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lunes, 21 de octubre de 2013

Mi bebé me muerde


A Gatito le han empezado a salir los dientes. En los últimos quince días le han salido ya los dos de abajo, y la pobre lleva unos días muuuy inquieta. Entre eso, y el comienzo de la guarde, no es su mejor racha, que digamos.

Y mira que está mona, con sus dos dientecillos aserrados asomando, peeerooo... ¡yo estoy fatal!

Porque a Gatito le ha entrado complejo de cachorro de terrier, y está que lo muerde todo. Las zapatillas son su objeto preferido (sí, como un cachorro de terrier) y se quita las suyas a la menor ocasión, o gatea hasta encontrar una de las nuestras. Y muy sano eso no debe ser... puaj, mejor no lo pienso. Me paso el día quitándole zapatillas de la boca, cada vez que me despisto un minuto, ya ha encontrado otra (su hermana se quita las zapatillas en cuanto entra en casa, y las suele dejar tiradas donde le pilla).


Pero lo peor, lo que peor llevo, es la lactancia. Tenemos un bache serio. Y es que ha cogido la costumbre, con el chupete, de agarrar con los dientes, pinzar y tirar de golpe hacia atrás. Y con el chupete claro, es muy divertido, porque se dobla, y suena al soltar... pero mis pezones, ¡¡AAAYYY!!

Os lo podéis imaginar.
Muy doloroso.
Ahora entiendo a las mujeres que dejan la lactancia a los quince días de empezar, por las grietas. Porque ahora mismo tengo una super-mini-heridita en un pezón, fruto de un mordisco juguetón, y es una tortura.

Y aquí estoy yo, aplicando las mismas técnicas que aplicaría con el cachorro de terrier: chillar cuando muerde (esto no es una verdadera "técnica", es que no podría callarme aunque quisiera), decirle en tono firme "no se muerde", apartarla un momento, y al minuto volverla a poner.


Por ahora, no muy eficaz, lo admito (como con el cachorro, vamos). Ya sé que es cuestión de insistir y de repeticiones, pero lo que acabo haciendo es esperar a que esté medio dormida, y darle la toma entonces. O a que tenga mucha hambre. Y dar gracias a que le encanten las papillas, la comida nuestra, y cualquier cosa que pille, porque por lo menos sé que alimentada está. Que además, lo que no mama durante el día lo intenta compensar por la noche.

Voy a tener que cambiarle el apodo... estoy dudando entre "jack-russell" y "westie"...

jack russell
westie













Os dejo votar a cuál se parece más...

¿alguna sugerencia para dejar de ser un zapato más?

PD: el sábado nos fuimos de aperitivo con algunos blogueros singlu, al puesto que Oh!Celia tiene en el mercado de Antón Martín. Todo riquísimo, y la compañía inmejorable. ¡Me encantó poneros caras y conoceros a todos! Un abrazo fuerte!

Actualizo con el enlace que me ha dejado Suu, por si alguna estáis en mi situación: http://www.unamaternidaddiferente.com/2013/08/muerde-el-pezon.html

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 10 de abril de 2013

Los bebés abducen


Hoy, entrada, por fin. Llevo mucho tiempo sin escribir, y ya tenía mono. Pero tiempo... tiempo es lo que no tengo.

Y es que con lo pequeños que son, cuánto tiempo necesita un bebé. Y lo que no necesita, se lo das tú. Porque no puedes soportar dejarlo, no puedes soportar dejar de mirarlo. Y encima Gatito, esta semana, ha empezado a fijar la mirada y a sonreír. Y entonces ya no lo puedes resistir, y te desmoronas en un montón de babas....

Pues eso, que aquí seguimos, con la falta de rutina de un bebé de mes y medio, que a veces duerme y a veces no, que a veces mama cada tres horas, y a veces cada hora, que a veces está tranquila y contenta para llorar y retorcerse medio segundo después... lo típico, vamos.

Todo hay que decirlo, después de tener un bebé de tan alta demanda como fue Pollito, que no había forma de depositarla en una superficie plana y que aguantara ahí medio minuto, Gatito está siendo más fácil. Se duerme de vez en cuando en la hamaca (la pones cuando está cansada, cierra los ojos, agarra el chupete  y se duerme ¡estamos flipando!). Por la noche, duerme en su cuna, y se queja, le pones el chupete y le apoyas la mano ¡y se vuelve a dormir!

No sé si es que tenemos mucha suerte, o que Pollito nos dejó el listón muy bajo ;) en cuanto al sueño de los bebés se refiere.

Con las tripas estamos algo regular. Le sigue costando mucho echar gases, y se retuerce la pobrecilla cada vez. Pero también es verdad que entonces la pones en el pañuelo, y mano de santo, se cuaja en un momento y ya no se despierta hasta que tiene hambre. El problema es cuando no la puedes llevar en el fular, porque tengas que cocinar, o cenar, o lo que sea. El detector de "comida en la mesa" lo tiene afinadísimo.

La pobre Gatito tuvo un brote de dermatitis seborreica, y se nos llenó de granitos. Sobre todo en cara y cuello, se puso fatal. La pediatra nos recomendó una crema, y ponerle toda la ropa de algodón 100%, lavada con jabón neutro y sin suavizante. Ha funcionado, y en unos días se le ha quitado todo, menos la costra láctea, pero esa no me importa mientras no se le ponga excesivamente fea. Pero menos mal, porque el siguiente paso era que yo hiciera una dieta de eliminación, por si a Gatito le daba alergia algo de mi dieta. Y sin soja y sin huevos puedo vivir, pero sin leche... y sin los tres ingredientes, y sin gluten ¿qué me iba a quedar? Menos mal que al final no ha hecho falta.

Pintarse la cara, entretenimiento para los días de lluvia

Y Pollito parece que no lo está llevando demasiado mal. Yo pensaba que iba a ser más difícil, porque tiene bastante genio. Pero no le ha dado por las rabietas, casi. Sí que está más mimosa, y quiere estar todo el rato con nosotros, sobre todo con Guardabosques. No quiere quedarse sola ni un momento, y todo el tiempo quiere jugar acompañada. Si tenemos en cuenta que no ha parado de llover desde que nació su hermana y no hemos podido salir de casa... la cosa se vuelve algo agobiante.

Pero a su hermana la quiere con locura. Si nos ve con Gatito en brazos, en seguida se acerca a besar a su hermana, y para mimarla y decirle cosas. Y si está en su hamaca, o llora, le canta, le cuenta cosas... yo me derrito. La hemos nombrado "reponedora de chupete" oficial, y le gusta. El mayor problema, como siempre, a la hora de dormir. Quiere que estemos los dos en su cuarto,  pero como su hora de acostarse suele coincidir con la "hora mala" de su hermana, no es muy viable. Casi siempre acabamos enfadados, porque entre los llantos de la una, los de la otra, y lo cansados que estamos, se hace muy cuesta arriba. Además ha vuelto a adelantar la hora de despertarse pero... sigue durmiendo del tirón, así que no me voy a quejar nada.

Y Gatito con su hermana... es increíble. Está enamorada. La sigue con la mirada, le sonríe, la mira super atenta. Para lo pequeña que es, y se nota que le encanta. Espero que le dure muchos años... ;)


Yo sigo medio zombi, pero algo menos que con Pollito. Gatito puede dormir 4-5 horas seguidas cada noche, cosa que con Pollito no conseguimos hasta los dos años... no me puedo quejar. Los ratos libres, cocino. Tengo un hambre de dulce desaforada, y ganas de pan. En cuanto tenga tiempo, tengo varias recetas guardadas de las que mejor han salido. El pan... avanzo despacio, pero avanzo. Por ahora tengo el sabor muy conseguido, y la textura más o menos. Me falta un levado más homogéneo.

El trabajo lo tengo casi paralizado, como la tesis. Cosas que pasan, no doy para mucho más. Eso sí, la nueva empresa parece que avanza, y que al final conseguiremos sacarla adelante. No cuento más que no lo quiero gafar. Pero si sale bien... :))

Me voy a hacer la comida, que, como no, vuelvo a tener hambre. La lactancia materna me pide agua y calorías a lo bruto. Se me está quedando un tipín monísimo.

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 4 de marzo de 2013

Inicio de lactancia y postparto


Hay que ver qué diferencia entre el primer niño y el segundo. En todo. Lo que con Pollito fue una lucha, con Gatito está saliendo rodado. Y vale que Pollito era prematura, y que había que estar todo el rato encima de ella para que comiera, pero a eso había que añadirle muchos nervios, mucha inseguridad, mucho miedo y mucho mal cuerpo.

Con Gatito está siendo otra cosa.

Empezando porque la experiencia es un grado, y cosas que con Pollito habrían sido una preocupación, ahora con Gatito sabemos que es cuestión de esperar, insistir y volver a intentar, pero sin agobios. Con la primera, todo tenía que arreglarse, pero YA. Con la segunda, si no se arregla hoy se arreglará mañana. Y si llora un poco, pues es que los bebés de vez en cuando tienen retortijones. Y ni es nuestra culpa, ni está enferma, ni es el pecho... es lo normal, y ya se pasará.

Pero es que la diferencia también ha sido grande desde el primer minuto. Nada más llegar a la habitación, Gatito empezó a cabecear y buscar el pecho. La ayudé a encontrarlo y enseguida comenzó a mamar. Y desde entonces, se engancha bastante bien ella casi sola, y mama mucho rato seguido. Pollito daba dos traguines, y se dormía. Y había que despertarla, pellizcarla, ponerla de pie... diez minutos después conseguías que abriera la boca, daba dos traguines... y se volvía a dormir. Y otra vez volver a empezar. Y sacarle los gases era dificilísimo, supongo que porque tenía pocos, de lo poco que comía, pero... nos angustiaba.

Gatito se engancha, gruñendo frustrada si no lo consigue a la primera. Mama todo seguido, tragando con gusto durante unos diez o quince minutos. Incluso cuando se duerme, sigue mamando a buen ritmo. Cuando acaba, se desengancha, y llora. Fuerte. La cambias de pecho, y repite operación. Y cuando acaba, se desengancha, llora, la pones en vertical, eructa y se cuaja.

Claro, estas ansias por comer vienen con su lado malo, y es que hemos empezado antes con los dolores de tripa. No los llamo cólicos porque (por ahora) son poquito rato, coincidiendo con las últimas tomas de la tarde y la última de la noche. La pobre tiene muchos retortijones, y llora y se retuerce. Pero con ella ya no nos agobiamos tanto. Nos la vamos cambiando, la cambiamos de postura, le doblamos las piernecitas... hasta que suelta los gases o una caca enorme. Y entonces se tranquiliza y se duerme. Lo que sí que intentamos es que en ese rato no se lo pase mamando sin parar, porque sospechamos que parte es el ansia de quitarse el dolor de tripa tragando lo que hace que tenga más gases. Así que yo intento darle una toma más o menos normal, haciéndola eructar cada vez que se desengancha y llora, y cuando parece que ya ha vaciado el pecho, no le vuelvo a dar de mamar hasta que no se le ha pasado el dolor, y así mama un poquito más para calmarse y dormir, pero no se embucha hasta rebosar.

Y es que a mí a los tres días me subió la leche de golpe. Eso que dicen que cuanto más maman menos se nota la subida... FALSO. Parecía la Pamela Anderson de los vigilantes de la playa, pasé de una 85 a una 100 en 24horas. Dos días más tarde y un bote de crema Trofolastín después, volvimos a la normalidad, pero entre tanto la pobre Gatito no daba abasto con tanta leche, me salía a chorro.

Y eso con Pollito, me preocupó muchísimo, que si no se agarraba bien por la hinchazón, que si el dolor cuando mamaba (o peor, cuando se saltaba una toma y yo creía que iba a reventar...), mil cosas que se me pasaban por la cabeza. Con Gatito... pues si se saltaba una toma (lógico, en una toma se tomaba lo que antes salía en dos) pues me sacaba un poco de leche con el sacaleches. Y más Trofolastín, a ver si esta vez no me salen estrías en el pecho.

Pero nada, ya hemos vuelto a la normalidad. Gatito empieza a mamar más de seguido, un pecho y luego el otro, mama más deprisa, y aguanta un poco más entre las tomas. De noche, mama cada dos horas más o menos. Al principio de la noche duerme en su cuna sidecar, y así yo puedo dormir un rato boca abajo, que me duele menos la espalda. A mitad de la noche, yo ya me duermo durante la toma, así que conmigo que se queda. Con Pollito, con lo pequeña que era, no me atrevía a dejarla en la cama, por si la espachurraba. Así que las tomas eran sentada, para evitar dormirme, y claro, no descansaba ni la mitad, y encima ella tardaba casi 40 minutos en mamar, con tanto tener que despertarla. Gatito desde el primer día mama estando las dos tumbadas (aunque así le cuesta un poquito más), y a partir de cierta hora, se queda conmigo en la cama. El tener una cama grande de verdad también ayuda a no tener miedo de aplastarla, que ahora cabemos bien todos.


Yo también recupero la normalidad. Iba a poner poco a poco, pero la verdad es que la estoy recuperando mucho más deprisa que la primera vez. Ya puedo ponerme mis pantalones normales, eso sí, con una extensión que es un trocito de cinturón, que amplía la cintura un poco. El rollito de barriguita cervecera todavía lo tengo, pero del resto he recuperado la figura.

El "culito mandril" que lo llama Guardabosques ya está casi recuperado también, a base de duchas frías una o dos veces diarias. Que también me han venido muy bien para la hinchazón de pies y para la celulitis de los muslos. Pero qué frío que paso.

Lo único que todavía no se me ha quitado es el dolor de espalda. Me duele todavía mucho la zona lumbar, el sacro y el coxis. Pero claro, lo primero es que es ahí donde tengo la artritis. Y cuando nació Pollito ella ya me desplazó el coxis al salir, con la cabeza, y eso que pesaba medio kilo menos que su hermana. El fisio me lo corrigió, pero a saber cómo se me ha quedado el coxis en este parto... tengo que llamar al fisio de nuevo.

Bueno, también me queda el cansancio. Eso de dormir de dos en dos horas, pasa factura. Y lo que me queda. Como le digo a Guardabosques, mi cáscara no está mal, pero por dentro, en vez de cerebro tengo gelatina. Me olvido de todo, me hablan y ni me doy cuenta. Y a partir de las seis de la tarde... ni cáscara queda. Soy gelatina enterita. Física y anímicamente. Tengo tristeza postparto, pero sólo a partir de las seis de la tarde. Vamos, que a esas horas se me junta el hambre con las ganas de comer, y el hacer la cena, y el cansancio, y Pollito que sí que no tiene hambre y sí muchas ganas de llamar la atención, y Gatito que tiene detector de "comida en la mesa" y entonces quiere su toma a la de YA... vamos, que son las horas a las que se junta todo, y yo salto y me cabreo y lloro a la mínima. Con Gatito, que es la hora en la que decide "unirse al coro" de llantos desconsolados. Un cuadro.

Como veis, aguantamos la familia hasta las 8 de la tarde. A partir de ahí, nos descomponemos y nos convertimos en The Walking Dead. No nos llaméis a partir de esas horas. Que a las 10, que es incluso antes que la Cenicienta, estamos todos en la cama. Durmiendo no (ojalá), pero en la cama, intentándolo.  Que la esperanza es lo último que se pierde.

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 26 de febrero de 2013

Ya en casita, con el nuevo bebé



Hoy toca post cortito, mientras Guardabosques lee su tableta con Gatito en brazos. Todavía estamos adaptándonos a las nuevas rutinas, y algo desbordados. Pero felices.

Os hago un breve resumen, y ya iré subiendo posts más largos según vaya teniendo algo de tiempo.

Al final me provocaron el parto el día 21 de Febrero. Todo fue bien, salvo un poquito de estrés al final, y a las 15h (después de unas 4 horitas cortas desde el comienzo de las contracciones) nació Gatito. 3kg, 49cm. Comparado con Pollito, ha nacido ya ""criada)...
...
PAUSA
(visita de dos amigas/vecinas que pasaban por mi puerta; Gatito hace caca y se pringa entera, se ve que tampoco le valen ya los pañales más pequeños; mientras Guardabosques la cambia yo pinto con Pollito un árbol en su pizarra; poner la ropita a remojo con las otras dos mudas del día de hoy; Guardabosques tiende una lavadora, recoge la anterior; doy el pecho con toalla debajo, que hoy me ha dado el "bajón" de leche y reboso mientras Papá hace construcciones con Pollito;  Gatito se duerme, vuelvo a escribir en el portátil con ella tumbada encima)
...

Pues lo que decía, que en comparación con su hermana, está siendo más sencillo. Pesa más, es menos frágil. Come bien desde el principio, no hay que andarla despertando, ni dando "suplementos". A los diez minutos de nacer estaba enganchada a la teta en buena posición, tragando con ganas. Y hasta ahora, duerme como una hora, llora, teta, se duerme mientras mama, y una horita después repetimos ciclo. Eso sí, día y noche, que todavía no distingue de horarios. Menos mal que ya la primera noche le pillamos el truco a mamar tumbadas.


Yo también estoy bien, mejor que en el parto anterior. No pueden compararse las 13 horas de contracciones (con sus agujetas al día siguiente) más media hora de expulsivo con las 4 horas cortas de contracciones y seis empujones de éste. Y gracias a mi gine, tengo un punto interno por parto, nada de episiotomía. Así que sólo me queda la falta de sueño y el dolor de coxis. Bueno, y como dice Guardabosques, mi "culo de mandril", que he tenido un edema pero muy considerable.

Así que así estamos, intentando encontrar rutinas nuevas, hacer caso a Pollito lo máximo posible, y cuidar de una peque que ha nacido con sensor de temperatura y movimiento "de serie". Vamos, que de cuna nada, sólo un poco de hamaquita y a ratitos cortos.

Muchísimas gracias a todos por vuestros ánimos y felicitaciones, tanto en la red como en el MundoReal. No sabéis la ilusión que hace.

Poco a poco contaré más cosas. Seguiremos informando.

PD: si os preguntáis por qué los sobrenombres de mis dos niñas son masculinos, intentad escoger un nombre de animalito, ponerlo en femenino, y a ver que pasa...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 27 de enero de 2013

Mi primer parto

"Esto es un bebé. Estos son su mamá y su papá.
Se quieren mucho, se han ayudado para tener un bebé"
Tanto tiempo tumbada, pensando en dar a luz, y me he dado cuenta de que no os he contado como fue mi primer parto.

Y ¿qué es un blog de maternidad sin la "batallita" del parto?

A mí me encanta leer esas entradas. El parto es un momento increíble, que te cambia la vida. Y puede ser desde un alucine, a un "ni me enteré" hasta uno de los momentos más traumáticos de la vida. Cuando estaba embarazada, me dediqué a leerme todas las entradas de otros blogs de maternidad, para ver qué me podía esperar, y decidir a qué hospital iba a tener a mi niña. Después de mirar bastante, decidí quedarme en el hospital de mi ginecóloga, privado, que casi seguro me iba a atender mi ginecóloga, que tiene unas ideas muy progresistas de lo que debe ser un parto. Pero... con los protocolos nos topamos. Os cuento.

Con el primer embarazo, la verdad es que no fui nada consciente de mi cuerpo. Obviamente notaba las pataditas de Pollito,  pero si tuve alguna contracción ni me enteré. Cuando estaba de cinco meses me entró un ataque de síndrome de nido, y me fui con mi madre de compras, y dejé medio preparada la bolsa para ir al hospital. Y ahí lo dejé. El plan era, que cuando cumpliera las 36 semanas, ese fin de semana dedicarme a hacer la maleta y terminar de hacer las compras. Ese viernes tenía mi primer monitor y la última clase de preparto, así que todo encajaba.

"Hace nueve meses el óvulo de mamá y el esperma de papá se juntaron para hacer un bebé.
Un día mamá le cuenta a papá que el bebé quiere nacer"
Cuando cumplí las 35 semanas, Pollito se encajó. Se dió la vuelta, y yo comencé a notar muchísima presión en la cadera y en el pubis. Se me hincharon los pies a lo bestia, y el dolor lumbar se hizo bastante intenso. Recuerdo haber pensado "y todavía me queda un mes de esto... ufff". Al día siguiente pensé "¿tendré leche?" y sí que tenía. Pero no le dí más vueltas.

Esa noche, jueves, me levanté a las 3 a hacer pis, como llevaba meses haciendo (ahora estoy igual, y con el mismo horario, es curioso). Cuando me levanté del baño me chorreó una pierna. ??? Pero si acabo de hacer pis, no puedo hacerme pis encima... Volví al váter. Claro, no salía nada. Me levanté. Otro chorro por la  pierna. "A ver si es que he roto aguas..."

Claro, todavía me quedaba un mes entero para salir de cuentas, eran las tres de la mañana... totalmente  pez que estaba. Guardabosques se despertó, y me preguntó que si pasaba algo. "Creo que he roto aguas..." Casi le da un infarto... Se despertó de un salto, y allí nos pusimos, a las 3 de la mañana, a preparar la maleta. Me parecía todo super irreal, no tenía contracciones, y sólo de vez en cuando echaba un chorrillo de líquido por la pierna. Yo pensaba que se rompía aguas como en las pelis, así de golpe.

"Unos bebés nacen en casa, otros en la maternidad de un hospital.
La madre se tumba en una camilla y el doctor la ayuda a tener al bebé.
A los padres también les gusta estar presentes cuando nace el bebé"

Nos subimos al coche, y para el hospital. El de Torrelodones, el más cercano, que está a más de media hora. A los diez minutos empecé con contracciones, cada tres minutos. Para cuando estábamos a 5km, el coche se rompió. De repente no pasaba de 70km/h. Joder con Murphy... Llegamos al hospital apurando embrague (menos mal que casi todo el camino es cuesta abajo, y hay vía de servicio en la autopista).

Al llegar a Urgencias, me exploraron, me dijeron que sí que iba a dar a luz, que estaba de dos centímetros. Pollito (según ellos) pesaba 3kg (luego fueron 2,400, pero bueno), y que en principio no tendría que tener problemas. Pero que no había camas, que nos teníamos que ir a Montepríncipe (como a 30km de allí). Joder con Murphy... pero si no tenemos coche...

Entonces nos dieron la opción de quedarnos, y esperar a que por la mañana dieran el alta a alguien. Nos quedamos. Para entonces, las contracciones empezaban a ser mucho más dolorosas. Además del útero, me dolían a lo bestia los riñones, las lumbares y las dos piernas. Supongo que la sacroileítis no es lo mejor para combinar con las contracciones de parto. Así que pedí la epidural. Tardaron diez minutos en ponérmela, y ni me enteré. Y nos dejaron aparcados en prequirófano, porque no tenían otro sitio.

Del resto de la mañana, la verdad es que no me acuerdo de mucho. Dejé de notar las contracciones, y con toda la tensión acumulada, y lo de llevar levantados desde las 3... la verdad es que dormité casi toda la mañana. Al rato nos subieron a una habitación, y seguimos echándonos siestecillas. De vez en cuando venía una matrona, y miraba cuánto había dilatado.

A medio día había dilatado como 6 cm, y me cambiaron la medicación de la epidural. Empecé a notar las contracciones y la presión, aunque nada de dolor. Dos horas después, estaba de 5 cm. Entonces vino una matrona, y me puso oxitocina. No me explicaron nada. Me ayudó a ponerme de lado, en una posición que ayudaba a acelerar la dilatación. Por lo visto no les gusta que estés más de 12 horas de parto desde que rompes aguas, así que por protocolo si parece que vas a estar más tiempo, te ponen la oxitocina. De eso me enteré también más tarde...

"Primero sale la cabeza. El cuerpo de la madre se estira para que pueda salir.
Luego salen los brazos, luego el resto del bebé.
El médico corta el cordón umbilical que ha alimentado al bebé todo este tiempo, porque ya no lo necesita"

A las 4 me empezaron a entrar ganas de empujar, vino la matrona y me llevó a quirófano. Dejaron a Guardabosques fuera, y no le dejaron entrar hasta que Pollito ya estaba coronando. La cama de partos, la típica antigua, tuve que parir tumbada con los pies en los estribos. Por fin apareció mi ginecóloga, me saludó y me ayudó a empujar. Tengo que agradecerle que el trato con ella fue muy cariñoso, y evitó hacerme episiotomía. Cuando llevaba ya varios pujos, y la niña no salía, le pideron a un enfermero que me ayudara con "un codito". Menos mal que es una maniobra que la hacemos también los veterinarios, porque consiste en que alguien se te suba a la tripa, apoye un brazo en la parte superior, y empuje hacia abajo con todo su peso. Cuando te lo hace un tío como de 2 metros, pues impresiona. Guardabosques flipaba.

Por fin la niña salió (haciéndome muchísimo daño, por cierto, me desvió el cóxis), y el (gp***) del pediatra la cogió y se la llevó. Mucho hablar de parto natural y del contacto piel con piel, y no me dejaron ni verle la carita. Me asusté a la bestia. No la había oído llorar, se la llevaron sin más, sin decirme nada. La ginecóloga en ese momento estaba de espaldas, cogiendo algo. Me sentí totalmente aterrorizada. Pegué un chillido que me salió del alma ¿¿¿¿Pero dónde se han llevado a la niña???? ¿¿¿Está bien??? La pobre ginecóloga pegó un salto, y me miró sorprendida. Me explicó que la niña estaba bien, que como era prematura se la llevaban a hacerle el apgar y comprobar que respiraba bien. Joder ¿y no me lo podían haber dicho? Menudo susto.

"Cuando la madre sujeta al bebé en sus brazos, con el padre a su lado, los dos están muy felices.
La madre y el bebé descansan unos días en el hospital. El padre viene a llevarlos a casa.
El bebé mama de la teta de su madre cuando tiene hambre"

Eso sí, a los diez minutos volvió, el muy sosoman me la puso al pecho, super serio, y me dijo que estaba bien. Que estaba al borde del peso para dejarla en la incubadora, pero que diéramos gracias de que la dejaban con nosotros. Y nos subieron a la habitación. Nos dejaron solos unas horas, y luego vino una matrona a ver cómo nos iba, a ver si la niña se había enganchado bien. Las matronas encantadoras, nos ayudaron mucho a encontrar la postura para dar de mamar, nos enseñaron a hacerle un arrullo, a cambiarla, a sacarle los gases...

Pero los pediatras... un horror. Super bordes. Y eso de fomento de la lactancia, tu tía. Todos nos decían lo mismo. Es muy pequeña, vas a tener que darle una "ayuda" de biberón. Pero ¿por qué? Yo tenía leche, la niña mamaba bien... Eso sí, no habían pasado 48h y nos mandaron a casa. Con la niña en 2,100kg, pero claro, que la pesáramos cada 24h y "ayuda" de biberón. Me pareció alucinante. Si te preocupa la niña, pues nos dejas ingresados hasta el lunes. Y si no te preocupa, pues nos lo dices. Pero no, nos mandaron a casa, en domingo, padres primerizos atacados de los nervios. Menos mal que soy como soy, leo, y las "ayudas" se las dí con jeringuilla, y creo que se las dí como dos tomas, y de mi propia leche que me sacaba con el sacaleches. Porque después de cada toma, costaba dios y ayuda que se tomara 15ml más, de la jeringuilla por un ladito del pecho. Y para 15ml, ya me contarás, los tomaba ella mucho mejor sola, sin tanto lío. Si es por los pediatras, mi lactancia materna había acabado en ese momento.

En fin, fue un parto fácil, y cómodo. Me dolió poquísimo, pero durante el parto pude sentirlo todo y empujar de verdad. No me dieron ni un punto. Del hospital salí muy contenta, con mi bebé y mis hormonas desbocadas, y el enamoramiento. Peeerroooo... van pasando los meses, te vas acordando de detalles que pasaron muy rápido, o a los que no diste importancia en el momento. Y te das cuenta de muchas cosas que, en ese momento, pasas por alto. Y es que esa sensación de "abandono", de no enterarte de nada (porque allí nadie te explicaba nada), de que una no cuenta nada en su propio parto, no se la deseo a nadie. Y no sólo durante el parto, sino también los días posteriores.

Total, que esta vez nos bajamos al Puerta de Hierro. Pilla más lejos, pero los protocolos parecen más modernos, y la atención me han dicho otras madres que es mejor. Y la incubadora (por si nos hace falta) tiene protocolo de puertas abiertas 24 horas y método canguro.

Pues ale, batallita contada.


PD: los dibujos son del libro infantil "How a baby is made" de Per Holm Knudsen. Increíblemente sencillo, gráfico y real como la vida misma. No he encontrado traducción al español, así que los textos son mi libre traducción del libro en inglés. Desde la concepción a la lactancia. Maravilloso. Os dejo las dos primeras páginas, sobre cómo el bebé llegó a la tripa de mamá. No pegan con la entrada, pero así lo tenéis completito. El libro entero lo podéis ver aquí, traducido al inglés, con el desarrollo intrauterino del bebé.

 





Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 2 de octubre de 2012

Mi experiencia con la lactancia materna



Esta semana se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, y para celebrarlo os voy a contar mi experiencia. La verdad es que me asombra no haberla contado todavía, pero cuando empecé este blog ya estábamos en sus últimas fases y luego nunca encontré momento. Así que llegó la hora de contar mi "batallita de lactancia".

Porque esa es otra. Toda madre que ha amamantado tiene su "batallita" de lactancia. Y no es porque nos guste contar la historia, es que lo normal es que tengan bastante miga. Casi todas tuvimos problemas al principio, entre medias, al final... Lo que debería haber sido algo tan simple como "ponte el niño al pecho y que mame" acaba siendo una carrera de obstáculos y una oda a la cabezonería.

Yo nunca pensé que fuera a tener problemas de lactancia. Como veterinaria, he atendido muchos partos, naturales o por cesárea. Pero ¿problemas de lactancia? Déjame pensar.... ¿tres? Y eso que hice mis prácticas en una clínica que atiende a un montón de criadores... En fin, cachorritos huérfanos sí, cogidos de la calle abandonados. Alguna mastitis cuando los cachorros ya tienen dientes, algún cachorro algo "atontao", una retención de leche, una eclampsia... poco más. ¿Problemas de enganche? Casi cero. Y eso que cesáreas hacemos muchas, pero normalmente las perras salen de la cesárea en media hora, despiertas y con sus cachorros enganchados en las tetas. Sin más.

Así que yo pensé que sería algo parecido.

Je,je.

Y eso que dí a luz en un hospital "concienciado", que te ponían el bebé en el pecho nada más nacer. Y te lo dejaban contigo dos horas, antes de hacerle las pruebas (menos a la mía, que se la llevaron nada más salir, por prematura... otra batallita que tengo que contar).

Y sí, te lo dejaban contigo, y ¡ale! tú solita te apañas. Menos mal que teníamos el maravilloso libro de Carlos González, que si no...

Porque Pollito se adelantó un mes, y con 2,300kg, estuvieron a punto de llevársela a la incubadora. No se la llevaron, pero al ser tan pequeña, pues estaba algo débil, costaba muchísimo despertarla para que mamara. Como una vez al día, se enganchaba ella solita y mamaba bien. El resto... pellizcos, desnudarla, cosquillas en los pies para que se despertara... nada. Las enfermeras ofrecieron sus biberones, y dijimos que no. Con el cambio de turno, vino otra que trajo una jeringuillita con un poco de suero glucosado, le dio unas gotitas cuando estaba al pecho, por un ladito, y se animó algo más. Probamos con ese truco varias veces, e iba funcionando.


A las 48h nos dieron el alta. Yo estaba algo alucinada, porque pasar de casi llevarla a la incubadora, a que te den el alta en 48h, pues me pareció un poco fuerte. Total, a casa, con pesados diarios y una "ayudita" de biberón si perdía más de 200gr., y a mí me seguía sin bajar la leche. Los gramos los perdió, claro.

Como yo soy cabezona, le compré la leche de fórmula, pero en vez  de dársela en biberón se la dábamos entre la teta y sus labios, con una jeringuilla. Como mucho se tomaba entre 30 y 60 ml. Vamos, nada. Nos sentimos culpables, le dimos mil vueltas... pero la niña parecía estar bien. Al día siguiente me bajó la leche, y en un par de días la cosa se normalizó. Empezó a dormirse más tarde, a chupar más, y fue recuperando su peso. Pasamos de la leche de bote, y seguimos solas.

No tuve grietas, sólo los pechos algo escocidos, y el dolor de la hinchazón de los primeros días de la salida de la leche. Yo me untaba aceite de rosa de mosqueta entre tomas, y me fue muy bien.

A los tres meses, me detectaron que tenía un resto de placenta, y que había que quitarlo. Pero antes, tenía que tomarme una medicación, para ver si lo echaba yo por mí misma. Cuando pregunté si era compatible con la lactancia, me pregunto la ginecóloga "¿todavía?"... y yo flipé, claro. "Bueno, pues le das tres días biberones y ya está". Jodeeeeeerrrrrr..... lo dice como si fuera fácil....


Pollito no quería biberón ni en pintura, claro. A mí me rabiaba sacarme la leche y tirarla. Con lo que costaba... Y verla y oírla llorar, porque la pobre no entendía nada... me estaba rompiendo el alma. Así que me lancé a internet. Encontré la página del Hospital de Denia, que explica lo que se puede tomar mientras das el pecho, y lo que no.

Pues resulta que la medicación que yo tomaba no sólo no estaba contraindicada, sino que como efecto secundario disminuía ligeramente la producción de leche, y recomendaban dar de mamar más veces al día, para compensar. Toma ya. Hablé con un amigo pediatra, y al día y medio de empezar la medicación volví a poner a la teta a Pollito.

Y hasta que cumplió trece meses, ahí estuvimos, felices y contentas. Con sus picos de crecimiento, sus mordisquillos y sus cosas... pero felices. A los trece meses yo decidí hacerle el destete nocturno, a ver si así dormía más (ja, ja!). Y ella decidió hacer el destete diurno. En diez días acabamos con la lactancia, y casi no me volvió a pedir (el final de mi lactancia aquí).


Y yo lo suponía fácil...

Espero que con la segunda bebé todo vaya aún mejor, yo ya tengo experiencia, y más seguridad. Así que sí, claro que le daré el pecho. ¿Hasta cuando? Hasta que nos apetezca. ¿Por qué? Porque es lo más natural, lo más sano física y emocionalmente y además.... además es un placer por el que ninguna madre tendría que tener que luchar.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es