lunes, 18 de junio de 2012

2 años y medio


Pollito cumplió ayer dos añitos y medio. No sé qué escribir que no suene a topicazo tipo que-rápido-pasa-el-tiempo-parece-que-fue-ayer....

Pero es que es verdad, en un parpadeo lento, de esos que doy hoy que no he dormido nada, y ¡ale! dos años y medio. Me llegan a decir que llegaría este día y la niña seguiría sin dormir toda la noche y a) no los creería ni media palabra (inocente que era una) o b) me hubiera dado un telele. Pero como con casi todo en la vida, vas un día tras otro, los días se van fundiendo rápidamente, y aterrizas una mañana de domingo con una niña de dos años y medio en brazos. Os cuento cómo vamos.

Sueño (o falta de...)
Sinceramente, todo sea dicho, vamos mucho mejor. Es verdad que como ayer tenía que haber escrito esta entrada, se gafó el asunto, y Pollito ha dado una noche toledana (tres despertares con llantina). Pero la verdad es que es la primera vez que se despierta antes de las 7 en unos diez días, llevaba una racha de récord. A ver si la retomamos, que nos iba la vida mucho mejor. Eso sí, acompaña las más horas de sueño con unas rutinas de ir a dormir un poco puñeteras, que con eso del sol no hay forma de acostarla pronto, ni de poder dormirla sin tener algún follón. Que si quiero leche, que si no la quiero. Que si pis, que caca, que agua, que un cuento, que dos, que otra nana... Intenta extender el rato previo a dormir hasta el infinito y más allá. Pero bueno, compensa con que las siestas se sube ella a la cama, le das un besito y se duerme. Dos horas y pico, sin decir ni mu. Así de fácil. Ya podría aplicarlo a las noches también, ya...



Locomotricidad
Im-presionante. En dos palabras. Salta, corre, trepa... lo de trepar ha mejorado espectacularmente en los últimos días, y ya se sube por las cuerdas de los parques infantiles que parece un monito-tití. Iba a poner mandrilillo, pero de tamaño no encajaba. También ha aprendido a subirse sola a los columpios "de mayores", y darse impulso. Y poco a poco, echa los pies adelante y atrás, para darse más fuerte. Y ya sube y baja escaleras un pie detrás del otro. Y le está pillando al truco al patinete, que da gusto. Vamos, que sigue en plan lagartijilla, sin parar quieta un minuto.

Comida
En esto también hemos mejorado. Sigue comiendo de todo, y ya come unas raciones más o menos decentes. En realidad, más que aumentar la comida, lo que ha hecho es modificarla. Antes tomaba más leche y menos comida "de verdad". Ahora desayuna cereales y ya no quiere biberón por la noche tampoco, hay que darle la leche en vaso. Menos leche, más de otras cosas.

Crecimiento
En esto seguimos igual. Percentil 3 en altura y peso, a veces un pelín por arriba, a veces un pelín por abajo, dependiendo de si la pesan/miden en la pediatra, en Endocrino o en Digestivo. O en Alergia. Porque estamos que no paramos, nos tienen como a una patata caliente. La pediatra nos recomienda que vayamos a Alergia por las ronchas cuando toma lentejas. Pruebas. Pelín positivo. Eso sí, la médico es celíaca ella misma (y recién diagnosticada hace un par de años) y después de mirar a la niña nos dice que nos manda a Digestivo. Nos lleva de la mano y todo. Literal. Un amor. En Digestivo, después de unas pruebas y unas medidas, nos mandan a Endocrino, porque tiene menos altura que peso. En Endocrino, nos dicen que no, que tiene menos peso que altura, y que sigamos con las pruebas digestivas... Ufffff... y mientras tanto, la tenemos a la pobre con laxantes, porque si no, no iría al baño. Y su tripilla hinchada, y sus gases.... Llorando un poco hemos conseguido que le hagan ya la prueba genética de la celiaquía, y esperando estamos.



Habla
Por los codos. Estamos en esa fase en la que todos los verbos son regulares, y si no le suena, se los inventa. Todo sea por no parar de hablar. Eso sí, la entendemos Guardabosques y yo, y a veces ni eso. Pero ya la familia va pillando cosas, no sé si porque comienzan a entender el "pollitil" o porque poco a poco pronuncia mejor. Pero vamos, las frases ya son originales suyas, con sujetos, predicados y todo lo que haga falta. Si le añadimos que de vez en cuando te suelta la palabra en español y luego en inglés (que entre la guardería, Pocoyó y Dora, esta niña acaba bilingüe) el resultado es que andamos riéndonos por las esquinas. También ha decidido aprender a leer/escribir y nos tiene todo el rato escribiendo palabras y deletreándolas. Luego intenta escribirlas ella, o pinta al lado lo que representa la palabra. Flipando andamos.

Imaginación
Despegando a toda máquina. Su abuela paterna le regaló un set de cocinitas, con ollitas, platitos, tacitas... todo monísimo. Y se toma unos cafés con nosotros que no veas. También ha empezado a contarle sus cosas a los muñecos, y a personalizarlos. Y se desvive con la tele. Con Dora no para de hablar, de hacer los gestos, bailar, chillarle a la pantalla... Interacción total.


Autonomía
Hace ya un montón de cosas "yo solita". Comer ya lo hacía desde hace mucho, con cuchara o tenedor. Pero es que ya se sube al escabel y se lava los dientes, la cara y las manos. Se viste y se desviste sola (menos los calcetines, que se le resisten, y la diferencia pie derecho/izquierdo, lo demás lo tiene controlado). En el baño se enjabona, y ya no llora cuando la lavas el pelo ("sierro los ojos ¿vale?"). Se va solita al orinal, cierra la puerta (increíble, en una casa en donde los baños no tienen cerrojo, y nadie las cierra), y se limpia solita con papel. También se sube al coche trepando, se sienta en su silla, y chilla si no le abrochas el cinturón (o  no te lo abrochas tú...). Lo de guardar-y-recoger lo llevamos un poco peor, pero poquito a poco, poquito a poco.

Amigos
Vamos mejorando también. Hace unos meses, después de un empujón les cogió miedo, y hemos pasado una temporada durilla. Pero poco a poco se ha ido integrando, y ya tiene varios amigos con los que se lleva mejor. Todavía no hace juego en común, pero por lo menos les presta más atención y dice que son sus amigos, y que la quieren mucho. Con muchos de ellos pasará el año que viene al cole, así que el cambio no creo que sea tan difícil.

Vamos, que no es que sea mi niña, pero está monísima. Añádele que está mucho más mimosa de lo que era antes, que pide "upa" y abrazos "de oso" y que te da besitos cuando te haces daño (el "perdona mamá" con besito más mono del mundo), es que me la como a cada minuto.

Cada vez que pienso que en septiembre va al cole, es que no me lo creo.
¡Pero-cómo-pasa-el-tiempo!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 12 de junio de 2012

Señales de calma (II): qué son y qué no son


Escribo esta entrada porque he visto, por los comentarios en el primer post de "señales de calma" que había cosas que no habían quedado claras. Recomiendo leer primero este primer post para una descripción detallada de las señales de calma de los perros, y luego volver a éste.

Las señales de calma son gestos que utilizan los animales para minimizar o evitar un conflicto. Cuando un perro se siente amenazado, puede utilizar uno de estos gestos, para intentar calmar al adversario. También lo utilizan los individuos agresores, por ejemplo durante los displays de dominancia, cuando se les "va de las manos" y el dominado comienza a dar signos de ir a pasar a la agresión defensiva.

Los perros utilizan el mismo lenguaje que utilizan con otros perros para comunicarse con nosotros. Es el único que saben... lo que no quiere decir que nosotros siempre les entendamos. Cuando el receptor muestra señales de no entender el mensaje, el perro multiplica los gestos, emite varios a la vez o los exagera.


Otra cosa que hay que tener en cuenta es que estos gestos no siempre son señales de calma. Las señales comunicativas han evolucionado desde gestos automáticos, a veces reflejos, que se forman debido a un estado de ánimo, emocional, del animal. Por ejemplo, chuparse la nariz. Cuando estamos nerviosos, una cosa que ocurre es que se nos seca la boca. A los perros también les pasa. Entonces, con la lengua, se chupan los belfos o la nariz (que en ellos también es una mucosa). Cuando un perro amenaza a otro, el amenazado se pone nervioso. Y se chupa la nariz. El amenazador verá que está nervioso, y bajará la intensidad del ataque. Ha nacido una señal de calma.

Muchas de las señales de calma son, en realidad, gestos de nerviosismo, de desplazamiento (gestos que realizamos para desviar nuestra atención de un conflicto, como nuestro morderse las uñas) o gestos infantiles. Por eso, no siempre un gesto usado como señal de calma es una señal de calma.


Bostezar puede ser una señal de calma. Si miras fijo a tu perro, y tu perro bosteza, estará intentando calmarte. Pero si tu perro está tranquilamente tumbado al sol, y bosteza, lo que tiene es sueño.

Si te acercas a hacerle una foto, lo más probable es que guiñe los ojos, y gire la cabeza hacia un lado. Esto es una señal de calma (por eso es tan difícil hacerle una foto a un perro de frente, las cámaras les incomodan mucho). Pero este gesto también lo hará cuando salga de casa al patio iluminado, y no será señal de calma, sino de deslumbramiento.


Si tu perro se rasca, puede ser una señal de calma, si justo antes le has regañado, o lo has dado un tirón a su correa. Pero puede ser que tenga pulgas...


Y así con todas. Lo que quiero aclarar es que las señales de calma son señales secundarias, son gestos que el perro hace de forma natural en otros contextos, pero que cuando el contexto es social, se convierten en señales rituales de apaciguamiento.

Algunos perros no saben que estos gestos pueden usarse como señales de calma. La mayoría son animales que no han tenido una buena socialización de cachorros, que han estado poco expuestos a otros perros cuando eran jóvenes. Y no han aprendido a utilizarlas bien.

En otro post explicaré cómo podemos "enseñar" a los perros a utilizar estas señales, y cómo utilizarlas en nuestro provecho.

Bibliografía:

vía Pacifying Behavior—Origin, Function and Evolution, Roger Abrantes


Abrantes, R. 1997. Dog Language. Wakan Tanka Publishers.

Coppinger, R. and Coppinger, L. 2001. Dogs: a Startling New Understanding of Canine Origin, Behavior and Evolution. Scribner.

Fox, M. 1972. Behaviour of Wolves, Dogs, and Related Canids. Harper and Row.

Gazzano, A., Mariti, C., Papi, F., Falaschi, C., Foti, S., & Ducci, M. 2010. Are domestic dogs able to calm conspecifics by using visual communication? Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 28-29.


Mariti, C., Papi, F., Ducci, M., Sighieri, C., Martelli, F., & Gazzano, A. 2010. Domestic dogs display calming signals more frequently towards unfamiliar rather than familiar dogs. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 62-63.



Mech. L. D. and Boitani, L. 2003. Wolves: Behavior, Ecology, and Conservation. University of Chicago Press.

Rugaas, T. 2005. On talking terms with dogs: calming signals. Dogwise Publishing.

Scott, J. P. and Fuller, J. L. 1998. Genetics and the Social Behavior of the Dog. University of Chicago Press.






Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

sábado, 9 de junio de 2012

Sin gluten en la playa, más bien difícil

Puff, esta semana ha sido agotadora.

Entre el no dormir (la niña ha sido volver a casa, y volver a sus rutinas de no-sueño), las observaciones de la tesis, el trabajo por las tardes (que por fin se anima, que estamos en temporada alta) y el trabajo que me da mi "geriátrico" perruno (Marco esta vez, que está el pobrecillo artrítico perdido). No he parado, la verdad.

Pero lo prometido es deuda, os cuento cómo se puede comer sin gluten estando de vacaciones.

Pues... no se puede. Vale, se puede si:
a) Alquilas como nosotros un bungalow o un apartamento, y cocinas tú. Pero claro, si tienes que comprar, cocinar y limpiar luego, tantas vacaciones no son...
b) Buscas un sitio en donde haya varios restaurantes sin gluten, que esté cerca de la playa. ¿Existe? Tenemos otra semana libre más adelante, se admiten sugerencias.
c) Te gastas un pastón, y comes a diario de Parador, o de restaurante sin gluten (vamos, todos los días en el mismo sitio). Aburrido, y descartado, por el dineral.
d) Vas a restaurantes normales, a poder ser de menú, te explicas como puedes, te entienden de aquella manera (sobre todo porque a veces cuesta que te "entiendan", la mayoría no habla el idioma, siquiera), y te arriesgas...

Nosotros hemos estado con la opción A, C y D, un poco entremezcladas.

Los primeros días estuvimos en el bungalow del cámping de Bolnuevo, en Mazarrón, Murcia.
Desayunábamos y cenábamos en el bungalow. La comida la hacíamos en la playa, pero entre verduritas y pescadito a la plancha, pues bien. Los helados ya están casi todos marcados (Aleluya!) así que por lo menos el postre lo tenía asegurado.

En la playa, los horarios de Pollito no son problemas, nos uníamos a los jubilados alemanes, y punto.

Pero en Jávea... os cuento los problemas de intendencia, y cómo nos fue en general.

El Parador de Jávea:


El Parador de Jávea, muy bien puesto
Tiene, como todos los Paradores Nacionales, asesoramiento de F.A.C.E.
El Hotel en sí está muy bien, está situado a pie de playa, con unas vistas impresionantes. Las habitaciones son amplias y cómodas... un lujo. Ahora los peros...

El desayuno: es de buffet. A mí los buffets de desayuno siempre me han parecido un timo, porque son caros (13€, lo mismo que un menú del día), y para lo que yo desayuno... no compensa. Que no digo que no fuera bueno. Tenías para elegir unos seis zumos, uno de ellos de naranja exprimido. Varios yogures, fruta variada, mermeladas, embutidos, salmón, quesos... por no mencionar los huevos, el bacon, las salchichas... y un surtido de bollos y panes (con gluten) completísimos y con una pinta estupenda. ¿Y para los celíacos? Puedes comer casi de todo, con la excepción de algunos de los embutidos, algunos huevos, y las cosas que evidentemente, no puedes comer, como panes, bollos, migas... Los productos específicos sin gluten... ufffff... A ver, variados más o menos son. Hay dos clases de cereales (cornflakes y arroz inflado con chocolate), una barrita de pan, unas tostaditas y una magdalenas, todo marca Espsilon. Y mermeladas (¿?). Pero la variedad no da calidad. El pan está tieso como la mojama, y las magdalenas, también. Por lo menos, si lo pides, se lo llevan a tostar, y así está algo más pasable. Pero no es una marca que yo me vaya a comprar en casa. Y claro, te cobran lo que te cobran por un Nesquik/café y una barrita dura de pan con embutido... y da rabia.

Las vistas desde la habitación, una maravilla
La comida: tienen un pequeño menú especial para celíacos, pero es carito, casi 40€. Nosotros al final no comimos ningún día en el restaurante, así que no os puedo decir, pero normalmente en los paradores se come muy bien, celíaco o no.

Otros restaurantes:

La pláya Jávea está llena de restaurantes. Todo el paseo marítimo, de arriba a abajo. Eso sí, sin gluten, ni uno. Me harté de contarle mi vida a los camareros, y que no se enteraran de la mitad. ¿Por qué tiene que ser tan difícil? Al final, mucho filete a la plancha, muchas verduras, y muchas dudas, la verdad. No voy a hablar específicamente de ninguno, porque de ninguno me llevé una impresión como para recomendarlo a otros celíacos. Lo que sí os puedo decir es que desde la última vez que estuve aquí, se han modernizado y vuelto como más de lujo. Antes eran más familiares.


El que sigue siendo más cómodo, sobre todo para ir con niños, es el "Café Viena-Wien", que tiene una amplia carta, con menús infantiles, y bastante bien de precio. Las raciones son muy generosas. Y si podéis (no sois celíacos), pedir tarta. Recuerdo las tartas de su pastelería como de las mejores que he probado.

Heladería La Jijonenca:




Mención especial para esta heladería. Llevan en Jávea como unos 30 años, pero tienen puntos de venta por todo el país. Son helados artesanos, especializados sobre todo en los helados de turrón (como no podía ser de otra manera, con ese nombre). Tienen una carta con los helados separados por: sin gluten, sin huevo, sin leche. Y tienen como 50 sabores, de los cuales unos 30 son sin gluten. Eso los de a granel, también tienen  polos y envasados. Yo me comí dos de los de a granel (tuve que repetir), los dos buenísimos. Y ¿lo mejor? ¡¡CUCURUCHOS SIN GLUTEN!! No me lo podía creer, hace como cuatro años que no me comía uno. Muy rico, no parecía "sin". Una delicia.

Y esto es lo que os cuento. Supongo que si volvemos a Jávea, intentaremos alquilar apartamento. Sale más barato, y comeré con más tranquilidad...

Y voy a buscar las heladerías de La Jijonenca en Madrid, que creo que hay...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 5 de junio de 2012

Ya de vuelta de la playa

Saltando charcos, como Peppa Pig

¡Ya estoy de vuelta!

¿No os habíais dado cuenta de que no estaba por aquí? Es que soy muy previsora, y dejé un par de posts programados, para que no os aburriérais tanto sin mí... Si alguno ha notado que no le he comentado en su blog, es que hemos intentado una desconexión digital-catódica total. Y casi, casi, lo hemos conseguido...

El plan era una semanita de playa total. Alquilamos un bungalow en el cámping de Bolnuevo, que está a pie de mar, en la costa murciana. Con los problemas de las comidas, se nos ocurrió que podía estar bien, y así podríamos cocinar en casita, y no comernos el coco.

En la playa de Bolnuevo, muy amplia, pero con piedritas
El cámping está bastante bien, tiene todos los servicios, y bastante arbolado. Eso sí, para ir no en temporada alta, que en Julio y Agosto está imposible de gente, calor y polvo.

¡Lo hemos pasado genial!

Pisando "montañas"

Mi idea de playa es tumbarme a la sombra con una novela y la idea de Guardabosques de playa es... no ir, si puede ser. Pero con el Pollito... la cosa cambia. A fenomenal, cambia.

¿Nadando?
Volver a sentir la playa como cuando eras pequeño. Todo novedades, todo alucinante. Rebozarse de arena, saltar las olas, hacer "muñecos de nieve" (Pollito no hace castillos, eso está pasado de moda...).
Nos lo hemos pasado pipa, jugando "a que no me pillas" con el mar, excavando agujeros en la arena, subiendo "montañas", saltando "charcos de barro" como Peppa Pig.

Mamá también se lo ha pasado bien haciendo castillos de arena... son un vicio...


Al Sr. Dinosaurio lo pisaron
antes de pudiera hacer foto














Hemos seguido "horario alemán" para que Pollito no perdiera todas sus rutinas, pero aquí daba igual, porque en la costa en temporada baja casi todo son alemanes jubilados, así que no desentonábamos. Y la niña ¡¡ha dormido!! Qué bien le ha sentado el aire del mar. Morenos no nos  hemos puesto (protección 50 es como llevar camiseta) pero Pollito ha cogido peso, y ha dormido siestas de ¡dos horas y media! Al final la teníamos que despertar, lo nunca visto (ha sido volver a Madrid, y despertarse de nuevo por las noches, claro...).


En fin, habría sido perfecto, de no ser por las obras. Sí, obras. Al cuarto día de cámping, se pusieron a hacer obras al pie del bungalow. Y empezaban a las 8 de la mañana. Y acababan a las 6. Ni despertarse tarde, ni siestas... Huimos.

¿Y adónde vas, si no tienes internet para buscar otro sitio? Pues al único sitio que a mí me sonaba que tenía desayuno sin gluten. El Parador de Jávea. Menos mal que se acercaba la fecha de nuestro aniversario, y que llevamos tres años sin celebrarlo... aprovechamos esta excusa, y nos dimos dos noches de lujo. En el próximo post os cuento qué tal.

Playa del Arenal, Jávea. El Parador es el grande blanco
Jávea (Xábia) es donde yo he pasado la mayoría de mis vacaciones cuando era pequeña. Hacía como 15 años que no había vuelto, y la experiencia ha sido extraña. Por un lado, es como si nada hubiera cambiado. La mayoría de los edificios están igual, y la mayoría de los restaurantes y tiendas del paseo marítimo son las mismas que hace 15 o 30 años. Pero... todo es distinto. Es como si hubieran renovado el pueblo entero. Hay muchísimas casa nuevas y todos (sí, todos) los restaurantes se han renovado. Han hecho obras, renovado las cartas... es raro porque todo es igual... pero diferente. Y como más de lujo. Antes todos los locales eran más tipo familiar, y ahora son todos como más finos. Y los precios también... Pero la verdad es que da gusto ver una zona donde todos los locales están abiertos,  no se vende ninguno, y hay gente y movimiento dentro de los locales. Y eso que era finales de Mayo, que no es temporada alta.

Puesta de sol tras el Mont'Go, Jávea
Bueno, todo muy bonito, muy cuidado y muy limpio, bastante mejor que hace años. Y la playa... es pequeña, pero es muy bonita. Y tiene una arena fina, suavecita suavecita, estupenda para los castillos. Y el agua está limpísima, y tienes un buen trecho hasta que empieza a cubrir. Los primeros diez metros de agua, llega sólo hasta la rodilla, fenomenal si tienes niños pequeños (o para jugar a las palas en el agua).


Bueno, hemos desconectado, nos hemos relajado, y Pollito ha dormido. Tenemos ganas de repetir.

Estupendos toboganes, para trepar y no parar
Por cierto, qué luz más bonita. No podía parar de hacer fotos. ¿Se nota?


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es