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lunes, 8 de septiembre de 2014
Ahora somos una más
Vuelvo de las "vacaciones" blogueriles, no sé si para reenganchar, o para tomarme el blog de una forma distinta. Creo que tengo que asumir que el ritmo de publicación del año pasado no voy a volver a conseguirlo, y voy a tener que contentarme con una entrada cada quince días (¿o al mes?) porque cada vez tengo más lío, en vez de menos. Soy así, en cuanto parece que tengo la cosa controlada... la vuelvo a liar.
Y esta es mi nueva lianta, mi nueva socia:
Kiara, Kía para los amigos (y "Bruma de Sierracavernas" para el LOE).
No tenía yo pensado coger otro perro. Bueno, imaginado sí, pero en abstracto, en "futurible". Y la idea era coger otro perro pequeño, un schnauzer mini, o un pastor de shetland... algo así.
Peeerooo...
¡¡Mi amiga D tiene la culpa!!
Hace un mes se puso a colgar en su página de Facebook las fotos de su última camada. Ella y su marido I, amigos míos desde hace ya casi diez años, compañeros míos del máster de etología, se dedican (entre otras muchas cosas) a criar y entrenar pastores alemanes. Unos pastores alemanes increíbles. De línea de trabajo, de color gris, con un carácter impresionante. Son equilibrados, recios pero sensibles, capaces de jugar tranquilamente con su niño de tres años y acto seguido salir a la pista a trabajar.
No podía dejar pasar la oportunidad. Me costó convencer a Guardabosques, que en estas cosas es la voz de la razón, y decía que ya teníamos suficientes jaleos en la vida... pero al final... una semana de obsesión pensando en lo bien que me venía ahora una cachorra nueva... puede hasta con Guardabosques. El que yo tuviera capricho de pastor alemán alobado desde los tres años, supongo que también influyó en algo. Y que conociéramos a ambos padres de la cachorra, desde hace años, y sepamos que el carácter de ambos no puede ser mejor, también.
Mi amigo Alejandro (de "Tu perro en tu vida") también tiene algo de culpa, que conste. Me he dejado convencer (ya sabéis que yo para esas cosas facilona, me apunto a cualquier bombardeo perruno) para montar un grupo de trabajo. Alejandro tiene (por ahora) cuatro malinois en preparación, y entre los dos queremos montar un grupo de IPO aquí por la sierra. En positivo, y con estructura, que el trabajo deportivo en este país todavía está bastante en manos de adiestradores de vieja escuela, con collar de ahogo o de descargas y perros acogotados. Queremos mostrar que el trabajo deportivo en positivo no sólo es posible, es que funciona incluso mejor.
Por ahora, con dos mesecillos recién cumplidos, Kía no está para salir a pista. Pero nos estamos divirtiendo un montón sentando unas buenas bases, clickeando buenas conductas y aprendiendo a perseguir pelotas y dejar en paz los cordones de los zapatos. Y cómo jugar con niños y bebés, y lo bien que se duerme en un transportín, y que si se hace pis en la hierba hay lluvia de premios... esas cosas.
Lo principal, que correr hacia mí siempre, siempre tiene premio.
Tengo que agradecer infinito a mis amigos I y D por la oportunidad de vivir y trabajar con esta perra. Es dulce, cariñosa e inteligente, con chispa, pero con "botón de off". Todo lo que yo necesitaba en un perro, y lo que no había pensado buscar, hasta que ellos me la pusieron en la cabeza y luego en los brazos. Siempre estaré en deuda con vosotros, espero que los éxitos que logremos los podamos compartir y celebrar juntos.
Por cierto, que si alguien vive en Benavente (Zamora) o alrededores, y tiene ganas de trabajar con su perro, o tiene algún problema de conducta, estos dos etólogos estarán encantados de ayudar. Mandadme un privado y os paso el contacto. Y creo que todavía les queda algún hermano de Kía, ¡por si estáis tan locos como yo!
Ya os iré contando más cosillas, que lo que iba a ser un repaso de vuelta al cole, se ha convertido en un monográfico perril ¿Por qué será?
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es www.clinicaveterinarya.com ¡Sígueme! Seguir a @etologiafamilia
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lunes, 30 de diciembre de 2013
Miedo a los petardos, tratamiento urgente
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En Navidad, pero sobre todo en Nochevieja, el "deporte nacional" deja de ser el fútbol para pasar a ser tirar petardos y fuegos artificiales. Hay muchas campañas de concienciación en la red pero... asumámoslo, no creo que cale el mensaje.
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Si tu perro corre hacia a tí, acógele. No le hables, simplemente quédate a su lado (o con él encima, si es de treparse), y acaríciale despacio. No armes un drama, ni trates de consolarle mimándole a lo bestia, o explicándole que "no pasa nada". Eso no funciona ni con las personas que entienden lo que decimos... Para tu perro, el sentir que tu estás tranquilo y relajado, y a su lado, en contacto, le vale. Puedes aumentar su seguridad desplegando señales de calma: estírate, bosteza, parpadea lento. Verás como le ayuda a sentirse un poco mejor.
Nunca, nunca, grites, pegues o castigues a un perro de ninguna forma mientras tiene miedo. No solo no mejorará su estado emocional, ni cambiará su comportamiento, sino que es posible que te ataque, casi sin darse cuenta, por estar en modo "supervivencia". No intentes sacarle a rastras, ni a la calle ni del sitio en donde esté escondido, aunque sea para tranquilizarlo.
Terapia de choque: puedes intentar hacer un contracondicionamiento, si tu perro no está en ataque de ansiedad total y acepta comida. Coge lo que más le guste, y dale un trocito cada vez que suene un petardo, y en cuanto veas que está algo más tranquilo: cuando deje un poquito de temblar, o cierre la boca que jadeaba, o se desencoja... a la más mínima señal de tranquilidad, o a cualquier señal de calma que el perro ofrezca, premio. No te preocupes si sólo te coge un trozo de cada cinco, o que se los mete en la boca pero no los traga. Sigue poniéndole los trozos delante. Cuando se está ansioso es más difícil coger comida. En cuanto se tranquilice lo suficiente ¡se encontrará con un premio gordo! Si no tienes tiempo de estar dando pedacitos de comida, rellena un kong con algo especialmente rico, y dáselo. Aunque sea, algo le distraerá el olor.
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Si prevees que va a haber petardos, pero no vas a estar en casa, prepara con antelación. Cierra ventanas y baja las persianas. Deja su "sitio seguro" de fácil acceso, comprueba las salidas para que no escape... y deja algo con lo que pueda entretenerse. Un kong (o varios) relleno de comida difícil de sacar y muy sabrosa harán de su noche una fiesta, como la nuestra, y le ayudarán a superar la situación.
Otra cosa que ayuda mucho es el Adaptil, feromonas para perros. Son totalmente inocuas, y las hay en formato difusor eléctrico (enchúfalo lo más cerca posible de su "sitio seguro" o en forma de collar (que va muy bien para perros que tienen miedo al salir a la calle en estas fechas). Lo venden en clínicas veterinarias y tiendas especializadas.
Ahora también existen unas "camisas" para perros, las thundershirt, que se le ponen encima, tipo abrigo, y les tranquilizan. Sinceramente, yo no las he probado, pero algún cliente mío sí, y no les iba mal. Siempre hay que ponérsela antes de que el perro esté ansioso, y ver qué tal la tolera, porque a algunos no les gusta nada.
Si tu perro tiene ataques de ansiedad de los "de verdad", no coge la comida, tiembla muchísimo, babea, no sale de su rincón en horas, sufre diarreas, las pupilas dilatadas... necesita medicación. Pasa por tu veterinario, que te recete algo, o que te remita a un veterinario etólogo. Ahora hay varias formulaciones con hierbas que pueden mitigar algo la situación, pero a veces se necesita algo más fuerte.
Evita las pastillas que se llaman "calmo": calmisedan, calmivet, calmoneosan... llevan un fármaco (acepromazina) que bloquea la respuesta muscular, pero no elimina el miedo. Piensa en cómo te sentirías si tuvieras un ataque de pánico, e intentaras moverte, pero tuvieras el cuerpo de un borracho... un espanto. Para estos casos, lo mejor es algo de la familia del valium, una benzodiacepina. Pregunta al veterinario.
Y por último, cuando se acaben las fiestas, y todo haya vuelto a la calma... no te olvides de su miedo. Los petardos volverán, en las fiestas de los pueblos, por san José, en el 24 de junio... Busca a un etólogo que te plantee una terapia de comportamiento para superar esos miedos.
Un abrazo a todos y ¡¡Feliz año 2014!!
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
jueves, 19 de diciembre de 2013
Recuerdos genéticos
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| ¿Y si su miedo fuera heredado? Rembrandt Harmensz. van Rijn (1606-69) Woman with a crying child scared by a dog, ca. 1635 Budapest, Museum of Fine Arts |
Si es que no sabemos nada. Todos hablamos de la Ciencia, así, con mayúsculas, pero la verdad es que hay montones de cosas todavía por investigar. De las que no tenemos ni idea. Y hemos llegado a la Luna, pero todavía nos quedan por saber millones de cosas sobre nosotros mismos, sobre cómo funciona nuestro cuerpo.
En el colegio nos enseñan las "verdades" de la ciencia. Cómo funcionan las cosas. Pero lo que no nos dicen es que lo que nos enseñan, no es la "verdad absoluta", sino "lo que por ahora parece que sabemos". Bueno, que me voy por las ramas. Todo esto sale de este artículo recientemente publicado en la revista Nature Neuroscience (vía The Dog Zombie):
"La experiencia olfatoria parental influye en el comportamento y en la estructura neural de las generaciones siguientes"
"Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations"
Puff, qué lío...
Os traduzco: lo que huelen los padres, si se relaciona con un recuerdo, éste recuerdo pasa a sus hijos, no sólo como asociación, sino que provoca cambios en su cerebro.
Hala, ahí queda eso. Vale, lo explico más.
Hace no tantos años, yo estudié genética en el colegio. Nos contaron que toda la información sobre "cómo hacer personas (o animales)" está guardado en el ADN, y que el ADN es inamovible. Es decir, que heredamos un ADN "exactamente" igual que el que tenían nuestros padres (aunque mezclado). Pero básicamente igual, y no había nada (excepto mutaciones super, super infrecuentes) que lo hiciera cambiar.
Desde que Darwin explicó su teoría de la evolución, y aprendimos a leer el ADN, se "sabía" que la genética era una lotería, que te tocaba y no podías cambiar, y que la pasarías intacta a tus hijos. Si el resultado de tu lotería era una buena combinación, sobrevivirías, tus hijos también, y todos felices. Si no eran buenos números, te comerían, morirías, no tendrías descendencia, y tu línea genética moriría contigo.
Y todos nos reíamos del pobre Lamark, que a la vez casi que Darwin, decía que los animales cambiaban a lo largo de su vida para adaptarse a su entorno, y que esos cambios se los pasaban a sus hijos.
| via www.con-cienciar.blogspot.com.es |
Pobre Lamark.... porque, después de tantos años de reírnos de él, pobre ingenuo... ¡tenía razón!
En esta publicación, los experimentadores sometieron a unos ratones a unas experiencias: les daban a oler acetofenona, un producto químico (los olores los percibimos con receptores, los receptores son específicos para cada olor, y hay un gen específico para cada receptor). A la vez que les daban a oler el producto, les daban una pequeña descarga eléctrica. Tampoco muy traumática, sólo lo suficiente para que tuvieran miedo de ese olor (porque les hacía preveer el dolor).
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| Ratón asustado, test de campo abierto (open field test) |
Lo alucinante de ésto es:
1. Los ratoncitos tenían más receptores que sus padres para ese producto químico: su ADN les decía que produjeran más receptores, porque ese producto ahora era más importante. Los ratoncitos podían detectar más rápidamente el químico, y a menor concentración.
2. Los ratones, sin haber estado expuestos previamente a la sustancia, mostraban señales de miedo al exponerse a ella.
En resumen: LOS PENSAMIENTOS SE HEREDAN, LOS MIEDOS SE HEREDAN
Pero no porque de pequeños hayamos estado expuestos al comportamiento de nuestros padres, o de nuestros abuelos. No. SE NOS HA QUEDADO GRABADO EN LOS GENES.
Si tus abuelos pasaron hambre, o tuvieron miedo a la guerra, eso pudo pasar a sus hijos, en sus genes. Si alguno de tus padres sufrió una experiencia traumática, un accidente de coche, una paliza, alguna fobia... eso lo tienes en tus genes.
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| Casey's fears |
Pero, a lo mejor no pasa sólo con los miedos. También podría pasar con otra clase de experiencias, con las cosas que nos atraen (¿el chocolate?), lo que odiamos irracionalmente (¿las cucarachas?), lo que nos incomoda... Si algún familiar tuvo una experiencia negativa, podemos ser más sensibles a ese tipo de experiencia, y estar predispuestos a que nos den miedo cosas que no tendrían por qué darnos miedo.
Uff, qué complicado es esto. Pero es emocionante.
Porque visto así, ¿qué hay de la gente que recuerda vidas pasadas? Si se pueden heredar las sensaciones ¿no se podrían recordar las imágenes y los traumas que las provocaron?
Glups... No sabemos nada...
Bibliografía:
Dias, B. G., & Ressler, K. J. (2013). Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations. Nature Neuroscience, advance online publication. doi:10.1038/nn.3594
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
miércoles, 30 de octubre de 2013
Adiestramiento tradicional e indefensión aprendida
Muchas veces me han preguntado por qué utilizo el adiestramiento en positivo, cuando el adiestramiento "tradicional", o por la fuerza, "también funciona, y más rápido" (que conste que yo no digo ni que funcione ni que sea más rápido, eso es lo que me dice a mí la gente).
Para mí, la respuesta está clara. Por un lado, está mi ética como persona. No hago daño a un perro si puedo evitarlo, y si puedo ayudar a un perro sin darle un tirón de correa, lo haré. Los tirones de correa no sólo "corrigen" al perro, le meten miedo, le coartan. Cuando trabajas en terapia de comportamiento, no buscas sólo corregir la conducta, sino modificar la motivación, la emoción, que provoca la conducta.
Una conducta es una reacción a algo que ocurre en el entorno. El cerebro recibe una señal (un perro ve a otro perro), y en ese momento reúne dos cosas en la mente: emoción y experiencias anteriores (ese perro desconocido me da miedo porque...). Entonces el perro exhibe una conducta acorde con la emoción que está sintiendo, y su experiencia (como tiene miedo, entra en modo lucha-o-huye, va de la correa, no puede huir, entra en modo lucha). Y ya tenemos un perro agresivo con otros perros mientras pasea de la correa.
Antes de entrar a valorar cómo funciona el método "tradicional" de adiestramiento, voy a explicar qué es la depresión por indefensión aprendida.
La indefensión aprendida aparece cuando un animal (desde las moscas hasta los humanos) se encuentra en una situación de estrés sobre la que no tiene ningún control. No puede escapar de esta situación, lo que le produce miedo y situación de indefensión. La primera reacción es luchar contra la situación, o huir de ella (la reacción huye-o-lucha de la que hablábamos antes). Pero según pasa el tiempo, y el animal ve que no puede escapar de la situación, la cosa cambia. El animal deja de moverse, deja de luchar, y se deja hacer. Se ha instaurado la depresión por indefensión aprendida. El estado de ánimo cambia, el animal asume que no puede hacer nada para mejorar y se rinde. Lo interesante (y triste) de esta indefensión, es que este comportamiento permanece en el tiempo, y aunque la situación cambie, y el animal pueda volver a controlar el estímulo negativo, no lo hace.
El experimento que originó esta teoría es de los años 60, y se realizó con perros.
En una primera fase del experimento, se disponía a un grupo de perros sujetos con un arnés. Se les administraba una descarga eléctrica, pero mientras que los perros del grupo 1 podían detener el shock presionando una palanca, los del grupo 2 no podían hacer nada por evitar la descarga. El shock, para ese segundo grupo, paraba aleatoriamente (en realidad paraba cuando el perro del grupo 1 apretaba la palanca, pero eso el perro 2 no lo sabía).
En una segunda fase, se colocaba a un perro en un recinto cerrado, del que no podía salir. Se ponía una pequeña verja (saltable) en el medio. El suelo de uno de los lados estaba electrificado, el otro no. Los perros que habían estado en el grupo 1 aprendían rápidamente a saltar la pequeña verja para escapar de la descarga. Los perros del grupo 2 ni lo intentaban, y simplemente yacían tumbados en un rincón del recinto, gimiendo. No evitaban el shock, porque ni siquiera se les ocurría que pudieran hacerlo. Habían generalizado la respuesta de indefensión, habían entrado en depresión.
Os pongo un vídeo de ejemplo, en personas, sobre la rapidez de instauración de esta depresión por indefensión. Está en inglés con subtítulos en español, no he encontrado traducción.
En este vídeo una profesora de psicología entrega un problema a un grupo de alumnos. A todos les da unas letras y les pide que hagan una palabra que contenga todas las letras que están en la tarjeta. La mitad del grupo tiene un conjunto de letras fácilmente ordenables en varias palabras, mientras que la otra mitad tiene unas letras que son imposibles de juntar para formar una palabra. Tras dos intentos de esta forma, la tercera tarjeta, en los dos grupos, tiene un problema de fácil solución. Los alumnos del grupo dos son incapaces de formar palabras con esas letras, a pesar de que el problema tenía fácil solución.
En menos de cinco minutos, y con una tarea bastante poco traumática, unos universitarios se convierten en personas inseguras, dóciles, que no encuentran fuerzas ni para resolver un sencillísimo problema.
Así que ¿qué pasa con nuestros perros durante un adiestramiento "tradicional"?
Pues esto mismo es lo que pasa. El adiestrador llega, coge al perro, le pone una correa. El perro ya no puede huir. El perro empieza a pelear. El adiestrador no afloja, no le deja ir, le cuelga, le da tirones... hasta que el perro entra en indefensión aprendida. Recordemos que se tarda menos de 5 minutos en provocarla, y eso en humanos...
Resultado: un perro que nos sigue, dócil, que no reacciona a estímulos externos. Lo sacamos de paseo y "se porta fenomenal". ¿Ha aprendido algo? No. ¿Han cambiado sus emociones? No, o por lo menos no a mejor. ¿Ha funcionado la "terapia"? Pues aparentemente, sí.
Os dejo un vídeo de César Millán. Lo he elegido porque es el programa sobre perros que la gente ve. Y por desgracia, pone en práctica. Y no he buscado mucho, es uno de los primeros que salen cuando metes en youtube "cesar millan pasear perro". Pero es un ejemplo perfecto de lo que os he contado. Hay que fijarse en el lenguaje corporal del perro. No saca en ningún momento el rabo de entre las patas, está totalmente acojonado, y perdonad mi expresión. César se enfrenta a él mirándole fijo (amenaza), le pone una correa (ya no puede huir), se pelea con él un par de minutos (y gana, claro, el collar en la garganta es muy doloroso, y el perro no es nada agresivo) y voilá! tiene al perro paseando por su barrio sin atacar a nadie ni tirar de la correa. Fijaros en el cuerpo del perro. Va mirando al frente sin atender a nada, echando señales de calma a diestro y siniestro, con el rabo entre las patas. ¿Es un perro curado? No, es un perro deprimido.
Pero ¿cuál es el problema? preguntaréis. El perro se porta bien en la calle, que es lo que yo quiero...
Pues el "problema" (aparte de la ética de todo el asunto) es que la indefensión no dura para siempre. Al cabo de unas 48 horas, el efecto empieza a pasarse. Así que entonces tienes que seguir torturando al animal, para que siga en ese estado de depresión, que siga "portándose bien". Cosa que casi ningún dueño hace... no sé si por gracia o por desgracia...
Total, que como no hemos cambiado el origen del problema, el problema vuelve a resurgir. Si teníamos un perro que tenía miedo de otros perros, y se comportaba agresivamente con ellos, les seguirá teniendo miedo. Y ahora viene lo peor. Porque tu perro antes no te tenía miedo a tí, pero ahora sí. Y antes confiaba en tí, pero ahora no. No sólo eso, sino que has intensificado el miedo del perro, así que cuando reaccione, reaccionará más intensamente que antes. Si sólo ladraba, gruñirá, si gruñía, morderá, y si mordía... pues se saltará todos los pasos intermedios (que claramente no funcionaban para mantener alejado el peligro) y pasará del punto 1, ver a un perro, al punto 5, morder al perro, sin dar ni un aviso.
Y hay más consecuencias a la depresión, aparte de las obvias. Los perros generalizan esa ansiedad, y la presentan en más situaciones. Generalizan el miedo, y empiezan a tener miedo de cosas que antes toleraban. Sufren problemas de estómago y enfermedades relacionadas con el estrés. Sus circuitos cerebrales cambian, y les dejan de gustar cosas que antes les gustaban.
Que ¿cuál es la solución?
Pues trabajar con el problema real, que no es que el perro tire de la correa, o que se pelee. El problema normalmente es que el perro tiene miedo (o ansiedad). Y si no eliminamos el miedo, no hacemos nada. Hay que desensibilizar al perro, hacer un contracondicionamiento, o practicar el B.A.T.
Lo que sea, menos torturar al perro, que ya tiene suficiente.
PD: no quiero hablar de los adiestradores que (por desgracia) salen en la tele, sean extranjeros o nacionales. He elegido este vídeo, pero como éste hay unos mil, de César Millán y de otros adiestradores. Que hacen burradas tremendas a diario delante de millones de personas. Os invito a quitarle el sonido a los programas y a observar a los perros. Sus posturas, sus señales de calma. Y las de ellos. A ver si podéis mirarlos más de diez minutos... sin cabrearos. Yo no.
Inspiración (y cabreo) vía un vídeo de denuncia que subió mi amigo Richard, de Dogsenjoy. Id a ved el vídeo, pero os advierto que es muy, muy duro.
Bibliografía:
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
Para mí, la respuesta está clara. Por un lado, está mi ética como persona. No hago daño a un perro si puedo evitarlo, y si puedo ayudar a un perro sin darle un tirón de correa, lo haré. Los tirones de correa no sólo "corrigen" al perro, le meten miedo, le coartan. Cuando trabajas en terapia de comportamiento, no buscas sólo corregir la conducta, sino modificar la motivación, la emoción, que provoca la conducta.
Una conducta es una reacción a algo que ocurre en el entorno. El cerebro recibe una señal (un perro ve a otro perro), y en ese momento reúne dos cosas en la mente: emoción y experiencias anteriores (ese perro desconocido me da miedo porque...). Entonces el perro exhibe una conducta acorde con la emoción que está sintiendo, y su experiencia (como tiene miedo, entra en modo lucha-o-huye, va de la correa, no puede huir, entra en modo lucha). Y ya tenemos un perro agresivo con otros perros mientras pasea de la correa.
Antes de entrar a valorar cómo funciona el método "tradicional" de adiestramiento, voy a explicar qué es la depresión por indefensión aprendida.
La indefensión aprendida aparece cuando un animal (desde las moscas hasta los humanos) se encuentra en una situación de estrés sobre la que no tiene ningún control. No puede escapar de esta situación, lo que le produce miedo y situación de indefensión. La primera reacción es luchar contra la situación, o huir de ella (la reacción huye-o-lucha de la que hablábamos antes). Pero según pasa el tiempo, y el animal ve que no puede escapar de la situación, la cosa cambia. El animal deja de moverse, deja de luchar, y se deja hacer. Se ha instaurado la depresión por indefensión aprendida. El estado de ánimo cambia, el animal asume que no puede hacer nada para mejorar y se rinde. Lo interesante (y triste) de esta indefensión, es que este comportamiento permanece en el tiempo, y aunque la situación cambie, y el animal pueda volver a controlar el estímulo negativo, no lo hace.
El experimento que originó esta teoría es de los años 60, y se realizó con perros.
En una primera fase del experimento, se disponía a un grupo de perros sujetos con un arnés. Se les administraba una descarga eléctrica, pero mientras que los perros del grupo 1 podían detener el shock presionando una palanca, los del grupo 2 no podían hacer nada por evitar la descarga. El shock, para ese segundo grupo, paraba aleatoriamente (en realidad paraba cuando el perro del grupo 1 apretaba la palanca, pero eso el perro 2 no lo sabía).
En una segunda fase, se colocaba a un perro en un recinto cerrado, del que no podía salir. Se ponía una pequeña verja (saltable) en el medio. El suelo de uno de los lados estaba electrificado, el otro no. Los perros que habían estado en el grupo 1 aprendían rápidamente a saltar la pequeña verja para escapar de la descarga. Los perros del grupo 2 ni lo intentaban, y simplemente yacían tumbados en un rincón del recinto, gimiendo. No evitaban el shock, porque ni siquiera se les ocurría que pudieran hacerlo. Habían generalizado la respuesta de indefensión, habían entrado en depresión.
Os pongo un vídeo de ejemplo, en personas, sobre la rapidez de instauración de esta depresión por indefensión. Está en inglés con subtítulos en español, no he encontrado traducción.
En este vídeo una profesora de psicología entrega un problema a un grupo de alumnos. A todos les da unas letras y les pide que hagan una palabra que contenga todas las letras que están en la tarjeta. La mitad del grupo tiene un conjunto de letras fácilmente ordenables en varias palabras, mientras que la otra mitad tiene unas letras que son imposibles de juntar para formar una palabra. Tras dos intentos de esta forma, la tercera tarjeta, en los dos grupos, tiene un problema de fácil solución. Los alumnos del grupo dos son incapaces de formar palabras con esas letras, a pesar de que el problema tenía fácil solución.
En menos de cinco minutos, y con una tarea bastante poco traumática, unos universitarios se convierten en personas inseguras, dóciles, que no encuentran fuerzas ni para resolver un sencillísimo problema.
Así que ¿qué pasa con nuestros perros durante un adiestramiento "tradicional"?
Pues esto mismo es lo que pasa. El adiestrador llega, coge al perro, le pone una correa. El perro ya no puede huir. El perro empieza a pelear. El adiestrador no afloja, no le deja ir, le cuelga, le da tirones... hasta que el perro entra en indefensión aprendida. Recordemos que se tarda menos de 5 minutos en provocarla, y eso en humanos...
Resultado: un perro que nos sigue, dócil, que no reacciona a estímulos externos. Lo sacamos de paseo y "se porta fenomenal". ¿Ha aprendido algo? No. ¿Han cambiado sus emociones? No, o por lo menos no a mejor. ¿Ha funcionado la "terapia"? Pues aparentemente, sí.
Os dejo un vídeo de César Millán. Lo he elegido porque es el programa sobre perros que la gente ve. Y por desgracia, pone en práctica. Y no he buscado mucho, es uno de los primeros que salen cuando metes en youtube "cesar millan pasear perro". Pero es un ejemplo perfecto de lo que os he contado. Hay que fijarse en el lenguaje corporal del perro. No saca en ningún momento el rabo de entre las patas, está totalmente acojonado, y perdonad mi expresión. César se enfrenta a él mirándole fijo (amenaza), le pone una correa (ya no puede huir), se pelea con él un par de minutos (y gana, claro, el collar en la garganta es muy doloroso, y el perro no es nada agresivo) y voilá! tiene al perro paseando por su barrio sin atacar a nadie ni tirar de la correa. Fijaros en el cuerpo del perro. Va mirando al frente sin atender a nada, echando señales de calma a diestro y siniestro, con el rabo entre las patas. ¿Es un perro curado? No, es un perro deprimido.
Pero ¿cuál es el problema? preguntaréis. El perro se porta bien en la calle, que es lo que yo quiero...
Pues el "problema" (aparte de la ética de todo el asunto) es que la indefensión no dura para siempre. Al cabo de unas 48 horas, el efecto empieza a pasarse. Así que entonces tienes que seguir torturando al animal, para que siga en ese estado de depresión, que siga "portándose bien". Cosa que casi ningún dueño hace... no sé si por gracia o por desgracia...
Total, que como no hemos cambiado el origen del problema, el problema vuelve a resurgir. Si teníamos un perro que tenía miedo de otros perros, y se comportaba agresivamente con ellos, les seguirá teniendo miedo. Y ahora viene lo peor. Porque tu perro antes no te tenía miedo a tí, pero ahora sí. Y antes confiaba en tí, pero ahora no. No sólo eso, sino que has intensificado el miedo del perro, así que cuando reaccione, reaccionará más intensamente que antes. Si sólo ladraba, gruñirá, si gruñía, morderá, y si mordía... pues se saltará todos los pasos intermedios (que claramente no funcionaban para mantener alejado el peligro) y pasará del punto 1, ver a un perro, al punto 5, morder al perro, sin dar ni un aviso.
Y hay más consecuencias a la depresión, aparte de las obvias. Los perros generalizan esa ansiedad, y la presentan en más situaciones. Generalizan el miedo, y empiezan a tener miedo de cosas que antes toleraban. Sufren problemas de estómago y enfermedades relacionadas con el estrés. Sus circuitos cerebrales cambian, y les dejan de gustar cosas que antes les gustaban.
Que ¿cuál es la solución?
Pues trabajar con el problema real, que no es que el perro tire de la correa, o que se pelee. El problema normalmente es que el perro tiene miedo (o ansiedad). Y si no eliminamos el miedo, no hacemos nada. Hay que desensibilizar al perro, hacer un contracondicionamiento, o practicar el B.A.T.
Lo que sea, menos torturar al perro, que ya tiene suficiente.
PD: no quiero hablar de los adiestradores que (por desgracia) salen en la tele, sean extranjeros o nacionales. He elegido este vídeo, pero como éste hay unos mil, de César Millán y de otros adiestradores. Que hacen burradas tremendas a diario delante de millones de personas. Os invito a quitarle el sonido a los programas y a observar a los perros. Sus posturas, sus señales de calma. Y las de ellos. A ver si podéis mirarlos más de diez minutos... sin cabrearos. Yo no.
Inspiración (y cabreo) vía un vídeo de denuncia que subió mi amigo Richard, de Dogsenjoy. Id a ved el vídeo, pero os advierto que es muy, muy duro.
Bibliografía:
1.
Enkel, T., Spanagel, R., Vollmayr, B. & Schneider, M. Stress triggers anhedonia in rats bred for learned helplessness. Behavioural Brain Research 209, 183–186 (2010).
2.
Overmier, J. Bruce & Seligman, Martin E. Effects of Inescapable Shock Upon Subsequent Escape and Avoidance Responding. Journal of Comparative and Physiological Psychology 63, 28–33 (1967).
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
miércoles, 23 de octubre de 2013
Saber cuando decir adiós
Sabéis que este verano lo hemos pasado mal, con la pobre Tosca. Y es que es muy difícil tomar la decisión de ayudar a un perro a morir. ¿Cómo sabes cuando es el momento de decir adiós?
He pensado que escribir este post ayudaría a otras personas en mi situación, a aclarar su mente y tomar una decisión con menos angustia.
Lo primero es la razón que nos lleva a ello. Normalmente se eutanasia a un perro por alguna de estas razones: enfermedad terminal, estado crítico, falta extrema de calidad de vida, enfermedad irreversible por razones de salud o económicas del dueño, o por problemas de comportamiento. Los problemas de comportamiento los voy a dejar para otro post, que ya suficientemente complicado va a ser éste.
Cuando tenemos un perrito que está muy mal, y está sufriendo, muchas veces es casi fácil tomar la decisión. Tras un atropello, o una cirugía complicada, estados epilépticos... Pero ¿y cuando el perro lleva una vida limitada pero más o menos normal?
Bueno, a veces simplemente "lo sabes". Tu intuición y tu empatía te dicen que hasta aquí, que el perro ya no quiere vivir, o no tiene calidad de vida. Pero algunos necesitamos datos más objetivos para decidirnos. Dicen que si es así, viene bien hacer una lista de las cinco cosas que más le gustaban hacer a tu perro, y valorar cuántas puede seguir haciendo. Comer, saltar, salir de paseo, olfatear... pueden ser éstas cosas, o alguna otra. Para mí, cuando Tosca, en un mismo día, no quiso salir de su cama, no quiso comer, y no salió a recibirme cuando volví de salir a hacer un recado... fueron mi "señal de alarma".
Un perro viejo puede pasarse casi todo el día tumbado, pero aun así tiene pequeños picos de actividad que le "alegran el día". Y si ya no tiene ninguno de ellos, me parece que es hora de tomar decisiones.
Yo tengo la suerte (o no) de ser veterinaria, y poder encargarme del hecho yo misma. Pusimos a la perrita en una colchoneta en el jardín, y lo hicimos allí mismo, con ella entre los brazos. Para los que no tengáis esta opción, os cuento cómo se suele hacer.
Lo primero es hablar con el veterinario. Supongo que para cuando llegue el momento, el veterinario ya habrá tratado a tu perro anteriormente y también puede ayudarte a tomar la decisión. Antes de nada, te hará firmar un papel de autorización de eutanasia, y de la decisión para la recogida del cuerpo.
Puedes pedirle que lo haga en tu domicilio, o si en esa clínica no hacen visitas domiciliarias, pedir que te remita a alguien que sí que lo haga, si lo preferís así. Si lo haces en la clínica, también tienes la opción de quedarte mientras se hace, o salir de la habitación. Esta decisión es sumamente personal, y nadie la puede tomar por tí.
También ten en cuenta que a veces no hay que tomar la decisión y hacerlo en el mismo día. Puedes pedir la cita para unos días después, para despedirte con calma. Dar un paseo largo, alimentar a base de caprichos insanos unos días, aprovechar para pasar una tarde de masaje en un sofá... solo tú puedes saber si eso va ayudarte a asumir la pérdida, o si va a ser mejor hacerlo rápidamente una vez la decisión está tomada. Yo me pasé una semana dando caprichos de comida especiales y haciendo fotos a Tosca, pasando mucho rato en el sofá junto a ella. Cada uno se despide a su manera.
Una vez estás con el veterinario, lo más habitual es ponerle a un perro un sedante suave, pinchado intramuscular. Cuando el perro está tranquilo, medio dormido, se le pone una vía en una de las patas delanteras. La vía no duele. Entonces normalmente te dejan un ratito con el perro, y luego se le pone, por la vía, un anestésico potente. Es un barbitúrico, que se usaba habitualmente en las anestesias. El perro no sufre ningún tipo de dolor, sino que se va quedando dormido hasta que pierde la consciencia. Entonces se sube la dosis de ese mismo anestésico, que a dosis elevada para el corazón.
En el perro no se suele ver ningún tipo de reacción, nada más que una relajación progresiva, hasta que deja de respirar y de moverse. Entonces el veterinario lo auscultará, o le conectará a un monitor cardíaco, para verificar la muerte. Y ya está.
Nosotros elegimos enterrar a Tosca en un rincón del jardín, pero eso (aparte de no muy legal, en realidad) no es una opción para todo el mundo. Lo más frecuente es que la clínica se haga cargo del cuerpo. Se llama a una empresa especializada, y se puede elegir si se prefiere que lo entierren o que lo incineren, de forma colectiva o individual. Hay cementerios para perros, sí, aunque son muy caros. Si no puedes hacer ese desembolso, pero te da cosa "abandonar" el cuerpo de esa forma, la incineración individual es una buena opción. Al cabo de unos días te devuelven las cenizas en una cajita, y así puedes enterrarlas en algún sitio que tenga especial significado para vosotros.
Llora lo que tengas que llorar, y deja que tus familiares y tus niños lloren. Es un perro, pero ha formado parte de tu familia, algunos muchísimos años, para tus hijos probablemente toda su vida. No te cortes en llorar en el veterinario. Lo comprenden perfectamente. (Si el veterinario sale de la habitación, muchas veces es por no llorar delante de tí. Sí, les cogemos mucho cariño a nuestros pacientes, y siempre es duro decirles adiós.)
Si tienes niños, ofréceles despedirse, y no les cortes cuando lloren. Pero tampoco les fuerces. Responde a sus preguntas lo más sencillamente que puedas, según tus creencias o las de tu familia. Y respóndelas todas las veces que haga falta, que los niños muchas veces necesitan un tiempo para procesar la información, y más para procesar la pérdida.
Y date tiempo. Aunque sea un perro, y te parezca una tontería. Haz tu duelo como lo necesites. Espera para coger otro perro, si así lo habéis decidido. Si coges otro perro demasiado seguido, la sombra del primero le perseguirá toda su vida. Espera un mes o dos, y luego decide con la cabeza fría.
Y sí, aunque pase el tiempo, no te sorprendas cuando de repente te pongas triste porque...
¿Qué hago yo ahora con el fondo del yogur?
¿Por qué tengo los pies fríos en el sofá?
¿Qué hago yo ahora a las 9 de la noche, la hora de salir a pasear?
¿Quién limpia los restos de debajo de la trona?
Pero sobre todo...
... ese vacío cuando abres la puerta de casa, y nadie sale tembloroso a saludarte como si hiciera un mes que faltas de su vida...
... seguimos en proceso, y menos mal que tengo a Marco y a Mí...
Las maravillosas fotos no son mías, son de Nancy Levine, de su trabajo "Senior dogs across America". Pinchad y disfrutad.
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
miércoles, 9 de octubre de 2013
Perrito nuevo (V): la comida
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El pienso:
La mejor comida que le puedes dar a tu perro, que sea fácil de dar y equilibrada, es un buen pienso. Hincapié en lo de "BUEN". Elige un pienso específico para su edad y tamaño, de una buena marca. Que la proteína sea de origen animal, de buena calidad y que ponga que sea "carne" y no "subproductos".
Casi cualquier pienso que se venda en una clínica veterinaria o tienda de animales es de buena calidad. Pregunta a tu veterinario, al vendedor si quieres que te recomienden alguno. También puedes investigar por internet un poco, porque hay miles de gamas y de piensos específicos diferentes. Te aconsejo que elijas marcas fáciles de encontrar habitualmente, de gama alta. Es mejor acostumbrarle por lo menos a dos marcas, por si en un momento dado no encontramos la que come habitualmente, saber que el otro le va a gustar y a sentar bien.
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Las latas que se venden en la clínica, o en las tiendas especializadas también son un alimento completo. Puedes ponerlas si algún día quieres darle un capricho a tu perro. Las de supermercado no son recomendables, porque llevan toneladas de sal y azúcar, y la carne que llevan no es de buena calidad.
La comida casera :
No es recomendable alimentarle con comida casera, pero no porque no sea buena, sino porque es muy difícil darle una comida realmente equilibrada de este modo. Si quieres darle comida casera de forma habitual, consulta a un veterinario especialista en nutrición para que te haga un menú.
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Caprichos sanos:
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Fruta, entera o aprovechando para darle el corazón o las peladuras... el yogur les suele sentar bien, y no creo que nadie se resista a darle el fondillo del postre a su perro. Algunos perros tienen intolerancia a la lactosa, y la leche les da diarrea, pero otros no. Yo caliento la leche en un cazo, y si calculo mal y sobra... pues mis perros son alegres voluntarios para acabársela y no tirarla.
Si tu perro es de los difíciles, y no quiere su pienso, hay dos normas útiles para conseguirlo:
Ponle su comida, llama al cachorro, espera 10 o 15 minutos, y si no se ha terminado la ración, llama al cachorro y retira el plato. Dependiendo de la edad del cachorro, habrá que ponerle cuatro, tres o dos veces al día de comer. De adulto, con dos veces es suficiente. No le dejes el plato lleno puesto todo el día, porque el perro se aburre y pierde el interés.
No añadas "extras" encima del pienso si tu perro es melindroso, o se acostumbrará a no comer sin extras. Cuanto más pequeño es el perrito de tamaño, menos come. Mira en el saco de pienso cuanta cantidad hay que darle al día, porque será sorprendentemente pequeña. La mayoría de mis clientes dueños de perro pequeño se quejan de lo poco que comen, pero cuando mides la cantidad diaria, suelen comer más de lo que deberían. Solemos pensar en proporción humana, y un perro de cinco kilos, con media salchicha tiene energía para todo el día. No le des extras o ¡no se comerá ni una bola!
Y por último:
no hace falta que el perro coma de un plato:
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Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
martes, 1 de octubre de 2013
Perrito nuevo (IV): Baño y cepillado
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El baño:
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Lávale con agua calentita, en un baño con calefacción, y luego sécale bien por todas partes, con el secador. Nunca le dejes salir húmedo, porque podría coger frío. Pon una manta de goma en el sueño de la bañera para que no se escurra, y un fondo de agua calentita. Deja la cabeza para el final, puedes evitar lavarle la cara las primeras veces si parece que el molesta. Lleva sus premios o su ración de comida al baño. Premia cada vez que se tranquilice, mientras le das masaje por todo el cuerpo con el champú. Lo habitual es lavar a los perros como una vez al mes, y si se ensucia en cualquier momento. Si es alérgico, tiene problemas de piel, o tiene faldones o cualquier cosa que le haga ensuciarse más frecuentemente, se les puede bañar hasta una o dos veces por semana, con champús especiales para pieles delicadas o alérgicas.
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El cepillado y arreglo del pelo:
Cepillarlo es igual de importante. Dependiendo de la raza del perro y el tipo de pelo, se hará con distinto cepillo, pregunta en tu clínica o peluquería cuál es el más apropiado. Pregunta a alguien que de verdad entienda, y no compres el primer cepillo que te suelten en cualquier tienda. Hay cepillos que no sirven para nada con ningún perro, y cepillos para perros con pelo largo, para los de pelo corto, para los de pelo espeso, cardas, guantes... miles.
Los perros de pelo largo y espeso, tipo Shi-tzu o Yorkshire Terrier, necesitan un cepillado y peinado casi diarios. Y cortes de pelo frecuentes, porque son como nosotros, nunca les deja de crecer el pelo. Los perros de pelo rizado como caniches y perros de agua tienen un pelo que no se cae y también crece todo el rato, como los Schnauzer. Dan menos alergia que otros perros, pero también necesitan cortes de pelo.
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| kingcoat |
Los perros de pelo espeso, que tienen dos capas, tipo Pastor alemán, Labrador, Husky... necesitan cepillados frecuentes, sobre todo en la época de muda. Para eliminar el pelo lanoso, lo mejor es una carda tipo "kingcoat" o "furminator". También funciona muy bien una rasqueta en "U". A éste tipo de perros no se les puede cortar el pelo, porque no les vuelve a crecer bien hasta la siguiente muda. Además, en verano echan el pelo de debajo, el lanoso, y se quedan fresquitos pero con la protección del pelo de verano.
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| furminator |
Con todos, comienza poco a poco, por las zonas que al perro menos le molestan: del cuello hacia la cola, cabeza, patas y rabo lo último. Según se deja hacer, premia con comida. Premia mogollón. Media ración de su comida diaria por cepillado, si es de pelo espeso o largo.
Si tu perro tiene pelo largo entre los dedos, o le sale de dentro de las orejas, pide que te enseñen a recortarlo para que no le de problemas.
Si tienes dudas, pregunta a un peluquero canino (en las clínicas veterinarias suelen tener peluquería, en algunas tiendas de animales también). Los peluqueros suelen estar encantados de ayudar a los dueños a encontrar el mejor cepillo, y no les suele importar enseñar cómo cepillar o cuidar del pelo de tu perro. Saben que cuanto mejor cuida el dueño de su perro, más fácil será su trabajo...
Las uñas:
Dependiendo de lo que ande tu perro, y las superficies que pise, desgastará sus uñas de manera diferente. A algunos perros nunca hay que cortarles las uñas, otros lo necesitan casi todos los meses. Sobre todo hay que vigilar la uña del primer dedo, que no toca el suelo, y a algunos perros llega a clavárseles en la carne.
Para cortar las uñas, necesitas un cortauñas especial para perros, y un poco de cuidado. Dentro de la uña hay una venita, y si la cortas, duele mucho, y sangra bastante. Si sangra, presiona un algodón con agua oxigenada contra la uña. También venden palitos o polvos hemostáticos especiales para este uso, pero normalmente no hacen falta.
Y como siempre: premia, premia, premia. Coge pata, premia. Sujeta pata, premia. Acerca cortauñas, premia. Corta, premia. Suelta, premia. Repite.
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Los dientes:
La higiene oral también es muy importante. Para ello, lo mejor es el cachorro coma pienso, y que le dé de vez en cuando cosas para morder (huesos prensados, pan duro… nunca huesos "de verdad"). Pero lo mejor es acostumbrarlo a limpiarle los dientes.
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¿Cómo de limpito está tu perro?
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| Vale, a lo mejor esto es pasarse un poco... imagen |
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
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martes, 18 de junio de 2013
Rabia, periódicos, pitbulls y perros peligrosos
Hace varios meses que casi no leo los periódicos (porque para deprimirme, mejor me veo un capítulo de Anatomía de Grey). Pero esta semana me han llegado por varias fuentes varias noticias relacionadas con perros supuestamente agresivos. Y como me parece alucinante cómo tratan el tema los periódicos, os lo voy a contar desde mi punto de vista.
La primera, venía hoy en El Mundo:
"Un hombre, devorado por sus dos 'pitbull' tras morir en su vivienda de El Molar"
En el primer párrafo nos cuentan que eran dos perros de raza pitbull, y que el cadáver del dueño tenía mordeduras en la cara. Y que el dueño era adiestrador...
Por lo menos han atinado casi con la raza, aunque por la foto parecen más American Staffordshire, pero bueno, se parecen...
Sigues leyendo, y los hechos son: la novia se encontró al fallecido desnudo y en la cama. La autopsia ha confirmado que murió de muerte natural, probablemente de fallo cardíaco. Y el cadáver llevaba ya tres días allí.
Pues a mí me parece que si estás muerto, da igual que tengas pitbulls o caniches. Si estás muerto, la única forma de dar de comer a tus perros, al cabo de 3 días, es al estilo "Viven". Que ya dice en la noticia que había signos de que los perros habían intentado acceder a su comida, sin resultado. Y otra cosa. Ya puedes ser el mejor adiestrador del mundo, que si ya es difícil controlar el comportamiento de dos perros, imagínate si estás muerto... daría igual que fueras Ace Ventura o pintor de brocha gorda, que como no fueras zombie o vampiro, igual te ibas a defender.
Y lo siento, pero los perros son carroñeros. Y si tienen hambre, un cuerpo muerto es carne, sea de su dueño o no. Para nosotros queda fatal, pero los perros no tienen moral, lo que tienen, siempre, es hambre.
La segunda, aparecía la semana pasada en varios medios de comunicación, esta la leí en El País, pero en el resto de periódicos, los que llegan a mencionar la noticia, que es difícil de encontrar, son casi calcadas:
"Un perro con rabia ataca a cuatro niños y un adulto en Toledo"
El tratamiento de esta noticia me pareció más alucinante todavía. Se insistía en que el perro era de raza pitbull, y que por eso había mordido a varias personas. Pero no, señores, es que TENÍA LA RABIA. Menos mal que esta semana lo han aclarado y explicado mejor todo:
"La rabia llegó vía Marruecos"
Por fin se han puesto las pilas, oye. Resulta que los dueños del perro (que es un mestizo tipo caza, nada de pitbull) vacunaron al perro 12 días antes de irse a Marruecos. En esos 12 días no da tiempo a generar inmunidad, claro. Y en Marruecos hay rabia. Y mucha.
Los dueños lo sabían, por cierto, porque cuando volvieron a España intentaron colar al perro por la frontera, pero no les dejaron. La ley dice que si quieres volver a España desde un país no miembro de la Unión Europea, además de la vacuna tienes que tener un análisis de sangre que certifique que el perro tiene anticuerpos que le protejan. Y este perro, obviamente, no tenía el análisis hecho...
Al final lograron colarse por la frontera de Ceuta, y de allí a Algeciras, en donde no les miraron tan bien, y les dejaron pasar. De Algeciras fueron a Cataluña (por varios pueblos y ciudades) luego a Monzón, en Huesca, y por último a Argés, Toledo. En este pueblo los dueños lo dejaron atado, castigado por agresividad (!!!!), el perro rompió la cuerda y escapó. Pululó por ahí suelto hasta que llegó a Toledo, en donde mordió a 4 niños y al padre de uno de ellos.
Cuanto más lo leo, más se me ponen los pelos como escarpias, oye. Y es que SE VEÍA DE VENIR. En España, las leyes de sanidad las dictan las comunidades autónomas. Y cada una regula como quiere, y algunas decidieron hace unos años que la vacunación de la rabia no debía ser obligatoria, que total, hacía muchos años que no se daban casos... Olvidándose de que nuestro país hace frontera con Marruecos, que somos un coladero en las fronteras, y de que dentro de nuestro país no hay fronteras, y la gente, como es natural, viaja con sus perros por donde les da la gana.
Lo que más me preocupa, aparte de los pobres niños (uno de ellos ha estado en la UCI), es de que esto no sea sólo un brote puntual. Entre la crisis, y las legislaciones varias, mucha gente ya no vacuna a su perro anualmente. Eso quiere decir que la bolsa de animales no vacunados es amplia. Si éste perro, en su "viaje alucinante" tuvo contacto con otros perros, no lo sabremos hasta dentro de unos meses, hasta que de repente aparezca en las noticias un suceso similar a éste. Porque a las personas de su entorno las han inmunizado, y al pobre perro con el que convivía quieren sacrificarlo (aunque el pobre no tiene rabia, si quieres intentar salvarle la vida al pobre Pipo, pincha aquí). Pero probablemente es perro haya tenido contacto con muchos más animales, sin que nadie sepa cuáles son. Y la rabia tiene un periodo de incubación muy laaaargooo.
¿Por qué me preocupa tanto el tema?
Pues porque la rabia, si no se coge a tiempo, es MORTAL. Me explico, porque la rabia es uno de los virus que "más me gustan", y es que tiene una vida y mecanismo de acción de lo más alucinante y elegante. Y eficaz, me temo...
El virus de la Rabia es un virus (obvio) de la familia Rhabdoviridae. Está presente por todo el planeta, y afecta a los mamíferos, tanto domésticos como salvajes. En algunos animales puede estar durante periodos latentes más largos, y se consideran vectores: zorros, perros, gatos, lobos, hurones, mapaches, murciélagos... pero cualquier animal mamífero con dientes puede padecerla y transmitirla.
El virus de la rabia se transmite de la sangre del animal infectado a la sangre de la siguiente víctima. Lo bonito es que migra por la sangre hasta llegar a un nervio, y entonces penetra en el nervio, y sube por él hasta llegar al cerebro y de allí a las glándulas salivares. Aquí aparece lo que es "precioso". Se asienta en la zona del cerebro que controla el comportamiento agresivo, haciendo que los animales se vuelvan más agresivos, que muerdan más (de ahí su nombre, claro). A la vez, migra a las glándulas salivares, y se reproduce en ellas masivamente. Así, cuando el animal muerde (porque el virus se lo ha "dicho") grandes cantidades del mismo virus pasan de la saliva del portador a la sangre del atacado. Y se cierra el círculo. Por cierto, que el virus también produce parálisis laríngea, evitando que el animal pueda tragar saliva (por eso los animales rabiosos babean) y maximizando así la cantidad de saliva y virus que entra en contacto con el siguiente animal.
El mayor problema, es que desde que se produce el contagio hasta que el virus entra en los nervios, el tiempo es muy corto (horas, pocos días). Y una vez en los nervios, no hay nada que hacer, no hay tratamiento que valga, no hay cura. El animal se muere. Y las personas también. Eso sí, desde la infección hasta que aparecen los síntomas puede pasar hasta un año, y el animal viaja todo ese tiempo con una bomba de relojería guardadita en su interior.
Lo que podemos hacer:
VACUNAR a nuestros perros, y a nuestros gatos también, sobre todo si son de los que entran y salen. Una vez al año es suficiente.
Si vamos a viajar con ellos fuera de la Unión Europea: sacarles sangre, y hacerles un título de anticuerpos que verifiquen que están bien vacunados. Esto es OBLIGATORIO para volver a España desde otros países. Para ir a otro país, a lo mejor tienes que hacer más cosas, pregunta en tu clínica veterinaria para que te asesoren. Muchos de los trámites duran MESES, dependiendo del país de destino, y de si vuelves luego a España, o no. Infórmate.
Si te muerde un perro: la ley indica que tienes que advertirlo a las autoridades. El perro debe ser puesto en cuarentena y habrá que verificar su cartilla y hacerle análisis de sangre. NO PUEDE SER SACRIFICADO ANTES. La persona mordida, debe lavarse inmediatamente con agua y jabón, dejando el agua correr por la herida 5 minutos. Luego debe acudir al centro de salud, para que le terminen de curar, le pongan antibióticos (porque las mordeduras se infectan, tenga el perro o no tenga el perro rabia) y le pongan la vacuna del tétanos. Dependiendo de la gravedad de la herida, le vacunarán de la rabia y suero hiperinmune o sólo le vacunarán.
Y no, este caso NO ES EXCUSA para ir pegando tiros a los perros sueltos que pululan por ahí. Aunque ladren muy alto, y tengan un dueño borracho y borde. Y menos en un parque público, rodeados de personas y niños. Que esto también ha pasado, en un parque en Zaragoza:
"Indignación tras matar una policía a un perro suelto de un tiro en Zaragoza"
Y no, éste tampoco era un pitbull...
Ya vale por hoy. ¿Mañana más?
Espero que no...
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
La primera, venía hoy en El Mundo:
"Un hombre, devorado por sus dos 'pitbull' tras morir en su vivienda de El Molar"
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| Los dos perros, según el diario El Mundo |
Por lo menos han atinado casi con la raza, aunque por la foto parecen más American Staffordshire, pero bueno, se parecen...
Sigues leyendo, y los hechos son: la novia se encontró al fallecido desnudo y en la cama. La autopsia ha confirmado que murió de muerte natural, probablemente de fallo cardíaco. Y el cadáver llevaba ya tres días allí.
Pues a mí me parece que si estás muerto, da igual que tengas pitbulls o caniches. Si estás muerto, la única forma de dar de comer a tus perros, al cabo de 3 días, es al estilo "Viven". Que ya dice en la noticia que había signos de que los perros habían intentado acceder a su comida, sin resultado. Y otra cosa. Ya puedes ser el mejor adiestrador del mundo, que si ya es difícil controlar el comportamiento de dos perros, imagínate si estás muerto... daría igual que fueras Ace Ventura o pintor de brocha gorda, que como no fueras zombie o vampiro, igual te ibas a defender.
Y lo siento, pero los perros son carroñeros. Y si tienen hambre, un cuerpo muerto es carne, sea de su dueño o no. Para nosotros queda fatal, pero los perros no tienen moral, lo que tienen, siempre, es hambre.
La segunda, aparecía la semana pasada en varios medios de comunicación, esta la leí en El País, pero en el resto de periódicos, los que llegan a mencionar la noticia, que es difícil de encontrar, son casi calcadas:
"Un perro con rabia ataca a cuatro niños y un adulto en Toledo"
El tratamiento de esta noticia me pareció más alucinante todavía. Se insistía en que el perro era de raza pitbull, y que por eso había mordido a varias personas. Pero no, señores, es que TENÍA LA RABIA. Menos mal que esta semana lo han aclarado y explicado mejor todo:
"La rabia llegó vía Marruecos"
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| Viaje del perro por España, fuente El País |
Los dueños lo sabían, por cierto, porque cuando volvieron a España intentaron colar al perro por la frontera, pero no les dejaron. La ley dice que si quieres volver a España desde un país no miembro de la Unión Europea, además de la vacuna tienes que tener un análisis de sangre que certifique que el perro tiene anticuerpos que le protejan. Y este perro, obviamente, no tenía el análisis hecho...
Al final lograron colarse por la frontera de Ceuta, y de allí a Algeciras, en donde no les miraron tan bien, y les dejaron pasar. De Algeciras fueron a Cataluña (por varios pueblos y ciudades) luego a Monzón, en Huesca, y por último a Argés, Toledo. En este pueblo los dueños lo dejaron atado, castigado por agresividad (!!!!), el perro rompió la cuerda y escapó. Pululó por ahí suelto hasta que llegó a Toledo, en donde mordió a 4 niños y al padre de uno de ellos.
Cuanto más lo leo, más se me ponen los pelos como escarpias, oye. Y es que SE VEÍA DE VENIR. En España, las leyes de sanidad las dictan las comunidades autónomas. Y cada una regula como quiere, y algunas decidieron hace unos años que la vacunación de la rabia no debía ser obligatoria, que total, hacía muchos años que no se daban casos... Olvidándose de que nuestro país hace frontera con Marruecos, que somos un coladero en las fronteras, y de que dentro de nuestro país no hay fronteras, y la gente, como es natural, viaja con sus perros por donde les da la gana.
Lo que más me preocupa, aparte de los pobres niños (uno de ellos ha estado en la UCI), es de que esto no sea sólo un brote puntual. Entre la crisis, y las legislaciones varias, mucha gente ya no vacuna a su perro anualmente. Eso quiere decir que la bolsa de animales no vacunados es amplia. Si éste perro, en su "viaje alucinante" tuvo contacto con otros perros, no lo sabremos hasta dentro de unos meses, hasta que de repente aparezca en las noticias un suceso similar a éste. Porque a las personas de su entorno las han inmunizado, y al pobre perro con el que convivía quieren sacrificarlo (aunque el pobre no tiene rabia, si quieres intentar salvarle la vida al pobre Pipo, pincha aquí). Pero probablemente es perro haya tenido contacto con muchos más animales, sin que nadie sepa cuáles son. Y la rabia tiene un periodo de incubación muy laaaargooo.
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| Éste es Pipo, y NO TIENE RABIA |
¿Por qué me preocupa tanto el tema?
Pues porque la rabia, si no se coge a tiempo, es MORTAL. Me explico, porque la rabia es uno de los virus que "más me gustan", y es que tiene una vida y mecanismo de acción de lo más alucinante y elegante. Y eficaz, me temo...
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| El virus de la Rabia |
El virus de la rabia se transmite de la sangre del animal infectado a la sangre de la siguiente víctima. Lo bonito es que migra por la sangre hasta llegar a un nervio, y entonces penetra en el nervio, y sube por él hasta llegar al cerebro y de allí a las glándulas salivares. Aquí aparece lo que es "precioso". Se asienta en la zona del cerebro que controla el comportamiento agresivo, haciendo que los animales se vuelvan más agresivos, que muerdan más (de ahí su nombre, claro). A la vez, migra a las glándulas salivares, y se reproduce en ellas masivamente. Así, cuando el animal muerde (porque el virus se lo ha "dicho") grandes cantidades del mismo virus pasan de la saliva del portador a la sangre del atacado. Y se cierra el círculo. Por cierto, que el virus también produce parálisis laríngea, evitando que el animal pueda tragar saliva (por eso los animales rabiosos babean) y maximizando así la cantidad de saliva y virus que entra en contacto con el siguiente animal.
El mayor problema, es que desde que se produce el contagio hasta que el virus entra en los nervios, el tiempo es muy corto (horas, pocos días). Y una vez en los nervios, no hay nada que hacer, no hay tratamiento que valga, no hay cura. El animal se muere. Y las personas también. Eso sí, desde la infección hasta que aparecen los síntomas puede pasar hasta un año, y el animal viaja todo ese tiempo con una bomba de relojería guardadita en su interior.
Lo que podemos hacer:
VACUNAR a nuestros perros, y a nuestros gatos también, sobre todo si son de los que entran y salen. Una vez al año es suficiente.
Si vamos a viajar con ellos fuera de la Unión Europea: sacarles sangre, y hacerles un título de anticuerpos que verifiquen que están bien vacunados. Esto es OBLIGATORIO para volver a España desde otros países. Para ir a otro país, a lo mejor tienes que hacer más cosas, pregunta en tu clínica veterinaria para que te asesoren. Muchos de los trámites duran MESES, dependiendo del país de destino, y de si vuelves luego a España, o no. Infórmate.
Si te muerde un perro: la ley indica que tienes que advertirlo a las autoridades. El perro debe ser puesto en cuarentena y habrá que verificar su cartilla y hacerle análisis de sangre. NO PUEDE SER SACRIFICADO ANTES. La persona mordida, debe lavarse inmediatamente con agua y jabón, dejando el agua correr por la herida 5 minutos. Luego debe acudir al centro de salud, para que le terminen de curar, le pongan antibióticos (porque las mordeduras se infectan, tenga el perro o no tenga el perro rabia) y le pongan la vacuna del tétanos. Dependiendo de la gravedad de la herida, le vacunarán de la rabia y suero hiperinmune o sólo le vacunarán.
Y no, este caso NO ES EXCUSA para ir pegando tiros a los perros sueltos que pululan por ahí. Aunque ladren muy alto, y tengan un dueño borracho y borde. Y menos en un parque público, rodeados de personas y niños. Que esto también ha pasado, en un parque en Zaragoza:
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| El pobre Lucky, que tampoco tenía la rabia |
Y no, éste tampoco era un pitbull...
Ya vale por hoy. ¿Mañana más?
Espero que no...
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
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