martes, 22 de enero de 2013

En preparto

Mi tripa de 35 semanas (hace ya una semana)

Hoy toca "actualización de estado"...

Acabo de volver de la ginecóloga, y mi cuello del útero está abierto, empezando a dilatarse. Mis contracciones son algo más "alegres" (bonito término para decir más molestas) y más frecuentes. Llevo ya varios días con contracciones del cuello del útero (pinchazos molestísimos al fondo de la vagina)  y eso era que estaba  borrando el cuello.

La minipeque está bien, calculan 2,600kg. con la ecografía. Estoy justo de 36 semanas, a Pollito ya la había dado a luz.

Y en mi pueblo nieva...

Desde el coche, a la vuelta del médico

Me han despedido con un "hasta mañana, si llegamos".

Y al sofá, a ver si aguantamos "hasta que pasen las nieves, por lo menos, que no tengáis que correr peligro por la carretera".

Ya lo tenemos todo preparado, la familia avisada, los "planes de contingencia" revisados... Hasta tengo un par de entradas programadas, para que no os aburráis en mi ausencia, si es que tengo que desaparecer unos días. Si  no contesto a los comentarios, pues ya sabéis por qué será.

Pero me veo a Guardabosques poniendo las cadenas al coche entre contracción y contracción. Que Murphy es muy puñetero.

¡Seguiremos informando!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 20 de enero de 2013

Tarta de Peppa Pig con fondant de nubes, sin gluten, claro.


Como os prometí, aquí va la receta de la tarta del cumple de Pollito.

Como sus deseos son órdenes, tenía que ser "rosa y de Peppa"...  ... ... glups...

¿Una tarta rosa? Mmm... fucsia va a ser.

Bizcocho red velvet para la señorita. Lo hice con harina MixC Dolci de Schar y leche de soja, y quedó perfecto. Incluso duró como tres días en la nevera sin fosilizar (hice dos bizcochos, y sobró medio, calculo fatal...). Esponjoso, blandito... la gente flipaba de que fuera sin gluten y sin leche. Uno lo dejé tal cual, y el otro lo rellené con mermelada de fresa (que también es rosa).

Y os explico el paso a paso del fondant, que es lo más "complicado". Decidí hacerlo de nubes por dos razones. Una, porque una es poco previsora, que ya lo sabéis, y comprar frosting sin gluten sin moverse al otro lado de la ciudad (o de la Comunidad, en mi caso) o pedirlo por internet es complicado (este segundo es fácil, pero tardan en traértelo). En cambio, las nubes, te pasas por el súper, miras bien que sean "sin gluten" y punto. Las Miguelañez son aptas, por cierto. Además, el frosting que venden a mí no me acaba de gustar, y el de nubes... sabe a nubes... está de muerte.

Ingredientes para el fondant de nubes (sacado de aquí):

Simbolito "sin gluten" arriba a la izquierda

Nubes: las que quieras, en la cantidad que quieras. Mejor si son blancas, que así las coloreas mejor de lo que tú quieras luego. Yo las puse rosas, que total... Para cubrir mi tarta, más la capa de Peppa, utilicé 250gr de nubes, repartidas en tres (una para cada color).
Azúcar glass: el doble del peso de azúcar que de nubes. No casero, de bote, que el casero hace grumos. Que sea sin gluten, claro.
Agua: como dos cucharaditas, más o menos, para 200gr de nubes.
Colorantes: según los vayas a necesitar. Hay varias marcas en líquido que son aptas. Si usas el colorante líquido, échalo en vez de agua primero, hasta conseguir el color que quieras. Por lo visto es más fácil si lo usas en gel. Yo tengo unos en polvo que compré en Manuel Riesgo. Son super concentrados, así que hay que usarlos con cuidado. Se pueden poner en el agua y disolver, o directamente en la mezcla del fondant.
Aromas: los que quieras también. Yo no puse, porque quería que supiera "a nube", pero dependiendo del bizcocho, pues le puedes poner cualquiera que te guste y "pegue".
Aceite, mantequilla o margarina, para untarte las manos y que no se te pegue la masa.

Ahora viene lo "complicado".

Coges tus nubes, las pesas, y las troceas un poco. Las pones en un bol, y las humedeces con el agua, sólo un poco, y las remueves con las manos. Así se ponen como pringosillas, y se derriten mejor. En este paso puedes poner el colorante líquido.

Ya mezcladas con el colorante y el agua, pringosillas
Las metes en el microondas, a potencia media, unos 30 segundos. Las sacas, remueves con el tenedor y las intentas espachurrar/disolver. NO LAS TOQUES, ARDEN. Si no se han disuelto del todo, otros 15 segundos y repites operación. Muy poco a poco, que si te pasas de tiempo el azúcar de las nubes carameliza, se pone duro, y no vale para nada. Queda como una masa pringosilla. Ahora pones las esencias o el colorante si necesitas echar más de lo que pusiste al principio. Ten en cuenta de que al mezclarlo con el azúcar, el color bajará un par de tonos.

Masilla pringosa, más clarita
(y eso que aún no he  puesto el azúcar)
Una vez se han disuelto del todo, las echas en un bol con el azúcar glass. Vas mezclando con el tenedor hasta que se haga una masa manejable. Queda como plastilina. Una vez mezcladas las nubes con el azúcar ya puedes tocar la masa, que se habrá enfriado. Con las manos untadas en grasa, levantas la masa, y le vas metiendo dentro el azúcar glass poco a poco, para que se integre bien. Cuando tengas una masa más o menos manejable y moldeable, es que está lista.

Pelotilla lista
Ahora puedes meter la pelota de masa en una bolsa de plástico (tipo zip-lock) y meterla en la nevera (o en el armario). Es mejor dejarla reposar unas horas, para que se maneje mejor (pero no es imprescindible). Dura unos tres meses en la nevera.

Para usarla, déjala a temperatura ambiente unos minutos antes de trabajarla (porque si no está muy dura) o puedes meterla unos segunditos en el micro. Muy poquito, que si no quema y se pone dura.

Luego la estiras con el rodillo, haces figuritas modeladas... lo que quieras, hasta lo que te dé la imaginación.

Para hacer la plancha de cubrir la tarta, espolvorea azúcar glass en un papel de horno, y estira con el rodillo. Hacen falta bíceps, pero se consigue. La levantas con cuidado, puedes ayudarte poniéndola sobre el rodillo para que no se rompa. De verdad, acostumbrados a nuestras masas sin gluten, esto se maneja de vicio.

Para la decoración, yo cogí un libro de Peppa, y corté con un cuchillo la forma sobre una plancha de fondant estiradito. Las pelotitas y los churritos (para disimular las roturillas y los bordes), se hacen moldeando como si fuera plastilina.

Para que el fondant se "pegue" a la tarta, humedece la parte superior del bizcocho (te recomiendo que pongas el bizcocho boca abajo para que quede más liso) con agua, o con agua mezclada con mermelada. Yo usé sirope de fresa. Para pegar la decoración, lo mismo, sólo hay que humedecer un poco y ya se pega.


Éxito seguro.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 17 de enero de 2013

Cómo pasear con un perro reactivo: ejercicios B.A.T.


Pasear con un perro reactivo puede ser una pesadilla, como ya comentamos en este otro post. Si el perro se lanza sobre la correa, ladrando y gruñendo cada vez que ve una persona u otro perro, los paseos se convierten en carreras de obstáculos y cálculos de horarios, para intentar evitar cualquier cosa que pueda provocar a nuestro perro. Pero estos comportamientos son perfectamente corregibles, y no sólo obtendremos un perro mucho más educado, sino uno más seguro de sí mismo, con más libertad y menos miedo, que será capaz de tomar él solito las decisiones correctas.

Esta reactividad excesiva puede ser por varios motivos, como miedo (el ataque es la mejor defensa), frustración (¡préstame atención, he dicho que me prestes atención!) o ira (¡sujétame, que a ese me lo como!). Todos estos perros deben aprender a superar su ansiedad, y a acercarse a los sujetos de su problema de una forma tranquila y relajada, sin reaccionar de forma exagerada, y sobre todo, sin atacar.


Estos ejercicios funcionan porque le dan al perro lo que en el fondo quieren: alejarse del motivo de su estrés. Ya sea que tienen miedo, o ganas de pelea, el contacto produce ansiedad, y emociones negativas. Vamos a cambiar estas emociones negativas por la posibilidad de tomar el control, y por emociones tranquilas y positivas, usando el protocolo B.A.T. 


¿Qué es el B.A.T.?

Este protocolo, en inglés Behavior Adjustment Training, fue elaborado por Grisha Stewart, MA, CPDT-KA, en el año 2009, y yo he empezado a utilizarlo hace dos años, con resultados increíblemente positivos. Es un protocolo muy sencillo de utilizar, y que deja en manos del perro la toma de decisiones, por eso es tan efectivo. El perro asume el control de la situación, y puede decidir cuando empezar o acabar la relación con la otra persona o perro, disminuyendo así su ansiedad y su reactividad. 

¿Cómo empiezo?

Empieza sacando a pasear a tu perro, con una correa normal y un collar o arnés que no sean ni de ahogo ni de castigo. Si eliges un arnés de los que se atan por el pecho, o un halti, pues mejor. Y siempre, siempre, LLEVA LA CORREA FLOJA. Para más información, lee este otro post.

Empieza paseando por un lugar relativamente tranquilo. Se trata de que puedas acercarte a otro perro o persona a tu ritmo, en un espacio abierto. Conviene que sólo haya cada vez una persona/perro problema, para no agobiar desde el principio con demasiados estímulos.

Cuando veas a una persona/perro a lo lejos, fíjate como un águila en el cuerpo de tu perro. En el momento en el que tu perro pase de estar relajado a estar atento, te paras en seco. Si tu perro empieza a mostrar signos de ansiedad u obsesión, distráele y da varios pasos atrás antes de volver a empezar. Te pongo unos dibujos de mi admirada Lili Chin, para que lo entiendas mejor:




Una vez estéis los dos quietos en ese punto en el que tu perro está atento, pero no estresado, simplemente te paras a esperar. ¿A qué? A que tu perro te ofrezca, o le ofrezca al perro/persona que tiene delante, una señal de calma. Dependiendo del perro, esta señal puede ser chuparse la nariz, mirar para otro lado, girarse hacia tí y mirarte, sentarse, olfatear el suelo... cualquier señal de calma vale.



Entonces, marca este buen comportamiento para que el perro se entere de que lo ha hecho fenomenal. Haz click si usas clicker, o dile un efusivo "muy bien" en el tono más alegre que puedas poner. Y ALÉJALO. Sí, aléjalo por lo menos 5 pasos. Que tenga que darle la espalda al perro/persona y seguirte. Este es el punto más importante del protocolo, éste es el "premio gordo" para tu perro. Alejarse de lo que sea que le está causando un conflicto. 

A veces nos parece antiintuitivo, pues con algunos perros jóvenes parece que lo quieren es acercarse a saludar, aunque sea de forma ciertamente exagerada. Pero todos los perros sienten ansiedad cada vez que conocen a alguien nuevo (como nosotros...) y este alejamiento momentáneo les da un subidón de seguridad que es muy gratificante. Además, se sienten que con su propio comportamiento han controlado la situación, aprenden a comunicar a su dueño lo que quieren: no acercarse tan rápido, darse un tiempo para evaluar a la persona/perro y decidir si son un peligro o no.

Una vez te hayas alejado del "peligro", puedes darle a tu perro otro tipo de premio. Un trocito de comida, o algo de juego. Para los perros muy ansiosos o agresivos, yo utilizo en este punto un mordedor, para que descarguen la "necesidad" de morder con algo inofensivo (y no una rica pantorrilla). También puedes aprovechar para dejarle olfatear, que además de ser un premio potente, les relaja muchísimo.

Y volvemos a empezar: Nos volvemos a acercar a la persona/perro, hasta que veamos que nuestro puerro empieza a fijarse/tensarse. Probablemente nos podremos acercar un par de pasos más que la primera vez. Nos paramos, esperamos a la señal de calma, marcamos, nos alejamos, premiamos. 

Dibujito resumen del protocolo completo (viene con una señora pintada, pero con un perro sería exactamente igual) Pincha para verlo bien:




Al principio uno se siente torpe, tonto y cohibido. Pero al cabo de unos días, uno le coge el tranquillo, y el perro también. Nosotros aprendemos a leer el comportamiento de nuestro perro, y nuestro perro aprende cuál es su distancia de seguridad, y que si no se quiere acercar a algo que le da miedo, NO TIENE QUE ACERCARSE. 

Esto parece una tontería, pero si a nosotros nos ataran, y nos obligaran a saludar a cada persona o perro que nos encontráramos por la calle (abuelitas bondadosas, niños, gorilas de discoteca, borrachos, rottweilers...) nos daría un ataque de ansiedad al tercer día. Esto es algo que hay que aprender. 

Si tu perro, después de una mínima olfateadita, te mira, llévatelo. Él ya ha acabado. Le ha dicho al vecino del quinto "Buenas, buenas" y ya no tiene más conversación. Forzar la situación puede ser incómodo o incluso peligroso. Con este protocolo nosotros también aprendemos a ver las situaciones con los ojos de nuestro perro, y sabremos calibrar, mirando al perro de enfrente, si éste viene de buenas, o si casi mejor nos cruzamos de acera.

El próximo día que pueda, os enseño el siguiente paso: cómo saludar desde un metro de distancia o menos.

Si necesitas más ayuda con tu perro reactivo, o todo esto te parece un follón, contacta conmigo. Si te has quedado con ganas de más, y no quieres esperar (y sabes inglés), puedes bajarte uno protocolo básico:

http://functionalrewards.com/BAT-basics.pdf

en español, gracias a Laura Martín:

 http://www.cursoclicker.es/images/stories/pdf/BAT-basics_traducido_web.pdf

o comprar el libro de B.A.T., en papel o en ebook:

http://ahimsadogtraining.com/store/proddetail.php?prod=MCH-0167&PARTNER=boogiebostie

Todas las imágenes son traducciones (o no, la primera no he tenido tiempo de hacerla) de las fantásticas ilustraciones de Lili Chin (con licencia creative commons), os animo a visitar su blog.

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 15 de enero de 2013

Tres años, muchas fiestas, y aquí seguimos

Tres años
Hace mucho que no escribo, pero con la tableta es que no me apaño. Decidí intentarlo con el portátil, una que es muy geek se desesperó de lo lento que iba, se puso a formatearlo... y una que es geek pero con el cerebro de embarazada se cargó la partición /home y con ella todo los archivos personales. (Inciso, soy tan geek que tengo linux en todos mis ordenadores, una cosa maravillosa que tiene es que puedes cargarte o actualizar todo el sistema operativo sin tener que proteger tus archivos, que están en una partición especial que no se ve afectada cuando actualizas. Claro, eso si no tienes cerebro de embarazada y le dices al programa de actualización que te meta el sistema operativo nuevo justo en esa partición, que es lo que hice yo...). En fin, que ahora tengo el portátil limpito, actualizado, y totalmente vacío. Menos mal que la mayoría de los archivos los tengo "repes" y sólo he perdido un archivo excel con las cuentas de empresa (que puedo recuperar, pero tendré que volver a hacer las cuentas anuales... uffff).

Después de este inciso tan raro, a lo que íbamos. Lo primero lo mío, que para eso es mi blog. Sigo igual, bueno, seguimos, la peque y yo juntitas. Mis contracciones siguen igual (a la que me muevo) pero ya estamos en la semana 35, así que ya no habría muchos problemas si me pusiera de parto. Pollito nació con 35+4 (35 semanas y 4 días, vamos) y todo fue bien, así que ya me despreocupo. Me ha dicho la gine que todo está perfecto, y que a partir de la 37 (si llegamos) ya me permitirían empezar a moverme. Si llegamos... he mandado a mi madre a comprar ropa de prematuro, por si acaso. Que todo el mundo dice que no se usa, pero con Pollito la usamos más de un mes, y con un lavado diario, te quedan los modelitos para hacer trapos.

Y los tres años... es que ¡¡Pollito cumplió tres años!!

Vestida de fiesta
Madre desnaturalizada que es una, no os lo he contado, y eso que hace ya casi un mes de su cumpleaños... pero es que hemos tenido mucho lío, mucho, y muuuuchas fiestas.

Hago recuento de fiestas:
3 fiestas de cumpleaños: sí, tres.
- Una con sus primas (que las dos cumplen por esas fechas), con tarta de santiago.
- Una con mis padres (mi padre también cumple esa semana), con tarta de manzana de mi madre.
- Otra con sus amigos. Y nosotros que pensábamos que todavía era muy pequeña para fiesta de cumpleaños amiguil... pues llevaba un mes haciendo lista de invitados y de las cosas que quería de regalo, y de los juegos que iban a jugar. Eso nos pasa por presentarle a niños mayores, que luego la invitan a sus cumpleaños, y claro, pues ella también quiere una fiesta con globos, y tarta rosa de Peppa Pig... Una, que es madre desnaturalizada pero no tanto, se marcó una tarta redvelvet, sin gluten, sin lácteos, y con fondant de nubes, rosa y con Peppa Pig. Prometo poner la receta un día de éstos. La piñata puso la puntilla al asunto, y nos lo pasamos fenomenal, aunque me sigue alucinando como conseguimos meter a 9 niños con sus respectivos padres en mi salón. Menos mal que con 3-4 años, por lo menos los niños todavía abultan poco. Con el jardín tan bonito que tenemos ¿no me podría haber nacido alguna en verano?


4 celebraciones navideñas:
- Nochebuena: con mi familia, éramos unos 20. Conseguimos que se durmiera a eso de las 12, después de zamparse ella solita media bandeja de ibéricos (no sabe na).
- Navidad: con la familia de Guardabosques, con sus primas y su primo. Y los regalos de Papá Noel... se lo pasó pipa.
- Fin de año: con mi familia de nuevo, otra vez unos 20. No hubo manera de dormirla esta vez, se volvió a zampar media bandeja de ibéricos, y se tomó las uvas como una más. Cuando llegamos a casa casi a las 2 de la mañana, y después de más de media hora de coche, seguía despierta. Menuda adolescencia nos espera...
- Reyes: con mis padres y mi hermana, cargados de regalos que parecían los pajes de la cabalgata de Reyes.

Y así, una tras otra. Y luego la gine me riñe de que engordo ¿no voy a engordar, a banquete por semana -mínimo- y en reposo absoluto? Y eso que me he cortado de comer...

Uno de sus regalos prefe: las pegatinas del calendario de Winnie de Pooh.
De los regalos ni hablamos, que tenemos a la niña sepultada en tanto trasto. Y eso que los Reyes no encontraron la escopeta-rosa-para-matar-a-los-lobos-malos... pero sí la cocinita -rosa, claro-, los libros, los disfraces, las pinturas, la guitarra eléctrica y el tambor, el bebé, los cacharritos y la comida para la cocina, las construcciones, la ropita nueva, la plastilina... menos mal que hay crisis, oye.

Y echo la vista atrás, y pienso "3 años, ya". Ha pasado de ser mi mini-bebé a una niña chiquita pero dicharachera, amante de la fiesta (con mis 20 familiares, la mitad casi desconocidos, y no paró de hablar y de hacer gracias en toda la cena...), inquieta y activa como ella sola. Si el año pasado no quería ir a la guarde, porque los niños le daban miedo, ahora no se separa de sus amigos ni bajo el agua (lleva un mes pidiendo que la apuntemos a la piscina con el resto, pero claro, ahora no podemos por puros problemas logísticos).

Para muestra un botón, estas navidades Guardabosques le ha enseñado a montar en bici de "niña mayor", con sus pedales y sin ruedines. Tenemos al barrio flipando, no os podéis imaginar lo chocante que es ver a esa pulga (87 cm y 11kg) montando en bici como si tal cosa... Yo me salté el reposo cinco minutos para verlo, porque si no no me lo creía.

Hasta en el sueño hemos avanzado. Ha sido cumplir los tres años y ¡¡¡¡Dormir!!! ¡¡¡Por fín!!!
Vale que le cuesta un poco la hora de irse a la cama, todos los días se levanta un par de veces, pide más mimos, más cuentos... vamos, lo normal. Pero ha pasado de despertarse dos y tres veces a ¡¡una o ninguna!! (ley de Murphy, ahora yo me despierto con contracción + ganas de hacer pis cada dos horas).    Parece que algo en su cerebro ha hecho "click". Pensábamos que era que durante las vacaciones no ha echado siesta, y que era por eso, pero ahora en el cole sí que la duerme, y sigue durmiendo igual (bueno, se acuesta un poquito más tarde).

Para irse a dormir, después de jugar con las pinturas nuevas
Echo la vista atrás, y pienso en cómo decidimos criarla, a priori, lo que hicimos una vez estuvo en casa, los años que llevamos y los resultados obtenidos... y me alegro. Me alegro de habernos puestos firmes con la lactancia, con el colecho, con los mimos, el no obligarla a nada, no forzarla... creo que nos está saliendo bien. Ahora estamos empezando a marcar límites y rutinas, para poder organizarnos la vida mejor, pero siempre dejándola cierta libertad de decisión.

Con lo único que nos peleamos es con la comida. Yo tiendo a dejarla comer lo que quiera. De lo que hay, que no estamos para andar haciendo comidas a capricho. Pero yo cocino un plato para todos, y si quiere se lo come, y si no, pues no come. Y santas pascuas. Mi madre se pasó toda mi infancia intentando darnos de comer a mi hermana y a mí. Lo probó todo. Sufrimos las tres lo que no está escrito. Y para nada. No creo que yo me comiera ni un gramo más de lo que yo quería comer. Y hubo temporadas en las que se me marcaban todas las costillas y los huesos del cuerpo, para disgusto de mi madre, y recomienzo de la procesión de consultas médicas. Pero claro, lo mío era celiaquía, y por mucho que mi madre se empeñara en embucharme, no habría conseguido que cogiera más peso (es más, sospecho que habría sido peor). Pero claro, en esa época si no tenías diarrea no eras celíaco...

Total, que si mi niña no crece, o está demasiado delgada, o se queja de dolor de tripa tras las comidas, pues la seguiré llevando al médico, pero yo no la fuerzo a comer. Que si tras años de empecinamiento, en la adolescencia yo medía 1.50 y pesaba 40kg, no fue porque mi madre no lo intentara, es porque era imposible.

Claro, que Guardabosques lo lleva peor. Que es ingeniero, y si pudiera mediría las calorías de cada plato, y los gramos. Y la pesa y mide una vez al mes, y se desespera. A él nunca le tuvieron que obligar a comer, en su familia no había malos comedores. Así que no lo entiende. Y Pollito y él se pelean, y mucho. Yo creo que como en el cole come un montón, pues en casa compensa. Pero claro, seguimos en percentil 3, y él se desespera. Yo, que me pasé en el percentil -3 toda la vida pues... no me parece para tanto. Mientras la niña no dé positivo a las antitransglutaminasas, o nos digan que le falta hormona de crecimiento, pues será que es bajita y ya está.

¿Princesa, o hada de los dientes?
Que de casta le viene al galgo, y si no puede ser policía de mayor (porque ahora mismo quiere ser policía, médico de personas -de animales no, lo tiene clarísimo- y hada de los dientes, toma pluriempleo), pues todavía le quedan las dos otras opciones, que la profesión de médico siempre tendrá futuro, y del hada de los dientes pasamos a la odontología en un plis. Y para ninguna de esas cosas hace falta ser muy alto.

En fin, acabo ya, que después de 25 días de reposo, me aburro y desvarío. Menudo post inconexo me ha salido.

Como mi vida, vamos.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es