martes, 30 de octubre de 2012

Ansiedad por separación (I): descripción y síntomas

  ¿Volverá pronto?
Photo © iStockphoto.com/Hedda Gjerpen
La ansiedad por separación es uno de los problemas de comportamiento más frecuentes en los perros. Es uno de los que veo más a menudo, porque sus efectos son plenamente visibles (aunque cuando ocurran el dueño no esté), y son de los más destructivos, y  que más problemas vecinales producen.

La ansiedad por separación se manifiesta cuando un perro se queda solo. Algunos perros no pueden aceptar la situación, y sufren distintos grados de ansiedad. Puede ser desde ligero nerviosismo a un ataque de ansiedad en toda regla.

Pero ¿por qué se produce?

Se produce porque los perros son animales sociables por naturaleza. Si por ellos fuera, no pasarían casi ningún tiempo a solas, o por lo menos fuera de la vista de otro miembro de su familia. Para un perro, quedarse solo 8 horas seguidas es antinatural, y por desgracia es de lo más frecuente.

Si el perro no aprendió de pequeño a quedarse solo, si tuvo problemas de vinculación de cachorro (si fue abandonado en un albergue, o separado de su madre demasiado pronto), o si de adolescente ha tenido una relación de dependencia fuerte con sus dueños (por enfermedad, por ejemplo) es más probable que desarrolle ansiedad por separación. También es más probable en perros que presentan miedos o fobias (a las tormentas o ruidos fuertes, por ejemplo) o que han tenido una socialización escasa. Todos estos perros tienen algo en común. Un vínculo muy fuerte con sus dueños, que ha derivado a una dependencia. Y cuando su objeto de apego, su dueño, se va... el perro sufre un ataque de ansiedad.

Lo que vemos nosotros, al volver a casa, son los efectos de las formas que tiene el perro de intentar mitigar esa ansiedad:

Pueden destrozar eso de una sentada
DogCentral.Info, By Karen Nazor Hill

- Muebles destrozados: la ansiedad puede mitigarse mordiendo o rascando. Nosotros nos mordemos las uñas o la punta de los lápices, o a veces nos rascamos la piel sin darnos cuenta. Los perros hacen lo mismo, solo que su capacidad destructiva es mucho mayor, dado que su mandíbula es mucho más poderosa. Suelen elegir las zonas de la casa en donde sus dueños pasan más tiempo (tienen más olor) como los reposabrazos del sofá, o las almohadas de la cama. Otros intentan esconderse para sentirse recogidos, y hacen agujeros en los cojines de los sofás, por ejemplo. Otros intentan salir de casa, y muerden y arañan los marcos de las puertas, y las paredes o las propias puertas. El morder descarga mucho, y suele ser el síntoma más frecuente y el que causa más problemas, ya que un perro de tamaño medio (15-20kg) puede acabar con un sofá en menos de una semana.

¿He sido yo?
- Orina o heces: los animales, cuando sufrimos estrés o ansiedad agudos, tenemos incontinencia. Los esfínteres se relajan, y nos hacemos pis o caca. Cuántas veces habré ido al baño justo antes de un examen.... montones. El perro no está ensuciando la casa para vengarse, simplemente es que no se puede contener. La orina suele ser un gran charco (los machos ni marcan en este momento) y las heces muchas veces son en forma de diarrea.

- Vocalizaciones: Esto no lo suelen notar los dueños, pero los vecinos suelen quejarse y aquí es donde se enteran. Los perros pueden aullar, gemir, ladrar... Hay algunos que lo hacen rítmicamente, todo el rato, durante horas. Otros tienen picos de ladridos, paran un rato, vuelven a ladrar... Lo que sea para intentar reunir a la "manada".

Algunos perros se chupan hasta el hueso
- Autolamido: Los perros también pueden lamerse o morderse para liberar la ansiedad. Muchas veces el dueño no lo ve, otras nota zona de pelaje húmedas o coloreadas de un tono rojizo (la saliva, al oxidarse, tiñe el pelo de rojo). Algunos llegan a hacerse heridas graves. El autolamido suele ser síntoma de ansiedad crónica, y es una de las manifestaciones más difíciles de eliminar, y que más problemas da al propio perro, pudiendo llegar a convertirse en un trastorno obsesivo-compulsivo. Tuve una vez una perrita que no se chupaba, pero babeaba tanto que cuando llegaban los dueños a casa estaba bañada en su propia saliva. Tenían que secarla con un secador.

- Deambulación: Muchos perros andan o trotan sin parar por casa, sin descansar en todo el día. Como si fueran leones encerrados en una jaula de zoo. Esto no suele notarse, a no ser que se trepen a las mesas y tiren cosas, o se les grabe en vídeo.

No parar quieto también es signo de ansiedad
Todas estas manifestaciones son los síntomas, no el problema en sí, y quiero que esto quede claro. El problema es la ansiedad al quedarse solo, y si no tratamos esa ansiedad, el síntoma no desaparecerá. Hay veces que podemos controlar alguna de las actividades más peligrosas, pero el perro elegirá otra forma de descargar la ansiedad, que a lo mejor es peor que la que tenía antes. Por ejemplo, he tenido algún cliente que puso un collar de descarga a un perro con ansiedad. El perro dejó de ladrar, pero comenzó a chuparse las patas. Un dueño decidió encerrar al perro en una jaulita, para evitar que le destrozara el sofá. Cuando volvió, se encontró la habitación llena de sangre, pues el perro se había arrancado dos uñas al intentar escapar de la jaula.

Hasta que no tratamos la ansiedad, los síntomas no desaparecerán. Lo que sí podemos es canalizar las manifestaciones hacia comportamientos menos destructivos o preocupantes. Esto lo hacemos normalmente dejando juguetes interactivos, tipo kong o similar, rellenos con comida. Así el perro se entretendrá destrozando o mordiendo cosas que no nos molesta que muerda, y descarga su ansiedad de forma no peligrosa. Aunque hay que tener en cuenta que algunos perros no son capaces de comer cuando sus dueños no están, debido a la ansiedad.

¿Cómo tratamos a estos perros? Una pinceladita, que está saliendo una entrada muy larga, dedicaré el próximo post a ello:

Aprender a relajarse junto al dueño es importante
- Reestructuramos el vínculo social con sus dueños. No rompemos el vínculo, lo que sería contraproducente, pero ayudamos a organizarlo y que el perro gane la suficiente confianza en sí mismo como para poder quedarse solo.

- Establecemos rutinas: para que el perro tenga sensación de control sobre su ambiente, sepa qué esperar.

- Aumentamos los juegos y la obediencia: para fomentar un vínculo positivo con su dueño, mientras cansamos física y psicológicamente al perro.

- Desensibilizamos las ausencias: enseñamos al perro a quedarse solo de una forma relajada y positiva.

- ¿Medicamos?: Dependiendo de la gravedad del caso, para evitar que el perro sufra durante el tiempo que dura el tratamiento. A veces no es necesario, a veces es imprescindible.

El tratamiento suele ser largo (de 3 meses a un año, dependiendo de la gravedad) pero el pronóstico es bueno. El 80% de los perros no vuelve a tener episodios de ansiedad, y el resto los tienen ante cambios en sus rutinas, y en todo caso mucho más manejables que al principio. Sí que hay algunos casos, sobre todo en perros mayores, que pueden requerir un tratamiento de mantenimiento casi de por vida, pero son los menos.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 28 de octubre de 2012

Lo que cunde una hora de más

En qué estaría pensando, qué peligro 
 "Así tenemos una hora de más para dormir", era lo que pensábamos antes, cada vez que tocaba cambio de hora.

Ja. Dormir, que ilusos, pero ¿qué es eso?

Para que os hagáis a la idea, os cuento todo lo que hemos hecho hoy. Porque cuando madrugas en domingo la cosa cunde, pero lo de hoy...

6:00: el reloj interno de Pollito dice que son las 7, y que toca levantarse. La oímos ir al baño con su linterna y trastear. Guardabosques se levanta, le dice que es de noche y que puede elegir entre volver a dormir en su cama o en la nuestra. Pollito dice que en la suya. Menos mal que esta noche ha dormido sin despertarse que si no...

6:10: Pollito enciende la luz de su habitación. Grita que quiere ir a la cama con papá y mamá. Para dentro.

6:40: Hartos de que nos trepen y nos cuenten cositas al oído (que sí, que muy mona...) la mandamos a jugar al salón. Y que se lleve a Tosca con ella. Y que se ponga los cereales, si quiere.

7:10: "Quiero un colacao"... (en mi casa se sigue llamando colacao al nesquik, aunque hace ya más de veinte años que hice el cambio, y ahora claro, colacao no entra en casa). Guardabosques, que es un sol, se levanta,  le prepara un vaso de leche y se vuelve para la cama a remolonear conmigo un rato. Aprovecha y le pone a Dora en la tele.


7:40: "¡Esto ya no me gusta!". Dora se ha acabado. Pues habrá que levantarse... Desayunamos, compartimos tostadas y nos hacemos unos mimos. Nos duchamos, nos vestimos y Guardabosques se afeita (¡Aleluya!) porque vamos a comer con la Abuela (su madre).

8:30: Mensaje de móvil. La Abuela se encuentra mal, hoy no sale a ningún sitio y  prefiere no tener visitas. Ale, a cambiar de plan. Jugamos un rato y yo busco una receta de pan para hacer. Decido probar uno de los "panes bauleros", a ver qué tal me sale. Ya que estoy, me apunto la receta de los gofres, a ver si tengo un rato.

10:00: Ya estamos cansados, y ¡sólo son las 10! Guardabosques decide llevarse a Pollito al parque, aprovechando el buen día que hace. Yo tengo una pila de ropa de la niña, recién heredada, para ver qué le sirve, ponerle el nombre, coserle cintitas... esas cosas de ama de casa que odio a muerte. Ordeno la ropa, separo invierno y verano. Preparo la masa para el pan, y la dejo en la amasadora. Pongo una lavadora. Marco toda la ropa a la que no hay que poner cintita, y al armario. Me saco de la manga una receta "impostora" de merluza en salsa verde, con unas patatas, una lata de alcachofas, una de cebolla frita, un chorro de jerez, una lata de berberechos y la merluza que (menos mal) ayer no nos cenamos.

12:30: Vuelven del parque, cansados y hambrientos. Le doy una palicilla a la masa, y dejo el pan levando. Comemos. Le pongo un Pepa a Pollito, para "ver si hace sueño" antes de la siesta. Ja. Se empeña en dormirse la siesta en el salón (no se lo cree ni ella).

14:00: Guardabosques se harta, y se la lleva a nuestro cuarto a ver si se duerme. Yo me siento en el sofá, con la idea de coser unas cintitas y dormir un poco. Aprovecho para ponerme un capítulo de Anatomía de Grey, en inglés y con subtítulos, que me acabo de bajar (con un par). Horneo el pan.


15:30: Pollito se levanta. Yo me he visto dos capítulos, pero todavía me quedan algunos jerséis. Es que coser mientras lees subtítulos es algo complicado. Madre multitarea, es lo que soy. Termino de coser las cintitas y recojo todos los restos de hilos que la niña se ha encargado de repartir por el salón. Tiro el pan, tipo piedra. Ya no me cabe en el congelador más pan rallado.

16:00: Guardabosques se levanta. Merendamos. Tendemos la lavadora. ¿Qué hacemos el resto de la tarde? Pollito necesita calcetines... Ala, al centro comercial.

17:00: 20km más lejos, compramos calcetines, leotardos y un pijama. Escuchamos un rato a una cuentacuentos (malísima, por cierto) y le compramos a Pollito un par de libros nuevos, porque a dos diarios, tenemos los de casa descuadernados, y ya no nos hace falta leerlos, que nos los sabemos de memoria. Preciosos, por cierto, los libros nuevos. Y a merendar al McDonald's. Parecerá mentira, pero de todo el centro comercial, es el que más confianza nos da en el tema sin gluten/sin leche. Hamburguesa con pan sin gluten para mí, McNuggets para Guardabosques, HappyMeal para Pollito.

20:00: Llegamos a casa. Nesquik, baño y a la cama. Preparo la ropa para mañana. Leemos los cuentos nuevos, doy los besos, canto las nanas y...

21:00: Parece que Pollito se ha dormido. Mañana nos toca madrugar, que a las 8:30 tenemos que estar en La Paz  para sacarle sangre a la niña, para el Endocrino. Pereza...


21:10: Escribo la entrada del blog. Hoy os quedáis sin fotos, que de eso sí que no me ha dado tiempo, y eso que tengo unas de este verano, de la playita, pendientes de colgar. Para la próxima "hora libre" tendrá que ser... Bueno, vale, os las pongo, que son muy bonitas, y como que apetece a estas alturas acordarse de las vacaciones.

21:30: He pasado las fotos por el GIMP, retocado y todo. Están hechas con el iPhone de mi padre, por eso la calidad tan rara. Me voy a tumbadazar al sofá. ¡Buenas noches!

Y a vosotros, ¿os ha cundido el día?


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 22 de octubre de 2012

Trastos "imprescindibles" en la cocina del celíaco

¿Hay algo más chulo que los moldes de silicona?
Lo confieso. Soy adicta.

A todo electrodoméstico que valga para cocinar. Y a todos los moldes. Y a todos los cortapastas.

No me puedo contener, como sea barato, me lo compro. Y si es caro, ahorro, y me lo compro.

Cuando te dan el diagnóstico de celiaquía (a tí o a un hijo, pareja, etc) de repente te das cuenta de que la repostería ya no es ese bizcocho sencillo que hacías antes muy de vez en cuando. Ahora se ha convertido en tu vida diaria (porque o te lo cocinas tú, o no hay quien se lo coma, o lo pague). Y tampoco es tan sencillo a como era antes. Y no me pongo a hablar del pan porque no acabo...

Y de repente también te das cuenta de que hay un montón de cosas en la cocina que ya no puedes utilizar, o por lo menos, no como antes. Por ejemplo, el tostador. No puedes tostar pan sin gluten en el mismo tostador que el pan con gluten. Por lo menos, necesitas otro tostador...

Las masas, ya no se amasan. Imposible. El 90% de nuestras masas para pan son pringosísimas y muy blandas. Con las manos casi imposible, por lo menos no hasta que está todo bien mezclado... ¿y qué amasa eso?

¿Y si quiero donuts? Pues te los tendrás que hacer tú. Los puedes hacer tipo pan, y que leven (unas tres horitas) o a lo "cutre", tipo bizcocho. Pues necesitarás moldes de donuts, o una donutera... o por lo menos unos cortapastas...¿Y gofres? pues también los tienes que hacer tú. Y para eso hace falta una gofrera... y para las magdalenas, moldes de magdalenas, con sus papelillos... largo etc.

Después de cuatro años de cocina sin gluten, os cuento los cacharros con los que me "he quedado", los que "uso bastante" y los que probablemente acaben en un armario...

Imprescindibles:

Horno: dale una buena limpieza al tuyo. No hay nada más que hacer. Eso sí, si tienes que cambiar de horno, compra uno bueno, porque lo vas a amortizar... 








No sabría vivir sin él
Mini-horno: para mí es imprescindible. Es muy barato, ocupa poco, y lo uso a diario. Hago las tostadas y caliento "mi" pan (el pan para celíacos sin calentar es incomible normalmente). También lo aprovecho para calentar las tortitas o dorayakis tal cual salen del congelador, o mis raciones de comida precocinada. También hago en él las barritas de pescado rebozadas (hay unas de Pescanova sin gluten) que quedan fenomenal. Para hacer sándwiches o bocadillos también lo uso mucho. Lo venden en cualquier ferretería.

Kitchen-Aid, esta "nole"
Amasadora: no hace falta un aparato especial para amasar. Si tienes robot de cocina que amase, pues te vale. O la panificadora. Pero algo que amase, necesitas. Si tienes verdadero vicio, la mejor creo que es la Kitchen-Aid. Pero con el precio que tiene, y lo que ocupa, tienes que tener muuuucho vicio.

Mi modelo, setentera total
Thermomix o similar: yo la tenía de antes, y la uso ahora igual que antes. Vamos, que si antes no la usabas, ésta te la puedes ahorrar. Es muy cara, y no sé si en realidad compensa. Si la quieres comprar, intenta encontrarla de segunda mano, porque merece la pena. Nosotros llevamos con la nuestra seis años, más los que ya tuviera, y está perfecta. Aunque para la besamel y el tomate frito, la verdad es que no hay nada igual, porque quedan perfectos y sin poner la cocina hecha un pingo. Y sin grumos. En verano la "quemamos" a gazpachos, pero para eso cualquier batidora de vaso te vale igual.

Panificadora: de ésta no me arrepiento. Hay que pillarle el truco, eso sí, porque cada una viene con programas distintos. Pero vamos, al final sale el pan. Y sale muy bien. Teniendo en cuenta el tamaño de rebanada (pequeñísimo) y el precio del pan comprado, la has amortizado en menos de seis meses. Y además, amasa, leva y hace bizcochos. Eso sí, es un mamotreto. Hay ofertas buenas en el Lidl, o en el mequedouno.com. Aprovecha una de éstas, porque si no es carita.

Freidora: parecerá tonto, pero es que en la cocina de un celíaco se hacen muuuchas patatas. Si quieres comer sencillo, clásico y barato, pues arroz o patatas, patatas o arroz. Yo tengo una de dos raciones, la compramos hace más de ocho años, salió barata, ocupa poco, gasta poco aceite, y la tengo más que amortizada. Se usa casi a diario, vamos.

Moldes: mínimo, uno redondo, desmontable o no, para tartas. Uno cuadrado para bizcochos. Si no tienes panificadora, uno cuadrado más grande para pan de molde. Y uno con los agujeritos para las magdalenas o cupcakes (para éstas es imprescindible un molde además de los papelitos, porque si no es así, la masa sin gluten no sube). Te recomiendo que pases por los chinos, y los cojas de silicona, que tienen muchos colores, son baratísimos y se desmoldan mucho mejor. A partir de ahí, lo que te puedas contener cada vez que pases por la tienda. Yo estoy empezando a desbordar...

Cortapastas: Yo me compré unos en Ikea, baratísimos, con muchísimas formas y círculos de varios tamaños. También está amortizado. Pero como con los moldes, una vez que empiezas...

Lengua de silicona: ya estás tardando en comprarla si no tienes. Es una chorrada baratísima, y como he dicho, las masas sin gluten se pegan por todos los sitios.

Báscula: cuanto mejor sea, mejor. Las recetas sin gluten hay que medirlas perfectamente, si no te puede quedar un desastre. Yo tengo una del año de la tana, heredada de no sé quién, y así me va. Claro, al final acabo pesándolo todo encima de la Thermomix, que muy precisa tampoco es...

Tazas medidoras: para mi próximo regalo, éstas caen. Son cuencos con las medidas en "tazas", lo que se usa en las recetas americanas. Es para los productos no líquidos. Para las cantidades "cucharada" y "cucharadita" tampoco está de más tenerlas. Hay que llenarlas a ras para la medida exacta.

Vaso medidor: lo mismo que las tazas, pero para los productos líquidos. Son transparentes, así uno te vale para todas las medidas. Y tienen forma de jarrita para que verter sea más fácil. También es básico.

Hasta aquí, lo imprescindible. Lo demás, es capricho:

Manga pastelera: hay pocas cosas que no se puedan extender metiéndolas en una bolsa zip-lock y cortando una esquina. Para lo demás, está la manga pastelera. La compré hace como tres meses, confieso no haberla usado todavía. De los chinos también, claro.

Churrera: la compré hace un par de meses, (junto con la manga pastelera) y todavía no me he animado. Es que freír de buena mañana... da pereza. Es lo mismo que una manga pastelera, pero metálica, porque la masa de churro es espesa, y hay que hacer fuerza. Si me animo a estrenarla, os lo cuento. También la compré en los chinos porque era muy barata, y no quería gastarme el dinero que cuesta una buena, de ferretería, sin saber si iba a usarla mucho o no. Creo que acerté.

Donutera: me llegó la semana pasada, todavía no le he pillado el truco. Que conste que los donuts que salen no son los tipo Panrico, sino los tipo Dunkin, más densos y abizcochados. Todavía no he decidido si merece la pena o no (Guardabosques dice que no). Porque los de masa con levadura quedan buenísimos, y éstos... sólo son un sucedáneo rápido. Pero bueno, la compré barata (en el mequedouno.com o en amazon también las venden bien de precio).

Sandwichera: tírala. Los panes sin gluten no la soportan, por lo menos los que yo he probado. Si ya la utilizaba poco antes del diagnóstico, es que ahora no sé ni dónde está. Creo que se la regalé a alguien... y a mí me la regalaron...

Gofrera: si te pirran los gofres, pues la necesitarás. Yo por ahora creo que voy a intentar hacerlos en la donutera, para amortizarla. Ya os contaré qué tal. De vez en cuando las tienen en el Lidl muy baratitas.





¿Algo más "imprescindible" que tengáis en vuestra cocina? Confesad, que se me agotan las ideas... ¡y las navidades se acercan!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

sábado, 20 de octubre de 2012

Amor, estrés y crecimiento

En brazos de papi

Me estoy leyendo un libro interesantísimo sobre el estrés, "¿Por qué las cebras no tienen úlcera?: la guía del estrés", de Robert M. Sapolsky (Why Zebras Don't Get Ulcers). Este libro trata sobre las causas del estrés, tanto agudo como crónico, y los efectos que puede tener sobre el organismo y la salud.


Hay un capítulo que me ha gustado especialmente, y es el que relaciona el crecimiento infantil con el estrés.

Hay muchos estudios que relacionan el estrés psicológico en la infancia con una falta de crecimiento, tanto de talla como de peso. Pero ¿qué es lo que más puede estresar a un niño o a un cachorro? (porque los estudios han sido realizados tanto en animales como en personas, con resultados muy similares).

Pues una de las causas de estrés con mayores efectos sobre el crecimiento, es la falta de contacto físico. Este contacto suele estudiarse con la madre, pero también puede ser sustituido por otro adulto que preste la misma atención que da una madre.


Tanto es así, que los niños o animales criados con todas sus necesidades cubiertas, excepto la del contacto físico, frecuentemente mueren, y los que no fallecen sufren fuertes traumas, tanto psicológicos como físicos. En un estudio a largo plazo, Michael Meaney estudió en ratones los efectos a lo largo de su vida que tenía el haber tenido una madre poco atenta (que chupaba y manipulaba poco a sus crías). Los resultados mostraron que estos ratones, ya de adultos, tenían unos niveles de corticoides (las hormonas del estrés) más altos que los ratones con madres más cariñosas. Ya vimos en otro post las consecuencias nefastas de la separación de una madre de sus crías. En estos casos el efecto no es tan dramático, pero sigue siendo obvio.

Existen algunos estudios parecidos en humanos, pocos debido a la dificultad para su realización, que demuestran el mismo efecto entre el estrés infantil y los niveles de corticoides elevados en la edad adulta. ¿Por qué son importantes esos niveles elevados? Porque pueden significar un menor desarrollo en el niño, mayores niveles de ansiedad y mayor riesgo de depresión, mayor tendencia a sufrir enfermedades autoinmunes, cardiovasculares, diabetes... un cuadro completo, vamos.


Existe un estudio que me ha parecido alucinante. Fue realizado en un orfanato alemán después de la Segunda Guerra Mundial. Se compararon dos orfanatos, los dos públicos y con presupuestos parecidos. Los niños tenían una alimentación similar, visitas médicas similares, un confort similar... La única diferencia fue la encargada del orfanato. En uno de los casos, la mujer que cuidaba de los niños (Fraulein Grun) era una persona cariñosa, atenta, que cantaba, jugaba, abrazaba y besaba a los niños. En el segundo caso, la mujer encargada de los niños (Fraulein Schwartz) los ignoraba, criticaba e insultaba. Los niños del primer orfanato crecieron mucho más que los del segundo. Al cabo de unos meses, Fraulein Schwartz sustituyó a Fraulein Grun en el primer orfanato (para su desgracia...). Los niños de este orfanato casi paralizaron su crecimiento, mientras que los niños del segundo, liberados de ella, crecieron de una forma espectacular.

Pero ¿cuál es el factor más importante? ¿El olor de la madre, la leche, las canciones? Pues resulta que es el contacto físico. Existen experimentos tanto en ratones como en niños que lo demuestran. En niños hay un experimento que se realizó en una maternidad, en una UCI infantil, en la cual los bebés estaban en una incubadora, y sólo se les tocaba lo mínimo imprescindible. El equipo de investigadores comenzó a entrar en la sala de neonatos, y les tocaban y masajeaban durante quince minutos al día. Los niños que tuvieron este contacto crecieron hasta un 50% más que los niños no tocados.


Pero ¿de dónde salió la moda esa de que tocar/abrazar/mimar a los niños era perjudicial?

En mi familia existe un dicho: "no cojas tanto al gato que se achica". Como hemos visto, ésto no sólo no es verdad, sino que la realidad es todo lo contrario, todos los animales necesitamos contacto físico para crecer sanos. ¿Quién fue el que nos convenció de todo lo contrario?

Abrazado a una, comiendo de la otra
A principios del siglo XX, el Dr. Luther Holt de la Universidad de Columbia era el "gurú" de la educación infantil. Él predicaba que la atención excesiva, el coger al niño en brazos cuando llora, el contacto físico, era perjudicial para los niños. Creaba niños dependientes, maleducados y llorones. En esa época, esa era la teoría que se llevaba. A partir de los años 50, algunos científicos se pusieron a "demostrarlo". El que más estudios sobre el tema realizó fue Harry Harlow, que utilizó monos Rhesus para demostrar que no hacía falta una madre para crecer sano.
Colocó a los monitos bebés en jaulas, en una esquina se encontraba una madre hecha de alambre, pero con un biberón de leche, y en la otra había una mamá mono de peluche. Los monitos pasaban el día agarrados al peluche, y sólo se acercaban a la otra "madre" para comer rápidamente, antes de volver a agarrarse al peluche. Los monos que tenían estas dos madres sufrieron ligeros problemas psicológicos, pero los que no tuvieron a la madre de peluche, se volvieron completamente locos.


Así que la próxima vez que tu niño llore, cógelo. Si te apetece abrazarlo, abrázalo. Portéalo. Achúchalo, mímalo, cuéntale cuentos y canciones. Hazle cosquillas y pedorretas. No sólo vais a ser más felices los dos. Su crecimiento será mayor y su salud de adulto te lo agradecerá.

Y no es que te lo diga yo, como madre. Ni un gurú de hace cien años con una teoría "porque yo lo valgo" (una de esas no basadas en estudios, sino en "lo que yo creo cierto porque sí"). Lo dicen más de cien años de estudios científicos.

El amor protege del estrés y fomenta el crecimiento. Es un hecho científico.

Bibliografía:


¿Por qué las cebras no tienen úlcera?: La guía del estrésAlianza Ensayo. Robert M. Sapolsky. 
Alianza Editorial, 2008



Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es