Pollito cumplió ayer dos añitos y medio. No sé qué escribir que no suene a topicazo tipo que-rápido-pasa-el-tiempo-parece-que-fue-ayer....
Pero es que es verdad, en un parpadeo lento, de esos que doy hoy que no he dormido nada, y ¡ale! dos años y medio. Me llegan a decir que llegaría este día y la niña seguiría sin dormir toda la noche y a) no los creería ni media palabra (inocente que era una) o b) me hubiera dado un telele. Pero como con casi todo en la vida, vas un día tras otro, los días se van fundiendo rápidamente, y aterrizas una mañana de domingo con una niña de dos años y medio en brazos. Os cuento cómo vamos.
Sueño (o falta de...)
Sinceramente, todo sea dicho, vamos mucho mejor. Es verdad que como ayer tenía que haber escrito esta entrada, se gafó el asunto, y Pollito ha dado una noche toledana (tres despertares con llantina). Pero la verdad es que es la primera vez que se despierta antes de las 7 en unos diez días, llevaba una racha de récord. A ver si la retomamos, que nos iba la vida mucho mejor. Eso sí, acompaña las más horas de sueño con unas rutinas de ir a dormir un poco puñeteras, que con eso del sol no hay forma de acostarla pronto, ni de poder dormirla sin tener algún follón. Que si quiero leche, que si no la quiero. Que si pis, que caca, que agua, que un cuento, que dos, que otra nana... Intenta extender el rato previo a dormir hasta el infinito y más allá. Pero bueno, compensa con que las siestas se sube ella a la cama, le das un besito y se duerme. Dos horas y pico, sin decir ni mu. Así de fácil. Ya podría aplicarlo a las noches también, ya...
Locomotricidad
Im-presionante. En dos palabras. Salta, corre, trepa... lo de trepar ha mejorado espectacularmente en los últimos días, y ya se sube por las cuerdas de los parques infantiles que parece un monito-tití. Iba a poner mandrilillo, pero de tamaño no encajaba. También ha aprendido a subirse sola a los columpios "de mayores", y darse impulso. Y poco a poco, echa los pies adelante y atrás, para darse más fuerte. Y ya sube y baja escaleras un pie detrás del otro. Y le está pillando al truco al patinete, que da gusto. Vamos, que sigue en plan lagartijilla, sin parar quieta un minuto.
Comida
En esto también hemos mejorado. Sigue comiendo de todo, y ya come unas raciones más o menos decentes. En realidad, más que aumentar la comida, lo que ha hecho es modificarla. Antes tomaba más leche y menos comida "de verdad". Ahora desayuna cereales y ya no quiere biberón por la noche tampoco, hay que darle la leche en vaso. Menos leche, más de otras cosas.
Crecimiento
En esto seguimos igual. Percentil 3 en altura y peso, a veces un pelín por arriba, a veces un pelín por abajo, dependiendo de si la pesan/miden en la pediatra, en Endocrino o en Digestivo. O en Alergia. Porque estamos que no paramos, nos tienen como a una patata caliente. La pediatra nos recomienda que vayamos a Alergia por las ronchas cuando toma lentejas. Pruebas. Pelín positivo. Eso sí, la médico es celíaca ella misma (y recién diagnosticada hace un par de años) y después de mirar a la niña nos dice que nos manda a Digestivo. Nos lleva de la mano y todo. Literal. Un amor. En Digestivo, después de unas pruebas y unas medidas, nos mandan a Endocrino, porque tiene menos altura que peso. En Endocrino, nos dicen que no, que tiene menos peso que altura, y que sigamos con las pruebas digestivas... Ufffff... y mientras tanto, la tenemos a la pobre con laxantes, porque si no, no iría al baño. Y su tripilla hinchada, y sus gases.... Llorando un poco hemos conseguido que le hagan ya la prueba genética de la celiaquía, y esperando estamos.
Habla
Por los codos. Estamos en esa fase en la que todos los verbos son regulares, y si no le suena, se los inventa. Todo sea por no parar de hablar. Eso sí, la entendemos Guardabosques y yo, y a veces ni eso. Pero ya la familia va pillando cosas, no sé si porque comienzan a entender el "pollitil" o porque poco a poco pronuncia mejor. Pero vamos, las frases ya son originales suyas, con sujetos, predicados y todo lo que haga falta. Si le añadimos que de vez en cuando te suelta la palabra en español y luego en inglés (que entre la guardería, Pocoyó y Dora, esta niña acaba bilingüe) el resultado es que andamos riéndonos por las esquinas. También ha decidido aprender a leer/escribir y nos tiene todo el rato escribiendo palabras y deletreándolas. Luego intenta escribirlas ella, o pinta al lado lo que representa la palabra. Flipando andamos.
Imaginación
Despegando a toda máquina. Su abuela paterna le regaló un set de cocinitas, con ollitas, platitos, tacitas... todo monísimo. Y se toma unos cafés con nosotros que no veas. También ha empezado a contarle sus cosas a los muñecos, y a personalizarlos. Y se desvive con la tele. Con Dora no para de hablar, de hacer los gestos, bailar, chillarle a la pantalla... Interacción total.
Autonomía
Hace ya un montón de cosas "yo solita". Comer ya lo hacía desde hace mucho, con cuchara o tenedor. Pero es que ya se sube al escabel y se lava los dientes, la cara y las manos. Se viste y se desviste sola (menos los calcetines, que se le resisten, y la diferencia pie derecho/izquierdo, lo demás lo tiene controlado). En el baño se enjabona, y ya no llora cuando la lavas el pelo ("sierro los ojos ¿vale?"). Se va solita al orinal, cierra la puerta (increíble, en una casa en donde los baños no tienen cerrojo, y nadie las cierra), y se limpia solita con papel. También se sube al coche trepando, se sienta en su silla, y chilla si no le abrochas el cinturón (o no te lo abrochas tú...). Lo de guardar-y-recoger lo llevamos un poco peor, pero poquito a poco, poquito a poco.
Amigos
Vamos mejorando también. Hace unos meses, después de un empujón les cogió miedo, y hemos pasado una temporada durilla. Pero poco a poco se ha ido integrando, y ya tiene varios amigos con los que se lleva mejor. Todavía no hace juego en común, pero por lo menos les presta más atención y dice que son sus amigos, y que la quieren mucho. Con muchos de ellos pasará el año que viene al cole, así que el cambio no creo que sea tan difícil.
Vamos, que no es que sea mi niña, pero está monísima. Añádele que está mucho más mimosa de lo que era antes, que pide "upa" y abrazos "de oso" y que te da besitos cuando te haces daño (el "perdona mamá" con besito más mono del mundo), es que me la como a cada minuto.
Cada vez que pienso que en septiembre va al cole, es que no me lo creo.
¡Pero-cómo-pasa-el-tiempo!
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es










