jueves, 26 de enero de 2012

El origen de las razas de perros

El Cairn de Hani, pictograma tallado en roca, aprox. 4.000 años AP.
Muestra perros atados que forman parte de una cacería
Siguiendo el tema de la domesticación del perro, nos metemos ahora un poco con la genética. Vamos a fijarnos en las razas de perros más antiguas, en dónde y cómo parece que surgieron.

Según los últimos estudios sobre la diversidad genética del perro (von Holdt et al, 2010) las razas de perros pueden agruparse según su genética, y esta organización sería bastante parecida (bueno, casi igual, con algunas excepciones) a los grupos de razas según los organizan los organismos caninos internacionales. A saber, existiría un grupo de perros "de caza", con separaciones entre los retrievers (cobradores, como los labradores), los perros de rastro, los spaniels, o los galgos. Otro "de trabajo", con separaciones entre los perros de pastor, los de guarda de ganado y mastines y los de guarda y defensa. Por separado estarían los perros de raza "toy", los "falderos", vamos.

Mastín de Anatolia, uno de las razas más antiguas
Algo separadas quedan las razas "antiguas", en las que encontramos a los perros chinos (shi-tzu, chow-chow), los galgos "antiguos" (afgano, saluki), los perros "salvajes" (dingos, perro cantor de Nueva Guinea), los Basenji africanos, los perros de Canaan de Israel, y los  perros nórdicos (Huskys y Malamutes), y los mastines del Anatolia (Ardalan et al., 2001). Según estos estudios, estas son las razas de perro actuales que más se parecen a los lobos. Lo que no podemos saber es si es porque son más antiguas en origen o porque se han cruzado más recientemente con lobos.

Aunque se puede sospechar.

Perro de guerra de Mesopotamia, aprox. año 600 AC
Existen registros de que los perros chinos ya tenían la forma actual hace más de 2.000 años, y los estudios de la genetica del dingo y del perro cantor sitúan su separación hace más de 5.000 años. Además, en esas zonas no hay lobos, por lo que los cruces con éstos son improbables. Lo mismo ocurre con los galgos antiguos y los perros tipo Basenji, pintados en las pirámides egipcias o en los templos persas, hace 4-5.000 años.

 En cambio, en la zona Norte de Euro-Asia, de donde se originan los Huskys y Malamutes sí que hay una población de lobo importante, lo que nos puede hacer pensar en que haya habido hibridación posterior.
Malamutes de Admunsen, en el Polo Sur, 1911
En otros posts iremos viendo qué es lo que sabemos de cada una de éstas razas antiguas, y de cómo surgieron las razas más modernas, que de éstas sí que tenemos información más o menos clara. También estudiaremos a los perros americanos, que tienen tela.

Sirdar of Ghazni, uno de los primeros Galgos Afganos
importados a Inglaterra. 1923.
Cómo fueron surgiendo estas razas antiguas, sólo podemos por ahora elucubrar. Partimos de la idea que comentamos en entradas anteriores, de que los perros se originaron en el Sur de China. Desde allí, siguiendo las migraciones humanas y el comercio, se extenderían rápidamente hacia Medio Oriente y Siberia. De Medio Oriente se repartirían por el Mediterráneo hacia Europa y África, y desde Siberia también hacia Europa. Tanto en China como en Medio Oriente, Europa y Siberia hubo cruces con los lobos locales, lo que añadiría genes nuevos en todos estos lugares.

De ésta mezcla genética tan extensa surgiría la capacidad de variación tan grande que tienen los perros. Seleccionando a los perros por sus capacidades, su tamaño o color, se conseguirían ir diferenciando hacia distintos tipos de perros. Una vez creada una "tendencia" (a ser enorme, como los mastines, o veloz como un galgo...) que gracias a los cruces entre individuos emparentados, o al aislamiento geográfico se habrían "fijado" las características físicas y comportamentales que caracterizan a las distintas razas. Según fueran apareciendo mutaciones "atractivas", los cruces entre perros de diferentes razas irían creando razas nuevas.

Tres tipos de perros distintos, de monumentos egipcios
Así, parece que los egipcios ya tenían tres "razas" de perros, llamados Tesem. Unos perros de caza tipo galgo, otros más parecidos a los que sería el Basenji actual, y otros más de tipo mastín. Los perros se irían separando del "tipo común" según se especializaran en los distintos trabajos, o se eligieran por sus características físicas. Mutaciones puntuales, como la de las patas cortas, o el tamaño enano, se irían incorporando y añadiendo todavía más variabilidad.

Teresa Marías 
www.psicologiaveterinaria.es

Bibliografía:

Ardalan, A., Kluetsch, C. F. C., Zhang, A., Erdogan, M., Uhlén, M., Houshmand, M., Tepeli, C., Ashtiani, S. R. M. & Savolainen, P. 2011. Comprehensive study of mtDNA among Southwest Asian dogs contradicts independent domestication of wolf, but implies dog–wolf hybridization. Ecology and Evolution, 1, 373-385.
Ding, Z.-L., Oskarsson, M., Ardalan, A., Angleby, H., Dahlgren, L.-G., Tepeli, C., Kirkness, E., Savolainen, P. & Zhang, Y.-P. 2011. Origins of domestic dog in Southern East Asia is supported by analysis of Y-chromosome DNA. Heredity,
vonHoldt, B. M., Pollinger, J. P., Lohmueller, K. E., Han, E., Parker, H. G., Quignon, P., Degenhardt, J. D., Boyko, A. R., Earl, D. A., Auton, A., Reynolds, A., Bryc, K., Brisbin, A., Knowles, J. C., Mosher, D. S., Spady, T. C., Elkahloun, A., Geffen, E., Pilot, M., Jedrzejewski, W., Greco, C., Randi, E., Bannasch, D., Wilton, A., Shearman, J., Musiani, M., Cargill, M., Jones, P. G., Qian, Z., Huang, W., Ding, Z.-L., Zhang, Y.-ping, Bustamante, C. D., Ostrander, E. A., Novembre, J. & Wayne, R. K. 2010. Genome-wide SNP and haplotype analyses reveal a rich history underlying dog domestication. Nature, 464, 898-902.


martes, 24 de enero de 2012

¡Tortitas! (sin gluten, claro) (y sin lactosa, por supuesto)

Mirad que pinta
Las tortitas me saben a domingo por la tarde. A mi madre le gustaba hacerlas de merendar, en esas tardes largas de domingo que no sabía qué hacer con nosotras. También las hacía cuando venía algún primo o amigo a jugar a casa, porque sabía que eran éxito seguro (eso y los bollos de perrito caliente rellenos de nocilla a la plancha, manjar de dioses).

De vez en cuando me entra el "mono" de tortitas, y me hago una torre. Llevo ya unos años probando recetas sin gluten, y ésta es de lejos la que más me ha gustado. Quedan esponjosas y gomosas a la vez, con un sabor totalmente glutenero, y muy brillantes.

Lo puedes comprar aquí
La receta la he sacado del libro "Cocina y Salud: Celiaquía", que mi madre me regaló hace un par de años, y que tenía medio olvidado porque recordaba que usaban "harinas raras". El otro día le volví a echar un ojo, y resulta que era ¡¡almidón de yuca!! Claro, ahora en casa tengo como un kilo, y lo uso en un montón de recetas, pero hace un par de años no había ni oído hablar del almidón de yuca. En fin, cada día aprendemos cosas nuevas.

Por cierto, que el libro está fenomenal, tiene recetas muy originales, un poco "inglesas" (que la autora es de allí) pero muchas tienen muy buena pinta. Tengo ganas de probar el pan naan (típico indio) pero primero tengo que descubrir qué es el "crémor tártaro". Alguien debería explicar a los traductores que los ingredientes "chungos" habría que explicarlos algo mejor. ¡Ah! y que las recetas que nunca han llevado harina de ninguna clase, pues como que no tienen gluten, que al final en los libros de recetas "sin gluten" sólo son recetas adaptadas la mitad.

Bueno, la receta de tortitas, que me enrollo

Ingredientes:

175g almidón de yuca
175g harina de arroz
1/2 cucharadita de sal
4 huevos
350ml de leche (sin lactosa)
50g de margarina o mantequilla
50gr azúcar (opcional)

Poner todos los ingredientes en el vaso de la trituradora, o en la termomix.
Batir hasta que la mezcla sea homogénea.
Si puedes, deja reposar una hora (mínimo media hora, para que "engorde").
Vuelve a pasar por la batidora para homogeneizar.

Coger una sartén antiadherente grande (yo uso una paellera) y una espátula bien fina.
Con un cucharón de sopa, coger la cantidad que cabe en el cacillo, verter en la sartén.
Se puede extender la mezcla, con cuidado, haciendo círculos suavemente con el culo del cacillo.
Esperar a que la tortita tenga pinta de "seca" y hayan aparecido agujeritos por toda la superficie.
Separar los bordes con la espátula, separar y dar la vuelta a la tortita, con cuidadito.
Dejar tostar el otro lado, sacar a un plato.

Torre de tortitas. Ñam.
Puedes ir haciendo una torrecilla, o ir repartiendo y que los demás vayan comiéndoselas calentitas.
Si la quieres salada, puedes echar una locha de queso después de darle la vuelta a la tortita, para que se derrita, y luego cerrarla, tipo crêpe (así se las come Guardabosques).

Para tomarla dulce, puedes echarle casi cualquier cosa: mermelada, leche condensada, nocilla, frutas, sirope de arce (mi favorito), compota de manzana, o por supuesto, nata montada y sirope de chocolate.

Con esta receta, salen unas 16 tortitas. Si no te las comes todas, puedes guardarlas para otro día.Yo las envuelvo separaditas en papel film, y las congelo. Luego la caliento un par de minutos en el hornito pequeño, y ¡a desayunar tortitas toda la semana! (eso es lo mejor).

¡Buen provecho!

domingo, 22 de enero de 2012

Mi niña duerme toda la noche del tirón (¡¡por fin!!)


Como ya os contaba en el post anterior, la semana pasada hubo conjunción planetaria, y cuando ya tenía yo una preciosa entrada titulada como ésta, todo falló. Blogger se tragó el post enterito, con fotos y todo. Mi perra se cogió una diarrea y el Pollito empezó a toser. Así que ni entrada, ni dormir del tirón, ni nada de nada. Murphy es un desgraciado.

Pero parece que la tos no era grave, la perra ya está mejor, y yo intentaré reescribir la entrada como pueda.  Que la segunda vez que escribes algo, nunca queda tan bien como la primera.

Pues contaba yo que Pollito ha dado un salto hacia adelante tremendo este mes. De balbucear palabrillas más bien sueltas, ya habla conjugando verbos (a su manera, pero ella lo intenta). Y ya no sólo contesta preguntas, ya cuenta su vida (vale, lo intenta, por lo menos). Y utiliza palabras aprendidas en contextos diferentes a cuando las aprendió. Vamos, que ya no se calla ni debajo del agua.

Su imaginación ha dado otro salto hacia adelante. Hace un mes empezó a ver la tele, y pelis. Ahora se involucra con los personajes, sufre con ellos, se ríe, participa, contesta cuando hacen preguntas. Miedo todavía no tiene, esperemos que siga así. Estamos que no paramos entre "kan malo" (Shere-Khan malo, del Libro de la Selva), "rata nomme" (rata enorme, de "La Dama y el Vagabundo") y "lon malo" (León malo, Scar, del Rey León). No ve las pelis enteras, las va viendo a trocitos, y las partes donde sale "el malo" son las que más le gustan (¿querrá esto decir algo?).

¡Altooo!
Mentalmente, también se ha notado un montón el último mes. Empieza a conocer conceptos: pequeño- grande- enooormeee. AAAltoo - bajo. Igual. Aparte de reconocer todos los colores (que ya lo hacía el mes pasado) ya tiene muchísimo vocabulario general, y ¡sabe contar hasta 10! El otro día se puso a contar bloques de construcción, y me dejó alucinada. Uno de sus juegos favoritos es contar los escalones mientras los sube.
Con Guardabosques ¡qué pequeñita es!
Físicamente, está como una moto. Aunque sigue sin comer mucho (o nada, dependiendo del día) parece que le aprovecha más después de la última tanda de antibiótico. Ha engordado y crecido bastante. Y sigue sin parar. Hoy se ha subido unas diez veces a la escalera de mano del jardín. Hemos contado muchísimos peldaños, arriba y abajo. Yo sólo estaba a su lado por si se caía, y he acabado agotada.  Ella ha seguido, se ha montando en el triciclo (ya pedalea) y luego en la moto (todavía no le llegan los pies al suelo) y luego ha ido a darle la brasa al perro... no me extraña que a la hora de la siesta caiga rendida. Yo también.

Triciclo pa'rriba, triciclo pa'bajo
Y el sueño. Lo último que conté es que estaba durmiendo en su cuarto, "casi" toda la noche del tirón. Se despertaba una vez, como mucho dos. Pero desde que empezaron las navidades, no sabemos por qué, se nos fue a la porra la rutina. Empezó a despertarse dos y tres veces, a llorar, y a pedir cosas. Unido al trasnoche de las fiestas, y que a Guardabosques le pusieron turno de madrugada para cazar furtivos, yo ya no podía más.

Como a los quince días de esta tortura, yendo y viniendo en pijama por el pasillo a las 5 de la mañana, no pude más. Pollito me pidió que le cantara una nana. Así que la cogí en brazos, y muy clarito (lo admito, en un tono bastante alto, también) le expliqué cómo iba a ser la cosa a partir de ahora. "Mira pollito, son las 5 de la mañana, es muy tarde, Mamá está muy cansada. La noche es para dormir. Por la noche no llora, no se come, no se bebe, por la noche no se hace pis, no se hace caca, ¡y no se cantan nanas! Ale, ahora un besito, y a dormir". Funcionó. Creo que la sorprendí, y se quedó frita, de lo alucinada que estaba. Ni siquiera se echó a llorar en ese momento. Creo que entendió que iba en serio.

Hoy ha pedido dormir siesta en el sofá. Primera vez
A la noche siguiente, de mejor humor, se lo explicamos bien. Mamá o papá cuentan un cuento y cantan dos nanas. Dos. Y luego a dormir. Si te despiertas, cierras los ojitos y te vuelves a dormir. Si quieres una nana, tienes a Pocoyó (un Pocoyó musical, como el "gusiluz", que si lo aprietas toca una nana bajito) (lo adora). Y si no lloras en toda la noche, por la mañana Mamá te pintas lo que quieras en las manos.

Ha funcionado. Excepto el día de tos, no se ha vuelto a despertar pidiendo cosas, ni llorando. Y se levanta diciendo "no lloras" con una sonrisa de oreja a oreja, dándome las manos para que se las pinte.
La felicidad debe ser esto.

Y ahora, toco madera, porque el gafe es el gafe, Murphy es Murphy, y como comentaba con una amiga esta mañana (muy pedantemente, lo admito) "Karma is a bitch".


viernes, 20 de enero de 2012

Amor de perro

¿Me quiere mi perro?
Tenía yo una preciosa entrada preparada ayer, sobre lo bien que dormía mi niña. Y lo gafé. Primero Blogger maldito se comió mis deberes, y se tragó la entrada entera. Luego mi perra empezó con diarrea y hemos tenido que sacarla esta noche cuatro veces a la calle. Y la niña se despertó a las 6:30 de la mañana, llorando, y no se ha vuelto a dormir. Así que ya os contaré cómo hemos conseguido que "duerma del tirón" otro día, que hoy no he dormido nada. ;)

Así que os cuento otra cosa que he estado preparando esta semana, más sesuda. Porque, todos nos enternecemos cuando nuestro perro nos mira con carita adorable, nos pone la cabeza en las rodillas... pero ¿es verdad? ¿tienen los perros la capacidad de amar a otros perros? ¿y a los humanos?

¿Me quiere mi perro?

En Etología, llamamos "apego" al afecto, al amor. Y comportamentalmente, ¿qué es el amor?
Pues es esa atracción de larga duración hacia un sujeto en particular, que se manifiesta con unos comportamientos específicos de afecto dirigidos hacia o realizados en presencia de ese sujeto. Además, el individuo intenta mantener proximidad hacia su sujeto de apego durante un periodo de tiempo prolongado, y si se separan, realiza comportamientos para reencontrarse con él. Vamos, que sentimos afecto por sujetos individuales, y lo demostramos intentando permanecer a su lado el mayor tiempo posible, realizando conductas afectivas hacia el sujeto de nuestro amor (mimos, caricias, atención), y comportándonos de una forma que permita el reencuentro lo más rápido posible si nos separamos (llamándole, corriendo hacia él). Además, realizamos conductas de reencuentro (saludo) específicas y más intensas con nuestro sujeto de apego que hacia cualquier otro individuo.

10 Things I Love Tuesday, La Vie Boston
 Que los dueños muestran conductas de afecto hacia sus perros está demostrado, y además sólo nos hace falta preguntar. Pero, los perros ¿sienten de verdad afecto? ¿cómo podemos saberlo?

Existe un test diseñado específicamente para estudiar el apego en los niños, que se conoce como el Test de Ainsworth. Se coloca a un niño, junto a su cuidador principal (madre o padre, vamos) en una habitación desconocida para el niño. Al cabo de un rato, cuando el niño se ha adaptado a la situación, el cuidador se va, dejando al niño solo.  Esto provoca ansiedad en los niños, que se manifiesta como comportamientos de búsqueda de reencuentro. Estudiando estos comportamientos que realiza el niño al irse su madre, si llora, si la busca, si se dirige hacia la puerta, si juega con otra persona menos conocida... se puede determinar el grado de unión que tiene el niño con su cuidador.

En perros se han llevado a cabo estos tests, con resultados comportamentales muy similares a los recogidos en las pruebas con niños. Los perros dejados solos vocalizan, se dirigen hacia la puerta por donde marchó su dueño, buscan una salida, y aumentan su actividad locomotora. Al regreso del dueño, realizan comportamientos de saludo efusivos y buscan el contacto físico. Creo que esta búsqueda de contacto físico al llegar a casa es una de las razones principales por las que los humanos tenemos perros.


Fisiológicamente, la separación del objeto de apego, en los niños, produce una elevación del cortisol en la sangre, y un aumento de ritmo cardíaco (signos físicos de ansiedad). Esto mismo ocurre en los perros.  Tanto es así, que una patología de ansiedad común en niños, como es la Ansiedad por Separación, es también muy común en los perros, sobre todo en animales recogidos en albergues. La Ansiedad por Separación da para un post ella solita, así que no voy a entrar en más detalles hoy.


Los niveles de estrés por encontrarse solo en un lugar poco familiar pueden ser rebajados por la presencia y las caricias de un humano familiar, pero no por un perro familiar (por eso, introducir un perro nuevo para que haga compañía al primero no es siempre una buena idea). Además, las caricias producen efectos relajantes (emisión de betaendorfinas, oxitocina y prolactina, disminución del ritmo cardíaco) tanto en el perro que las recibe como en el humano que las da.

Así que sí, ¡tu perro te quiere!

Artículo basado (más bien libremente) en:

Topál, J., Miklósi, Á., Gácsi, M., Dóka, A., Pongrácz, P., Kubinyi, E., Virányi, Z., Csányi, V., Brockmann, H. J., Roper, T. J., Naguib, M., Wynne-Edwards, K. E., Mitani, J. C. & Leigh, W. S. 2009. Chapter 3 The Dog as a Model for Understanding Human Social Behavior. In: Advances in the Study of Behavior, pp. 71-116. Academic Press.