jueves, 26 de mayo de 2011

Un perro no es una flor

Perro en el jardín

Como siempre, el trabajo viene en rachas, y he pasado por una fase de "perros asalvajados en el jardín" que me tienen agotada, y con los brazos llenos de morados.

No sé qué es lo que pasa por la cabeza de algunas personas, que pasan de vivir en un piso a un chalet con jardín, y de repente su perro ya no es un perro. Es una planta.

¿Cómo que una planta? Pues sí,  porque una vez el perro está en un jardín, ¡piensan que no necesita nada más! Un poco de agua (de riego) y un plato de pienso (el abono) y ¡¡ya está!! Perro feliz.

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Que no, señores, que un perro no es una planta. No hace la fotosíntesis, ni  nada. Un perro tiene que moverse, correr, saltar, perseguir cosas... pero sobre todo, un perro necesita COMPAÑÍA. Humana a ser posible, pero puede ser de otro perro. Y sobre todo, necesita una EDUCACIÓN básica. Lo suficiente como para que no te pegue una paliza, de la emoción de verte, claro, cada vez que sales al jardín (que por eso estoy llena de morados).

Es curioso, pero la gente se siente culpable cuando tiene un perro grande en un piso (80-100 m2), le saca a pasear tres veces al día, y el perro se queda solo en casa 8 horas. En cambio, un perro grande en un jardín, de esos metros o menos, solo todo el día, y con un paseo diario ¡es feliz! ?????

Pues no. El perro en el piso es mucho más feliz. Porque los perros son animales SOCIALES, sobre todo. Necesitan compañía. Ningún perro debería quedarse solo más de 8h. En ningún lugar. Los perros no viven del aire, y del sol. No son plantas. Necesitan ejercicio, compañía y educación.

Y si no se los das, tendrás problemas. Perros que se escapan a la que ven la puerta abierta, que saltan de superemoción cada vez que ven a sus dueños, con las consiguientes lesiones, que no saben controlar su cuerpo ni su boca (porque nadie ha jugado tanto con ellos como para que lo aprendan) que "remodelan" el jardín, que se hacen sus necesidades allí mismo (pero si casi no les sacan...). Por cierto, yo cuando llevo más de media hora en el jardín, también me da por mirar las plantas ¿a quién no? Y si haces un agujero, la tierra está húmeda y fresquita, y ya empieza a hacer calor...

Pues eso. UN PERRO NO ES UNA PLANTA. No es feliz estando solo en un jardín. Está feliz con sus dueños, jugando, corriendo, o dormitando. Pero acompañado.

Ea, ya me he desahogado, que lo  necesitaba.

¡Ah! ¿Cómo corregimos estas conductas? Lo primero, tomando conciencia de que uno tiene un perro, no una flor, y que necesita atención. Lo primero, mínimo un par de paseos diarios, con un rato de juego. Aprovechando el paseo, premiamos efusivamente cuando hace sus necesidades en la calle. Cuantos más paseos, más necesidades en la calle, menos necesidades en casa. De cajón. Luego, unos ejercicios de obediencia (en positivo) para aprender autocontrol y a comportarse alrededor de la familia. Y su rato de descanso en casa.  Con sus dueños, en el salón o en donde sea. ¿Y dormir? Mejor dentro, a ser posible en la habitación de los dueños, en el suelo (Con una manta o colchoneta, claro). Con esto, el 90% de los problemas de comportamiento, quedan solucionados.

Parece sencillo ¿no?. Pues eso me parecía a mí. Pero por lo que veo, parece que no...

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Cómo sabemos quién tiene Teoría de la Mente? El test de Sally-Ann

Después de un año y pico adiestrando perros para ver si pasan un test de Teoría de la Mente, se me ha ocurrido pensar que "a lo mejor es mejor probar primero este test en niños que seguro que la tengan ¿no?"
Y es que si paso el test a los perros, y no me lo pasan, ¿es porque los perros no tienen Teoría de la Mente, o es que el test que hemos diseñado está mal hecho?

Pues dicho y hecho, y aquí estoy, repasando la literatura para adaptar el test a niños, primero a niños de cinco años (que deberían pasar el test sin problemas), luego a niños más pequeños (entre 18 y 30 meses, que ya veremos si lo pasan o no). Y luego en perros. Que son la gran incógnita, claro.

Pero ¿por qué digo que los niños de 5 años seguro que lo pasan y los más pequeñitos no? Bueno, porque el test clásico de Teoría de la Mente, que se lleva realizando más de 30 años, sólo lo pasan niños mayores de 4 años. El test ligeramente modificado lo pasan los niños de entre 3 y 4 años, pero los niños más pequeñitos no pasan este test.

El test Sally-Ann

Este test, desarrollado por Wimmer y Perner en 1983, es el más utilizado en la literatura. En él se cogen dos muñecas, Sally y Ann, y se representa una historia delante de un niño.

La muñeca Sally tiene una canica, una caja, y una cesta con tapa. Coge la canica, la mete en la cesta, y sale de la habitación. Entonces Ann saca la canica de la cesta, y la introduce en la caja. Sally vuelve a entrar, y el experimentador le pregunta al niño ¿Dónde buscará Sally la canica?

Si el niño tiene la Teoría de la Mente ya desarrollada, deberá decir que Sally buscará la canica en la cesta (donde ella la guardó), si no la tiene desarrollada, indicará que la muñeca buscará la canica en la caja (donde realmente está). Los niños pasan esta prueba a partir de los cuatro años, pero no antes.
El test de Sally-Ann

Parece simple, ¿no? pues no.

En un experimento posterior, Siegal y Beattie, en 1989, cambiaron sólo un elemento del test. En vez de preguntar al  niño ¿Dónde buscará Sally la canica? se le preguntaba ¿Dónde buscará Sally la canica primero? Parece un cambio insustancial, pero resultó que los niños de tres años pasaron la prueba, mientras que el test original no lo pasaban. Resulta que con éste pequeño cambio, se ayudaba al niño a "superar" sus ganas de decir en dónde ellos sabían que estaba la canica, en vez de ponerse en el lugar de Sally.

Los niños menores de tres años no han superado ninguna de estas pruebas, que requieren una comprensión del lenguaje muy desarrollada, y por supuesto ningún animal tampoco. Por eso se han desarrollado otros test, menos verbales, para comprobar si niños menores de esta edad poseen una Teoría de la Mente desarrollada. Y parece que sí, y lo contaré más adelante, que hoy ya ocupo mucho, y es lunes.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿la Democracia es Etología? y el día del celíaco

Pues es que hoy "tocaba" entrada de Etología, pero no tengo yo el cuerpo esta semana como para eso, porque están pasando demasiadas cosas. Y luego lo he pensado, y digo yo, ¿no es la Democracia una forma de organización social? ¿y no es eso uno de los pilares de la Etología? Estudiar cómo se relacionan unos con otros los animales, ya sean humanos o no, es a lo que me dedico.

Y he estado estudiando, de verdad. A quién narices voto. Y sobre todo, a quién no. Porque es verdad, hartazgo, indignación, cansancio... pero sobre todo una sensación de que da igual lo que uno haga, que todo va a seguir igual... Bueno, pues a lo mejor no. Yo ya tenía pensado votar a partidos pequeños, tanto para mi pueblo como para mi Comunidad, pero después de todo lo que ha pasado esta semana, vamos, es que no me lo pienso más.

No dejo enlaces, porque me parece que ya todos tenemos exceso de información sobre este tema, ya sea por facebook, los blogs, los periódicos... incluso por televisión. Lo que sí os invito es a buscar la página web de ese partido político "pequeño" que os empieza a gustar, que busquéis el programa electoral, lo  leáis y les votéis con conocimiento de qué es lo que proponen, qué es lo que van a hacer. Y que vuestro voto valga para algo, y para algo con lo que estéis de acuerdo. Yo ya me he decidido. Y el domingo iré a votar. Y no en blanco, que no vale para nada.

Y en otro orden de cosas.

El día 27 de mayo es el Día Nacional del Celíaco. 


Para "celebrarlo", se están empezando a mover cosas por la red. Aquí sí que os pongo enlaces, porque aquí sí que son necesarios.

Por un lado, os pongo un enlace a una entrada de Glutoniana, "A mí no me gusta el caviar", para que os hagáis una idea de lo que nos cuesta a los celíacos llenar la cesta de la compra cada semana. Aunque la verdad, si eres celíaco, mejor no lo mires...

Desde este blog "Plataforma para una Ley Celíaca Española" se están organizando para una recogida de firmas (se necesitan 500.000 para comenzar los trámites). Me parece muy importante, es para que se haga algo con el etiquetado de los productos, con los restaurantes, con los colegios, hospitales... para que todo sea más claro, sepamos lo que podemos o no podemos comer, y sobre todo, que podamos comer tranquilos en algún sitio que nuestra casa. ¡Ah! y para hacer algo con esos precios, bajar el IVA de nuestros productos (ahora es el de "lujo", un 18%, que manda huevs), dar subvenciones... algo...

También puedes unirte al grupo de Facebook "500.000 firmas para crear la Ley Celíaca Española", pincha y únete.

¡A moverse! ¡A votar!
Nosotros somos el "Pueblo", ¿a que no te acordabas?
Pues algo tiene de bonito la Democracia, y es que moverse cuesta, ¡pero PODEMOS!!!

viernes, 13 de mayo de 2011

Bizcocho de plátano y sirope de arce "con ángel"

Bizcocho de plátano y sirope de arce

Llevo varios días dándole vueltas a qué receta hacer para el HEMC#54, que significa "Hecho en mi cocina" y es una invitación a cocinar y publicar una entrada, con un tema común para todos los blogs que se apuntan. El de este mes es "inspiración", y se trata de hacer una receta inspirada en una película, una canción, un libro... Desde el principio tuve claro en qué película quería inspirarme, porque la volví a ver hace unas semanas, y el tema me lo recordó.

La película en cuestión es Michael, se trata de una peli de 1996 sobre unos reporteros (Andie McDowell y William Hurt) de un periódico de mala muerte que van a entrevistar a un ángel que ha aparecido en un pueblito perdido.

No sólo sale John Travolta haciendo de ángel, encantador, bailando, y ligándose a toda mujer con la que se cruza, es que Andie McDowell resulta que no es reportera, que es adiestradora de perros (y todo el rato les acompaña un Jack Russell precioso).

 Por si fueran pocos elementos para que me gustara la película, resulta que uno de los atractivos de Michael es que ¡huele a pastelitos! Durante todo el metraje, las mujeres le siguen a todas partes, como embobadas, y cuando piensan en el por qué, todas están de acuerdo: "huele a bollitos". 
Así que me animé a buscar una receta de bollo, que tuviera un puntito americano, y que oliera fenomenal mientras se hacía en el horno. Y sin gluten y sin lactosa, claro. Me he inspirado en una receta de Glutoniana, pero le he dado mi toque personal. Ahí va:

Receta de bizcocho de plátano "con ángel":


Ingredientes:
- 3 plátanos, mejor bastante maduros
- 225 gr de harina sin gluten (Panificable Manacel, en mi caso, que era la única que me quedaba en casa)
- 2 cucharadas de levadura de repostería (Hacendado, sin gluten)
- 210 gr de azúcar
- 40 gr sirope de arce
- 2 cucharadas de postre de canela
- 140 ml leche (sin lactosa)
- 100 ml aceite oliva suave
- 2 huevos

La receta es bien simple. Se junta todo y se mezcla bien, en mi caso en la thermomix, 1 minuto velocidad 6.  Se pone en un molde engrasado, y se mete en el horno precalentado a 180ºC, a mí me tardó casi una hora, pero depende mucho del horno.

La verdad es que subió muy bien, aunque al sacarlo bajó mucho. Ha quedado muy blandito, esponjoso y húmedo. ¡Y la cocina huele a bollitos!

Corte del bizcocho
Así ha quedado al corte:










Y está muy rico... me voy a hacer un Nesquik, y a zamparme un trozo, que calentito está muy rico.