viernes, 13 de mayo de 2011

Bizcocho de plátano y sirope de arce "con ángel"

Bizcocho de plátano y sirope de arce

Llevo varios días dándole vueltas a qué receta hacer para el HEMC#54, que significa "Hecho en mi cocina" y es una invitación a cocinar y publicar una entrada, con un tema común para todos los blogs que se apuntan. El de este mes es "inspiración", y se trata de hacer una receta inspirada en una película, una canción, un libro... Desde el principio tuve claro en qué película quería inspirarme, porque la volví a ver hace unas semanas, y el tema me lo recordó.

La película en cuestión es Michael, se trata de una peli de 1996 sobre unos reporteros (Andie McDowell y William Hurt) de un periódico de mala muerte que van a entrevistar a un ángel que ha aparecido en un pueblito perdido.

No sólo sale John Travolta haciendo de ángel, encantador, bailando, y ligándose a toda mujer con la que se cruza, es que Andie McDowell resulta que no es reportera, que es adiestradora de perros (y todo el rato les acompaña un Jack Russell precioso).

 Por si fueran pocos elementos para que me gustara la película, resulta que uno de los atractivos de Michael es que ¡huele a pastelitos! Durante todo el metraje, las mujeres le siguen a todas partes, como embobadas, y cuando piensan en el por qué, todas están de acuerdo: "huele a bollitos". 
Así que me animé a buscar una receta de bollo, que tuviera un puntito americano, y que oliera fenomenal mientras se hacía en el horno. Y sin gluten y sin lactosa, claro. Me he inspirado en una receta de Glutoniana, pero le he dado mi toque personal. Ahí va:

Receta de bizcocho de plátano "con ángel":


Ingredientes:
- 3 plátanos, mejor bastante maduros
- 225 gr de harina sin gluten (Panificable Manacel, en mi caso, que era la única que me quedaba en casa)
- 2 cucharadas de levadura de repostería (Hacendado, sin gluten)
- 210 gr de azúcar
- 40 gr sirope de arce
- 2 cucharadas de postre de canela
- 140 ml leche (sin lactosa)
- 100 ml aceite oliva suave
- 2 huevos

La receta es bien simple. Se junta todo y se mezcla bien, en mi caso en la thermomix, 1 minuto velocidad 6.  Se pone en un molde engrasado, y se mete en el horno precalentado a 180ºC, a mí me tardó casi una hora, pero depende mucho del horno.

La verdad es que subió muy bien, aunque al sacarlo bajó mucho. Ha quedado muy blandito, esponjoso y húmedo. ¡Y la cocina huele a bollitos!

Corte del bizcocho
Así ha quedado al corte:










Y está muy rico... me voy a hacer un Nesquik, y a zamparme un trozo, que calentito está muy rico.



jueves, 12 de mayo de 2011

Mi niña no me duerme

El Pollito zascandileando en su cuarto

Pues eso. Que llevamos unos días que vamos fatal, Pollito no duerme más de tres horas seguidas, se despierta a las 4 y no se vuelve a dormir hasta las 5:30... vamos, que no podemos más. Tres días zombies, y varios sustos en la carretera después, y la niña ha vuelto a dormir al cuarto con nosotros. Pues ni por esas. Ayer estuvo lloriqueando desde las 3:30 hasta las 5 o así. Llora, la tranquilizas, se duerme, diez minutos, llora, se tranquiliza, se duerme, diez minutos... hora y media de niña trepándose por nuestros cuerpos en la cama, retorciéndose, y dando patadas.

Mira que le hemos puesto el cuarto bonito, enseñado a dormirse solita (ya a la hora de acostarse la dejamos en la cuna solita y ella se duerme sin rechistar), y que ya está destetada del todo. Ni aún así. No es verdad que cuando se destetan duermen del tirón. Os lo digo yo. Serán los dientes, o retortijones, o mamitis porque yo he estado trabajando más (bueno, eso no, que ni abrazada a mí duerme).

Ya llevaba ella más de un mes en su cuarto, estuvimos Guardabosques y yo turnándonos a dormir con ella en una camita a su lado, hasta que parecía que se había acostumbrado. Luego ya nos vinimos los dos a nuestra cama, y Pollito sólo se despertaba como una vez en toda la noche. Y le decías "sh, sh, a dormir", ¡y se dormía!. Pues ya no.

Así que en unos diítas no voy a escribir nada en el blog. Que no me llega la neurona para decir nada interesante. Bueno, que no me llega la neurona para nada, que hoy he ido a ver a un cliente, y  he recorrido cinco km antes de darme cuenta de que iba en dirección contraria... un desastre.

Me voy a dormir, buenas noches.
Por cierto, el cuarto lo pinté yo. Se admiten encargos.
¡Ah! y para la foto he intentado encontrar una en que la niña saliera durmiendo. Je, je.

viernes, 6 de mayo de 2011

Clicker training! (¿Eso qué es lo que es???)

El clicker
Hace ya bastantes años que comencé a adiestrar, y supongo que empecé como casi todo el mundo. Mi perro, un libro con el "método tradicional" y una correa. En aquél momento mi perrita actual, Tosca, acababa de llegar a casa. Con el método "tradicional" aprendimos las dos un montón de cosas, pero había algo que no me encajaba. Tosca obedecía, pero sólo después de mucha presión, y siempre a regañadientes (siempre ha sido bastante cabezota). Se notaba que respondía a lo que le mandabas, pero por obligación y sin ningún interés. Entonces me apunté a un curso, en la escuela Bocalán (deBocalán en aquel entonces), sobre métodos de adiestramiento. 
En este curso se explicaban varios tipos de adiestramiento, el tradicional de "te-coloco-tiro-de-la-correa-digo-buen perro", el adiestramiento de perros de trabajo policial "durante-cinco-minutos-todo-es-juego-intenso", de defensa "la-manga-es-tu-presa-ve-y-cázala". Pero la mayor parte del curso consistía en aprender una técnica "nueva", que se estaba empezando a utilizar con los perros de asistencia: el adiestramiento con clicker.  Los ojos se me abrieron, la técnica era fácil, y tenía sentido tanto científicamente como "emocionalmente". Mi perra empezó a obedecer rápido, con alegría, disfrutaba del entrenamiento y "pedía más". En quince días su carácter cambió, se hizo más alegre, mejoró nuestro vínculo, y la perra se emocionaba cada vez que  hacíamos una sesión.
Y hasta hoy. 
He utilizado el adiestramiento en positivo, el clicker, con muchísimos perros, tanto adiestrados previamente con el método "tradicional" como sin ningún tipo de educación. Los resultados son maravillosos, en algunos casos espectaculares. Es como si una bombilla dentro del cerebro del perro se encendiera, el perro comenzara a comprender lo que le pedimos, y de ahí empezara a "flipar" con todo lo que puede hacer (¡y recibir un premio a cambio!). Os lo recomiendo a todos. 


Pero ¿qué diablos es el clicker?
El clicker es una cajita de plástico con una lámina metálica en el interior, que al presionarla con un dedo hace “click-click”. Es la típica ranita que usan los niños para jugar. Produce un sonido distintivo, neutro, que es difícil que el perro escuche en otro contexto que no sea en nuestro adiestramiento. Este sonido en sí no tiene significado alguno para el perro, por eso la respuesta positiva ha de ser condicionada.

¿Cómo funciona?
Para que funcione, debemos "cargar el clicker" mediante condicionamiento clásico. Lo que hacemos es seguir el mismo método que usaba Pavlov: Pavlov tocaba una campanita, y daba de comer a un perro. Al cabo de cierto número de repeticiones, al oír la campanita el perro salivaba: es decir, el perro había aprendido que el sonido de la campana predecía la llegada de la comida. Esto mismo es lo que hacemos con el clicker, mediante repeticiones conseguimos que el perro asocie el sonido “click-click” con la comida que le ofrecemos, y que adquiera un significado positivo, para el perro querrá decir “muy bien, premio”.
Cargar el clicker, mediante condicionamiento clásico

¿Y por qué no usamos la voz?
Mucha gente piensa que el uso de la voz, como decirle al perro “muy bien” o algo por el estilo, significa lo mismo para el perro que el clicker. Pero esto no es cierto. Cada vez que decimos “muy bien”, lo decimos con un tono de voz distinto. A veces estamos afónicos, o estamos algo enfadado y no nos sale una voz alegre, o lo decimos más rápido o más despacio. El resto de las personas del entorno pueden adiestrar al perro y darle órdenes, y su “muy bien” no sonará exactamente igual. Además, cada “muy bien” no va seguido de premio. A veces decimos esas palabras y nada más, a veces damos una caricia, o damos comida. Para el perro no tiene un significado claro. Además, son dos palabras de uso muy corriente, que utilizamos en el habla diaria entre las personas. El perro puede escucharla sin estar apareada con ninguna acción dirigida a él, y pierde su significado. En cambio, el clicker es siempre igual. Siempre hace el mismo sonido, que es perfectamente reconocible, y que es muy improbable que el perro escuche en otro contexto. Además, SIEMPRE va seguido de un premio de comida, así que es un predictor perfecto del premio. Así es una señal clara e inconfundible de que el perro ha hecho algo bien y va a ser premiado por ello.

¿Y ahora qué?
Ya tenemos a un perro que sabe que en el momento que escuche un click, va a tener un premio. Ahora podemos utilizarlo para premiar aquellas conductas que nos gusten de nuestro perro, o que queramos enseñarle. Cuantas más veces premiemos una conducta de nuestro perro, más veces la realizará, porque así es como funciona el aprendizaje.


Y éste es el principio del principio del aprendizaje con clicker. ¿Hasta dónde podemos llegar?



martes, 3 de mayo de 2011

Que por mayo, era por mayo

Caléndulas de color naranja en mi jardín
Que por mayo era, por mayo, 
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan 
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria 
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados 
van a servir al amor; 
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día 
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla 
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero; 
déle Dios mal galardón.
(Romance español anónimo, 
en "Flor nueva de romances viejos" Ramón Menéndez Pidal)

Si es que sale un rayito de sol y me emociono...

Hoy me han cancelado una consulta por la mañana (qué mala que está la crisis) y he tenido la mañana "libre". O sea, para hacer labores del hogar. Pero me ha dado tiempo a darme un paseíto por el jardín, y hacer unas fotillos, que está todo muy requetebonito.

Abeja libando en flor de celinda
La celinda ha florecido este año a lo bestia, después de que el año pasado le metiéramos una poda muy considerable. Huele fenomenal, y hay un montón de abejitas atareadas a su alrededor.
Flores moradas en la hierba
Hay una zona del jardín que tenemos asalvajada (bueno, la mayoría) y en la hierba (mejor dicho, pasto) salen estas preciosas flores moraditas. Ni idea de qué son, pero queda precioso.

Gato Mi mirando una amapola
La gata Mi se ha venido de paseo, y a posar.

 Codeso florecido
Los codesos y las retamas también han florecido, todas de amarillo. Tenemos varias especies, porque Guardabosques colecciona especies autóctonas, coge semillas del campo y planta. Requieren menos agua, y se dan fenomenal. Aparte de las retamas y codesos tenemos lavandas, tomillos y santolinas (de aromáticas) una jara, y varios árboles, sabina, enebro, castaño, roble... así, un variadito, vamos.
Rosas rojas
Las rosas han empezado a salir ya también, éstas son arbustivas, también tenemos algunas trepadoras. Si os digo la verdad, una de las razones para comprar esta casa, fue que tenía unos rosales trepadores estupendos, con unas rosas rosa pálido de tamaño descomunal. Fue una lástima que al hacer la obra tuviéramos que quitarlos, pero ya hemos plantado otros en un muro, para reponer. 
Rosa rosa
Éstas son las rosas "de reposición". Parece que han enganchado bien, y tienen una forma y un color que me encantan.
¡Ay, pero qué bonito está el campo en primavera!