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lunes, 18 de junio de 2012

2 años y medio


Pollito cumplió ayer dos añitos y medio. No sé qué escribir que no suene a topicazo tipo que-rápido-pasa-el-tiempo-parece-que-fue-ayer....

Pero es que es verdad, en un parpadeo lento, de esos que doy hoy que no he dormido nada, y ¡ale! dos años y medio. Me llegan a decir que llegaría este día y la niña seguiría sin dormir toda la noche y a) no los creería ni media palabra (inocente que era una) o b) me hubiera dado un telele. Pero como con casi todo en la vida, vas un día tras otro, los días se van fundiendo rápidamente, y aterrizas una mañana de domingo con una niña de dos años y medio en brazos. Os cuento cómo vamos.

Sueño (o falta de...)
Sinceramente, todo sea dicho, vamos mucho mejor. Es verdad que como ayer tenía que haber escrito esta entrada, se gafó el asunto, y Pollito ha dado una noche toledana (tres despertares con llantina). Pero la verdad es que es la primera vez que se despierta antes de las 7 en unos diez días, llevaba una racha de récord. A ver si la retomamos, que nos iba la vida mucho mejor. Eso sí, acompaña las más horas de sueño con unas rutinas de ir a dormir un poco puñeteras, que con eso del sol no hay forma de acostarla pronto, ni de poder dormirla sin tener algún follón. Que si quiero leche, que si no la quiero. Que si pis, que caca, que agua, que un cuento, que dos, que otra nana... Intenta extender el rato previo a dormir hasta el infinito y más allá. Pero bueno, compensa con que las siestas se sube ella a la cama, le das un besito y se duerme. Dos horas y pico, sin decir ni mu. Así de fácil. Ya podría aplicarlo a las noches también, ya...



Locomotricidad
Im-presionante. En dos palabras. Salta, corre, trepa... lo de trepar ha mejorado espectacularmente en los últimos días, y ya se sube por las cuerdas de los parques infantiles que parece un monito-tití. Iba a poner mandrilillo, pero de tamaño no encajaba. También ha aprendido a subirse sola a los columpios "de mayores", y darse impulso. Y poco a poco, echa los pies adelante y atrás, para darse más fuerte. Y ya sube y baja escaleras un pie detrás del otro. Y le está pillando al truco al patinete, que da gusto. Vamos, que sigue en plan lagartijilla, sin parar quieta un minuto.

Comida
En esto también hemos mejorado. Sigue comiendo de todo, y ya come unas raciones más o menos decentes. En realidad, más que aumentar la comida, lo que ha hecho es modificarla. Antes tomaba más leche y menos comida "de verdad". Ahora desayuna cereales y ya no quiere biberón por la noche tampoco, hay que darle la leche en vaso. Menos leche, más de otras cosas.

Crecimiento
En esto seguimos igual. Percentil 3 en altura y peso, a veces un pelín por arriba, a veces un pelín por abajo, dependiendo de si la pesan/miden en la pediatra, en Endocrino o en Digestivo. O en Alergia. Porque estamos que no paramos, nos tienen como a una patata caliente. La pediatra nos recomienda que vayamos a Alergia por las ronchas cuando toma lentejas. Pruebas. Pelín positivo. Eso sí, la médico es celíaca ella misma (y recién diagnosticada hace un par de años) y después de mirar a la niña nos dice que nos manda a Digestivo. Nos lleva de la mano y todo. Literal. Un amor. En Digestivo, después de unas pruebas y unas medidas, nos mandan a Endocrino, porque tiene menos altura que peso. En Endocrino, nos dicen que no, que tiene menos peso que altura, y que sigamos con las pruebas digestivas... Ufffff... y mientras tanto, la tenemos a la pobre con laxantes, porque si no, no iría al baño. Y su tripilla hinchada, y sus gases.... Llorando un poco hemos conseguido que le hagan ya la prueba genética de la celiaquía, y esperando estamos.



Habla
Por los codos. Estamos en esa fase en la que todos los verbos son regulares, y si no le suena, se los inventa. Todo sea por no parar de hablar. Eso sí, la entendemos Guardabosques y yo, y a veces ni eso. Pero ya la familia va pillando cosas, no sé si porque comienzan a entender el "pollitil" o porque poco a poco pronuncia mejor. Pero vamos, las frases ya son originales suyas, con sujetos, predicados y todo lo que haga falta. Si le añadimos que de vez en cuando te suelta la palabra en español y luego en inglés (que entre la guardería, Pocoyó y Dora, esta niña acaba bilingüe) el resultado es que andamos riéndonos por las esquinas. También ha decidido aprender a leer/escribir y nos tiene todo el rato escribiendo palabras y deletreándolas. Luego intenta escribirlas ella, o pinta al lado lo que representa la palabra. Flipando andamos.

Imaginación
Despegando a toda máquina. Su abuela paterna le regaló un set de cocinitas, con ollitas, platitos, tacitas... todo monísimo. Y se toma unos cafés con nosotros que no veas. También ha empezado a contarle sus cosas a los muñecos, y a personalizarlos. Y se desvive con la tele. Con Dora no para de hablar, de hacer los gestos, bailar, chillarle a la pantalla... Interacción total.


Autonomía
Hace ya un montón de cosas "yo solita". Comer ya lo hacía desde hace mucho, con cuchara o tenedor. Pero es que ya se sube al escabel y se lava los dientes, la cara y las manos. Se viste y se desviste sola (menos los calcetines, que se le resisten, y la diferencia pie derecho/izquierdo, lo demás lo tiene controlado). En el baño se enjabona, y ya no llora cuando la lavas el pelo ("sierro los ojos ¿vale?"). Se va solita al orinal, cierra la puerta (increíble, en una casa en donde los baños no tienen cerrojo, y nadie las cierra), y se limpia solita con papel. También se sube al coche trepando, se sienta en su silla, y chilla si no le abrochas el cinturón (o  no te lo abrochas tú...). Lo de guardar-y-recoger lo llevamos un poco peor, pero poquito a poco, poquito a poco.

Amigos
Vamos mejorando también. Hace unos meses, después de un empujón les cogió miedo, y hemos pasado una temporada durilla. Pero poco a poco se ha ido integrando, y ya tiene varios amigos con los que se lleva mejor. Todavía no hace juego en común, pero por lo menos les presta más atención y dice que son sus amigos, y que la quieren mucho. Con muchos de ellos pasará el año que viene al cole, así que el cambio no creo que sea tan difícil.

Vamos, que no es que sea mi niña, pero está monísima. Añádele que está mucho más mimosa de lo que era antes, que pide "upa" y abrazos "de oso" y que te da besitos cuando te haces daño (el "perdona mamá" con besito más mono del mundo), es que me la como a cada minuto.

Cada vez que pienso que en septiembre va al cole, es que no me lo creo.
¡Pero-cómo-pasa-el-tiempo!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 17 de mayo de 2012

Primer día de verano


¡Por fin!

Ya ha llegado el verano, como siempre saltándose a la primavera (¿quién necesita cuatro estaciones?). Otra vez el calor ha venido de golpe, dejándonos un poco aplatanados, a la pobre Tosca con ataque de vejestud (ver anterior post), y a Marco y Mi con un despeluche que mi casa parece el desierto de las pelis del Oeste...

Gran bola de pelos
Ya hemos sacado toda la ropa de verano, guardado la de invierno, empaquetado la que no le vale, etiquetado y apartado la que es prestada y hay que devolver... paliza de día de San Isidro que nos pegamos, de limpieza-general-primaveral. Tenemos un montón de ropa, por un lado gracias a varios amigos que nos tienen bien surtidos de "heredables", unos familiares adictos al shopping infantil (y que les dure!!!) y.... que Pollito tiene casi la misma talla que el año pasado. Ya estamos de citas médicas, pediatra-digestivo-endocrino-digestivo, a ver si conseguimos escalar unos percentiles este verano.

Pero bueno, sudorosos y pequeños, pero felices. Con el buen tiempo, la puerta de la cocina se abre al jardín, y entramos y salimos (todos) como queremos.

Pollito no puede pasárselo mejor. Riega las plantas, mete los pies en la bañerita hinchable, jugamos a tirar piedras dentro (¡salpican!)... Sin parar. Guardabosques ha montado un columpio que nos pasaron las primas, y Pollito está descontrolada. En dos días ha aprendido a subirse sola, a girar, a darse impulso... de todo.

Pero lo que más se ha notado, es que ha comenzado a tener "vida interior". Antes ya tenía momentitos de jugar sola, pero eran de un minuto. Ahora ya se puede tirar media hora, hablando consigo misma, con los muñecos, cantando... Me encanta oírla, lanzarles a los muñecos las mismas frases que nosotros utilizamos,  los sienta en su silla y les da de comer como nosotros hacemos con ella... se me cae la baba...

Lo que más le gusta, dar de comer a los caracoles. Ha encontrado en el garaje (necesito otro post para describir todas las "maravillas" que se pueden encontrar en un garaje como el nuestro) el surtido de menaje que teníamos para ir en la furgo. Todo tamaño "mini", la mayoría de plástico, pero que se nota que es "de verdad". Platos, cafetera, mini-cazos, ollas, cuencos, cubiertos varios deslabazados... Una mina. Ahora puede jugar a las meriendas, pero de verdad.

Mi disfrutando de la "merienda"
Los invitados, los caracoles musicales. Por uno de esos misterios del destino, tenemos dos (regalados), llenos de botones y soniditos-torturita varios. Pollito los pone en el suelo, y les planta a cada uno su cuenco, un vaso, una cucharita... les echa café en las tazas, y les pone hierba en su platito. Lo hace todo tan real, que hasta la gata se acerca, a ver si "cae algo". Luego les da a los botones, y "habla con ellos". Se lo pasa pipa, se ríe una barbaridad. Le encanta que los caracoles "contesten", claro, aunque sea con ruiditos raros y la canción de las letras...

Creo que este verano no vamos a salir del jardín. Y nos lo vamos a pasar ¡genial!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

sábado, 28 de abril de 2012

A ver si llega ya la primavera (de una vez)


Por favor, por favor, que llegue el sol...
Tengo a todos los bichos de la casa revolucionados. La gata maúlla y da vueltas como un león enjaulado. De vez en cuando se le dilatan las pupilas, se pone bizca, y ataca a Tosca. Tosca claro, está harta, le gruñe y le lanza un ñasco. Luego se vuelve a su sitio, en el respaldo del sofá (cada vez se parece más a Snoopy, esta perra). Marco me sigue por la casa, adonde quiera que yo vaya, con ojos de cordero degollado...

Tosca, feliz al solecito
Todos están hartos del encierro, de no poder salir, porque no ha parado de llover en una semana, y no pueden más. Y lo que nos queda, que según dicen, hasta finales de la semana que viene no mejora. Qué listos, para cuando acabe el puente, fijo.

¿Y el Pollito? El Pollito también lo nota, pobre. Con lo que le gusta hacer de jardinera en el jardín, que ella con una pala y una regadera es la niña más feliz del mundo... Pues no. Llevamos toda la semana pintando, leyendo cuentos, haciendo castillos, y viendo a Peppa Pig (lo que le gusta este mes, hemos visto los mismos cinco capítulos por lo menos cincuenta veces).

Mi pequeña jardinera
Menos mal que tenemos ya muy en marcha el juego simbólico, y también hemos estado jugando a poner a dormir a "los chicos". "Los chicos" son todos sus muñecos (todos niños, por cierto) que duermen con ella en su cama: Bebé, Pocoyó, Felipe, el Oso, el Elefante... y la pelota... Que menos mal que es de espuma, y está blandita... Pues nada, ella los coge, los baña, les da el biberón y los pone a dormir.

Todos bocabajo y con una servilleta encima cada uno, que les tapa hasta la cabeza... tengo el salón que parece una morgue... Luego me hace bajar las persianas, coger la lamparita, y contarle el cuento de la manzana roja, dos veces seguidas por lo menos. Es un libro que tenía yo de pequeña, con una historia bastante complicada, llena de malentendidos y casualidades, con ladrón y todo. Le encanta.

Su lenguaje está mucho mejor. Ya crea sus propias frases, con sujeto, predicado, artículos y todas las cosillas importantes en su sitio. Y te partes.

Lo primero que dice cuando la metes en la bañera "Hoy no toca pelo". Claro, como se lo lavamos un día sí, dos no, hay muchos días que no toca. "Sí, Pollito, hoy toca pelo". Ojos asombrados "¿en serio?". (Mamá que se troncha) "sí, en serio". "¡Vaaaaaaaleeeeeeee!". Me parto.

Tulipán con viola al fondo
También ha empezado a tener "conversaciones" telefónicas con la familia. No que la familia se entere mucho de lo que cuenta, que sin verle la cara, y sin contexto, no se la entiende mucho... pero ella les cuenta lo que está haciendo, con todo detalle. Ya corre ella solita a coger el teléfono, y le suelta una parrafada a quien quiera que haya llamado. El otro día dejó a un comercial de teléfonos (de esos pesadísimos) con cara de alucine durante bastante rato (hasta que el propio comercial colgó, harto, vamos). A ver si así conseguimos que no nos molesten tanto.

Las caléndulas ya están como locas
Os he dejado unas fotitos del último día que hizo sol, para recordar que todavía hay esperanza, que la primavera ya está llegando. Por lo menos, cuando llegue, con tanta lluvia, las flores estarán espectaculares.

Para mí la primavera no llega hasta que no florece el lilo
¡Y ya casi está!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 7 de marzo de 2012

De paseo por el bosque (ya no quedan lobos malos)

Presa del Chiquillo
Hacía unos días que no habíamos salido a pasear, más que por la urbanización arriba y abajo, con la moto. Después de la salida del otro día, en la que nos lo pasamos tan bien, no habíamos podido volver a convencer a la niña de ir al campo. "¡Bosque no, bosque no!" y no la sacábamos de ahí.

Escaramujo, o Rosa canina (que propio para este blog)

Hasta que ayer descubrimos la causa. Y es que con la imaginación llegan los miedos. Los miedos gordos. Se le ha metido en la cabeza que el bosque está lleno de lobos malos que se comen a la gente.


No sé de dónde ha sacado la idea, porque los cuentos en la guarde son siempre muy "light" y nadie se come a nadie, al lobo no se le mata, se le echa... y así con todo. Pero lo tenía grabado a fuego. En fin, después de media hora conseguimos convencerla de que "los lobos malos sólo están en los cuentos" y que "ya no quedan lobos en el bosque" (triste realidad) porque "papá ya los ha echado a todos" (que para eso es guardabosques). Así que ayer cogí a una niña muy contenta que no paraba de gritar "fera, fera, lobo malo, toma, toma" haciendo gestos de pegar (se me está volviendo agresiva, juro que nosotros no hemos sido). Y nos fuimos al bosque un ratito.

Edito: Guardabosques no quiere echar a los lobos, en todo caso los protegería. Si hubiera alguno, que no los hay (¿o sí?).

Emocionada con su piedra
Estuvimos un rato tirando piedras y palitos al embalse (el pasatiempo preferido de esta semana), y luego nos dimos un paseíto. Tocamos el agua helada de la fuente, observamos las cacas de las vacas, triscamos un poco... Yo como siempre aproveché para hacer unas fotos.

¡Esplunk!
No pudimos estar mucho rato, porque aunque hacía sol, el viento estaba helado, y empezó a hacer bastante frío. Pero mereció la pena.

Pero qué fría está el agua

Ya casi en el coche, apareció una bandada de mitos, que aprovechaba los últimos rayos de sol para jugar y tomar el sol de la tarde.

Mito tomando el sol
Ya de vuelta a casa, me volvió a sorprender con algo que ha empezado a hacer esta semana: Jugar solita. Coge a su muñeco Bebé, y le da el biberón, la comida con la cuchara, le baña en su barreño, le limpia con una toallita, lo lleva de paseo, le da "abrazos de oso"... Se estuvo como media hora jugando a su rollo, en su mundito, mientras su madre la miraba desde la habitación contigua, alucinada y emocionada. Y es que le habla, le cuenta cositas, le da besitos... hasta le leyó un cuento (el del Pollo Pepe). Me encanta oírla repetir nuestras frases, hacer los mismos gestos que nosotros hacemos con ella. Lo admito, se me cae la baba.

Ejerciendo de madre
Qué bonita es la imaginación. Y qué de tiempo tiene una de repente. Pude leer un poquito, hacer la cena... y sin preocuparme por los rollos de papel higiénico ni las inundaciones. Vale, que el otro día se pulió media caja de servilletas de papel para hacerle la cama a Bebé, pero parece que ya con esas tendrá suficiente para unos días.

O hasta que Bebé se haga "caca empima" y haya que limpiarle el culito...


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 27 de febrero de 2012

En diez minutos... un ratito de sol


Todo iba bien hasta que entré en la ducha. La gente a mi alrededor me dice "qué exagerada eres, cómo que no te metes en la ducha cuando estás sola con la peque..."

Resumen de lo que el Pollito hizo ayer en diez minutos (bueno, a lo mejor fueron quince, me lavé el pelo):
- Limpiarse los mocos: cuatro metros de papel higiénico sacados por el baño, en buena parte metidos dentro del wáter (todavía no sé cómo no se atrancó). En el baño donde yo no me estaba duchando, claro.
- Hacer caca: en el orinal, y llenar el orinal de papel higiénico (tiene una fijación con el perrito de scottex...). Mancharse los bajos de la camiseta, y el pantalón... que ella intenta limpiarse el culito, pero todavía no sabe sola.
- "Cambiarse la ropa": es decir, quitarse lo calcetines, los pantalones y las braguitas para correr por ahí culito al aire.
- Elegir otros zapatos: reunir tooodooos los zapatos que había en casa, los suyos, los míos y los de Guardabosques, y "explosionarlos" por su cuarto.

Eso fue lo que me encontré, yo todavía descalza y con la toalla enrollada en cuerpo y cabeza. Un cuadro.

Eso sí, en otros diez minutos:
- Terminamos de limpiar los mocos, tiramos de la cadena.
- Limpiamos el culito, tiramos cacas y más papel higiénico al retrete, tiramos de la cadena (así va mi gasto de agua del mes)
- Terminamos de desnudar al Pollito, le ponemos ropita para ir al "bosque", botas verdes "como papá" incluídas.
- Mamá se viste y se seca el pelo. Las zapatillas... por ahí se quedaron, "explosionadas".

Roble bonsaizado por las vacas

Y en diez minutos más:
Nos fuimos al "bosque" a ver si encontrábamos al "lobo feroz", y a pasear con papi que le tocaba curro. Nos contentamos con un perro grande que estaba subido a una piedra. Pollito decidió que "taja no gusta" (la lagartija, vimos una en una fuente, y no sé por qué no le gustó).

En la casita de palitos del cerdito  mediano
 Nos escondimos en la "casita de  palitos" de uno de los tres cerditos, que estaba un poco rota porque el lobo "ya la había volado". Y cogimos palos, y subimos a las piedras,


y mamá hizo fotos...



Nos lo pasamos genial.

La Dehesa de las Golondrinas
Qué bien se vive a diez minutos del bosque de Caperucita.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 22 de enero de 2012

Mi niña duerme toda la noche del tirón (¡¡por fin!!)


Como ya os contaba en el post anterior, la semana pasada hubo conjunción planetaria, y cuando ya tenía yo una preciosa entrada titulada como ésta, todo falló. Blogger se tragó el post enterito, con fotos y todo. Mi perra se cogió una diarrea y el Pollito empezó a toser. Así que ni entrada, ni dormir del tirón, ni nada de nada. Murphy es un desgraciado.

Pero parece que la tos no era grave, la perra ya está mejor, y yo intentaré reescribir la entrada como pueda.  Que la segunda vez que escribes algo, nunca queda tan bien como la primera.

Pues contaba yo que Pollito ha dado un salto hacia adelante tremendo este mes. De balbucear palabrillas más bien sueltas, ya habla conjugando verbos (a su manera, pero ella lo intenta). Y ya no sólo contesta preguntas, ya cuenta su vida (vale, lo intenta, por lo menos). Y utiliza palabras aprendidas en contextos diferentes a cuando las aprendió. Vamos, que ya no se calla ni debajo del agua.

Su imaginación ha dado otro salto hacia adelante. Hace un mes empezó a ver la tele, y pelis. Ahora se involucra con los personajes, sufre con ellos, se ríe, participa, contesta cuando hacen preguntas. Miedo todavía no tiene, esperemos que siga así. Estamos que no paramos entre "kan malo" (Shere-Khan malo, del Libro de la Selva), "rata nomme" (rata enorme, de "La Dama y el Vagabundo") y "lon malo" (León malo, Scar, del Rey León). No ve las pelis enteras, las va viendo a trocitos, y las partes donde sale "el malo" son las que más le gustan (¿querrá esto decir algo?).

¡Altooo!
Mentalmente, también se ha notado un montón el último mes. Empieza a conocer conceptos: pequeño- grande- enooormeee. AAAltoo - bajo. Igual. Aparte de reconocer todos los colores (que ya lo hacía el mes pasado) ya tiene muchísimo vocabulario general, y ¡sabe contar hasta 10! El otro día se puso a contar bloques de construcción, y me dejó alucinada. Uno de sus juegos favoritos es contar los escalones mientras los sube.
Con Guardabosques ¡qué pequeñita es!
Físicamente, está como una moto. Aunque sigue sin comer mucho (o nada, dependiendo del día) parece que le aprovecha más después de la última tanda de antibiótico. Ha engordado y crecido bastante. Y sigue sin parar. Hoy se ha subido unas diez veces a la escalera de mano del jardín. Hemos contado muchísimos peldaños, arriba y abajo. Yo sólo estaba a su lado por si se caía, y he acabado agotada.  Ella ha seguido, se ha montando en el triciclo (ya pedalea) y luego en la moto (todavía no le llegan los pies al suelo) y luego ha ido a darle la brasa al perro... no me extraña que a la hora de la siesta caiga rendida. Yo también.

Triciclo pa'rriba, triciclo pa'bajo
Y el sueño. Lo último que conté es que estaba durmiendo en su cuarto, "casi" toda la noche del tirón. Se despertaba una vez, como mucho dos. Pero desde que empezaron las navidades, no sabemos por qué, se nos fue a la porra la rutina. Empezó a despertarse dos y tres veces, a llorar, y a pedir cosas. Unido al trasnoche de las fiestas, y que a Guardabosques le pusieron turno de madrugada para cazar furtivos, yo ya no podía más.

Como a los quince días de esta tortura, yendo y viniendo en pijama por el pasillo a las 5 de la mañana, no pude más. Pollito me pidió que le cantara una nana. Así que la cogí en brazos, y muy clarito (lo admito, en un tono bastante alto, también) le expliqué cómo iba a ser la cosa a partir de ahora. "Mira pollito, son las 5 de la mañana, es muy tarde, Mamá está muy cansada. La noche es para dormir. Por la noche no llora, no se come, no se bebe, por la noche no se hace pis, no se hace caca, ¡y no se cantan nanas! Ale, ahora un besito, y a dormir". Funcionó. Creo que la sorprendí, y se quedó frita, de lo alucinada que estaba. Ni siquiera se echó a llorar en ese momento. Creo que entendió que iba en serio.

Hoy ha pedido dormir siesta en el sofá. Primera vez
A la noche siguiente, de mejor humor, se lo explicamos bien. Mamá o papá cuentan un cuento y cantan dos nanas. Dos. Y luego a dormir. Si te despiertas, cierras los ojitos y te vuelves a dormir. Si quieres una nana, tienes a Pocoyó (un Pocoyó musical, como el "gusiluz", que si lo aprietas toca una nana bajito) (lo adora). Y si no lloras en toda la noche, por la mañana Mamá te pintas lo que quieras en las manos.

Ha funcionado. Excepto el día de tos, no se ha vuelto a despertar pidiendo cosas, ni llorando. Y se levanta diciendo "no lloras" con una sonrisa de oreja a oreja, dándome las manos para que se las pinte.
La felicidad debe ser esto.

Y ahora, toco madera, porque el gafe es el gafe, Murphy es Murphy, y como comentaba con una amiga esta mañana (muy pedantemente, lo admito) "Karma is a bitch".


jueves, 5 de enero de 2012

Jugando a las casitas con los perros


Los perros (y el gato) forman parte de nuestra vida. Siempre están ahí. Muchas tardes incluso parecen un mueble más. El Pollito se ha interesado por ellos desde casi el principio. Los miraba moverse, les intentaba tirar de los pelos (cogiéndole la mano y acariciándolos mientras decíamos "suave, suave" le quitamos la manía). Cuando empezó a andar, los usaba de punto de apoyo, a veces de andador. A Marco lo ha intentado usar un par de veces de caballito, aunque como tiene las caderas mal el pobrecillo, no la dejamos. Como ya he contado antes, Tosca duerme con ella desde que se fue a dormir a su propia habitación (bueno, siempre ha dormido con ella, antes dormíamos todos juntos en el mismo cuarto).

Ahora que el Pollito ha empezado con el juego simbólico, comienza a introducirlos en sus juegos. Para sus conversaciones, los animales son uno más. Les cuenta sus logros, les enseña sus juguetes... Les da los buenos días por la mañana, con sus besos correspondientes.

También hemos intentado introducirla en la rutina de los perros desde el principio. En cuanto empezó a andar, nos ayuda todos los días a darles de comer y de cenar, y ya lo hace casi todo sola. Les manda tumbarse, mamá repite la orden si hace falta (los perros todavía no hablan pollités). Mamá abre el armario de la comida y coge el vaso medidor. Pollito lo rellena con el pienso, y con la ayuda de mamá le deja un poquito a Tosca, y el resto, ya ella solita, va para Marco. Pollito da un pasito atrás, y juntas les decimos "a comer" y los dos se abalanzan. Mientras tanto, Pollito mete el vaso medidor de vuelta al armario, y cierra la puerta. Aplaudimos, y a otra cosa.
Marco y Tosca, esperando educadamente su ración
El otro día alguien se dejó la puerta del armario abierta. Y nos encontramos a Pollito jugando a las casitas. Cogió unos moldes de magalenas de silicona (que son míos, pero ya nunca más), e iba poniéndoles una bolita, se lo ponía delante al perro, y le decía "a comer". Los perros, muy educados, esperaban a la orden para comerse la bolita. Repitieron el proceso hasta terminar el vaso. Ahora es su juego preferido.


El siguiente juego fue igual, pero dándoles la comida de la mano. Las carcajadas cuando Marco o Tosca la chupan para cogerle la bolita son de morir.


Me encanta que pueda jugar así con los perros. La confianza que tienen los tres es increíble. Marco a mí me pilla de los dedos, con la niña sólo saca la lengua. Así no me extraña que la quieran...

Me parece muy importante el involucrar a los niños en el cuidado de los animales. Desde el principio. Darles de comer, pasear con ellos, ayudar a bañarlos o cepillarlos... Todo contribuye a que se consigan unos lazos de afecto y de buena relación que de otra forma no se obtienen. Además, el niño comprende que tener animales conlleva responsabilidades y tareas, y no sólo diversión.
Con las primas, paseando la los perros
Los perros tratados de esta forma introducen rápidamente al niño en su "manada" y lo respetarán como un miembro más al que hay que tratar con afecto. Cuando un niño ha dado de comer al perro a diario, incluso de la mano, no habrá peligro en que el perro se vuelva posesivo, puesto que ha aprendido que el niño da, no quita. Si enseñamos a los niños a respetar los espacios de los perros, sus juguetes, su comida, conseguiremos un hogar tranquilo y feliz.

 Si además involucramos al niño en ejercicios sencillos de obediencia, y en las rutinas diarias, los perros entenderán que el niño es de los que ponen las reglas. De esta forma le respetarán y obedecerán como a un adulto, y no intentarán competir con él, lo que a veces lleva a problemas de agresividad. Prevenir, mucho más divertido que curar. Que se lo digan a Pollito.

06/01/2012: Editado: cambio los vídeos, que no se oían bien, ahora sí.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

A ver, ya está, ¿qué haces? y Felipe


Uno no se da cuenta de las veces que puede decir una frase a lo largo del día, hasta que tu hija te las devuelve otras mil veces, con su lengüita de trapo, pero con tu perfecto tono de voz.

Primero empezamos con "A ver". Ésa creo que es mi culpa. Me he dado cuenta de que la uso para comenzar casi cualquier frase que le dirijo. "A ver, vamos a poner los zapatos", "A ver ese pie", "A ver, déjame que ate el cordón" y así hasta el infinito. Así que Pollito ahora comienza todas sus frases con "A ver". Me parto.
A ver, cómo se come esto... (Foto cedida por Isabel Marías)
A ver, lo siguiente es el "¡Ya está!". Esa la decimos los dos a partes iguales. Y Pollito la repite super contenta, cada vez que acaba de hacer algo. Bueno, para ella es más bien "¡Yásta!".
¡Yásta! Subida al tobogán
Con el "¿Qué haces?" (¿Cáces?) empezamos el fin de semana. Lo repite con el tonillo que usa su padre para  ver qué es lo que está haciendo, en esos momentos en los que la casa está de repente en silencio, y la niña ha conseguido perdernos de vista un segundo. Luego está tramando algo. Ahora le encanta la frase, y te la lanza cada vez que te ve cambiar de una actividad a otra. Me temo que lo siguiente es el ¿Por qué?...
¿Cáces? Comer pan con mantequilla

Y Felipe

A ver, Felipe es un muñeco que le compramos hace meses, y no le había hecho nada de caso. Lo compramos en Ikea, tenía un nombre impronunciable, y no sé, me pareció que tenía cara de Felipe. Nos gustó porque es suave y blandito.

Pues desde hace una semana no se separa de él. Le quita el pantalón para limpiarle las "cacash", lo pone en su orinal (que hay que mantener extremadamente limpio, porque a ver quién se atreve a meter a Felipe ahora en la lavadora...), lo lleva a todos lados... hasta ha empezado a dormir con él. Guardabosques se lo dio una noche, a ver si dormía más contenta. Siempre ha dormido con dos muñecos, pero nunca les había prestado atención, pero Felipe es "diferente". Se abraza, le da besitos... un amor...

Así que ahora ya no se duerme sin su Felipe. Qué pronto hemos entrado en la adolescencia, oye...

Así que ahora duermen juntos el Búho, Tosca, Pollito ¡y Felipe!
Con su Felipe hasta en el triciclo

y ¡Yásta!