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lunes, 30 de diciembre de 2013

Miedo a los petardos, tratamiento urgente

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Muchos perros tienen miedo a los petardos y a las tormentas. Muchísimos. Algunos lloran, otros se esconden, unos saltan encima de sus dueños, otros echan a correr... pero todos lo pasan muy mal.

En Navidad, pero sobre todo en Nochevieja, el "deporte nacional" deja de ser el fútbol para pasar a ser tirar petardos y fuegos artificiales. Hay muchas campañas de concienciación en la red pero... asumámoslo, no creo que cale el mensaje.

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En este blog hemos hablado ya otras veces (aquí y aquí) sobre cómo tratar este miedo a los ruidos fuertes, pero para tratarlo bien, y eliminarlo, se necesita bastante tiempo. Si te ha pillado el toro, y ya no tienes tiempo para hacer una desensitización y contracondicionamiento como es debido (o acabas de descubrir que tu perro les tiene miedo)... Aquí tienes unos consejos para ayudar a tu perro a pasar estas fiestas un poquito menos mal.

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Lo primero, evita que pueda salir corriendo y escaparse: muchos perros tienen tendencia a salir corriendo a escape en cuanto oyen un ruido fuerte. Así que por estas fechas, sácalo bien atado, no te dejes la puerta abierta accidentalmente (o la ventana, que algunos intentan hasta volar) y cuida que la verja del jardín no tenga ningún punto débil. No necesitamos añadir a la fobia a los ruidos el pánico de estar perdido, y menos aún el dolor del un accidente o atropello. Porque un perro con ataque de ansiedad no mira a los dos lados antes de cruzar...

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Si tu perro es de los que se esconde, déjale estar. A muchos perros les gusta meterse en rincones para sentirse seguros. Él solito encontrará el lugar en donde menos se oyen los ruidos y se siente más protegido. Dentro de la bañera, debajo de la cama, dentro de un armario... retira las cosas que puedan ser peligrosas para él, y ayuda a que esté más cómodo (puedes poner su colchón o su manta) pero déjale. Puedes quedarte a hacerle compañía si parece que eso le tranquiliza. Nunca le obligues a salir si no quiere.

Si tu perro corre hacia a tí, acógele. No le hables, simplemente quédate a su lado (o con él encima, si es de treparse), y acaríciale despacio. No armes un drama, ni trates de consolarle mimándole a lo bestia, o explicándole que "no pasa nada". Eso no funciona ni con las personas que entienden lo que decimos... Para tu perro, el sentir que tu estás tranquilo y relajado, y a su lado, en contacto, le vale. Puedes aumentar su seguridad desplegando señales de calma: estírate, bosteza, parpadea lento. Verás como le ayuda a sentirse un poco mejor.


Nunca, nunca, grites, pegues o castigues a un perro de ninguna forma mientras tiene miedo. No solo no mejorará su estado emocional, ni cambiará su comportamiento, sino que es posible que te ataque, casi sin darse cuenta, por estar en modo "supervivencia". No intentes sacarle a rastras, ni a la calle ni del sitio en donde esté escondido, aunque sea para tranquilizarlo.

Terapia de choque: puedes intentar hacer un contracondicionamiento, si tu perro no está en ataque de ansiedad total y acepta comida. Coge lo que más le guste, y dale un trocito cada vez que suene un petardo, y en cuanto veas que está algo más tranquilo: cuando deje un poquito de temblar, o cierre la boca que jadeaba, o se desencoja... a la más mínima señal de tranquilidad, o a cualquier señal de calma que el perro ofrezca, premio. No te preocupes si sólo te coge un trozo de cada cinco, o que se los mete en la boca pero no los traga. Sigue poniéndole los trozos delante. Cuando se está ansioso es más difícil coger comida. En cuanto se tranquilice lo suficiente ¡se encontrará con un premio gordo! Si no tienes tiempo de estar dando pedacitos de comida, rellena un kong con algo especialmente rico, y dáselo. Aunque sea, algo le distraerá el olor.

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Si prevees que va a haber petardos, pero no vas a estar en casa, prepara con antelación. Cierra ventanas y baja las persianas. Deja su "sitio seguro" de fácil acceso, comprueba las salidas para que no escape... y deja algo con lo que pueda entretenerse. Un kong (o varios) relleno de comida difícil de sacar y muy sabrosa harán de su noche una fiesta, como la nuestra, y le ayudarán a superar la situación.

Otra cosa que ayuda mucho es el Adaptil, feromonas para perros. Son totalmente inocuas, y las hay en formato difusor eléctrico (enchúfalo lo más cerca posible de su "sitio seguro" o en forma de collar (que va muy bien para perros que tienen miedo al salir a la calle en estas fechas). Lo venden en clínicas veterinarias y tiendas especializadas.

Ahora también existen unas "camisas" para perros, las thundershirt, que se le ponen encima, tipo abrigo, y les tranquilizan. Sinceramente, yo no las he probado, pero algún cliente mío sí, y no les iba mal. Siempre hay que ponérsela antes de que el perro esté ansioso, y ver qué tal la tolera, porque a algunos no les gusta nada.


Si tu perro tiene ataques de ansiedad de los "de verdad", no coge la comida, tiembla muchísimo, babea, no sale de su rincón en horas, sufre diarreas, las pupilas dilatadas... necesita medicación. Pasa por tu veterinario, que te recete algo, o que te remita a un veterinario etólogo. Ahora hay varias formulaciones con hierbas que pueden mitigar algo la situación, pero a veces se necesita algo más fuerte.

Evita las pastillas que se llaman "calmo": calmisedan, calmivet, calmoneosan... llevan un fármaco (acepromazina) que bloquea la respuesta muscular, pero no elimina el miedo. Piensa en cómo te sentirías si tuvieras un ataque de pánico, e intentaras moverte, pero tuvieras el cuerpo de un borracho... un espanto. Para estos casos, lo mejor es algo de la familia del valium, una benzodiacepina. Pregunta al veterinario.

Y por último, cuando se acaben las fiestas, y todo haya vuelto a la calma... no te olvides de su miedo. Los petardos volverán, en las fiestas de los pueblos, por san José, en el 24 de junio... Busca a un etólogo que te plantee una terapia de comportamiento para superar esos miedos.


Un abrazo a todos y ¡¡Feliz año 2014!!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 30 de octubre de 2012

Ansiedad por separación (I): descripción y síntomas

  ¿Volverá pronto?
Photo © iStockphoto.com/Hedda Gjerpen
La ansiedad por separación es uno de los problemas de comportamiento más frecuentes en los perros. Es uno de los que veo más a menudo, porque sus efectos son plenamente visibles (aunque cuando ocurran el dueño no esté), y son de los más destructivos, y  que más problemas vecinales producen.

La ansiedad por separación se manifiesta cuando un perro se queda solo. Algunos perros no pueden aceptar la situación, y sufren distintos grados de ansiedad. Puede ser desde ligero nerviosismo a un ataque de ansiedad en toda regla.

Pero ¿por qué se produce?

Se produce porque los perros son animales sociables por naturaleza. Si por ellos fuera, no pasarían casi ningún tiempo a solas, o por lo menos fuera de la vista de otro miembro de su familia. Para un perro, quedarse solo 8 horas seguidas es antinatural, y por desgracia es de lo más frecuente.

Si el perro no aprendió de pequeño a quedarse solo, si tuvo problemas de vinculación de cachorro (si fue abandonado en un albergue, o separado de su madre demasiado pronto), o si de adolescente ha tenido una relación de dependencia fuerte con sus dueños (por enfermedad, por ejemplo) es más probable que desarrolle ansiedad por separación. También es más probable en perros que presentan miedos o fobias (a las tormentas o ruidos fuertes, por ejemplo) o que han tenido una socialización escasa. Todos estos perros tienen algo en común. Un vínculo muy fuerte con sus dueños, que ha derivado a una dependencia. Y cuando su objeto de apego, su dueño, se va... el perro sufre un ataque de ansiedad.

Lo que vemos nosotros, al volver a casa, son los efectos de las formas que tiene el perro de intentar mitigar esa ansiedad:

Pueden destrozar eso de una sentada
DogCentral.Info, By Karen Nazor Hill

- Muebles destrozados: la ansiedad puede mitigarse mordiendo o rascando. Nosotros nos mordemos las uñas o la punta de los lápices, o a veces nos rascamos la piel sin darnos cuenta. Los perros hacen lo mismo, solo que su capacidad destructiva es mucho mayor, dado que su mandíbula es mucho más poderosa. Suelen elegir las zonas de la casa en donde sus dueños pasan más tiempo (tienen más olor) como los reposabrazos del sofá, o las almohadas de la cama. Otros intentan esconderse para sentirse recogidos, y hacen agujeros en los cojines de los sofás, por ejemplo. Otros intentan salir de casa, y muerden y arañan los marcos de las puertas, y las paredes o las propias puertas. El morder descarga mucho, y suele ser el síntoma más frecuente y el que causa más problemas, ya que un perro de tamaño medio (15-20kg) puede acabar con un sofá en menos de una semana.

¿He sido yo?
- Orina o heces: los animales, cuando sufrimos estrés o ansiedad agudos, tenemos incontinencia. Los esfínteres se relajan, y nos hacemos pis o caca. Cuántas veces habré ido al baño justo antes de un examen.... montones. El perro no está ensuciando la casa para vengarse, simplemente es que no se puede contener. La orina suele ser un gran charco (los machos ni marcan en este momento) y las heces muchas veces son en forma de diarrea.

- Vocalizaciones: Esto no lo suelen notar los dueños, pero los vecinos suelen quejarse y aquí es donde se enteran. Los perros pueden aullar, gemir, ladrar... Hay algunos que lo hacen rítmicamente, todo el rato, durante horas. Otros tienen picos de ladridos, paran un rato, vuelven a ladrar... Lo que sea para intentar reunir a la "manada".

Algunos perros se chupan hasta el hueso
- Autolamido: Los perros también pueden lamerse o morderse para liberar la ansiedad. Muchas veces el dueño no lo ve, otras nota zona de pelaje húmedas o coloreadas de un tono rojizo (la saliva, al oxidarse, tiñe el pelo de rojo). Algunos llegan a hacerse heridas graves. El autolamido suele ser síntoma de ansiedad crónica, y es una de las manifestaciones más difíciles de eliminar, y que más problemas da al propio perro, pudiendo llegar a convertirse en un trastorno obsesivo-compulsivo. Tuve una vez una perrita que no se chupaba, pero babeaba tanto que cuando llegaban los dueños a casa estaba bañada en su propia saliva. Tenían que secarla con un secador.

- Deambulación: Muchos perros andan o trotan sin parar por casa, sin descansar en todo el día. Como si fueran leones encerrados en una jaula de zoo. Esto no suele notarse, a no ser que se trepen a las mesas y tiren cosas, o se les grabe en vídeo.

No parar quieto también es signo de ansiedad
Todas estas manifestaciones son los síntomas, no el problema en sí, y quiero que esto quede claro. El problema es la ansiedad al quedarse solo, y si no tratamos esa ansiedad, el síntoma no desaparecerá. Hay veces que podemos controlar alguna de las actividades más peligrosas, pero el perro elegirá otra forma de descargar la ansiedad, que a lo mejor es peor que la que tenía antes. Por ejemplo, he tenido algún cliente que puso un collar de descarga a un perro con ansiedad. El perro dejó de ladrar, pero comenzó a chuparse las patas. Un dueño decidió encerrar al perro en una jaulita, para evitar que le destrozara el sofá. Cuando volvió, se encontró la habitación llena de sangre, pues el perro se había arrancado dos uñas al intentar escapar de la jaula.

Hasta que no tratamos la ansiedad, los síntomas no desaparecerán. Lo que sí podemos es canalizar las manifestaciones hacia comportamientos menos destructivos o preocupantes. Esto lo hacemos normalmente dejando juguetes interactivos, tipo kong o similar, rellenos con comida. Así el perro se entretendrá destrozando o mordiendo cosas que no nos molesta que muerda, y descarga su ansiedad de forma no peligrosa. Aunque hay que tener en cuenta que algunos perros no son capaces de comer cuando sus dueños no están, debido a la ansiedad.

¿Cómo tratamos a estos perros? Una pinceladita, que está saliendo una entrada muy larga, dedicaré el próximo post a ello:

Aprender a relajarse junto al dueño es importante
- Reestructuramos el vínculo social con sus dueños. No rompemos el vínculo, lo que sería contraproducente, pero ayudamos a organizarlo y que el perro gane la suficiente confianza en sí mismo como para poder quedarse solo.

- Establecemos rutinas: para que el perro tenga sensación de control sobre su ambiente, sepa qué esperar.

- Aumentamos los juegos y la obediencia: para fomentar un vínculo positivo con su dueño, mientras cansamos física y psicológicamente al perro.

- Desensibilizamos las ausencias: enseñamos al perro a quedarse solo de una forma relajada y positiva.

- ¿Medicamos?: Dependiendo de la gravedad del caso, para evitar que el perro sufra durante el tiempo que dura el tratamiento. A veces no es necesario, a veces es imprescindible.

El tratamiento suele ser largo (de 3 meses a un año, dependiendo de la gravedad) pero el pronóstico es bueno. El 80% de los perros no vuelve a tener episodios de ansiedad, y el resto los tienen ante cambios en sus rutinas, y en todo caso mucho más manejables que al principio. Sí que hay algunos casos, sobre todo en perros mayores, que pueden requerir un tratamiento de mantenimiento casi de por vida, pero son los menos.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 16 de diciembre de 2011

Señales de calma

Señales de Calma, dibujos de  Lily Chin
En los últimos días he estado trabajando con varios perros con problemas de ansiedad en la calle, y tras dar varias clases sobre cómo detectar y utilizar estas señales he decidido compartir la información.

¿Qué son las señales de calma?

Las señales de calma son expresiones corporales que emiten los perros cuando están delante de otro animal. En un principio son gestos que ayudan al propio perro a calmarse un poco. Los perros las emiten sobre todo hacia perros y personas desconocidas, que provocan más ansiedad que los individuos familiares (Mariti et al, 2010).

Estos gestos se han ido transformando, y los perros los utilizan también como señales visuales que avisan a otro perro (o persona) de que el perro que las emite no busca problemas. Los perros que perciben estas señales tienden a estar más tranquilos, y a rebajar su agresividad después de ver la señal (Gazzano et al, 2010).

Estas señales han tenido varios nombres, como señales de ansiedad, de deferencia... pero el nombre que más se utiliza hoy en día es el acuñado por Turid Rugaas en su libro "El lenguaje de los perros: las señales de calma".

Reconocerlas es fácil, sólo hay que fijarse un poco en  nuestros perros, y veremos que las lanzan "a troche y moche", a diario, en montones de situaciones distintas. Los perros bien socializados las utilizan casi todas, aunque todos tienen sus expresiones "preferidas", que usan más a menudo. Las más frecuentes son:

Desviar la mirada / Girar la cabeza
Gira la cabeza para evitar mirar de frente

En el mundo animal, mirar fijo es de muy "mala educación". Puede llegar a significar agresión. Parece extremo, pero hay que pensar en cómo  nos sentiríamos si alguien en el metro se nos quedara mirando fijo un rato. Glups.

Para evitar esto, los perro pueden guiñar los ojos despacio, o hacer el gesto mayor y uno de los dos perros (o los dos) girar la cabeza hacia un lado. Puede ser una señal pequeña y breve, o clara y larga. Si al perro no le funciona, puede exagerarlo todavía más, moviendo el cuerpo entero, para ponerse de lado o incluso darle la espalda al otro perro.

Este perro da la espalda, y se chupa
 Chuparse la nariz o los labios

Es otro de los gestos más frecuentes. Refleja que el perro tiene la mandíbula suelta, y prepara su nariz para olfatear, dos cosas que no haría si estuviera excesivamente nervioso, o preparándose para atacar.


Este perro guiña los ojos, mientras se chupa la nariz
Olfatear el suelo

Este gesto también es muy habitual, es muy claro para el otro perro, y ayuda a desviar la atención hacia otro asunto (que no es la confrontación). Es el típico gesto de "hacerse el distraído".
Perro intentando rebajar tensiones olfateando (observar las miradas fijas de los dos del fondo)
La próxima vez que llames a tu perro enfadado, y se ponga a oler el suelo, recapacita ¿te está intentando calmar antes de volver a tu lado?

Rascarse

A primera vista, puede parecer que los perros tienen picores en los momentos más inoportunos. Le estás regañando ¡y se sienta a rascarse! No es falta de atención, es que te está comunicando algo. Le pones  nervioso, y está intentando calmarse, y calmarte a tí, ya de paso.
Qué pesadito, cuánto más le tiro, más se rasca. A ver si va a ser por eso...
Sentarse o tumbarse, de frente, de lado o de espaldas

El perro de la derecha se sienta y mira de lado
Con este gesto los perros disminuyen su tamaño a ojos de otro perro, y parecen menos amenazante.

Postura de juego

Es un gesto hecho sólo con las patas delanteras, o con el cuerpo entero. El perro agacha los cuartos delanteros hasta poner los antebrazos en el suelo, pero dejando el culo en pompa.
¿quieres jugar?
¿Para qué nos valen a nosotros?

Por lo pronto, nos valen para entendernos mejor con nuestro perro. Para comprender cuándo está nervioso, cuándo quiere que le dejes en paz, o cuándo quiere interaccionar con otro perro (o no quiere). Para los perros asustadizos, o agresivos, nos ayuda a detectar qué personas o animales no les gustan, y así podremos evitar problemas. En terapia, yo enseño a los perros a utilizarlas con mayor eficacia, para que puedan ser más sociables con otros perros, o para que puedan "decirle" a su dueño cuándo  han tenido bastante. Son la base para trabajar con los protocolos de ajuste del comportamiento (en inglés B.A.T.) que llevo una temporada utilizando, que ya explicaré más adelante, y que funcionan de maravilla.

Ya veréis, a partir de ahora, miraréis a vuestros perros de otra forma ¿a que sí?

Bibliografía:

Gazzano, A., Mariti, C., Papi, F., Falaschi, C., Foti, S., & Ducci, M. 2010. Are domestic dogs able to calm conspecifics by using visual communication? Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 28-29.
Mariti, C., Papi, F., Ducci, M., Sighieri, C., Martelli, F., & Gazzano, A. 2010. Domestic dogs display calming signals more frequently towards unfamiliar rather than familiar dogs. Journal of Veterinary Behavior: Clinical Applications and Research, 5, 62-63.
Rugaas, T. 2005. On talking terms with dogs: calming signals. Dogwise Publishing.

jueves, 28 de abril de 2011

Tratando la fobia a los ruidos (y a otras cosas)

Perro con miedo a las tormentas
Llevo ya un rato al ordenador, cribando pistas para hacer un cd para un perrito con fobias varias. Así que he pensado "me hago un descanso y lo cuento en el blog" que estoy que no puedo más con tanto ruido, trueno y explosión.

La fobia a los ruidos, ya sea producidos por tormentas, tráfico pesado, cohetes... se trata de una manera muy simple. Por desensibilización y contracondicionamiento. Pero primero hay que preparar bien al perro. Le enseñaremos unos ejercicios sencillos de relajación, para que en el momento que empecemos la terapia su cerebro esté en "modo trabajo, atento pero relajado". Muchas veces nos ayudamos de masajes y terapia olfativa para llegar a este estado de ánimo. Una vez tenemos el perro con el estado de ánimo adecuado, comenzamos la terapia.

La desensibilización consiste en presentar al perro el estímulo que le produce temor, por ejemplo el ruido de un cohete, pero de una forma tan débil que no provoque ninguna respuesta en el perro. Ni de miedo, ni de atracción, que sea tan suave que el perro pueda ignorarlo. Poco a poco se va subiendo el volumen del sonido,  pero siempre por debajo del umbral de estimulación del perro. Al subir el volumen debe prestar atención, pero no mostrarse nervioso o ansioso. La desensibilización es muy eficaz, pero muy lenta. Para acelerar un poco el proceso recurrimos al segundo método.

El contracondicionamiento consiste en presentar al perro el estímulo que produce miedo, a baja intensidad pero  ya no necesariamente tan baja. El perro puede mostrar una ligera inquietud. A la vez que le presentamos el ruido, daremos al perro algún tipo de refuerzo positivo. Normalmente utilizamos comida o juego, dependiendo del perro. Una vez el perro esté aceptando la comida o el juego, e ignorando el ruido, podemos subir un punto la intensidad del sonido.
Esquema del contracondicionamiento. Pincha aquí para ampliar

Es muy importante que todo el proceso se siga por debajo del umbral de miedo del perro, porque si no conseguiremos que el perro no sólo no pierda el miedo, sino que sensibilice y cada vez tenga miedo a estímulos más débiles. Por eso es importante que nos ayude un profesional, que sepa "leer" al perro y que sepa hasta donde podemos llegar durante el tratamiento, y lo rápido o despacio que debemos ir. Este tratamiento parece muy sencillo, pero es muy delicado, y se necesita ser constante, pues necesitaremos muchas sesiones antes de que el perro pueda presentarse ante el estímulo "de verdad" sin pasar miedo.

Otra forma de eliminar un miedo o una fobia es la inundación. Consiste en presentar al perro lo que le da miedo, a una intensidad muy elevada, y forzarlo a soportar toda esa ansiedad, hasta que en un momento dado se relaja, y en teoría, perdería el miedo. Últimamente se ha puesto de moda gracias a algunos programas televisivos que la presentan como una solución rápida a estos temores. El problema es sencillo pero para mí insalvable. Igual que en una sesión puedes "curar" al perro, si no se hace bien puedes crearle una fobia tan grande que nunca pueda superarla. La línea que separa el éxito del fracaso total es muy fina, es una terapia que causa un grandísimo malestar al perro, y en mi opinión no debería utilizarse salvo contadísimas excepciones y siempre bajo un estrecho control.

Así que aquí estoy, recopilando sonidos de explosiones, tráfico intenso y tormentas, para comenzar la terapia con un perro fóbico. Me gusta crear mis propias colecciones, a la medida de las fobias de cada perro (venden cd's con remezclas ya hechas) porque así puedo intercalar los ruidos de alta intensidad con algunos de baja (para ese perro en concreto) y porque además así puedo meter sonidos cotidianos que en los preparados comercialmente no vienen, como llantos de bebés, aspiradoras, taladros... 

Este cd lo utilizamos para hacer la terapia, antes de meter al perro en ese tráfico intenso que le da miedo, o antes de la temporada de tormentas, o antes de Fallas, por ejemplo. Yo recomiendo ponerlo en un "home cinema", si se puede, porque lo del "dolby surround" ayuda a hacer más real la "experiencia".

Estos cd's también me sirven para ayudar con otros miedos, como por ejemplo las fobias sociales. Toda experiencia lleva un sonido asociado, como por ejemplo los niños que juegan en el parque, que chillan, hablan, cantan... Si le quitamos al perro el miedo a estos ruidos, estaremos quitándole una buena parte de su miedo (porque ¿qué sería de las películas de terror sin su música tétrica, sus suelos sin crujidos y sus puertas chirriantes?).

¡Ah! todo esto puede hacerse "a pelo", o con la ayuda de medicación (prescrita siempre por un veterinario), para acelerar el proceso y ayudar al perro a superarlo con menor estrés. Y por si acaso llega la temporada de tormentas antes de tiempo, como este año, no "cargarnos" la terapia a la mitad (porque es muy  importante no presentar el ruido a todo volumen antes de que el perro esté preparado, pero ¡ay! esto no es siempre posible).

martes, 15 de marzo de 2011

Fobia a los ruidos fuertes


Perro tapándose los oídos. Imagen de Teresa Marías
Esta semana tengo un caso de un perro con varias fobias, sobre todo tiene miedo con ruidos fuertes de tráfico, tormentas y petardos. Aprovecho para repasarme el tema y presentar un pequeño resumen de en qué consiste una fobia. Dejo para otro día el tratamiento, que es mucho sólo para hoy.

Las fobias son profundas reacciones de miedo que se producen rápidamente, y que no se extinguen con la exposición gradual a la causa de la fobia. En las fobias se producen reacciones muy rápidas, de todo/o nada, muy profundas y con comportamientos asociados anormales (pánico, catatonia). En los animales de compañía, los miedos y fobias más frecuentes son producidos por ruidos fuertes (tormentas, petardos, tiros) y por otros estímulos más variados: tráfico, aglomeraciones de gente, otros animales... estos producen comportamientos anormales como esconderse, paralizarse, huir, reaccionar agresivamente, y estados de ánimo ansiosos, con dilatación de las pupilas, jadeo, salivación, e incluso micción, defecación, o vaciamiento de las glándulas anales.

Las fobias pueden iniciarse de dos formas:
Inmediata: tras un evento traumático fuerte que cause gran impresión y miedo, como el que lancen un petardo al cuerpo del perro, o que caiga un rayo encima de la casa en donde vive.
Progresiva: sobre un estado previo de ansiedad o miedo, ésta actúa como estímulo condicionado, produciendo un efecto negativo sobre el individuo, que al volver a estar delante del objeto recuerda no sólo el lado negativo del objeto, sino la sensación de malestar que su propio miedo/malestar le produjo, aumentando así progresivamente las sensaciones negativas asociadas, produciendo que el miedo sea cada vez más profundo.

La propensión al miedo o a la ansiedad depende de varios factores, uno de ellos es la personalidad del animal, más o menos insegura. Es muy importante exponer al perro a una edad temprana a estímulos variados, sobre todo durante la etapa de socialización (aproximadamente de la semana 4 a la 12 en la vida del perro). Esta fase es crucial para que el cachorro, si se le han presentado suficientes estímulos, aprenda a reaccionar ante ellos con curiosidad y no con miedo, y si algo le asusta, pueda recuperarse en menos tiempo, y que no le provoque una ansiedad más profunda que le deje marca.

El miedo, en circunstancias normales, acaba eliminándose si se expone repetidamente al perro al objeto, lo que en teoría del aprendizaje se llama habituación. Pero hay varios factores que impiden esta habituación:
El comportamiento sobreprotector: si el dueño no deja al perro acercarse al objeto, o está muy nervioso en su presencia, el perro copiará este comportamiento nervioso, y no se acostumbrará al objeto. Si el dueño coge en brazos a su cachorrito y sale corriendo a casa cada vez que hay tormenta, lo que aprende el perro es "si llueve y hay ruido, huye, es peligrosísimo". O si el dueño intenta apaciguar al animal, con caricias, o diciendo que "todo está bien", mientras el perro gruñe, jadea o tiembla, el perro lo tomará como un premio por su comportamiento ansioso, y tampoco aprenderá a relacionarse con el objeto, porque pensará que el comportamiento adecuado es mostrarse miedoso.

También es importante la intensidad y la duración del suceso que produce el miedo. Si la intensidad es demasiado alta, el perro nunca podrá tranquilizarse delante del objeto, y su miedo empeorará. Si la duración de presentación es insuficiente, o se repite demasiado intermitentemente, tampoco tendrá tiempo de acostumbrarse al objeto.

Por eso es importante, si tenemos un perro miedoso, dejarse aconsejar por un experto y seguir una terapia adecuada, porque si vamos por nuestra cuenta podemos pasarnos con la intensidad de exposición, y crear a nuestro perro un trauma fuerte que luego es mucho más complicado de tratar.

El perro que veo esta semana tiene problemas de miedos por falta de exposición temprana: toda su "infancia" la pasó en una casa en el campo, sin tráfico, aglomeraciones, ruidos fuertes... Al cumplir el año se vino a vivir a un piso en Madrid... Demasiado para sus pobres oídos.