viernes, 1 de febrero de 2013

El perro ¿es un lobo comebasura?


Es el tema de moda esta semana. Ha salido en todos los periódicos. Se ha publicado en la revista Nature un artículo:

Axelsson, E., Ratnakumar, A., Arendt, M.-L., Maqbool, K., Webster, M. T., Perloski, M., Liberg, O., Arnemo, J. M., Hedhammar, Å. & Lindblad-Toh, K. 2013. The genomic signature of dog domestication reveals adaptation to a starch-rich diet. Nature , doi:10.1038/nature11837.

Pero al tema. El artículo dice que han estado estudiando las diferencias genéticas entre perros y lobos, y que han encontrado diferencias en 36 zonas del genoma. De estas zonas, 19 serían responsables de procesos relacionados con el cerebro (y de esos, 8 del desarrollo del cerebro) y 10 estarían relacionados con la digestión del almidón y el metabolismo de las grasas. Los escritores defienden la tesis de que en el proceso de domesticación un cambio clave fue el aumento en la capacidad de los lobos en digerir los almidones.

Los perros presentan una capacidad aumentada para digerir los almidones presentes el la dieta. Los genes que codifican enzimas para la digestión son de variantes más eficaces, y además tienen más copias de esos genes que los lobos. Esto quiere decir dos cosas, una, que los lobos son capaces de digerir los almidones, y dos, que los perros también, pero mejor. 

¿Por qué nos importa esto?

Por dos cosas. La primera, es que apoya una versión "teórica" de cómo los lobos evolucionaron y se convirtieron en perros. La versión de que los lobos comenzaron a acercarse a los asentamientos humanos en busca de los restos que los humanos tiraban. Su basura. Esta basura es mucho más rica en almidones que la dieta habitual de los lobos, y sólo los lobos que sufrieron "mejoras" en sus genes conseguían sobrevivir de estos restos. Pero claro, es mucho más fácil quedarse tumbado esperando a que llegue el humano y tire restos, que organizarse, salir a cazar, andar kilómetros siguiendo un rastro, seguir el rastro durante kilómetros, perseguir a un gran herbívoro y matarlo (si es que puedes). 

Esta teoría no es nueva, y ya la hemos comentado por aquí varias veces. Si quieres leer todos mis artículos sobre el proceso de domesticación, que a estas alturas ya sabrás que me apasiona, pincha aquí.


El gasto energético medio de un perro para conseguir comida es muchísimo menor que el de un lobo. Compensa. Aunque al principio no digirieran bien los almidones, parece que les compensaba. También me gustaría comentar que no es que los perros se alimenten de restos alimenticios, sino que también comen nuestra comida ya medio digerida: nuestras heces. Así es todavía más fácil asimilar alimentos, puesto que ya vienen predigeridos "de fábrica".

¿Por qué digo esto?

Porque este artículo va a servir como base para que muchos digan que la dieta de los perros puede basarse en los cereales, porque son capaces de digerirlos. Pero es que el artículo no habla de "cereales", habla de "almidones". Y sí, los almidones tienen cereales, pero no sólo. Los cereales también tienen proteínas, y son estas proteínas las causantes de alergias e intolerancias alimentarias, tan frecuentes hoy en día en nuestros perros. Con estas intolerancias se puede sobrevivir, vivir y dejar descendencia, pero no representan el ideal de salud. 

Los lobos tienen acceso a los almidones de otros vegetales que no son los cereales. Tienen acceso a frutas, verduras, hierbas y tubérculos. Incluso los herbívoros tienen poco acceso a los cereales. Todo el año hay hierba, pero el grano de la hierba sólo está presente durante un corto periodo cada año. Y hasta hace poquísimos años, este grano era muchísimo más pequeño, y estaba presente en mucha menor cantidad (los humanos llevamos alterando los cereales unos 4.000 años solamente).


Así que es mucho más probable que el lobo, que lleva en la Tierra unos 200.000 años, tuviera acceso (limitado, pero acceso) a los almidones de tubérculos, verduras y hierbas, pero no a los cereales. Los  humanos, por cierto, tampoco comíamos muchos cereales, hasta que inventamos la agricultura. Antes de eso, éramos cazadores-recolectores, y nuestra dieta se parecía más a la del lobo (aunque la proporción de alimentos ricos en hidratos de carbono fuera mayor). 

No sé si me explico bien. Lo que quiero decir es que el artículo habla de almidón, y no de cereales. El almidón, un hidrato de carbono, está presente en los cereales, pero también en frutas, verduras, tubérculos y frutas. Que que un perro pueda digerir hidratos de carbono en forma de almidón no quiere decir que le convenga digerir cereales, que además de almidón llevan otros muchos componentes, que no se ha estudiado si los digieren mejor o peor. 

En resumen, los perros digieren mejor los carbohidratos, por eso (posiblemente) en su dieta "necesitan" más carbohidratos que los lobos. Pero esos carbohidratos, ese almidón, no tiene por qué venir de los cereales, pueden venir de otros alimentos. ¿Por qué recalco esto? Porque los piensos comerciales clásicos se formulan sobre cereales. Porque es lo más barato que hay. Pero cada vez más se ven en la clínica perros que no toleran bien estos piensos, bien por temas de alergia, de intolerancias... y la mayoría de estos perros tienen reacciones inmunes frente a los cereales de estos piensos.

No todos los perros toleran bien los cereales
Ahora se están poniendo de moda los piensos sin cereales, con una composición "más parecida a la de la dieta del lobo". ¿Son mejores que los habituales? Pues no os lo puedo decir, porque no existen estudios al respecto. Lo que sí os puedo decir es que mis perros llevan tomándolos como un año, debido a que Marco desde siempre ha tenido problemas digestivos. Los dos han adelgazado (sin ponerlos a dieta), Marco ha mejorado mucho de su artritis (este año está sin medicación, el año pasado sin pastillas no podía levantarse del suelo durante el invierno) y los dos tienen el pelo mucho mejor. Marco lleva varios meses sin vomitar, lo cual hacía mínimo cada 15 días cuando tomaba pienso "normal" (sin los cereales que él no tolera, pero con cereales). Dos casos no hacen ciencia, pero os invito a probarlos. No os digo marcas, porque hay varias, fáciles de encontrar, y ninguna me paga para que les haga publicidad. Y no son más caros que los piensos de gama alta "normales", por cierto.



Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 29 de enero de 2013

37 semanas de embarazo, y aquí seguimos

Durmiendo en brazos. La gripe es lo que tiene
¡37 semanas!!

Me lo dicen el 1 de enero, cuando empecé con las contracciones y no me lo creo ni pero por un minuto. Y el martes pasado me dijeron que estaba comenzando a dilatar, y que ya venía, que ya... pero no.

El viernes tuvimos falsa alarma. Me desperté a las 6:30 de la mañana, con varias contracciones dolorosas muy seguidas, cada cuatro minutos, o así. Ya está, pensé, ya viene. Me levanté como a las 7, me duché... las contracciones se suavizaron, pero seguían siendo cada menos de diez minutos. Decidimos que lo mejor era que Pollito fuera al cole y Guardabosques a trabajar, y si se animaba la cosa, pues mis padres recogerían del cole a la niña, y Guardabosques vendría a casa a por mí.

Según pasaba la mañana, las contracciones no eran más dolorosas, eran como de regla, pero eran cada 4 o 5 minutos. Guardabosques me llamó, y viendo que la cosa parecía ir a más, pues nos fuimos al hospital. Mi gine nos había avisado de que la cosa podía ir rapidito, así que por si acaso... claro, también mi inexperiencia, que mi primer parto no fue progresivo normal, fue rotura de aguas de golpe y porrazo...

Total, llegamos al hospital, y una matrona encantadora me tomó la historia y me puso en los monitores. Guardabosques tuvo que quedarse solito como dos horas, porque en este hospital no dejan entrar al acompañante hasta que no han decidido que sí que estás de parto y te pasan al paritorio. En los monitores, a los cinco minutos me pararon las contracciones. Así de golpe. Así que cuando llegó la ginecóloga casi ni tenía, y eran muy suaves.

Me parece que me tocó la gine más borde de todo el hospital (al salir lo comentaba toda la sala de espera, no fui sólo yo). Lo primero que hizo, preguntarme de muy malos modos que qué hacía allí, si me llevaban en la privada. Que me fuera para Torrelodones... claro, resultó que ella trabaja también allí, en el grupo de mi ginecóloga. Claro, empiezas a entender muchas cosas... Le dije que no quería dar a luz en Torre, que la experiencia anterior no fue del todo buena, y que con mi gine estaba super contenta, pero con los protocolos no. Y encima me dice que sí, que en eso está de acuerdo...

Y entonces empieza a echarme la charla porque el Puerta de Hierro no es mi hospital de referencia, y que en todo caso, tendría que irme a La Paz... ¿Y por qué tengo que darle yo explicaciones a esta mujer? Pues se las dí, que en Madrid tenemos libre elección de hospital, y que el protocolo de éste me gusta más que el de La Paz.

Entonces se me pone pesada en que tengo que hacer el cambio de expediente. Y esta tía ¿pero de qué va? Que me pasé una semana hace ya varios meses enterándome, pregunté en el Puerta de Hierro, en mi médico de cabecera y en La Paz, y todos me dijeron que si era sólo para el parto (el resto de las revisiones pienso seguir haciéndomelas con mi gine) que con llevar la tarjeta de la SSocial que ya me valía. Y que me pongan pegas en recepción (que no me las pusieron) vale, pero ¿la ginecóloga? Qué tía más pesada. Por fin se dignó a mirarme, me dijo que había borrado el cuello del útero al 40%, y que como no estaba en la semana 37, que mejor me volvía al reposo absoluto, a ver si aguantábamos un poquito más.

Mis padres se subieron esa tarde para por si acaso, y se llevaron a Pollito a dormir. El coche de mi padre se rompió a la que bajaban a Madrid. Yo no me puse de parto esa noche, pero Guardabosques y yo nos cogimos un gripazo del demonio. Decidimos que Pollito se quedara otra noche con mis papis, por si acaso, y para si evitábamos contagiarla. El domingo mi padre pidió prestado un coche a una amiga, y se subió a Pollito, que ya estaba tosiendo. Yo no tenía pinta de ir a dar a luz, y no la íbamos a dejar toda la semana en Madrid... además, mis padres trabajan los dos, y el lunes era fiesta para los niños. Y así seguimos. De gripe los tres, y yo sin dar a luz.

Esta mañana mi gine me ha dicho que sigo con el cuello a medio borrar, pero que no avanza. Que puedo empezar a moverme, a ver si se anima a salir. Yo creo que es que nos notó a todos, con mocos, toses espantosas, fiebre y dolores musculares tipo me-ha-atropellado-un-tren-de-mercancías y decidió quedarse dentro unos diítas más, y librarse del tema. Mejor.

¡Seguiremos informando!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 27 de enero de 2013

Mi primer parto

"Esto es un bebé. Estos son su mamá y su papá.
Se quieren mucho, se han ayudado para tener un bebé"
Tanto tiempo tumbada, pensando en dar a luz, y me he dado cuenta de que no os he contado como fue mi primer parto.

Y ¿qué es un blog de maternidad sin la "batallita" del parto?

A mí me encanta leer esas entradas. El parto es un momento increíble, que te cambia la vida. Y puede ser desde un alucine, a un "ni me enteré" hasta uno de los momentos más traumáticos de la vida. Cuando estaba embarazada, me dediqué a leerme todas las entradas de otros blogs de maternidad, para ver qué me podía esperar, y decidir a qué hospital iba a tener a mi niña. Después de mirar bastante, decidí quedarme en el hospital de mi ginecóloga, privado, que casi seguro me iba a atender mi ginecóloga, que tiene unas ideas muy progresistas de lo que debe ser un parto. Pero... con los protocolos nos topamos. Os cuento.

Con el primer embarazo, la verdad es que no fui nada consciente de mi cuerpo. Obviamente notaba las pataditas de Pollito,  pero si tuve alguna contracción ni me enteré. Cuando estaba de cinco meses me entró un ataque de síndrome de nido, y me fui con mi madre de compras, y dejé medio preparada la bolsa para ir al hospital. Y ahí lo dejé. El plan era, que cuando cumpliera las 36 semanas, ese fin de semana dedicarme a hacer la maleta y terminar de hacer las compras. Ese viernes tenía mi primer monitor y la última clase de preparto, así que todo encajaba.

"Hace nueve meses el óvulo de mamá y el esperma de papá se juntaron para hacer un bebé.
Un día mamá le cuenta a papá que el bebé quiere nacer"
Cuando cumplí las 35 semanas, Pollito se encajó. Se dió la vuelta, y yo comencé a notar muchísima presión en la cadera y en el pubis. Se me hincharon los pies a lo bestia, y el dolor lumbar se hizo bastante intenso. Recuerdo haber pensado "y todavía me queda un mes de esto... ufff". Al día siguiente pensé "¿tendré leche?" y sí que tenía. Pero no le dí más vueltas.

Esa noche, jueves, me levanté a las 3 a hacer pis, como llevaba meses haciendo (ahora estoy igual, y con el mismo horario, es curioso). Cuando me levanté del baño me chorreó una pierna. ??? Pero si acabo de hacer pis, no puedo hacerme pis encima... Volví al váter. Claro, no salía nada. Me levanté. Otro chorro por la  pierna. "A ver si es que he roto aguas..."

Claro, todavía me quedaba un mes entero para salir de cuentas, eran las tres de la mañana... totalmente  pez que estaba. Guardabosques se despertó, y me preguntó que si pasaba algo. "Creo que he roto aguas..." Casi le da un infarto... Se despertó de un salto, y allí nos pusimos, a las 3 de la mañana, a preparar la maleta. Me parecía todo super irreal, no tenía contracciones, y sólo de vez en cuando echaba un chorrillo de líquido por la pierna. Yo pensaba que se rompía aguas como en las pelis, así de golpe.

"Unos bebés nacen en casa, otros en la maternidad de un hospital.
La madre se tumba en una camilla y el doctor la ayuda a tener al bebé.
A los padres también les gusta estar presentes cuando nace el bebé"

Nos subimos al coche, y para el hospital. El de Torrelodones, el más cercano, que está a más de media hora. A los diez minutos empecé con contracciones, cada tres minutos. Para cuando estábamos a 5km, el coche se rompió. De repente no pasaba de 70km/h. Joder con Murphy... Llegamos al hospital apurando embrague (menos mal que casi todo el camino es cuesta abajo, y hay vía de servicio en la autopista).

Al llegar a Urgencias, me exploraron, me dijeron que sí que iba a dar a luz, que estaba de dos centímetros. Pollito (según ellos) pesaba 3kg (luego fueron 2,400, pero bueno), y que en principio no tendría que tener problemas. Pero que no había camas, que nos teníamos que ir a Montepríncipe (como a 30km de allí). Joder con Murphy... pero si no tenemos coche...

Entonces nos dieron la opción de quedarnos, y esperar a que por la mañana dieran el alta a alguien. Nos quedamos. Para entonces, las contracciones empezaban a ser mucho más dolorosas. Además del útero, me dolían a lo bestia los riñones, las lumbares y las dos piernas. Supongo que la sacroileítis no es lo mejor para combinar con las contracciones de parto. Así que pedí la epidural. Tardaron diez minutos en ponérmela, y ni me enteré. Y nos dejaron aparcados en prequirófano, porque no tenían otro sitio.

Del resto de la mañana, la verdad es que no me acuerdo de mucho. Dejé de notar las contracciones, y con toda la tensión acumulada, y lo de llevar levantados desde las 3... la verdad es que dormité casi toda la mañana. Al rato nos subieron a una habitación, y seguimos echándonos siestecillas. De vez en cuando venía una matrona, y miraba cuánto había dilatado.

A medio día había dilatado como 6 cm, y me cambiaron la medicación de la epidural. Empecé a notar las contracciones y la presión, aunque nada de dolor. Dos horas después, estaba de 5 cm. Entonces vino una matrona, y me puso oxitocina. No me explicaron nada. Me ayudó a ponerme de lado, en una posición que ayudaba a acelerar la dilatación. Por lo visto no les gusta que estés más de 12 horas de parto desde que rompes aguas, así que por protocolo si parece que vas a estar más tiempo, te ponen la oxitocina. De eso me enteré también más tarde...

"Primero sale la cabeza. El cuerpo de la madre se estira para que pueda salir.
Luego salen los brazos, luego el resto del bebé.
El médico corta el cordón umbilical que ha alimentado al bebé todo este tiempo, porque ya no lo necesita"

A las 4 me empezaron a entrar ganas de empujar, vino la matrona y me llevó a quirófano. Dejaron a Guardabosques fuera, y no le dejaron entrar hasta que Pollito ya estaba coronando. La cama de partos, la típica antigua, tuve que parir tumbada con los pies en los estribos. Por fin apareció mi ginecóloga, me saludó y me ayudó a empujar. Tengo que agradecerle que el trato con ella fue muy cariñoso, y evitó hacerme episiotomía. Cuando llevaba ya varios pujos, y la niña no salía, le pideron a un enfermero que me ayudara con "un codito". Menos mal que es una maniobra que la hacemos también los veterinarios, porque consiste en que alguien se te suba a la tripa, apoye un brazo en la parte superior, y empuje hacia abajo con todo su peso. Cuando te lo hace un tío como de 2 metros, pues impresiona. Guardabosques flipaba.

Por fin la niña salió (haciéndome muchísimo daño, por cierto, me desvió el cóxis), y el (gp***) del pediatra la cogió y se la llevó. Mucho hablar de parto natural y del contacto piel con piel, y no me dejaron ni verle la carita. Me asusté a la bestia. No la había oído llorar, se la llevaron sin más, sin decirme nada. La ginecóloga en ese momento estaba de espaldas, cogiendo algo. Me sentí totalmente aterrorizada. Pegué un chillido que me salió del alma ¿¿¿¿Pero dónde se han llevado a la niña???? ¿¿¿Está bien??? La pobre ginecóloga pegó un salto, y me miró sorprendida. Me explicó que la niña estaba bien, que como era prematura se la llevaban a hacerle el apgar y comprobar que respiraba bien. Joder ¿y no me lo podían haber dicho? Menudo susto.

"Cuando la madre sujeta al bebé en sus brazos, con el padre a su lado, los dos están muy felices.
La madre y el bebé descansan unos días en el hospital. El padre viene a llevarlos a casa.
El bebé mama de la teta de su madre cuando tiene hambre"

Eso sí, a los diez minutos volvió, el muy sosoman me la puso al pecho, super serio, y me dijo que estaba bien. Que estaba al borde del peso para dejarla en la incubadora, pero que diéramos gracias de que la dejaban con nosotros. Y nos subieron a la habitación. Nos dejaron solos unas horas, y luego vino una matrona a ver cómo nos iba, a ver si la niña se había enganchado bien. Las matronas encantadoras, nos ayudaron mucho a encontrar la postura para dar de mamar, nos enseñaron a hacerle un arrullo, a cambiarla, a sacarle los gases...

Pero los pediatras... un horror. Super bordes. Y eso de fomento de la lactancia, tu tía. Todos nos decían lo mismo. Es muy pequeña, vas a tener que darle una "ayuda" de biberón. Pero ¿por qué? Yo tenía leche, la niña mamaba bien... Eso sí, no habían pasado 48h y nos mandaron a casa. Con la niña en 2,100kg, pero claro, que la pesáramos cada 24h y "ayuda" de biberón. Me pareció alucinante. Si te preocupa la niña, pues nos dejas ingresados hasta el lunes. Y si no te preocupa, pues nos lo dices. Pero no, nos mandaron a casa, en domingo, padres primerizos atacados de los nervios. Menos mal que soy como soy, leo, y las "ayudas" se las dí con jeringuilla, y creo que se las dí como dos tomas, y de mi propia leche que me sacaba con el sacaleches. Porque después de cada toma, costaba dios y ayuda que se tomara 15ml más, de la jeringuilla por un ladito del pecho. Y para 15ml, ya me contarás, los tomaba ella mucho mejor sola, sin tanto lío. Si es por los pediatras, mi lactancia materna había acabado en ese momento.

En fin, fue un parto fácil, y cómodo. Me dolió poquísimo, pero durante el parto pude sentirlo todo y empujar de verdad. No me dieron ni un punto. Del hospital salí muy contenta, con mi bebé y mis hormonas desbocadas, y el enamoramiento. Peeerroooo... van pasando los meses, te vas acordando de detalles que pasaron muy rápido, o a los que no diste importancia en el momento. Y te das cuenta de muchas cosas que, en ese momento, pasas por alto. Y es que esa sensación de "abandono", de no enterarte de nada (porque allí nadie te explicaba nada), de que una no cuenta nada en su propio parto, no se la deseo a nadie. Y no sólo durante el parto, sino también los días posteriores.

Total, que esta vez nos bajamos al Puerta de Hierro. Pilla más lejos, pero los protocolos parecen más modernos, y la atención me han dicho otras madres que es mejor. Y la incubadora (por si nos hace falta) tiene protocolo de puertas abiertas 24 horas y método canguro.

Pues ale, batallita contada.


PD: los dibujos son del libro infantil "How a baby is made" de Per Holm Knudsen. Increíblemente sencillo, gráfico y real como la vida misma. No he encontrado traducción al español, así que los textos son mi libre traducción del libro en inglés. Desde la concepción a la lactancia. Maravilloso. Os dejo las dos primeras páginas, sobre cómo el bebé llegó a la tripa de mamá. No pegan con la entrada, pero así lo tenéis completito. El libro entero lo podéis ver aquí, traducido al inglés, con el desarrollo intrauterino del bebé.

 





Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 25 de enero de 2013

Cupcakes de chocolate sin gluten y sin leche, con frosting de plátano y dulce de leche


Hace mucho que tenía esta entrada pendiente de publicar, se me traspapeló no sé por qué. Aprovecho que con el reposo no puedo cocinar cosas nuevas para poneros ésta.

El otro día, paseando por la blogosfera, ví esta receta de Gema, del blog "En mi nube de azúcar". Flipé. Bizcocho de chocolate con cerveza Guiness, relleno de plátano asado y dulce de leche, y con cobertura de crema de queso. Guau. Ésto lo adapto, pensé yo.

Y lo intenté. Pero la cerveza Guiness no es igual que la Ámbar (sin gluten). Y fue un desastre. Subió, subió... y se hundió. Como un volcán. A la basura (como una idiota, porque de sabor estaba muy rico, y podía haber hecho una tarta de migas...). Prometo volver a intentarlo.

Pero yo ya tenía el "mono de chocolate", y el plátano rehogado...

Reinventé.

La receta de los cupcakes es del libro "Babycakes" que si eres celíaco, y te gusta el dulce, no sé como no lo tienes ya. Son magdalenas de chocolate, pero sin gluten, ni lácteos, ni huevos, ni azúcar. Increíble pero cierto. Y no te eches para atrás con la lista de ingredientes. No son tan complicados de conseguir, y una vez los tienes, es mezclarlos, y para el horno. Facilísimos. Y riquísimos.

Los frosting vale, tienen leche... pero es que a Guardabosques no le gustan los frosting, así que... le dejo apartadas unas sencillitas, y me lío yo solita con los míos.

Cupcakes de chocolate:

Ingredientes: para unos 12 cupcakes

1/2 taza (70gr) de harina de arroz
1/2 taza (60gr) de harina de garbanzos
1/2 taza (60gr) de cacao puro en polvo (Valor)
1/4 taza (30gr) de maizena
1/8 taza (15gr) de almidón de mandioca (Yoki) (o maizena)

1/2 cucharada (tablespoon) de levadura de repostería (Hacendado)
1/2 cucharadita (teaspoon) de bicarbonato
1/2 cucharadita (teaspoon) de goma xantana (opcional)
1 cucharadita (teaspoon) de sal
1/2 cucharada (tablespoon) de azúcar avainillado

1/2 taza (125ml) de aceite de oliva suave
3/4 taza (175ml) de jarabe de ágave
1/2 taza (125ml) de compota de manzana, casera o de bote
1/2 taza (125ml) de agua caliente

Precalentar el horno a 160ºC, mejor si es con ventilador.

Poner en el vaso de la tnermomix, procesadora o en un bol, los ingredientes secos. Ir incorporando los húmedos, mezclando bien. Lo último el agua caliente. Mezclar hasta que quede una crema uniforme.

Rellenar los moldes de magdalena (si son de papel, poner por lo menos dobles, o meter dentro de una magdalenera rígida), hasta 2/3 de capacidad.


Hornear unos 25-30 minutos, dando la vuelta a la bandeja a los 14 minutos para que se hagan todas por igual. Cuando las pinchas y sale el cuchillo limpio, es que están hechas. Dejar reposar dentro del horno, con la puerta abierta una rendijita, unos 10 minutos. Sacar y dejar enfriar.

Cubrir con el frosting elegido (o con los dos):

Frosting de plátano y dulce de leche:


1 plátano
1 cucharada sopera grande de dulce de leche
Chorrito de aceite

Rehogar el plátano en trocitos, con el aceite. Cuando esté dorado y blandito, triturar y mezclar con el dulce de leche. Yo lo hice en la thermomix: poner el aceite 1 minuto a temperatura 100 vel.1, incorporar el plátano y dorarlo 2 minutos a vel.3, añadir el dulce de leche, y triturar 30 segundos a vel.6. Dejar enfriar en un recipiente, y luego meter en una manga pastelera, o en una bolsa de zip-lock.


Frosting de queso crema:



50 gr de queso tipo Filadelfia (yo lo puse light, para compensar, también lo hay sin lactosa)
25 gr de azúcar glass

Mezclar en un bol, con un tenedor, hasta que se integre bien el azúcar con el queso. Pasar a la manga/bolsa zip-lock.

Decorar los cupcakes con el frosting, con un poquito de paciencia, maña y/o imaginación.


Los cupcakes quedan chocolatosos y húmedos, blanditos, una delicia. Pero combinados con el plátano, el dulce de leche, la crema de queso.... La combinación es sencillamente increíble.

Por cierto, si no podéis tomar lácteos, aquí tenéis otra receta de frosting, de chocolate, y sin leche.

Si tenéis dudas con las harinas, pasaros por aquí.

Y nada más, que tenéis que iros corriendo a prepararlos, y ¡no os quiero quitar más tiempo!



Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es