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martes, 18 de junio de 2013

Rabia, periódicos, pitbulls y perros peligrosos

Hace varios meses que casi no leo los periódicos (porque para deprimirme, mejor me veo un capítulo de Anatomía de Grey). Pero esta semana me han llegado por varias fuentes varias noticias relacionadas con perros supuestamente agresivos. Y como me parece alucinante cómo tratan el tema los periódicos, os lo voy a contar desde mi punto de vista.

La primera, venía hoy en El Mundo:
"Un hombre, devorado por sus dos 'pitbull' tras morir en su vivienda de El Molar"
Los dos perros, según el diario El Mundo
En el primer párrafo nos cuentan que eran dos perros de raza pitbull, y que el cadáver del dueño tenía mordeduras en la cara. Y que el dueño era adiestrador...
Por lo menos han atinado casi con la raza, aunque por la foto parecen más American Staffordshire, pero bueno, se parecen...
Sigues leyendo, y los hechos son: la novia se encontró al fallecido desnudo y en la cama. La autopsia ha confirmado que murió de muerte natural, probablemente de fallo cardíaco. Y el cadáver llevaba ya tres días allí.
Pues a mí me parece que si estás muerto, da igual que tengas pitbulls o caniches. Si estás muerto, la única forma de dar de comer a tus perros, al cabo de 3 días, es al estilo "Viven". Que ya dice en la noticia que había signos de que los perros habían intentado acceder a su comida, sin resultado. Y otra cosa. Ya puedes ser el mejor adiestrador del mundo, que si ya es difícil controlar el comportamiento de dos perros, imagínate si estás muerto... daría igual que fueras Ace Ventura o pintor de brocha gorda, que como no fueras zombie o vampiro, igual te ibas a defender.
Y lo siento, pero los perros son carroñeros. Y si tienen hambre, un cuerpo muerto es carne, sea de su dueño o no. Para nosotros queda fatal, pero los perros no tienen moral, lo que tienen, siempre, es hambre.

La segunda, aparecía la semana pasada en varios medios de comunicación, esta la leí en El País, pero en el resto de periódicos, los que llegan a mencionar la noticia, que es difícil de encontrar, son casi calcadas:
"Un perro con rabia ataca a cuatro niños y un adulto en Toledo"

El tratamiento de esta noticia me pareció más alucinante todavía. Se insistía en que el perro era de raza pitbull, y que por eso había mordido a varias personas. Pero no, señores, es que TENÍA LA RABIA. Menos mal que esta semana lo han aclarado y explicado mejor todo:

"La rabia llegó vía Marruecos"

Viaje del perro por España, fuente El País
Por fin se han puesto las pilas, oye. Resulta que los dueños del perro (que es un mestizo tipo caza, nada de pitbull) vacunaron al perro 12 días antes de irse a Marruecos. En esos 12 días no da tiempo a generar inmunidad, claro. Y en Marruecos hay rabia. Y mucha.

Los dueños lo sabían, por cierto, porque cuando volvieron a España intentaron colar al perro por la frontera, pero no les dejaron. La ley dice que si quieres volver a España desde un país no miembro de la Unión Europea, además de la vacuna tienes que tener un análisis de sangre que certifique que el perro tiene anticuerpos que le protejan. Y este perro, obviamente, no tenía el análisis hecho...

Al final lograron colarse por la frontera de Ceuta, y de allí a Algeciras, en donde no les miraron tan bien, y les dejaron pasar. De Algeciras fueron a Cataluña (por varios pueblos y ciudades) luego a Monzón, en Huesca, y por último a Argés, Toledo. En este pueblo los dueños lo dejaron atado, castigado por agresividad (!!!!), el perro rompió la cuerda y escapó. Pululó por ahí suelto hasta que llegó a Toledo, en donde mordió a 4 niños y al padre de uno de ellos.

Cuanto más lo leo, más se me ponen los pelos como escarpias, oye. Y es que SE VEÍA DE VENIR. En España, las leyes de sanidad las dictan las comunidades autónomas. Y cada una regula como quiere, y algunas decidieron hace unos años que la vacunación de la rabia no debía ser obligatoria, que total, hacía muchos años que no se daban casos... Olvidándose de que nuestro país hace frontera con Marruecos, que somos un coladero en las fronteras, y de que dentro de nuestro país no hay fronteras, y la gente, como es natural, viaja con sus perros por donde les da la gana.

Lo que más me preocupa, aparte de los pobres niños (uno de ellos ha estado en la UCI), es de que esto no sea sólo un brote puntual. Entre la crisis, y las legislaciones varias, mucha gente ya no vacuna a su perro anualmente. Eso quiere decir que la bolsa de animales no vacunados es amplia. Si éste perro, en su "viaje alucinante" tuvo contacto con otros perros, no lo sabremos hasta dentro de unos meses, hasta que de repente aparezca en las noticias un suceso similar a éste. Porque a las personas de su entorno las han inmunizado, y al pobre perro con el que convivía quieren sacrificarlo (aunque el pobre no tiene rabia, si quieres intentar salvarle la vida al pobre Pipo, pincha aquí). Pero probablemente es perro haya tenido contacto con muchos más animales, sin que nadie sepa cuáles son. Y la rabia tiene un periodo de incubación muy laaaargooo.

Éste es Pipo, y NO TIENE RABIA

¿Por qué me preocupa tanto el tema?
Pues porque la rabia, si no se coge a tiempo, es MORTAL. Me explico, porque la rabia es uno de los virus que "más me gustan", y es que tiene una vida y mecanismo de acción de lo más alucinante y elegante. Y eficaz, me temo...

El virus de la Rabia
El virus de la Rabia es un virus (obvio) de la familia Rhabdoviridae. Está presente por todo el planeta, y afecta a los mamíferos, tanto domésticos como salvajes. En algunos animales puede estar durante periodos latentes más largos, y se consideran vectores: zorros, perros, gatos, lobos, hurones, mapaches, murciélagos... pero cualquier animal mamífero con dientes puede padecerla y transmitirla.

El virus de la rabia se transmite de la sangre del animal infectado a la sangre de la siguiente víctima. Lo bonito es que migra por la sangre hasta llegar a un nervio, y entonces penetra en el nervio, y sube por él hasta llegar al cerebro y de allí a las glándulas salivares. Aquí aparece lo que es "precioso". Se asienta en la zona del cerebro que controla el comportamiento agresivo, haciendo que los animales se vuelvan más agresivos, que muerdan más (de ahí su nombre, claro). A la vez, migra a las glándulas salivares, y se reproduce en ellas masivamente. Así, cuando el animal muerde (porque el virus se lo ha "dicho") grandes cantidades del mismo virus pasan de la saliva del portador a la sangre del atacado. Y se cierra el círculo. Por cierto, que el virus también produce parálisis laríngea, evitando que el animal pueda tragar saliva (por eso los animales rabiosos babean) y maximizando así la cantidad de saliva y virus que entra en contacto con el siguiente animal.

El mayor problema, es que desde que se produce el contagio hasta que el virus entra en los nervios, el tiempo es muy corto (horas, pocos días). Y una vez en los nervios, no hay nada que hacer, no hay tratamiento que valga, no hay cura. El animal se muere. Y las personas también. Eso sí, desde la infección hasta que aparecen los síntomas puede pasar  hasta un año, y el animal viaja todo ese tiempo con una bomba de relojería guardadita en su interior.

Lo que podemos hacer:

VACUNAR a nuestros perros, y a nuestros gatos también, sobre todo si son de los que entran y salen. Una vez al año es suficiente.


Si vamos a viajar con ellos fuera de la Unión Europea: sacarles sangre, y hacerles un título de anticuerpos que verifiquen que están bien vacunados. Esto es OBLIGATORIO para volver a España desde otros países. Para ir a otro país, a lo mejor tienes que hacer más cosas, pregunta en tu clínica veterinaria para que te asesoren. Muchos de los trámites duran MESES, dependiendo del país de destino, y de si vuelves luego a España, o no. Infórmate.

Si te muerde un perro: la ley indica que tienes que advertirlo a las autoridades. El perro debe ser puesto en cuarentena y habrá que verificar su cartilla y hacerle análisis de sangre. NO PUEDE SER SACRIFICADO ANTES. La persona mordida, debe lavarse inmediatamente con agua y jabón, dejando el agua correr por la herida 5 minutos. Luego debe acudir al centro de salud, para que le terminen de curar, le pongan antibióticos (porque las mordeduras se infectan, tenga el perro o no tenga el perro rabia) y le pongan la vacuna del tétanos. Dependiendo de la gravedad de la herida, le vacunarán de la rabia y suero hiperinmune o sólo le vacunarán.

Y no, este caso NO ES EXCUSA para ir pegando tiros a los perros sueltos que pululan por ahí. Aunque ladren muy alto, y tengan un dueño borracho y borde. Y menos en un parque público, rodeados de personas y niños. Que esto también ha pasado, en un parque en Zaragoza:

El pobre Lucky, que tampoco tenía la rabia
"Indignación tras matar una policía a un perro suelto de un tiro en Zaragoza"

Y no, éste tampoco era un pitbull...

Ya vale por hoy. ¿Mañana más?
Espero que no...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 23 de enero de 2013

Cómo acercarse a saludar a otro perro (o persona) B.A.T. 2


En este otro post expliqué como acercarse hasta otro perro con nuestro perro reactivo, para no tener problemas. Pero nos quedamos a un metro de distancia. Así que hoy toca aprender "buenas maneras caninas" a la hora de saludar a otro perro. Ese minutito final, en el que muchos perros, que se acercan a los demás tan contentos, de repente se encuentran tiesos y al final acaban peleándose.

¿Por qué de repente un perro que parecía amigable se lanza al cuello de nuestro perro?

Pues puede ser por varias cosas:

- Uno de los dos perros no muestra señales de calma: los perros cuando se acercan a saludar a otro perro, siempre tienen un punto de inseguridad. Todos los perros tienen una gran cantidad de grandes dientes, y el acercarse siempre conlleva cierto riesgo. Para minimizarlo, los perros hacen gestos para calmar al otro perro, indicar que se acercan "en son de paz". Pero estas señales pueden no verse por muchas razones. El perro no sabe usarlas porque está mal socializado, o está demasiado nervioso para usarlas, o tiene impedimentos físicos que se lo impiden (mucho pelo, orejas o rabo cortado...), o a lo mejor es un "macarra" con ganas de pelear (que también existen). Si uno de los dos perros no muestra señales de calma, la probabilidad de que el encuentro acabe mal aumenta.

- La correa de uno de ellos se tensó: En los primeros encuentros, no sólo los perros están nerviosos. Los dueños también. Para un perro es importante saber que en cualquier momento puede huir de una situación comprometida. Cuando cualquier animal tiene miedo o inseguridad, puede elegir entre dos opciones: huir o luchar. Con la correa tensa, el perro siente que como huir no puede, sólo le queda una opción: luchar.

- El tiempo de saludar se prolongó en exceso: la mayor parte de los dueños pensamos que los perros necesitan mucho tiempo para saludarse. Nos quedamos de pie, a su lado, esperando. Los perros se acercan, se huelen, se vuelven a oler, empiezan a tensarse... nos hemos pasado de tiempo. El perro se siente obligado a socializar durante más rato del que quería. No todos los perros se "caen" bien. Con algunos, tu perro sólo querrá olfatearlo uno o dos segundos y alejarse, pero si no lo miras, o te quedas quieto a su lado, se va a sentir obligado a confraternizar más. Y aquí es cuando pueden empezar los problemas.

¿Cómo lo evitamos? Seguimos aplicando el B.A.T.

Nos acercaremos al otro perro muy despacio, y un poquito de lado, nunca de frente (señal de calma). Nos acercaremos al otro perro hacia su trasero, no hacia su cabeza.

Tenemos que fijarnos en nuestro perro, pero también en el otro perro. Si nuestro perro da señales de calma, y el otro también, seguimos acercándonos. Si cualquiera de los muestra alguno de estos signos: rigidez, contacto visual aumentado, cierra la boca que tenía abierta, gruñe, eriza el pelo... llamaremos la atención a nuestro perro, y lo alejaremos. Lo que normalmente se ve más claramente es el "momento estatua": los perros se mueven muy despacio, hasta que se quedan de puntillas, muy quietos. No esperes, aleja a tu perro rápidamente.



Si nuestro perro está algo nervioso, pero no rígido, premiaremos: cualquier señal de calma que haga, o el momento en el que rompa el contacto visual con el otro perro, o si nos mira a nosotros.


Si hemos conseguido acercarnos al otro perro hasta casi hacer contacto, nos quedaremos a su lado vigilando:

- Que la correa esté floja
- Que no se tensa ninguno de los dos

Si todo va bien, esperaremos a que nuestro perro se acerque por su cuenta al otro perro y le huela. No dejes que estén tan cerca más de 1 o 2 segundos (no, no es una errata, 1 o 2 segundos). Marcaremos el oler a otro perro (con el clicker o diciendo "muy bien") y nos alejaremos unos pasos. Mientras te alejas, vigila que la correa no se tense en el proceso, hay que llamar la atención de nuestro perro para que se aleje con nosotros porque quiere, no arrastrado. A unos pasos de distancia, premiaremos con comida o con juego.


Si vemos que nuestro perro sigue interesado en el otro perro, volvemos a acercarnos. Si vemos que ha perdido el interés, nos iremos sin forzar la situación.

Si nuestro perro quiere volver a acercarse, repetiremos el proceso. Esta vez, dejaremos que se huelan un poco más, y esperaremos a que nuestro perro de una señal de calma. Entonces marcaremos positivamente su elección y lo alejaremos, premiando con comida o juego una vez nos hayamos alejado.


Si los perros hacen señales de juego, podemos dejarles jugar a partir de este momento.
Si nuestro perro ha perdido interés por el otro perro, nos lo llevaremos a seguir el paseo.

Y recuerda:
No todos los perros son igual de sociables. Algunos perros "necesitan" jugar con todos los perros que se encuentran. Pero la mayoría no. La mayoría lo único que quiere es olfatear rápidamente al desconocido, saludar e irse. En cinco segundos o menos, la mayoría de los perros ha conseguido toda la información que quería, y está dispuesto a seguir paseo. No le fuerces a socializar si no quiere. En el momento en que te mire, te lo llevas.
Lo mismo el tuyo que el perro desconocido, por cierto. Fíjate si cualquiera de los dos se tensa mínimamente, y si es así, aleja a tu perro.

Y premia siempre que tu perro te mire o te preste atención habiendo otro perro delante. Merece la pena.

PD:
Si necesitas más ayuda con tu perro reactivo, o todo esto te parece un follón, contacta conmigo. Si te has quedado con ganas de más (y sabes inglés), puedes bajarte un protocolo básico:

http://functionalrewards.com/BAT-basics.pdf

o comprar el libro de B.A.T., en papel o en ebook:

http://ahimsadogtraining.com/store/proddetail.php?prod=MCH-0167&PARTNER=boogiebostie

Todas las imágenes son traducciones (o no, la primera no he tenido tiempo de hacerla) de las fantásticas ilustraciones de Lili Chin (con licencia creative commons), os animo a visitar su blog.


Edito: esta entrada la tenía programada, por si acaso. Pero aquí sigo, con contracciones molestas pero no de parto. Seguiremos informando...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 17 de enero de 2013

Cómo pasear con un perro reactivo: ejercicios B.A.T.


Pasear con un perro reactivo puede ser una pesadilla, como ya comentamos en este otro post. Si el perro se lanza sobre la correa, ladrando y gruñendo cada vez que ve una persona u otro perro, los paseos se convierten en carreras de obstáculos y cálculos de horarios, para intentar evitar cualquier cosa que pueda provocar a nuestro perro. Pero estos comportamientos son perfectamente corregibles, y no sólo obtendremos un perro mucho más educado, sino uno más seguro de sí mismo, con más libertad y menos miedo, que será capaz de tomar él solito las decisiones correctas.

Esta reactividad excesiva puede ser por varios motivos, como miedo (el ataque es la mejor defensa), frustración (¡préstame atención, he dicho que me prestes atención!) o ira (¡sujétame, que a ese me lo como!). Todos estos perros deben aprender a superar su ansiedad, y a acercarse a los sujetos de su problema de una forma tranquila y relajada, sin reaccionar de forma exagerada, y sobre todo, sin atacar.


Estos ejercicios funcionan porque le dan al perro lo que en el fondo quieren: alejarse del motivo de su estrés. Ya sea que tienen miedo, o ganas de pelea, el contacto produce ansiedad, y emociones negativas. Vamos a cambiar estas emociones negativas por la posibilidad de tomar el control, y por emociones tranquilas y positivas, usando el protocolo B.A.T. 


¿Qué es el B.A.T.?

Este protocolo, en inglés Behavior Adjustment Training, fue elaborado por Grisha Stewart, MA, CPDT-KA, en el año 2009, y yo he empezado a utilizarlo hace dos años, con resultados increíblemente positivos. Es un protocolo muy sencillo de utilizar, y que deja en manos del perro la toma de decisiones, por eso es tan efectivo. El perro asume el control de la situación, y puede decidir cuando empezar o acabar la relación con la otra persona o perro, disminuyendo así su ansiedad y su reactividad. 

¿Cómo empiezo?

Empieza sacando a pasear a tu perro, con una correa normal y un collar o arnés que no sean ni de ahogo ni de castigo. Si eliges un arnés de los que se atan por el pecho, o un halti, pues mejor. Y siempre, siempre, LLEVA LA CORREA FLOJA. Para más información, lee este otro post.

Empieza paseando por un lugar relativamente tranquilo. Se trata de que puedas acercarte a otro perro o persona a tu ritmo, en un espacio abierto. Conviene que sólo haya cada vez una persona/perro problema, para no agobiar desde el principio con demasiados estímulos.

Cuando veas a una persona/perro a lo lejos, fíjate como un águila en el cuerpo de tu perro. En el momento en el que tu perro pase de estar relajado a estar atento, te paras en seco. Si tu perro empieza a mostrar signos de ansiedad u obsesión, distráele y da varios pasos atrás antes de volver a empezar. Te pongo unos dibujos de mi admirada Lili Chin, para que lo entiendas mejor:




Una vez estéis los dos quietos en ese punto en el que tu perro está atento, pero no estresado, simplemente te paras a esperar. ¿A qué? A que tu perro te ofrezca, o le ofrezca al perro/persona que tiene delante, una señal de calma. Dependiendo del perro, esta señal puede ser chuparse la nariz, mirar para otro lado, girarse hacia tí y mirarte, sentarse, olfatear el suelo... cualquier señal de calma vale.



Entonces, marca este buen comportamiento para que el perro se entere de que lo ha hecho fenomenal. Haz click si usas clicker, o dile un efusivo "muy bien" en el tono más alegre que puedas poner. Y ALÉJALO. Sí, aléjalo por lo menos 5 pasos. Que tenga que darle la espalda al perro/persona y seguirte. Este es el punto más importante del protocolo, éste es el "premio gordo" para tu perro. Alejarse de lo que sea que le está causando un conflicto. 

A veces nos parece antiintuitivo, pues con algunos perros jóvenes parece que lo quieren es acercarse a saludar, aunque sea de forma ciertamente exagerada. Pero todos los perros sienten ansiedad cada vez que conocen a alguien nuevo (como nosotros...) y este alejamiento momentáneo les da un subidón de seguridad que es muy gratificante. Además, se sienten que con su propio comportamiento han controlado la situación, aprenden a comunicar a su dueño lo que quieren: no acercarse tan rápido, darse un tiempo para evaluar a la persona/perro y decidir si son un peligro o no.

Una vez te hayas alejado del "peligro", puedes darle a tu perro otro tipo de premio. Un trocito de comida, o algo de juego. Para los perros muy ansiosos o agresivos, yo utilizo en este punto un mordedor, para que descarguen la "necesidad" de morder con algo inofensivo (y no una rica pantorrilla). También puedes aprovechar para dejarle olfatear, que además de ser un premio potente, les relaja muchísimo.

Y volvemos a empezar: Nos volvemos a acercar a la persona/perro, hasta que veamos que nuestro puerro empieza a fijarse/tensarse. Probablemente nos podremos acercar un par de pasos más que la primera vez. Nos paramos, esperamos a la señal de calma, marcamos, nos alejamos, premiamos. 

Dibujito resumen del protocolo completo (viene con una señora pintada, pero con un perro sería exactamente igual) Pincha para verlo bien:




Al principio uno se siente torpe, tonto y cohibido. Pero al cabo de unos días, uno le coge el tranquillo, y el perro también. Nosotros aprendemos a leer el comportamiento de nuestro perro, y nuestro perro aprende cuál es su distancia de seguridad, y que si no se quiere acercar a algo que le da miedo, NO TIENE QUE ACERCARSE. 

Esto parece una tontería, pero si a nosotros nos ataran, y nos obligaran a saludar a cada persona o perro que nos encontráramos por la calle (abuelitas bondadosas, niños, gorilas de discoteca, borrachos, rottweilers...) nos daría un ataque de ansiedad al tercer día. Esto es algo que hay que aprender. 

Si tu perro, después de una mínima olfateadita, te mira, llévatelo. Él ya ha acabado. Le ha dicho al vecino del quinto "Buenas, buenas" y ya no tiene más conversación. Forzar la situación puede ser incómodo o incluso peligroso. Con este protocolo nosotros también aprendemos a ver las situaciones con los ojos de nuestro perro, y sabremos calibrar, mirando al perro de enfrente, si éste viene de buenas, o si casi mejor nos cruzamos de acera.

El próximo día que pueda, os enseño el siguiente paso: cómo saludar desde un metro de distancia o menos.

Si necesitas más ayuda con tu perro reactivo, o todo esto te parece un follón, contacta conmigo. Si te has quedado con ganas de más, y no quieres esperar (y sabes inglés), puedes bajarte uno protocolo básico:

http://functionalrewards.com/BAT-basics.pdf

en español, gracias a Laura Martín:

 http://www.cursoclicker.es/images/stories/pdf/BAT-basics_traducido_web.pdf

o comprar el libro de B.A.T., en papel o en ebook:

http://ahimsadogtraining.com/store/proddetail.php?prod=MCH-0167&PARTNER=boogiebostie

Todas las imágenes son traducciones (o no, la primera no he tenido tiempo de hacerla) de las fantásticas ilustraciones de Lili Chin (con licencia creative commons), os animo a visitar su blog.

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 4 de diciembre de 2012

Gatos y bebés ¿es posible? (II)


Bueno, pues como quedamos el la entrada anterior, sobre la toxoplasmosis, aunque una se haya quedado embarazada, el gato no tiene que irse a ninguna parte. Nos lo quedamos. Vale. ¿Y ahora qué?

Todos los cambios son duros para los gatos. Decimos que son maniáticos, caprichosos... pero ellos no son así. Los gatos son igual de adaptables que el resto de los animales. Lo que pasa es que la mayoría de los gatos pasan toooda su vida encerrados entre cuatro paredes, sin salir, y sin mucho cambio. ¿Qué pasa? Que se vuelven cuadriculados. Les cambias un mueble de sitio, y les da un ataque de nervios.

¿Entonces, cuando venga el bebé?

Sobre todo no agobiarse. Desde que nos enteramos del embarazo, hasta que viene el bebé a casa, pasa mucho tiempo. Este tiempo podemos aprovecharlo para ir acostumbrando al gato a los cambios que vendrán.

¿Dónde va a comer?
La comida del gato, mejor en en alto
Probablemente, le tengas que cambiar la comida de sitio. No es buena idea tener comida de gato en el suelo, al alcance de un bebé curioso que gatea. Sube su cuenco a una mesa o estantería, desde ya. Al gato le gustará más el nuevo sitio, te lo aseguro. Y no tendrás a tu niño metiéndose "caramelitos" en la boca en un descuido.

¿Dónde va a dormir?

Pues en el cuarto del bebé, no. Si el bebé va a dormir con vosotros en vuestro cuarto, pues ahí tampoco. A los gatos les encantan los sitios suaves, calentitos y mulliditos. Pensad en una cuna. El lugar perfecto desde el punto de vista del gato. Les pirran esas mantas suavecitas, la cavidad, todo. Pues, o cierras el cuarto para que no entre el gato a no ser que sea bajo estricta supervisión, o le pones a la cuna un dosel o una mosquitera. Así no tendremos sustos. No es que nos preocupe que el gato sea agresivo, sino que se tumbe encima y no le deje respirar.

Cubre cuna, este es chulísimo, pero vale una mosquitera normal
A partir de los dos años del niño, ya puedes dejar que duerman juntos, si quieres. Porque tu niño fijo que querrá. Y de las alergias no te preocupes. Está demostrado que los niños que conviven con animales desde el nacimiento, tienen mucho menor riesgo de alergia que los niños que no. Estarás ayudando a su sistema inmune a ser normal.

A partir de los dos años, ya no hay peligro de que duerman juntos

¿Y la caja de arena?

Mejor si acostumbras a tu gato a usar una con tapa, cerrada. Si no, puedes poner una puerta gatera, o una reja antiniños en la puerta de la habitación donde esté la caja. Así el gato podrá entrar y salir cuando quiera, pero el niño no tendrá acceso a la caja.

Caja de arena cerrada

¿Qué rutinas van a cambiar?

Para un gato, pocas. Es cierto que le vas a poder hacer menos caso, pero a los gatos, con que "estés ahí", les vale. Y cuando tienes un bebé, estás más. Y tener a un niño en brazos no es excusa para no acariciar al gato. Así que el gato, feliz. Vas a subir la calefacción, el gato feliz. Y vas a lavar a un niño en una bañerita, y el niño chapotea. El gato feliz.

Sí que van a cambiar cosas de la casa, claro. Prepararás la habitación del bebé, con su pintura nueva, los muebles... deja que el gato lo investigue todo. Si se frota contra las nuevas cosas, es que está a gusto, déjale. No le dejes que se suba a los muebles nuevos, aunque todavía no haya bebé. Ni a su cuna, ni al cuco, ni al carrito, ni al cambiador... Así te evitarás sustos más adelante. También puedes dejar la puerta del cuarto cerrada, y sólo dejar pasar al gato a ratos, siempre vigilado.

¿Cómo presentamos el bebé al gato? 

Con paciencia y espacio. Cuando lleguemos a casa, se lo enseñamos. De lejos. Y si el gato se quiere acercar, que se acerque. Y si no, pues no. No forzar al gato a acercarse, forzar a un gato nunca es buena idea. Poco a poco le picará la curiosidad, y se irá acercando a investigar. Premiar estos acercamientos con palabras bonitas y caricias (si al gato le gustan). La clave es permanecer tranquilo, calmado.

Despacio, con calma y sin forzar el contacto
El gato puede tumbarse a tu lado, oler al niño, chuparle o tocarle con una pata. Nada más. Con un recién nacido, tampoco querrá tener más interacción... sobre todo, evitar que se le tumbe encima, cogiéndolo y apartándolo, si hace falta.

Si tú o el niño estáis nerviosos, el niño está llorando, etc., no es momento de presentaciones. Aléjate a otra habitación, y espera a que el niño se tranquilice. Cuando todos (incluido el gato) estéis más calmados, volvéis a empezar. Sabrás que tu gato está nervioso si: dilata las pupilas (el negro del ojo se infla), echa las orejas para atrás, se eriza o bufa.

Este gato se está cabreando: está tenso, agacha las orejas y fija la mirada
Si el gato reacciona mal delante del niño, (con alguna de las conductas anteriormente descritas) chistarlo (chsssst) y alejarlo. Si el gato es arisco, y ha sido agresivo alguna vez con algún otro miembro de la familia, puede ser buena idea tener a mano un spray de agua, y lanzarle un chorrito. La idea es alejarlo, pero no aterrorizarlo, porque si no tendrá asociaciones negativas con el bebé, y eso es lo que no queremos. Probablemente es que hemos ido con las presentaciones demasiado deprisa. Reacciona cuando el gato esté empezando a ponerse nervioso. No esperes a que arañe o salte sobre vosotros. Interrumpe su comportamiento con el chistido en cuanto veas que empieza a reaccionar mal, y aléjalo cuanto antes.

Darle al gato el tiempo que necesite, es la clave de la cuestión. Si necesita 15 días para acercarse, pues 15 días. Si 15 segundos, pues 15 segundos. Lo que el gato necesite. Repito, no forzar.

Jugando con el gato

Si es que los bebés pueden tener mucho peligro
Cuando el niño es algo mayor, habrá que intervenir más. Los niños mueven las manos rápido, y a algunos gatos les entran ganas de "cazar" esas manos. Pues se chista, se aparta al gato, y tranquilamente.

A los niños les atraen muchísimo los animales. Les encanta agarrarles del pelo, de las orejas, del rabo... y tirar. Hay que enseñarles a acariciar al gato, a que no se le puede dar tirones. Lo mejor es coger la manita al niño, abrirla, y acariciar al gato, mientras dices "así, suave, suave" o algo repetitivo por el estilo. Mi niña con cuatro meses aprendió en una tarde a acariciar a los bichos, y a no tirarme del pelo, de una tacada. Luego habrá que "recordárselo" alguna vez más...

Sitios altos para escapar (no hace falta llegar a esto)
También tenemos que ser realistas. Nuestro niño tendrá algún arañazo, seguro. Les encanta molestar al gato, son así. Y los gatos no suelen tener mucha paciencia. Así que pondremos sitios altos para que el gato descanse, repisas, estanterías... con un cojín o una mantita. Que no alcance el niño, y el gato pueda "escapar". Tenemos que ayudarles a que lleguen a un "pacto de no-agresión" mutua.

Si tienes miedo de que tu gato llegue a arañar al niño, tienes varias opciones de control. Lo primero, cortarle las uñas al gato, mantenérselas romas. También hay fundas de silicona, que se pegan con pegamento a las uñas. Duran como un mes, hasta que el gato cambia la funda de la uña, o se le despegan. No desungules al gato*.
Jugar siempre con juguetes, no con las manos
Fomentaremos el juego entre los dos, siempre con objetos y no con las manos o partes del cuerpo. Tenemos que enseñar al niño a que a los gatos no les gusta mucho lo del achuchón, pero les encanta perseguir cosas que se mueven. Dale a tu niño de un año una linterna en un pasillo oscuro, y tendrás a los dos entretenidos durante bastante rato. O un plumero, o una cuerda con una bolita de papel de plata al final. Antes se cansa el gato que el niño, te lo aseguro.

Poco a poco irán creando su relación propia. Dependiendo de la personalidad de cada uno, podrán ser verdaderos amigos, o compañeros de piso que se medio ignoran. Pero con los gatos... ellos deciden qué clase de relación quieren tener. Nosotros sólo podemos darles espacio, tiempo y controlar salidas de tono, por ambas partes.

Y probablemente te pase como a mí. Mi y Pollito no son grandes amigas, pero luego repasas las fotos y... Mi siempre sale por ahí... siempre cerca. No aporta mucho, ¡pero no se pierde una!

PD: Hay gatos que llevan pero muy mal cualquier cambio. Se ponen ansiosos, o agresivos. Si crees que tu gato es uno de esos, y que va a llevar fatal lo del nuevo bebé, acude a un profesional antes de que tu bebé nazca. Hay feromonas (sprays y difusores) que le ayudarán a tolerar mejor los cambios, tratamientos de hierbas o incluso medicación para la ansiedad. Consúltame si quieres, que para eso estoy.

* La desungulación es una cirugía que a veces se practica en los gatos muy agresivos. Es una mutilación, super dolorosa y agresiva para el gato. Para desungular a un gato, hay que cortarle el primer hueso entero de cada dedo. Sí, el primer hueso de cada dedo, enterito. Para mí, no es una opción.

Bibliografía: 

Clinical Behavioral Medicine for Small Animals, Karen Overall, Ed. Mosby 1997.

Holscher B., Frye C., Wichmann H.E. & Heinrich J. (2002). Exposure to pets and allergies in children, Pediatric Allergy and Immunology, 13 (5) 334-341. DOI: 

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 9 de octubre de 2012

Tengo un perro adolescente ¡¡socorro!!

Uno tiene un cachorrito monísimo y super bien socializado cuando de repente...


¿qué le ha pasado? ¿me lo han cambiado?

Se ha convertido en un perro grande, todo patas y cabeza, que tira de la correa y se lanza a ladrar y a saltar cada vez que ve a otro perro en la acera de enfrente.

?????

Pues las hormonas de la adolescencia, es lo que ha pasado. A partir de los 8 meses en los perros pequeños, y del año en los más grandes, las hormonas sexuales empiezan a secretarse, y el mundo cambia para el perro. Los antiguos compañeros de juegos de repente ahora se dividen entre posibles conquistas o posibles rivales. Y los desconocidos... bueno, esos suelen ser posibles rivales, por lo menos hasta que se demuestre lo contrario (o resulten ser del sexo opuesto).

Total, que ese cachorrito que jugaba con todos los perros del parque, de repente empieza a dar y recibir revolcones. Empieza a medirse con los demás, y a gruñir. ¿Y qué es lo que hacemos? Le ponemos una correa, y nos lo llevamos. En vez de jugar con los otros perros, ahora pasea atado lejos de ellos. Cada vez tiene menos relación con los demás.

Entonces empieza lo peor. Nuestro perro tira de la correa como si le hubiera poseído un husky siberiano. Y va alerta cual agente de seguridad, patrullando el barrio en busca de otros perros. Y cuando ve uno... ¡a ladrar y a tirar como un poseso!

Entonces casi todo el mundo hace lo que ha leído en un libro, le han dicho en el parque, o ha visto en el desgraciadamente famoso programa de la tele. Y empiezan los tirones de correa. Las "correcciones". Y los collares de castigo, o de pinchos. Pero el perro, en vez de mejorar su conducta, como prometen todos, empeora... ¿por qué?

Pues muy simple, porque los castigos casi nunca funcionan, pero es que para esto, son muuuucho peor. Porque el perro no entiende el concepto "mi dueño me da un tirón de correa porque me estoy portando mal". El perro ni siquiera entiende que el tirón lo estamos dando nosotros. Él sólo entiende que cada vez que ve un perro, e intenta saludarlo, le duele el cuello. Lo que aprende es que los perros son muy peligrosos, porque su dueño ladra muchísimo (los dueños casi siempre gritamos a los perros que ladran para que se callen, ellos creen que estamos uniéndonos a su coro). Y además, los perros (o los extraños) producen dolor de cuello, así que, cuanto más lejos el perro, pues mejor. Y ¿cómo mantienen los perros alejados a otros perros? Pues ladrando. Y poniéndose echos unas fieras. Ataque preventivo, que se llama.


Pero lo peor ocurre cuando, con nuestro perro está en este estado de ánimo, tenso, nervioso y desconfiado, nos acercamos al otro perro. Entonces dos perros, nerviosos, con las hormonas disparadas y las correas tensas (luego, incapaces de huir o poner espacio de por medio) se alcanzan. Pero se alcanzan de verdad, porque entonces la probabilidad de que se enganchen es altísima. Y entonces se decide que el perro es peligroso, y que no podemos acercarnos a otros perros y.... seguimos con el círculo vicioso.

¿Cómo rompemos este círculo? ¿Cómo conseguimos que nuestro perro se acerque tranquilamente a otro?

El collar: 
fuera collares de castigo, pinchos, ahogo... (a los eléctricos ya ni los mento...). Ponle un collar normal. Si es un perro de mucho tirar, tienes otras opciones, más efectivas y que no duelen. Si el perro es de hasta 15-20kg, yo te recomiendo un arnés de los que se enganchan en el pecho en vez de por la espalda, tipo easywalk. Con los perros más grandes también funciona, pero un poco menos. Y si no, un collar de cabezada, tipo gentle leader o halti.

Que conste que nadie me paga por hacer publicidad, es que realmente funcionan. Los enlaces son orientativos, hay otras marcas que funcionan igual de bien. Con estos arneses y collares, el perro no puede tirar, porque los perros tiran con el pecho, y estos van enganchados por delante. Así no tienen músculos con los que tirar, así que no tiran. Y cuando lo intentan, se giran, y te miran a tí. Premio doble.


El espacio: 
acércate al otro perro/persona sólo hasta la distancia en la que tu perro lo mira, pero sin ponerse nervioso, tirar de la correa, o ladrar. Deja que le eche un buen vistazo, y que elija si se quiere acercar o no.
Si hace alguna señal de calma, prémiale por ser bien educado. Si rompe el contacto visual, también.
Y entonces aléjalo. Esto hace que el perro se tranquilice, y aprenda que, si no quiere, puede no acercarse al otro perro/persona si no quiere. Le da opciones. Que con la correa puesta, normalmente, un perro no las tiene.
Si el perro, una vez alejado, sigue mirando con curiosidad, vuelve a acercarte, despacio, hasta donde aguante sin ponerse a cien.
Repite el ejercicio.
Ya verás como poco a poco puedes acercarte más al perro, y que cuando llegas hasta su lado, en vez de un potro salvaje tienes a un perro tranquilo y curioso, dispuesto a hacer amigos. Esta es la base de los ejercicios B.A.T., de los que tengo que escribir una entrada.

El acercamiento: 
No te acerques de frente, en línea recta hacia el otro perro. Rodea un poco. Si no tienes espacio, cambia al perro de lado, para ponerte tú entre los dos perros. Así rompes su contacto visual. Acercarse de frente es de muy mala educación para un perro. Y muchos adolescentes no se acuerdan (¿desde cuándo los adolescentes siguen las reglas de urbanidad?). Acerca la cabeza de tu perro a los hombros del otro perro o incluso a su trasero, nunca a su cara.


El tiempo: 
Una vez estás al lado del perro al que vais a saludar, espera a que los perros empiecen a olerse, o se pongan el uno al lado del otro, cuenta 2 segundos. Entonces llama a tu perro por su nombre, distráelo, y aléjalo. Prémialo por alejarse, y por prestarte atención, a unos pasos del otro perro. Si quiere volver a saludar, deja que se vuelva a acercar, cuentas 4 segundos, y lo vuelves a alejar. Sigue así, aumentando el tiempo poco a poco, hasta que veas que hacen señales de juego, o que se alejan.

Si ves que hacen señales de juego, es el momento de soltarlos (si se puede, claro). Pero no te desentiendas, los perros jóvenes se emocionan fácilmente, se ponen nerviosos, y se "pasan". Si ves que el juego sube de tono, llama a tu perro, sepáralo, y cálmalo antes de volverlo a soltar a jugar.

Si después de un acercamiento, ves que tu perro no muestra más interés, llévatelo y no fuerces más el contacto. Pensamos que todos los perros quieren saludarse durante minutos, y llegar a ser amigos del alma, pero no es verdad. A veces con un  "Buenas, Buenas" tienen suficiente. Otras se conforman con un "¿qué tal? ¿y tú de quién eres?", y lo dejan ahí. Con los extraños, las charlas insustanciales de ascensor son incómodas, pero el forzar la relación entre adolescentes además, puede ser peligrosa.

Y por último, pero lo más importante.

La correa:
LA CORREA, SIEMPRE, SIEMPRE, FLOJA.
No creo que me canse nunca de decirlo. Un perro con la correa tensa se siente atrapado. No puede huir. Y los perros nerviosos y desconfiados, que no pueden huir, atacan. Además, la postura de un perro que tira de la correa es exactamente igual a la de un perro seguro de sí mismo que amenaza a otro perro que tiene delante. Lo que favorece las peleas todavía más.

Las correas flojas, en forma de J, los perros por fuera
Mantén la correa que haga una "J" entre tú y tu perro. Siempre.

Y por supuesto, si tu perro tira de la correa, enséñale a ir a tu lado. Si no sabes cómo, contrata a un adiestrador que trabaje en positivo, compra un libro de adiestramiento en positivo (en knsediciones encontrarás muchos buenos) o ponle un arnés o halti de los que he hablado antes.

  ¡¡Pero no le des tirones!!

O convertirás a un perro adolescente pero feliz en un adulto malhumorado y peleón. En tus manos está, y nunca mejor dicho.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 9 de abril de 2012

Estudio de peligrosidad ¿tratar o no tratar al perro agresivo?


Una de las cosas que ya hago casi inconscientemente cuando empiezo una consulta con un paciente nuevo, es determinar el grado de peligro que presenta el perro (vale, o gato).

Desde que entro por la puerta, observo sus reacciones, la forma de saludar, su lenguaje corporal... y casi igual de importante, el de sus dueños. Después me estudio su cuestionario (que rellenan los propietarios) para ver cómo reacciona en su día a día, en situaciones que no voy a ser capaz de ver por mí misma en la consulta. Con todos estos datos, intento establecer un diagnóstico del problema, pero sobre todo intento hacer una predicción. Bueno, dos.

Este perro ¿Va a morder? (o a volver a morder...)
Y si muerde ¿cuáles serán las consecuencias?

Como digo, es algo que yo ya hago de forma casi inconsciente, sobre todo con los perros que en principio no presentan problemas de agresividad. Con los perros con una historia de agresividad, o los que no tienen todavía historia, pero presentan indicios de que pueden empezar a escribirla, hago un estudio más detallado.

Para ello, hay que fijarse en varios factores, del perro y de sus dueños:

Del perro:

No, no es lo mismo
El tamaño: más que la raza, el tamaño puede ser el punto que marca la diferencia entre un perro peligroso o no tanto. No sólo hay que fijarse en el tamaño "total" del perro, sino en el tamaño de mandíbula, y la fortaleza de ésta. No es lo mismo un teckel de 10 kg que un caniche, por ejemplo. Aunque pesen lo mismo, la boca del teckel tiene una capacidad de mordida mucho mayor. Obviamente, si el perro pasa de los 25kg, da igual la mandíbula que tenga, cuando mayor sea el perro, peores serán las consecuencias de un mordisco. No sólo por el mordisco en sí, sino que cuanto más grande el perro, más alto morderá, y cuanto más alta la herida, normalmente más grave es.

El carácter del perro: Esto lo valoro teniendo en cuenta la raza del perro, y el carácter descrito por los dueños, junto con lo que veo yo en la consulta. Hay que valorar la tenacidad del perro, si responde rápidamente a ligeras amenazas... Sobre todo, la tolerancia a la frustración y el grado de reactividad al contacto físico. Cuanta menos paciencia tenga el perro y menos le guste el contacto físico, mayor probabilidad de que vuelva a morder.

No a todos los perros les gusta el contacto físico
La impulsividad: es el tiempo que tarda el perro desde que se le presenta el estímulo hasta que reacciona agresivamente, y la intensidad de ésta reacción. Hay perros que tardan diez segundos desde que te enfrentas a ellos y te muerden (miran fijamente, gruñen, enseñan los dientes, muerden al aire... y si persistes al final muerden). En cambio, otro perro en la misma situación puede morder sin hacer todo ese recorrido de amenazas. En este caso se habla de que la agresión se ha "instrumentalizado", porque el perro normalmente ha aprendido a saltarse todas las amenazas (porque no le han funcionado en el pasado) y pasa directamente a la acción. Estos perros son los más peligrosos, porque su control es más difícil, ya que no hay tiempo de reacción para el que recibe el ataque.

El tipo de agresividad: si el perro muestra una agresividad defensiva, porque tiene miedo de determinadas situaciones, y su respuesta es morder. O por el contrario, es un perro seguro de sí mismo que amenaza o ataca como forma de controlar su medio ambiente. También hay que tener en cuenta el tipo de mordisco, si es uno o múltiple, si sólo roza, si hace morados, si rompe la piel... y la historia, cuántas veces ha mordido y en cuanto tiempo.


El número de desencadenantes: si el perro se muestra agresivo sólo en situaciones muy concretas, tipo "es que al cartero no lo puede ver" o "podemos hacerle de todo menos mirarle las orejas". O al contrario, al preguntar te encuentras con una lista interminable tipo "no, si es muy bueno, sólo que si le tocas las patas, le bajas del sofá, intentas bañarle, o ponerle la correa, pues intenta morder. Y ya ha mordido a tres vecinos, pero es que le miraron mal" ... Estos casos son más difíciles de tratar ...

De los dueños:

Edad, estado de salud y número: cuantos menos propietarios, más jóvenes y de mejor salud, más tratable será el perro. Los dueños jóvenes pueden reaccionar más rápido y quitarse del peligro, y las heridas, si las llega a haber, cicatrizan mejor y más rápido. Si hay gente enferma en casa, o anciana, las consecuencias de un ataque pueden ser mucho más graves. Cuantos más dueños, más difícil es cumplir con los objetivos de las terapias, con las reglas de conducta en casa, y más complicado es el tratamiento. También hay que tener en cuenta el tamaño o fuerza del perro en comparación con la del dueño o dueños.

Muy buen perro hay que ser para aguantar esto
Niños: Suele ser lo que más determina la peligrosidad del perro. La mayor parte de las agresiones con peores consecuencias se producen a los niños que conviven con el perro. Para mí, muchas veces significan la diferencia entre el "podemos intentarlo" y el "no creo que se pueda tolerar el riesgo". Yo los divido en dos tramos de edad. Aproximadamente, menores o mayores de 7 años. Con los mayores, se les puede implicar en la terapia, y más o menos educar, para que el riesgo sea menor. Digo más o menos. Con los más pequeños... o el caso se ve fácil y claro, o no se puede uno arriesgar. Los niños tan pequeñitos no pueden aprender a tratar al perro de forma especial, gritan, manotean, se agarran del pelo... una pesadilla para un perro con problemas.

Disposición: lo que el propietario está dispuesto a hacer por el perro. Seguir unas normas, una educación, la terapia, si es necesario dar medicación dársela... Hay dueños que llegarían al fin del mundo por su perro, pero otros no tienen tiempo, o capacidad o ganas, y esto hay que tenerlo en cuenta.

Capacidad de control: si el dueño puede controlar al perro en situaciones problemáticas. Si el perro sólo es agresivo con determinadas visitas, y ese ratito puede estar tranquilo en el jardín, o en una habitación, pues es una agresividad controlable. Si el dueño puede ponerle un bozal, a usar un collar de cabezada o está dispuesto a no soltarlo de la correa porque el perro ya ha mordido a otros perros.
Collar de cabezada, o halti
Todas estas cosas son las que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un plan de tratamiento para cada perro. O de decidir que no hay plan de tratamiento, que el riesgo es excesivo. No existen fórmulas matemáticas, sólo el sentido común, poner en la balanza los factores y decidir. A veces es muy fácil, a veces es dificilísimo. A veces el dueño tiene las ideas muy claras, y sólo quiere una segunda opinión que corrobore la que él ya tiene.

Pero a veces los dueños no se dan cuenta del peligro que tienen conviviendo con ellos, en su propia casa. Entonces les explico esta lista, y les cuento qué características de su perro, de su casa, de su familia, son las que me preocupan más. Los farolillos rojos. Porque yo, acaba la sesión, y me voy a mi casa. El riesgo de vivir con un perro agresivo es algo a lo que yo no me voy a enfrentar. La decisión final siempre tiene que tomarla la familia, que es la que se arriesga.

Porque los perros muerden.
Y la agresividad se controla, pero no se cura.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 5 de febrero de 2012

Perros agresivos ¿nacen o se hacen?


La lista de "perros potencialmente peligrosos"
El otro día hablábamos de los perros "potencialmente peligrosos" y de las leyes que ponen difícil el mantenerlos. He estado investigando las estadísticas más recientes sobre los ataques de perros, para comprobar si alguien había estudiado este tema, y ver si realmente estas razas son protagonistas en los ataques.

Como decía en el anterior post, estas razas "peligrosas" son, en Madrid, el Pit Bull Terrier, el Staffordshire Bull Terrier, el American Staffordshire Terrier el Rottweiler, el Dogo Argentino, el Fila brasileiro, el Tosa Inu y el Akita Inu. Esta ley se basa en una ley del Estado, el Real Decreto 287/2002, que da una "ley de mínimos" sobre la que las comunidades pueden legislar. La Comunidad de Madrid no ha cambiado la lista de razas, aunque en otras comunidades sí han incluido algunas más. Hasta 14 razas tienen en Valencia, por ejemplo.

Pero ¿se sabe si estas razas son realmente peligrosas?

Bueno, si usamos el sentido común, veremos que estas razas tienen varias cosas en común. Son todas perros de más de 20 kg, grandes y fuertes, de razas que se consideran de perros de guarda y defensa, de pastoreo de ganado o de caza mayor. Aquí yo veo un problema. Si seguimos al sentido común, de que un perro con gran instinto de presa, caza o protección, que además es grande, puede ser más peligroso, bueno. Tiene sentido. Pero entonces ¿por qué 7 razas? Hay muchísimas más razas con estas características. Algunas de las cuales fueron los "padres" de estas razas, como el Mastín Inglés, por ejemplo...
English Mastiff, Mastín Inglés
Así, a bote pronto, cualquier mastín podría haber sido incluido. Tanto los españoles como los de otros lugares, como el Napolitano, el Mastiff inglés, el Bull Mastiff, el Tibetano... todos tienen estas características. Otros perros de pastoreo de ganado, como el Alano, tendrían que haberse incluido también. ¿Y el Presa Canario? ¿Y los de caza mayor, como el Rhodesian Ridgeback? El Shar-pei era un perro de pelea, tampoco está.
En fin, para mí no tiene sentido.

Presa Canario
Luego están las estadísticas. He encontrado dos estudios recientes. Uno está hecho en el Hospital Veterinario de la Universidad de Barcelona (Fatjó et al, 2007), con los datos recogidos en los últimos años en su servicio de Etología Clínica. Son las estadísticas de los perros que acudieron a consulta por problemas de agresividad, tanto hacia sus dueños como a personas extrañas, o a otros perros. Los datos son alucinantes, merece la pena echarles un ojo. ¿Las razas más peligrosas? El Cocker spaniel, el Gos d'atura, el Golden Retriever, el Pastor Belga y el Beagle. Comparad la lista. ¿Está alguno?
En segundo lugar, pero muy por detrás, el Husky, el Caniche, el Pastor Alemán, el Yorkshire Terrier, el Bulldog y el Rottweiler. ¿Algún otro? ¿Ni siquiera de los perros grandes? Vale, uno, el Rottweiler.

Gos d'atura, pastor catalán
Vale que estos datos son sesgados. Son de los perros que llegaron a una consulta, porque sus dueños estaban preocupados por su agresividad. A lo mejor los dueños de los perros catalogados como peligrosos no van, porque consideran la agresividad "normal" en sus perros... Y vale, el Yorkshire puede preocuparle mucho a su dueño, pero para la Salud Pública mucho problema no es...

Vayamos a las estadísticas de mordiscos "reales". En otro estudio reciente (Rosado, 2007) se estudiaron los casos de mordeduras que llegaron a atenderse a los centros de salud de Aragón, entre los años 1995 y 2004. Cinco años antes, y cinco años después de que se aprobara la ley aragonesa. Por ley, si te muerde un perro, el centro de salud tiene que dar parte. Por la enfermedad de la Rabia, no por otra cosa. Hay que encontrar al perro, ponerlo en cuarentena, comprobar que esté vacunado... bueno, el parte se rellena, por lo menos.

Cocker Spaniel
Estudiando estos partes, comprobaron que las mordeduras de perro (unas 500 al año) no disminuyeron después de aprobar la ley. Por razas, los perros que más mordieron fueron Cocker, seguidos de los mestizos (excluidos los cruces de Pastor alemán, que iban aparte, y los de las razas peligrosas, que también), luego los Pastores Alemanes, los Caniches y los Yorkshire. Y eso en las mordeduras que llegan a los Hospitales. Los perros de las razas peligrosas no tenían un peligro significativo, ni siquiera juntándolas en un mismo grupo.

Según sus datos, la mayor probabilidad de que te muerdan es si te encuentras en una zona poco poblada (porque fueron por perros que andaban sueltos), con un perro tipo Pastor Alemán o cruce (un 30% de los incidentes) o tipo mastín o tipo "pastor". Uno podría argumentar que la gente no sabe de qué raza es el perro que le mordió y dice "tipo pastor alemán", pero claro, en plena ola "perro peligroseril", podrían haber dicho "tipo pitbull".

Pastor Alemán
Pues eso. Los más peligrosos de verdad, los Pastores Alemanes y los Cocker Spaniels. Teniendo en cuenta que el 90% de los ataques se producen en casa del perro agresor, hacia personas de su familia o familiares, guárdate más del pastor catalán de tu cuñada que del pitbull del vecino. Que sí, que si el pitbull te muerde, te avería. Pero es mucho más probable que te muerda el Gos d'atura.

Bibliografía:


Fatjo, J., Amat, M., Mariotti, V., Delatorre, J. & Manteca, X. 2007. Analysis of 1040 cases of canine aggression in a referral practice in Spain. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 2, 158-165.
Rosado, B., García-Belenguer, S., León, M. & Palacio, J. 2007. Spanish dangerous animals act: Effect on the epidemiology of dog bites. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 2, 166-174.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es