lunes, 16 de diciembre de 2013

De médicos

Se toman lo de la Navidad muy seriamente
Tengo la sensación de haberme pasado la semana en La Paz. En realidad sólo teníamos cita el lunes y el viernes, pero han sido tan "intensas" que me han dejado con una sensación de absorción hospitalaria total.

El lunes teníamos nuestra cita en digestivo. Teníamos un plan super bien montado, nos lo íbamos a pasar fenomenal. Aprovechando que Guardabosques tenía el día libre, íbamos a encender nuestro espíritu navideño y de ciudad. El plan: bajar al hospi, y de allí a la calle Mayor, en donde mi hermana (alias Elisabeth Blumen) abre tienda la semana que viene.

Elisabeth Blumen
¿De qué va la tienda? Pues de "Flores y cosas bellas". Además de la organización de decoración floral y de la otra para bodas y celebraciones varias (que ya la tenía en su otro local), va a poner una tienda de "cosas maravillosas". Todo hecho en España, nuevo o antiguo pero precioso y con su "toque". Decoración, perfumería, golosinas... un poco de todo, para disfrutar y regalar.
Abre la semana que viene, en la calle Mayor ya casi esquina Bailén, por si os queréis pasar a comprar vuestros regalos de Papá Noel o Reyes, desde este jueves.

Luego, tocaba paseo por el mercadillo de la Plaza Mayor, a comprar el Misterio del Belén, que no tenemos y hay que ir empezando. No pudimos ir el fin de semana pasado (por las masas, no nos atrevimos), así que tocaba.

Y para terminar, teníamos la inauguración de la exposición "Fiesta y Color" en el Museo Sorolla.


Planazo.

Sí, planazo hasta que Guardabosques atropelló con el coche un "trozoplástico" que nos jorobó todos los bajos, depósito de gasolina... y nos quedamos casi tirados en el Hospital, con dos niñas pequeñas y sin vehículo. Al final pudimos volver con el coche a casa, sí, pero nuestro planes, ¡ay! nos quedamos sin ellos.

Pero a lo que iba, los médicos.

con su nuevo disfraz
La doctora de Digestivo, muy simpática, nos dijo que todo estaba bien. Sorprendentemente. Que a día de hoy, no parece que la niña sea celíaca. Peeerooo.... como la genética la tiene, y síntomas digestivos y ponderales también, pues que hay que seguir mirando. Y que eso significa biopsia. Y que como de todas maneras ya lo íbamos a hacer nosotros por nuestra cuenta, para probar, dieta sin gluten. Que no, que no está en protocolo, pero como nos dijo la doctora, "yo si fuera vosotros también lo tendría que intentar".

Dos años de dieta sin gluten super estricta (vamos, como si fuera celíaca, nada de "por un día..."). Y que luego ya veremos. El día de la biopsia quitamos el gluten, dé la biopsia lo que dé. Que si da positivo, pues eso que tenemos avanzado, y si da negativo, pues eso que teníamos avanzado, porque el siguiente paso es la dieta para ver si con eso mejora.

Y el viernes a endocrino. Porque la niña, además de delgada, está bajita. Mucho. Pero bueno, esto fue algo mejor, porque en la radiografía de la muñeca vimos que tiene el desarrollo óseo de un niño un año menor. Vamos, que lo del crecimiento, mi niña se lo toma con calma, y es probable que siga así hasta la adolescencia. Entonces será de las últimas en dar el estirón, pero al final (se supone) llegará a tener una estatura "normal". Como es genético, y yo nunca tuve retraso en el crecimiento (yo lo que tuve fue falta, ni retraso ni nada), por lo menos esto es algo de lo que podemos echar culpa al padre, y no a mí.

ella no tiene problemas para comer
Vamos, que para el crecimiento, paciencia. Y para las tripas, biopsia y dieta sin gluten desde Reyes (o sea, más paciencia).

Eso sí, la doctora nos explicaba lo de la dieta, y que para el estreñimiento lo mejor no eran las judías verdes, sino los zumos de frutas comerciales. Y Pollito cada vez más triste, y más triste...
- Pollito ¿qué te pasa?
- Que no quiero ser como papá, que yo quiero leche y yogures. (Aquí poner vocecita triste)
- No, Pollito, dice la doctora que tienes que comer como mamá, no como papá.
- ¡¡¡Buaaaaaa!!!!
- Pero Pollito, ¡si mamá come casi de todo! ¿a que sí?
- Sí, pero ¡¡¡no quiero comer judías verdes!!! (Aquí poner berrinche total)

Pobrecilla, pensó que a partir de ahora, sólo podía comer verdura.


Al final se lo pudimos explicar, y ya está más tranquila. Como en casa comemos casi todo ya sin gluten, pues no se va a enterar mucho. Con los cumples sí que va a ser más lío, pero en fin... si tampoco es que coma mucho, ella con unos gusanitos es feliz durante horas...

Ya os seguiré contando. Ahora, me voy a preparar tartas, que ¡el martes tenemos cumple!
Con tarta de fresa y de Hello Kitty, a ver qué nos sale. Ya os la pondré, esa y la de cerditos del domingo.

Montando el árbol
Y a ver si conseguimos el Belén, que por a hora sólo tenemos un mini-árbol. Y vosotros ¿qué tal ese espíritu navideño?


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 8 de diciembre de 2013

Hombrecitos de pan de gengibre, sin gluten


A esta receta le tenía ganas Pollito, y no le iba a decir yo que no. Que además, es muy propia de estas fiestas. Añádele que mi hermana es de las del "club del molde" y que su último regalo para su sobri ha sido un kit infantil de repostería del ikea, y ya tenéis receta asegurada. Había que probarlo todo, claro.

Duktig
La receta es una típica norteamericana, pasados los ingredientes a gramos y adaptado al mundo sin glu (y sin lácteos). Son facilísimas, la masa se maneja muy fácilmente, y son fenomenales para pasar  una tarde de invierno entreteniendo a los niños. Y si además resulta que así tu hija inapetente se come dos galletas, pues la guinda.

Ingredientes:

350 gr de harina sin gluten de repostería (funciona con 250g de harina de arroz y 100 de maizena, o esa misma cantidad de mix dolci schar, pero yo le puse 200 gr de harina de arroz, 100 de maizena, 25 de garbanzo y 25 de trigo sarraceno).

1 cucharada de postre de goma xantana
1 cucharada de postre de bicarbonato
2 cucharadas de postre de gengibre en polvo
2 cucharadas de postre de azúcar avainillado
1 cucharada de postre de canela
un pellizco de nuez moscada (poco, que pica!)
125gr de mantequilla (yo puse 60 gr de margarina y 65gr de aceite de coco)
175gr de azúcar moreno
1 huevo de gallina feliz
4 cucharadas soperas de miel oscura (de abeja, de caña o melaza)

Mezclar la harina, las especias, el azúcar, la goma xantana y el bicarbonato y airear bien. Yo lo pongo todo en una bolsa, la cierro y la agito como en una coctelera.

Poner en un bol, y añadir la mantequilla a trocitos pequeños, pellizcando hasta que se integre, y quede como serrín grueso.


Mezclar el huevo con la miel, y añadir. Amasa hasta que forme una bola suave. Yo lo hago en la panificadora, que me amasa todo sin yo mancharme las manos. Pero puedes hacerlo a mano, en la termomix o en cualquier amasadora igual.

Envuelve la pelota en papel film, y déjala reposar en la nevera media horita.

Saca, extiende la masa sobre un papel vegetal con un rodillo, hasta medio centímetro de espesor o un poco menos. Se estira fenomenal, y no se pega nada de nada.

Corta figuritas con un cortapastas, y hornea en el horno precalentado a 180ºC, unos 10 minutos (dependerá del horno). Deja reposar fuera del horno pero en la bandeja diez minutos, y luego ponlos a enfriar en una rejilla.


Para la glasa:

1 clara de huevo pasteurizada (en el mercadona venden)
unas gotas de zumo de limón, o una pizca de sobre blanco de gasificantes (cremor tártaro)
Azúcar glass
Colorante sin gluten (yo tengo de Manuel Riesgo, en polvo)

Bate la clara a punto de nieve, cuando esté levantando, añade las gotas de limón o el polvo de gasificante para que se ponga más firme. Como es tan poca cantidad, yo uso una minibatidora de esas para capuccino.

Cuando esté firme, añade el azúcar glass, poco a poco, hasta que quede una consistencia firme pero suave, untable pero que no se desparrama. Añade el colorante elegido, y remueve.

Mete el glaseado en una manga pastelera de boquilla fina, o en una bolsa de zip-lock y cortas una esquinita pequeñita (cuanto más fino, más fácil hacer detalles, y menos tarda en secar).


¡A divertirse decorando! Es adictivo...


Están muy ricas, pueden mojarse en la leche, absorben y no desmigan. Y la cocina huele a Navidad ¿se puede pedir más?

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 28 de noviembre de 2013

Comer o no comer, esa es la cuestión


Mi relación con la comida durante mi infancia fue complicada.
Sobre todo para mi madre.
A mí me gustaba casi todo, pero no comía de nada. Dos trocitos, y ya estaba llena. Sólo me entraban la carne y los lácteos, con lo demás me llenaba de gases y me dolía la tripa a la tercera cucharada. Y así hasta los doce años, en los que algo cambió y empecé a comer bien. No toneladas, pero ya cantidades más o menos normales. Y empecé a disfrutar la comida, a saborearla, a pensar en ella con ilusión y no con pavor.

Toda mi infancia, pasaba las mañanas angustiada, por qué había metido mi madre en mi maletín, y si sería mucho. Un horror.

Juré que nunca le haría eso a mi hija, que nunca la obligaría a comer.

Peeerooooo....
Karma is a bitch, como dicen los americanos (el karma, qué cabrón)

Pollito no me come. No ha comido nunca, la verdad. La teta, eso sí. Pero el resto... uff. Tuvo un comienzo de comida sólida y papillas muy bueno, pero antes del año ya empezó a comer cada vez menos y ahora cada comida es un esfuerzo.

Y te compras los libros, y lees a Carlos González, que te dice que no te agobies, que no obligues, y que mires la báscula, que si no pierde peso, no pasa nada.


Vale, Pollito no pierde peso. Pero tampoco lo gana... ha sido una niña "percentil 3" casi desde que nació. De vez en cuando, sorprende y salta al percentil 5 (de altura, que de peso no). Pero la última vez que la pesamos, no estaba ya en percentiles, sino "colgada" de la última raya. Percentil 0. Glups.

Así que empezamos con las tonterías, a dibujar caritas con el jamón de york, a disminuir las raciones "para que no se agobie", a plantear menús infantiles (para que coma algo, aunque no sea muy equilibrado). Pero ni aún así. Ni pizza, ni hamburguesa, ni patatas fritas, ni palitos de pescado.

En el cole come bastante, no todo, pero bastante. Eso sí, tarda más de una hora, ella y uno de sus amigos se quedan hasta un rato del segundo turno, para que puedan terminar.

Pero en casa, nada. Algo merienda, somos felices si se toma una mandarina  y una loncha de jamón york o queso. Nada de pan o galletas, un trocito y lo deja. Nada de bollos, nada de sándwich. Fruta, es lo único que la ves comer contenta, y queso. Y de eso, poco.

Cada vez estamos más angustiados, y ella cada vez más enfadada.

El otro día, dimos palmada en la mesa, y decidimos que "hasta aquí". Lleva una temporada comprobando límites, llevando la contraria a todo a ver qué pasa. Y esta semana tocaba probar sus límites con la comida, supongo. Así que, después de una tarde de ésas de aúpa, se puso a escupir y tirar la comida al suelo, con cara de "a ver qué pasa". No había probado ni una cucharada, miró el plato (patata con zanahoria y 2 trocitos de judía verde que le cayeron por casualidad casi, es lo más "verde" que comemos en casa) y dijo que no quería eso, que quería jamón.

Después de la tarde que había apretado a su padre (yo estaba trabajando), los dos cansados... Decidimos que o empezaba a comer, o uno de sus juguetes se iba "castigado" al garaje. Dos trozos después, y cinco juguetes menos, se fue a la cama sin cenar.


Y así llevamos una semana. En teoría, si come sin problemas y toda la ración (que puede ser de unos 50gr en total, un vaso de yogur no lleno...) recupera el juguete que quiera. Si come, pero dando la lata y dejando algo, ni pierde ni recupera. Y si monta un cirio, y no come, pierde juguetes.

En casa sólo queda la caja de lápices y Felipe, su muñeco de dormir. Son los objetos que más aprecia, y que no van a ir al garaje bajo ningún concepto, prometido. No le queda ni un cuento.

Hemos aprovechado para hacer limpieza general de su cuarto y del salón.

Por las noches, le leemos un capítulo de un cuento "de mayores", sin dibujos. Olga da Polga, hemos empezado, que a mí me encantaba de pequeña.


No sabemos qué más hacer.
La semana que viene nos dan los análisis de endocrino y de digestivo. En digestivo ya nos han dicho que si todo da negativo, le harán la biopsia. Tiene la genética de la celiaquía positiva, y síntomas varios, no de los típicos pero sí bastantes de los atípicos. Los anticuerpos nunca le han dado positivos, pero claro, a mí tampoco...
No sé si prefiero que den cosas positivas o todo negativo, la verdad.

Lo que sí que sé es que menos mal que su cumple se acerca, porque como sigamos así, va a estar sin juguetes hasta esa fecha. Y en la calle hace mucho frío, y las tardes son muy largas.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 26 de noviembre de 2013

Roscón de Reyes sin gluten, fácil y perfecto


Los que me seguís desde hace un tiempo sabéis que una de mis obsesiones es el Roscón de Reyes. Vale, soy fácil de obsesionar, pero lo que tengo con el roscón es especial.

El Roscón de Reyes, para mí, antes de empezar con la dieta, era el bollo perfecto. Tierno, esponjoso, no excesivamente dulce, sin relleno empalagoso y con ese aroma de azahar... era de los pocos bollos que realmente me gustaban.

Luego llegó la dieta sin gluten. Y empecé a probar. Comprados, hechos en casa... uff... no sé cuál salía peor. Los comprados tienden a ser como piedras hiperdulces (el mejor, para mi gusto y para una prisa, el de Manacel). Y los hechos en casa... no subían o subían y se desmoronaban, quedaban como ladrillos y el sabor... mejor no hablar.

El año pasado empecé en Noviembre, y ¡por fin! conseguí que saliera algo medio decente. Pero este año ¡¡llegó la revolución!!

Sabéis que llevo todo el año probando harinas panificables, masas madre... pues era el momento de llevar todo ese conocimiento al mundo del roscón. He probado tres variaciones de la misma receta, una con levadura, una con masa madre "exprés"  y otra con mi MM de "siempre", esa que lleva conmigo, en mi nevera, desde la primavera (cuidada y refrescada con cariño, eso sí, pero es la misma desde Mayo). Luego os comento las diferencias.

Miga del roscón de masa madre "rápida"

Animaros a probar esta receta. Guardabosques puso una cara de felicidad al probarla que ni yo misma me lo creía. Guardabosques no es muy de piropos, y nada de dulces. Suele tomarse un pedacito de lo que sea que cocino, y luego pasa. Pues de roscón come incluso más que yo.

Ingredientes:

250 gr de harina panificable Proceli (o Auchan o Special line)
75 gr de mantequilla o margarina bien blanditas
90 gr de azúcar (o 40 gr de azúcar y 30 de azúcar invertido)
1 huevo + 1 yema (guardar la clara)
ralladura de limón y de naranja, o aceites esenciales de limón y naranja (6 gotas)
Agua de azahar comprado o casero (una cucharada sopera)
2 cucharadas de postre de miel
una cucharadita de café de sal
25 ml de leche o agua tibia

+ 100 gr de MM (masa madre): os doy tres opciones de masa madre, a elegir:

a) Masa madre "exprés": 25gr de harina de garbanzo +25gr de harina de trigo sarraceno + 50gr de agua + 1 cucharadita de café de levadura seca de panadería (o 7-8 gr de levadura fresca). Mezcla bien en un bote, deja en un sitio calentito una hora (encima del radiador) hasta que haga burbujas, y lista para usar.

Masa madre exprés
cuando esté así es cuando la usas o la metes en la nevera

b) Masa madre "rápida": Se hace igual que la anterior, sólo que una vez veas que la masa tiene burbujitas, la metes en la nevera, y la dejas reposar 24 horas. Vamos, que la haces de un día para otro.

c) Masa madre "de verdad": para hacerla pincha aquí

Para decorar:
1 clara (la que sobró antes)
un chorro de leche (opcional)
Azúcar
Almendra laminada, guindas en conserva, fruta escarchada...

Modo de hacer el roscón:

Mezcla en un bol (yo usé la cubeta de la panificadora) los ingredientes líquidos: el agua (o leche) tibia, el huevo con la yema, el agua de azahar, la sal y la miel. Luego incorpora la mantequilla derretida y el azúcar. Ahora la Masa Madre elegida, para que se mezcle bien con todo. Y por último la harina proceli.

Amasa bien, con la mano, en amasadora o en la termomix, hasta que tengas una pelota suave. Deja levar la masa media hora en un sitio calentito: la propia termomix tapada con un trapo, el horno precalentado a 50 y apagado, o bien tapada con un trapo húmedo, encima de un radiador... donde tú lo suelas hacer. Yo pongo cualquier programa de la panificadora, que me amasa y me leva durante media hora, y cuando oigo que vuelve a amasar, la apago y saco la masa.

Al cabo de media hora, vuelve a amasar. Esta masa se amasa bastante bien para ser sin gluten. Yo unto de aceite un papel vegetal y mis manos, para que nos pegue. El truco es no clavar los dedos en la masa, y manejarla rápido. La coges, la levantas, y la estampas contra la encimera de la cocina. Gracias a que es una masa bien trabada, y que todo está con aceite, no llenas de harina la cocina. También puedes hacer el amasado Bertinet de verdad, pero no hace falta. Amasa 5-10 minutos, hasta que veas que está suave y más manejable. Este amasado es importante, es lo que hace que el roscón quede redondito, y no lleno de bollos.
Miga del roscón con Masa madre normal

Entonces haces la rosca: haz una depresión central de la pelota con los dedos, echa un chorrito de aceite, y ve untando de aceite el hueco y haciéndolo cada vez más grande, hasta que tengas una rosca. En el centro, mete algo para evitar que con el levado se cierre el agujero: yo  pongo una lata envuelta en papel vegetal.

Deja levar en sitio calentito otra hora. Yo precaliento el horno a 50ºC, lo apago y meto el roscón dentro. Sube, pero no en exceso. No te preocupes, luego sube más.

Al cabo de esta hora, saca el roscón y decóralo. Para eso, píntalo con una mezcla de huevo y leche (bien pintado, así además ayuda a que leve mejor). Luego espolvorea toda la superficie con azúcar, dejando pegotes gordos en algunas zonas. Las zonas sin pegote de azúcar, pegote de almendra y/o fruta escarchada.

Mete el roscón en el horno, con el horno todavía apagado. Pon la temperatura a 170ºC, si puedes primero con calor sólo abajo 10 minutos, y luego ya pones el calor arriba y abajo. A mí en total me tarda 35-40 minutos más en estar cocido, pero eso ya depende de cada horno. Si ves que se te tuesta mucho, abre el horno despacito, y tapas el roscón con un papel de plata hasta que esté cocido por dentro. En esta etapa es donde leva más el roscón. Cuidado con la temperatura del horno, si está demasiado fuerte, sube muchísimo... para luego desplomarse. Con 170º sube uniformemente, y luego no se cae.

Edito que no ha quedado claro: en total son 45-55 minutos de horno, 10 sólo abajo, y el resto con arriba y abajo o abajo más aire. Tiene que quedar tostadito y bien hecho, si se queda mínimamente crudo, también se desploma.

¿El resultado? Un roscón tierno, esponjoso, y que sabe a Roscón de Reyes de verdad. Del glutenero. Sabor a trigo total. En casa estamos enviciados.

Roscón con masa madre normal

Notas: 

Os animo a probar la masa madre rápida en todas las recetas, es menos lío que la MM normal, y funciona casi igual. Además, si haces el doble de cantidad, puedes guardar lo que sobra en la nevera, y usarla para otras recetas, igual que la MM normal.

También os animo a probar la mezcla garbanzo+sarraceno. El sabor que da es a trigo completamente. Desde que uso esta mezcla, Guardabosques come sin gluten pizzas, bizcochos, bollos... y suspirando de satisfacción, sin poner cara de cordero degollado. Si no tenéis de las dos harinas, podéis usar toda la cantidad de una de ellas, pero el sabor y la textura no serán las mismas.

La comparación entre las tres: muy parecido de sabor aunque más rico y más "glutenero" el que está hecho con la masa madre normal, luego el de la masa madre rápida. Y duran algo más que el hecho todo en el mismo día. Pero esponjosos y blanditos están los tres, y ricos también, así que para una prisa, no lo dudes.

Y por último, esta receta es con estas harinas. Si cambias la harina, puede no quedar igual (vamos, que no lo hará). Puedes probar a ver qué pasa, pero no garantizo nada, que las harinas sin gluten ya sabéis lo particulares que son.

Si acabas de empezar en el mundo singlu y estas perdido con tanta harina o no sabes dónde comprarlas, pasa por aquí. Si quieres intentar lo de la Masa Madre, pasa por aquí.



Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es