domingo, 3 de marzo de 2013

Perrito nuevo (III): Enseñando su nombre y capturando comportamientos básicos


Todos los animales venimos "de serie" con dos tipos de comportamientos: los instintivos, y los que se aprenden. Los comportamientos instintivos, o innatos, son los que elegimos para enfrentarnos a las nuevas situaciones, por defecto. Si el comportamiento instintivo "funciona", seguiremos usándolo, mejorándolo y perfeccionándolo. Si no funciona, lo modificaremos en lo que haga falta, convirtiéndolo en un comportamiento aprendido.

Con esto quiero decir que todo comportamiento, innato o aprendido, puede ser modificado, aunque el instintivo siempre será más fuerte que el aprendido, y en los momentos de fuerte carga emocional, puede volver a resurgir en su forma original. Además, los comportamientos instintivos pueden ser modificados y aminorados, pero son casi imposibles de eliminar, hay que redirigirlos.

Los cachorros vienen "de serie" con un catálogo de comportamientos, algunos muy positivos para ellos y para nosotros, otros que hay que reconducir, y otros que conviene mantener bajo control. Por ejemplo, todos los cachorros investigan las cosas con la boca (claro, manos no tienen). Así que tendremos que redirigir ese comportamiento hacia objetos que no nos moleste que muerda: sus juguetes.  En las entradas anteriores ya vimos cómo redirigir este tipo de comportamientos hacia otros más positivos. Hoy nos centraremos en poner bajo nuestro control conductas que el cachorro ya sabe realizar.

Los perros (y todos los los animales, nosotros incluidos) aprenden todo más rápido mediante reforzamiento positivo, es decir, premiando las conductas que queremos que el perrito repita. Estos premios pueden ser juegos, mimos o comida, cualquier cosa que al perro le guste.

Para empezar a trabajar con un cachorro, lo mejor es empezar de forma informal, capturando las conductas que queramos que aprenda. Porque la mayoría de estas conductas son innatas, no hay que enseñarle al perro a realizarlas, sino sólo enseñarle que cuando nosotros decimos una palabra, significa que el perro debe asumir cierta postura corporal. Todos los perros del mundo saben sentarse. Lo que no saben es que cuando nosotros decimos "sienta", lo que significa es que queremos que pongan el culo en el suelo.

Todos los perros del mundo "saben" sentarse
Así que, de forma general, podemos enseñarle al perro a obedecer simplemente observándolo. Cuando el perro adopte una postura que queramos que aprenda (sentarse, en este ejemplo) nos pondremos delante de él para comprobar que nos está atendiendo, diremos la palabra elegida como orden ("sienta", por ejemplo), le diremos una palabra refuerzo ("bien") o usaremos el clicker y premiaremos.

Enseñar su nombre al cachorro

Como ejemplo, lo primero que vamos a enseñarle es su nombre. Es muy importante que el nombre de nuestro perro tenga una connotación positiva, y que para él signifique "mírame, atiéndeme". La mayoría de los perros lo aprenden sobre la marcha, intuitivamente, y parece que no hace falta "enseñarlo". Pero a mí me parece conveniente trabajarlo bien en positivo, dado que a los cachorros acabamos regañándolos muchas veces después de decir su nombre, y acaban dando por sentado que se llaman "Tobi-no", o que decir su nombre significa "corre y escóndete bajo el sofá que te la has cargado".

El esquema para enseñarle a un cachorro su nombre es igual al que ya he comentado. Esperaremos a que el perrito nos mire a la cara, diremos su  nombre claramente ("Tobi"), entonces decimos nuestra palabra refuerzo ("bien") y premiamos inmediatamente.

Esquema: 

Vemos al perro que nos mira.
Decimos su nombre claramente "Tobi"
Decimos "bien" con el tono más alegre del mundo (o hacemos click)
Premiamos rápidamente
Busca tu mirada, intenta hipnotizarte
¡lo ha pillado!

Una vez el perro comience a entender el asunto (en dos o tres días) verás que cada vez busca más tu mirada. Es el momento de repetir su nombre, y darle un premio gordo. Esto quiere decir que ha aprendido que mirarnos a los ojos y prestarnos atención es positivo, y que puede ser recompensado por ello.

Ahora es cuando de verdad ponemos la acción bajo control. Esperamos a que deje de mirarnos, y repetimos su nombre en voz un poco alta: "TOBI". Si el perro nos mira, decimos "bien" y premiamos.

Esquema:

Decimos su nombre claramente "Tobi"
El perro nos mira o se acerca
Decimos "bien" (o hacemos click)
Premiamos rápidamente

Una vez lo ha pillado, repetiremos este esquema el mayor número de veces posible, para que al perro se le quede su nombre asociado con la atención y el premio grabado a fuego.

Con estos dos esquemas podemos poner bajo control de una palabra cualquier comportamiento que queramos. Funciona estupendo para enseñar al perro conductas normales, que ya realice el perro por propia iniciativa. Tienen que ser frecuentes, porque así las repetirá lo suficientemente a menudo como para que podamos premiarle por repetirlas varias veces al día. Por ejemplo: mirarnos a los ojos, sentarse, tumbarse, hacer pis o caca, ponerse de pie, venir...

Además, podemos enseñarle todas estas cosas "a la vez", sin tener una sesión formal de adiestramiento. Lo divertido y eficaz de este sistema es que podemos elegir dos o tres conductas, y nombrarlas y premiarlas cada vez que el cachorro las realice. Así tenemos "sesiones" de adiestramiento muy cortas pero muy frecuentes, que es como los cachorros (que se distraen con muchísima facilidad) aprenden mejor. Y al cabo de una semana, obedecerá dos o tres señales nuevas, sin haberse ni enterado de que estaba "en clase".

Aprenderemos a realizar una sesión de adiestramiento "formal" otro día, para cuando el cachorro lleve ya con nosotros una temporadita (como un mes o así), ya se sepa su nombre y su lugar en casa, y queramos enseñarle conductas más específicas.

Los premios:

Lo más cómodo, más rápido y más comprensible para el perro son los premios de comida. Éstos deben ser muy pequeños (como del tamaño de una bola de pienso), para que no se harte de ellos, y luego se coma bien su pienso, que es lo que le da la alimentación equilibrada. Yo para empezar a enseñar los comportamientos más básicos, en casa, recomiendo colocar la ración diaria de pienso del cachorro en un vaso, y premiar de ahí. Así controlamos la cantidad de comida del cachorro, y lo que sobre se lo podemos poner en la ración de la noche.
Pienso de gato: pequeño, blando, equilibrado y sabroso
Para comportamientos más difíciles, o para premiar en la calle, conviene elegir premios más sabrosos, y a poder ser blanditgos. Lo del sabor dependerá de lo que le guste a su perro: bolitas de pienso de gato, galletas pequeñas para perros, premios blandos para perro, trocitos de queso o salchicha… Lo que al cachorro le guste más. Pero los limitaremos a unos pocos trocitos, y siempre para conductas nuevas o fuera de casa.


Y como en las entradas anteriores, me repito. De lo más, más importante que se puede enseñar a un perro, es a que se acostumbre a su nuevo medio ambiente, a las cosas, personas y animales que habitan en  él: la SOCIALIZACIÓN.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 28 de febrero de 2013

El parto, al final provocado (pero menos mal)


Sigo aprovechando los ratitos libres para contaros mi vida. Intentaré responder vuestros comentarios lo más rápido posible, pero posiblemente, no sea muy rápido. Pero los responderé, lo prometo.

Al final no me puse de parto antes del jueves, la fecha límite que me marcó mi gine. Gatito ya pesaba 3kg según la ecografía, que resultó ser acertadísima, y la gine temía que al final fuera demasiado grande para salir por las buenas.

Así que nos mentalizamos, y el jueves después de dejar a Pollito en el cole nos fuimos al hospital. Lo bueno de la provocación es que la intendencia es infinitamente más sencilla, y puedes organizarlo todo sin tener que despertar a la familia o los vecinos a las tantas de la madrugada.

Después de tanto mirar hospitales, al final nos quedamos en el de Torrelodones con mi ginecóloga. Se trataba de tener un parto lo más natural posible, pero total, si ya no lo iba a ser de ninguna manera... pues mejor me quedaba con mi gine, con la que tengo total confianza, y la que lleva viéndome la cara (y como dice Guardabosques, lo que no es la cara) todas las semanas desde hace mes y medio.

Me ingresaron como a las 10 de la mañana, y antes de las 11 vino la matrona. Me pusieron la vía, y la matrona, que era simpatiquísima, me exploró y me explicó el protocolo. Lo habitual es que te pongan una esponja con prostaglandinas, para ablandar el cuello y comenzar la dilatación, pero yo ya llegué dilatada de más de 3cm, así que no hizo falta. Me puso los monitores externos, para ver si tenía contracciones o no (que era que no) y para ver como iba Gatito. Luego me rompió la bolsa, cosa que ni sentí (sólo se nota el líquido saliendo),  porque eso estimula las contracciones y provoca el parto. Al poquísimo tiempo (en un par de minutos) empecé con contracciones cada cinco minutos, así que me puso un gotero con oxitocina, muy lentito. Todo me lo fue explicando antes de hacerlo.

Me dijo que cuando me doliera, que llamara y me llevarían a poner la epidural, que ya estaban avisados en anestesia y sería rápido. Aguanté creo que cuatro contracciones más, quizá hasta cinco. Las contracciones de bolsa rota y oxitocina son horribles. Un hurra para todas las mujeres que paren con dolor. Yo no.

Me llevaron a quirófano, y me pusieron la epidural. Primero te duermen la zona con anestesia local, y luego te pinchan en la columna. Se nota la presión, pero doler no duele. Lo peor es aguantar quieta con las contracciones horrorosas. Pero enseguida hace efecto, tres o cuatro contracciones más tarde ya casi no las notaba. Esta epidural fue más fuerte que la del anterior parto, la verdad es que no me enteré de casi nada, ni siquiera al final.

Me devolvieron al cuarto, y nos dejaron tranquilos. Cada hora, más o menos, pasaba la matrona para ver cómo me iba. A las dos horas ya estaba dilatada de 7cm, y como tenían una cesárea, me bajaron la oxitocina, para que fuera un poco más lento, y no llegara al expulsivo justo en medio.

Al cabo como de una hora, empezaron a bajarle las pulsaciones a Gatito. De 130 a 90, y se preocuparon. Me pusieron la mascarilla de oxígeno, y le volvieron a subir. Ya estaba de 8cm. A la media hora, le volvieron a bajar. La matrona volvió, muy nerviosa, llamó a la gine, y me dijo que me bajaban a quirófano sin más tardar, que estaba ya muy encajada y que por eso le bajaban las pulsaciones pero que había que darse prisa, que quería salir YA. Yo también me puse nerviosa, claro, se veía que estaban preocupados. Y nos llevaron a quirófano, no a la carrera por los pasillos, pero casi casi.

Dejaron a Guardabosques fuera. La política del hospital es dejar al padre fuera hasta que el niño corona, supongo que para que si el parto tiene que ser instrumentalizado, que no le de un patatús. A mí me pusieron en la camilla de parto (qué tirria le tengo a esos estribos) y me mandaron empujar con todas mis ganas. Yo sólo notaba presión en la parte alta del útero con las contracciones, de ahí para abajo, nada. Ni ganas de empujar, ni presión ni nada. Al cuarto pujo, la gine dijo que la niña estaba muy encajada, que no avanzaba. Lo intentaron con el típico "codito", pero nada. Encajada. A ver, a Pollito ya le costó salir, y pesaba medio kilo menos... Yo estaba cada vez más nerviosa, me tranquilizaron un poco, y la gine me dijo que iba a tener que usar la ventosa.

Y entonces sacó la ventosa. Y en ese momento, con todo el estrés, los pujos, todo... me entró la risa. Quince días bromeando con que a esta niña iba a haber que sacarla con desatascador... Eso me pasa por lo que me pasa.
Ventosa obstétrica
Desatascador

Pero vamos, puso la ventosa, y ¡flop! en menos de un minuto había pasado la cabeza, dejaron pasar a Guardabosques, y la niña salió enterita, llorando como una magdalena. La matrona me dijo que se llevarían a la peque un momentito para hacerle el apgar en la habitación contigua (por lo visto normalmente ya lo hacen encima de la madre, excepto en prematuros y partos instrumentalizados, o sea, los míos). Por lo menos me avisaron, y antes de llevársela ya me la habían dejado en el pecho, y yo ví que estaba bien. Y no tardaron ni tres minutos, y me la pusieron encima, y nos envolvieron a las dos en una toalla calentita.

Mientras tanto, mi gine me dio un puntito interno. Yo cuando la ví con la ventosa pensé que me iba a tener que hacer episiotomía, pero ni con esas. Esta gine es un encanto, y se preocupa de proteger bien la zona para evitar cortar en todo lo posible. Luego me hizo un masaje para sacar la placenta sin tirar, porque en el anterior parto se me quedó un resto, que luego me tuvieron que legrar, y no quería que pasara lo mismo.

Pero a mí ya me daba todo igual, con mi Gatito en brazos. Antes de salir del paritorio echó el meconio (así que sí que lo había pasado un poco mal, pobrecilla). Y a los cinco minutos de llegar a la habitación estaba enganchada a mi pecho, mamando. Como el protocolo es piel con piel durante dos horas, al pobre Guardabosques no le dejaron ni tocarla en ese tiempo. Al cabo de esas dos horas, trajeron un peso a la habitación, y allí mismo la pesaron, midieron y le pusieron la ropita, delante de nosotros.


Me alegro muchísimo de haber decidido provocar el parto. La pobre lo pasó mal, y si hubiéramos esperado unos días más, lo podría haber pasado mucho peor. Así que al final creo que hicimos bien en poner por delante el bien de la niña, por encima del querer tener un parto más natural, pero que lo más probable es que hubiera acabado siendo mucho más complicado.

¿Cómo se siente una cuando por fin tiene a su bebé en brazos? No sé describir la sensación. Es alucinante. Primero ver cómo baja la tripa cuando sale la niña, de gordota a fofa en un segundo, y entonces ver a tu bebé. Que te lo pongan en el pecho, sentir sus manitas, su movimientos, ver su carita. Quieres reír, llorar, achuchar y que no te separen nunca. Es enamorarse a primera vista, de flechazo absoluto.

Es la felicidad. O la oxitocina corriendo por las venas, no sé. Sólo sé que es alucinante.

Otro día os cuento más.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 26 de febrero de 2013

Ya en casita, con el nuevo bebé



Hoy toca post cortito, mientras Guardabosques lee su tableta con Gatito en brazos. Todavía estamos adaptándonos a las nuevas rutinas, y algo desbordados. Pero felices.

Os hago un breve resumen, y ya iré subiendo posts más largos según vaya teniendo algo de tiempo.

Al final me provocaron el parto el día 21 de Febrero. Todo fue bien, salvo un poquito de estrés al final, y a las 15h (después de unas 4 horitas cortas desde el comienzo de las contracciones) nació Gatito. 3kg, 49cm. Comparado con Pollito, ha nacido ya ""criada)...
...
PAUSA
(visita de dos amigas/vecinas que pasaban por mi puerta; Gatito hace caca y se pringa entera, se ve que tampoco le valen ya los pañales más pequeños; mientras Guardabosques la cambia yo pinto con Pollito un árbol en su pizarra; poner la ropita a remojo con las otras dos mudas del día de hoy; Guardabosques tiende una lavadora, recoge la anterior; doy el pecho con toalla debajo, que hoy me ha dado el "bajón" de leche y reboso mientras Papá hace construcciones con Pollito;  Gatito se duerme, vuelvo a escribir en el portátil con ella tumbada encima)
...

Pues lo que decía, que en comparación con su hermana, está siendo más sencillo. Pesa más, es menos frágil. Come bien desde el principio, no hay que andarla despertando, ni dando "suplementos". A los diez minutos de nacer estaba enganchada a la teta en buena posición, tragando con ganas. Y hasta ahora, duerme como una hora, llora, teta, se duerme mientras mama, y una horita después repetimos ciclo. Eso sí, día y noche, que todavía no distingue de horarios. Menos mal que ya la primera noche le pillamos el truco a mamar tumbadas.


Yo también estoy bien, mejor que en el parto anterior. No pueden compararse las 13 horas de contracciones (con sus agujetas al día siguiente) más media hora de expulsivo con las 4 horas cortas de contracciones y seis empujones de éste. Y gracias a mi gine, tengo un punto interno por parto, nada de episiotomía. Así que sólo me queda la falta de sueño y el dolor de coxis. Bueno, y como dice Guardabosques, mi "culo de mandril", que he tenido un edema pero muy considerable.

Así que así estamos, intentando encontrar rutinas nuevas, hacer caso a Pollito lo máximo posible, y cuidar de una peque que ha nacido con sensor de temperatura y movimiento "de serie". Vamos, que de cuna nada, sólo un poco de hamaquita y a ratitos cortos.

Muchísimas gracias a todos por vuestros ánimos y felicitaciones, tanto en la red como en el MundoReal. No sabéis la ilusión que hace.

Poco a poco contaré más cosas. Seguiremos informando.

PD: si os preguntáis por qué los sobrenombres de mis dos niñas son masculinos, intentad escoger un nombre de animalito, ponerlo en femenino, y a ver que pasa...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 25 de febrero de 2013

Trucos de repostería y panadería para cocinar sin gluten y sin lácteos

Cuando me diagnosticaron de enfermedad celiaca, pasé por dos fases. En la primera, me dediqué a comprar toooodo lo que encontraba que viniera etiquetado como "sin gluten". Me gasté una pasta, y me llevé una gran decepción. La mayor parte de las cosas eran incomibles y encima muy caras.

Entonces empecé a mirar por internet y a comprar libros de recetas. Pero todas las recetas eran con unas harinas rarísimas que ni sabían que existían, así que tocó hacerse el "máster"  harinero. Puedes ver un resumen de mis conclusiones aquí. Para saber cómo funciona la harina, tienes esta otra entrada.

Y entonces, una vez tienes tus recetas y tus harinas, te pones a cocinar. Y entonces te encuentras con que no sabes "espumar la levadura", o "hacer un chicle"... Vale, aprendes. Y entonces a tu marido le quitan la leche porque tiene intolerancia. Ale, ahora adapta todas las recetas con leche, mantequilla, yogur... al mundo sin lácteos. Pues se hace. Éste es el resumen de mis trucos y adaptaciones.


Harina de repostería:

Para cualquier receta de bizcocho, magdalenas, y para algunas de galletas (vamos, las recetas que usan levadura química). Si tienes una receta con gluten, o con algún mix especial sin gluten, puedes cambiarlo por:

a) 60% harina de arroz + 40% maizena
b) 40% harina de arroz + 40% maizena + 20% harina de garbanzos (sabrá mejor, y será más nutritivo)
c) Cualquier mix comercial sin gluten especial repostería, tipo Mix Dolci de Schar

El resto de la receta, igual. En la mayoría de las recetas de repostería, cuela.

Esta mezcla no vale para pan o bollos que necesiten levadura de panadería.

Levaduras: las hay de dos tipos

- Química: polvitos blancos, para hacer bizcochos o magdalenas. La Royal de toda la vida, pero es que la Royal tiene gluten. Hay otras marcas. A veces en la receta viene como levadura química o como sobres de gasificantes. Los sobres de gasificantes vienen de dos en dos, hay que echar los dos. No son exactamente lo mismo, pero al final son intercambiables:

2 sobres de gasificantes (2x2) = 1 sobre levadura química

- De panadería: esta es la levadura "de verdad", los bichitos que hacen crecer el pan. Puedes comprarla fresca o seca.

  • Fresca: normalmente viene en cubitos de 40 gr. La levadura está viva y "despierta", pero si se ha roto la cadena de frío, o la has tenido (tú o los del súper) varios días antes de usarla, puede estar un poco muerta.
  • Seca: Los bichitos vienen liofilizados, así que hay que "activarlos", y puede tardar la masa un poco más en subir. Pero para mi gusto, funciona mejor. Una vez abierto el sobre, o lo usas en un par de días o lo tiras, porque con la humedad la levadura se activa, y si no come se muere.
Para 400-500gr de harina (un pan de molde, por ejemplo):

25 gr de levadura fresca = 8-10 gr de levadura seca (1 sobre)

Espumar la levadura: 


Se hace para activar la levadura antes de mezclarla con el resto de ingredientes. Acelera el proceso de levado, y así además te aseguras de que la levadura está viva. Con lo cara que es nuestra harina, y lo lento y complicado del proceso, como para que no te salga la receta porque la levadura estaba mala... 
Hay que poner el líquido de la receta (agua o leche) tibios. 

Yo suelo medir 50 ml del líquido de la receta y lo separo para hacer la espuma. Calientas este líquido, en el micro o en cazo, hasta que esté tibio-calentito (unos 40ºC, metes el dedo y tienes un poco de calor agradable, tipo biberón infantil). Si lo pones más caliente, matas a la levadura. Añades una cucharadita de azúcar, la levadura seca o fresca (hecha trocitos) y remueves. Esperas 5-15 minutos, y subirá una espuma, hasta el borde del vaso. Para ayudar, puedes acercarla a algo caliente (el radiador). Vigílala bien, que a veces sube muy rápido, se sale, y pringa muchísimo. 

Si pasados esos 15 minutos no ha subido nada, tienes la levadura muerta. Echa otro cubito u otro sobre, y repite operación. 

En las recetas de pan glutenero, se usa mucho la masa madre (que básicamente es levadura "añejada"). Yo esto empezando a experimentar con ella, cuando llegue a alguna conclusión interesante, lo contaré.

Hacer chicle:


El gluten es lo que aporta elasticidad a las masas. Obviamente, las harinas sin gluten no tienen esta elasticidad. Para intentar emular al gluten, en algunas recetas hacemos un chicle, una goma, para ayudar a que salga mejor y sea más fácil de trabajar. Este chicle puede hacerse con almidón de yuca (4 chucharadas soperas), goma xantana (1 cucharada de postre), psyllium o semillas de lino trituradas (2 cucharadas soperas). Dependiendo de lo que puedas encontrar o tolerar, puedes usar unos u otros, aunque si cambias el que pone en la receta, pues tendrás que ajustar un poco.

Se coge el ingrediente que vayamos a "gomificar", se mezcla con parte del agua del la receta (con 100 ml suele valer, pero depende de la receta) en un cazo. Y lo llevamos a ebullición sin parar de remover (para que no se hagan grumos). Con cualquiera de los ingredientes antes mencionados se irá espesando el líquido, se trabará, y quedará como una masa blanda y viscosa. 

Que no te dé pereza hacerlo, que es facilísimo y mejora la calidad del resultado, en masas de extender (tipo empanada), bollos de panadería y panes.

Adaptarse al mundo sin lácteos


- Leche líquida: En las recetas en las que se usa leche, puedes usar leche de soja o de arroz. La de almendra no se porta igual, tendrías que probar y arriesgarte. De avena los celíacos no podemos comer. 

- Leche en polvo: existe la leche de soja en polvo, la venden en herbolarios y tiendas de productos dietéticos o ecológicos. Puedes intentar cambiarlo por harina de soja o de garbanzo, pero entonces tienes que cambiar el agua de la receta por leche (de soja o arroz), y no te quedará exactamente igual. 

- Nata: Hay varias marcas de natas vegetales, de arroz o soja, para usar como nata líquida. Para montar, la nata Ambiante se monta muy bien y no necesita refrigeración. Una vez montada, puede congelarse. Eso sí, el sabor no es de "nata, nata", pero cuela bastante bien.

-Yogur: Hay montones de yogures de soja, pero si el sabor no te gusta, o no puedes tomar soja toampoco, puedes hacer un buttermilk con leche de soja o de arroz: mezclas la leche con un chorro de vinagre o limón (con limón funciona mejor) y esperas 10 minutos a que espese. En las recetas funciona igual que el yogur.

- Mantequilla: La mantequilla puedes cambiarla por margarina (vigila que no tenga trazas de leche, que la mayoría tienen) o aceite vegetal (oliva, girasol...) en la misma cantidad. Vale casi para cualquier receta, excepto para aquellas que necesitan que la grasa esté bien dura. A mí me ha funcionado bien para todo menos para: 

  •  Hojaldre y croissants: la margarina se funde antes, y es un desastre. Quiero probar a hacerlos con manteca de cerdo, pero no te aseguro el resultado. 
  • Frosting: Para tartas o cupcakes. Con la margarina no coge la textura adecuada. Puedes cambiarla por aceite de coco, que es duro a temperatura ambiente (hay que derretirlo primero, y dejar que se enfríe en la nevera). Eso sí, es carísimo, y sólo lo venden en herbolarios.
  • Masas tipo crumble: Porque se derrite antes, y queda mal. A lo mejor también se podría probar a usar manteca de cerdo o aceite de coco, pero tampoco he probado.
- Queso: Mi tarea pendiente. He probado un montón de marcas, y no me gusta ninguno. Si alguno sabe de un queso que esté bueno de verdad, y que no sepa entre químico y plasticoso ¡que me lo cuente por favor! 

Y esto es todo por hoy, espero haberte hecho la vida un poquín más fácil.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es