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viernes, 14 de septiembre de 2012

Hotel Triunfo Jaén ¿apto para celíacos?

Ayer noche volví del congreso, el Congreso de la Sociedad Española de Psicología Comparada, que se celebraba en la Universidad de Jaén. Volví agotada, tanto física como mentalmente.

Mentalmente, porque los congresos siempre están muy cargados de información, y éste además era en inglés, y sobre un tema que me interesa pero me pilla ligeramente fuera de mis conocimientos principales. Así que el esfuerzo de atender a las conferencias ha sido doble, el idioma y el intentar comprender conceptos nuevos a gran velocidad, sobre temas a veces un poco áridos.

Eso sí, he aprendido muchas cosas nuevas, algunas de ellas os las iré contando porque son aplicables a nuestra vida diaria o a la de nuestros perros. Y he conocido a mucha gente maja, entre ellos al grupo de psicología comparada de la Universidad del País Vasco que acabaron "adoptándome" en su grupo, y haciendo que mi estancia haya sido mucho más amena.

Pero a lo que iba. El hotel...

Como todo celíaco, me pasé un día entero investigando los hoteles de Jaén. En ninguno ponía nada de comida apta en su página web, y el único que sí (el Parador) se pasaba de precio. Así que cogí el teléfono, me hice una lista de los que más me interesaban por precio/cercanía a la Universidad, y me puse a llamar.

Hotel Triunfo, Jaén
Cuando llamé al Hotel Triunfo Jaén  me dijeron que no habría ningún problema, que el cocinero conocía el problema de la celiaquía, y que incluso tenían pan especial. Y que el desayuno era tipo buffet y que podía comer casi de todo. El hotel no tenía mala pinta en sí mismo, y aunque está a las afueras, me venía bien para ir en coche y poder descansar después de las sesiones. Además, como iba sola y no conocía a nadie, decidí tomarme las noches libres de vida social, y encerrarme en mi habitación con la novela.

Llegué el martes a última hora de la tarde. Al llegar avisé de que yo era la celiaca esa que había llamado, y me dijeron que ya habían avisado en cocina. Y me fui a cenar.

La camarera, muy maja, salió con una lista de los platos que no podría comer, y me dijo que el resto sí que podía comerlos sin problemas. Elegí un revuelto con setas y queso que tenía una pinta estupenda. Y me trajeron mi pan. Saqué la novela. Me trajeron el plato, y yo, agotada y metida en mi novela, ni me fijé (tonta que es una a veces). Pegue un mordisco, y ¡crujía! ¿EEHHH? Miro el plato, y el revuelto estaba cubierto de láminas de cebolla crujientitas, con un rebozado finísimo. A los lados, picatostes. Y un dibujito hecho con una salsita por los bordes. Demasiado bonito para ser mi cena, pensé.

Ale, a dar la brasa a la camarera. ¿Seguro que este es mi plato? Vuelta del plato a la cocina. Resulta que la camarera no había avisado a la cocina de que el revuelto era para "la celíaca". El revuelto podía tomarlo, pero retocado, no en su manera "normal" de servirlo. Cuando me lo volvieron a traer, no tenía dibujitos, ni cebollita, ni picatostes, ni queso cremoso... ése sí me lo podía comer.

Total, una noche de indigestión, el dedo gordo de la mano hinchado... lo de siempre. Y un cabreo... Pero ¿qué haces? ¿te vas, dejas el hotel, cuando todo lo han hecho con la mejor intención? ¿les das unas clases prácticas de cómo te tienen que dar de comer? Decidí quedarme y andar con mil ojos, y dar la brasa todo lo necesario.

El desayuno: tipo buffet, que para mí son un timo siempre. Ya lo eran cuando podía comer de todo, porque yo con un café o un nesquik y una tostada estoy contenta. Cuando llegué, resulta que no tenían Nesquik, sólo Colacao. Vaya, menos mal que viajo con un tupper lleno (otros llevan tabaco, qué pasa). Y sí, pan tenían. Pero de los embutidos del bufé, sólo podía comer pavo, york y queso. Bollos, pastelitos, cereales, magdalenas... nada. Los patés tampoco. Huevos, me los hacen si los pido, pero los del bufé no, que están con el bacon, y las salchichas, que no  podía tampoco. Y el tomatito estaba en un cuenco, donde todo el mundo metía la misma cuchara. Así que tampoco. Café con pan blandurrio, y aceite, o mantequilla y mermelada.

Vamos, que menos mal que el hotel me lo han pagado, porque si no me habría sentido timada total. Al día siguiente la cena fue mejor, pero el desayuno fue el mismo, claro.

Me da mucha rabia, porque los camareros me trataron fenomenal, el cocinero parecía puesto en el tema, y todos los demás trabajadores también fueron amabilísimos. Pero la cadena de comunicación no funciona, los camareros no tienen ni idea, y desde la dirección del hotel parece que tampoco se mueven para meter algo más de comida apta, por lo menos para el desayuno...

Así que sí, en principio se puede ir pero... con mil ojos...

Universidad de Jaén, acogedora, nueva y bonita
Por cierto, aprovecho para felicitar a la Cafetería de la Universidad de Jaén. Desde la organización del congreso les avisaron, y los platos que no podía comer me los cambiaron por platos aptos, sin ningún problema ni metedura de pan. Sin pan, pero nadie es perfecto.


Para acabar, Pollito ha acabado su semana de adaptación, y ¡éxito total!

Sólo ha llorado un día, y fue al recogerla porque ¡no quería irse del cole!
Para que veáis...


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

sábado, 9 de junio de 2012

Sin gluten en la playa, más bien difícil

Puff, esta semana ha sido agotadora.

Entre el no dormir (la niña ha sido volver a casa, y volver a sus rutinas de no-sueño), las observaciones de la tesis, el trabajo por las tardes (que por fin se anima, que estamos en temporada alta) y el trabajo que me da mi "geriátrico" perruno (Marco esta vez, que está el pobrecillo artrítico perdido). No he parado, la verdad.

Pero lo prometido es deuda, os cuento cómo se puede comer sin gluten estando de vacaciones.

Pues... no se puede. Vale, se puede si:
a) Alquilas como nosotros un bungalow o un apartamento, y cocinas tú. Pero claro, si tienes que comprar, cocinar y limpiar luego, tantas vacaciones no son...
b) Buscas un sitio en donde haya varios restaurantes sin gluten, que esté cerca de la playa. ¿Existe? Tenemos otra semana libre más adelante, se admiten sugerencias.
c) Te gastas un pastón, y comes a diario de Parador, o de restaurante sin gluten (vamos, todos los días en el mismo sitio). Aburrido, y descartado, por el dineral.
d) Vas a restaurantes normales, a poder ser de menú, te explicas como puedes, te entienden de aquella manera (sobre todo porque a veces cuesta que te "entiendan", la mayoría no habla el idioma, siquiera), y te arriesgas...

Nosotros hemos estado con la opción A, C y D, un poco entremezcladas.

Los primeros días estuvimos en el bungalow del cámping de Bolnuevo, en Mazarrón, Murcia.
Desayunábamos y cenábamos en el bungalow. La comida la hacíamos en la playa, pero entre verduritas y pescadito a la plancha, pues bien. Los helados ya están casi todos marcados (Aleluya!) así que por lo menos el postre lo tenía asegurado.

En la playa, los horarios de Pollito no son problemas, nos uníamos a los jubilados alemanes, y punto.

Pero en Jávea... os cuento los problemas de intendencia, y cómo nos fue en general.

El Parador de Jávea:


El Parador de Jávea, muy bien puesto
Tiene, como todos los Paradores Nacionales, asesoramiento de F.A.C.E.
El Hotel en sí está muy bien, está situado a pie de playa, con unas vistas impresionantes. Las habitaciones son amplias y cómodas... un lujo. Ahora los peros...

El desayuno: es de buffet. A mí los buffets de desayuno siempre me han parecido un timo, porque son caros (13€, lo mismo que un menú del día), y para lo que yo desayuno... no compensa. Que no digo que no fuera bueno. Tenías para elegir unos seis zumos, uno de ellos de naranja exprimido. Varios yogures, fruta variada, mermeladas, embutidos, salmón, quesos... por no mencionar los huevos, el bacon, las salchichas... y un surtido de bollos y panes (con gluten) completísimos y con una pinta estupenda. ¿Y para los celíacos? Puedes comer casi de todo, con la excepción de algunos de los embutidos, algunos huevos, y las cosas que evidentemente, no puedes comer, como panes, bollos, migas... Los productos específicos sin gluten... ufffff... A ver, variados más o menos son. Hay dos clases de cereales (cornflakes y arroz inflado con chocolate), una barrita de pan, unas tostaditas y una magdalenas, todo marca Espsilon. Y mermeladas (¿?). Pero la variedad no da calidad. El pan está tieso como la mojama, y las magdalenas, también. Por lo menos, si lo pides, se lo llevan a tostar, y así está algo más pasable. Pero no es una marca que yo me vaya a comprar en casa. Y claro, te cobran lo que te cobran por un Nesquik/café y una barrita dura de pan con embutido... y da rabia.

Las vistas desde la habitación, una maravilla
La comida: tienen un pequeño menú especial para celíacos, pero es carito, casi 40€. Nosotros al final no comimos ningún día en el restaurante, así que no os puedo decir, pero normalmente en los paradores se come muy bien, celíaco o no.

Otros restaurantes:

La pláya Jávea está llena de restaurantes. Todo el paseo marítimo, de arriba a abajo. Eso sí, sin gluten, ni uno. Me harté de contarle mi vida a los camareros, y que no se enteraran de la mitad. ¿Por qué tiene que ser tan difícil? Al final, mucho filete a la plancha, muchas verduras, y muchas dudas, la verdad. No voy a hablar específicamente de ninguno, porque de ninguno me llevé una impresión como para recomendarlo a otros celíacos. Lo que sí os puedo decir es que desde la última vez que estuve aquí, se han modernizado y vuelto como más de lujo. Antes eran más familiares.


El que sigue siendo más cómodo, sobre todo para ir con niños, es el "Café Viena-Wien", que tiene una amplia carta, con menús infantiles, y bastante bien de precio. Las raciones son muy generosas. Y si podéis (no sois celíacos), pedir tarta. Recuerdo las tartas de su pastelería como de las mejores que he probado.

Heladería La Jijonenca:




Mención especial para esta heladería. Llevan en Jávea como unos 30 años, pero tienen puntos de venta por todo el país. Son helados artesanos, especializados sobre todo en los helados de turrón (como no podía ser de otra manera, con ese nombre). Tienen una carta con los helados separados por: sin gluten, sin huevo, sin leche. Y tienen como 50 sabores, de los cuales unos 30 son sin gluten. Eso los de a granel, también tienen  polos y envasados. Yo me comí dos de los de a granel (tuve que repetir), los dos buenísimos. Y ¿lo mejor? ¡¡CUCURUCHOS SIN GLUTEN!! No me lo podía creer, hace como cuatro años que no me comía uno. Muy rico, no parecía "sin". Una delicia.

Y esto es lo que os cuento. Supongo que si volvemos a Jávea, intentaremos alquilar apartamento. Sale más barato, y comeré con más tranquilidad...

Y voy a buscar las heladerías de La Jijonenca en Madrid, que creo que hay...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 5 de junio de 2012

Ya de vuelta de la playa

Saltando charcos, como Peppa Pig

¡Ya estoy de vuelta!

¿No os habíais dado cuenta de que no estaba por aquí? Es que soy muy previsora, y dejé un par de posts programados, para que no os aburriérais tanto sin mí... Si alguno ha notado que no le he comentado en su blog, es que hemos intentado una desconexión digital-catódica total. Y casi, casi, lo hemos conseguido...

El plan era una semanita de playa total. Alquilamos un bungalow en el cámping de Bolnuevo, que está a pie de mar, en la costa murciana. Con los problemas de las comidas, se nos ocurrió que podía estar bien, y así podríamos cocinar en casita, y no comernos el coco.

En la playa de Bolnuevo, muy amplia, pero con piedritas
El cámping está bastante bien, tiene todos los servicios, y bastante arbolado. Eso sí, para ir no en temporada alta, que en Julio y Agosto está imposible de gente, calor y polvo.

¡Lo hemos pasado genial!

Pisando "montañas"

Mi idea de playa es tumbarme a la sombra con una novela y la idea de Guardabosques de playa es... no ir, si puede ser. Pero con el Pollito... la cosa cambia. A fenomenal, cambia.

¿Nadando?
Volver a sentir la playa como cuando eras pequeño. Todo novedades, todo alucinante. Rebozarse de arena, saltar las olas, hacer "muñecos de nieve" (Pollito no hace castillos, eso está pasado de moda...).
Nos lo hemos pasado pipa, jugando "a que no me pillas" con el mar, excavando agujeros en la arena, subiendo "montañas", saltando "charcos de barro" como Peppa Pig.

Mamá también se lo ha pasado bien haciendo castillos de arena... son un vicio...


Al Sr. Dinosaurio lo pisaron
antes de pudiera hacer foto














Hemos seguido "horario alemán" para que Pollito no perdiera todas sus rutinas, pero aquí daba igual, porque en la costa en temporada baja casi todo son alemanes jubilados, así que no desentonábamos. Y la niña ¡¡ha dormido!! Qué bien le ha sentado el aire del mar. Morenos no nos  hemos puesto (protección 50 es como llevar camiseta) pero Pollito ha cogido peso, y ha dormido siestas de ¡dos horas y media! Al final la teníamos que despertar, lo nunca visto (ha sido volver a Madrid, y despertarse de nuevo por las noches, claro...).


En fin, habría sido perfecto, de no ser por las obras. Sí, obras. Al cuarto día de cámping, se pusieron a hacer obras al pie del bungalow. Y empezaban a las 8 de la mañana. Y acababan a las 6. Ni despertarse tarde, ni siestas... Huimos.

¿Y adónde vas, si no tienes internet para buscar otro sitio? Pues al único sitio que a mí me sonaba que tenía desayuno sin gluten. El Parador de Jávea. Menos mal que se acercaba la fecha de nuestro aniversario, y que llevamos tres años sin celebrarlo... aprovechamos esta excusa, y nos dimos dos noches de lujo. En el próximo post os cuento qué tal.

Playa del Arenal, Jávea. El Parador es el grande blanco
Jávea (Xábia) es donde yo he pasado la mayoría de mis vacaciones cuando era pequeña. Hacía como 15 años que no había vuelto, y la experiencia ha sido extraña. Por un lado, es como si nada hubiera cambiado. La mayoría de los edificios están igual, y la mayoría de los restaurantes y tiendas del paseo marítimo son las mismas que hace 15 o 30 años. Pero... todo es distinto. Es como si hubieran renovado el pueblo entero. Hay muchísimas casa nuevas y todos (sí, todos) los restaurantes se han renovado. Han hecho obras, renovado las cartas... es raro porque todo es igual... pero diferente. Y como más de lujo. Antes todos los locales eran más tipo familiar, y ahora son todos como más finos. Y los precios también... Pero la verdad es que da gusto ver una zona donde todos los locales están abiertos,  no se vende ninguno, y hay gente y movimiento dentro de los locales. Y eso que era finales de Mayo, que no es temporada alta.

Puesta de sol tras el Mont'Go, Jávea
Bueno, todo muy bonito, muy cuidado y muy limpio, bastante mejor que hace años. Y la playa... es pequeña, pero es muy bonita. Y tiene una arena fina, suavecita suavecita, estupenda para los castillos. Y el agua está limpísima, y tienes un buen trecho hasta que empieza a cubrir. Los primeros diez metros de agua, llega sólo hasta la rodilla, fenomenal si tienes niños pequeños (o para jugar a las palas en el agua).


Bueno, hemos desconectado, nos hemos relajado, y Pollito ha dormido. Tenemos ganas de repetir.

Estupendos toboganes, para trepar y no parar
Por cierto, qué luz más bonita. No podía parar de hacer fotos. ¿Se nota?


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

sábado, 1 de octubre de 2011

De vuelta(s), con el orinalito

Viendo Pocoyó. Está enganchadísima
Vuelvo después de este largo periodo de "vacaciones". Primero fueron mis vacaciones "normales", después una temporada libre forzosa, porque tenía que presentar el DEA la semana pasada, y me he pasado un mes pegada a la pantalla, pero sólo para trabajar. Y luego me he tomado unas vacaciones del ordenador, que le estaba ya cogiendo "tirria". Necesitaba descansar y desconectar de todo. Y reflexionar sobre mi vida. El futuro, el trabajo, la tesis (y de qué puede ir...). 
Tengo muchos temas atrasados, y un montón de cosas que he aprendido sobre los perros mientras me preparaba el DEA, que ya iré subiendo al blog. Pero hoy toca reencuentro. ¿Qué  hemos estado haciendo?
Pues en julio estuvimos en Gerona, con mis papis y mi hermana. Para que Guardabosques y yo pudiéramos descansar un poco, que la verdad es que es la única forma. Gracias a la familia, tuvimos nuestros ratos libres, y el Pollito les cogió verdadero cariño, porque la verdad es que tan pequeña, y de verles una vez a la semana, como que todavía no les tenía verdaderamente colocados. ¡Y conoció las GAMBAS! Un verdadero descubrimiento. Por cierto, Gerona es Precioso. Las playas, las calitas, los jardines botánicos... todo. Y se come fenomenal (sobre todo gambas, y anchoas, y arroz...y....). Os pongo un par de fotitos, que os hagáis una idea.
Buganvillas en el jardín botánico Mar-i-Mutra
En brazos de Abu, viendo barcos
En Agosto tocó quedarse en casita, que yo tenía mucho que currar. Jardín y piscina a tutiplén.
Y en Septiembre... muchos cambios. 
Pollito empezó la guarde, fenomenal, como siempre. En tres días ya se había adaptado, y estaba contenta y durmiendo la siesta como si lo hubiera hecho desde siempre (el año pasado sólo iba hasta la 1). Y ayer ya les daba abrazos y besos a las profes, y no se quería ir, que estaba muy contenta subida al tobogán... 
Y lo del orinalito.
Resulta que algunos de los niños mayores de la guarde (que claro, le sacan más de un año), han empezado a quitarse el pañal. Y ella lo vio en el patio. Si hacen pis en el orinal, les pintan un sol en la mano. Y claro, ella también. Así que llevamos todo el mes intentando resistirnos a lo inevitable. Toca quitar el pañal. Si es que es muy pequeña. El otro día fui a comprarle braguitas, y fue imposible. Todas enormes... Pero parece que lo vamos consiguiendo. Hoy  ha sido su primer día entero sin pañal, y hemos logrado como 12 pises dentro, 4 fuera (con caca incluida, arggghh). También nos hemos dado cuenta que hace pis "a medias". Se queda un poco, para ir otra vez ¡y que le pintes otro sol!
Esta niña es de lo que no hay. 
Por lo demás, está empezando con la gramática, ya junta hasta tres "palabras", con su artículo y todo. Y ya intenta repetir la palabra nueva, cuando se la dices. A su modo, claro, que todavía le faltan varias consonantes... La verdad es que ha dado un gran cambio, ya no es pequeña, y como dice ella, es una "nena". 
No pongo foto en el orinalito (aunque nos pasemos allí el día), os pongo una que le hizo su padre ayer, comiéndose una manzana a bocaos. Para comérsela...
Comiendo manzana a bocaos
Y a las amigas blogueras que me seguís, prometo volver a comentaros, que de verdad que llevo un mes sin leer ni un blog. Bueno, sólo Microsiervos, que en mi casa es sagrado. Pero ya estoy de vuelta, y os daré la lata.

miércoles, 13 de julio de 2011

Me voy de vacaciones ¿y qué hago con mis bichos?

"Las maletas me ponen nervioso"
Todos nos ponemos nerviosos antes de las vacaciones. Maletas, compras, billetes... Los que tenemos animales en casa, además tenemos siempre el mismo problema cuando llega la hora de marcharse. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Nos llevamos al perro con nosotros a la playa, se lo dejamos "prestado" a alguien, lo dejamos en una residencia? Y si me llevo al gato conmigo ¿estará peor en el apartamento de vacaciones o en casa? Además, los bichos nos lo notan. Pasean, huelen las maletas, lloran, de repente no nos dejan ni a sol ni a sombra... Se lo huelen.

Dependiendo de la especie, cada animal estará más cómodo en distintas condiciones.

Gatos:

Cuanto menos se muevan de su casa, mejor. Los gatos tienen más dependencia por su territorio que por las personas que habitan en él, normalmente. Si sólo sales un par de días,  hasta unos 10, lo mejor es que el gato se quede en su casa, y vaya alguien a echarle un ojo, una o dos veces al día. Hay que dejarles un par de cajas de arena llenas, varios cuencos de comida y de agua, por si acaso. Y que la persona que vaya le conozca, porque no es muy útil que el que vaya a ver si el gato está bien no lo encuentre, porque se ha escondido debajo de la cama.
Los gatos, mejor en casa
Lo siguiente en el orden de preferencia, o si nos vamos más de 1 semana de casa, es llevarnos al gato con nosotros. Recomiendo practicar los viajes en coche antes de llevarlo a un viaje largo, y si lo pasa muy mal, pasar por el veterinario a que nos dé alguna medicación para las náuseas y la ansiedad. Deben viajar en un transportín. Una vez en la casa nueva, puede ayudar enchufar un feliway (feromonas felinas) para que se adapte antes al nuevo sitio, y evitar que marque el piso, o lo arañe.

Si no podemos llevarlo con nosotros, puede quedarse en casa de otra persona, mejor de una que ya conozca, claro. Yo no recomiendo las residencias para los gatos. Las jaulas suelen ser muy pequeñas, y lo pasan bastante mal. Aunque está bien que existan, por si no tenemos otra alternativa, claro.

Es normal que se comporten raro a la vuelta, si los hemos dejado solos. Dependiendo del gato, algunos actúan como "enfadados", y hacen el vacío a los dueños un par de días. Otros hacen todo lo contrario, y maúllan sin parar y se pegan como lapas, hasta "asegurarse" de que has vuelto, frotándose contra todo el mundo una y otra vez (para volver a dejar su marca olfativa, claro). La mía es de éstas últimas. Tarda tres días en dejarte en paz.

Perros:

Lo mejor para ellos es que viajen con nosotros. En el coche, pueden viajar en el maletero, separados con una reja o red de carga, o en un transportín. En los asientos traseros, pueden viajar con un arnés especial que se engancha al cinturón de seguridad. Si van sueltos, las multas son importantes, y las consecuencias en caso de accidente, terribles. Aconsejo acostumbrar al perro a viajar en coche antes de meterle una paliza de horas de viaje. Anima al perro a subir al coche con algo rico de comer (tipo kong relleno), y cuando esté muy concentrado, arrancas el coche. Espera a que se reconcentre, metes primera y avanzas despacito. Según veas que el perro "ignora" la situación, puedes ir avanzando más rápido, haciendo maniobras... Llévale al parque más cercano, que juegue un rato, y vuelta para casa. Un par de sesiones, y la mayoría de los perros se acostumbran a los viajes sin problemas.
Todos atados. La seguridad es lo primero
Cada vez hay más hoteles y casas rurales que admiten perros. En casi todas las guías viene señalado, pero de todas maneras conviene llamar antes y confirmar. En la guía de la fundación affinity vienen muchos sitios, y recomendaciones para viajar con mascotas (papeles, medios de transporte...).

A veces no pueden viajar con nosotros. En la mayoría de las playas no puedes llevar al perro (????!!!), en muchas zonas de campo tampoco... Lo mejor para ellos será quedarse con algún amigo, o familiar, pero eso tampoco es siempre posible.

Ahora existe un tipo de "residencias", que consisten en que alguien se queda algunos perros en su propia casa.  Antes no lo hacía mucha gente, pero ahora con la crisis cada vez hay más. Hay que vigilar que realmente se los queden en casa, y no los encierren en un rincón del jardín y se olviden de ellos... pero lo normal es que sea gente cariñosa y amante de los perros. Desde la Asociación El Hogar de Luci nos pueden informar de esta opción, por ejemplo. Normalmente recogen perros abandonados, pero sus voluntarios acogen en residencia a animales en sus casas, sobre todo durante el verano.

También puedes buscar un buen centro de adiestramiento, y dejarlo allí unos días. Además de cuidártelo, lo adiestran. Te lo cobran, claro, pero por lo menos el perro vuelve portándose mejor de lo que se fue... No me suele gustar este tipo de adiestramiento, pero para gente muy ocupada, menos es nada.

Las residencias cada vez están mejor. Hay que vigilar que estén limpias, y que los perros tengan una buena sombra, y un buen sitio para resguardarse. No hay que fiarse de eso que dicen de que "sacan a los perros tres veces al día". Nos deja la conciencia tranquila, pero no es verdad. En invierno sí, cuando tienen pocos perros, y los conocen a todos. ¿En verano? Están masificadas, con todas las plazas cubiertas, y con perros a los que los cuidadores no han visto en su vida. No es sólo que no se puedan arriesgar, es que no dan abasto, no tienen tiempo material para sacarlos. Hay que asumirlo, vamos a dejar a nuestro perro en una jaula quince días. Va a estar controlado, y le darán de comer a diario, le mantendrán limpio... pero va a estar solo. Si llevas dos perros, los pondrán juntos, pero poco más. A la vuelta suelen estar "raros" unos días, muy pegados... lo pasan mal.

Hay muchas residencias, os pongo un enlace de la Asociación Abandonados que lleva el albergue para perros abandonados de Majadahonda. Este año se quedan perros en residencia, y lo que ganen va para el albergue, para rescatar más animales. Ya que los dejamos allí, por lo menos que además ayudemos.

Pero, lo más importante: