jueves, 10 de noviembre de 2011
Confirmado: soy celíaca (creo)
Pues así sigo. Tras casi cinco años de médicos, sigo sin tener la confirmación de si soy celíaca o no. Vale que esta enfermedad es complicada, pero lo mío es de traca.
Todo empezó hace como cinco años, cuando mis dolores "normales" de espalda (lleva doliéndome la espalda desde los nueve años) aumentaron a un dolor localizado por debajo de las lumbares, tan fuerte que durante el día no podía estar de pie, y por las noches no podía dormir. Sólo mejoraba en movimiento, y me pasé meses dándome paseos por el pasillo, de madrugada.
Los médicos, después de muchas pruebas, la mayoría con resultados ambiguos o negativos, llegaron al diagnóstico de "sacroileítis indiferenciada" (tienes inflamada la articulación sacroilíaca, no sabemos por qué). El tratamiento, antiinflamatorios. Me duele igual. Pues dobla la dosis. Sigo sin poder dormir. Pues dobla la dosis. Un día mi médica de cabecera me vio tan mal que me mandó un derivado "suave" de la morfina, y un derivado "suave" del valium, y por fin pude dormir. Dormir sí, descansar no. La falta de atención, la pérdida de memoria y los despistes durante unos meses fueron alucinantes. Lo que tengo ahora, después de dos años de maldormir con la niña no es nada comparado con aquello.
A los seis meses, atontada, con tres kg menos de peso y el estómago destrozado, pero con el mismo dolor, decidí cambiar de estrategia. Y me fui a un médico naturista, en contra de todos mis principios.
Me dio un montón de vitaminas y hierbas, y me puso a dieta. Una dieta super estricta, para detectar posibles alergias alimentarias y eliminar una posible candidiasis crónica. No pude comer nada que contuviera gluten, que no fuera integral, o que tuviera azúcar, hongos o vinagre durante cuatro meses. Después de esos cuatro meses, se reintroducían los alimentos uno a uno, de semana en semana, para ver si alguno me sentaba mal.
No puedo decir que con la dieta me sintiera mejor. Perdí varios kilos más (mido 1,50 m, acabé con 40 kg), y no tenía ganas de nada. Pero por fin se acabó el suplicio, y pude volver a comer arroz blanco, y maíz, y leche. Todo iba bien hasta que reintroduje el trigo. Al tercer día me llené de ronchas por todo el cuerpo. A la semana tenía un acné que ni a los quince años.
Poco a poco, con la dieta (y el kinesiólogo, y el reiki, y la osteopatía craneosacral) fui mejorando, y tres meses después comencé a retirar medicación. Tres meses más, y no tomaba nada. NADA. Estuve meses sin tomarme ni un ibuprofeno. Me quedé embarazada, tuve a mi niña, le dí de mamar año y medio. Ni una pastilla.
Para mí, que pensaba que no iba a poder volver a trabajar, fue como un milagro. Se lo comenté a mi reumatóloga, y me mandó pruebas de alergia. Para cuando me las hicieron ya llevaba a dieta muchos meses, y dí negativo las pruebas tanto de alergia como de intolerancia al gluten. Me dijeron que podía comer trigo sin problemas. Me comí una caja de donuts. Me llené de ronchas y de acné. Decidí seguir la dieta sin gluten, que claramente no podía hacer otra cosa.
He estado bien hasta este otoño, que me han empezado a molestar las manos, de vez en cuando se me hincha un dedo. Y otra vez al reumatólogo. Éste no me había visto nunca, se interesó por el tema, y llevo otra vez varios meses de pruebas. He vuelto a dar negativo a las pruebas de intolerancia al gluten, como era de esperar, después de cuatro años a dieta, por otra parte. La dermatóloga me vió (después de comerme otra caja de donuts) y me dijo que las lesiones eran compatibles con la enfermedad celíaca, si bien no son típicas (son como acné, pero a lo bestia, en la cara, tripa, pecho, hombros y espalda).
El médico de digestivo decidió que era el momento de hacerme una endoscopia, y salir de dudas. Hoy me daban los resultados. El médico los ve, y resopla. ??? Pues que dudosos de nuevo. Tengo enteritis linfocitaria de grado I. Si fuera de grado II o III sería celíaca seguro.
Así que tengo que seguir con la dieta, super super estricta seis meses. Y repetir la endoscopia. Si estoy mejor, soy celíaca "seguro".
¡Próximo episodio en tu casa! (en unos seis meses...)
¿Alguien más es así de "raruno", o soy sólo yo?
viernes, 4 de noviembre de 2011
En su cuarto y en su camita, pero con "dobles fugas"
| En su camita, con Tosca |
Todavía inmersos en la operación pañal, y deseosos de intentarlo todo para rascar alguna hora más de sueño, decidimos poner al Pollito ya en su cuarto, a ver si así dormía algo mejor. Conseguimos una camita guay, de esas de Ikea, que son muy bajitas y se van alargando según crece el niño. Y empezamos.
Primero le explicamos que esa era su cama "de mayores", que la poníamos en su cuarto, que así el búho (el que hay pintado en la pared) la cuidaba mejor. Claro, los búhos están despiertos toda la noche, te cuidan mientras duermes. Tenemos un cuento de esos que explican a los niños los pasos para irse a la cama, y dice justo eso. Nos ha venido de perlas.
Luego probamos durante un mes a que se fuera echando las siestas en la camita. Sólo las de los fines de semana, que el resto está en la guarde. Entraba en la habitación, decía "¡bú-bú" (búho) muy contenta, y lo aceptó muy bien.
Después de que durmiera varias veces en esa camita, le fuimos preguntando varios días si prefería dormir en su camita, o en la cuna de bebés. Pero nada, que no colaba. Hasta que se nos ocurrió la idea feliz. Primero, fuimos a ver a las primas, que son mayores, y duermen cada una en su cama. Por la noche, le dijimos "mira, como las primas, en la cama de mayores", pero todavía no parecía muy convencida. Y se nos ocurrió.
"No te preocupes, que no vas a dormir sola. Contigo duerme Tosca". Bingo. Lo último que hace antes de dormirse, es decir "bu-bu, Tojca". Y al levantarse igual. Está encantada. No ha llorado una noche. Y Tosca tan contenta. Tiene su cuna pegadita a la cama de la niña, y puede dormir un porrón de horas sin que "la molestemos". Todos felices. Y nosotros hemos recuperado nuestro cuarto, que ya sentíamos la necesidad.
¿Que si duerme mejor ella sola que cuando dormía con nosotros? Pues no. Ahora sigue despertándose por lo menos una vez "de verdad", pide agua, o pis... pero bueno, es sólo una vez. Y el resto de semidespertares, que yo los oía todos, que lloriqueaba pero seguía durmiendo, pues ya no los oímos.
¡Ah!, lo de las fugas:
A las 7 de la mañana se despierta, y ya no quiere dormir más. Así que se larga. El santo Guardabosques se levanta, la pone a hacer pis, y la mete en nuestra cama. "Dormimos" media horita más. Bueno, Guardabosques duerme, la niña dormita, y yo me aguanto con la niña tumbada encima de la cara. Literal. Si la despego llora. Ya me estoy acostumbrando, y la he casi convencido de que puede dormir con la cabecita en mi hombro, si no me da cabezazos. En esas estamos.
La segunda fuga, del orinalito va. Llevamos ya casi un mes sin fugas de pis, pero las cacas nada, que no hay manera. Una de cada cinco, más o menos, conseguimos llegar a tiempo. El resto, encima. Y cuando tiene que hacer, se pone super nerviosa, da vueltas, llora... La pobre debe tener mucho lío, y no le acaba de gustar eso de hacer caca en un sitio que no sea el pañal, pero encima tampoco se lo quiere hacer... En fin, todo el mundo dice que es una fase, y que tardan un poquito en acostumbrarse. Yo me siento como cuando tengo un cachorrito en casa, y hay que enseñarlo a hacer sus cosas en el periódico. Es tal cual, todo el día con el ojo puesto, y en cuanto la ves dar vueltas, lloriquear... ¡En brazos y premiar si lo hace en su sitio!
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| Sacado del cómic "Mutts" de Patrick McDonnell |
viernes, 28 de octubre de 2011
Mi pequeña calabacita
Quién me iba a decir a mí hace unos años que me iba a ver cosiendo disfraces para el Pollito. Siempre me pareció una chorrada absoluta, eso que hacen en las series americanas. Siempre sale la madre cosiendo el disfraz el día de antes, a toda prisa, para la fiesta de turno.
Pues así me he pasado yo dos días, cosiendo un disfraz de calabaza. En la guarde hoy tocaba fiesta de Halloween, para que los niños aprendan a no tener miedo de los monstruos y demás. Y el otro día fuimos comprarle un disfraz, pero eran todos carísimos (y feísimos). Así que me armé de valor, y de bayetas-esponja de colores, y esto es lo que salió:
No tengo abuela, pero ha quedado monísima...
La percha también ayuda, claro.
Se me cae la baba de la forma más tonta.
Para el que le interese, son tres bayetas de tipo esponja cosidas en forma de tubo, con una cinta en cada extremo que la cierra, para hacer una bolsita (en lenguaje de quirófano "bolsa de tabaco", yo es que aprendí a coser en la carrera de Veterinaria). Tiene dos ranuras para los brazos, reforzadas en los extremos para que no se rompa la esponja con los tirones. Para las hojitas, recorté un rectángulo para hacer un tubo y meter una diadema dentro, recorté una bayeta verde en forma de hojas y las grapé.
La cara de la calabaza es Jack Skellington, de la película Pesadilla Antes de Navidad, de Tim Burton, que me encanta. Pintada con rotulador permanente.
Bueno, pues feliz fiesta de Todos los Santos, Halloween, o puente, o lo que sea para cada uno. Que nosotros con tener que soportar al Pollito levantándose el domingo a las 6:30 (por aquello del cambio de hora) ya tenemos suficientes pesadillas hasta entonces.
Pues así me he pasado yo dos días, cosiendo un disfraz de calabaza. En la guarde hoy tocaba fiesta de Halloween, para que los niños aprendan a no tener miedo de los monstruos y demás. Y el otro día fuimos comprarle un disfraz, pero eran todos carísimos (y feísimos). Así que me armé de valor, y de bayetas-esponja de colores, y esto es lo que salió:
| con el disfraz de calabaza |
La percha también ayuda, claro.
Se me cae la baba de la forma más tonta.
Para el que le interese, son tres bayetas de tipo esponja cosidas en forma de tubo, con una cinta en cada extremo que la cierra, para hacer una bolsita (en lenguaje de quirófano "bolsa de tabaco", yo es que aprendí a coser en la carrera de Veterinaria). Tiene dos ranuras para los brazos, reforzadas en los extremos para que no se rompa la esponja con los tirones. Para las hojitas, recorté un rectángulo para hacer un tubo y meter una diadema dentro, recorté una bayeta verde en forma de hojas y las grapé.
La cara de la calabaza es Jack Skellington, de la película Pesadilla Antes de Navidad, de Tim Burton, que me encanta. Pintada con rotulador permanente.
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| Jack Skellington |
martes, 25 de octubre de 2011
Bizcocho de manzana, de canela y de milagro
| Bizcocho de manzana y canela |
Las fotos del libro son increíbles, y las recetas aún más. Hay galletas, bizcochos, magdalenas, muffins, brownies... y todo, repito, sin leche, sin huevos, sin azúcar, sin gluten. Los ingredientes, eso sí, son un poco rarunos... pero me armé de valor, y como sé que si no hago una receta antes de la primera semana de tener el libro ya nunca más... elegí la receta que parecía más fácil. Y aquí empiezan los milagros:
Milagro 1: Consigo encontrar en la tienda de productos ecológicos uno de los ingredientes "clave", el jarabe de Ágave. Es un líquido espeso, con pinta de miel, y que sabe entre a miel y jarabe de arce soso. Está rico, no lleva azúcar (sólo fructosa natural) y es bajo en calorías (bueno, más bajo que el azúcar, por lo menos) y apto para diabéticos.
Milagro 2: Como no consigo encontrar la mitad de las harinas raras que proponen en la receta, me invento mi propia mezcla. Los que cocinamos sin gluten sabemos que esto puede llevarte directo al desastre. Pues no...
Milagro 3: Como no duermo, y estoy empanada, me equivoco a mitad de la receta, y en vez de separar dos tandas, lo hago todo junto. Pensé en tirarlo todo y volver a empezar, pero me dio pereza, y lo metí al horno, "por si acaso". Que para tirarlo siempre hay tiempo, que no sería la primera vez...
Milagro 4: ¡Está buenísimo! Y no tiene gluten, no tiene huevos, no tiene leche, no tiene azúcar. Flipante, os dejo la receta, que (gracias a mi metedura de pata, he de decir) es facilísima.
Las cantidades las pongo en medidas americanas (tazas) y en volumen europeo, para que sea más fácil para todo el mundo dependiendo de los medidores que tengamos por casa (yo me apañé con las cucharas de plástico medidoras del IKEA).
Otro detalle, en el libro cuentan que con las harinas sin gluten, cuantas más harinas diferentes mezclemos, mejor sale el asunto, así que ya veréis.
Ingredientes:
1 cup (250 ml) de harina de garbanzo (yo la hice en la TMX, 4 minutos 5-7-9 y TAMIZAR, es un rollo, pero si no te dejas los dientes)
1/4 cup (60 ml) de harina de trigo sarraceno (a pesar del nombre, no es trigo, ni siquiera es un cereal, pero es muy nutritivo, y no lleva gluten), que la hice igual que la harina de garbanzo.
1/4 cup (60 ml) almidón de maíz (maizena de toda la vida)
1/4 cup (60 ml) harina de yuca, también sin gluten. Yo la compré en una tienda de productos latinos en la calle Martínez Izquierdo, en Madrid
1/2 sobre levadura repostería Hacendado
1/2 teaspoon (3 ml) de goma xantana (para que no desmigue, podéis comprarlo aquí)
1 teaspoon (5 ml) de sal
1 tablespoon (15 ml) de canela
2 tablespoons (30 ml) de vainilla (yo usé azucar avainillado, el de Carmencita es sin gluten, el de Hacendado no lo sé, pero es de Carmencita...)
1/2 cup (125 ml) de aceite de oliva suave
1/3 cup (85 ml) de compota de manzana (yo la compré hecha, pero se puede hacer en casa)
1 cup (250 ml) de agua caliente
Tamizar las harinas, y mezclar con todos los ingredientes secos. Luego ir incorporando los ingredientes líquidos poco a poco (o todo de golpe, en la termomix, 1 minuto al 5). Queda una pasta espesilla.
Engrasar un molde, y echarlo todo, y meter en el horno precalentado a 170ºC.
Dejar 25 minutos, engrasar con un poco de aceite la superficie y girar 180º el bizcocho. Dejar otros 15-20 minutos. Cuando lo pinchas y el cuchillo sale limpio, está hecho. No sube mucho, pero tampoco se cae. No se desmiga, se puede mojar...
Ayer nos comimos la mitad entre el Guardabosques y yo, y eso que a él no le gusta el dulce...
Animo a probarlo, está riquísimo, es bastante sano (las harinas de garbanzo y de trigo sarraceno están llenas de proteínas y vitaminas), es bastante bajo en calorías (como la mitad de un bizcocho normal)...
¿se puede pedir más?
SÍ, que abran una pastelería así cerca de mi casa, ¡PERO YA!
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