miércoles, 15 de junio de 2011

Crítica gastronómica: restaurantes "sin gluten" en Madrid

Pues después de una semana agotadora, por fin puedo ponerme a escribir algo. Entre el trabajo, la niña, y el final del trabajo de investigación del doctorado, no hemos tenido tiempo ni de comer.

Bueno, miento, que de eso ¡sí que hemos tenido! Es que la semana pasada fue nuestro aniversario de boda, y decidimos irnos el sábado a cenar por ahí. Y a comer el domingo, que nos invitó mi suegri, para celebrarlo también. Y el martes nos fuimos a un centro comercial a hacer la compra, y hay un Mcdonalds, y ¡no me pude resistir! Así que voy a hacer una crónica con crítica, que nunca viene mal saber de qué va cada sitio antes de ir.

El sábado, después de dejar a la niña con mi madre (se supone que durmiendo, pero por lo visto aguantó despierta hasta las once y pico... ella que es así) nos fuimos al Restaurante Sandó, que está en la plaza de Santo Domingo. Cuando hice la reserva avisé de que era celíaca, y al llegar ya tenían mi pan calentito. Tienen una carta de comida española en plan modernillo, y como la mitad es apta. Todo riquísimo. Pude comer hasta postre, que no había muchos aptos, pero alguno había. Os lo recomiendo. Fueron amabilísimos, simpatiquísimos, ante cualquier duda iban a preguntar, y preguntaban de verdad... Es una lástima, pero estaba bastante vacío, sobre todo para ser un sábado a la noche. Para ir a cenar un poco de celebración, me encantó (carito, pero como todos, vaya).

El domingo fuimos con mi suegri y con la niña a comer por la Sierra. Estuvimos en el Restaurante Zalea, en Moralzarzal (en la salida de Moralzarzal hacia Cerceda). La niña nos dio un poco la comida, la verdad, porque estaba cansada todavía del día anterior, que tanto trasnochar... pero bueno, un par de paseíllos y nos dejó comer. La carta entera es apta, excepto un par de entrantes, y la mayoría de los postres (me dijeron que estaban trabajando en eso). Pero pedimos croquetas, salmorejo, un asado de pato con salsas varias.... y todo apto. Y con pan y todo, y el pan estaba muy rico. Entre semana tienen menú del día, y no todo es apto, pero me dijeron que siempre tienen algo que se puede comer, sobre todo si se avisa antes. El trato fue muy bueno muy personal, super atentos, venían a contarnos y explicarnos cada cosa que nos ponían... fenomenal. La comida es la típica de la sierra, pero con toque modernillo, que está muy de moda por aquí. También lo recomiendo, la verdad. Con la niña también se portaron muy bien, le hicieron cucamonas, tenían tronas, le calentaron su comida... y no ponían malas caras cuando te ibas con ella de paseo de un lado a otro, ni cuando lloraba.

Y el martes, como he dicho, McDonald's. Que no es que sea lo mejor del mundo, pero nos dio el capricho, y es un gusto poder pedir casi de todo y no preocuparse. El pan para celíacos estaba calentito, lo traen con una etiqueta grande, para que se vea bien, y está bastante bueno. Se deshace un poco, pero de sabor y textura tipo bollo está muy bien.

Me voy a cenar una ensalada, que de repente me he sentido un poco culpable. (Ah, no, huevos con patatas, que oigo a Guardabosques con el pelador... ¡mejor!).

martes, 7 de junio de 2011

Agotados y recetas fallidas

Tosca, durmiendo escondida de la tormenta

Con carita de cansada, recién bañada y lista
para irse a dormir
No sé si será el frío, o el calor, las tormentas, la primavera... o que la niña duerme dos días bien, y cuando tu cuerpo ya se está acostumbrando, ¡ala! una noche horrible... o si es un virus, real o de la blogosfera, que parece que es una epidemia entre los blogueros... el caso es que estamos agotados, arrastramos los pies por la vida, y no damos pie con bola. En plural, porque yo estoy chunga, pero el Guardabosques está igual...

Llevo una semana sin ganas de nada, ni de escribir en el blog, de bajón total.

Encima me he tenido que saltar la dieta, para ver si unas lesiones de piel eran o no por la celiaquía. Y va a ser que sí, porque los granitos que tenía se me han multiplicado por 100, pero además me duele más la espalda, me ha vuelto el dolor de las manos (se me duermen, y por las mañanas no puedo hacer fuerza con ellas, cosas de la artritis), y me pesa el cuerpo el triple. Menos mal que sé que en cosa de 15 días, que mi cuerpo depure, ya estaré otra vez "bien", que si no, encima me deprimo. Ya os contaré mis historias de médicos otro día, porque dan para varios posts...

Eso sí, la niña está monísima. Ha dado un estirón en todos los sentidos. Ha crecido, "habla" por los codos, y ha multiplicado sus gestos. Se señala como 10 partes del cuerpo, hace los sonidos como de 10 animales, y se entera de toooodoooo. Y consigue que te enteres tú de lo que ella quiere, que es más complicado, porque palabras, lo que se dice palabras, usa poquitas. Daré más detalles la semana que viene, que cumple 18 meses, y tengo un vídeo muy gracioso para poner. Pero es que tengo que editarlo, porque es en la bañera... y ¿he dicho que estaba agotada? y no me apetece hacerlo ahora.
Tomando su biberón en brazos de papá

¿Y lo de las recetas fallidas?
Pues lo típico con nuestras recetas. Que a la primera (y a veces a la veinte) no salen bien. Y una cocina con toda su ilusión (y su hambre, que Guardabosques tiene turno de mañana, y llega a comer tardísimo). Y queda pintón, le sacas unas fotos chulas (deprisa y corriendo, que la impaciencia corroe, y el hambre también). Y te lo comes... y tu gozo en un pozo. Esta mañana he hecho unas arepas con verdura asada y ventresca. Muy buena pinta. Pero las arepas... no había quien se las comiera. Os dejo la foto para que lo veáis, y el día que me salgan bien las arepas, pues pondré la receta.
Arepas con verduras asadas
Pues lo dejo por hoy, que entre la niña, la casa, las consultas y el doctorado, no doy para más. Al sofá que me voy, y a cenar tortilla de patatas "made in Guardabosques", que seguro que queda rica.

Una última foto, de la niña jugando con las rosas, a meterlas por un agujero. Los pétalos volaban, y la gata se acerca a investigar. No viene a cuento, pero me encanta.
La niña jugando con la gata

domingo, 29 de mayo de 2011

Todo se quedó en un susto y de paseo por el jardín

El viernes parecía un día normal, hasta que decidí entrar en la cocina a prepararle la merienda al Pollito. La oí trastear en en coche de paseo, a veces intenta subirse cuando quiere ir de paseo, así que me asomé a la puerta, le dije "cuando terminemos la merienda nos vamos, ahora no te subas" y la niña hizo el gesto de bajarse. Me dí la media vuelta, abrí la nevera, saqué el bote de papilla de frutas y la cerré. Y ví como la niña, se había subido al carro, se había puesto de pie, y en ese momento se echó hacia delante. Y el carro basculó. Y mi niña con él, claro.

Pasaron los peores dos segundos de mi vida, hasta que la  niña empezó a llorar a todo pulmón (no está inconsciente, y respira bien, pensé, tantos años de veterinaria de urgencias, tienen que valer para algo). Después de achucharla fuerte, y llenarnos las dos de sangre (porque sangraba por la nariz, bastante), me serené y decidí mirar "de verdad" a ver que se había hecho.

Le sangraba un poquito el labio de arriba, y se le estaba hinchando. Pero la nariz... se le estaba poniendo enorme... A Urgencias.

Lo peor de vivir en un pueblín de la Sierra, es que las Urgencias "de verdad" más cercanas están en Madrid, así que, ¡hala, a La Paz!. Cuarenta minutos de conducción, con la  niña dormitando en el coche, le quitan a uno bastante el ataque de ansiedad posttraumático, todo hay que decirlo, y para cuando llegamos a la sala de espera   el Pollito ya había dejado de llorar, y casi sonreía. En la consulta se portaron muy bien con nosotros, nos dieron un Dalsy para que le bajara un poco la inflamación y poder mirarla bien, y nos mandaron a Maxilofacial. Allí nos dijeron que es muy raro que los niños tan pequeñitos se rompan la nariz, que todavía no tienen casi hueso. Y que para casa, que volvamos en unos días, que en ese momento, con la nariz tan hinchada, que no se podía valorar bien.

En fin, pues eso, que todo se quedó en un susto. A día de hoy, mi "pequeña boxeadora" "sólo" tiene la nariz morada.

Así estaba la peque ayer por la mañana, que aprovechamos el día tan precioso para dar una vuelta por el jardín. La verdad es que no se le nota mucho, sólo que ahora "tiene nariz", que antes no tenía. Aquí la tenemos mirando a las abejitas en las salvias.
La niña con Guardabosques, mirando las abejas
Así están de bonitas las lavandas, con un montón de abejas alrededor.
Las lavandas con sus abejitas
Luego nos fuimos a mirar las botoneras
La niña con las botoneras
Hay que ver, ¡todo es interesante y hay que explorarlo!!

Pasamos por unas flores muy chulas que están saliendo ahora, no sé cómo se llaman.

Así es la flor, luego se hace como una cápsula con semillitas dentro, la agitas y suena como una maraca.
Por el camino nos encontramos con una mariquita.
Mariquita
¡La cara de asombro que puso cuando abrió el caparazón y echó a volar! La verdad es que son como un pequeño zepelín...

Guardabosques le pidió que me llevara a ver las hormigas, así que el Pollito me cogió de la mano y ¡me llevó ella solita al hormiguero!
La niña señalando hormiguitas
Pues así seguimos, "de flor en flor", y de bicho a bicho, que también le gustan. Todo es nuevo. Todo hay que invesigarlo un poquito. 
Hala, que nos vamos a investigar otro poco.

jueves, 26 de mayo de 2011

Un perro no es una flor

Perro en el jardín

Como siempre, el trabajo viene en rachas, y he pasado por una fase de "perros asalvajados en el jardín" que me tienen agotada, y con los brazos llenos de morados.

No sé qué es lo que pasa por la cabeza de algunas personas, que pasan de vivir en un piso a un chalet con jardín, y de repente su perro ya no es un perro. Es una planta.

¿Cómo que una planta? Pues sí,  porque una vez el perro está en un jardín, ¡piensan que no necesita nada más! Un poco de agua (de riego) y un plato de pienso (el abono) y ¡¡ya está!! Perro feliz.

????

Que no, señores, que un perro no es una planta. No hace la fotosíntesis, ni  nada. Un perro tiene que moverse, correr, saltar, perseguir cosas... pero sobre todo, un perro necesita COMPAÑÍA. Humana a ser posible, pero puede ser de otro perro. Y sobre todo, necesita una EDUCACIÓN básica. Lo suficiente como para que no te pegue una paliza, de la emoción de verte, claro, cada vez que sales al jardín (que por eso estoy llena de morados).

Es curioso, pero la gente se siente culpable cuando tiene un perro grande en un piso (80-100 m2), le saca a pasear tres veces al día, y el perro se queda solo en casa 8 horas. En cambio, un perro grande en un jardín, de esos metros o menos, solo todo el día, y con un paseo diario ¡es feliz! ?????

Pues no. El perro en el piso es mucho más feliz. Porque los perros son animales SOCIALES, sobre todo. Necesitan compañía. Ningún perro debería quedarse solo más de 8h. En ningún lugar. Los perros no viven del aire, y del sol. No son plantas. Necesitan ejercicio, compañía y educación.

Y si no se los das, tendrás problemas. Perros que se escapan a la que ven la puerta abierta, que saltan de superemoción cada vez que ven a sus dueños, con las consiguientes lesiones, que no saben controlar su cuerpo ni su boca (porque nadie ha jugado tanto con ellos como para que lo aprendan) que "remodelan" el jardín, que se hacen sus necesidades allí mismo (pero si casi no les sacan...). Por cierto, yo cuando llevo más de media hora en el jardín, también me da por mirar las plantas ¿a quién no? Y si haces un agujero, la tierra está húmeda y fresquita, y ya empieza a hacer calor...

Pues eso. UN PERRO NO ES UNA PLANTA. No es feliz estando solo en un jardín. Está feliz con sus dueños, jugando, corriendo, o dormitando. Pero acompañado.

Ea, ya me he desahogado, que lo  necesitaba.

¡Ah! ¿Cómo corregimos estas conductas? Lo primero, tomando conciencia de que uno tiene un perro, no una flor, y que necesita atención. Lo primero, mínimo un par de paseos diarios, con un rato de juego. Aprovechando el paseo, premiamos efusivamente cuando hace sus necesidades en la calle. Cuantos más paseos, más necesidades en la calle, menos necesidades en casa. De cajón. Luego, unos ejercicios de obediencia (en positivo) para aprender autocontrol y a comportarse alrededor de la familia. Y su rato de descanso en casa.  Con sus dueños, en el salón o en donde sea. ¿Y dormir? Mejor dentro, a ser posible en la habitación de los dueños, en el suelo (Con una manta o colchoneta, claro). Con esto, el 90% de los problemas de comportamiento, quedan solucionados.

Parece sencillo ¿no?. Pues eso me parecía a mí. Pero por lo que veo, parece que no...