viernes, 14 de septiembre de 2012

Hotel Triunfo Jaén ¿apto para celíacos?

Ayer noche volví del congreso, el Congreso de la Sociedad Española de Psicología Comparada, que se celebraba en la Universidad de Jaén. Volví agotada, tanto física como mentalmente.

Mentalmente, porque los congresos siempre están muy cargados de información, y éste además era en inglés, y sobre un tema que me interesa pero me pilla ligeramente fuera de mis conocimientos principales. Así que el esfuerzo de atender a las conferencias ha sido doble, el idioma y el intentar comprender conceptos nuevos a gran velocidad, sobre temas a veces un poco áridos.

Eso sí, he aprendido muchas cosas nuevas, algunas de ellas os las iré contando porque son aplicables a nuestra vida diaria o a la de nuestros perros. Y he conocido a mucha gente maja, entre ellos al grupo de psicología comparada de la Universidad del País Vasco que acabaron "adoptándome" en su grupo, y haciendo que mi estancia haya sido mucho más amena.

Pero a lo que iba. El hotel...

Como todo celíaco, me pasé un día entero investigando los hoteles de Jaén. En ninguno ponía nada de comida apta en su página web, y el único que sí (el Parador) se pasaba de precio. Así que cogí el teléfono, me hice una lista de los que más me interesaban por precio/cercanía a la Universidad, y me puse a llamar.

Hotel Triunfo, Jaén
Cuando llamé al Hotel Triunfo Jaén  me dijeron que no habría ningún problema, que el cocinero conocía el problema de la celiaquía, y que incluso tenían pan especial. Y que el desayuno era tipo buffet y que podía comer casi de todo. El hotel no tenía mala pinta en sí mismo, y aunque está a las afueras, me venía bien para ir en coche y poder descansar después de las sesiones. Además, como iba sola y no conocía a nadie, decidí tomarme las noches libres de vida social, y encerrarme en mi habitación con la novela.

Llegué el martes a última hora de la tarde. Al llegar avisé de que yo era la celiaca esa que había llamado, y me dijeron que ya habían avisado en cocina. Y me fui a cenar.

La camarera, muy maja, salió con una lista de los platos que no podría comer, y me dijo que el resto sí que podía comerlos sin problemas. Elegí un revuelto con setas y queso que tenía una pinta estupenda. Y me trajeron mi pan. Saqué la novela. Me trajeron el plato, y yo, agotada y metida en mi novela, ni me fijé (tonta que es una a veces). Pegue un mordisco, y ¡crujía! ¿EEHHH? Miro el plato, y el revuelto estaba cubierto de láminas de cebolla crujientitas, con un rebozado finísimo. A los lados, picatostes. Y un dibujito hecho con una salsita por los bordes. Demasiado bonito para ser mi cena, pensé.

Ale, a dar la brasa a la camarera. ¿Seguro que este es mi plato? Vuelta del plato a la cocina. Resulta que la camarera no había avisado a la cocina de que el revuelto era para "la celíaca". El revuelto podía tomarlo, pero retocado, no en su manera "normal" de servirlo. Cuando me lo volvieron a traer, no tenía dibujitos, ni cebollita, ni picatostes, ni queso cremoso... ése sí me lo podía comer.

Total, una noche de indigestión, el dedo gordo de la mano hinchado... lo de siempre. Y un cabreo... Pero ¿qué haces? ¿te vas, dejas el hotel, cuando todo lo han hecho con la mejor intención? ¿les das unas clases prácticas de cómo te tienen que dar de comer? Decidí quedarme y andar con mil ojos, y dar la brasa todo lo necesario.

El desayuno: tipo buffet, que para mí son un timo siempre. Ya lo eran cuando podía comer de todo, porque yo con un café o un nesquik y una tostada estoy contenta. Cuando llegué, resulta que no tenían Nesquik, sólo Colacao. Vaya, menos mal que viajo con un tupper lleno (otros llevan tabaco, qué pasa). Y sí, pan tenían. Pero de los embutidos del bufé, sólo podía comer pavo, york y queso. Bollos, pastelitos, cereales, magdalenas... nada. Los patés tampoco. Huevos, me los hacen si los pido, pero los del bufé no, que están con el bacon, y las salchichas, que no  podía tampoco. Y el tomatito estaba en un cuenco, donde todo el mundo metía la misma cuchara. Así que tampoco. Café con pan blandurrio, y aceite, o mantequilla y mermelada.

Vamos, que menos mal que el hotel me lo han pagado, porque si no me habría sentido timada total. Al día siguiente la cena fue mejor, pero el desayuno fue el mismo, claro.

Me da mucha rabia, porque los camareros me trataron fenomenal, el cocinero parecía puesto en el tema, y todos los demás trabajadores también fueron amabilísimos. Pero la cadena de comunicación no funciona, los camareros no tienen ni idea, y desde la dirección del hotel parece que tampoco se mueven para meter algo más de comida apta, por lo menos para el desayuno...

Así que sí, en principio se puede ir pero... con mil ojos...

Universidad de Jaén, acogedora, nueva y bonita
Por cierto, aprovecho para felicitar a la Cafetería de la Universidad de Jaén. Desde la organización del congreso les avisaron, y los platos que no podía comer me los cambiaron por platos aptos, sin ningún problema ni metedura de pan. Sin pan, pero nadie es perfecto.


Para acabar, Pollito ha acabado su semana de adaptación, y ¡éxito total!

Sólo ha llorado un día, y fue al recogerla porque ¡no quería irse del cole!
Para que veáis...


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 10 de septiembre de 2012

Primer día en el cole de mayores


¡Hoy ha sido el primer día de Pollito en el cole de "mayores"!

Lo cuento rapidito, que mañana me voy al congreso, y todavía me quedan un montón de cosas por hacer, como por ejemplo, las maletas...

Pues hoy Pollito ha tenido su primer día de cole de Primaria. Esta semana es especial, porque la hacen de adaptación, así que hoy sólo hemos tenido una hora. Digo "hemos", porque hoy era día especial padres, y hemos estado las dos.

Hemos estado una horita en clase, y sólo con ocho niños más. Mañana irá Pollito sola, con sus ocho compis, y otros ocho de otro grupo. Otra horita. Pasado mañana, ya estarán todos los niños, y pasarán dos horas. Y así, van subiendo los niños y las horas, para que les de tiempo a adaptarse y a conocer a todos los niños de su clase, sin mucho mogollón. Además, los grupos están pensados para que los últimos niños con los que se junta sean con los que coincidió el año pasado en la guarde, y así los primeros días haga amigos nuevos.

Eso es lo bueno de vivir en un pueblo. No sólo se toman las cosas con más calma, sino que muchos de los niños que van al cole son los mismos que ya conoce de la guarde. Una vecina nuestra es profe, la profe de Pollito me conoce de cuando yo hacía medicina general en una clínica de los alrededores... Vamos, que en poquito tiempo conoces a casi todo el mundo. Y eso da muchísima confianza.

¿Y hoy?

Pues nos lo hemos pasado estupendamente. Guardabosques se lo ha tenido que perder, pobre, que tenía que trabajar. Pero Pollito y yo hemos pasado un rato estupendo pintando con rotuladores su bolsa de la agenda. Hemos escrito su nombre, y hemos pintado un sol, la luna, las estrellas, muchas flores, a la gata Mi, a Marco... y varias huellas de manos, para que quede claro de quién es la bolsa.

Todo eso, Pollito sin parar de hablar, que ya es que no tiene freno. Yo he alucinado, porque normalmente es mucho más tímida y le cuesta soltarse, pero hoy en diez minutos ya estaba hablando con algunos niños, con varios papis, con las profes... Me ha dejado a cuadros.

Al cabo de un ratito, se ha dado cuenta de que en un rincón había una mesa con platos, y una cocinita, y para allá que nos hemos ido. Al poquito ya teníamos un montón de niños jugando con nosotras, así que yo me ido retirando lentamente, y ella no se ha dado ni cuenta.

Luego un ratito de patio, a jugar en los columpios y con los triciclos. Y para casa. ¿Para casa?

Pollito no quería saber nada de irse a casa, ella se quería quedar a jugar con las cocinitas... me ha costado un montón, pero al final he conseguido arrancarla de allí, con la promesa de que mañana volvíamos a jugar otro ratito...


Creo que ha sido un éxito.

Veremos mañana, que la soltamos allí solita, para recogerla una hora después. Supongo que no será tan fácil, pero después del día de hoy, lo mismo se queda tan contenta...

Qué mayor está. Con lo pequeña que es... ya sé que todas las madres pensamos lo mismo, pero es que esta niña es MUY pequeña... Que es de finales de diciembre, y en tamaño ha salido a su madre (vamos, bajita y menuda). Era la más pequeña de su clase, y con diferencia. Pero la verdad es que de espabile no anda nada mal, así que no creo que le cueste adaptarse.

Ya os contaré qué tal la experiencia el resto de la semana, porque me la tendrá que contar Guardabosques, que yo no estaré
(snif :'( ).


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 7 de septiembre de 2012

Nos fuimos tres, volvemos cuatro



Bueno, pues ya estamos "de vuelta". De vuelta al mundo 2.0, pues al MundoReal ya volvimos hace más de un mes... pero... todo el follón que tenía yo en julio se multiplicó por tres en agosto. Por tres: el trabajo se duplicó, Pollito acabó la guardería y yo... ¡Embarazadísima!

Bueno, embarazada llevo desde primeros de junio, que eso fue básicamente lo que me hizo dejar de escribir. Este embarazo está siendo bastante duro (incluso más que el anterior) y desde el día 1 he estado con bajadas de tensión a lo bestia, náuseas y vómitos durante todo el día, acidez... Vamos, hecha un trapillo. Añádele la falta de sueño que llevamos ya acumulada... y como que llevo todo el verano al ralentí. Pero bueno, parece que ya, en el cuarto mes, las cosas se van calmando, mi estómago se va asentando, y ya vuelvo a tener ganas de contaros cosas.

Os hago un breve resumen del verano.

Hemos estado en la playita. Una semanita los tres solitos en Valencia, y luego diez días con mis padres en una casa preciosa cerca de Oliva, en Alicante. Tengo un par de sitios estupendos sin gluten para contaros, y varias recetas dulces y saladas, que iré posteando. La niña se lo pasó genial, los abuelos encantados, y yo pude dejarme mimar un poco. Fotos no os puedo enseñar, porque no saqué la cámara de la funda. Ni a eso llegaba.

Agosto lo pasamos aquí.

Pollito ya sin guarde, y preparándola mentalmente para las dos novedades del año: el cole de mayores, y el hermanito/a. Parece que las dos cosas le hacen bastante ilusión, por ahora, aunque de vez en cuando tiene una rabieta unos minutos después de haber estado hablando de alguna de esas dos cosas, así que procesado del todo no lo tiene (como es lógico, por otra parte). Pero llevamos ya tiempo con el "lavado de cerebro" , con cuentos, los dibus de la tele... con cualquier cosa aprovechamos para señalarle que "así será cuando venga el hermanito/a" o "así será en el cole de mayores". Es que a esta niña le gustan los cambios si va prevenida, las sorpresas no le caen nada bien. Bueno, el lunes empieza ya el cole, ya os contaré...

Yo he estado trabajando doble este agosto. Primero, porque ha habido el doble de trabajo. Este año ha estado muy muy flojo, con eso de la crisis. Nadie tiene dinero de sobra, y el tratamiento de un perro que se porta mal queda muy abajo en la lista de prioridades. Los casos que estoy viendo son bastante extremos. Perros agresivos, sobre todo con niños, y ansiedades por separación fuertes (de las que se quejan los vecinos por los ladridos). Ya os iré contando con más detalle, porque hay muchas historias que contar cosas que aprender.

Además hemos tenido residencia de verano. En principio íbamos a tener varios perros, pero por diversos motivos (el más importante mi embarazo) al final sólo nos quedamos con una perrita. Pero menos mal, porque resultó que entró en celo, y la "intendencia" resultó una pesadilla: mi perro enamorado, llorando todo el día. La perrita saltándose cuantas vallas le ponías, y si no venga a ladrar desesperada por reunirse con su "amado". Nunca más.

Los dos enamorados, la foto es con el móvil, así está...
Y mi tercer trabajo, un póster para un congreso. El martes me voy al Congreso Internacional de la Sociedad Española de Psicología Comparada, en Jaén, a presentarlo. En inglés. Glups. Por un lado me apetece, las charlas parecen interesantes, aunque algunas tienen temas algo alejados de mi zona de conocimientos. Pero me voy sola, no conozco a nadie, y aunque he encontrado un hotel en el que me dan de cenar y de desayunar (ya os contaré que tal), a partir de entonces me temo que tendré que sobrevivir a base de lo que pueda cargar en el bolso. Y eso, con el metabolismo de una embarazada de cuatro meses, va a estar complicado.

Bueno, como véis, mi vida sigue siendo un lío... ya os iré contando más cositas del verano, y de lo que se nos viene encima, pero poquito a poquito, cuando consiga ir siendo más persona y organizando más la vida. Supongo que la cosa mejorará en cuanto Pollito comience el cole, pero ya veremos...


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 12 de julio de 2012

No doy pa'más

"El verano ya está aquí"
Por varios motivos, he estado descolgada del "mundo virtual" durante una temporada. Primero fue un repunte de trabajo, luego una gastroenteritis de las burras. Sin tiempo a recomponerme nos fuimos una semana de vacaciones en un sitio perdido de la mano del wi-fi. Y a la vuelta, me esperaba una semana que entre el siguiente repunte de curro (eso me pasa por irme de vacaciones en temporada alta) y unas bajadas de tensión inoportunas me han tenido con la lengua fuera (pero con el estómago de niño en montaña rusa).

Total, que estoy que ya no doy más de mí. La niña lo nota, y está de rabieta en rabieta, y durmiendo las horas de oscuridad, vamos, de 11 a 6 de la mañana. Agotador. Ya le hemos dicho que si tiene ganas de madrugar que madrugue, se levante, haga pis y juegue con sus juguetes, pero a los papis ni pío hasta que suene el despertador. Gracias a eso, llevamos un par de días sintiéndonos más persona.

Pero si la desconexión con la "vida real" está siendo fuerte últimamente, la desconexión con la "vida virtual" ha sido casi completa. No enciendo el ordenador más que para trabajar y para leer el periódico (y de eso me arrepiento cada vez que lo hago...). Así que siento no haberos respondido a vuestros amorosísimos comentarios de la semana pasada, y no haberme pasado por vuestros blogs, pero de verdad que no he podido.

Esta semana seguiré con mogollón de curro, y luego me voy con Pollito y mis papis de "retiro espiritual". Vamos, que nos vamos a la playita, y espero que mi madre se apañe un poco con la niña y yo pueda descansar un poco y entrar en equilibrio con mi tensión y con mi estómago, y podamos hacer las paces entre todos. El "pobre" Guardabosques se queda de Rodríguez, con sentimientos encontrados entre el "qué solito me quedo, os voy a echar mucho de menos" y el "¡genial! una cama de 1.80 para mí sólo y a dormir todita la noche del tirón".

Nos vemos en 10 días, a ver si recargo las pilas, que tengo un montón de posts en la lista de "para escribir", de restaurantes chulos, excursiones y cositas sobre perros.

En el calor del verano es cuando la pereza resulta respetable (Sam Keen)
¡Que descanséis!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es