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jueves, 17 de enero de 2013
Cómo pasear con un perro reactivo: ejercicios B.A.T.
Pasear con un perro reactivo puede ser una pesadilla, como ya comentamos en este otro post. Si el perro se lanza sobre la correa, ladrando y gruñendo cada vez que ve una persona u otro perro, los paseos se convierten en carreras de obstáculos y cálculos de horarios, para intentar evitar cualquier cosa que pueda provocar a nuestro perro. Pero estos comportamientos son perfectamente corregibles, y no sólo obtendremos un perro mucho más educado, sino uno más seguro de sí mismo, con más libertad y menos miedo, que será capaz de tomar él solito las decisiones correctas.
Esta reactividad excesiva puede ser por varios motivos, como miedo (el ataque es la mejor defensa), frustración (¡préstame atención, he dicho que me prestes atención!) o ira (¡sujétame, que a ese me lo como!). Todos estos perros deben aprender a superar su ansiedad, y a acercarse a los sujetos de su problema de una forma tranquila y relajada, sin reaccionar de forma exagerada, y sobre todo, sin atacar.
Estos ejercicios funcionan porque le dan al perro lo que en el fondo quieren: alejarse del motivo de su estrés. Ya sea que tienen miedo, o ganas de pelea, el contacto produce ansiedad, y emociones negativas. Vamos a cambiar estas emociones negativas por la posibilidad de tomar el control, y por emociones tranquilas y positivas, usando el protocolo B.A.T.
¿Qué es el B.A.T.?
Este protocolo, en inglés Behavior Adjustment Training, fue elaborado por Grisha Stewart, MA, CPDT-KA, en el año 2009, y yo he empezado a utilizarlo hace dos años, con resultados increíblemente positivos. Es un protocolo muy sencillo de utilizar, y que deja en manos del perro la toma de decisiones, por eso es tan efectivo. El perro asume el control de la situación, y puede decidir cuando empezar o acabar la relación con la otra persona o perro, disminuyendo así su ansiedad y su reactividad.
¿Cómo empiezo?
Empieza sacando a pasear a tu perro, con una correa normal y un collar o arnés que no sean ni de ahogo ni de castigo. Si eliges un arnés de los que se atan por el pecho, o un halti, pues mejor. Y siempre, siempre, LLEVA LA CORREA FLOJA. Para más información, lee este otro post.
Empieza paseando por un lugar relativamente tranquilo. Se trata de que puedas acercarte a otro perro o persona a tu ritmo, en un espacio abierto. Conviene que sólo haya cada vez una persona/perro problema, para no agobiar desde el principio con demasiados estímulos.
Cuando veas a una persona/perro a lo lejos, fíjate como un águila en el cuerpo de tu perro. En el momento en el que tu perro pase de estar relajado a estar atento, te paras en seco. Si tu perro empieza a mostrar signos de ansiedad u obsesión, distráele y da varios pasos atrás antes de volver a empezar. Te pongo unos dibujos de mi admirada Lili Chin, para que lo entiendas mejor:
Una vez estéis los dos quietos en ese punto en el que tu perro está atento, pero no estresado, simplemente te paras a esperar. ¿A qué? A que tu perro te ofrezca, o le ofrezca al perro/persona que tiene delante, una señal de calma. Dependiendo del perro, esta señal puede ser chuparse la nariz, mirar para otro lado, girarse hacia tí y mirarte, sentarse, olfatear el suelo... cualquier señal de calma vale.
Entonces, marca este buen comportamiento para que el perro se entere de que lo ha hecho fenomenal. Haz click si usas clicker, o dile un efusivo "muy bien" en el tono más alegre que puedas poner. Y ALÉJALO. Sí, aléjalo por lo menos 5 pasos. Que tenga que darle la espalda al perro/persona y seguirte. Este es el punto más importante del protocolo, éste es el "premio gordo" para tu perro. Alejarse de lo que sea que le está causando un conflicto.
A veces nos parece antiintuitivo, pues con algunos perros jóvenes parece que lo quieren es acercarse a saludar, aunque sea de forma ciertamente exagerada. Pero todos los perros sienten ansiedad cada vez que conocen a alguien nuevo (como nosotros...) y este alejamiento momentáneo les da un subidón de seguridad que es muy gratificante. Además, se sienten que con su propio comportamiento han controlado la situación, aprenden a comunicar a su dueño lo que quieren: no acercarse tan rápido, darse un tiempo para evaluar a la persona/perro y decidir si son un peligro o no.
Una vez te hayas alejado del "peligro", puedes darle a tu perro otro tipo de premio. Un trocito de comida, o algo de juego. Para los perros muy ansiosos o agresivos, yo utilizo en este punto un mordedor, para que descarguen la "necesidad" de morder con algo inofensivo (y no una rica pantorrilla). También puedes aprovechar para dejarle olfatear, que además de ser un premio potente, les relaja muchísimo.
Y volvemos a empezar: Nos volvemos a acercar a la persona/perro, hasta que veamos que nuestro puerro empieza a fijarse/tensarse. Probablemente nos podremos acercar un par de pasos más que la primera vez. Nos paramos, esperamos a la señal de calma, marcamos, nos alejamos, premiamos.
Dibujito resumen del protocolo completo (viene con una señora pintada, pero con un perro sería exactamente igual) Pincha para verlo bien:
Al principio uno se siente torpe, tonto y cohibido. Pero al cabo de unos días, uno le coge el tranquillo, y el perro también. Nosotros aprendemos a leer el comportamiento de nuestro perro, y nuestro perro aprende cuál es su distancia de seguridad, y que si no se quiere acercar a algo que le da miedo, NO TIENE QUE ACERCARSE.
Esto parece una tontería, pero si a nosotros nos ataran, y nos obligaran a saludar a cada persona o perro que nos encontráramos por la calle (abuelitas bondadosas, niños, gorilas de discoteca, borrachos, rottweilers...) nos daría un ataque de ansiedad al tercer día. Esto es algo que hay que aprender.
Si tu perro, después de una mínima olfateadita, te mira, llévatelo. Él ya ha acabado. Le ha dicho al vecino del quinto "Buenas, buenas" y ya no tiene más conversación. Forzar la situación puede ser incómodo o incluso peligroso. Con este protocolo nosotros también aprendemos a ver las situaciones con los ojos de nuestro perro, y sabremos calibrar, mirando al perro de enfrente, si éste viene de buenas, o si casi mejor nos cruzamos de acera.
El próximo día que pueda, os enseño el siguiente paso: cómo saludar desde un metro de distancia o menos.
Si necesitas más ayuda con tu perro reactivo, o todo esto te parece un follón, contacta conmigo. Si te has quedado con ganas de más, y no quieres esperar (y sabes inglés), puedes bajarte uno protocolo básico:
http://functionalrewards.com/BAT-basics.pdf
en español, gracias a Laura Martín:
http://www.cursoclicker.es/images/stories/pdf/BAT-basics_traducido_web.pdf
o comprar el libro de B.A.T., en papel o en ebook:
http://ahimsadogtraining.com/store/proddetail.php?prod=MCH-0167&PARTNER=boogiebostie
Todas las imágenes son traducciones (o no, la primera no he tenido tiempo de hacerla) de las fantásticas ilustraciones de Lili Chin (con licencia creative commons), os animo a visitar su blog.
Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es
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jueves, 5 de enero de 2012
Jugando a las casitas con los perros
Los perros (y el gato) forman parte de nuestra vida. Siempre están ahí. Muchas tardes incluso parecen un mueble más. El Pollito se ha interesado por ellos desde casi el principio. Los miraba moverse, les intentaba tirar de los pelos (cogiéndole la mano y acariciándolos mientras decíamos "suave, suave" le quitamos la manía). Cuando empezó a andar, los usaba de punto de apoyo, a veces de andador. A Marco lo ha intentado usar un par de veces de caballito, aunque como tiene las caderas mal el pobrecillo, no la dejamos. Como ya he contado antes, Tosca duerme con ella desde que se fue a dormir a su propia habitación (bueno, siempre ha dormido con ella, antes dormíamos todos juntos en el mismo cuarto).
Ahora que el Pollito ha empezado con el juego simbólico, comienza a introducirlos en sus juegos. Para sus conversaciones, los animales son uno más. Les cuenta sus logros, les enseña sus juguetes... Les da los buenos días por la mañana, con sus besos correspondientes.
También hemos intentado introducirla en la rutina de los perros desde el principio. En cuanto empezó a andar, nos ayuda todos los días a darles de comer y de cenar, y ya lo hace casi todo sola. Les manda tumbarse, mamá repite la orden si hace falta (los perros todavía no hablan pollités). Mamá abre el armario de la comida y coge el vaso medidor. Pollito lo rellena con el pienso, y con la ayuda de mamá le deja un poquito a Tosca, y el resto, ya ella solita, va para Marco. Pollito da un pasito atrás, y juntas les decimos "a comer" y los dos se abalanzan. Mientras tanto, Pollito mete el vaso medidor de vuelta al armario, y cierra la puerta. Aplaudimos, y a otra cosa.
| Marco y Tosca, esperando educadamente su ración |
El siguiente juego fue igual, pero dándoles la comida de la mano. Las carcajadas cuando Marco o Tosca la chupan para cogerle la bolita son de morir.
Me encanta que pueda jugar así con los perros. La confianza que tienen los tres es increíble. Marco a mí me pilla de los dedos, con la niña sólo saca la lengua. Así no me extraña que la quieran...
Me parece muy importante el involucrar a los niños en el cuidado de los animales. Desde el principio. Darles de comer, pasear con ellos, ayudar a bañarlos o cepillarlos... Todo contribuye a que se consigan unos lazos de afecto y de buena relación que de otra forma no se obtienen. Además, el niño comprende que tener animales conlleva responsabilidades y tareas, y no sólo diversión.
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| Con las primas, paseando la los perros |
Si además involucramos al niño en ejercicios sencillos de obediencia, y en las rutinas diarias, los perros entenderán que el niño es de los que ponen las reglas. De esta forma le respetarán y obedecerán como a un adulto, y no intentarán competir con él, lo que a veces lleva a problemas de agresividad. Prevenir, mucho más divertido que curar. Que se lo digan a Pollito.
06/01/2012: Editado: cambio los vídeos, que no se oían bien, ahora sí.
domingo, 10 de julio de 2011
Perros y gatos ¿Amigos o enemigos?
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| Marco y Mi, mi perro y mi gata, sesteando juntos |
Pero llevaba ya un tiempo queriendo escribir esta entrada, porque bastante gente me pregunta qué si pueden convivir pacíficamente perros y gatos.
Pues sí. PERO.
Recomiendo una buena socialización, sobre todo del perro. Por esto de la socialización, si se cogen un gatito y un cachorro a la vez, no suele haber problemas. Hay estudios hechos con cachorros de perro y gato mezclados, y las dos especies crecen con una mezcla de "lenguaje perro" con el "lenguaje gato", se entienden entre sí, y a veces hasta tienen problemas de relación con miembros de su propia especie, si sólo han tenido contacto con individuos de la otra especie.
Si el gato es adulto, pero ha tenido trato con otros perros, tampoco suele haber problemas serios. El gato ocupa mucho espacio "3D". Si se harta del cachorro, pues se sube a una estantería para huir de él, y ya está. La curiosidad de los gatos suele hacer que se vayan acercando poco a poco a conocer al perro, y si se les deja más o menos a su aire, sin insistirles mucho ni ponerse pesado, dándoles tiempo, pues con el tiempo pueden convivir perfectamente. A veces el gato sólo tolera al perro, sin llegar a tener mucha interacción, pero normalmente con eso vale.
Si el gato adulto no ha tenido contacto con perros antes... pues es cuestión de suerte, y de cómo sea el gato. Hay gatos que son menos tímidos, territoriales, o más abiertos a novedades, y toleran bien al nuevo "compañero de piso". Otros no, y pueden pasarlo muy mal, sufrir bastante estrés. Muchas veces ayuda comprar un bote de Feliway (hormonas faciales de gato). Se enchufan a la pared como un ambientador, que nosotros no percibimos pero el gato sí, y les ayuda a tolerar los cambios. Si se coge un poco del líquido, y se unta al perro con él varios días seguidos, también ayuda. El mayor problema que podemos tener, es que el gato sea realmente agresivo con el perro, y en vez de alejarse de él, se le lance encima para atacarlo. En estos casos aconsejo recurrir a algún profesional del comportamiento para que evalúe el caso, porque puede haber problemas serios, sobre todo si los tamaños de los dos son muy distintos.
| Mi dormitorio, una mañana cualquiera |
Si queremos introducir un gatito nuevo, en una casa con un perro adulto, deberemos valorar varias cosas. La más importante, la socialización del perro con los gatos. Si ese perro ha tenido contacto antes con gatos, y cómo ha sido este contacto. También es importante valorar el instinto cazador del perro. Si es un perro que persigue y mata todo lo que se mueve, pues no suele ser buena idea dejarle un gatito indefenso al alcance.
Si el perro es dócil, y tiene poco instinto de caza, puede intentarse la presentación, aunque no haya socializado con gatos antes. Muchos perros no tienen tendencia a atacar a otros cachorros, sea de la especie que sean, debido a que la forma del cuerpo y de la cara de los cachorros es parecida, y evita el ataque. Pero no siempre es así, y hay que ir con cuidado. Mis perros, ninguno socializado con gatos antes, aceptaron muy rápidamente a la primera gata que tuvimos, y eso que eran ya adultos cuando la conocieron. Los juntamos un par de veces con supervisión intensa, pero vimos que jugaban con ella con mucho cuidadito, y no tuvimos más problemas.
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| La gata Mi, cuando llegó, intentando "cazar" el rabo del perro |
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| Un minuto después, lo marrón es el rabo del perro. Comparar tamaños. |
Me he acordado de este tema porque tengo un caso bastante atípico. Un perro mayor, que siempre había convivido con un gato, con el que se llevaba perfectamente, incluso con cariño. El gato murió, y los dueños al cabo del tiempo decidieron adoptar un gatito. Pues el perro no puede ni ver al nuevo gato. Actúa con él como lo haría con otro perro con el que se llevara fatal. Le gruñe, le ladra, le lanza la boca... le tiene una tirria... Y así andamos, a ver si conseguimos que se hagan amigos, o por lo menos le damos tiempo al gato para que crezca, y entre que se pase la novedad para el perro y pierda el interés por él, o por lo menos que ya sea grande y no pueda hacerle daño.
¿Por qué se ha puesto el perro así con el gatito? ¿Porque le llevan en brazos, y lo considera una afrenta? ¿Porque está tan emocionado de verle que le da un ataque de ansiedad y no puede controlarse? ¿Porque le hacen más caso al gato que a él, y se siente desplazado? ¿Porque se parece mucho a "su" gato, pero no lo es, y eso le causa frustración?
Pues no lo sé, pero espero que aprendan a convivir, por el bien de los dos...
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| Si es que se duerme mejor en compañía |
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lunes, 4 de abril de 2011
De la Socialización

En otras entradas he hablado de los problemas que pueden tener los animales que no han tenido una buena socialización, pero ¿qué es la socialización?
La socialización es un periodo durante el cual los cachorros son más sensibles a las relaciones sociales. Aprenden a relacionarse con sus hermanos de camada, con su madre, y con cualquier animal (incluidos nosotros) con el que tenga contacto. En los perros esto sucede entre las 3 y las 14 semanas y en los gatitos algo antes, y dura unas semanas menos. Esta es la edad en la que los cachorros "saldrían de la madriguera" y conocerían a los miembros de su manada o grupo.
Durante el periodo de socialización, conviene que el cachorro tenga tanto contacto con personas y con otros perros como sea posible. Cuantas más personas, más edades distintas, colores de piel, tamaños y formas de vestir distintas como sea posible, y con perros de distintas razas, tanto adultos como cachorros. Si queremos que el perro tenga buena relación con otras especies animales (gatos, conejos, ovejas, caballos...) fomentaremos su relación durante este periodo.
Este tramo sensible no es rígido, no es que a las 14 semanas ¡se acabó, ya no hago más amigos!. Hay perros que les dura más o menos tiempo, y aunque se haya acabado, esto no quiere decir que ya no haya "marcha atrás" y que el perro no se vaya a llevar bien con lo que no ha conocido en este periodo. Pero sí es verdad que puede ser más complicado, y en algunos casos extremos, de animales que han vivido en aislamiento total hasta la edad adulta, puede ser imposible.
Muchos casos me vienen porque cuando eran pequeños no tuvieron experiencias con niños, o con tráfico, o con personas distintas (de otras etnias, por ejemplo) y ahora les tienen miedo, o se comportan con agresividad. Cuando el perro es adulto, se necesitan horas de terapia, pero cuando es cachorro es fácil y natural.
Si el cachorro crece en un ambiente limitado, sólo con gente, por ejemplo, pero sin perros, puede hacer una socialización primaria hacia la especie con la que ha tenido contacto, y no con la suya. Esto da problemas en la edad adulta, y son perros que típicamente "se creen persona". No quieren tener contacto con otros perros, y prefieren la compañía de humanos, no montan los machos, o no se dejan cruzar las hembras. El problema más frecuente en estos perros es que muerden fuerte, mientras juegan o cuando tienen agresividad, porque la intensidad del mordisco se aprende a controlar con los compañeros de camada o con la madre. Los cachorros criados solo con gatitos, por poner otro ejemplo, no aceptan otros perros como de su misma especie, y no adoptan posturas de comunicación típicas de perro, sino de gato. Los gatos separados al nacer de su madre y criados con biberón pueden tener conductas de juego atípicas, en las que el comportamiento de caza está muy exagerado, y no controlan sus uñas y dientes, "cazando" a sus dueños y produciendo lesiones.
También hay que tener en cuenta que entre las 8 y las 10 semanas pueden pasar una fase de miedos. Los cachorros son más sensibles a los estímulos fuertes, y si las experiencias durante este período no son positivas, se pueden crear traumas difíciles de corregir en el futuro.
Después del periodo de miedo, se abre otra "ventana" para la socialización, hasta los 6-8 meses de edad, el llamado periodo juvenil. Aunque es más débil, y puede costar más trabajo la socialización en esta etapa, es importante no pensar que el trabajo terminó, y seguir presentando novedades, para que el perro "asiente los conocimentos", sobre todo para que practique la comunicación con otros perros, y aprenda a reconocer y a utilizar las señales de calma, por ejemplo.
¿Qué podemos hacer con el cachorro para que socialice bien?
Debemos presentarle a las personas, animales y objetos con los que vaya tener que convivir durante su vida:
- Personas de ambos sexos, adultos, ancianos y niños, personas con bolsas, muletas, cascos, sombreros... de etnias distintas
- Perros de cuantas más razas y tamaños mejor, adultos y cachorros, con los que pueda jugar de una forma positiva
- Objetos cotidianos que puedan asustar: carritos de niños, carros de la compra, bolsas, maletas, paraguas cerrados y abiertos, patines, bicicletas, coches, motos, el camión de la basura...
- Ambientes variados: calles con mucho tráfico, centros comerciales llenos de gente, parques con niños corriendo y gente haciendo deporte.
- Animales distintos con los que quieras que se lleve bien: gatos, conejos, caballos, animales de granja...
Por eso es importante elegir bien el cachorro que se adquiere, porque cuando los adoptamos con 8 semanas gran parte de la socialización ya ha pasado, y si se hicieron las cosas bien, más fácil será para nosotros. Además, según los estudios, la edad óptima para llevarse un cachorro a casa es entre las 7 y las 9 semanas, que ya ha aprendido mucho de su madre y hermanos, y está preparado para conocer una nueva familia/manada.
Pero si no se han hecho las cosas bien, nunca es tarde para empezar. ¡A socializar todo el mundo!
lunes, 28 de marzo de 2011
Cómo elegir un gatito
De repente, me he dado cuenta de que no había escrito todavía nada sobre gatos en el blog. Y había que remediarlo. Y entre que Guardabosques tuvo una buena idea, y que están todas las gatas en celo pregonando su estado aullido mediante, he decidido contar un truquillo para elegir un gatito en una camada.
¿Dónde conseguimos un gatito?
Bueno, esto suele ser fácil. En España hay mucho gato suelto (o no) y sin esterilizar. Así que desde Semana Santa hasta Noviembre o así suele haber gatitos a montones que se regalan. ¿Cómo se encuentran? Pues suele haber anuncios en el Segundamano, en las clínicas veterinarias o en las tiendas de animales. Y en casi cualquier refugio para animales abandonados suelen tener un "par de docenas". Bueno, y por la calle, en plazas, parques, jardines públicos, zonas verdes de urbanizaciones... por desgracia, en verano, por todas partes. Es mejor si los gatitos han nacido en casa de alguien, han estado bien cuidados y alimentados, y podemos ver a la gata. Pero la realidad es tozuda, y esto no siempre es posible. Yo no soy partidaria de comprar un gato en una tienda. Si no es de raza, porque hay montones de gatitos abandonados todos los años, que nos necesitan más. Y si estamos encaprichados con una raza en especial, lo mejor es acudir a un criador especializado, que los críe en su casa, y no en jaulas (este tema da para varias entradas, lo dejo aquí). Si quieres un gato con pedigrí, compra una revista de gatos, y suele haber montones de anuncios.
¿Qué valoraremos en un gatito?
Lo primero, que esté sano. Que no tenga legañas, mocos, cacas pegadas o parásitos visibles. Que no tenga calvas, la tripa muy hinchada, o que parezca triste. Si está alegre, quiere jugar con nosotros, y le gusta que le cojamos en brazos, mejor (ronronea, se acomoda, no lucha por huir). Como digo, la realidad suele ser puñetera, y muchas veces acabamos con un gatito pitañoso que nos hemos encontrado bajo un coche, pero si podemos elegir, ésto es lo que debemos buscar. Si lo cogemos de una camada casera, mejor no llevárselo antes del mes y medio o dos meses, para que tenga tiempo de aprender cosas de su madre, y a jugar con sus hermanos, que es importante para su desarrollo (y nos evitará problemas de conducta posteriores).
¿Y el famoso truco?
El famoso truco consiste en coger al gatito por el cuello y levantarlo con cuidado. Si es un gato más grandecito, pondremos una mano debajo para no dejar todo el peso en el cuello, que puede ser doloroso. En los gatitos de uno o dos meses no hace falta. Y miramos a ver qué hace. Si se hace una pelotita, perfecto. Esto quiere decir que el gatito está bien socializado con las personas, que nos considera un poco "padres". Si no se hace una pelotita, pero se queda estirado y relajado, aceptable. Esto pasa más en los gatitos un poco más mayores, o en los gatos que han tenido relación con las personas, pero no excesiva. Cuanto más pelotita se haga, en general, más cariñoso y dócil será el gato. Si se estira, bufa, se cabrea, y lanza zarpazos.... nos pensaremos si queremos este gatito en nuestras vidas. Probablemente será arisco, no le gustará mucho que le toquen. Si no nos importa, bien, pero si lo que buscamos es un gato cariñoso que se haga pelota con nosotros en el sofá mientras ronronea, y juegue feliz con los niños, pues este gatito no nos vale.
¿En qué se basa esto?
Se basa en dos cosas. Una, que todos los animales (bueno, por lo menos las aves y los mamíferos) pasan por una etapa en su desarrollo llamada de socialización. Durante esta etapa, los cachorros reaccionan con curiosidad a las novedades, una vez pasada suelen reaccionar con más miedo. En los gatos suele durar hasta que tienen 6-8 semanas. Esto quiere decir que si cogemos un gatito de más de 6 semanas que no ha tenido contacto con gente, nos va a costar mucho que se adapte a nosotros, y a lo mejor no lo conseguimos nunca. Comentaré más sobre esta fase tan importante en otro post.
Las gatas agarran a sus gatitos del cogote para moverlos de un sitio a otro. Esto desencadena en el gatito un reflejo, se queda muy quieto y se encoge. Si el gatito está bien socializado, este reflejo se desencadenará también si lo cogemos nosotros de la nuca. Si el gatito lucha, nos tiene miedo, quiere decir que no nos ha incluido (a las personas en general, no a tí que es la primera vez en su vida que te ve) en la categoría de "familiar".
¿Podemos socializar a un gato después de la semana 6-8?
Sí, pero cuesta más trabajo. Y cuanto mayor sea el gato, más trabajo. Y si el gato es adulto, o tiene más de seis meses, a lo mejor no lo conseguimos nunca.
¿Influyen en la socialización otros factores?
Sí, influye la genética del gatito (si los padres eran sociables o tímidos), el entorno en el que creció, como si su madre tenía miedo de la gente o no, o si la exposición temprana fue agradable o traumática...
Pero lo que más influye es la exposición temprana, por eso siempre se recomienda coger cachorros o gatitos de familias o criadores que los hayan tenido dentro de casa, que los hayan cogido en brazos y mimado. Y si queremos que se hagan amigos de nuestro perro, igual. Si han convivido con perros en su más tierna infancia, mejor, y si no, cuanto antes.
¿Este reflejo cuándo desaparece?
En algunos gatos, nunca. Algunos no se encogen, pero muchos se quedan quietos cuando se les agarra de la nuca. Los veterinarios lo aprovechamos para poder explorar a gatos desconfiados, y poner inyecciones más cómodamente.
¿Bibliografía?
No la hay, por lo menos no que yo haya encontrado, sobre el efecto de la socialización en el reflejo de inmovilidad. Patrick Pageat lo comenta en sus conferencias, pero yo no he encontrado ningún estudio publicado, ni por él ni por otra persona. La experiencia, eso sí, me dice que funciona, y sí que hay estudios que reflejan la utilidad del agarre en la nuca para la inmovilización de gatos en la clínica:
M.E. Pozza, J.L. Stella and A.C. Chappuis-Gagnon et al., Pinch-induced behavioral inhibition (‘clipnosis') in domestic cats, J Feline Med Surg 10 (2008), pp. 82–87
¿Dónde conseguimos un gatito?
Bueno, esto suele ser fácil. En España hay mucho gato suelto (o no) y sin esterilizar. Así que desde Semana Santa hasta Noviembre o así suele haber gatitos a montones que se regalan. ¿Cómo se encuentran? Pues suele haber anuncios en el Segundamano, en las clínicas veterinarias o en las tiendas de animales. Y en casi cualquier refugio para animales abandonados suelen tener un "par de docenas". Bueno, y por la calle, en plazas, parques, jardines públicos, zonas verdes de urbanizaciones... por desgracia, en verano, por todas partes. Es mejor si los gatitos han nacido en casa de alguien, han estado bien cuidados y alimentados, y podemos ver a la gata. Pero la realidad es tozuda, y esto no siempre es posible. Yo no soy partidaria de comprar un gato en una tienda. Si no es de raza, porque hay montones de gatitos abandonados todos los años, que nos necesitan más. Y si estamos encaprichados con una raza en especial, lo mejor es acudir a un criador especializado, que los críe en su casa, y no en jaulas (este tema da para varias entradas, lo dejo aquí). Si quieres un gato con pedigrí, compra una revista de gatos, y suele haber montones de anuncios.
¿Qué valoraremos en un gatito?
Lo primero, que esté sano. Que no tenga legañas, mocos, cacas pegadas o parásitos visibles. Que no tenga calvas, la tripa muy hinchada, o que parezca triste. Si está alegre, quiere jugar con nosotros, y le gusta que le cojamos en brazos, mejor (ronronea, se acomoda, no lucha por huir). Como digo, la realidad suele ser puñetera, y muchas veces acabamos con un gatito pitañoso que nos hemos encontrado bajo un coche, pero si podemos elegir, ésto es lo que debemos buscar. Si lo cogemos de una camada casera, mejor no llevárselo antes del mes y medio o dos meses, para que tenga tiempo de aprender cosas de su madre, y a jugar con sus hermanos, que es importante para su desarrollo (y nos evitará problemas de conducta posteriores).
¿Y el famoso truco?
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| Gatito cogido por la nuca |
El famoso truco consiste en coger al gatito por el cuello y levantarlo con cuidado. Si es un gato más grandecito, pondremos una mano debajo para no dejar todo el peso en el cuello, que puede ser doloroso. En los gatitos de uno o dos meses no hace falta. Y miramos a ver qué hace. Si se hace una pelotita, perfecto. Esto quiere decir que el gatito está bien socializado con las personas, que nos considera un poco "padres". Si no se hace una pelotita, pero se queda estirado y relajado, aceptable. Esto pasa más en los gatitos un poco más mayores, o en los gatos que han tenido relación con las personas, pero no excesiva. Cuanto más pelotita se haga, en general, más cariñoso y dócil será el gato. Si se estira, bufa, se cabrea, y lanza zarpazos.... nos pensaremos si queremos este gatito en nuestras vidas. Probablemente será arisco, no le gustará mucho que le toquen. Si no nos importa, bien, pero si lo que buscamos es un gato cariñoso que se haga pelota con nosotros en el sofá mientras ronronea, y juegue feliz con los niños, pues este gatito no nos vale.
¿En qué se basa esto?
Se basa en dos cosas. Una, que todos los animales (bueno, por lo menos las aves y los mamíferos) pasan por una etapa en su desarrollo llamada de socialización. Durante esta etapa, los cachorros reaccionan con curiosidad a las novedades, una vez pasada suelen reaccionar con más miedo. En los gatos suele durar hasta que tienen 6-8 semanas. Esto quiere decir que si cogemos un gatito de más de 6 semanas que no ha tenido contacto con gente, nos va a costar mucho que se adapte a nosotros, y a lo mejor no lo conseguimos nunca. Comentaré más sobre esta fase tan importante en otro post.
| Gata acarreando a su gatito |
¿Podemos socializar a un gato después de la semana 6-8?
Sí, pero cuesta más trabajo. Y cuanto mayor sea el gato, más trabajo. Y si el gato es adulto, o tiene más de seis meses, a lo mejor no lo conseguimos nunca.
¿Influyen en la socialización otros factores?
Sí, influye la genética del gatito (si los padres eran sociables o tímidos), el entorno en el que creció, como si su madre tenía miedo de la gente o no, o si la exposición temprana fue agradable o traumática...
Pero lo que más influye es la exposición temprana, por eso siempre se recomienda coger cachorros o gatitos de familias o criadores que los hayan tenido dentro de casa, que los hayan cogido en brazos y mimado. Y si queremos que se hagan amigos de nuestro perro, igual. Si han convivido con perros en su más tierna infancia, mejor, y si no, cuanto antes.
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| Gato adulto inmovilizado sujetándolo por la nuca |
¿Este reflejo cuándo desaparece?
En algunos gatos, nunca. Algunos no se encogen, pero muchos se quedan quietos cuando se les agarra de la nuca. Los veterinarios lo aprovechamos para poder explorar a gatos desconfiados, y poner inyecciones más cómodamente.
¿Bibliografía?
No la hay, por lo menos no que yo haya encontrado, sobre el efecto de la socialización en el reflejo de inmovilidad. Patrick Pageat lo comenta en sus conferencias, pero yo no he encontrado ningún estudio publicado, ni por él ni por otra persona. La experiencia, eso sí, me dice que funciona, y sí que hay estudios que reflejan la utilidad del agarre en la nuca para la inmovilización de gatos en la clínica:
M.E. Pozza, J.L. Stella and A.C. Chappuis-Gagnon et al., Pinch-induced behavioral inhibition (‘clipnosis') in domestic cats, J Feline Med Surg 10 (2008), pp. 82–87
martes, 22 de marzo de 2011
Terapia de Parque
| Perro guía socializando con niños |
Con esto de la vida moderna, muchas parejas que se van a vivir juntas no quieren (o no pueden) tener niños rápido, y muchos deciden tener un perro, que quita menos tiempo y es menos responsabilidad. Adoptan un perro con toda la ilusión, y el perro llega a un piso, en donde suele pasar muchas horas solo, y sale a la calle a hacer un pis y poco más. Los fines de semana sale algo más de casa, pero muchas veces sólo conoce otras personas adultas, dado que la baja tasa de fertilidad española hace que cada vez tengamos menos sobrinos o hijos de amigos alrededor.
Total, que el perro llega a su edad adulta sin haber tenido contacto con casi ningún niño. Y entonces la pareja decide que ya es hora de tener descendencia, y cae en la cuenta. ¿Y qué va a pasar con el perro y el bebé, con lo mal que se lleva ahora con los sobrinitos? Si son personas responsables, piden ayuda profesional (por ejemplo la mía), si no... mejor no me meto en berenjenales, sólo decir que en mi vida como veterinaria y como etóloga he tenido que sacrificar demasiados perros por problemas con los niños.
Y es que, como el trabajo siempre viene en rachas, llevo un mes que no hago otra cosa que ver perros con fobias por falta de socialización. Y todos tienen algo en común: una falta de socialización clara con los niños. Vamos, que les tienen miedo.
Bueno, al grano. Una de mis recomendaciones a mis clientes es que hagan "Terapia de Parque". ¿Que qué es eso? Muy sencillo. Consiste en coger al perro, ponerle una correa, y llevarlo al parque infantil más cercano. Si se tiene la menor duda, se le pone un bozal al perro, por si acaso.
Nos fijaremos en el perro. Si está relajado, nos acercamos más al parque. Si empieza a mostrarse intranquilo (echa las orejas hacia atrás, se chupa la nariz, bosteza, olisquea el suelo, tiembla, o hace otras señales de calma...) le mandamos sentar y le premiamos (click + salchicha, si no usamos clicker, "bien"+ salchicha) y le decimos lo bueno que es. Exageradamente, y con voz de que estamos super contentos de lo super bien que se está portando. Que nuestro perro se ponga contento sólo de oírnos. Premiamos varias veces (por seguir sentadito y mirarnos a nosotros y/o a los niños) y cuando veamos que se ha tranquilizado un poco, avanzamos uno o dos pasos más hacia el parque.
Repetiremos esta secuencia hasta conseguir que nuestro perro permanezca quieto y tranquilo mientras los niños juegan delante de él, pasan corriendo... Conviene prestar especial atención a los carritos de bebé y a las madres con niños en brazos, y acercarnos a ellos para que el perro se acostumbre a esas "cosas extrañas".
Y esa es la "Terapia de Parque, nivel 1". Si en cualquier momento el perro se pone muy nervioso, gruñe, o deja de coger la comida, es que nos hemos pasado con la presión, damos un par de pasos atrás, o los que hagan falta para que el perro se tranquilice, y seguimos con los acercamientos, pero más despacito.
En este nivel, todavía no dejaremos a los niños tocar al perro, ni darle nada, tenemos que ir muy despacito. Si pensamos que nuestro perro puede llegar a morder, recomiendo que esta terapia se haga con un profesional, pues entraña riesgo, tanto para el perro (coger aún más miedo) como para los niños, claro.
Un último consejo, que parece una tontería, pero no. No os quedéis mirando a los niños, sobre todo si sois hombres. No por el perro, sino porque los padres pueden pensar mal y echaros, pensando que habéis ido a "mirar". Centraros en el perro, que para eso estáis ahí.
| Perro y niños aprendiendo a llevarse bien |
Para evitar esta situación, lo mejor es hacer esta "Terapia de Parque" cuando el perro es cachorro.
Ningún niño puede evitar acercarse a un cachorro monísimo, acariciarle, jugar con él... los cachorros socializan, y aprenden que los niños no son monstruos, y podemos aprovechar y enseñar a los niños cómo acercarse y tocar a los perros. Salen ganando todos.
PD: hablaré más sobre clicker, socialización, señales de calma y cómo acercarse a un perro desconocido en algún otro post. Mientras tanto, podéis ver unos dibujos explicativos geniales en el blog de Boogie, en las entradas sobre señales de calma y como NO saludar a un perro.
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