domingo, 27 de enero de 2013

Mi primer parto

"Esto es un bebé. Estos son su mamá y su papá.
Se quieren mucho, se han ayudado para tener un bebé"
Tanto tiempo tumbada, pensando en dar a luz, y me he dado cuenta de que no os he contado como fue mi primer parto.

Y ¿qué es un blog de maternidad sin la "batallita" del parto?

A mí me encanta leer esas entradas. El parto es un momento increíble, que te cambia la vida. Y puede ser desde un alucine, a un "ni me enteré" hasta uno de los momentos más traumáticos de la vida. Cuando estaba embarazada, me dediqué a leerme todas las entradas de otros blogs de maternidad, para ver qué me podía esperar, y decidir a qué hospital iba a tener a mi niña. Después de mirar bastante, decidí quedarme en el hospital de mi ginecóloga, privado, que casi seguro me iba a atender mi ginecóloga, que tiene unas ideas muy progresistas de lo que debe ser un parto. Pero... con los protocolos nos topamos. Os cuento.

Con el primer embarazo, la verdad es que no fui nada consciente de mi cuerpo. Obviamente notaba las pataditas de Pollito,  pero si tuve alguna contracción ni me enteré. Cuando estaba de cinco meses me entró un ataque de síndrome de nido, y me fui con mi madre de compras, y dejé medio preparada la bolsa para ir al hospital. Y ahí lo dejé. El plan era, que cuando cumpliera las 36 semanas, ese fin de semana dedicarme a hacer la maleta y terminar de hacer las compras. Ese viernes tenía mi primer monitor y la última clase de preparto, así que todo encajaba.

"Hace nueve meses el óvulo de mamá y el esperma de papá se juntaron para hacer un bebé.
Un día mamá le cuenta a papá que el bebé quiere nacer"
Cuando cumplí las 35 semanas, Pollito se encajó. Se dió la vuelta, y yo comencé a notar muchísima presión en la cadera y en el pubis. Se me hincharon los pies a lo bestia, y el dolor lumbar se hizo bastante intenso. Recuerdo haber pensado "y todavía me queda un mes de esto... ufff". Al día siguiente pensé "¿tendré leche?" y sí que tenía. Pero no le dí más vueltas.

Esa noche, jueves, me levanté a las 3 a hacer pis, como llevaba meses haciendo (ahora estoy igual, y con el mismo horario, es curioso). Cuando me levanté del baño me chorreó una pierna. ??? Pero si acabo de hacer pis, no puedo hacerme pis encima... Volví al váter. Claro, no salía nada. Me levanté. Otro chorro por la  pierna. "A ver si es que he roto aguas..."

Claro, todavía me quedaba un mes entero para salir de cuentas, eran las tres de la mañana... totalmente  pez que estaba. Guardabosques se despertó, y me preguntó que si pasaba algo. "Creo que he roto aguas..." Casi le da un infarto... Se despertó de un salto, y allí nos pusimos, a las 3 de la mañana, a preparar la maleta. Me parecía todo super irreal, no tenía contracciones, y sólo de vez en cuando echaba un chorrillo de líquido por la pierna. Yo pensaba que se rompía aguas como en las pelis, así de golpe.

"Unos bebés nacen en casa, otros en la maternidad de un hospital.
La madre se tumba en una camilla y el doctor la ayuda a tener al bebé.
A los padres también les gusta estar presentes cuando nace el bebé"

Nos subimos al coche, y para el hospital. El de Torrelodones, el más cercano, que está a más de media hora. A los diez minutos empecé con contracciones, cada tres minutos. Para cuando estábamos a 5km, el coche se rompió. De repente no pasaba de 70km/h. Joder con Murphy... Llegamos al hospital apurando embrague (menos mal que casi todo el camino es cuesta abajo, y hay vía de servicio en la autopista).

Al llegar a Urgencias, me exploraron, me dijeron que sí que iba a dar a luz, que estaba de dos centímetros. Pollito (según ellos) pesaba 3kg (luego fueron 2,400, pero bueno), y que en principio no tendría que tener problemas. Pero que no había camas, que nos teníamos que ir a Montepríncipe (como a 30km de allí). Joder con Murphy... pero si no tenemos coche...

Entonces nos dieron la opción de quedarnos, y esperar a que por la mañana dieran el alta a alguien. Nos quedamos. Para entonces, las contracciones empezaban a ser mucho más dolorosas. Además del útero, me dolían a lo bestia los riñones, las lumbares y las dos piernas. Supongo que la sacroileítis no es lo mejor para combinar con las contracciones de parto. Así que pedí la epidural. Tardaron diez minutos en ponérmela, y ni me enteré. Y nos dejaron aparcados en prequirófano, porque no tenían otro sitio.

Del resto de la mañana, la verdad es que no me acuerdo de mucho. Dejé de notar las contracciones, y con toda la tensión acumulada, y lo de llevar levantados desde las 3... la verdad es que dormité casi toda la mañana. Al rato nos subieron a una habitación, y seguimos echándonos siestecillas. De vez en cuando venía una matrona, y miraba cuánto había dilatado.

A medio día había dilatado como 6 cm, y me cambiaron la medicación de la epidural. Empecé a notar las contracciones y la presión, aunque nada de dolor. Dos horas después, estaba de 5 cm. Entonces vino una matrona, y me puso oxitocina. No me explicaron nada. Me ayudó a ponerme de lado, en una posición que ayudaba a acelerar la dilatación. Por lo visto no les gusta que estés más de 12 horas de parto desde que rompes aguas, así que por protocolo si parece que vas a estar más tiempo, te ponen la oxitocina. De eso me enteré también más tarde...

"Primero sale la cabeza. El cuerpo de la madre se estira para que pueda salir.
Luego salen los brazos, luego el resto del bebé.
El médico corta el cordón umbilical que ha alimentado al bebé todo este tiempo, porque ya no lo necesita"

A las 4 me empezaron a entrar ganas de empujar, vino la matrona y me llevó a quirófano. Dejaron a Guardabosques fuera, y no le dejaron entrar hasta que Pollito ya estaba coronando. La cama de partos, la típica antigua, tuve que parir tumbada con los pies en los estribos. Por fin apareció mi ginecóloga, me saludó y me ayudó a empujar. Tengo que agradecerle que el trato con ella fue muy cariñoso, y evitó hacerme episiotomía. Cuando llevaba ya varios pujos, y la niña no salía, le pideron a un enfermero que me ayudara con "un codito". Menos mal que es una maniobra que la hacemos también los veterinarios, porque consiste en que alguien se te suba a la tripa, apoye un brazo en la parte superior, y empuje hacia abajo con todo su peso. Cuando te lo hace un tío como de 2 metros, pues impresiona. Guardabosques flipaba.

Por fin la niña salió (haciéndome muchísimo daño, por cierto, me desvió el cóxis), y el (gp***) del pediatra la cogió y se la llevó. Mucho hablar de parto natural y del contacto piel con piel, y no me dejaron ni verle la carita. Me asusté a la bestia. No la había oído llorar, se la llevaron sin más, sin decirme nada. La ginecóloga en ese momento estaba de espaldas, cogiendo algo. Me sentí totalmente aterrorizada. Pegué un chillido que me salió del alma ¿¿¿¿Pero dónde se han llevado a la niña???? ¿¿¿Está bien??? La pobre ginecóloga pegó un salto, y me miró sorprendida. Me explicó que la niña estaba bien, que como era prematura se la llevaban a hacerle el apgar y comprobar que respiraba bien. Joder ¿y no me lo podían haber dicho? Menudo susto.

"Cuando la madre sujeta al bebé en sus brazos, con el padre a su lado, los dos están muy felices.
La madre y el bebé descansan unos días en el hospital. El padre viene a llevarlos a casa.
El bebé mama de la teta de su madre cuando tiene hambre"

Eso sí, a los diez minutos volvió, el muy sosoman me la puso al pecho, super serio, y me dijo que estaba bien. Que estaba al borde del peso para dejarla en la incubadora, pero que diéramos gracias de que la dejaban con nosotros. Y nos subieron a la habitación. Nos dejaron solos unas horas, y luego vino una matrona a ver cómo nos iba, a ver si la niña se había enganchado bien. Las matronas encantadoras, nos ayudaron mucho a encontrar la postura para dar de mamar, nos enseñaron a hacerle un arrullo, a cambiarla, a sacarle los gases...

Pero los pediatras... un horror. Super bordes. Y eso de fomento de la lactancia, tu tía. Todos nos decían lo mismo. Es muy pequeña, vas a tener que darle una "ayuda" de biberón. Pero ¿por qué? Yo tenía leche, la niña mamaba bien... Eso sí, no habían pasado 48h y nos mandaron a casa. Con la niña en 2,100kg, pero claro, que la pesáramos cada 24h y "ayuda" de biberón. Me pareció alucinante. Si te preocupa la niña, pues nos dejas ingresados hasta el lunes. Y si no te preocupa, pues nos lo dices. Pero no, nos mandaron a casa, en domingo, padres primerizos atacados de los nervios. Menos mal que soy como soy, leo, y las "ayudas" se las dí con jeringuilla, y creo que se las dí como dos tomas, y de mi propia leche que me sacaba con el sacaleches. Porque después de cada toma, costaba dios y ayuda que se tomara 15ml más, de la jeringuilla por un ladito del pecho. Y para 15ml, ya me contarás, los tomaba ella mucho mejor sola, sin tanto lío. Si es por los pediatras, mi lactancia materna había acabado en ese momento.

En fin, fue un parto fácil, y cómodo. Me dolió poquísimo, pero durante el parto pude sentirlo todo y empujar de verdad. No me dieron ni un punto. Del hospital salí muy contenta, con mi bebé y mis hormonas desbocadas, y el enamoramiento. Peeerroooo... van pasando los meses, te vas acordando de detalles que pasaron muy rápido, o a los que no diste importancia en el momento. Y te das cuenta de muchas cosas que, en ese momento, pasas por alto. Y es que esa sensación de "abandono", de no enterarte de nada (porque allí nadie te explicaba nada), de que una no cuenta nada en su propio parto, no se la deseo a nadie. Y no sólo durante el parto, sino también los días posteriores.

Total, que esta vez nos bajamos al Puerta de Hierro. Pilla más lejos, pero los protocolos parecen más modernos, y la atención me han dicho otras madres que es mejor. Y la incubadora (por si nos hace falta) tiene protocolo de puertas abiertas 24 horas y método canguro.

Pues ale, batallita contada.


PD: los dibujos son del libro infantil "How a baby is made" de Per Holm Knudsen. Increíblemente sencillo, gráfico y real como la vida misma. No he encontrado traducción al español, así que los textos son mi libre traducción del libro en inglés. Desde la concepción a la lactancia. Maravilloso. Os dejo las dos primeras páginas, sobre cómo el bebé llegó a la tripa de mamá. No pegan con la entrada, pero así lo tenéis completito. El libro entero lo podéis ver aquí, traducido al inglés, con el desarrollo intrauterino del bebé.

 





Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 25 de enero de 2013

Cupcakes de chocolate sin gluten y sin leche, con frosting de plátano y dulce de leche


Hace mucho que tenía esta entrada pendiente de publicar, se me traspapeló no sé por qué. Aprovecho que con el reposo no puedo cocinar cosas nuevas para poneros ésta.

El otro día, paseando por la blogosfera, ví esta receta de Gema, del blog "En mi nube de azúcar". Flipé. Bizcocho de chocolate con cerveza Guiness, relleno de plátano asado y dulce de leche, y con cobertura de crema de queso. Guau. Ésto lo adapto, pensé yo.

Y lo intenté. Pero la cerveza Guiness no es igual que la Ámbar (sin gluten). Y fue un desastre. Subió, subió... y se hundió. Como un volcán. A la basura (como una idiota, porque de sabor estaba muy rico, y podía haber hecho una tarta de migas...). Prometo volver a intentarlo.

Pero yo ya tenía el "mono de chocolate", y el plátano rehogado...

Reinventé.

La receta de los cupcakes es del libro "Babycakes" que si eres celíaco, y te gusta el dulce, no sé como no lo tienes ya. Son magdalenas de chocolate, pero sin gluten, ni lácteos, ni huevos, ni azúcar. Increíble pero cierto. Y no te eches para atrás con la lista de ingredientes. No son tan complicados de conseguir, y una vez los tienes, es mezclarlos, y para el horno. Facilísimos. Y riquísimos.

Los frosting vale, tienen leche... pero es que a Guardabosques no le gustan los frosting, así que... le dejo apartadas unas sencillitas, y me lío yo solita con los míos.

Cupcakes de chocolate:

Ingredientes: para unos 12 cupcakes

1/2 taza (70gr) de harina de arroz
1/2 taza (60gr) de harina de garbanzos
1/2 taza (60gr) de cacao puro en polvo (Valor)
1/4 taza (30gr) de maizena
1/8 taza (15gr) de almidón de mandioca (Yoki) (o maizena)

1/2 cucharada (tablespoon) de levadura de repostería (Hacendado)
1/2 cucharadita (teaspoon) de bicarbonato
1/2 cucharadita (teaspoon) de goma xantana (opcional)
1 cucharadita (teaspoon) de sal
1/2 cucharada (tablespoon) de azúcar avainillado

1/2 taza (125ml) de aceite de oliva suave
3/4 taza (175ml) de jarabe de ágave
1/2 taza (125ml) de compota de manzana, casera o de bote
1/2 taza (125ml) de agua caliente

Precalentar el horno a 160ºC, mejor si es con ventilador.

Poner en el vaso de la tnermomix, procesadora o en un bol, los ingredientes secos. Ir incorporando los húmedos, mezclando bien. Lo último el agua caliente. Mezclar hasta que quede una crema uniforme.

Rellenar los moldes de magdalena (si son de papel, poner por lo menos dobles, o meter dentro de una magdalenera rígida), hasta 2/3 de capacidad.


Hornear unos 25-30 minutos, dando la vuelta a la bandeja a los 14 minutos para que se hagan todas por igual. Cuando las pinchas y sale el cuchillo limpio, es que están hechas. Dejar reposar dentro del horno, con la puerta abierta una rendijita, unos 10 minutos. Sacar y dejar enfriar.

Cubrir con el frosting elegido (o con los dos):

Frosting de plátano y dulce de leche:


1 plátano
1 cucharada sopera grande de dulce de leche
Chorrito de aceite

Rehogar el plátano en trocitos, con el aceite. Cuando esté dorado y blandito, triturar y mezclar con el dulce de leche. Yo lo hice en la thermomix: poner el aceite 1 minuto a temperatura 100 vel.1, incorporar el plátano y dorarlo 2 minutos a vel.3, añadir el dulce de leche, y triturar 30 segundos a vel.6. Dejar enfriar en un recipiente, y luego meter en una manga pastelera, o en una bolsa de zip-lock.


Frosting de queso crema:



50 gr de queso tipo Filadelfia (yo lo puse light, para compensar, también lo hay sin lactosa)
25 gr de azúcar glass

Mezclar en un bol, con un tenedor, hasta que se integre bien el azúcar con el queso. Pasar a la manga/bolsa zip-lock.

Decorar los cupcakes con el frosting, con un poquito de paciencia, maña y/o imaginación.


Los cupcakes quedan chocolatosos y húmedos, blanditos, una delicia. Pero combinados con el plátano, el dulce de leche, la crema de queso.... La combinación es sencillamente increíble.

Por cierto, si no podéis tomar lácteos, aquí tenéis otra receta de frosting, de chocolate, y sin leche.

Si tenéis dudas con las harinas, pasaros por aquí.

Y nada más, que tenéis que iros corriendo a prepararlos, y ¡no os quiero quitar más tiempo!



Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 23 de enero de 2013

Cómo acercarse a saludar a otro perro (o persona) B.A.T. 2


En este otro post expliqué como acercarse hasta otro perro con nuestro perro reactivo, para no tener problemas. Pero nos quedamos a un metro de distancia. Así que hoy toca aprender "buenas maneras caninas" a la hora de saludar a otro perro. Ese minutito final, en el que muchos perros, que se acercan a los demás tan contentos, de repente se encuentran tiesos y al final acaban peleándose.

¿Por qué de repente un perro que parecía amigable se lanza al cuello de nuestro perro?

Pues puede ser por varias cosas:

- Uno de los dos perros no muestra señales de calma: los perros cuando se acercan a saludar a otro perro, siempre tienen un punto de inseguridad. Todos los perros tienen una gran cantidad de grandes dientes, y el acercarse siempre conlleva cierto riesgo. Para minimizarlo, los perros hacen gestos para calmar al otro perro, indicar que se acercan "en son de paz". Pero estas señales pueden no verse por muchas razones. El perro no sabe usarlas porque está mal socializado, o está demasiado nervioso para usarlas, o tiene impedimentos físicos que se lo impiden (mucho pelo, orejas o rabo cortado...), o a lo mejor es un "macarra" con ganas de pelear (que también existen). Si uno de los dos perros no muestra señales de calma, la probabilidad de que el encuentro acabe mal aumenta.

- La correa de uno de ellos se tensó: En los primeros encuentros, no sólo los perros están nerviosos. Los dueños también. Para un perro es importante saber que en cualquier momento puede huir de una situación comprometida. Cuando cualquier animal tiene miedo o inseguridad, puede elegir entre dos opciones: huir o luchar. Con la correa tensa, el perro siente que como huir no puede, sólo le queda una opción: luchar.

- El tiempo de saludar se prolongó en exceso: la mayor parte de los dueños pensamos que los perros necesitan mucho tiempo para saludarse. Nos quedamos de pie, a su lado, esperando. Los perros se acercan, se huelen, se vuelven a oler, empiezan a tensarse... nos hemos pasado de tiempo. El perro se siente obligado a socializar durante más rato del que quería. No todos los perros se "caen" bien. Con algunos, tu perro sólo querrá olfatearlo uno o dos segundos y alejarse, pero si no lo miras, o te quedas quieto a su lado, se va a sentir obligado a confraternizar más. Y aquí es cuando pueden empezar los problemas.

¿Cómo lo evitamos? Seguimos aplicando el B.A.T.

Nos acercaremos al otro perro muy despacio, y un poquito de lado, nunca de frente (señal de calma). Nos acercaremos al otro perro hacia su trasero, no hacia su cabeza.

Tenemos que fijarnos en nuestro perro, pero también en el otro perro. Si nuestro perro da señales de calma, y el otro también, seguimos acercándonos. Si cualquiera de los muestra alguno de estos signos: rigidez, contacto visual aumentado, cierra la boca que tenía abierta, gruñe, eriza el pelo... llamaremos la atención a nuestro perro, y lo alejaremos. Lo que normalmente se ve más claramente es el "momento estatua": los perros se mueven muy despacio, hasta que se quedan de puntillas, muy quietos. No esperes, aleja a tu perro rápidamente.



Si nuestro perro está algo nervioso, pero no rígido, premiaremos: cualquier señal de calma que haga, o el momento en el que rompa el contacto visual con el otro perro, o si nos mira a nosotros.


Si hemos conseguido acercarnos al otro perro hasta casi hacer contacto, nos quedaremos a su lado vigilando:

- Que la correa esté floja
- Que no se tensa ninguno de los dos

Si todo va bien, esperaremos a que nuestro perro se acerque por su cuenta al otro perro y le huela. No dejes que estén tan cerca más de 1 o 2 segundos (no, no es una errata, 1 o 2 segundos). Marcaremos el oler a otro perro (con el clicker o diciendo "muy bien") y nos alejaremos unos pasos. Mientras te alejas, vigila que la correa no se tense en el proceso, hay que llamar la atención de nuestro perro para que se aleje con nosotros porque quiere, no arrastrado. A unos pasos de distancia, premiaremos con comida o con juego.


Si vemos que nuestro perro sigue interesado en el otro perro, volvemos a acercarnos. Si vemos que ha perdido el interés, nos iremos sin forzar la situación.

Si nuestro perro quiere volver a acercarse, repetiremos el proceso. Esta vez, dejaremos que se huelan un poco más, y esperaremos a que nuestro perro de una señal de calma. Entonces marcaremos positivamente su elección y lo alejaremos, premiando con comida o juego una vez nos hayamos alejado.


Si los perros hacen señales de juego, podemos dejarles jugar a partir de este momento.
Si nuestro perro ha perdido interés por el otro perro, nos lo llevaremos a seguir el paseo.

Y recuerda:
No todos los perros son igual de sociables. Algunos perros "necesitan" jugar con todos los perros que se encuentran. Pero la mayoría no. La mayoría lo único que quiere es olfatear rápidamente al desconocido, saludar e irse. En cinco segundos o menos, la mayoría de los perros ha conseguido toda la información que quería, y está dispuesto a seguir paseo. No le fuerces a socializar si no quiere. En el momento en que te mire, te lo llevas.
Lo mismo el tuyo que el perro desconocido, por cierto. Fíjate si cualquiera de los dos se tensa mínimamente, y si es así, aleja a tu perro.

Y premia siempre que tu perro te mire o te preste atención habiendo otro perro delante. Merece la pena.

PD:
Si necesitas más ayuda con tu perro reactivo, o todo esto te parece un follón, contacta conmigo. Si te has quedado con ganas de más (y sabes inglés), puedes bajarte un protocolo básico:

http://functionalrewards.com/BAT-basics.pdf

o comprar el libro de B.A.T., en papel o en ebook:

http://ahimsadogtraining.com/store/proddetail.php?prod=MCH-0167&PARTNER=boogiebostie

Todas las imágenes son traducciones (o no, la primera no he tenido tiempo de hacerla) de las fantásticas ilustraciones de Lili Chin (con licencia creative commons), os animo a visitar su blog.


Edito: esta entrada la tenía programada, por si acaso. Pero aquí sigo, con contracciones molestas pero no de parto. Seguiremos informando...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 22 de enero de 2013

En preparto

Mi tripa de 35 semanas (hace ya una semana)

Hoy toca "actualización de estado"...

Acabo de volver de la ginecóloga, y mi cuello del útero está abierto, empezando a dilatarse. Mis contracciones son algo más "alegres" (bonito término para decir más molestas) y más frecuentes. Llevo ya varios días con contracciones del cuello del útero (pinchazos molestísimos al fondo de la vagina)  y eso era que estaba  borrando el cuello.

La minipeque está bien, calculan 2,600kg. con la ecografía. Estoy justo de 36 semanas, a Pollito ya la había dado a luz.

Y en mi pueblo nieva...

Desde el coche, a la vuelta del médico

Me han despedido con un "hasta mañana, si llegamos".

Y al sofá, a ver si aguantamos "hasta que pasen las nieves, por lo menos, que no tengáis que correr peligro por la carretera".

Ya lo tenemos todo preparado, la familia avisada, los "planes de contingencia" revisados... Hasta tengo un par de entradas programadas, para que no os aburráis en mi ausencia, si es que tengo que desaparecer unos días. Si  no contesto a los comentarios, pues ya sabéis por qué será.

Pero me veo a Guardabosques poniendo las cadenas al coche entre contracción y contracción. Que Murphy es muy puñetero.

¡Seguiremos informando!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es