viernes, 8 de febrero de 2013

Más que amigos


Me parece increíble que hace seis meses estuviéramos preocupados por las dificultades que tenía Pollito con los otros niños. Se pasó varios meses que no quería ir a la guarde, porque los niños la "pegaban"... bueno, la pegó un niño una vez, pero se le quedó muy marcado, y lo arrastró mucho tiempo.

Tuvimos una temporada difícil, con ataques de vergüenza y "papitis" con los adultos, y desconfianza total con los otros niños. No quería jugar con nadie que no fuéramos nosotros. Sólo jugaba con su amiga C., y eso sólo de vez en cuando. Con su amigo H., con el que lleva jugando desde que nació (y antes, que yo iba a gimnasia para embarazadas con su madre), también jugaba, pero a su lado, no con él.

Con esa inseguridad de padres primerizos (y tímidos), nos preocupamos, le dimos vueltas a cómo hacer que se sintiera mejor... pero al final no hicimos "nada". Decidimos apoyarla, no insistir en el tema, y jugar con ella cuando no quería estar con otros niños, achucharla cuando nos pedía mimos delante de otras personas, e intentar no forzar las situaciones ni darle más importancia al asunto.

Tres meses después comenzó el colegio. Pensamos que lo iba a pasar fatal. Los "niños grandes" todavía le daban miedo, y eso que en la guarde las clases las agrupan de seis meses en seis meses de edad. En la guarde era la más peque de su clase, pero los mayores tenían seis meses más que ella, como mucho. En el cole, la diferencia sería de un año entero. Por lo menos, cuatro de sus compañeros iban con ella a la guarde, y por lo menos no le eran del todo desconocidos.

En el cole les hicieron un periodo de adaptación estupendo. Poquito a poco, les fueron presentando a sus nuevos compañeros, de cinco en cinco cada vez. Al tercer día, nos pidió quedarse a comer en el comedor del colegio, con sus nuevos amigos. Y empezamos a flipar. Y la dejamos, claro, si ella quería...

Con lo que tampoco contábamos fue con la ayuda de su amiga C. A C. la conocimos cuando Pollito tenía menos de un año. Es vecina, hija de los amigos de unos amigos, y tiene justo un año más que mi niña. Es una niña muy dulce y cariñosa, y se llevaron bien desde el principio. C. va al mismo cole que Pollito, sólo que a otra clase, claro, porque tiene un año más. No comparten clase, pero comparten patio.

Desde casi el primer día de cole, C. empezó a buscarla en el patio para jugar con ella. Pollito se unió a su grupo de amigos de 4 años, y bajo esa "protección" de los mayores, ha ido perdiendo el miedo a los niños grandes, y ha hecho un montón de amigos.

Como los niños de 4 años ya quieren celebrar su cumple, comenzaron a invitar a Pollito a sus fiestas. Y ella encantada con el jolgorio, claro. En Octubre empezó a planear su cumple, a decidir a qué amigos invitar. La lista cada vez se hacía más grande...

Pero con las amistades y los amores ¡ay!, llegan los desamores. Después de varios meses de "idilio", su amiga C. ha tenido una etapa complicada, y ha vuelto de las vacaciones un poco rara. No quería salir al patio, ni jugar con otros niños. Y Pollito ha estado desolada durante días. Pasaba las tardes muy triste, e incluso algún día ha vuelto del cole llorando. A mí se me partía el alma, que te rompan el corazón a esta edad...

Intentamos explicarle que podía jugar con otros niños en el patio, no sólo con su amiga C., y que su otra amiga CC. seguro que quería jugar con ella. Le preguntábamos los nombres de sus otros amigos, y le explicábamos que si C. no quería jugar, pues tenía a todos los demás para elegir.

Ahora C. está mejor, ya quiere jugar más,  y a Pollito se le está pasando la tristeza. Y eso que ha llovido varios días, y como no están saliendo a jugar al patio, casi no se han visto. Parecía que Pollito había conseguido ampliar el círculo de amistades otra vez.

Hasta ayer. Os transcribo la conversación a la salida del cole.
- ¿Qué tal ha ido hoy?¿Habéis salido al patio? (A ver si hoy está contenta porque ha visto a C. o no...)
- No... (mi niña no suelta prenda por sí sola, hay que  hacerle el tercer grado)
- ¿Con quién has jugado hoy?
- Con CC no, ya no es mi amiga... (¡Ostrás! ¿dos roturas de corazón en dos semanas?)
- ¿Y eso, os habéis enfadado?
- No, es que ahora soy la novia de E (Ataque de risa de su madre, alivio total, intriga absoluta)
- Bueno Pollito, pero por ser la novia de E no tienes que dejar de ser amiga de CC, puedes hacer las dos cosas a la vez
- Pero es que ahora soy la novia de E, CC ya no es mi novia... (me parece que tenemos un lío con los términos...)
- Pollito, un novio es el niño que más te gusta de todos.
- Entonces mi novio es I.
- ¿Pero tu novio no era E.?
- Bueno, pues los dos (tendrá morro, la tía)
- Pollito, novio es mejor tener sólo uno, que los demás se enfadan...

Qué tía, en seis meses hemos pasado de ser una ermitaña a una rompecorazones... cómo cambian los niños en nada de tiempo.

¿Y yo?
Pues aquí sigo, esperando. Pero hasta el día 20 no salgo de cuentas, así que todavía hay tiempo. Parece que una vez he pasado la racha de las contracciones, la niña está mucho más cómoda y ha decidido quedarse otro poquito. Si no fuera por la acidez y el dolor de espalda... por mí se podía quedar hasta la semana 42. Claro, que ya me han dicho que si la peque llega a pesar más de 3,5 kg me provocan el parto, que tienen miedo de que si no no pueda salir. Pero vamos, estamos ahora en 2,900 kg, así que tenemos tiempo.
¡Seguiremos informando!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 5 de febrero de 2013

Espaguetis con albóndigas, sin gluten ni lácteos


El martes me levantaron el "castigo" y la gine me dijo que ya podía moverme y andar un poco. Desde entonces, llevo unos días con el síndrome de nido alocado, sobretodo en lo que comida se refiere. Gracias a mi madre y a mi suegra hemos tenido algo de comida de casera estos días, pero básicamente hemos sobrevivido a base de huevos, patatas, carne a la plancha y platos precocinados. No es que Guardabosques no sepa hacer otra cosa, es que el pobre estaba superado, y lo de cocinar es de lo que menos le gusta.

Así que me entró un antojazo de comida casera, y aprovechando que Guardabosques traía carne picada de la carnicería, decidí hacer albóndigas. No es algo que suela hacer, porque dan bastante trabajo, pero no sé por qué me apetecían muchísimo, con espaguetis. La receta es mía propia, semicasera semiinventada, semi hecho en casa semi impostora.

Ingredientes para las albóndigas:

1/2 kg de carne picada de ternera (puedes poner también de cerdo, pero a mí me gustan más sólo de ternera). Cuidado con las trazas, algunas carnes picadas envasadas tienen gluten (porque pueden poner hasta un 30% de cosas de "relleno", y muchos ponen soja o cereales) y si la compras en la carnicería a granel, preguntar cómo limpian la picadora, y si rallan pan alguna vez con ella.
1 huevo
Medio vaso de leche (yo de soja)
Pan rallado (sin gluten, claro, restos de experimentos)
Sal y especias: pimienta, perejil, ajo en polvo, pimentón y orégano.
Una cucharada de harina sin gluten (yo uso de arroz, pero da un poco igual)
Un par de cucharadas de aceite de oliva para freír

En un bol bate el huevo, y mezcla con el resto de ingredientes, menos la carne. Déjalo reposar unos minutos, para que el pan coja la humedad y las especias aporten su sabor. Incorpora la carne picada, mezcla e intégralo todo, hasta que se haga una especie de pelota pringosa. Coge la pelota, echa un poco de harina por encima, y dale forma de salchicha. Con un cuchillo corta la salchicha en porciones y con cada porción haz una pelotita enharinada. En una sartén calienta el aceite y fríe las albóndigas por ambos lados, hasta que estén doraditas.

Ingredientes para la salsa: Dependerán de lo "impostora" que la hagas

Casera:
1 cebolla grande
2 zanahorias
1 kg de tomates picaditos, o una lata de tomate triturado
Sal, azúcar y especias: pimienta, ajo, tomillo, orégano
Medio vaso de vino de jerez, o cualquier blanco

Picar todos los ingredientes chiquititos, y rehogar en una sartén. Primero la cebolla hasta que esté bien dorada (casi marrón), luego echas el jerez y dejas que reduzca. Luego pones las zanahorias, el tomate y las especias, y dejas cocerlo todo como media hora. Entonces metes las albóndigas dentro, y lo cocinas todo junto, removiendo de vez en cuando con cuidado, otros 20 minutos a fuego suave, y bien tapado.

Si no tienes tiempo, aquí está mi impostura:
1 lata de cebolla frita
1 bote de salsa de tomate napolitana (Hacendado es apta)
Medio bote de tomate frito
Medio vaso de jerez u otro vino blanco

Calienta la cebolla en una olla grande, hasta que empiece a tostarse, y echas el jerez. Remueves hasta que se evapore el alcohol, y luego mezclas los otros dos botes. Se ponen las albóndigas dentro con cuidado, y se cuece todo junto unos 20 minutos.

Estas albóndigas quedan ricas con patatas (cocidas dentro a la vez que las albóndigas, o fritas) o con espaguetis. La receta de los espaguetis no la tengo que poner ¿no?
Espero que os guste.

Creo que el antojo me dio cuando puse esta foto en la entrada anterior. Y es que estamos casi en San Valentín...


Por cierto, ¡Ya estamos en la semana 38!
Oficialmente a término, la peque pesa 2,850, y la gine me ha dicho que sigo con el cuello del útero bastante largo, aunque ya dilatado casi 2 cm. Así que nada, a esperar toca.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 1 de febrero de 2013

El perro ¿es un lobo comebasura?


Es el tema de moda esta semana. Ha salido en todos los periódicos. Se ha publicado en la revista Nature un artículo:

Axelsson, E., Ratnakumar, A., Arendt, M.-L., Maqbool, K., Webster, M. T., Perloski, M., Liberg, O., Arnemo, J. M., Hedhammar, Å. & Lindblad-Toh, K. 2013. The genomic signature of dog domestication reveals adaptation to a starch-rich diet. Nature , doi:10.1038/nature11837.

Pero al tema. El artículo dice que han estado estudiando las diferencias genéticas entre perros y lobos, y que han encontrado diferencias en 36 zonas del genoma. De estas zonas, 19 serían responsables de procesos relacionados con el cerebro (y de esos, 8 del desarrollo del cerebro) y 10 estarían relacionados con la digestión del almidón y el metabolismo de las grasas. Los escritores defienden la tesis de que en el proceso de domesticación un cambio clave fue el aumento en la capacidad de los lobos en digerir los almidones.

Los perros presentan una capacidad aumentada para digerir los almidones presentes el la dieta. Los genes que codifican enzimas para la digestión son de variantes más eficaces, y además tienen más copias de esos genes que los lobos. Esto quiere decir dos cosas, una, que los lobos son capaces de digerir los almidones, y dos, que los perros también, pero mejor. 

¿Por qué nos importa esto?

Por dos cosas. La primera, es que apoya una versión "teórica" de cómo los lobos evolucionaron y se convirtieron en perros. La versión de que los lobos comenzaron a acercarse a los asentamientos humanos en busca de los restos que los humanos tiraban. Su basura. Esta basura es mucho más rica en almidones que la dieta habitual de los lobos, y sólo los lobos que sufrieron "mejoras" en sus genes conseguían sobrevivir de estos restos. Pero claro, es mucho más fácil quedarse tumbado esperando a que llegue el humano y tire restos, que organizarse, salir a cazar, andar kilómetros siguiendo un rastro, seguir el rastro durante kilómetros, perseguir a un gran herbívoro y matarlo (si es que puedes). 

Esta teoría no es nueva, y ya la hemos comentado por aquí varias veces. Si quieres leer todos mis artículos sobre el proceso de domesticación, que a estas alturas ya sabrás que me apasiona, pincha aquí.


El gasto energético medio de un perro para conseguir comida es muchísimo menor que el de un lobo. Compensa. Aunque al principio no digirieran bien los almidones, parece que les compensaba. También me gustaría comentar que no es que los perros se alimenten de restos alimenticios, sino que también comen nuestra comida ya medio digerida: nuestras heces. Así es todavía más fácil asimilar alimentos, puesto que ya vienen predigeridos "de fábrica".

¿Por qué digo esto?

Porque este artículo va a servir como base para que muchos digan que la dieta de los perros puede basarse en los cereales, porque son capaces de digerirlos. Pero es que el artículo no habla de "cereales", habla de "almidones". Y sí, los almidones tienen cereales, pero no sólo. Los cereales también tienen proteínas, y son estas proteínas las causantes de alergias e intolerancias alimentarias, tan frecuentes hoy en día en nuestros perros. Con estas intolerancias se puede sobrevivir, vivir y dejar descendencia, pero no representan el ideal de salud. 

Los lobos tienen acceso a los almidones de otros vegetales que no son los cereales. Tienen acceso a frutas, verduras, hierbas y tubérculos. Incluso los herbívoros tienen poco acceso a los cereales. Todo el año hay hierba, pero el grano de la hierba sólo está presente durante un corto periodo cada año. Y hasta hace poquísimos años, este grano era muchísimo más pequeño, y estaba presente en mucha menor cantidad (los humanos llevamos alterando los cereales unos 4.000 años solamente).


Así que es mucho más probable que el lobo, que lleva en la Tierra unos 200.000 años, tuviera acceso (limitado, pero acceso) a los almidones de tubérculos, verduras y hierbas, pero no a los cereales. Los  humanos, por cierto, tampoco comíamos muchos cereales, hasta que inventamos la agricultura. Antes de eso, éramos cazadores-recolectores, y nuestra dieta se parecía más a la del lobo (aunque la proporción de alimentos ricos en hidratos de carbono fuera mayor). 

No sé si me explico bien. Lo que quiero decir es que el artículo habla de almidón, y no de cereales. El almidón, un hidrato de carbono, está presente en los cereales, pero también en frutas, verduras, tubérculos y frutas. Que que un perro pueda digerir hidratos de carbono en forma de almidón no quiere decir que le convenga digerir cereales, que además de almidón llevan otros muchos componentes, que no se ha estudiado si los digieren mejor o peor. 

En resumen, los perros digieren mejor los carbohidratos, por eso (posiblemente) en su dieta "necesitan" más carbohidratos que los lobos. Pero esos carbohidratos, ese almidón, no tiene por qué venir de los cereales, pueden venir de otros alimentos. ¿Por qué recalco esto? Porque los piensos comerciales clásicos se formulan sobre cereales. Porque es lo más barato que hay. Pero cada vez más se ven en la clínica perros que no toleran bien estos piensos, bien por temas de alergia, de intolerancias... y la mayoría de estos perros tienen reacciones inmunes frente a los cereales de estos piensos.

No todos los perros toleran bien los cereales
Ahora se están poniendo de moda los piensos sin cereales, con una composición "más parecida a la de la dieta del lobo". ¿Son mejores que los habituales? Pues no os lo puedo decir, porque no existen estudios al respecto. Lo que sí os puedo decir es que mis perros llevan tomándolos como un año, debido a que Marco desde siempre ha tenido problemas digestivos. Los dos han adelgazado (sin ponerlos a dieta), Marco ha mejorado mucho de su artritis (este año está sin medicación, el año pasado sin pastillas no podía levantarse del suelo durante el invierno) y los dos tienen el pelo mucho mejor. Marco lleva varios meses sin vomitar, lo cual hacía mínimo cada 15 días cuando tomaba pienso "normal" (sin los cereales que él no tolera, pero con cereales). Dos casos no hacen ciencia, pero os invito a probarlos. No os digo marcas, porque hay varias, fáciles de encontrar, y ninguna me paga para que les haga publicidad. Y no son más caros que los piensos de gama alta "normales", por cierto.



Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 29 de enero de 2013

37 semanas de embarazo, y aquí seguimos

Durmiendo en brazos. La gripe es lo que tiene
¡37 semanas!!

Me lo dicen el 1 de enero, cuando empecé con las contracciones y no me lo creo ni pero por un minuto. Y el martes pasado me dijeron que estaba comenzando a dilatar, y que ya venía, que ya... pero no.

El viernes tuvimos falsa alarma. Me desperté a las 6:30 de la mañana, con varias contracciones dolorosas muy seguidas, cada cuatro minutos, o así. Ya está, pensé, ya viene. Me levanté como a las 7, me duché... las contracciones se suavizaron, pero seguían siendo cada menos de diez minutos. Decidimos que lo mejor era que Pollito fuera al cole y Guardabosques a trabajar, y si se animaba la cosa, pues mis padres recogerían del cole a la niña, y Guardabosques vendría a casa a por mí.

Según pasaba la mañana, las contracciones no eran más dolorosas, eran como de regla, pero eran cada 4 o 5 minutos. Guardabosques me llamó, y viendo que la cosa parecía ir a más, pues nos fuimos al hospital. Mi gine nos había avisado de que la cosa podía ir rapidito, así que por si acaso... claro, también mi inexperiencia, que mi primer parto no fue progresivo normal, fue rotura de aguas de golpe y porrazo...

Total, llegamos al hospital, y una matrona encantadora me tomó la historia y me puso en los monitores. Guardabosques tuvo que quedarse solito como dos horas, porque en este hospital no dejan entrar al acompañante hasta que no han decidido que sí que estás de parto y te pasan al paritorio. En los monitores, a los cinco minutos me pararon las contracciones. Así de golpe. Así que cuando llegó la ginecóloga casi ni tenía, y eran muy suaves.

Me parece que me tocó la gine más borde de todo el hospital (al salir lo comentaba toda la sala de espera, no fui sólo yo). Lo primero que hizo, preguntarme de muy malos modos que qué hacía allí, si me llevaban en la privada. Que me fuera para Torrelodones... claro, resultó que ella trabaja también allí, en el grupo de mi ginecóloga. Claro, empiezas a entender muchas cosas... Le dije que no quería dar a luz en Torre, que la experiencia anterior no fue del todo buena, y que con mi gine estaba super contenta, pero con los protocolos no. Y encima me dice que sí, que en eso está de acuerdo...

Y entonces empieza a echarme la charla porque el Puerta de Hierro no es mi hospital de referencia, y que en todo caso, tendría que irme a La Paz... ¿Y por qué tengo que darle yo explicaciones a esta mujer? Pues se las dí, que en Madrid tenemos libre elección de hospital, y que el protocolo de éste me gusta más que el de La Paz.

Entonces se me pone pesada en que tengo que hacer el cambio de expediente. Y esta tía ¿pero de qué va? Que me pasé una semana hace ya varios meses enterándome, pregunté en el Puerta de Hierro, en mi médico de cabecera y en La Paz, y todos me dijeron que si era sólo para el parto (el resto de las revisiones pienso seguir haciéndomelas con mi gine) que con llevar la tarjeta de la SSocial que ya me valía. Y que me pongan pegas en recepción (que no me las pusieron) vale, pero ¿la ginecóloga? Qué tía más pesada. Por fin se dignó a mirarme, me dijo que había borrado el cuello del útero al 40%, y que como no estaba en la semana 37, que mejor me volvía al reposo absoluto, a ver si aguantábamos un poquito más.

Mis padres se subieron esa tarde para por si acaso, y se llevaron a Pollito a dormir. El coche de mi padre se rompió a la que bajaban a Madrid. Yo no me puse de parto esa noche, pero Guardabosques y yo nos cogimos un gripazo del demonio. Decidimos que Pollito se quedara otra noche con mis papis, por si acaso, y para si evitábamos contagiarla. El domingo mi padre pidió prestado un coche a una amiga, y se subió a Pollito, que ya estaba tosiendo. Yo no tenía pinta de ir a dar a luz, y no la íbamos a dejar toda la semana en Madrid... además, mis padres trabajan los dos, y el lunes era fiesta para los niños. Y así seguimos. De gripe los tres, y yo sin dar a luz.

Esta mañana mi gine me ha dicho que sigo con el cuello a medio borrar, pero que no avanza. Que puedo empezar a moverme, a ver si se anima a salir. Yo creo que es que nos notó a todos, con mocos, toses espantosas, fiebre y dolores musculares tipo me-ha-atropellado-un-tren-de-mercancías y decidió quedarse dentro unos diítas más, y librarse del tema. Mejor.

¡Seguiremos informando!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es