viernes, 20 de abril de 2012

¿Realidad o ficción?


Hace unos días que no escribo, pero es que he estado poco inspirada. Tengo mucho trabajo con el doctorado, porque he empezado con el trabajo observacional, a la vez que estamos preparando una presentación para un congreso, a la vez que me cargué el ordenador de la manera más tonta y he tenido que recomponerlo, a la vez que la niña sigue sin dormir, a la vez que con rabieta diaria y... estoy agotada. Y con muchísima hambre de dulce, que supongo que es la manera que tiene el cuerpo de decir que necesita a) dormir o b) gasolina porque si no no da para más.

Pero hay algo que desde hace unos días me tiene intrigada. Y es que Pollito ahora habla bastante. Y cuenta cosas.

Pero esas cosas ¿son realidad o fruto de su imaginación?

Unas veces está claro, porque te cuenta situaciones por las que sabes que ha pasado. El otro día vino contando que un niño de su clase se había hecho "caca empima" durante la siesta. Que era verdad.

Pero al día siguiente le dijo la profe que un arañazo que tenía en la mano, y que se acababa de hacer en el patio, "me lo'cho Mi". Que era inventado, claro, que Mi estaba en casita...

Y así, día sí, otro también. Que supongo que a otro niño de su clase hoy le ha sangrado la nariz. Porque es lo suficientemente impresionante para querer contármelo nada más recogerla del cole, y nunca ha visto nada igual, y es difícil de inventar algo así.

Pero ayer, en plena rabieta a las seis de la tarde, decía que le dolía la cara, que un niño la había pegado. La calmé y le dí un besito en la mejilla, y parece que se le pasó. Hoy he preguntado, y ayer nadie la pegó... la última vez fue como hace un mes...

Mirad que "fashion" voy a la nieve
Estos días ha tenido muchos "días malos", muchas rabietas, ha estado bastante triste. Ayer ni siquiera durmió siesta en el cole, después de haberse despertado unas seis/ocho veces (pierdo la cuenta, sobre todo a partir de meterla en nuestra cama) esa noche. ¿Serán las muelas? ¿Le dolerá la tripa? ¿Es una llamada de atención? ¿Tiene "angustia vital", ahora que la adolescencia llega tan pronto?

Cada día cuenta algo, cuando le preguntas qué es lo que le pasa. Que si un niño me ha pegado (ésta es recurrente), que si me duele la cara, que si me duele la tripa... me es imposible distinguir la realidad de lo imaginado/recordado.

Y supongo que nos queda un rato de esto... varios años... lo que espero es que encontremos qué es lo que le está haciendo estar de tan mal humor. Y que saber distinguir realidad de ficción sea sólo cuestión de satisfacer mi curiosidad y no importante para saber si es que está malita, o simplemente de mal humor, porque hace mal tiempo y tenemos que quedarnos en casa en vez de salir al parque.
Sábado en el Puerto de Navacerrada. Primavera ¡Ja!

Seguiremos informando (si es que lo averiguamos).

Actualización a 20/4/12: esta mañana  hemos estado en la pediatra, y la pobre tiene un atasco tripil de tres pares. Le hace falta su momento "allbran", vamos. Así está del humor que está, claro, que eso pone de mal genio a cualquiera... en fin, en un mes tenemos cita en digestivo, a ver que nos dicen.

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 15 de abril de 2012

¡¡DONUTS!! sin gluten, sin lactosa, pero IGUALES



Éstos donuts deberían tener copyright. En serio, Nuria, no se pueden hacer mejor.
Hoy no tocaba receta en el blog, pero hemos tenido otra kedada en el facebook y no podía dejar de compartir el éxito.

Donuts cumple 50 años. Yo no tengo tantos, pero el bollo que más me ha gustado en mi vida... el donut. Blanco, o de chocolate, me daba igual. Pero donuts. Y de Panrico, claro, nada de imitaciones.

Desde mi diagnóstico, sólo he tomado donuts un par de veces. Si el médico decía que tenía que saltarme la dieta ¿yo que me comía? Pues un donut. Vale, me comía dos.

Guardabosques se pasó tres años "dejándomelos oler". Literal. Él se los compraba, y yo los olía. Sólo con eso, me parecía a mí que era como probarlos un poquito. Hace un año, le diagnosticaron a él la intolerancia a la lactosa. Se acabaron los donuts (toma karma).

Glaseado de café
Pero hoy.... tachán, redoble de tambores..... ¡¡¡Hemos merendado donuts!!!
Así, con tres signos de exclamación. Os dejo la receta, que es del blog de Nuria "Sin Gluten". En este caso, nada de tuneos. Tal cual. Perfectos. Bueno, los tuneos "sin leche".

Ingredientes: 

250gr harina Procelli o Alcampo (o 210g de Procelli y 40g de garbanzo o trigo sarraceno, que queda mejor)
130gr de leche (sin lactosa o de soja, en mi caso o de arroz)
1 huevo
40gr de azúcar
40gr de mantequilla derretida (margarina de aceite de oliva hacendado)
1 sobre de levadura panificable Maizena
Esencia de naranja (o una ralladura de naranja)
1 cucharadita de azúcar avainillado
2 semillas de cardamomo (si es recién comprado, con una vale, que yo me he pasado un pelín). Puedes abrir varias semillas, mezclar con aceite, y esperar un mes. Así tienes aceite con aroma a cardamomo, que se reparte mejor.

Edito: también puedes hacerlos con masa madre: 100gr de masa madre, 80 gr de leche, 1 huevo, 40 gr de azúcar, 40 de mantequilla, medio sobre de levadura maizena, 200 gr de Proceli. El azúcar avainillado, la naranja y el cardamomo.

Se derrite la mantequilla (unos segundos en el micro, e ir vigilando), le añades el huevo y lo bates, y luego la leche templadita. Ésto lo echas en un bol, sobre los demás ingredientes secos. Como es un poco incordio, porque es muy pegajoso todo, yo "hice trampas" y lo mezclé en la panificadora en modo "amasar", como tres minutitos, hasta que hizo bola. No lo hagáis en la termomix, que las cuchillas por lo visto se cargan la masa.

Así queda la masa después de apalizarla
Cogéis la bola de masa, y le dáis una paliza. De verdad. El amasado de los donuts se hace cogiendo la pelota, levantando mucho los brazos, y dejándola caer en la encimera enharinada, con fuerza. Levantáis la masa, y repetís. Así unos 10 minutos, o hasta que haya que quitar harina del techo. Si lo queréis ver de verdad, en el blog de Nuria está el vídeo. Cansa bastante, pero es divertidísimo. Si te vibran los cacharros de la encimera, es que lo estás haciendo bien.

Cuando notas que la masa ha crecido, está flexible y esponjosa, la metes en el horno a levar. Yo pongo el horno a 50ºC mientras amaso, y al acabar, apago el horno, y meto la masa dentro, con un cacharrito con agua caliente, para que no se seque la masa. Esperas una hora.

Así quedan antes de levar

Al cabo de esa hora, sacas la masa, y la estiras con el rodillo hasta que tenga como 1cm de alto. Con un par de moldes haces la forma, con sus agujeritos. Con lo que me sobró, yo hice un bollito redondo, para hacer un pandorino.

Vuelves a meter la masa a levar, como 3/4 de hora, una hora. Se sacan, y se fríen en aceite suave (de oliva o girasol), no muy caliente, para que se hagan bien por dentro. Si pillas la altura del aceite (un pelín por debajo de medio donut) te sale hasta la rayita.


El glaseado:
Una cucharadita de mantequilla o margarina
Azúcar glass o normal
Un pelín de agua tibia
Café soluble en polvo (opcional)


En un cacharrito, pones la mantequilla derretida en el micro, y vas añadiendo azúcar glass mientras remueves, hasta que quede como pegotitos. Añades una cucharadita de agua. Remueves, y te queda como una crema suave. Vas añadiendo más azúcar y más agua hasta que des con la cantidad que necesitas. Si lo quieres de café, disuelves una cucharadita de café soluble en el agua, y la vas añadiendo poquito a poquito.

Cuando los donuts están fritos, echas el glaseado por encima. Con el calorcito, se va derritiendo, y cubre el donut homogéneamente. Al enfriarse, se endurece y hace la costra típica.

Pandorino

El pandorino:
Todo igual, sólo que éste no tiene agujero en medio. Una vez frito, coges un pelapatatas (por ejemplo), lo pinchas y le abres un agujero en medio. Metes una cucharada de Nocilla o Nutella (aptas las dos) en una bolsa zip, le haces un agujero a una esquina, y con esta manga pastelera improvisada rellenas el agujero. Espolvoreas azúcar glass por encima y ¡Bingo! tienes 16 años y estás en el colegio. Los que me conocen saben a qué me refiero.

¡Ñam! Espectacular

Saben exactamente igual que los originales, huelen igual. Y están igual de esponjosos. A Guardabosques se le saltaban las lágrimas. Hemos llenado un huequito en el alma, de verdad.

Si no los hacéis, es que no os gustan los donuts lo suficiente...
Una ola a Nuria, que se lo merece. ¡¡OLEEE!!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 13 de abril de 2012

Mona de pascua, sin gluten y sin lactosa


Después de varios intentos, gafes varios, desastres totales con las masas panificables, panificadora sí, panificadora no... voy a dejarlo todo, mandarlo todo a la mier.... y dejar de cocinar porque esto no hay quien lo aguante....

¡¡ÉXITO TOTAL!!

Gracias, Mari Valcarce, GRACIAS, por una receta de mona de pascua que sale. No, que SE SALE. Porque la masa sube, y sube, y SUBE, y leva que da gusto. Y el bollo queda... snif, snif, lagrimita. Esponjoso, suave, tierno, como esos bollos gluteneros que nos comíamos... Eres la reina Mari, de verdad.

Os pongo la receta, con mis "tuneaos" para hacerla sin lácteos total, y que sepa algo menos a harina sin gluten.

Ingredientes:
2 huevos
Medio sobre de levadura seca (¡¡viva la levadura seca!! no vuelvo a la fresca ni loca)
60 gr aceite de oliva
30 ml agua calentita
70 gr azúcar + 1 cucharada azúcar avainillado
160 gr harina procelli o alcampo
60 gr harina de arroz
30 gr harina de garbanzos (el próximo día pondré menos arroz y más garbanzo, todavía sabía un poquito a sin gluten)
Yo además le puse un chorrito de agua de azahar y una cucharadita de canela (que no es lo típico, pero me apetecía)

El resto es facilísimo.
Yo siempre pongo la levadura a espumar: en un vaso de plástico, calientas los 30 ml de agua en el micro unos 20 segundos (calentita, no ardiendo). Echas una cucharadita de azúcar, y la levadura. Y la pones en el radiador. Y a esperar a que la espuma llegue al borde del vaso.
Mientras, poner en la termomix o amasadora, o bol, primero las harinas, luego el azúcar, la vainilla, la canela y el agua de azahar. Luego los huevos, y al final, una vez espumada, el contenido del vaso de levadura.
Batir medio minuto fuerte (vel 6, por ejemplo) y luego amasar (yo dos minutos vel. espiga).
Aceitarse las manos y un papel de horno, y poner la masa allí. Darle forma redondeada, dejándolo caer sobre la mesa y volviéndola a a coger. Luego puedes dividirla en cuatro, y hacer bollitos con formitas típicos de las monas, o si eres vago como yo, le  haces un agujero en medio para hacer una rosca.
Pintas la superficie con huevo batido, y espolvoreas azúcar por encima.
Lo dejas levar hora y media, dos horas. Yo precaliento el horno a 50ºC, lo apago, y meto la masa con un cacharrito de agua caliente. Sube, aunque no mucho.
Ahora, sin tocar nada, subes el horno a 180ºC, yo pongo calor abajo y aire. Y el bollo creció. Y creció. Y creció.


Y mi casa huele, mmmmhhhh..... a panadería en día de Reyes.
Y el bollo, mmmmhhhhh..... Está esponjoso, y suave, y rico.

Creo que son esos dos huevos, que hacen de proteína-gluten, y mejoran la cosa una barbaridad.
Y ¿no lo había dicho? Gracias Mari Valcarce, GRACIAS.

Por cierto, perdonad por las fotos. Era muy tarde, y tenía mucha prisa por hincarle el diente. No le hacen justicia, de verdad.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 9 de abril de 2012

Estudio de peligrosidad ¿tratar o no tratar al perro agresivo?


Una de las cosas que ya hago casi inconscientemente cuando empiezo una consulta con un paciente nuevo, es determinar el grado de peligro que presenta el perro (vale, o gato).

Desde que entro por la puerta, observo sus reacciones, la forma de saludar, su lenguaje corporal... y casi igual de importante, el de sus dueños. Después me estudio su cuestionario (que rellenan los propietarios) para ver cómo reacciona en su día a día, en situaciones que no voy a ser capaz de ver por mí misma en la consulta. Con todos estos datos, intento establecer un diagnóstico del problema, pero sobre todo intento hacer una predicción. Bueno, dos.

Este perro ¿Va a morder? (o a volver a morder...)
Y si muerde ¿cuáles serán las consecuencias?

Como digo, es algo que yo ya hago de forma casi inconsciente, sobre todo con los perros que en principio no presentan problemas de agresividad. Con los perros con una historia de agresividad, o los que no tienen todavía historia, pero presentan indicios de que pueden empezar a escribirla, hago un estudio más detallado.

Para ello, hay que fijarse en varios factores, del perro y de sus dueños:

Del perro:

No, no es lo mismo
El tamaño: más que la raza, el tamaño puede ser el punto que marca la diferencia entre un perro peligroso o no tanto. No sólo hay que fijarse en el tamaño "total" del perro, sino en el tamaño de mandíbula, y la fortaleza de ésta. No es lo mismo un teckel de 10 kg que un caniche, por ejemplo. Aunque pesen lo mismo, la boca del teckel tiene una capacidad de mordida mucho mayor. Obviamente, si el perro pasa de los 25kg, da igual la mandíbula que tenga, cuando mayor sea el perro, peores serán las consecuencias de un mordisco. No sólo por el mordisco en sí, sino que cuanto más grande el perro, más alto morderá, y cuanto más alta la herida, normalmente más grave es.

El carácter del perro: Esto lo valoro teniendo en cuenta la raza del perro, y el carácter descrito por los dueños, junto con lo que veo yo en la consulta. Hay que valorar la tenacidad del perro, si responde rápidamente a ligeras amenazas... Sobre todo, la tolerancia a la frustración y el grado de reactividad al contacto físico. Cuanta menos paciencia tenga el perro y menos le guste el contacto físico, mayor probabilidad de que vuelva a morder.

No a todos los perros les gusta el contacto físico
La impulsividad: es el tiempo que tarda el perro desde que se le presenta el estímulo hasta que reacciona agresivamente, y la intensidad de ésta reacción. Hay perros que tardan diez segundos desde que te enfrentas a ellos y te muerden (miran fijamente, gruñen, enseñan los dientes, muerden al aire... y si persistes al final muerden). En cambio, otro perro en la misma situación puede morder sin hacer todo ese recorrido de amenazas. En este caso se habla de que la agresión se ha "instrumentalizado", porque el perro normalmente ha aprendido a saltarse todas las amenazas (porque no le han funcionado en el pasado) y pasa directamente a la acción. Estos perros son los más peligrosos, porque su control es más difícil, ya que no hay tiempo de reacción para el que recibe el ataque.

El tipo de agresividad: si el perro muestra una agresividad defensiva, porque tiene miedo de determinadas situaciones, y su respuesta es morder. O por el contrario, es un perro seguro de sí mismo que amenaza o ataca como forma de controlar su medio ambiente. También hay que tener en cuenta el tipo de mordisco, si es uno o múltiple, si sólo roza, si hace morados, si rompe la piel... y la historia, cuántas veces ha mordido y en cuanto tiempo.


El número de desencadenantes: si el perro se muestra agresivo sólo en situaciones muy concretas, tipo "es que al cartero no lo puede ver" o "podemos hacerle de todo menos mirarle las orejas". O al contrario, al preguntar te encuentras con una lista interminable tipo "no, si es muy bueno, sólo que si le tocas las patas, le bajas del sofá, intentas bañarle, o ponerle la correa, pues intenta morder. Y ya ha mordido a tres vecinos, pero es que le miraron mal" ... Estos casos son más difíciles de tratar ...

De los dueños:

Edad, estado de salud y número: cuantos menos propietarios, más jóvenes y de mejor salud, más tratable será el perro. Los dueños jóvenes pueden reaccionar más rápido y quitarse del peligro, y las heridas, si las llega a haber, cicatrizan mejor y más rápido. Si hay gente enferma en casa, o anciana, las consecuencias de un ataque pueden ser mucho más graves. Cuantos más dueños, más difícil es cumplir con los objetivos de las terapias, con las reglas de conducta en casa, y más complicado es el tratamiento. También hay que tener en cuenta el tamaño o fuerza del perro en comparación con la del dueño o dueños.

Muy buen perro hay que ser para aguantar esto
Niños: Suele ser lo que más determina la peligrosidad del perro. La mayor parte de las agresiones con peores consecuencias se producen a los niños que conviven con el perro. Para mí, muchas veces significan la diferencia entre el "podemos intentarlo" y el "no creo que se pueda tolerar el riesgo". Yo los divido en dos tramos de edad. Aproximadamente, menores o mayores de 7 años. Con los mayores, se les puede implicar en la terapia, y más o menos educar, para que el riesgo sea menor. Digo más o menos. Con los más pequeños... o el caso se ve fácil y claro, o no se puede uno arriesgar. Los niños tan pequeñitos no pueden aprender a tratar al perro de forma especial, gritan, manotean, se agarran del pelo... una pesadilla para un perro con problemas.

Disposición: lo que el propietario está dispuesto a hacer por el perro. Seguir unas normas, una educación, la terapia, si es necesario dar medicación dársela... Hay dueños que llegarían al fin del mundo por su perro, pero otros no tienen tiempo, o capacidad o ganas, y esto hay que tenerlo en cuenta.

Capacidad de control: si el dueño puede controlar al perro en situaciones problemáticas. Si el perro sólo es agresivo con determinadas visitas, y ese ratito puede estar tranquilo en el jardín, o en una habitación, pues es una agresividad controlable. Si el dueño puede ponerle un bozal, a usar un collar de cabezada o está dispuesto a no soltarlo de la correa porque el perro ya ha mordido a otros perros.
Collar de cabezada, o halti
Todas estas cosas son las que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un plan de tratamiento para cada perro. O de decidir que no hay plan de tratamiento, que el riesgo es excesivo. No existen fórmulas matemáticas, sólo el sentido común, poner en la balanza los factores y decidir. A veces es muy fácil, a veces es dificilísimo. A veces el dueño tiene las ideas muy claras, y sólo quiere una segunda opinión que corrobore la que él ya tiene.

Pero a veces los dueños no se dan cuenta del peligro que tienen conviviendo con ellos, en su propia casa. Entonces les explico esta lista, y les cuento qué características de su perro, de su casa, de su familia, son las que me preocupan más. Los farolillos rojos. Porque yo, acaba la sesión, y me voy a mi casa. El riesgo de vivir con un perro agresivo es algo a lo que yo no me voy a enfrentar. La decisión final siempre tiene que tomarla la familia, que es la que se arriesga.

Porque los perros muerden.
Y la agresividad se controla, pero no se cura.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es