miércoles, 13 de julio de 2011

Me voy de vacaciones ¿y qué hago con mis bichos?

"Las maletas me ponen nervioso"
Todos nos ponemos nerviosos antes de las vacaciones. Maletas, compras, billetes... Los que tenemos animales en casa, además tenemos siempre el mismo problema cuando llega la hora de marcharse. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Nos llevamos al perro con nosotros a la playa, se lo dejamos "prestado" a alguien, lo dejamos en una residencia? Y si me llevo al gato conmigo ¿estará peor en el apartamento de vacaciones o en casa? Además, los bichos nos lo notan. Pasean, huelen las maletas, lloran, de repente no nos dejan ni a sol ni a sombra... Se lo huelen.

Dependiendo de la especie, cada animal estará más cómodo en distintas condiciones.

Gatos:

Cuanto menos se muevan de su casa, mejor. Los gatos tienen más dependencia por su territorio que por las personas que habitan en él, normalmente. Si sólo sales un par de días,  hasta unos 10, lo mejor es que el gato se quede en su casa, y vaya alguien a echarle un ojo, una o dos veces al día. Hay que dejarles un par de cajas de arena llenas, varios cuencos de comida y de agua, por si acaso. Y que la persona que vaya le conozca, porque no es muy útil que el que vaya a ver si el gato está bien no lo encuentre, porque se ha escondido debajo de la cama.
Los gatos, mejor en casa
Lo siguiente en el orden de preferencia, o si nos vamos más de 1 semana de casa, es llevarnos al gato con nosotros. Recomiendo practicar los viajes en coche antes de llevarlo a un viaje largo, y si lo pasa muy mal, pasar por el veterinario a que nos dé alguna medicación para las náuseas y la ansiedad. Deben viajar en un transportín. Una vez en la casa nueva, puede ayudar enchufar un feliway (feromonas felinas) para que se adapte antes al nuevo sitio, y evitar que marque el piso, o lo arañe.

Si no podemos llevarlo con nosotros, puede quedarse en casa de otra persona, mejor de una que ya conozca, claro. Yo no recomiendo las residencias para los gatos. Las jaulas suelen ser muy pequeñas, y lo pasan bastante mal. Aunque está bien que existan, por si no tenemos otra alternativa, claro.

Es normal que se comporten raro a la vuelta, si los hemos dejado solos. Dependiendo del gato, algunos actúan como "enfadados", y hacen el vacío a los dueños un par de días. Otros hacen todo lo contrario, y maúllan sin parar y se pegan como lapas, hasta "asegurarse" de que has vuelto, frotándose contra todo el mundo una y otra vez (para volver a dejar su marca olfativa, claro). La mía es de éstas últimas. Tarda tres días en dejarte en paz.

Perros:

Lo mejor para ellos es que viajen con nosotros. En el coche, pueden viajar en el maletero, separados con una reja o red de carga, o en un transportín. En los asientos traseros, pueden viajar con un arnés especial que se engancha al cinturón de seguridad. Si van sueltos, las multas son importantes, y las consecuencias en caso de accidente, terribles. Aconsejo acostumbrar al perro a viajar en coche antes de meterle una paliza de horas de viaje. Anima al perro a subir al coche con algo rico de comer (tipo kong relleno), y cuando esté muy concentrado, arrancas el coche. Espera a que se reconcentre, metes primera y avanzas despacito. Según veas que el perro "ignora" la situación, puedes ir avanzando más rápido, haciendo maniobras... Llévale al parque más cercano, que juegue un rato, y vuelta para casa. Un par de sesiones, y la mayoría de los perros se acostumbran a los viajes sin problemas.
Todos atados. La seguridad es lo primero
Cada vez hay más hoteles y casas rurales que admiten perros. En casi todas las guías viene señalado, pero de todas maneras conviene llamar antes y confirmar. En la guía de la fundación affinity vienen muchos sitios, y recomendaciones para viajar con mascotas (papeles, medios de transporte...).

A veces no pueden viajar con nosotros. En la mayoría de las playas no puedes llevar al perro (????!!!), en muchas zonas de campo tampoco... Lo mejor para ellos será quedarse con algún amigo, o familiar, pero eso tampoco es siempre posible.

Ahora existe un tipo de "residencias", que consisten en que alguien se queda algunos perros en su propia casa.  Antes no lo hacía mucha gente, pero ahora con la crisis cada vez hay más. Hay que vigilar que realmente se los queden en casa, y no los encierren en un rincón del jardín y se olviden de ellos... pero lo normal es que sea gente cariñosa y amante de los perros. Desde la Asociación El Hogar de Luci nos pueden informar de esta opción, por ejemplo. Normalmente recogen perros abandonados, pero sus voluntarios acogen en residencia a animales en sus casas, sobre todo durante el verano.

También puedes buscar un buen centro de adiestramiento, y dejarlo allí unos días. Además de cuidártelo, lo adiestran. Te lo cobran, claro, pero por lo menos el perro vuelve portándose mejor de lo que se fue... No me suele gustar este tipo de adiestramiento, pero para gente muy ocupada, menos es nada.

Las residencias cada vez están mejor. Hay que vigilar que estén limpias, y que los perros tengan una buena sombra, y un buen sitio para resguardarse. No hay que fiarse de eso que dicen de que "sacan a los perros tres veces al día". Nos deja la conciencia tranquila, pero no es verdad. En invierno sí, cuando tienen pocos perros, y los conocen a todos. ¿En verano? Están masificadas, con todas las plazas cubiertas, y con perros a los que los cuidadores no han visto en su vida. No es sólo que no se puedan arriesgar, es que no dan abasto, no tienen tiempo material para sacarlos. Hay que asumirlo, vamos a dejar a nuestro perro en una jaula quince días. Va a estar controlado, y le darán de comer a diario, le mantendrán limpio... pero va a estar solo. Si llevas dos perros, los pondrán juntos, pero poco más. A la vuelta suelen estar "raros" unos días, muy pegados... lo pasan mal.

Hay muchas residencias, os pongo un enlace de la Asociación Abandonados que lleva el albergue para perros abandonados de Majadahonda. Este año se quedan perros en residencia, y lo que ganen va para el albergue, para rescatar más animales. Ya que los dejamos allí, por lo menos que además ayudemos.

Pero, lo más importante:

domingo, 10 de julio de 2011

Perros y gatos ¿Amigos o enemigos?

Marco y Mi, mi perro y mi gata, sesteando juntos
Éstas semanas andamos con mucho lío, porque he estado terminando el proyecto de investigación para mi D.E.A., y luego dándoles vueltas a los resultados con el programa de estadística, a ver si sacamos algún resultado bonito... y como que no doy abasto para todo. Además Pollito ha decidido que eso de acostarse a las 9 es para niños pequeños, y que ella hasta las 10 no acaba de dormirse... Lo que me deja poquísimo tiempo libre delante del ordenador, porque para esa hora yo lo único que quiero es cenar, leer un rato o ver la tele, y dormir, dormir, dormir... menos mal que ahora la peque sólo se está despertando 1-2 veces por noche, y aguantamos mejor el día (hoy ha dormido del tirón de 12 a 8 de la mañana ¡yuiuujuuuu!).

Pero llevaba ya un tiempo queriendo escribir esta entrada, porque bastante gente me pregunta qué si pueden convivir pacíficamente perros y gatos. 

Pues sí. PERO. 

Recomiendo una buena socialización, sobre todo del perro. Por esto de la socialización, si se cogen un gatito y un cachorro a la vez, no suele haber problemas. Hay estudios hechos con cachorros de perro y gato mezclados, y las dos especies crecen con una mezcla de "lenguaje perro" con el "lenguaje gato", se entienden entre sí, y a veces hasta tienen problemas de relación con miembros de su propia especie, si sólo han tenido contacto con individuos de la otra especie. 

Si el gato es adulto, pero ha tenido trato con otros perros, tampoco suele haber problemas serios. El gato ocupa mucho espacio "3D". Si se harta del cachorro, pues se sube a una estantería para huir de él, y ya está. La curiosidad de los gatos suele hacer que se vayan acercando poco a poco a conocer al perro, y si se les deja más o menos a su aire, sin insistirles mucho ni ponerse pesado, dándoles tiempo, pues con el tiempo pueden convivir perfectamente. A veces el gato sólo tolera al perro, sin llegar a tener mucha interacción, pero normalmente con eso vale. 

Si el gato adulto no ha tenido contacto con perros antes... pues es cuestión de suerte, y de cómo sea el gato. Hay gatos que son menos tímidos, territoriales, o más abiertos a novedades, y toleran bien al nuevo "compañero de piso". Otros no, y pueden pasarlo muy mal, sufrir bastante estrés. Muchas veces ayuda comprar un bote de Feliway (hormonas faciales de gato). Se enchufan a la pared como un ambientador, que nosotros no percibimos pero el gato sí, y les ayuda a tolerar los cambios. Si se coge un poco del líquido, y se unta al perro con él varios días seguidos, también ayuda. El mayor problema que podemos tener, es que el gato sea realmente agresivo con el perro, y en vez de alejarse de él, se le lance encima para atacarlo. En estos casos aconsejo recurrir a algún profesional del comportamiento para que evalúe el caso, porque puede haber problemas serios, sobre todo si los tamaños de los dos son muy distintos.
Mi dormitorio, una mañana cualquiera
Si queremos introducir un gatito nuevo, en una casa con un perro adulto, deberemos valorar varias cosas. La más importante, la socialización del perro con los gatos. Si ese perro ha tenido contacto antes con gatos, y cómo ha sido este contacto. También es importante valorar el instinto cazador del perro. Si es un perro que persigue y mata todo lo que se mueve, pues no suele ser buena idea dejarle un gatito indefenso al alcance.

Si el perro es dócil, y tiene poco instinto de caza, puede intentarse la presentación, aunque no haya socializado con gatos antes. Muchos perros no tienen tendencia a atacar a otros cachorros, sea de la especie que sean, debido a que la forma del cuerpo y de la cara de los cachorros es parecida, y evita el ataque. Pero no siempre es así, y hay que ir con cuidado. Mis perros, ninguno socializado con gatos antes, aceptaron muy rápidamente a la primera gata que tuvimos,  y eso que eran ya adultos cuando la conocieron. Los juntamos un par de veces con supervisión intensa, pero vimos que jugaban con ella con mucho cuidadito, y no tuvimos más problemas.
La gata Mi, cuando llegó, intentando "cazar" el rabo del perro

Un minuto después, lo marrón es el rabo del perro. Comparar tamaños.
Me he acordado de este tema porque tengo un caso bastante atípico. Un perro mayor, que siempre había convivido con un gato, con el que se llevaba perfectamente, incluso con cariño. El gato murió, y los dueños al cabo del tiempo decidieron adoptar un gatito. Pues el perro no puede ni ver al nuevo gato. Actúa con él como lo haría con otro perro con el que se llevara fatal. Le gruñe, le ladra, le lanza la boca... le tiene una tirria... Y así andamos, a ver si conseguimos que se hagan amigos, o por lo menos le damos tiempo al gato para que crezca, y entre que se pase la novedad para el perro y pierda el interés por él, o por lo menos que ya sea grande y no pueda hacerle daño. 

¿Por qué se ha puesto el perro así con el gatito? ¿Porque le llevan en brazos, y lo considera una afrenta? ¿Porque está tan emocionado de verle que le da un ataque de ansiedad y no puede controlarse? ¿Porque le hacen más caso al gato que a él, y se siente desplazado? ¿Porque se parece mucho a "su" gato, pero no lo es, y eso le causa frustración?
Pues no lo sé, pero espero que aprendan a convivir, por el bien de los dos...

Si es que se duerme mejor en compañía


lunes, 27 de junio de 2011

Playas de Llanes: niña, perros, amigos, furgo, sidra...

Uff, volvimos ayer de la playita, y todavía no nos hemos aclimatado. Sí, aclimatado, que pasar de 27ºC a 44ºC en 2 horas no sienta naaadaaa bien. Exagerada! Pues no, salimos de Asturias a 27ºC, de mañanita, y llegamos a Valladolid para comer, dos horitas largas después. Saco a pasear a los perros, y ¡bofetón! miro el termómetro de la furgo ¡¡¡44º!!! Menos mal que vivimos en la Sierra, y al llegar a casa "sólo" hacía 35º... 

En la furgo, hacia la Playa de la Ballota
El miércoles nos fuimos "de puente", aprovechando los días libres de Guardabosques, y el festivo en Madrid, y quedamos con unos amigos en la playa de Cué, en Asturias, para pasar unos días. Salimos con calor, y cuando llegamos allí estaba nubladísimo, y ¡hacía frío! Así que nos fuimos a dar un paseíllo por los acantilados, para ver el paisaje tan precioso. La niña encantada, en cinco minutos habíamos visto el mar, gaviotas, caballos, vacas... de todo. 

Por la noche cenamos en un restaurante que hay encima del acantilado de la playa, con unas vistas preciosas. La dueña en cuanto supo que era celíaca me puso aceite limpio en la freidora para hacerme unas patatinas fritas, y me entresacó del menú lo que podía comer, ¡menos mal que la sidra no tiene gluten! Domimos allí mismo, en el párking de la playa, de  hierba y con vistas a los acantilados... Se supone que en Asturias no se permite aparcar furgonetas, o algo así, pero se ve que como es temporada baja, nadie nos dijo nada.

Después, varios días de relajación, jugando a la pelota con los perros en la playa, bañando a Pollito en las aguas heladas (le encanta) y buscando pocillas dejadas por la marea, con el agua más calentita, para que jugara con el hijo de unos amigos, al "espelunking" (tirar una piedra al agua y que haga "spelunk", como diría Calvin, Guardabosques alterego).

Al final tuvimos que dejar atado a Marco, porque tanta pelota y tanta agua... ha acabado cojito perdido, medicación y todo. Pero es que no tiene límites, este perro, es ver una pelota, una ola... y cegarse. Menos mal que ya por lo menos obedece, y cuando le llamas gira antes de entrar en el agua... pero al momento, lo vuelve a intentar... es que le puede... Compramos en Madrid un pincho en forma de sacacorchos, para atar a los perros en la playa, superútil. 
Marco y Tosca al solecito
Al cabo de un par de días, nos fuimos a pasar la noche al Cámping La Paz, que está en un acantilado sobre una playa, todo hierba, todo terrazas con vistas al mar... Y admite perros... Una pasada de bonito, y como a los vecinos los tienes o arriba o abajo, pues no estás tan agobiado como en otros cámpings. Pensábamos quedarnos sólo un día, pero se estaba tan bien, que nos quedamos todo el fin de semana. Más playa, más sidra, más amigos... 



Proseguimos con la socialización de Teo, el perrito de una amiga mía, que cuando cumplió el año decidió que todo el mundo era un "extraño" peligroso al que había que echar del territorio por todos los medios... Nadie se atrevía a entrar en su furgoneta, y eso que el bicho pesa 5kg... Pues después de varias "sesiones", véase, vacaciones con los amigos y sus niños, con "citas de juegos" supervisadas y muchas chuches... Lo estamos consiguiendo.

Su otro entretenimiento es hacer agujeros, y pelearse con su "hermana" Tula por ellos... Meten los dos la cabeza en el hoyo, y ¡hala! a ver quien se cansa antes, y le deja el hueco al otro... creo que en una de esas, hasta se quedaron dormidos, de cabezones que son.

Y el domingo, ya de vuelta a casa, a esos 44 graditos de nada... Ufff... con lo bien que se estaba en Llanes, "Asturias, patria querida"...
¡Adiós!

lunes, 20 de junio de 2011

18 meses y corte de pelo


Esta semana mi niña ha cumplido los 18 meses (año y medio, para los todavía no padres). La verdad es que esto cada vez cambia más rápido, y el Pollito no se parece en nada a la niña que era hace ni dos meses, que ni andaba todavía. Ahí van sus "hitos" de crecimiento:

Psicomotricidad:
Ya anda por todas partes, a buena velocidad, y con bastante buen equilibrio. Trepa por cualquier sitio, sube y baja escaleras agarrada de la manita o de la barandilla. Se sube solita al tobogán "de los mayores" y se tira desde arriba, tan contenta. Las manos ya las va manejando mejor. Hace torres de como tres cubos, y comienza a interesarse por las formas de los objetos, de ver como un objeto encaja en otro. Le encantan los puzzles, y ya gira la pieza, para ver cómo tiene que encajar. Pintar también le gusta, sobre todo las mesas y el suelo. Al papel le atina poco.

Comer:
La verdad es que el Pollito come trozos desde los seis meses, pero ahora se lo coge ella sola con su tenedor, o con su cuchara. Casi todo acaba en su boca. Casi siempre. A veces te deja que se lo des tú, si tiene mucha hambre, o si la comida se pincha mal, pero si no, no. Le gusta todo, excepto la tortilla francesa. Anchoas, boquerones en vinagre, aceitunas, chocolate negro... cuanto más fuerte sepa, más le gusta. Cuando tiene hambre, te llama y te pide lo que quiera, o señala la nevera o el frutero, se intenta trepar a la trona, y pide el babero. ¡El babero! hace dos meses, no podíamos ponérselo, de lo que lloraba. También bebe con su vasito, y luego lo vuelve a dejar en la mesa, casi sin desparramar. Casi. A no ser que lo haga aposta, claro.

Comprensión verbal:
Ya entiende todo lo que le pides, y muchísimas cosas que decimos. "Obedece" órdenes sencillas, más o menos cuando quiere, si en ese momento no se distrae con otra cosa, o se hace un poco la sueca. Ya distingue los colores bastante, y te trae la pelota roja, y no la amarilla. Se sabe un montón de animales, le preguntas ¿cuál es la cebra? y te la enseña con su dedito, en un libro, o en la cortina de la ducha, o en la pared de su cuarto... vale, tenemos bichos por todas partes... Le sigue encantando traerte los libros y señalarte cada cosa, para que le digas lo que es.

Vocabulario:
Ya va aprendiendo palabras nuevas, debe decir unas 10-15, más o menos "entendibles". Luego tiene "acercamientos" para varias cosas. "Cá-ca" puede ser, caca, dicho del tirón, o si hace una pausita en medio, es "Tosca" (la perra), o en general cualquier perro que vea.  "Á-to" es gato, "ta-ta" es pelota... Cuando le dices una palabra, intenta imitar el sonido, y si le ha gustado, la practica un rato. Cada semana tiene una "palabra estrella", que la practica hasta que le sale bien. Luego la "olvida", deja de usarla casi del todo, y pasa a otra.

Ruidos y gestos varios:
Esta semana anda encantada con los ruidos de los animales, y algunos gestos para describirlos. Se "sabe" el perro, la gallina, el mono, la vaca, la moto... (ruiditos típicos). Pero también hace gestos con otros (esto se lo enseñan en la guarde). Mueve un brazo para arriba y para abajo como la trompa del elefante, se tapa la nariz (por el olor?) para el cerdo, mueve los bracitos como alitas para el pájaro... se me cae la baba... Todas estas cosas las hace si se las preguntas, pero también si oye ladrar a un perro, piar a un pájaro, o ve una moto por la calle o por la tele (le encantan las motos).

Vida social:
Ya conoce por su nombre a los tres abuelos, a varios de sus tíos, a la bisabuela... con los adultos interacciona bastante. Reacciona los primeros minutos con timidez, pero en seguida se suelta, le encanta que le hagan caso. Con los otros niños, mucho menos. Si se encuentra a algún niño que conoce de la guarde, se pone contenta, pero en seguida pasa de ellos. Tiene un amiguito de su edad, y si le decimos ¿vamos a casa de Héctor? también sonríe, pero luego llega, y pasa bastante de él. Le gusta mirar a los niños mayores, eso sí, y jugar al lado de otros niños, pero no "con" ellos. Tampoco se pelea, ni pega, ni muerde. Si se enfada, chilla para llamar la atención, o para que el otro niño se aleje, pero nada más. Si no consigue lo que quiere, normalmente se va a jugar con otra cosa.

Crecimiento en general:
Pues la peque sigue justo por debajo del último percentil. Que quien a los suyos parece... pero la pediatra nos mandará al Endocrino si no ha pegado algo de estirón después de las vacaciones, por si acaso. De peso está bien, se la ve rellenita y saludable.

Y corte de pelo...
Que es que tenía ya unas greñas, y una cresta... Le sigue creciendo mucho más el pelo de la coronilla que de los lados, y como tiene el pelo crespo, y le gusta enmarañárselo, pues siempre lo llevaba de punta. Hoy he pelado a Guardabosques, y aprovechando que tenía la peladora en la mano... ¡corte veraniego! A lo mejor me he pasado un poco, pero yo la veo muy mona. Eso sí, va a tener que ir de rosa o llena de flores, que si no todo el mundo va a pensar que es un niño.