miércoles, 30 de marzo de 2011

Pasito a pasito


¡Por fin echó a andar el Pollito!
Ya da solita 10 o 12 pasitos, antes de tirarse al suelo o "lanzarse a por mamá", que si te pilla cerca, se te tira en plancha, hay que ir con cuidado.
Lleva practicando dos días, a todas horas.
Pero lo que más me impresiona no es que mi niña ya ande, ni el amor con el que la mira el Guardabosques, es que ¡es superemocionante! Me dicen a mí hace dos años que estaría con estas babas cayéndoseme, porque mi niña ha dado seis pasitos, y no me lo creo. Qué grande es la maternidad.

Y así, pasito a pasito, pero de gigantes, que han empezado hoy y llevan una marcha tremenda, la nueva página-foro-blog de madres blogueras. ¡Felicidades por esa pedazo de página!

lunes, 28 de marzo de 2011

Cómo elegir un gatito

De repente, me he dado cuenta de que no había escrito todavía nada sobre gatos en el blog. Y había que remediarlo. Y entre que Guardabosques tuvo una buena idea, y que están todas las gatas en celo pregonando su estado aullido mediante, he decidido contar un truquillo para elegir un gatito en una camada.

¿Dónde conseguimos un gatito?

Bueno, esto suele ser fácil. En España hay mucho gato suelto (o no) y sin esterilizar. Así que desde Semana Santa hasta Noviembre o así suele haber gatitos a montones que se regalan. ¿Cómo se encuentran? Pues suele haber anuncios en el Segundamano, en las clínicas veterinarias o en las tiendas de animales. Y en casi cualquier refugio para animales abandonados suelen tener un "par de docenas". Bueno, y por la calle, en plazas, parques, jardines públicos, zonas verdes de urbanizaciones... por desgracia, en verano, por todas partes. Es mejor si los gatitos han nacido en casa de alguien, han estado bien cuidados y alimentados, y podemos ver a la gata. Pero la realidad es tozuda, y esto no siempre es posible. Yo no soy partidaria de comprar un gato en una tienda. Si no es de raza, porque hay montones de gatitos abandonados todos los años, que nos necesitan más. Y si estamos encaprichados con una raza en especial, lo mejor es acudir a un criador especializado, que los críe en su casa, y no en jaulas (este tema da para varias entradas, lo dejo aquí). Si quieres un gato con pedigrí, compra una revista de gatos, y suele haber montones de anuncios.

¿Qué valoraremos en un gatito?

Lo primero, que esté sano. Que no tenga legañas, mocos, cacas pegadas o parásitos visibles. Que no tenga calvas, la tripa muy hinchada, o que parezca triste. Si está alegre, quiere jugar con nosotros, y le gusta que le cojamos en brazos, mejor (ronronea, se acomoda, no lucha por huir). Como digo, la realidad suele ser puñetera, y muchas veces acabamos con un gatito pitañoso que nos hemos encontrado bajo un coche, pero si podemos elegir, ésto es lo que debemos buscar. Si lo cogemos de una camada casera, mejor no llevárselo antes del mes y medio o dos meses, para que tenga tiempo de aprender cosas de su madre, y a jugar con sus hermanos, que es importante para su desarrollo (y nos evitará problemas de conducta posteriores).

¿Y el famoso truco?
Gatito cogido por la nuca

El famoso truco consiste en coger al gatito por el cuello y levantarlo con cuidado. Si es un gato más grandecito, pondremos una mano debajo para no dejar todo el peso en el cuello, que puede ser doloroso. En los gatitos de uno o dos meses no hace falta. Y miramos a ver qué hace. Si se hace una pelotita, perfecto. Esto quiere decir que el gatito está bien socializado con las personas, que nos considera un poco "padres". Si no se hace una pelotita, pero se queda estirado y relajado, aceptable. Esto pasa más en los gatitos un poco más mayores, o en los gatos que han tenido relación con las personas, pero no excesiva. Cuanto más pelotita se haga, en general, más cariñoso y dócil será el gato. Si se estira, bufa, se cabrea, y lanza zarpazos.... nos pensaremos si queremos este gatito en nuestras vidas. Probablemente será arisco, no le gustará mucho que le toquen. Si no nos importa, bien, pero si lo que buscamos es un gato cariñoso que se haga pelota con nosotros en el sofá mientras ronronea, y juegue feliz con los niños, pues este gatito no nos vale.

¿En qué se basa esto?

Se basa en dos cosas. Una, que todos los animales (bueno, por lo menos las aves y los mamíferos) pasan por una etapa en su desarrollo llamada de socialización. Durante esta etapa, los cachorros reaccionan con curiosidad a las novedades, una vez pasada suelen reaccionar con más miedo. En los gatos suele durar hasta que tienen 6-8 semanas. Esto quiere decir que si cogemos un gatito de más de 6 semanas que no ha tenido contacto con gente, nos va a costar mucho que se adapte a nosotros, y a lo mejor no lo conseguimos nunca. Comentaré más sobre esta fase tan importante en otro post.

Gata acarreando a su gatito
Las gatas agarran a sus gatitos del cogote para moverlos de un sitio a otro. Esto desencadena en el gatito un reflejo, se queda muy quieto y se encoge. Si el gatito está bien socializado, este reflejo se desencadenará también si lo cogemos nosotros de la nuca. Si el gatito lucha, nos tiene miedo, quiere decir que no nos ha incluido (a las personas en general, no a tí que es la primera vez en su vida que te ve) en la categoría de "familiar".

¿Podemos socializar a un gato después de la semana 6-8?
Sí, pero cuesta más trabajo. Y cuanto mayor sea el gato, más trabajo. Y si el gato es adulto, o tiene más de seis meses, a lo mejor no lo conseguimos nunca.

¿Influyen en la socialización otros factores?
Sí, influye la genética del gatito (si los padres eran sociables o tímidos), el entorno en el que creció, como si su madre tenía miedo de la gente o no, o si la exposición temprana fue agradable o traumática...
Pero lo que más influye es la exposición temprana, por eso siempre se recomienda coger cachorros o gatitos de familias o criadores que los hayan tenido dentro de casa, que los hayan cogido en brazos y mimado. Y si queremos que se hagan amigos de nuestro perro, igual. Si han convivido con perros en su más tierna infancia, mejor, y si no, cuanto antes.
Gato adulto inmovilizado sujetándolo por  la nuca

¿Este reflejo cuándo desaparece?

En algunos gatos, nunca. Algunos no se encogen, pero muchos se quedan quietos cuando se les agarra de la nuca. Los veterinarios lo aprovechamos para poder explorar a gatos desconfiados, y poner inyecciones más cómodamente.

¿Bibliografía?
No la hay, por lo menos no que yo haya encontrado, sobre el efecto de la socialización en el reflejo de inmovilidad. Patrick Pageat lo comenta en sus conferencias, pero yo no he encontrado ningún estudio publicado, ni por él ni por otra persona. La experiencia, eso sí, me dice que funciona, y sí que hay estudios que reflejan la utilidad del agarre en la nuca para la inmovilización de gatos en la clínica:
M.E. Pozza, J.L. Stella and A.C. Chappuis-Gagnon et al., Pinch-induced behavioral inhibition (‘clipnosis') in domestic cats, Feline Med Surg 10 (2008), pp. 82–87

viernes, 25 de marzo de 2011

A mi perro le gustan los niños

Llevamos toda la semana metidas en casa, porque el Pollito está malita. "Tiene todas las itis" nos dijo el martes la pediatra: otitis, rinitis, laringitis, bronquitis... así que nos volvimos para casa con el bolso lleno de ventolines, pulmicores, augmentines y demás elementos. Y así llevamos una semanita, con la niña con tos de perro, pero la verdad es que por lo demás está contenta y activa (casi demasiado, porque yo estoy agotada).

He aprovechado este "internamiento forzoso" (porque, como además llueve, no salimos ni nosotros ni los perros) para hacerles un vídeo a la peque y al perro, para que se vea cómo se debe portar un perro con un niño.

Mucha gente me pregunta ¿puedo fiarme de mi perro y dejarle solo con el niño? mi respuesta es siempre la misma. NO. Y no sólo por el perro, sino porque ¿puedes fiarte totalmente de tu niño? NO. Hay que enseñar a los dos a llevarse bien. Al perro, a estar tranquilo, respetar los juguetes y el espacio corporal del niño. A que todo lo bueno pasa alrededor del niño (esto es fácil, enseguida el niño aprende lo divertido que es dar de comer al perro, que le chupe las manos llenas de papilla, y que se acabe los trozos de comida que al niño no le apetecen). ¿Y al niño? Hay que enseñarle que no se pisa al perro, ni se sube uno por encima. No se le agarra y se tira, ni del pelo ni de las orejas, ni de los bigotes... Y que no se introducen objetos en sus orificios: ni en las orejas, ni en la boca... Ni se tiran cosas encima del perro... Son un montón de cosas, y nunca puedes estar seguro de que vayan a cumplir estas reglas. Ninguno de los dos, por supuesto. Por eso, la regla de oro: SUPERVISIÓN. ¿Niños y perros? Sí, pero VIGILADOS.

Por eso pongo este vídeo. Es de un momento relajado, por la mañana recién levantados. La niña se está portando bastante tranquilamente, y el perro se ha acercado para echarse a su lado. Se nota que el perro está a gusto con la niña, se ve por su lenguaje corporal (tumbado, tranquilo, chupando a la niña y acercándose él a ella, y no al revés) y cómo se porta Pollito a su alrededor: tranquila y confiada, sin hacer aspavientos, y sin agarrar y tirar de partes del cuerpo del perro (eso sí que ha sido difícil de enseñar...). Aun así, hay un momento en el que la niña "lanza" un libro, que aterriza sobre el perro. ¿Y qué hace el perro? se incorpora tranquilamente, lo huele y se vuelve a tumbar. Y es que mi perro es MUY tranquilo, si llega a haber sido con la perra, la situación habría sido diferente.Otro día pongo un vídeo niña-perra, para que se vea la relación tan distinta que tienen.


Pues eso. ¿Se llevan bien mi perro y mi niña? sí. ¿Estoy tranquila cuando están juntos? también. ¿Les dejo solos alguna vez? NO.

martes, 22 de marzo de 2011

Terapia de Parque

Perro guía socializando con niños


Con esto de la vida moderna, muchas parejas que se van a vivir juntas no quieren (o no pueden) tener niños rápido, y muchos deciden tener un perro, que quita menos tiempo y es menos responsabilidad. Adoptan un perro con toda la ilusión, y el perro llega a un piso, en donde suele pasar muchas horas solo, y sale a la calle a hacer un pis y poco más. Los fines de semana sale algo más de casa, pero muchas veces sólo conoce otras personas adultas, dado que la baja tasa de fertilidad española hace que cada vez tengamos menos sobrinos o hijos de amigos alrededor.

Total, que el perro llega a su edad adulta sin haber tenido contacto con casi ningún niño. Y entonces la pareja decide que ya es hora de tener descendencia, y cae en la cuenta. ¿Y qué va a pasar con el perro y el bebé, con lo mal que se lleva ahora con los sobrinitos? Si son personas responsables, piden ayuda profesional (por ejemplo la mía), si no... mejor no me meto en berenjenales, sólo decir que en mi vida como veterinaria y como etóloga he tenido que sacrificar demasiados perros por problemas con los niños.

Y es que, como el trabajo siempre viene en rachas, llevo un mes que no hago otra cosa que ver perros con fobias por falta de socialización. Y todos tienen algo en común: una falta de socialización clara con los niños. Vamos, que les tienen miedo.

Bueno, al grano. Una de mis recomendaciones a mis clientes es que hagan "Terapia de Parque". ¿Que qué es eso? Muy sencillo. Consiste en coger al perro, ponerle una correa, y llevarlo al parque infantil más cercano. Si se tiene la menor duda, se le pone un bozal al perro, por si acaso.

Nos fijaremos en el perro. Si está relajado, nos acercamos más al parque. Si empieza a mostrarse intranquilo (echa las orejas hacia atrás, se chupa la nariz, bosteza, olisquea el suelo, tiembla, o hace otras señales de calma...) le mandamos sentar y le premiamos (click + salchicha, si no usamos clicker, "bien"+ salchicha) y le decimos lo bueno que es. Exageradamente, y con voz de que estamos super contentos de lo super bien que se está portando. Que nuestro perro se ponga contento sólo de oírnos. Premiamos varias veces (por seguir sentadito y mirarnos a nosotros y/o a los niños) y cuando veamos que se ha tranquilizado un poco, avanzamos uno o dos pasos más hacia el parque. 

Repetiremos esta secuencia hasta conseguir que nuestro perro permanezca quieto y tranquilo  mientras los niños juegan delante de él, pasan corriendo... Conviene prestar especial atención a los carritos de bebé y a las madres con niños en brazos, y acercarnos a ellos para que el perro se acostumbre a esas "cosas extrañas".

Y esa es la "Terapia de Parque, nivel 1". Si en cualquier momento el perro se pone muy nervioso, gruñe, o deja de coger la comida, es que nos hemos pasado con la presión, damos un par de pasos atrás, o los que hagan falta para que el perro se tranquilice, y seguimos con los acercamientos, pero más despacito.

En este nivel, todavía no dejaremos a los niños tocar al perro, ni darle nada, tenemos que ir muy despacito. Si pensamos que nuestro perro puede llegar a morder, recomiendo que esta terapia se haga con un profesional, pues entraña riesgo, tanto para el perro (coger aún más miedo) como para los niños, claro.

Un último consejo, que parece una tontería, pero no. No os quedéis mirando a los niños, sobre todo si sois hombres. No por el perro, sino porque los padres pueden pensar mal y echaros, pensando que habéis ido a "mirar". Centraros en el perro, que para eso estáis ahí.
Perro y niños aprendiendo a llevarse bien

Para evitar esta situación, lo mejor es hacer esta "Terapia de Parque" cuando el perro es cachorro. 

Ningún niño puede evitar acercarse a un cachorro monísimo, acariciarle, jugar con él... los cachorros socializan, y aprenden que los niños no son monstruos, y podemos aprovechar y enseñar  a los niños cómo acercarse y tocar a los perros. Salen ganando todos.

PD: hablaré más sobre clicker, socialización, señales de calma y cómo acercarse a un perro desconocido en algún otro post. Mientras tanto, podéis ver unos dibujos explicativos geniales en el blog de Boogie, en las entradas sobre señales de calma y como NO saludar a un perro