jueves, 12 de enero de 2012

Perrito bolso


Este es Titín (según le rebautizó el Pollito nada más llegar). Titín ha vivido con nosotros tres días, para ser evaluado (y en lo posible tratado) antes de volver a su casa. Antes lo hacía bastante, eso de tener perros en residencia, tanto para tratamiento como sólo de "hotel". Ahora que la niña es más grande, me vuelvo a atrever.

Titín es el perrito de la hija de un amigo. Esta chica es modelo y actriz, y decidió que quería un perrito hace unos meses. Su padre le dijo que él no quería perros en casa, que él no tenía tiempo de hacerse cargo de un perrito. Al mes apareció Titín, como regalo de cumpleaños, y se quedó.


Su dueña le adora. Duerme con él, se lo lleva a todas partes si puede... claro, si puede. Porque es modelo, y actriz. Y viaja. Y sale. ¿Y Titín? Se queda encerrado en su habitación. Durante horas,  a veces hasta días. Porque el padre de su dueña no sabe cuándo su hija se va, ni cuándo vuelve. Y él no puede (ni quiere) amoldar sus horarios, su vida, al ritmo de las necesidades del perrito.
Y su dueña tampoco lo hace.

Y Titín nunca sabe cuándo va a volver su dueña a casa. Ni si le va a dar de comer, ni si le va a sacar a pasear. Hace sus necesidades en el cuarto, donde le place. Y llora. Y llora. Y llora. El padre, desesperado, me lo ha traído a casa, a ver si les puedo ayudar.
A los tres.


Titín tiene siete meses, y un gran problema de ansiedad. Sobre todo tiene ansiedad por separación. Una ansiedad que no es suya, es impuesta caprichosamente. Un perro no habla, y no puede saber cuándo va a volver su dueño. Sólo lo sabe por sus hechos. Si todos los días su dueño sale, y vuelve a la misma hora, al cabo de unos días el perro se acostumbra, asimila el horario, y se tranquiliza.
Mi dueño siempre vuelve.

Pero ¿y si no vuelve?

Imagínate recién enamorado, después de pasar tres días de lujo con tu pareja, todo amor y abrazos. Entonces la pareja se va, y te deja encerrado en el piso, con el baño cerrado, la nevera vacía y nada que hacer. Pasan las horas. Y los días. Tienes hambre, ganas de ir al baño. Te sientes solo y abandonado. Después de hacerte pasar por el infierno, vuelve. Te abraza, te besa, no te deja solo ni un momento. Te lleva de marcha a la ciudad, te presenta a todos sus amigos. Vuelve el amor. A la semana te vuelve a dejar encerrado. Y así una y otra vez. Montaña rusa emocional. Hay que darse cuenta de que nuestros perros dependen de nosotros. Son nuestros prisioneros, y nosotros somos sus carceleros. Tenemos la llave de la puerta, de la comida, del afecto. Podemos convertir su vida en un paraíso, pero también en un infierno de inseguridades.
Y así vive Titín.


En mi casa, ha tardado dos días en integrarse al ritmo de la vida. Los primeros días no podía dormir (no dormía si no era en brazos). Antes de quedarse dormido, se muerde un muslo hasta hacerse llorar a sí mismo (una conducta obsesivo compulsiva fruto de la ansiedad). Al segundo día encontró apoyo en Marco, y con él pudo descansar.


Aprendió a estarse quieto, porque no sabía. Durante el día, no podía parar. Corría, lloraba, temblaba, saltaba, se ponía de pie. No sabía relacionarse con la gente si no estaba en brazos.

Le hemos enseñado a jugar en el suelo. Con los perros, con la niña. El pollito le daba de comer y lo paseaba por casa, contenta de por fin tener un perrito de su tamaño (Titín= chiquitín). Hemos empezado con la educación para la limpieza, muy difícil en un perro ya de siete meses, que nunca ha tenido la oportunidad de aprender.

Pero, sobre todo, le enseñamos a quedarse quieto, tranquilo, en su colchón. A relajarse. A dormir.


Así le he devuelto a sus dueños. Bueno, al padre de la dueña, porque la dueña no me quiso ver. Titín pasó la mañana sesteando a nuestros pies. Su dueño no se lo podía creer.

Pobre Titín. Es un fashion victim. Literalmente.

21 comentarios:

  1. Ay, será por el embarazo, pero se me saltan las lágrimas. Pobre bichín.

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  2. Pues es una pena... creo que estas conductas deberían ser perseguidas y penadas de algún modo. Los animales merecen ser cuidados adecuadamente, si ni puedes ni quieres ¡no los tengas!. Qué rabia me ha dado...

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    1. Yo es lo que no entiendo, que alguien sepa tan poquito de perros como para creer que tratándolo así lo está haciendo bien. Porque la dueña no parece creer que lo esté haciendo mal. En fin, ¿el infierno está lleno de buenas intenciones?

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  3. La lástima es que después de tu trabajo y de conocer Tintín la buena vida que da una familia como debe ser, tiene que volver a su realidad, a ésa en que su dueña se largará a trabajar (o a lo que sea) durante días y él volverá a no saber a qué atenerse.

    Lo siento, pero este tipo de gente (me niego a llamarlos personas) no se merece tener un perro a su lado.

    Por cierto, preciosas las fotos de Tintín y Marco. Nada como un perro equilibrado para ayudar a otros....

    Un abrazo.

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  4. Jejejje.... Acabo de ver que el bichito no se llama Tintín, sino que Titín fue el nombre que le dio tu Pollito. JAJAJAJAJAJA Si es que no puedo leer tan aprisa (aparte de que he empezado a hacerlo un párrafo más abajo, no sé porqué....).

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    1. Si es que nos pierden las prisas...
      A ver si su dueña se pone la pila, y le da mejor vida, que de eso se trata.

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  5. Cuando he empezado a leer he pensado: "justo el perrito que quiere mi hija", y luego lees y lo ves más claro. La gente (la actriz modelo, mi hija ...) se encaprichan de un animal como si fuera eso, un bolso y no saben la gran responsabilidad que es. Que penita.

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    1. Sí, Nuria, pero si todos estáis de acuerdo en que queréis tenerlo, estos perritos son una pasada. Los chihuahuas suelen ser muy sociables y juguetones, y te los puedes llevar casi a cualquier parte ¡no pesan nada!
      Si les das una vida de perro, y no de bolso, son un amigo perfecto.

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  6. Teresa, me ha dado mucha pena esta historia. Quizás alguna persona podría pensar que un perrito así tiene una buena vida, comparandolo con uno de calle, pero no es así.
    Se agradece que personas como tú realicen este trabajo que sana mucho más que una pata rota. Además porque educas a otros.
    A esperar que Titín tenga una mejor segunda parte de su vida.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias, Pamela. Yo también lo espero.

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  7. Qué pena de verdad... menos mal que le habéis dado un poco de cariño.

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    1. No, si cariño tiene. Le faltan otras cosas.

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  8. Para los que tenemos perro y los amamos y tratamos como a parte de la familia, estás historias nos llenan de rabia y de pena a partes iguales.
    Me ha encantado su relación con Marco. Cómo son!
    Un beso grandote y Feliz Año!

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  9. Marco es genial con los perros que vienen a pasar unos días. En 24 horas los tiene durmiendo con él. Es como un gigante tranquilo, emana paz.

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  10. La conducta de la propietaria es de un egoismo y una crueldad intolerable, mamy dice que le haría a ella exactamente lo mismo. Lo que no se es como se lo devolviste si va a volver a lo mismo el pobre.

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    1. Porque no puedo quedármelo... si me quedara con todos los perros que pienso que no están correctamente tratados tendría que poner un albergue. Y entonces sería yo quien no los tratase bien. Yo puedo llegar hasta donde puedo. Luego la responsabilidad recae en los dueños.

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  11. Un trabajo perfecto!. Ahora que te lleven a la dueña para ver si puedes hacer algo con ella...

    Estas cosas me enervan. Lo siento pero no me creo que su dueña le adore. Uno no le hace esas cosas a alguien a quien adora. O es que no sabía lo que significaba tener un animal a su cargo.

    Mejor no sigo...

    Un beso

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  12. Je, je, sí, ojalá pudiera hacer algo también por la dueña. Que de verdad que adora al perrito, pero realmente no sabe lo está sufriendo (o no lo quiere ver).

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  13. no me estars engañando aaaaaaaaaa...............


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