espabile, y en cambio se vuelva a dormir enseguida. Que si quiere teta, pues se le da, y si te duermes, pues no pasa nada.

La teoría muy bonita, pero yo con el Pollito en la cama no dormía bien, la cama era pequeña, y yo tengo problemas de espalda y me muevo un montón. Además, si la niña sólo mamaba de una teta, se despertaba antes que si hacía la toma completa, así que yo intentaba darle las dos, y me espabilaba. La niña no, dormía otras tres horitas, pero yo no me dormía tan rápido...

Fue el momento en que la  pusimos la cuna sidecar y nos pusimos a practicar los consejos de Elisabeth Pantley. Si tenéis problemas, comprad el libro, en serio. Hicimos un montón de las cosas que recomendaba: horarios, rutinas, intentar que comiera más durante el día... lo que mejor funcionó fue el cambio de la rutina de justito-justito-antes de que el niño se duerma.
Lo que dicen es que el niño registra lo que hay a su alrededor justo en el momento en el que se duerme, y que cuando se despierta quiere que todo esté igual. Como si uno se acuesta en una cama, y se despierta en salón. Shock, intranquilidad, ¿cómo he llegado hasta aquí? y hasta que no vuelves a tu cama, no duermes. Pues con el niño igual. Si justo al caer rendido, estaba en brazos de mami, con la teta y en la boca, y me cantaban una nana, pues ¡lo quiero otra vez igual!. Con el paso de los meses, se convierte en un reflejo condicionado, y el niño es incapaz de dormirse de otra forma. (Que a mí también me cuesta dormir en otra cama que no es la mía, con otra almohada, y si no me tapo hasta la mitad de la cara, pues como que no estoy cómoda...).
Así que el consejo de Pantley es: haz todo lo quieras, que te funcione, para dormir al niño. Teta, nana, acunar, bailar, paseo en el pañuelo (bendito fular), lo que sea. Pero justo cuando el niño va a cerrar los ojos y cuajarse, lo quitas del pecho, y lo pones a dormir donde vaya a pasar el resto de la noche. En tu cama, en su cuna... donde tú quieras. Pero con la espalda en el colchón y sin la teta en la boca.
Si vuelve a despertarse, y a llorar, repetimos secuencia, hasta que el bebé se duerma del todo, sin el pecho en la boca y en el colchón.

A nosotros esto nos funcionó, y el Pollito aprendió a dormirse a su hora, a las 8, y no estar rondando despierta hasta las mil y monas. Y empezó a dormirse tumbadita en su cuna sidecar. Y empezó a alargar las tomas, llegando hasta las seis horas entre toma y toma.
Pero entonces se puso malita, con diarreas, no cogía peso... y otra vez a hacer mil tomas por la noche. Durante el día no, que ella estaba muy entretenida aprendiendo a ponerse de pie, a andar y trepar...
Y entonces yo espabilé, me acordé de que mi trabajo consiste en crear protocolos para modificar conductas, y tomé las riendas de la situación.
Y contaré cómo en otro post, que este está muy largo.
Próximo episodio en su casa...

martes, 12 de abril de 2011

De fin de semana con niños, perros, furgonetas...

Furgos al amanecer, área recreativa del Algarbe. Foto: Guardabosques
Aprovechando estos días tan buenos, nos hemos ido de fin de semana a Albarracín, con los amigos. Seis furgonetas, 12 adultos, 8 niños, 5 perros y un loro. Mucho lío, pero genial. El campo estaba precioso, el paisaje de la Sierra de Albarracín es una pasada, parece que estás en otro país, porque hay kilómetros y kilómetros de bosque y praderas, de valles cerrados con minúsculos pueblines, y riachuelines preciosos con cascadas (vale, sí, eso este fin de semana, que todavía no ha entrado el calor).

Cascada del Molino Batido, en Calomarde. Foto: Teresa Marías

Paisaje de la Sierra de Albarracín. Foto: Manolín

Pues eso, nos lo hemos pasado fenomenal, nos hemos puesto moraos de comer cosas ricas (gracias por las paellas y fideuás, y por los embutidos de la zona, de muerte), y nos hemos reído muchísimo con tanto niño y tanto perro junto. Los niños, emocionados, llevando a los perros de la correa y tirándoles pelotas, dándoles "bolitas" para comer y persiguiéndolos arriba y abajo. ¿Y los perros? pues encantados, siguiendo a los niños por todas partes, detrás de las pelotas y de las cosas ricas que los niños dejan caer accidentalmente.

Una amiga mía  tiene un perrito pequeño que hace un par de años no podías ni tocar. Con mucho trabajo y paciencia hemos conseguido que paseara de la correa con los niños, que se acercara a ellos, que se dejara coger y acariciar, ¡y dándole al rabito!. Grandes progresos para un perrito.

Os pongo un vídeo de mi niña tirándole la pelota al perro, y el perro devolviéndosela. En dos meses pongo al Pollito en nómina en la empresa, je je, que va para adiestradora. Y sí, como dice el vídeo, el perrote está cojo, porque ya tiene una edad, y una artrosis, y el "pobre" ha tenido mucho trote este fin de semana, y ha tenido que ir medicado. Eso sí, se lo ha pasado genial, jugando sin parar. La perra Rottweiler que se ve en el video es Arisa, tiene un añito, y gracias a que sus dueños se lo han currado, tiene un trato y una educación estupendos, tanto con adultos como con niños, y también con otros perros.



Ahora, volver a ver el vídeo, y fijaros en Arisa, la perra rottie, que tiene la mirada fija en algo. Ese algo es mi perra, que está algo alejada, mirándola también. Como la otra la mira fijamente, no se atreve a acercarse. Al poco, la perra grande se distrae, y Tosca se acerca corriendo, directa hacia ella. Un momento antes de llegar a su altura, la perrita se gira y le da el costado, y la rottie da un saltito para ponerse en posición de "T", con el cuerpo tenso y la cabeza y el rabo en alto, una especie de "aquí mando yo, no te me pases" rápido. Tosca, que pasa de problemas pero tampoco se achanta, se queda quieta un momento, sin mirarla, "dejándola hacer" mientras Arisa la huele, luego la perrita se chupa los labios ("soy inofensiva"), y pasan a olisquearse los hocicos, y se separan. Entonces la rottie se acerca a Marco, esta vez con la cabeza agachada. Un poco de lío, porque todavía es joven y no sabe cuanto ocupa, y sigue jugando con la pelota. Como Marco coge la pelota, y no la comparte, Arisa le da señales de juego, pero el perro está viejo, y no quiere perseguirla (se pasaron así todo el fin de semana). En el minuto 01:04 (aprox) Arisa se pone nerviosa, y empieza a ladrar. Y Tosca la "regaña", ladrándola, con todo el cuerpo tenso. Se puede ver que la rottie también empieza a tensarse, se pone en posición de juego para señalar que no es de verdad, pero Tosca no para, y es cuando Guardabosques le llama la atención. La perrita se da la vuelta, y esto no se ve, pero se agita y Arisa se relaja y se va por otro lado.

Y todo esto en poco más de un minuto. Cuando hablemos de las "señales de calma" volveré a repasar este vídeo, y algún otro.
A pasar buena semana, que ya estamos preparando la Semana Santa, y ¡va a ser aún mejor!

miércoles, 6 de abril de 2011

Echamos de menos la teta

Dándole el pecho al Pollito, la última foto que tengo, de cuando tenía unos nueve meses
Hacía como un mes que Pollito no quería teta. A primeros de Febrero, después de unas vacaciones en las que el  Guardabosques y yo no dormimos en toda la semana (mi niña decidió que mamar cada hora era lo que más le gustaba por las noches), decidimos, con mucho dolor de corazón, pero mucho más sueño, hacerle el destete nocturno. Pollito ya casi no quería mamar durante el día, mucho más interesada en gatear, ponerse de pie y descubrir mundo, pero pensamos que si le quitábamos las tomas nocturnas pondría más interés en las diurnas.
No nos costó más de una semana que dejase la teta de noche, poco a poco y casi sin llorar (ya contaré cómo en otro post, que hoy no viene a cuento). Y comenzó a despertarse cada 3-4 horas otra vez, y a dormirse casi de inmediato cuando se despertaba. Algunos días sólo se despertaba una vez en toda la noche, y alguna incluso ¡la durmió del tirón! Esto fue el lado bueno. Bueno, el lado maravilloso, porque desde entonces ya casi casi somos personas otra vez.
El lado triste (para mí) es que a Pollito le siguió sin interesar mamar durante el día, y un mes después sólo hacía dos tomas diarias, la de la mañana y la de antes de acostarse, muy cortitas, y casi "por obligación", como para no dejarme mal, ya que había sacado la teta...
Así que decidí dejar de comerme la cabeza, y me planteé que si la niña no pedía, yo no la iba a perseguir. Que si había que darle yogur y leche en vaso, para que completase la "dosis" diaria de lácteos, pues ¡hala!. Y primero dejó la toma nocturna, y en un par de mañanas que se levantó con su padre en vez de conmigo, dejó la toma de la mañana también. En quince días había dejado de mamar del todo. Y a mí me dejó un agujerito en el corazón.

Pollito ni se había vuelto a acordar de que mamá daba la teta, hasta que hace unos días tuvo fiebre, y luego ha pasado una racha muy mala de dolor de dientes. Mi niña, que normalmente es una desapegada, de repente ha querido mimos. Y llevamos una semana que la pobre intenta mamar todos los días un rato. Y claro, no sale nada. Me da mucha penita, porque ella se pone, mama, y a los pocos segundos se aparta con cara de asombro, me mira, y me da en la teta con el dedito, y me vuelve a mirar, como si pensara "se ha roto, no sale nada". Yo la achucho, la beso, la abrazo mucho, y le intento dar agua, o algo de comer, por si es que además del mimo es que tiene hambre, o sed. Pero no, quiere mami. Quiere su teta.
Eso sí, enseguida se le pasa, se pone otra vez contenta, a pulular por ahí, y a trepar por todas partes.
Pero a mí me vuelve mi agujerito.
El tiempo pasa, mi Pollito crece, ya es menos bebé...
Pero ¡ay! ese agujerito...

jueves, 31 de marzo de 2011

Con los perros en la bici... y el resto de la familia

En la bici con los dos perros
Pues como salió el sol, y apetecía, ayer sacamos la bici por primera vez en años. Y nos fuimos todos al parque. El Pollito con Guardabosques, en su sillita y con su casco nuevo (que lo odia). Yo yo con los perros atados a la bici.

Como soy de casa del herrero, ni arneses, ni enganches, ni nada fino. Cogí una correa cortita de nylon para sujetarlos al manillar, y ahí enganché su correa normal (de las de policía, que tienen dos enganches y varias arandelas). Llevan sus collares normales, entre otras cosas porque no quiero que tiren, que están demasiado viejos y ya tienen suficientes problemas de articulaciones los dos, como para meterles peso encima. Además, como era el primer día, iban bastante descontrolados, y con el collar se les guía mejor que con el arnés.

Dejo mis reflexiones para que no metáis la pata tanto como yo (y os caigáis menos veces).


Lo primero, mejor llevar sólo un perro, si se puede. Los dos se pasan el rato cruzándose, y como se ve en el vídeo, la perra va bastante agobiada. También ayuda la diferencia de tamaño. Cuando la perra no puede más, el perro va aburrido, al trotecillo cochinero. El perro solo, más deprisa, galopa, va centrado y no se distrae. La perra no se lo pasó muy bien, pero la verdad es que el ejercicio no le viene mal.

Las correas, mejor bastante cortas. Lo suficiente como para que el perro no pueda cruzarse por delante de la bici si ve otro perro al otro lado. Y al suelo que vas. Lo sé. Eso me pasa por no ir atenta.

Si te cruzas con un perro, mejor dejar al perro extraño y a tu perro por el mismo lado. Es más fácil mantener la dirección recta así, sin que el perro se te cruce por delante.

Mejor ir rapidito, en cuanto vas despacio deciden que es "hora de olisquear" y se distraen. Para cruzarse con otro perro igual, cuanto más deprisa puedas ir, mejor.

Cuando giras hacia fuera de donde está el perro, simplemente vale con llamar su atención y girar, para girar hacia dentro, lo mejor es enseñarles a girar a la orden, pero si les das una orden de "despacio" o "quieto" y haces el giro amplio, aprenden rápido.

Haz poco rato el primer día. Nosotros recorrimos cuatro manzanas, hasta el parque y vuelta. El resto de la tarde no hubo perros. Vale, que tienen 9 añitos cada uno y no están para mucho trote, pero es que corren tooodo el rato. Sobre todo la pequeña, pobre.

Último apunte: casco, casco y rodilleras. Porque hasta que pillas el truco, y los perros cogen la rutina, te caes. Varias veces. Menos mal que mi bici es pequeña (a mi medida, claro) y no me caigo de muy alto.

Pollito, la que mejor se lo pasó. Miraba a los perros como alucinada todo el camino. Y luego se tiró del tobogán y se montó en  los columpios. Le encanta. Pongo una foto de la niña con su casco nuevo, que es más grande que ella. Que una cosa es crecedero, y otra esto.
La niña con su casco, seguridad ante todo
Por cierto, gracias a Rocío por grabarme el vídeo, y por enseñarnos a Guardabosques y a mí a previsualizarlo en la cámara. Que ya tiene más de un año, y no lo habíamos conseguido.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Pasito a pasito


¡Por fin echó a andar el Pollito!
Ya da solita 10 o 12 pasitos, antes de tirarse al suelo o "lanzarse a por mamá", que si te pilla cerca, se te tira en plancha, hay que ir con cuidado.
Lleva practicando dos días, a todas horas.
Pero lo que más me impresiona no es que mi niña ya ande, ni el amor con el que la mira el Guardabosques, es que ¡es superemocionante! Me dicen a mí hace dos años que estaría con estas babas cayéndoseme, porque mi niña ha dado seis pasitos, y no me lo creo. Qué grande es la maternidad.

Y así, pasito a pasito, pero de gigantes, que han empezado hoy y llevan una marcha tremenda, la nueva página-foro-blog de madres blogueras. ¡Felicidades por esa pedazo de página!

viernes, 25 de marzo de 2011

A mi perro le gustan los niños

Llevamos toda la semana metidas en casa, porque el Pollito está malita. "Tiene todas las itis" nos dijo el martes la pediatra: otitis, rinitis, laringitis, bronquitis... así que nos volvimos para casa con el bolso lleno de ventolines, pulmicores, augmentines y demás elementos. Y así llevamos una semanita, con la niña con tos de perro, pero la verdad es que por lo demás está contenta y activa (casi demasiado, porque yo estoy agotada).

He aprovechado este "internamiento forzoso" (porque, como además llueve, no salimos ni nosotros ni los perros) para hacerles un vídeo a la peque y al perro, para que se vea cómo se debe portar un perro con un niño.

Mucha gente me pregunta ¿puedo fiarme de mi perro y dejarle solo con el niño? mi respuesta es siempre la misma. NO. Y no sólo por el perro, sino porque ¿puedes fiarte totalmente de tu niño? NO. Hay que enseñar a los dos a llevarse bien. Al perro, a estar tranquilo, respetar los juguetes y el espacio corporal del niño. A que todo lo bueno pasa alrededor del niño (esto es fácil, enseguida el niño aprende lo divertido que es dar de comer al perro, que le chupe las manos llenas de papilla, y que se acabe los trozos de comida que al niño no le apetecen). ¿Y al niño? Hay que enseñarle que no se pisa al perro, ni se sube uno por encima. No se le agarra y se tira, ni del pelo ni de las orejas, ni de los bigotes... Y que no se introducen objetos en sus orificios: ni en las orejas, ni en la boca... Ni se tiran cosas encima del perro... Son un montón de cosas, y nunca puedes estar seguro de que vayan a cumplir estas reglas. Ninguno de los dos, por supuesto. Por eso, la regla de oro: SUPERVISIÓN. ¿Niños y perros? Sí, pero VIGILADOS.

Por eso pongo este vídeo. Es de un momento relajado, por la mañana recién levantados. La niña se está portando bastante tranquilamente, y el perro se ha acercado para echarse a su lado. Se nota que el perro está a gusto con la niña, se ve por su lenguaje corporal (tumbado, tranquilo, chupando a la niña y acercándose él a ella, y no al revés) y cómo se porta Pollito a su alrededor: tranquila y confiada, sin hacer aspavientos, y sin agarrar y tirar de partes del cuerpo del perro (eso sí que ha sido difícil de enseñar...). Aun así, hay un momento en el que la niña "lanza" un libro, que aterriza sobre el perro. ¿Y qué hace el perro? se incorpora tranquilamente, lo huele y se vuelve a tumbar. Y es que mi perro es MUY tranquilo, si llega a haber sido con la perra, la situación habría sido diferente.Otro día pongo un vídeo niña-perra, para que se vea la relación tan distinta que tienen.


Pues eso. ¿Se llevan bien mi perro y mi niña? sí. ¿Estoy tranquila cuando están juntos? también. ¿Les dejo solos alguna vez? NO.

martes, 22 de marzo de 2011

Terapia de Parque

Perro guía socializando con niños


Con esto de la vida moderna, muchas parejas que se van a vivir juntas no quieren (o no pueden) tener niños rápido, y muchos deciden tener un perro, que quita menos tiempo y es menos responsabilidad. Adoptan un perro con toda la ilusión, y el perro llega a un piso, en donde suele pasar muchas horas solo, y sale a la calle a hacer un pis y poco más. Los fines de semana sale algo más de casa, pero muchas veces sólo conoce otras personas adultas, dado que la baja tasa de fertilidad española hace que cada vez tengamos menos sobrinos o hijos de amigos alrededor.

Total, que el perro llega a su edad adulta sin haber tenido contacto con casi ningún niño. Y entonces la pareja decide que ya es hora de tener descendencia, y cae en la cuenta. ¿Y qué va a pasar con el perro y el bebé, con lo mal que se lleva ahora con los sobrinitos? Si son personas responsables, piden ayuda profesional (por ejemplo la mía), si no... mejor no me meto en berenjenales, sólo decir que en mi vida como veterinaria y como etóloga he tenido que sacrificar demasiados perros por problemas con los niños.

Y es que, como el trabajo siempre viene en rachas, llevo un mes que no hago otra cosa que ver perros con fobias por falta de socialización. Y todos tienen algo en común: una falta de socialización clara con los niños. Vamos, que les tienen miedo.

Bueno, al grano. Una de mis recomendaciones a mis clientes es que hagan "Terapia de Parque". ¿Que qué es eso? Muy sencillo. Consiste en coger al perro, ponerle una correa, y llevarlo al parque infantil más cercano. Si se tiene la menor duda, se le pone un bozal al perro, por si acaso.

Nos fijaremos en el perro. Si está relajado, nos acercamos más al parque. Si empieza a mostrarse intranquilo (echa las orejas hacia atrás, se chupa la nariz, bosteza, olisquea el suelo, tiembla, o hace otras señales de calma...) le mandamos sentar y le premiamos (click + salchicha, si no usamos clicker, "bien"+ salchicha) y le decimos lo bueno que es. Exageradamente, y con voz de que estamos super contentos de lo super bien que se está portando. Que nuestro perro se ponga contento sólo de oírnos. Premiamos varias veces (por seguir sentadito y mirarnos a nosotros y/o a los niños) y cuando veamos que se ha tranquilizado un poco, avanzamos uno o dos pasos más hacia el parque. 

Repetiremos esta secuencia hasta conseguir que nuestro perro permanezca quieto y tranquilo  mientras los niños juegan delante de él, pasan corriendo... Conviene prestar especial atención a los carritos de bebé y a las madres con niños en brazos, y acercarnos a ellos para que el perro se acostumbre a esas "cosas extrañas".

Y esa es la "Terapia de Parque, nivel 1". Si en cualquier momento el perro se pone muy nervioso, gruñe, o deja de coger la comida, es que nos hemos pasado con la presión, damos un par de pasos atrás, o los que hagan falta para que el perro se tranquilice, y seguimos con los acercamientos, pero más despacito.

En este nivel, todavía no dejaremos a los niños tocar al perro, ni darle nada, tenemos que ir muy despacito. Si pensamos que nuestro perro puede llegar a morder, recomiendo que esta terapia se haga con un profesional, pues entraña riesgo, tanto para el perro (coger aún más miedo) como para los niños, claro.

Un último consejo, que parece una tontería, pero no. No os quedéis mirando a los niños, sobre todo si sois hombres. No por el perro, sino porque los padres pueden pensar mal y echaros, pensando que habéis ido a "mirar". Centraros en el perro, que para eso estáis ahí.
Perro y niños aprendiendo a llevarse bien

Para evitar esta situación, lo mejor es hacer esta "Terapia de Parque" cuando el perro es cachorro. 

Ningún niño puede evitar acercarse a un cachorro monísimo, acariciarle, jugar con él... los cachorros socializan, y aprenden que los niños no son monstruos, y podemos aprovechar y enseñar  a los niños cómo acercarse y tocar a los perros. Salen ganando todos.

PD: hablaré más sobre clicker, socialización, señales de calma y cómo acercarse a un perro desconocido en algún otro post. Mientras tanto, podéis ver unos dibujos explicativos geniales en el blog de Boogie, en las entradas sobre señales de calma y como NO saludar a un perro