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martes, 24 de abril de 2012

La domesticación del ¿zorro?: el experimento de Belyaev

Belyaev con sus zorros domesticados
Dmitry K. Belyaev fue un científico ruso, que a finales de los años 50 decidió estudiar el proceso de la domesticación. Él pensaba que los animales domésticos habían evolucionado por un proceso simple: los humanos habían seleccionado en ellos la docilidad, y habían descartado a los animales más agresivos.

Para comprobar esta  hipótesis, diseñó un experimento a largo plazo, con un animal que hasta entonces no había sido domesticado, el zorro (Vulpes vulpes). Compró 130 ejemplares a una granja peletera, y generación tras generación, seleccionó a aquellos zorros que eran menos agresivos con sus cuidadores.

Estos primeros animales, no eran del todo salvajes. Provenían de una granja, así que estaban acostumbrados a vivir en una jaula, pero no se dejaban tocar, y reaccionaban agresivamente hacia los trabajadores del centro.


En 10 generaciones, Belyaev consiguió zorros que se acercaban a sus cuidadores, les lamían, gemían reclamando atención, y se dejaban acariciar. En 35 generaciones, éstos zorros domésticos son el 80% de la población de zorros del estudio.

Pero ésto no es todo. No sólo consiguieron, en estas pocas generaciones, un comportamiento doméstico similar al que pueda tener un perro. Es que la biología de los zorros cambió, igual que su morfología.


Las hembras pasaron de tener un ciclo estral al año (como los lobos), a tener dos (como los perros).

Y los zorros cambiaron de aspecto. Aparecieron individuos de otros colores, blancos, con manchas... su cola se irguió y se volvió curvada, en algunas ocasiones. Las orejas dejaron de ser tiesas, y cayeron... Todas las características físicas de los animales domésticos.


Pero Belyaev nunca seleccionó a sus zorros por su color. Ni por su forma. Ni porque se pudieran reproducir dos veces al año, en vez de solamente una. Belyaev sólo los seleccionó por su capacidad de estar tranquilos en presencia humana. El resto de los caracteres... simplemente acompañaron. Fueron un efecto secundario.

De este experimento se sacan varias conclusiones importantes en cuanto a la domesticación.

La primera, es que es un proceso relativamente rápido. Veinte generaciones pueden parecer muchas, pero evolutivamente  hablando, es un abrir y cerrar de ojos.

La segunda, es que es un proceso en una sola fase. No hace falta seleccionar para la docilidad, y luego para las orejas caídas, y luego para las manchas en la piel... no. Tan sólo con seleccionar para la docilidad, lo demás viene solito.

La tercera, es que cuando seleccionamos para un carácter, no seleccionamos para ese carácter, "limpio". Sin darnos cuenta, seleccionamos para un montón de otras características, que van ligadas a éste carácter principal. Esto puede ser bueno, y darnos un amplio abanico de características "chulas" sobre las que podamos escoger, como diferentes colores, pero también puede ser malo. Por ejemplo, puede producir malformaciones en la mandíbula, prognatismo (cara chata, como los bulldog) o enognatismo (la mandíbula inferior más corta que la superior, frecuente en los yorkies).


Y la última es que ¡¡¡pero si son como perros!!! su conducta es muy similar, a mí me parece alucinante...

¡Y son monísimos!


Bibliografía:


Belyaev, D. K. 1979. Destabilizing selection as a factor in domestication. Journal of Heredity, 70, 301 –308.
Byrne, R. W. 2005. Animal Evolution: Foxy Friends. Current biology, 15, R86–R87.
Trut, L. N. 1999. Early Canid Domestication: The Farm-Fox Experiment. American Scientist, 87, 160–169.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 25 de noviembre de 2011

La domesticación del perro (III): el desaparecido perro yagán

Perro yagán o guará, ilustración de John Gerrard Keulemans (1842-1912)
Para estudiar la evolución del perro, y cómo pasó de ser un lobo a un animal doméstico, los científicos se fijan en otros animales parecidos que hayan sido también domesticados. En este sentido, se han estudiado los zorros árticos (en el experimento de Belyaev, tengo pendiente esta entrada para el blog), los dingos, o el desaparecido perro yagán.

El perro yagán sería la forma "domesticada" del guará (Dusicyon australis), un animal de tamaño y constitución entre las de un lobo y un perro, que vivía en las Islas Malvinas. Charles Darwin lo describe en su libro "El viaje del Beagle", y ya predijo su extinción, que ocurriría no mucho después. El último ejemplar fue abatido en 1876.
Ilustración del Guará (Dusicyon australis) en elZoology of the Voyage of HMS Beagle
Mucho se ha hipotetizado sobre el origen de estos animales, los únicos mamíferos presentes en las islas. Durante mucho tiempo se creyó que fueron importados, ya domesticados, por los primeros habitantes, el pueblo yagán. Las islas están separadas del continente por casi 500 km, y parecía una hipótesis válida que hubieran viajado con ellos en botes, y no que lo hubieran hecho por su cuenta.

Uno de los Guarás disecados que se conservan
 En el año 2009, un equipo de científicos realizaron pruebas de ADN sobre varios restos (pieles de animales disecados) y pudieron comprobar que el pariente vivo más cercano del guará es el lobo de crin o aguará (Chysocyon brachyurus) y que tuvo que llegar a las islas hace al menos 70.000 años. Los humanos no llegaron hasta allí hasta hace unos 20.000 años, así que la hipótesis de viaje en bote queda eliminada.
Lobo de crin o aguará (Chysocyon brachyurus)
Los perros yagán serían los guarás semidomesticados, que según Darwin y Julio Popper (un ingeniero nacionalizado argentino que vivió en la zona por aquella época), eran muy dóciles, se dejaban tocar, y dormían junto con los gauchos (como si fueran mantas vivas, dicen). Darwin sí que dice que se utilizaban para cazar nutrias.

Poco más se sabe de este animal, ya desaparecido. Lo que me parece muy bonito es que los cánidos se "autodomestican" bastante fácilmente. Cuando las Islas Malvinas (o Falkland, ahora) fueron descubiertas, estaban inhabitadas. Se han encontrado restos de flechas y canoas, pero poco se sabe de los primeros habitantes. Parece que no fueron habitadas hasta mediados del siglo XVIII, por los franceses, y se estableció una pequeña colonia, después llegaron ingleses y españoles. Cuando Darwin y Popper pasaron por las islas, unos 100 años más tarde, el Guará aparece como dócil, se deja tocar y cazar, convive con los humanos y entra en sus casas. También se dejaba matar muy fácilmente, para su desgracia.

Qué lástima que seamos tan bestias como para acabar con un animal así en tan poco tiempo.

Bibliografía:

Slater, G. J., Thalmann, O., Leonard, J. A., Schweizer, R. M., Koepfli, K.-P., Pollinger, J. P., Rawlence, N. J., Austin, J. J., Cooper, A., & Wayne, R. K. 2009. Evolutionary history of the Falklands wolf. Current Biology, 19, R937-R938.

lunes, 14 de marzo de 2011

¿Pudo la mascota del pleistoceno haber sido un zorro?

Llevo toda la semana de baja con amigdalitis, y en uno de mis ratos sin fiebre encontré esta entrada en el blog "The Thoughtful Animal", un resumen de un artículo científico recientemente publicado. Recomiendo la lectura tanto el blog como el artículo original, pero como están en inglés, dejo la traducción para el que no se sienta con fuerzas.

¿Pudo la mascota del pleistoceno haber sido un zorro?
Enterramiento "Uyun al-Hammam"
Hay un trocito de tierra, como de un km. cuadrado, que ha añadido una sorpresa a la historia de la domesticación animal. Este trocito de tierra localizado en el Norte de Jordania, al sudeste del Mar de Galilea, cerca de las orillas del Río Jordán, acoge una excavación arqueológica conocida como "Uyun al-Hammam". Una pieza clave de esta excavación, comenzada en 2005, es un enterramiento que contiene los restos de al menos once seres humanos en ocho tumbas diferentes. Estos humanos primitivos fueron enterrados aquí en algún momento durante el periodo pre-Natufiense, hace alrededor de 16.500 años.


Además de los restos humanos, los arqueólogos y paleontólogos de las Universidades de Cambridge y Toronto, dirigidos por Lisa A. Maher, han descubierto varios huesos de animales en los enterramientos. En la tumba uno, se encontró un cráneo de zorro, junto con su húmero izquierdo, así como los restos de una gacela, un ciervo y una tortuga. En la tumba siete, los investigadores encontraron la mayor parte de un esqueleto de zorro, una cornamenta de ciervo y un fragmento de cuerno de cabra. Es muy comun encontrar pedazos de cuernos de animales, o huesos esculpidos como herramientas alrededor de asentamientos humanos, pero ¿un esqueleto completo de zorro? Esto es inusual.

Comparando el cráneo de zorro con otros cráneos de cánidos de la misma región geográfica, los investigadores fueron capaces de determinar que era de zorro rojo (Vulpes vulpes), que se sabe que se encontraba presente en esa área durante el final del Pleistoceno. Se descubrió que, algo sorprendente, el cráneo de zorro y el esqueleto de zorro pertenecieron al mismo individuo.

Pero ¿por qué se encontró el cráneo y el húmero del zorro en la tumba uno, mientras que el resto del esqueleto estaba en la tumba siete ?

Resultó que el humano (probablemente varón, esto no se sabe a ciencia cierta) que originalmente fue enterrado en la tumba siete se movió -por alguna razón desconocida- a la tumba uno. La colocación de los huesos del zorro en relación con los huesos humanos sugiere fuertemente que los dos fueron enterrados juntos intencionadamente. Pero aunque se han encontrado otros huesos de zorro en otras localizaciones en "Uyun al.Hammam", todos los demás muestran signos de consumo, como marcas de cuchillo en los huesos, o evidencias de haber sido quemados. Este zorro, sin embargo, es el único encontrado con el esqueleto intacto y sin evidencias de consumo o utilización. Por eso, Maher no cree que los huesos de zorro se incluyeran en la tumba como alguna clase de "accesorio". En cambio, como el cráneo del zorro fue cambiado de sitio intencionadamente desde la tumba siete a la tumba uno a la vez que los restos humanos se movieron en la misma dirección, Maher sugiere que había algún tipo de relación especial entre ese individuo humano y ese zorro en particular. Ella escribe "Es posible que la unión entre el zorro y el humano fuera tal que cuando el humano murió el zorro fuera sacrificado y enterrado a su lado. Más tarde, cuando las tumbas se reabrieron, esta relación se recordó y los huesos se movieron juntos, para que la persona muerta pudiera continuar teniendo al zorro consigo en el más allá."

Se ha aceptado comunmente que la domesticación del perro comenzó hace alrededor de 15.000 años en el Oriente Medio, alrededor del mismo periodo en que se produjeron los enterramientos de "Uyun al Hammam". Otras excavaciones arqueológicas de la región corroboran la relación emergente entre los humanos y los cánidos, como la tumba de Ein Mallaha en el Norte de Israel, que incluye a una mujer mayor enterrada con su mano apoyada en un cachorro, cerca de su cabeza. Y en otra excavación cercana en Israel, llamada Hayonim Terrace se han encontrado a tres humanos con los esqueletos completos de dos perros.

Dado que los humanos primitivos en Oriente Medio estaban construyendo algún tipo de relación simbiótica con pequeños lobos grises (Canis lupus) los cuales, a través de un prolongado periodo de domesticación, se convirtieron en el perro doméstico (Canis familiaris), se puede razonablemente inferir que los zorros también pudieran haberse considerados candidatos potenciales para la domesticación. De hecho, un estudio longitudinal conducido en Siberia, ha demostrado que los zorros son bastante fáciles de domesticar. Probablemente nunca sabremos cuál fue la relación entre los habitantes tempranos del Valle del Río Jordán y el zorro rojo, pero las evidencias que tenemos sugieren que estos pequeños cánidos fueron más que recursos alimenticios, para trabajar, o para pieles. En cambio, había algún tipo de fuerte relación emocional que garantizaba rituales de enterramiento especiales.

Via "The Thoughtful Animal" de Jason Goldman

Maher LA, Stock JT, Finney S, Heywood JJ, Miracle PT, & Banning EB (2011). A unique human-fox burial from a pre-natufian cemetery in the levant (jordan). PloS ONE, 6 (1) PMID: 21298094

La verdad que el tema de la domesticación del zorro es chulísimo, ya escribiré una entrada sobre Belyaev y sus zorritos más adelante. Es curioso que los zorros hubieran podido ser "perros" pero nunca llegaran a serlo. La verdad, yo creo que es porque huelen fatal... ni la domesticación puede con esa peste...