domingo, 13 de mayo de 2012

Tosca ya es viejita


No nos habíamos dado cuenta, pero Tosca está mayor. El otro día nos dio un buen susto.

Salimos a pasear, como un día normal, de "happy familiy", a dar una vuelta a la manzana, Pollito en su triciclo, papá y mamá, y los perros por detrás. Como era una hora "rara", y la urba estaba vacía, los perros iban sueltos, correteando a su aire, olisqueando por su cuenta.

En un momento de distracción, la niña se bajó del triciclo para mirar el río, y fuimos con ella. Silbé a los perros, que se habían quedado atrás, un poco lejos. Como no les oía venir, miré, y ví a Tosca tumbada de lado en la hierba. Pensé que se estaba rascando la espalda, rebozándose con la hierba recién cortada. Pero estaba muy quieta. Muy quieta.

Me acerqué corriendo, y parecía dormida. Me fijé que respiraba, le toqué el pecho y el corazón le latía (Uf, el entrenamiento veterinario, que salta). Intenté despertarla dándole unas palmaditas, y como a la tercera o la cuarta abrió los ojos, y me miró sin mover la cabeza. Poco a poco, se levantó del suelo, con aire a "recién despertada", pero por lo demás "normal". Le miré las encías, las tenía muy pálidas, casi azules. Y se había hecho caca. Salió trotando, algo insegura, pero bien. Nos volvimos a casa. Todo pasó en unos 30 segundos, no más, Guardabosques y Pollito ni se dieron cuenta.

Un síncope. Pasar de 10ºC a 25ºC de un día para otro no es bueno para nadie, y se ve que el corazón de la pobre Tosca no pudo compensar el cambio de necesidades.

Esa tarde me la llevé a la clínica (Gracias Dani, gracias Paco) y la hicimos un poco de todo. Un análisis de sangre, un electro, placas, ecografías... Y pudimos confirmar lo que yo sospechaba.


Tosquita se hace vieja, y su corazón empieza a dar señales. Tiene "cardiomiopatía dilatada", lo que quiere decir que las paredes de su corazón están débiles, y no laten bien. Las válvulas no terminan de cerrarse en cada latido, y se producen reflujos, soplos, lo que hace que el cuerpo no se oxigene bien. Las primeras consecuencias son fatiga, intolerancia al ejercicio, y problemas hepáticos. La fatiga no la habíamos notado, con el frío se disimula. Pero con el calor, los perros tienen que jadear, y el jadeo es poco eficaz para tomar oxígeno.

Cuando el perro hace ejercicio (aunque sea andar a trotecillo cochinero por la calle), su cuerpo demanda más oxígeno. Normalmente, el corazón lo que hace es latir más deprisa, y los pulmones respiran más rápido y más profundo. Con el calor, tienen que jadear para no sobrecalentarse, así que los pulmones no pueden compensar. Y si el corazón no puede compensar tampoco... pues no llega oxígeno al cerebro. Y se produce una pérdida de consciencia, un desmayo. El síncope.

A veces es leve, como el de Tosca, y tras unos segundos, el perro se levanta aturdido, y sigue adelante. Pero a veces no. A veces el corazón no logra compensar, porque está más dañado. Y el cerebro permanece sin riego más tiempo, y se acabó.

Por lo menos hemos tenido este aviso, y con medicación y dieta probablemente Tosca todavía permanecerá con nosotros varios años.

Ahora echo la vista atrás, y pienso que estos días sí que estaba más paradita, como más cansada, pidiendo más mimos. Y se la veía más tripona (su hígado, aumentando de tamaño para compensar la falta de riego).

En casa del herrero, cuchillo de palo.


No seáis como yo, que no sea el susto. Si tenéis un perro mayor (de siete años en adelante, sobre todo si es de tamaño grande) llevadle al veterinario, y que le hagan un chequeo geriátrico. Sobre todo si le véis más cansado, jadea aunque esté tranquilo, o parece que no se quiere tumbar. Prolongaréis su salud, mejorará su calidad de vida.

Y no os llevaréis estos sustos.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 8 de mayo de 2012

Tarta de fresas sin gluten


Venga, hoy os cuento la receta.
O no, que con lo fácil que es, y lo bonita que queda, seguro que me la copiáis todos, gluteneros o no ;).

Esta tarta tiene varias capas. Una de masa quebrada en el fondo, una capa de crema pastelera, y una de fresas.

Para la masa quebrada:

Confieso que el domingo, como tenía algo de prisa, y no me podía permitir que saliera mal, la masa la hice de la comprada. Es de la marca Joss, y está riquísima, creo que la compré en Maná, pero ahora no la tienen... Tiene sabor igual que el glutenero, y la textura también igual. El resto de mi familia (todos no celiacos) se la comieron encantados, diciendo que no se creían que fuera "sin". Eso sí, no es sin lactosa, tiene mantequilla, por eso la tarta en conjunto no es "sin lactosa". Pero el resto sí, así que si haces la masa casera, seguro que la puedes adaptar. Otro día que la haga, os lo cuento.
Edito: no he vuelto a encontrar esta marca, y mira que la he buscado. Puedes comprar la masa quebrada marca Genius en el Carrefour, o hacerla con masa de hojaldre (Genius o Ds), o hacerla a mano, claro.


Lo primero, es hornear la masa. La estiramos entre dos hojas de papel vegetal, con el rodillo, hasta que esté los suficientemente grande para cubrir el molde. Quitamos una de las hojas de papel, le damos la vuelta sobre el rodillo, y ajustamos la masa al molde (si tu molde no es de silicona, tendrás que untar de mantequilla y espolvorear de harina -de arroz, por ejemplo- primero). Corta lo que sobre por los bordes, y haz una pelota.


Una vez la masa en el molde, haz agujeritos con un tenedor por toda la superficie, sin atravesar toda la masa, para que salga el vapor y no haga bolsas. Luego coge una hoja de papel de vegetal, arrúgala y estírala por encima de la masa. Echa por encima un puñado de garbanzos o de judías (para que hagan peso) y mételo todo en el horno, a 180ºC unos 20-25 minutos. Cuando esté doradita, sácala del horno y del molde, quita todo lo de encima, y deja enfriar.


Mientras, hacemos la crema pastelera:

Ingredientes:

350 ml leche (sin lactosa si hace falta, o de soja o arroz)
2 huevos
75 gr de azúcar
30 gr de maizena
unas gotas de aceite-aroma de limón y de naranja, o la piel de medio limón y media naranja

En la termomix, es sencillísimo. Pones la mariposa, todos los ingredientes, y 8 minutos, 90ºC, velocidad 2-3. Luego la dejas otro minuto girando sin temperatura.

A mano, bate los huevos, diluye la maizena en la leche fría, y echa todos los ingredientes en un cazo. A fuego bajito, ve calentando despacito, sin dejar de remover hasta que quede espeso, como natillas. Si quedan grumos, puedes colarlo tranquilamente.

Cuando la dejes enfriando, tápala con un film, para que no haga costra.

Una vez fría, rellena el molde de masa quebrada con la crema pastelera.

Las fresas:

300 gr de fresas (o de cualquier fruta que te apetezca)
sirope de fresa o mermelada

Corta las fresas en laminitas, y ve colocándolas por encima de la tarta, como más te guste. Mejor de fuera hacia adentro, queda más bonito. Cuando hayas acabado, en un vasito mezcla en jarabe de fresa con un poco de agua. Con un pincel, "pinta" toda la tarta, quedará muy brillante y muy bonita.

Las galletas:


Con la pelota de masa que sobró de forrar el molde, estírala de nuevo, y corta galletitas con un cortapastas. Yo tengo unos comprados en Ikea, baratísimos y monísimos, que vienen todos en una cajita. Mete las galletas en el horno, a 180ºC, durante unos 15 minutos, hasta que estén doradas. Quedan riquísimas solas, y te sirven también para decorar.

Éste es el resultado final:


Y éste es el corte.



Te daría un trocito.... pero nos la hemos comido todita-todita.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 6 de mayo de 2012

¡Feliz día de la madre a todas!



Tarta de Fresas

Hoy un post rapidito, que tengo el arroz en la olla, la tarta enfriando, y todavía no me he secado el pelo, y la familia está al llegar.

¿Habéis tenido un buen día de la madre?

Yo hoy tengo comida familiar, porque coincide también con el cumple de mi hermana, y lo celebramos con mis padres, mi abuela y mi hermana, todos en mi casa.

¿El menú? Arroz con pato y alcachofas (el que se está haciendo ahora mismo), algo de pescado/gambas que traerá mi madre, y tarta de fresas con crema pastelera (la receta esta semana, lo prometo) y fresas a secas, para los que no toman tarta. Menos mal que Guardabosques y Pollito se pasan juntos todo el rato, hoy han ido al parque y a la compra, porque yo no he salido de la cocina. Vamos, día de madre, total.

Riéndose a carcajadas con las primas, jugando a cerdito de enmedio
Pollito está emocionada. Ayer pasamos la tarde con sus primas (a las que adora) y volvimos tarde, no se acostó hasta las 10 de la noche, de los nervios. No paró de correr y saltar, jugar con un globo a "cerdito de enmedio" (Peppa Pig y George juegan a eso). Le encantan sus primas. Se pasaría el día nada más que mirándolas. Con ellas es feliz. Y eso que le llevan un montón de años, que la más pequeña tiene 8... pero yo creo que eso es lo que le gusta. Son "mayores". Y la cuidan, la miman, la enseñan cosas de mayores (increíble cómo conducía el coche de Cars en la Wii...) una delicia, y un descansito para sus padres.

Jugando a Cars en la Wii
Y por cierto, si estáis con los planes de las BBC (Bodas-Bautizos-Comuniones), no podéis dejar de pasaros por el blog de mi hermana: Elishabeth Blumen. Tiene los ramos y los arreglos florales más bonitos que existen. Y no lo digo yo, que hasta lo dice el "Arquitectural Digest".


No se pueden hacer ramos más preciosos que éstos: Ramos para madres estupendas.


Os regalo un ramo virtual a cada una.

¡Feliz cumple Isabel!

¡Y feliz día a todas!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 3 de mayo de 2012

Ejercicio y estrés en perros ¿qué relación tienen?


Últimamente (por esas extrañas coincidencias de la vida) he estado leyendo/oyendo hablar mucho sobre la relación entre el exceso de ejercicio físico y el estrés en los perros. He leído en algunos blogs, y he oído decir a algunos profesionales que ellos no recomendaban el ejercicio físico en perros (algunos hablaban de deportes como agility o canicross, pero otros incluso incluían aquí el tirarle la pelota al perro) porque aumenta la adrenalina, y con ello el nivel de estrés y la ansiedad en los perros.

Primero vamos a hablar del estrés en los perros, y qué lo produce.

El estrés es una reacción del cuerpo de los animales ante una situación que necesita de una activación corporal. Una activación corporal es cualquier situación que necesite del individuo una reacción. Puede ser buena (tipo "hay donuts para merendar, ¡yuju!"), neutra (darse una carrerita para llegar al autobús) o  negativa ("como no corra, me come el tigre").


Independientemente del tipo de reacción que lo provocó, existen dos tipos de estrés. El estrés "bueno" o Eustrés, que es una activación corporal momentánea y proporcionada al nivel de activación requerido. Luego está el estrés "malo" o Distrés, que es el que se produce cuando tenemos una situación de activación que se prolonga mucho en el tiempo, o que se repite durante un largo periodo.

El mayor problema que tiene el estrés, es que es acumulable. Cuando tenemos una activación, segregamos adrenalina inmediatamente, y esta hormona produce aceleración en la respiración y en el ritmo cardíaco, y el organismo se prepara para actuar. Pero también produce la segregación de la hormona cortisol. El cortisol permanece en la sangre unos veinte minutos, y luego, normalmente, vuelve a niveles basales. Eso quiere decir que después de una emoción, o un susto, tardamos (de media) unos 20 minutos en tranquilizarnos.

Pero eso sólo ocurre si PODEMOS tranquilizarnos. ¿Qué pasa si no nos dejan descansar?


Si poco después de esa activación corporal, necesitamos otra, el proceso vuelve a repetirse. Pero esta vez, el cortisol subirá más alto, y permanecerá más tiempo en sangre. Si tenemos una temporada con mucha necesidad de activación (exámenes, por ejemplo) los niveles de cortisol no pueden bajar, y permanecen elevados durante largo tiempo. Aquí es donde comienzan a aparecer los efectos negativos del estrés. Baja el sistema inmune, se ven signos de ansiedad, de incapacidad para relajarse (insomnio, conductas esterotipadas), los niveles de testosterona aumentan, aumentando así la irritabilidad/agresividad... un montón de efectos negativos.

¿Qué pasa con el ejercicio físico?

El ejercicio físico es un activador natural. Si se practica de forma predecible y moderada, no sólo no aumenta el cortisol, sino que lo disminuye. Si cualquiera de nosotros sale a correr por las tardes, sabe que antes de empezar a correr, nota ya la activación (porque anticipamos el ejercicio), y al principio a uno le suben las pulsaciones, aumenta el ritmo de la respiración y el cardíaco... todos los síntomas de la adrenalina. Si corremos al ritmo y la longitud a la que estamos acostumbrados, el cuerpo se estabiliza, y cuando acabamos nos notamos cansados, relajados y con sensación de bienestar.


Pero ¿qué pasa si este ejercicio físico no es regular? Si no estamos acostumbrados a correr, tendremos una subida de adrenalina más fuerte, que nos dejará agotados. Lo mismo si aumentamos el ritmo de la carrera, o la longitud, de forma brusca. El cuerpo no está acostumbrado a esa intensidad, y tirará de las reservas para seguir corriendo. Si lo hacemos así un día, acabaremos agotados y con agujetas. Si lo repetimos día tras día, o sólo corremos una vez por semana... pues todo esto se acumulará y nos producirá mucho estrés. Esto es lo que les pasa a los atletas profesionales, si no se tiene cuidado. Si se les pide máximo rendimiento todos los días, acaban quemados, lesionados y estresados.

Con los perros pasa lo mismo. Según los estudios, los perros tienen una tolerancia al ejercicio físico (correr) muy grande. Con entrenamiento, distancias de hasta 160 km no sólo no aumentaban los niveles de cortisol basal, sino que los disminuían.

Pero lo dicho: con entrenamiento. En otro estudio, se compararon los efectos de hacer ejercicio con el perro una o dos veces por semana, durante varias horas ("este finde lo saco al campo y lo agoto"), contra los efectos del mismo tipo de ejercicio, pero durante veinte minutos, a la misma hora, todos los días. Mientras que el primer grupo tuvo un aumento en los niveles de cortisol, el segundo los disminuyó.

Y no sólo afecta la cantidad de ejercicio, o si éste es continuado. Lo que más afecta, es cómo se comporte el dueño durante el ejercicio. Si el dueño considera el ejercicio como una sesión de adiestramiento, da órdenes y corrige al perro, los niveles de cortisol aumentarán. Si en cambio juega con el perro, sin hacer caso a que el perro obedezca, ni regañarle, el cortisol disminuirá. Y si está compitiendo, y pierde, el perro tendrá los niveles de cortisol más elevados si el dueño lo pasa mal y le regaña. Si pierde, pero su dueño "lo quiere igual", el cortisol disminuirá (igual que cuando ganan y el dueño premia al perro).


Si tu perro se emociona "demasiado" con el ejercicio, tienes dos alternativas. Puede que no sea "demasiado", sino que sea demasiado intermitente (por mucho que nos guste algo, todos nos cansamos si repetimos lo mismo 100 días seguidos), o es que tu perro tiene estrés por otras razones. Puede que el sitio donde hagas ejercicio le de miedo, los perros a su alrededor sean extraños o... ¿has pensado que a lo mejor eres tú el que lo pone nervioso?


Resumiendo: haz ejercicio con tu perro, juega con él. ¿Quieres hacer deporte? Hazlo. Entrena con tu perro, a diario un rato. No le des palizas de un día para luego pasar de él el resto de la semana. Y no le regañes si no llega "a nivel". Debe ser un juego para los dos. Si le ves estresado, no le hables, no le chilles. Acaríciale, deja que se apoye en tí.

Corre, salta, haz agility, tira la pelota, pelearos por un nudo... divertíos. Tu perro estará menos estresado.
Y tú también.


Bibliografía: 


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Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es