![]() |
| Dumbo, con la pluma que le "permitía" volar |
Os voy a contar una de las que más me interesó, no sólo por el tema, sino porque planteaba algunas cuestiones éticas un tanto ambiguas. La conferencia, de título "The Illusion of Casualty (la ilusión de la causalidad)" la impartía Helena Matute, catedrática de Psicología Experimental en la Universidad de Deusto.
No voy a resumir la charla entera, pero sí voy a intentar lo que es la ilusión de la causalidad, la ilusión de control y las supersticiones.
Los organismos vivos tienen la habilidad de asociar causas a efectos, y esto es crítico para la supervivencia. Cuando uno puede asociar una causa a una consecuencia concreta, puede comenzar a predecir los efectos de sus propias acciones, y las de las acciones de los demás. Además, esto posibilita al individuo el poder manipular él mismo esas causas, para producir los efectos deseados. Pero esta habilidad no es perfecta. A veces dos sucesos ocurren consecutivamente, sin que el primero sea la causa del segundo. Pero debido a que la habilidad de detectar patrones está muy desarrollada en muchas especies (entre ellas la nuestra), a veces se malinterpretan estos casos, y asumimos que un suceso es causa de otro, aunque no estén de ninguna manera relacionados. Esto se llama ilusión de causalidad.
![]() |
| Amuletos de la suerte ¿y quién no tiene? |
Cuando estas falsas causas preceden a un determinado efecto el suficiente número de veces, comenzamos a tener lo que se llama ilusión de control. Y es que realmente uno cree conocer las causas para un efecto determinado, porque la relación ha ocurrido varias veces. Cuando uno ha hecho seis exámenes con el mismo boli de la suerte, y los ha superado con éxito, el boli queda marcado para siempre. Da igual que al séptimo examen la pifies, y suspendas. Eso ha sido tu culpa, no la del boli... Por eso Dumbo se aferraba a su pluma, convencido de que era lo único que le permitía volar.
El efecto placebo, cuando una pastilla de azúcar hace el mismo efecto que una pastilla de un fármaco, se basa en esta misma ilusión de control. Y es que en muchas ocasiones las enfermedades se curan solas, casi hagamos lo que hagamos. Nuestro cuerpo tiene sus mecanismos de defensa propios. Así que nos tomamos una pastilla, al día siguiente estamos mejor, y nos creemos que ha sido debido a esa pastilla. Nunca podremos saber si esa pastilla fue de verdad lo que produjo nuestra mejoría, porque no podemos tomar la pastilla/y no tomarla a la vez, para comprobar el efecto de cada acción por separado. Pero bueno, para algo sirven las investigaciones médicas, que hacen estudios ciegos justo para evitar este efecto, y comprobar si realmente un fármaco sirve para algo, o no.
La ilusión de control tiene su lado bueno, y su lado malo.
El lado bueno, es que nos da seguridad, confianza, y nos hace más felices. Pensar en que uno es "polvo en el viento", que depende de situaciones externas totalmente fuera de su control, es una forma de vida ciertamente muy desagradable. Mucho mejor creer que tenemos voz y voto en nuestra marcha, que el tener éxito o no depende de nosotros mismos, y no de una sarta de casualidades.
Uno de los síntomas más frecuentes de la depresión se llama "realismo depresivo" y consiste en que las personas deprimidas se dan más cuenta de la falta de unión entre las causas y los efectos, y son más realistas sobre su capacidad de control. Vamos, de su falta de control sobre su propia vida. Esto hace que se sientan más inseguros, más pesimistas, y se prolongue la situación de depresión. Se ha demostrado que este efecto no es a causa de la depresión en sí, sino que la depresión produce una disminución de la actividad general. Al quedarse la persona parada, produce menos causas. Al no causar nada la propia persona, observa que todos los sucesos que le ocurren no son debido a sus acciones, sino que son por las acciones de otros, o por casualidad, y esto ahonda en su malestar. Una de las terapias que se recomiendan para superar la depresión es la de volver a llevar una vida activa. Al aumentar nuestras acciones, aumentamos la ilusión de control, y la sensación de seguridad, y de felicidad, aumenta.
Pero ¿qué pasa si tienes demasiada ilusión de control? Esto ocurre con la gente que es muy impulsiva, que "hace muchas cosas". Se sienten capaces de controlar todo a su alrededor. Esto provoca que asuman conductas de riesgo que pueden llegar a ser muy peligrosas. Por ejemplo, está demostrado que los ludópatas tienen una ilusión de control mayor que la media.
Otro de los inconvenientes de la ilusión de control es que nos hace repetir conductas que en realidad no son positivas, pensando que sí que lo son. Muchos timos relacionados con suplementos alimenticios, pulseritas (¿Os acordáis de la "PowerBalance"?) y otros elementos curativos mágicos se basan en esto.
![]() |
| La famosa PowerBalance, picó medio mundo... |
Dejemos de lado por un momento su eficacia real, que en muchos casos se desconoce (y no por que no la tengan en algunos casos, sino por falta de estudios). Y centrémonos en el efecto que sí que se ha probado que tienen. Un efecto "placebo", que se basa, en la mayoría de los casos, en tener la atención del practicante centrado en el paciente durante una hora, durante la que escucha sus problemas o simplemente le acompaña. Este tiempo de atención, por sí solo, tiene un efecto positivo grandísimo en la persona que lo recibe, tanto como muchas terapias psicológicas tradicionales (y que se basan en este efecto principalmente).
Así que pienso yo ¿realmente es tan malo dejarse "engañar" un poco?
No estoy abocando a nadie a dejar la medicina tradicional y lanzarse a la alternativa. La medicina general tiene soluciones para muchas enfermedades, muchas veces curativas. Pero existen todavía muchas enfermedades que no tienen tratamiento, o cuyo tratamiento tiene unos efectos secundarios durísimos, o cuyo curso es muy crónico. Para estas enfermedades, en muchos casos, los médicos no tienen "nada que hacer", y así te lo indican. ¿Entonces? ¿Te vas a casa, lo asumes, te deprimes? ¿O buscas solución por otro lado?
Y si esa solución que encuentras no es del todo eficaz, pero te hace salir de allí sintiéndote mejor, con más confianza en ti mismo, más ilusión de control, en general más feliz y menos deprimido ¿no eso lo que te están indicando que hagas como tratamiento a la depresión?
Porque yo estoy a favor del efecto placebo. Si con una pastilla de azúcar me siento igual de bien que con la medicina "de verdad", y no tengo efectos secundarios ¿por qué va a ser mala? Porque ¿qué más da que la pluma no sea efectiva, si es lo que me ayuda a volar?
Y es que sí, de ilusión también se vive...
PD: como sufridora de enfermedad crónica y sin tratamiento curativo, he investigado y probado muchas de estas terapias alternativas. Algunas me han funcionado, otras no. Otro día os cuento cuáles. Lo que sí se, es que cuando tengo un arrechucho, me voy para allá. Porque normalmente me hacen el mismo efecto que los antiinflamatorios, pero no dejan el estómago hecho polvo.
Bibliografía:
The Illusion of Casualty. Helena Matute
SEPEX lecture in the 2nd Joint Meeting of the SEPC and the ISCP, Jaén, September 2012
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es







