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domingo, 24 de junio de 2012

Mi perro se siente culpable...


Muchos clientes (y amigos, y colegas...) están convencidos de que sus perros se sienten culpables cuando hacen algo mal. Creo que casi cualquier persona que ha tenido perro se ha encontrado, al volver a casa, con un perro que le miraba con carita de cordero degollado, al lado de un desastre.

Pero ¿de verdad que el perro se siente culpable?
Pues... va a ser que no. Para sentirse culpable, primero uno tiene que reconocer que ha hecho algo "mal". Así que primero uno tiene que saber la diferencia entre el "bien" y el "mal", y estos son conceptos abstractos que los perros no son capaces de entender.



Entonces ¿esa carita?
Si nos fijamos en las expresiones de estos perros, y las comparamos con las del post anterior, veremos que todas son o señales de calma, o señales de sumisión. Los perros no están expresando "he hecho mal, lo siento" sino "estás enfadado, no la tomes conmigo". Las orejas gachas, mirar "desde abajo", agachar la cabeza o el cuerpo entero, dar con la patita... son señales de sumisión. Evitar la mirada, chuparse la nariz, ponerse de lado, son señales de calma. Básicamente la traducción sería "por favor, no me pegues".

Vale, esto es fácil de entender cuando el desastre está delante, lo vemos y entramos enfadados. Los perros nos leen el lenguaje corporal de cabreo extremo, y se asustan. Pero ¿y cuando lo hacen cuando todavía no hemos visto el desaguisado?


Muchos perros muestran este comportamiento en el momento que entramos por la puerta, antes de que podamos expresar nuestro descontento. A veces es que ni siquiera salen a saludar... ¿cómo puede ser?

Pues se ha demostrado que este comportamiento es aprendido. Los perros a los que se les ha reñido al volver a casa, al ver un destrozo, asocian la vuelta a casa con la bronca. Así que muchas veces el dueño llega a casa, y el perro tiene cara de culpable, pero no ha hecho nada. El perro ha aprendido que a veces el dueño vuelve a casa y le riñe, y "por si acaso", intenta apaciguarnos primero. A veces es que nosotros entramos con la idea "a ver qué me ha hecho hoy" y ni nos damos cuenta...


Pero es verdad que algunos perros acaban aprendiendo a distinguir los destrozos de la bronca. Hay algunos que sólo ponen cara de culpables si de verdad han hecho algo. Pero ¿por qué siguen destrozando, entonces? Porque, cuando se castiga a un perro por algo que ha hecho hace un minuto, el perro no entiende que el castigo es por algo que ha hecho él. Entiende que si hay basura desparramada, su dueño le echa la bronca. No entiende que se le castiga por tirar la basura.

Otra cosa que hay que entender es que el perro cuando destroza, no lo hace "aposta", ni "por fastidiar". Que los perros sepan que nosotros tenemos pensamientos propios sigue en duda (ver temas de teoría de la mente), así que pensar que el perro "sabe" que lo que  hace "nos fastidia", es mucho pedirle a un perro.


Los perros destrozan básicamente por dos razones.

Porque se aburren y ¿y por qué no?
Los perros no saben que los objetos poseen valor, más allá de lo bien que saben, o del gusto que da morderlos. Entienden que la cercanía da la posesión, y si no hay nadie delante... pues todo es "suyo". El respetar los objetos de una casa, es algo que tienen que aprender, igual que el no hacerse pis. Y eso de tener comida perfectamente comestible (para un perro) metido en una caja de plástico, a la altura de la nariz, soltando aromas "deliciosos" y no poder tocarla... no creo que ningún perro entienda la prohibición de no comer basura. Además, los perros suelen quedarse solos unas seis-ocho horas diarias, sin tele, radio, libros, ni más entretenimiento que lo que puedan morder. Si no se les da algo para entretenerse, o se les cansa lo suficiente para que lo que quieran sea sestear... pues se buscarán el entretenimiento por su cuenta.


Por ansiedad por separación
Cuando un perro tiene ansiedad por separación, cada vez que su dueño sale de casa sufre una crisis de ansiedad. Su mente entra en "automático-descarga de ansiedad" y todo lo que hace es una forma de intentar sentirse un poquito mejor, o una consecuencia física directa de las hormonas del estrés. ¿Caca y pis? Durante una crisis de ansiedad, los esfínteres se relajan. No hay nada que el perro pueda hacer para evitarlo. Literalmente, se cagan de miedo (el que no haya ido al baño seis veces antes de un examen importante, que tire la primera piedra).
Los destrozos hechos con las patas suelen ser intentos de fuga. El perro intenta hacer un agujero para reunirse con su amo, y si tiene que atravesar una pared para hacerlo, lo hará. Si no puede, intentará descargar toda la ansiedad andando, corriendo o trepando, para buscar otros lugares por los que salir. Tirará cosas al suelo, deshará las camas... lo que sea con tal de conseguir salir.
Los destrozos hechos con la boca son formas de descargar la ansiedad. Igual que los bolis suelen acabar  con los culos destrozados por los alumnos que estudian para un exámen, o cuando nos mordemos las uñas antes de entrar al despacho del jefe (a veces hasta hacernos sangre...). Las patas de las mesas o los cercos de las puertas suelen sufrir cuando un perro intenta relajarse. Si añadimos que en donde el perro se siente más seguro, y con más ganas de morder, es en donde más rato pasa el dueño, y más olor tiene a él... almohadas, sillones y zapatillas pueden acabar deshechos.


Por eso, cuando llegues a casa, y tu perro ponga cara de culpable... no le regañes. Primero, porque no va a valer para nada. Sólo vas a conseguir que tu perro tenga miedo de que vuelvas a casa, y eso puede propiciar la ansiedad por separación.

Y segundo, porque, asúmelo, es TU responsabilidad. El perro no puede pensar en el futuro, no puede preveer, pero tú sí.
Si ha vaciado la basura ¿por qué no la habías sacado, o puesto fuera de su alcance?
Si se ha comido una silla ¿por qué no lo cansaste antes de irte a trabajar, o le dejaste un juguete interesante para morder?
Si se ha hecho pis ¿le has dejado muchas horas, o es que todavía no ha aprendido?
Y si tiene ansiedad por separación... contacta a un especialista. Tener un ataque de ansiedad diario no es agradable, y si encima te regañan por ello... eso es un infierno emocional.

Bibliografía:

Hecht, J., et al., Behavioral assessment and owner perceptions of behaviors associated with guilt in dogs. Appl. Anim. Behav. Sci. (2012), doi:10.1016/j.applanim.2012.02.015
Horowitz A (2009). Disambiguating the “guilty look”: salient prompts to a familiar dog behaviour. Behavioural processes, 81 (3), 447-52 PMID: 19520245



Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 12 de junio de 2012

Señales de calma (II): qué son y qué no son


Escribo esta entrada porque he visto, por los comentarios en el primer post de "señales de calma" que había cosas que no habían quedado claras. Recomiendo leer primero este primer post para una descripción detallada de las señales de calma de los perros, y luego volver a éste.

Las señales de calma son gestos que utilizan los animales para minimizar o evitar un conflicto. Cuando un perro se siente amenazado, puede utilizar uno de estos gestos, para intentar calmar al adversario. También lo utilizan los individuos agresores, por ejemplo durante los displays de dominancia, cuando se les "va de las manos" y el dominado comienza a dar signos de ir a pasar a la agresión defensiva.

Los perros utilizan el mismo lenguaje que utilizan con otros perros para comunicarse con nosotros. Es el único que saben... lo que no quiere decir que nosotros siempre les entendamos. Cuando el receptor muestra señales de no entender el mensaje, el perro multiplica los gestos, emite varios a la vez o los exagera.


Otra cosa que hay que tener en cuenta es que estos gestos no siempre son señales de calma. Las señales comunicativas han evolucionado desde gestos automáticos, a veces reflejos, que se forman debido a un estado de ánimo, emocional, del animal. Por ejemplo, chuparse la nariz. Cuando estamos nerviosos, una cosa que ocurre es que se nos seca la boca. A los perros también les pasa. Entonces, con la lengua, se chupan los belfos o la nariz (que en ellos también es una mucosa). Cuando un perro amenaza a otro, el amenazado se pone nervioso. Y se chupa la nariz. El amenazador verá que está nervioso, y bajará la intensidad del ataque. Ha nacido una señal de calma.

Muchas de las señales de calma son, en realidad, gestos de nerviosismo, de desplazamiento (gestos que realizamos para desviar nuestra atención de un conflicto, como nuestro morderse las uñas) o gestos infantiles. Por eso, no siempre un gesto usado como señal de calma es una señal de calma.


Bostezar puede ser una señal de calma. Si miras fijo a tu perro, y tu perro bosteza, estará intentando calmarte. Pero si tu perro está tranquilamente tumbado al sol, y bosteza, lo que tiene es sueño.

Si te acercas a hacerle una foto, lo más probable es que guiñe los ojos, y gire la cabeza hacia un lado. Esto es una señal de calma (por eso es tan difícil hacerle una foto a un perro de frente, las cámaras les incomodan mucho). Pero este gesto también lo hará cuando salga de casa al patio iluminado, y no será señal de calma, sino de deslumbramiento.


Si tu perro se rasca, puede ser una señal de calma, si justo antes le has regañado, o lo has dado un tirón a su correa. Pero puede ser que tenga pulgas...


Y así con todas. Lo que quiero aclarar es que las señales de calma son señales secundarias, son gestos que el perro hace de forma natural en otros contextos, pero que cuando el contexto es social, se convierten en señales rituales de apaciguamiento.

Algunos perros no saben que estos gestos pueden usarse como señales de calma. La mayoría son animales que no han tenido una buena socialización de cachorros, que han estado poco expuestos a otros perros cuando eran jóvenes. Y no han aprendido a utilizarlas bien.

En otro post explicaré cómo podemos "enseñar" a los perros a utilizar estas señales, y cómo utilizarlas en nuestro provecho.

Bibliografía:

vía Pacifying Behavior—Origin, Function and Evolution, Roger Abrantes


Abrantes, R. 1997. Dog Language. Wakan Tanka Publishers.

Coppinger, R. and Coppinger, L. 2001. Dogs: a Startling New Understanding of Canine Origin, Behavior and Evolution. Scribner.

Fox, M. 1972. Behaviour of Wolves, Dogs, and Related Canids. Harper and Row.

Gazzano, A., Mariti, C., Papi, F., Falaschi, C., Foti, S., & Ducci, M. 2010. Are domestic dogs able to calm conspecifics by using visual communication? Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 28-29.


Mariti, C., Papi, F., Ducci, M., Sighieri, C., Martelli, F., & Gazzano, A. 2010. Domestic dogs display calming signals more frequently towards unfamiliar rather than familiar dogs. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 62-63.



Mech. L. D. and Boitani, L. 2003. Wolves: Behavior, Ecology, and Conservation. University of Chicago Press.

Rugaas, T. 2005. On talking terms with dogs: calming signals. Dogwise Publishing.

Scott, J. P. and Fuller, J. L. 1998. Genetics and the Social Behavior of the Dog. University of Chicago Press.






Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 20 de abril de 2012

¿Realidad o ficción?


Hace unos días que no escribo, pero es que he estado poco inspirada. Tengo mucho trabajo con el doctorado, porque he empezado con el trabajo observacional, a la vez que estamos preparando una presentación para un congreso, a la vez que me cargué el ordenador de la manera más tonta y he tenido que recomponerlo, a la vez que la niña sigue sin dormir, a la vez que con rabieta diaria y... estoy agotada. Y con muchísima hambre de dulce, que supongo que es la manera que tiene el cuerpo de decir que necesita a) dormir o b) gasolina porque si no no da para más.

Pero hay algo que desde hace unos días me tiene intrigada. Y es que Pollito ahora habla bastante. Y cuenta cosas.

Pero esas cosas ¿son realidad o fruto de su imaginación?

Unas veces está claro, porque te cuenta situaciones por las que sabes que ha pasado. El otro día vino contando que un niño de su clase se había hecho "caca empima" durante la siesta. Que era verdad.

Pero al día siguiente le dijo la profe que un arañazo que tenía en la mano, y que se acababa de hacer en el patio, "me lo'cho Mi". Que era inventado, claro, que Mi estaba en casita...

Y así, día sí, otro también. Que supongo que a otro niño de su clase hoy le ha sangrado la nariz. Porque es lo suficientemente impresionante para querer contármelo nada más recogerla del cole, y nunca ha visto nada igual, y es difícil de inventar algo así.

Pero ayer, en plena rabieta a las seis de la tarde, decía que le dolía la cara, que un niño la había pegado. La calmé y le dí un besito en la mejilla, y parece que se le pasó. Hoy he preguntado, y ayer nadie la pegó... la última vez fue como hace un mes...

Mirad que "fashion" voy a la nieve
Estos días ha tenido muchos "días malos", muchas rabietas, ha estado bastante triste. Ayer ni siquiera durmió siesta en el cole, después de haberse despertado unas seis/ocho veces (pierdo la cuenta, sobre todo a partir de meterla en nuestra cama) esa noche. ¿Serán las muelas? ¿Le dolerá la tripa? ¿Es una llamada de atención? ¿Tiene "angustia vital", ahora que la adolescencia llega tan pronto?

Cada día cuenta algo, cuando le preguntas qué es lo que le pasa. Que si un niño me ha pegado (ésta es recurrente), que si me duele la cara, que si me duele la tripa... me es imposible distinguir la realidad de lo imaginado/recordado.

Y supongo que nos queda un rato de esto... varios años... lo que espero es que encontremos qué es lo que le está haciendo estar de tan mal humor. Y que saber distinguir realidad de ficción sea sólo cuestión de satisfacer mi curiosidad y no importante para saber si es que está malita, o simplemente de mal humor, porque hace mal tiempo y tenemos que quedarnos en casa en vez de salir al parque.
Sábado en el Puerto de Navacerrada. Primavera ¡Ja!

Seguiremos informando (si es que lo averiguamos).

Actualización a 20/4/12: esta mañana  hemos estado en la pediatra, y la pobre tiene un atasco tripil de tres pares. Le hace falta su momento "allbran", vamos. Así está del humor que está, claro, que eso pone de mal genio a cualquiera... en fin, en un mes tenemos cita en digestivo, a ver que nos dicen.

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 16 de diciembre de 2011

Señales de calma

Señales de Calma, dibujos de  Lily Chin
En los últimos días he estado trabajando con varios perros con problemas de ansiedad en la calle, y tras dar varias clases sobre cómo detectar y utilizar estas señales he decidido compartir la información.

¿Qué son las señales de calma?

Las señales de calma son expresiones corporales que emiten los perros cuando están delante de otro animal. En un principio son gestos que ayudan al propio perro a calmarse un poco. Los perros las emiten sobre todo hacia perros y personas desconocidas, que provocan más ansiedad que los individuos familiares (Mariti et al, 2010).

Estos gestos se han ido transformando, y los perros los utilizan también como señales visuales que avisan a otro perro (o persona) de que el perro que las emite no busca problemas. Los perros que perciben estas señales tienden a estar más tranquilos, y a rebajar su agresividad después de ver la señal (Gazzano et al, 2010).

Estas señales han tenido varios nombres, como señales de ansiedad, de deferencia... pero el nombre que más se utiliza hoy en día es el acuñado por Turid Rugaas en su libro "El lenguaje de los perros: las señales de calma".

Reconocerlas es fácil, sólo hay que fijarse un poco en  nuestros perros, y veremos que las lanzan "a troche y moche", a diario, en montones de situaciones distintas. Los perros bien socializados las utilizan casi todas, aunque todos tienen sus expresiones "preferidas", que usan más a menudo. Las más frecuentes son:

Desviar la mirada / Girar la cabeza
Gira la cabeza para evitar mirar de frente

En el mundo animal, mirar fijo es de muy "mala educación". Puede llegar a significar agresión. Parece extremo, pero hay que pensar en cómo  nos sentiríamos si alguien en el metro se nos quedara mirando fijo un rato. Glups.

Para evitar esto, los perro pueden guiñar los ojos despacio, o hacer el gesto mayor y uno de los dos perros (o los dos) girar la cabeza hacia un lado. Puede ser una señal pequeña y breve, o clara y larga. Si al perro no le funciona, puede exagerarlo todavía más, moviendo el cuerpo entero, para ponerse de lado o incluso darle la espalda al otro perro.

Este perro da la espalda, y se chupa
 Chuparse la nariz o los labios

Es otro de los gestos más frecuentes. Refleja que el perro tiene la mandíbula suelta, y prepara su nariz para olfatear, dos cosas que no haría si estuviera excesivamente nervioso, o preparándose para atacar.


Este perro guiña los ojos, mientras se chupa la nariz
Olfatear el suelo

Este gesto también es muy habitual, es muy claro para el otro perro, y ayuda a desviar la atención hacia otro asunto (que no es la confrontación). Es el típico gesto de "hacerse el distraído".
Perro intentando rebajar tensiones olfateando (observar las miradas fijas de los dos del fondo)
La próxima vez que llames a tu perro enfadado, y se ponga a oler el suelo, recapacita ¿te está intentando calmar antes de volver a tu lado?

Rascarse

A primera vista, puede parecer que los perros tienen picores en los momentos más inoportunos. Le estás regañando ¡y se sienta a rascarse! No es falta de atención, es que te está comunicando algo. Le pones  nervioso, y está intentando calmarse, y calmarte a tí, ya de paso.
Qué pesadito, cuánto más le tiro, más se rasca. A ver si va a ser por eso...
Sentarse o tumbarse, de frente, de lado o de espaldas

El perro de la derecha se sienta y mira de lado
Con este gesto los perros disminuyen su tamaño a ojos de otro perro, y parecen menos amenazante.

Postura de juego

Es un gesto hecho sólo con las patas delanteras, o con el cuerpo entero. El perro agacha los cuartos delanteros hasta poner los antebrazos en el suelo, pero dejando el culo en pompa.
¿quieres jugar?
¿Para qué nos valen a nosotros?

Por lo pronto, nos valen para entendernos mejor con nuestro perro. Para comprender cuándo está nervioso, cuándo quiere que le dejes en paz, o cuándo quiere interaccionar con otro perro (o no quiere). Para los perros asustadizos, o agresivos, nos ayuda a detectar qué personas o animales no les gustan, y así podremos evitar problemas. En terapia, yo enseño a los perros a utilizarlas con mayor eficacia, para que puedan ser más sociables con otros perros, o para que puedan "decirle" a su dueño cuándo  han tenido bastante. Son la base para trabajar con los protocolos de ajuste del comportamiento (en inglés B.A.T.) que llevo una temporada utilizando, que ya explicaré más adelante, y que funcionan de maravilla.

Ya veréis, a partir de ahora, miraréis a vuestros perros de otra forma ¿a que sí?

Bibliografía:

Gazzano, A., Mariti, C., Papi, F., Falaschi, C., Foti, S., & Ducci, M. 2010. Are domestic dogs able to calm conspecifics by using visual communication? Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 28-29.
Mariti, C., Papi, F., Ducci, M., Sighieri, C., Martelli, F., & Gazzano, A. 2010. Domestic dogs display calming signals more frequently towards unfamiliar rather than familiar dogs. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 62-63.
Rugaas, T. 2005. On talking terms with dogs: calming signals. Dogwise Publishing.

martes, 12 de abril de 2011

De fin de semana con niños, perros, furgonetas...

Furgos al amanecer, área recreativa del Algarbe. Foto: Guardabosques
Aprovechando estos días tan buenos, nos hemos ido de fin de semana a Albarracín, con los amigos. Seis furgonetas, 12 adultos, 8 niños, 5 perros y un loro. Mucho lío, pero genial. El campo estaba precioso, el paisaje de la Sierra de Albarracín es una pasada, parece que estás en otro país, porque hay kilómetros y kilómetros de bosque y praderas, de valles cerrados con minúsculos pueblines, y riachuelines preciosos con cascadas (vale, sí, eso este fin de semana, que todavía no ha entrado el calor).

Cascada del Molino Batido, en Calomarde. Foto: Teresa Marías

Paisaje de la Sierra de Albarracín. Foto: Manolín

Pues eso, nos lo hemos pasado fenomenal, nos hemos puesto moraos de comer cosas ricas (gracias por las paellas y fideuás, y por los embutidos de la zona, de muerte), y nos hemos reído muchísimo con tanto niño y tanto perro junto. Los niños, emocionados, llevando a los perros de la correa y tirándoles pelotas, dándoles "bolitas" para comer y persiguiéndolos arriba y abajo. ¿Y los perros? pues encantados, siguiendo a los niños por todas partes, detrás de las pelotas y de las cosas ricas que los niños dejan caer accidentalmente.

Una amiga mía  tiene un perrito pequeño que hace un par de años no podías ni tocar. Con mucho trabajo y paciencia hemos conseguido que paseara de la correa con los niños, que se acercara a ellos, que se dejara coger y acariciar, ¡y dándole al rabito!. Grandes progresos para un perrito.

Os pongo un vídeo de mi niña tirándole la pelota al perro, y el perro devolviéndosela. En dos meses pongo al Pollito en nómina en la empresa, je je, que va para adiestradora. Y sí, como dice el vídeo, el perrote está cojo, porque ya tiene una edad, y una artrosis, y el "pobre" ha tenido mucho trote este fin de semana, y ha tenido que ir medicado. Eso sí, se lo ha pasado genial, jugando sin parar. La perra Rottweiler que se ve en el video es Arisa, tiene un añito, y gracias a que sus dueños se lo han currado, tiene un trato y una educación estupendos, tanto con adultos como con niños, y también con otros perros.



Ahora, volver a ver el vídeo, y fijaros en Arisa, la perra rottie, que tiene la mirada fija en algo. Ese algo es mi perra, que está algo alejada, mirándola también. Como la otra la mira fijamente, no se atreve a acercarse. Al poco, la perra grande se distrae, y Tosca se acerca corriendo, directa hacia ella. Un momento antes de llegar a su altura, la perrita se gira y le da el costado, y la rottie da un saltito para ponerse en posición de "T", con el cuerpo tenso y la cabeza y el rabo en alto, una especie de "aquí mando yo, no te me pases" rápido. Tosca, que pasa de problemas pero tampoco se achanta, se queda quieta un momento, sin mirarla, "dejándola hacer" mientras Arisa la huele, luego la perrita se chupa los labios ("soy inofensiva"), y pasan a olisquearse los hocicos, y se separan. Entonces la rottie se acerca a Marco, esta vez con la cabeza agachada. Un poco de lío, porque todavía es joven y no sabe cuanto ocupa, y sigue jugando con la pelota. Como Marco coge la pelota, y no la comparte, Arisa le da señales de juego, pero el perro está viejo, y no quiere perseguirla (se pasaron así todo el fin de semana). En el minuto 01:04 (aprox) Arisa se pone nerviosa, y empieza a ladrar. Y Tosca la "regaña", ladrándola, con todo el cuerpo tenso. Se puede ver que la rottie también empieza a tensarse, se pone en posición de juego para señalar que no es de verdad, pero Tosca no para, y es cuando Guardabosques le llama la atención. La perrita se da la vuelta, y esto no se ve, pero se agita y Arisa se relaja y se va por otro lado.

Y todo esto en poco más de un minuto. Cuando hablemos de las "señales de calma" volveré a repasar este vídeo, y algún otro.
A pasar buena semana, que ya estamos preparando la Semana Santa, y ¡va a ser aún mejor!

domingo, 27 de febrero de 2011

Charla en el parque

Los perros con sus dueños,
 me encanta lo difícil que es no sacar todo culos en esta situación...

Tengo que darle las GRACIAS a Diana por organizar esta charla tan especial. Diana es clienta mía desde hace algún tiempo, y me pidió que fuera al parque que ella frecuenta para dar una charla a las personas de su "grupo de perros". Me dijo que escogiera yo un tema, y decidí hablar sobre "Comunicación Canina", que me parece que es lo más útil que un dueño de perro puede aprender.

Estuvimos un par de horas viendo fotos y vídeos de perros saludándose, conociéndose y jugando. Con tanto perro alrededor(estábamos en un "área canina" con los perros, después de todo) la teoría se confundía con la práctica y los ejemplos los teníamos tanto en el ordenador como en vivo y en directo.

También comentamos los casos particulares y problemas de cada uno, para intentar solucionar los errores de comunicación más frecuentes, sobre todo entre personas y perros, y no sólo entre perros.

Les hice una brevísima introducción al adiestramiento con clicker (ya casi no nos quedaba tiempo, una lástima) y acabamos con una lección rápida de cómo enseñar a nuestro perro a soltar algo que lleva en la boca (gracias, Thor, por ser tan buen alumno).

Yo no sé ellos, pero yo me lo pasé muy bien y disfruté muchísimo de la compañía, y de poder estar alrededor de perros "normales", que se portaron fenomenal y "charlaron" todo el rato entre ellos facilitándome muchísimo la tarea y dejándome disfrutar sólo con su presencia.

Muchas gracias a todos por acudir, espero que lo pasarais tan bien como yo, y que aprendierais por lo menos tanto como yo.

Y si alguien quiere otra clasecita ¡no tiene más que pedirla!

PD: he puesto la foto más "caótica", porque me encanta cómo los perros vienen y te miran cuando les llamas, pero eso de sentarse de espaldas a sus dueños... como que no lo entienden...

domingo, 20 de febrero de 2011

Falta de Comunicación, o cuando el Miedo se convierte en Agresividad

Imagen de internet, seguir enlace para ver original
Pati (llamémosla así) es una perrita pequeña, que siempre ha sido tímida con las personas, desde que era un cachorro. Su dueña, voluntariosa, primero siguió los consejos de los amigos: "no te preocupes, ya se le pasará", y con la perra en brazos, se la enseñaba a todo el mundo.
Pati miraba para otro lado, se chupaba la nariz, intentaba huir, temblaba, echaba las orejas para atrás... pero nadie la entendía, no le daban el espacio que ella necesitaba, así que echó mano de la siguiente herramienta de comunicación que tenía: comenzó a gruñir.
"Je, je, que graciosa la enana, como gruñe". Y seguían intentando, con toda la buena voluntad del mundo, tocarla, acariciarla y demostrarle amor. A la manera humana, claro. Y Pati tenía cada vez más miedo, pero no podía huir de la situación.
Entonces su dueña vió un programa de la tele. "Si el perro tiene miedo, hay que acercarlo a lo que le da miedo, para que se acostumbre, y si se porta mal, hay que corregirlo dando un tirón de la correa". De repente, para Pati todo el mundo era peligroso. No sólo sentía miedo cada vez que veía un extraño, sino que cada vez que se lo decía a su dueña (gruñendo, mirando para otro lado, intentando huir), recibía un golpetazo en el cuello. A su entender "gente = dolor". Y su miedo alimentó su agresividad. Si no puedes defenderte, ¡ataca!
Así que Pati ha pasado a la ofensiva. Ya no espera a que la otra persona le ponga la mano encima. Ya no ofrece señales de calma, de "por favor no me toques", ya no gruñe para pedirle a la gente que no se acerque más, que tiene miedo. Nunca le ha funcionado....
Ahora, cada vez que Pati ve a una persona, se tira a morder. Por si acaso.
Y entonces su dueña se preocupa de verdad, y busca ayuda por los canales adecuados: pregunta a su veterinario, que lo manda al etólogo, que para eso ha estudiado.
Y eso es lo que pasa cuando nuestro perro habla en idioma canino, nosotros en idioma humano, y no nos entendemos. Que un pequeño problema de timidez se convierte en un perro peligroso.
Otro día os cuento cómo estamos trabajando con Pati.

y en casa...


El Pollito "sólo" se ha despertado dos veces, a las tres y a las cinco, con un ataque de tos. Si me lo dicen hace diez días, no me lo creo. Que me lo ha contado Guardabosques, porque yo hoy he dormido en la cama del cuarto de la niña, para ver si durmiendo mejor se me pasaba el catarro y el dolor de espalda. Pues no. Se ve que soy mujer de "una sola cama", y me he pasado la noche dando más vueltas que un caballo de feria. Otro día será.
Pollito se ha despertado muy feliz, con sus velillas, pero contenta. Ya se queda de pie sola, unos segundos, mientras juega, sin darse ni cuenta. Se ha pasado toda la mañana abriendo los cajones de la cocina, sacándolo todo. Agotador. También hemos paseado por el jardín, que hacía una mañana estupenda.
Total, domingo de "descanso" y de tareas del hogar, que ya tocaba.

Mañana más...