martes, 9 de octubre de 2012

Tengo un perro adolescente ¡¡socorro!!

Uno tiene un cachorrito monísimo y super bien socializado cuando de repente...


¿qué le ha pasado? ¿me lo han cambiado?

Se ha convertido en un perro grande, todo patas y cabeza, que tira de la correa y se lanza a ladrar y a saltar cada vez que ve a otro perro en la acera de enfrente.

?????

Pues las hormonas de la adolescencia, es lo que ha pasado. A partir de los 8 meses en los perros pequeños, y del año en los más grandes, las hormonas sexuales empiezan a secretarse, y el mundo cambia para el perro. Los antiguos compañeros de juegos de repente ahora se dividen entre posibles conquistas o posibles rivales. Y los desconocidos... bueno, esos suelen ser posibles rivales, por lo menos hasta que se demuestre lo contrario (o resulten ser del sexo opuesto).

Total, que ese cachorrito que jugaba con todos los perros del parque, de repente empieza a dar y recibir revolcones. Empieza a medirse con los demás, y a gruñir. ¿Y qué es lo que hacemos? Le ponemos una correa, y nos lo llevamos. En vez de jugar con los otros perros, ahora pasea atado lejos de ellos. Cada vez tiene menos relación con los demás.

Entonces empieza lo peor. Nuestro perro tira de la correa como si le hubiera poseído un husky siberiano. Y va alerta cual agente de seguridad, patrullando el barrio en busca de otros perros. Y cuando ve uno... ¡a ladrar y a tirar como un poseso!

Entonces casi todo el mundo hace lo que ha leído en un libro, le han dicho en el parque, o ha visto en el desgraciadamente famoso programa de la tele. Y empiezan los tirones de correa. Las "correcciones". Y los collares de castigo, o de pinchos. Pero el perro, en vez de mejorar su conducta, como prometen todos, empeora... ¿por qué?

Pues muy simple, porque los castigos casi nunca funcionan, pero es que para esto, son muuuucho peor. Porque el perro no entiende el concepto "mi dueño me da un tirón de correa porque me estoy portando mal". El perro ni siquiera entiende que el tirón lo estamos dando nosotros. Él sólo entiende que cada vez que ve un perro, e intenta saludarlo, le duele el cuello. Lo que aprende es que los perros son muy peligrosos, porque su dueño ladra muchísimo (los dueños casi siempre gritamos a los perros que ladran para que se callen, ellos creen que estamos uniéndonos a su coro). Y además, los perros (o los extraños) producen dolor de cuello, así que, cuanto más lejos el perro, pues mejor. Y ¿cómo mantienen los perros alejados a otros perros? Pues ladrando. Y poniéndose echos unas fieras. Ataque preventivo, que se llama.


Pero lo peor ocurre cuando, con nuestro perro está en este estado de ánimo, tenso, nervioso y desconfiado, nos acercamos al otro perro. Entonces dos perros, nerviosos, con las hormonas disparadas y las correas tensas (luego, incapaces de huir o poner espacio de por medio) se alcanzan. Pero se alcanzan de verdad, porque entonces la probabilidad de que se enganchen es altísima. Y entonces se decide que el perro es peligroso, y que no podemos acercarnos a otros perros y.... seguimos con el círculo vicioso.

¿Cómo rompemos este círculo? ¿Cómo conseguimos que nuestro perro se acerque tranquilamente a otro?

El collar: 
fuera collares de castigo, pinchos, ahogo... (a los eléctricos ya ni los mento...). Ponle un collar normal. Si es un perro de mucho tirar, tienes otras opciones, más efectivas y que no duelen. Si el perro es de hasta 15-20kg, yo te recomiendo un arnés de los que se enganchan en el pecho en vez de por la espalda, tipo easywalk. Con los perros más grandes también funciona, pero un poco menos. Y si no, un collar de cabezada, tipo gentle leader o halti.

Que conste que nadie me paga por hacer publicidad, es que realmente funcionan. Los enlaces son orientativos, hay otras marcas que funcionan igual de bien. Con estos arneses y collares, el perro no puede tirar, porque los perros tiran con el pecho, y estos van enganchados por delante. Así no tienen músculos con los que tirar, así que no tiran. Y cuando lo intentan, se giran, y te miran a tí. Premio doble.


El espacio: 
acércate al otro perro/persona sólo hasta la distancia en la que tu perro lo mira, pero sin ponerse nervioso, tirar de la correa, o ladrar. Deja que le eche un buen vistazo, y que elija si se quiere acercar o no.
Si hace alguna señal de calma, prémiale por ser bien educado. Si rompe el contacto visual, también.
Y entonces aléjalo. Esto hace que el perro se tranquilice, y aprenda que, si no quiere, puede no acercarse al otro perro/persona si no quiere. Le da opciones. Que con la correa puesta, normalmente, un perro no las tiene.
Si el perro, una vez alejado, sigue mirando con curiosidad, vuelve a acercarte, despacio, hasta donde aguante sin ponerse a cien.
Repite el ejercicio.
Ya verás como poco a poco puedes acercarte más al perro, y que cuando llegas hasta su lado, en vez de un potro salvaje tienes a un perro tranquilo y curioso, dispuesto a hacer amigos. Esta es la base de los ejercicios B.A.T., de los que tengo que escribir una entrada.

El acercamiento: 
No te acerques de frente, en línea recta hacia el otro perro. Rodea un poco. Si no tienes espacio, cambia al perro de lado, para ponerte tú entre los dos perros. Así rompes su contacto visual. Acercarse de frente es de muy mala educación para un perro. Y muchos adolescentes no se acuerdan (¿desde cuándo los adolescentes siguen las reglas de urbanidad?). Acerca la cabeza de tu perro a los hombros del otro perro o incluso a su trasero, nunca a su cara.


El tiempo: 
Una vez estás al lado del perro al que vais a saludar, espera a que los perros empiecen a olerse, o se pongan el uno al lado del otro, cuenta 2 segundos. Entonces llama a tu perro por su nombre, distráelo, y aléjalo. Prémialo por alejarse, y por prestarte atención, a unos pasos del otro perro. Si quiere volver a saludar, deja que se vuelva a acercar, cuentas 4 segundos, y lo vuelves a alejar. Sigue así, aumentando el tiempo poco a poco, hasta que veas que hacen señales de juego, o que se alejan.

Si ves que hacen señales de juego, es el momento de soltarlos (si se puede, claro). Pero no te desentiendas, los perros jóvenes se emocionan fácilmente, se ponen nerviosos, y se "pasan". Si ves que el juego sube de tono, llama a tu perro, sepáralo, y cálmalo antes de volverlo a soltar a jugar.

Si después de un acercamiento, ves que tu perro no muestra más interés, llévatelo y no fuerces más el contacto. Pensamos que todos los perros quieren saludarse durante minutos, y llegar a ser amigos del alma, pero no es verdad. A veces con un  "Buenas, Buenas" tienen suficiente. Otras se conforman con un "¿qué tal? ¿y tú de quién eres?", y lo dejan ahí. Con los extraños, las charlas insustanciales de ascensor son incómodas, pero el forzar la relación entre adolescentes además, puede ser peligrosa.

Y por último, pero lo más importante.

La correa:
LA CORREA, SIEMPRE, SIEMPRE, FLOJA.
No creo que me canse nunca de decirlo. Un perro con la correa tensa se siente atrapado. No puede huir. Y los perros nerviosos y desconfiados, que no pueden huir, atacan. Además, la postura de un perro que tira de la correa es exactamente igual a la de un perro seguro de sí mismo que amenaza a otro perro que tiene delante. Lo que favorece las peleas todavía más.

Las correas flojas, en forma de J, los perros por fuera
Mantén la correa que haga una "J" entre tú y tu perro. Siempre.

Y por supuesto, si tu perro tira de la correa, enséñale a ir a tu lado. Si no sabes cómo, contrata a un adiestrador que trabaje en positivo, compra un libro de adiestramiento en positivo (en knsediciones encontrarás muchos buenos) o ponle un arnés o halti de los que he hablado antes.

  ¡¡Pero no le des tirones!!

O convertirás a un perro adolescente pero feliz en un adulto malhumorado y peleón. En tus manos está, y nunca mejor dicho.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

16 comentarios:

  1. En mi casa siempre hemos tenido perros, porque mi padre ha sido cazador(no me gusta pero es así). Bueno a lo que iba, que yo recuerde nunca he visto a los perros de mi padre con correa y te puedo asegurar que eran los más cariñosos y educados que he visto. No me digas como lo hace pero es maravilloso con los perros, le encantan. Y sus compañeros siempre tenían envidia de sus perros porque decían que eran los mejores y más obedientes, se les olvidaba decir que eran los más cariñosos.
    Solo he visto en una ocasión a mi padre pegar a un perro. Lo que se me quedo en la mente no es como pego al perro si no la cara que tenia mi padre, nunca la olvidare,era una cara entre tristeza, rabia, ...yo diría que no lloro porque estaban sus compañeros de cacería.
    Ya se sabe que ahora no puedes salir sin correa con el perro y es una lastima, pero también tengo que decir que hay mucho perro que sin ella se comerían al primero que encontraran jejej. Es una pena.
    Me ha encantado tu articulo de hoy me ha hecho recordar tiempos de mi niñez.

    Nos vemos.

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    1. Hay perros que son bien educados y centrados toda la vida, pero otros... ufff. Me alegro de haberte hecho recordar tiempos felices. Un beso!!

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  2. Eres una crack. Lo explicas de forma amena y sencilla. Me gustaría haberte tenido de profe de Eto, creo que mis conocimientos serían mucho más solidos!
    Un besote!

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    1. Muchas gracias, Mo. Con el tiempo y las repeticiones voy puliendo "mi discurso". Lo suelo soltar una vez por semana, mínimo... así que lo tengo ya bastante sencillito. Un beso!

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  3. Alguno de estos perros nos hemos encontrado la peduga y yo alguna vez. El caso más llamativo es una perreta un año más joven que ella con la que ha jugado lo que no está escrito.... hasta que a la otra perra le vino el primer celo y pasó de comérsela a besos a querer comérsela enterita, con piel y todo.

    Mi peduga me tiene mosqueada porque si bien es cierto que jamás ha empezado ninguna pelea, también lo es que tiene siempre TANTAS ganas de jugar y de correr que en cuanto ve un perro va disparada a verlo. Claro que también es cierto que las señales de calma las utiliza fenomenal, pero aún así ya se ha llevado un par de revolcones por acercarse demasiado confiada. En fin, ella es así y la queremos igual.

    Me ha encantado el artículo; claro, conciso y para pararse a pensar en un par de cosas.

    Un abrazo.

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    1. Por desgracia hay muchísimos así, y la tele no hace más que aumentar el número, por desgracia.
      La peduga ya crecerá, aprenderá e irá sentando la cabeza. Mejor eso que lo otro. Un abrazo!!

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  4. Ahhhhh! ¿Qué ha sido de mi larguíiiisimo comentario? Socorro!! Bueno, te decía que a mi me dan bastante respeto/miedo eso de los perros. Cuando veo a un niño o a una anciana llevando uno de la correa.. ufff, no quiero ni pensar.
    Supongo que me pasa desde que le mordió uno a mi padre. Ibamos caminando tan tranquilos y el perro nos rodeó, y a la segunda vuelta, sin nosotros haber dicho ni hecho nada, se pone detrás de mi padre y le da un mordisco.
    Suerte que igual que vino a morder se fue. Sin más.
    Por que no quiero imaginarme la carnicería que pudo ser aquello.
    Un perro con collar pero sin correa, ni dueño, ni bozal!!!!!
    Uff!!
    Por cierto, muy intersante lo de los collares de castigo. Nunca me lo había planteado así.
    Bsotes wapa!

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    1. A tu padre le cazaron!!
      Antes era super normal abrir la puerta por la mañana y ¡ale! que el perro saliera a pasear solito. Ahora cada vez menos, menos mal.
      Un beso!

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  5. Fantástico! Didáctico y clarito como siempre!

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  6. Tengo una pareja d pastores alemanes adolescentes y la hembra paso d.jugar con los amiguetes d siempre,a no kerer q.la huelan,ni le token sus juguetes.Si lo hacen les da un sustillo.Tengo miedo q el macho q es un poco mas joven le copie est comportamiento.Q puedo hacer??A ella la llevo suelta casi siempre

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  7. Hola, llevo como una hora viendo entradas tuyas, no conocia el blog y me he quedado encantada... yo tengo una perrita, que hara 6 años, es un cruce de teckel con york shire (o eso creemos) nunca ha sido una perrita muy sociable, y eso que tuvo un adiestramiento basico que estuvo tiempo con otros perritos desde pequeña etc, pero tuvo un par de situaciones malas, cuando ya era adulta, la mordieron dos veces (nada grave fisicamente)siempre fueron hembras que iban sin correa y la mia atada. No se si esto ha sido el desencadenante pero cada vez que ve un perro, sea macho o hembra desde lejos ya está ladrando, luego no hace nada, solo ladra y tira de la correa. Pero es una situacion muy incomoda, yo intento ir para otro lado y alejarla para que no siga "alterada" pero es incomodo salir a pasear con ella asi. Tenemos un niño de 3 años al que nunca ha hecho nada, pero claro, es un niño, inquieto, y cuando ella ve otros niños imagino que piensa que son como el mio y tampoco le hace mucha gracia... Yo quiero que tenga mejor actitud, y sera mejor calidad de vida para todos porque disfrutaremos mas juntos, pero ya sabes como va esta sociedad, prisas, falta de tiempo, etc.. que puedo hacer? quiero que estemos bien, (los tirones hasta me dan igual) pasear sin que le den miedo todos los perros..
    Un abrazo

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    1. ¡Bienvenida Miri!
      Muchas perras al llegar a la edad adulta se les pone un puntito arisco, es muy frecuente, y más si tiene miedo de otros perros. Les ladra para mantenerlos alejados, y como no puede alejarse de ellos (porque está atada) se frustra y da tirones de la correa. Tengo pendiente para la semana que viene escribir una entrada que habla sobre cómo corregir justamente esto.
      Lo de los niños me preocupa más, sobre todo si tiene algún mal gesto de vez en cuando. Puedes mandarme un privado y contármelo con más detalle.
      Un abrazo!

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  8. Me encanta tu blog. Tengo un perro adolescente al que quiero entender, dejar que sea un perro y que sea feliz. No soporto la humanización perruna ni los humanos "millanizados" que se creen en posesiónde la verdad absoluta y creen que sus robotizados, sometidos e infelices perros son ejemplo de educación para todos. Collares de castigo y correas de menos de medio metro no dan opción... y suelen ser casi siempre esos perros, con sus orgullos@s dueñ@s los que te vienen bien de frente.
    Pero bueno, a mí,que solo tengo un perro en proceso de maduración, con sus inseguridades, sus incipientes y puntuales conflictos, a los que no quiero hacer frente sino por el camino paciente y saludable, tanto para el perro como para mí, que es el que me ofreces en este magnifico blog.
    Los temas que tratas son concisos, con enlaces bien relacionados, sin contradicciones y una admirable capacidad de comunicación.
    Me ayudas a entender el comportamiento y las reacciones de mi perro, las de los otros y a cómo actuar de forma correcta, sin atajos perjudiciales a largo plazo.
    Mil gracias por compartir

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