lunes, 21 de octubre de 2013

Mi bebé me muerde


A Gatito le han empezado a salir los dientes. En los últimos quince días le han salido ya los dos de abajo, y la pobre lleva unos días muuuy inquieta. Entre eso, y el comienzo de la guarde, no es su mejor racha, que digamos.

Y mira que está mona, con sus dos dientecillos aserrados asomando, peeerooo... ¡yo estoy fatal!

Porque a Gatito le ha entrado complejo de cachorro de terrier, y está que lo muerde todo. Las zapatillas son su objeto preferido (sí, como un cachorro de terrier) y se quita las suyas a la menor ocasión, o gatea hasta encontrar una de las nuestras. Y muy sano eso no debe ser... puaj, mejor no lo pienso. Me paso el día quitándole zapatillas de la boca, cada vez que me despisto un minuto, ya ha encontrado otra (su hermana se quita las zapatillas en cuanto entra en casa, y las suele dejar tiradas donde le pilla).


Pero lo peor, lo que peor llevo, es la lactancia. Tenemos un bache serio. Y es que ha cogido la costumbre, con el chupete, de agarrar con los dientes, pinzar y tirar de golpe hacia atrás. Y con el chupete claro, es muy divertido, porque se dobla, y suena al soltar... pero mis pezones, ¡¡AAAYYY!!

Os lo podéis imaginar.
Muy doloroso.
Ahora entiendo a las mujeres que dejan la lactancia a los quince días de empezar, por las grietas. Porque ahora mismo tengo una super-mini-heridita en un pezón, fruto de un mordisco juguetón, y es una tortura.

Y aquí estoy yo, aplicando las mismas técnicas que aplicaría con el cachorro de terrier: chillar cuando muerde (esto no es una verdadera "técnica", es que no podría callarme aunque quisiera), decirle en tono firme "no se muerde", apartarla un momento, y al minuto volverla a poner.


Por ahora, no muy eficaz, lo admito (como con el cachorro, vamos). Ya sé que es cuestión de insistir y de repeticiones, pero lo que acabo haciendo es esperar a que esté medio dormida, y darle la toma entonces. O a que tenga mucha hambre. Y dar gracias a que le encanten las papillas, la comida nuestra, y cualquier cosa que pille, porque por lo menos sé que alimentada está. Que además, lo que no mama durante el día lo intenta compensar por la noche.

Voy a tener que cambiarle el apodo... estoy dudando entre "jack-russell" y "westie"...

jack russell
westie













Os dejo votar a cuál se parece más...

¿alguna sugerencia para dejar de ser un zapato más?

PD: el sábado nos fuimos de aperitivo con algunos blogueros singlu, al puesto que Oh!Celia tiene en el mercado de Antón Martín. Todo riquísimo, y la compañía inmejorable. ¡Me encantó poneros caras y conoceros a todos! Un abrazo fuerte!

Actualizo con el enlace que me ha dejado Suu, por si alguna estáis en mi situación: http://www.unamaternidaddiferente.com/2013/08/muerde-el-pezon.html

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 16 de octubre de 2013

Pan especial del día mundial del pan, integral y sin gluten, sin premezclas comerciales


World Bread Day 2013 - 8th edition! Bake loaf of bread on October 16 and blog about it!
Hoy es un día especial. Es el día mundial del pan. Un día en el que hornear y acordarse de lo especial que es el pan para todos nosotros, y lo importante que es poder comerlo.

En estas épocas de crisis, me parece que hay que dar las gracias por poder comer, poder comer pan, y como celíaca, ¡que sepa a pan!

Este pan es un pan "normal", para bocadillo o tomar acompañando la comida. Mojar en el huevo frito, rellenar... para todo. Es blandito por dentro y crujiente por fuera. Y es ligeramente integral, para ayudar a ese difícil tránsito que tenemos los celíacos.

Hoy os presento dos versiones de la misma receta. Llevo mucho tiempo intentando hacer una versión casera de la harina Proceli. Porque es una harina cara y que tiene un regustillo raro, pero que funciona muy bien para las masas. En España se encuentra bastante fácilmente, pero sé que en América no, y en otros países de Europa tampoco.

Y hoy, por fin, he dado en el clavo. Os pongo la receta del pan con harina comercial, con su foto, y la de mi pan "baulero", con su foto. Así decidís y elegís la que más os guste, o la que podáis hacer. Además, es una receta de las de "mezclar y listo", nada de chicles ni calentar, ni pasos raros.

Esta receta no sólo lleva Proceli o maizena, por cierto. Lleva también otras dos harinas: harina de garbanzo y de trigo sarraceno. A mí me gusta mezclar las dos, pero es por sabor. Puedes probar a poner esa misma cantidad sólo de una de las dos harinas, y saldrá bien, aunque algo diferente de sabor. Prueba, y ¡me cuentas cual te gusta más!

Pan con Proceli
Versión 1: pan de verdad, integral, con Proceli:

100 gr de leche normal o de soja (yo uso de soja)
30 gr de aceite de oliva o vegetal
4 claras de huevo (unos 160 gr de clara)
1 cucharadita de sal
20 gr de azúcar
Medio sobre de levadura de panadería
30 gr de harina de garbanzo
20 gr de harina de trigo sarraceno
200 gr de harina Proceli (o Auchan o Special Line)

Pan sin premezcla comercial, casero casero

Versión 2: lo mismo, pero sin premezcla:

100 gr de leche normal o de soja (yo uso de soja)
30 gr de aceite de oliva o vegetal
4 claras de huevo (unos 160 gr de clara)
1 cucharadita de sal
40 gr de azúcar
Medio sobre de levadura de panadería
30 gr de harina de garbanzo
20 gr de harina de trigo sarraceno
100 gr de maizena (almidón de maíz)
10 gr de lecitina de soja
20 gr de semillas de lino molidas
10 gr de goma xantana
una cucharada de vinagre o zumo de limón
una cucharadita de bicarbonato

Preparación en ambos casos:

Primer amasado:
Mezclar los líquidos por un lado, y los sólidos por el otro. Unir batiendo hasta formar una mezcla homogénea. Yo este paso lo hago en la panificadora, y dejo que la máquina amase por mí. Pero no tiene misterio, es mezclar hasta que la masa quede  homogénea. Puedes hacerlo a mano con una paleta (con los dedos es superpegajosa), o en amasadora, o termomix, como amases normalmente. Unos 10 minutos.

Primer levado: 
Deja la masa en forma de bola, y déjala levar 30 minutos-1 hora, hasta que doble, más o menos. Como siempre, en un sitio templado y húmedo. Yo la suelo dejar en la cubeta de la panificadora, con la panificadora apagada. También puedes poner la masa en un bol y meterla en el horno precalentado a 50ºC, apagado, y con un fondillo de agua. También puedes calentar un trapo húmedo en el microondas, y tapar la masa con él, y meter todo esto en el micro apagado.

Segundo amasado:
Unta con maizena una superficie lisa no porosa: la encimera de la cocina, una bandeja, cualquier superficie con papel encerado...
Pon bien de maizena en tus manos y lanza la masa a la encimera. Con una espátula o similar, divide la masa en dos barras o 4 bollitos. Muy rápido, coge la masa con la mano abierta, espolvoreando la maizena que te haga falta para que no se te pegue. Haz la forma que quieras, sin amasar. La maizena es sólo para poder dar forma, la mínima imprescindible, no más. Pon las masas en una bandeja de horno o molde, y hazles las incisiones (las greñas) con un cuchillo bien afilado.

Segundo levado:
Vuelve a meter los panes en el horno calentito pero apagado, o en ese sitio resguardado de la primera vez. Espera otra hora o así, hasta que veas que han doblado el volumen.

Horneado:
Saca el pan del horno, precalienta a 210ºC con calor sólo abajo. Al meter los panes echa un chorro de agua al suelo del horno (yo pongo ahí una bandeja) o echa agua con un spray. Deja media hora con el horno sólo abajo y luego 10-15 minutos más con el horno arriba y abajo, vigilando para que no se quemen.

Miga de pan con proceli

Sácalos, deja enfriar y ¡hazte un bocadillo!

Miga del pan casero casero
PD: si quieres saber más sobre las harinas sin gluten y dónde comprarlas, pincha aquí y lee los anteriores posts.
El lino y la lecitina de soja yo los compro en mercadona, pero los hay en todos los herbolarios y en casi todas las grandes superficies.

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 11 de octubre de 2013

Maldita semana

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Maldita semana, digo. Bueno, malditos últimos diez días cargados de mocos, toses y malos humores. De los físicos y de los psicológicos.

Todo empezó hace ya, en realidad, 15 días. Me fui a una consulta de un perro con problemas durante el paseo. Me calé. Me empampé. Quién me manda salir a adiestrar con una cazadora vaquera el primer día de otoño. Cayó una tromba de agua que nos dejó a todos con pinta de perro mojado. Y nunca mejor dicho.

A partir de ahí, todo cuesta abajo. Yo empecé con picores de garganta, pero me temo que se lo pegué a Pollito, que se pasó una semana con una tos de esas de ganso que daba miedito. Y se le agrió el humor. Tanto, tanto, que diez días después de pasársele el catarro, seguimos de cabeza. Rabieta tras rabieta, lloros, carreras, y huelga de hambre. Y de sueño. No sabemos qué le pasa.

En casa no ha cambiado nada, y la profe dice que ella no ha notado nada. Si le preguntas a Pollito, tampoco sabe qué le pasa. El otro día Guardabosques consiguió sonsacarle que A (una niña de su clase, de educación especial, que tiene la mano muyyy larga) le había pegado. Pero es que A pega a todo el mundo, profes incluidos, y no creo que haya nada que podamos hacer en ese sentido, aparte de quejarnos a su profe. Que ya hemos hecho, claro.

En medio de todo este asunto, bajamos a nuestra revisión semestral en Digestivo, y nos han dicho que Pollito se ha caído de los percentiles. Debe estar en el percentil 0-1 tanto en talla como en peso. Y eso después de todo un verano en casa, comiendo helados y sin un constipado. La van ha hacer las pruebas de hormona de crecimiento y le repetirán toda la batería de la celiaquía. Y si algo da positivo, pues se le tratará para eso. Y si vuelve a dar negativo (como hasta ahora) pues le tocará biopsia intestinal. Ains, no sé que prefiero. No me alegraría nada que la niña fuera celiaca, pero si lo es, cuanto antes lo sepamos, mejor para todos. Es el no saber qué hacer, ni cómo ayudar lo que nos tiene locos.

Y Gatito, pobre, ella también lo está pasando mal. Esta es su segunda semana de guardería, y no lo lleva nada bien. Y eso que la tienen en brazos casi toda la mañana. Y sí, mientras la tienen en brazos, está bien. Pero en cuanto la bajan al suelo... se va a la puerta llorando. Menos mal que en su guarde tienen a dos profes por clase, y se la turnan. Entre eso, sus dos primeros dientes, y sus primeros tres catarros...  Eso sí, la teta es maravillosa, porque ha pasado por tres catarros, casi sin fiebre y ventilándoselos en 48 horas, mientras que yo sigo arrastrando el que me cogí ese día bajo la lluvia. Y Guardabosques también.

Del cansancio, del no dormir (Pollito tiene pesadillas, Gatito se me agarra cual koala toda la noche, hipando dormida), tenemos los dos una cara que da pena vernos. Me he comprado una crema hidratante de esas que tienen maquillaje y todo (para los que no los sepáis, no me he pintado en la vida). A ver si dejo de dar tanto susto, que mis amigos me preguntan preocupados si estoy enferma.

Pues eso,
Maldita semana...

PD: hoy no pongo fotos, que con esa primera os hacéis una idea de nuestra pinta. Como sigamos así, no nos va a hacer falta disfraz para Halloween.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 9 de octubre de 2013

Perrito nuevo (V): la comida

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Hace ya tiempo empezamos con la serie de entradas de "perrito nuevo": socialización, los primeros días y establecer el vínculo, jugar y acostumbrar al contacto, su nombre y la educación básica, y la higiene. Hoy pasamos al último capítulo (por ahora), sobre la alimentación, tanto desde el punto de vista del educador, como del veterinario (que para eso veo yo el mundo desde ambas perspectivas).

El pienso:

La mejor comida que le puedes dar a tu perro, que sea fácil de dar y equilibrada, es un buen pienso. Hincapié en lo de "BUEN". Elige un pienso específico para su edad y tamaño, de una buena marca. Que la proteína sea de origen animal, de buena calidad y que ponga que sea "carne" y no "subproductos".

Casi cualquier pienso que se venda en una clínica veterinaria o tienda de animales es de buena calidad. Pregunta a tu veterinario, al vendedor si quieres que te recomienden alguno. También puedes investigar por internet un poco, porque hay miles de gamas y de piensos específicos diferentes. Te aconsejo que elijas marcas fáciles de encontrar habitualmente, de gama alta. Es mejor acostumbrarle por lo menos a dos marcas, por si en un momento dado no encontramos la que come habitualmente, saber que el otro le va a gustar y a sentar bien.
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Lo mejor es que tu perro se acostumbre al pienso desde el principio. Sigue los primeros días con la marca que te dieron en casa de su madre, en el albergue, en el criador o en la tienda, pero a partir de la primera semana podrás cambiarlo a otro si quieres. Los cambios no deben ser nunca bruscos, lo mejor es írselo mezclando unos días con el antiguo: al principio casi todo del antiguo y un poco del nuevo, y vas aumentando el nuevo y quitando el antiguo hasta hacerle el cambio total.

Las latas que se venden en la clínica, o en las tiendas especializadas también son un alimento completo. Puedes ponerlas si algún día quieres darle un capricho a tu perro. Las de supermercado no son recomendables, porque llevan toneladas de sal y azúcar, y la carne que llevan no es de buena calidad.

La comida casera :

No es recomendable alimentarle con comida casera, pero no porque no sea buena, sino porque es muy difícil darle una comida realmente equilibrada de este modo. Si quieres darle comida casera de forma habitual, consulta a un veterinario especialista en nutrición para que te haga un menú.

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Una buena alternativa entre el pienso y la comida casera es la comida fresca preparada. La venden en algunas tiendas especializadas, y es equilibrada y de buena calidad, pero es muy cara.

Caprichos sanos:

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Si algún día quiere darle un capricho, puede darle el tipo de alimentos que nosotros llamamos “dieta blanda”: arroz o pasta cocida, pollo, pavo o ternera cocida, queso de Burgos, zanahorias cocidas… con un poco de sal y aceite, pero sin más grasas o especias, que es lo que peor les sienta. Haz ésto como mucho un día por semana o como premio, y no lo hagas habitual. Otros caprichos "sanos" pueden ser: zanahoria o calabaza, cocidas o crudas (a algunos perros les gusta roerlas).
Fruta, entera o aprovechando para darle el corazón o las peladuras... el yogur les suele sentar bien, y no creo que nadie se resista a darle el fondillo del postre a su perro. Algunos perros tienen intolerancia a la lactosa, y la leche les da diarrea, pero otros no. Yo caliento la leche en un cazo, y si calculo mal y sobra... pues mis perros son alegres voluntarios para acabársela y no tirarla.

Si tu perro es de los difíciles, y no quiere su pienso, hay dos normas útiles para conseguirlo: 

Ponle su comida, llama al cachorro, espera 10 o 15 minutos, y si no se ha terminado la ración, llama al cachorro y retira el plato. Dependiendo de la edad del cachorro, habrá que ponerle cuatro, tres o dos veces al día de comer. De adulto, con dos veces es suficiente. No le dejes el plato lleno puesto todo el día, porque el perro se aburre y pierde el interés.

No añadas "extras" encima del pienso si tu perro es melindroso, o se acostumbrará a no comer sin extras. Cuanto más pequeño es el perrito de tamaño, menos come. Mira en el saco de pienso cuanta cantidad hay que darle al día, porque será sorprendentemente pequeña. La mayoría de mis clientes dueños de perro pequeño se quejan de lo poco que comen, pero cuando mides la cantidad diaria, suelen comer más de lo que deberían. Solemos pensar en proporción humana, y un perro de cinco kilos, con media salchicha tiene energía para todo el día. No le des extras o ¡no se comerá ni una bola!

Y por último:
 no hace falta que el perro coma de un plato:


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Puedes poner su ración de comida diaria en un vaso, e irle dando las bolitas a lo largo del día como premio. También puedes usarla para rellenar uno o varios kongs y dejárselos cuando vayas a trabajar, y se quede solito. Así se entretendrá. También puedes jugar a esconderle las bolillas por la casa, y enseñarle a rastrear. ¡La comida puede ser muy divertida!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es